¿Por que se recita el Kadish?

 

El Kadish es una de las plegarias más famosas pronunciadas durante el servicio. Sólo se recita cuando hay un minian (quórum de diez). Hay una versión especial del Kadish que es recitada específicamente por los dolientes, llamado Kadish de Duelo. Es interesante notar que muchos judíos han retornado a la observancia del judaísmo y participar de la sinagoga a través del cumplimiento de la obligación de decir Kadish por un ser querido fallecido.

El Shulján Aruj (Código Legal Judío) explica que por uno de los padres el Kadish se recita durante 11 meses, mientras que por una esposa, hermano o hijo, se recita durante 30 días.

El texto del Kadish está en arameo, el idioma del pueblo judío en la época en que fue compuesto (la época talmúdica).

Encontramos que decir el Kadish por un pariente cercano es un gran mérito para el alma que ha fallecido. ¿Por qué es así? ¿Pueden nuestras acciones en este mundo físico afectar a aquellos que han pasado al mundo espiritual? La respuesta es un rotundo si, y se puede entender mejor examinando al Kadish mismo.

Muchos están intrigados de que esta plegaria, la plegaria preeminente que se dice por todos aquellos fallecidos, no hace ninguna mención de la muerte, pérdida o duelo. Ni se hace mención de la persona que murió. El Kadish habla de la grandeza de Di-s. En efecto, el Kadish es una afirmación de la creencia en el Todopoderoso y Su ilimitado poder. Si uno resume el tema del Kadish, es que Di-s es grande y todo viene de Di-s, así que todo lo que ocurre es finalmente para bien.

Esta es una declaración profunda para uno que está en medio del sufrimiento. Es precisamente esta clase de declaración la que beneficia al alma del fallecido, y prueba que aquellos que quedaron pueden mantener una importante conexión con aquellos que han muerto.

Nuestra tradición nos enseña que tras la muerte el alma asciende y es juzgada de acuerdo a sus actos cuando estaba viva en el reino físico. Todo lo que el alma llevó a cabo, tanto lo positivo como lo negativo, es cuidadosamente considerado. Uno de los más grandes legados que uno puede dejar detrás es una familia que ha sido inspirada para servir a Di-s, aun en épocas de angustia.

Cuando en medio del juicio las santificadas palabras del Kadish ascienden, pronunciadas por aquellos que sufren más intensamente, esto sirve como un gran mérito para el alma. Obviamente una persona que ha inspirado a aquellos que la rodean a un tan asombroso nivel de fe y compromiso ha llevado a cabo muchos actos buenos y está preparado para la luz manifiesta del Creador experimentada en el Cielo.

Es por el mismo motivo que muchos asumen hacer mitzvot en honor y memoria de aquellos que han fallecido. Están buscando probar que el muerto es un alma verdaderamente digna que merece un lijtig Gan Eden, un “Paraíso luminoso”.

Esto trae como resultado el sentimiento intuitivo de muchos de que el recitado del Kadish es correcto. Se puede afirmar que el recitado del Kadish es la señal fundamental de amor y respeto que uno puede dar a aquellos que han fallecido.

MAS SOBRE EL KADISH
El kadish fue establecido, a priori, para ser recitado tras una disertación sobre temas de Torá, y de esta manera se consigue una elevación suprema. (Talmud Sotá 49) No obstante, pasado el tiempo, esta extraordinaria alabanza fue incorporada al rezo que los deudos profieren por las almas de las personas cercanas que abandonaron este mundo.
El recitado del kadish por las almas de personas difuntas, surgió de este modo:
Un erudito halló un alma que parecía recolectar leños y los cargaba sobre sus propios hombros.
El sabio le preguntó: “Hijo mío ¿qué razón tiene lo que haces?”
El alma le respondió: “Rabi, ¡actúo acorde al dictamen de la sentencia que recayó sobre mi después del juicio al que fui sometido!”
El erudito le preguntó: “¿Existe alguien que pueda aliviar la tremenda congoja que padeces?”
El difunto le respondió: “solo si mi hijo recita kadish o lee del libro de los profetas en la sinagoga tras la lectura de la Torá podré ser aliviado de este flagelo”.
El erudito buscó al hijo del finado, lo localizó, y le enseñó a recitar kadish, quien tras aprender lo pronunció sentidamente.
Tras un tiempo, el hombre fallecido se le apareció al erudito en un sueño y le dijo: “que halle sosiego tu saber, pues has logrado que yo halle sosiego”. (Taamei Haminaguim 1048 – Kol Bo)
A partir de este suceso, mediante el cual se supo la gran ayuda que representa para las almas el recitado del kadish, se estableció que lo pronuncien los hijos por sus padres fallecidos, con el fin de ayudarles a lograr paz y descanso en las alturas celestiales.

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