HILULA DE RABI MEIR BAAL HANES.(14 Iyar 5769 – 8 Mayo 2009)

Su principal maestro fue Rabi Akiva. Fue considerado uno de los más grandes de la Tannaim. Según una leyenda, su padre era un descendiente del emperador romano Nero que se había convertido al judaísmo. Su esposa Bruriah es una de las pocas mujeres en el citado Gemara. Tenía dos hijos que murieron y una hija (Kedushin 81).

“Meir” es en realidad un sobrenombre – su verdadero nombre se cree que fue Nahori o Misha. El nombre de Meir, que significa “iluminador”, fue dado a él porque ilumina los ojos de los estudiosos y estudiantes de la Torah.

En muchas alcancías de Tzedaká (caridad) encontramos escrita la frase “por zejut” mérito de Rabí Baal Hanes (El Hacedor de Milagros). Los que pertenecen a las generaciones pasadas seguro lo recuerdan de su niñez en Europa y en los países del norte de África. Casi en cada vivienda judía se encontraba la alcancía de Rabí Meir Baal Hanes.

Hace quinientos años comenzaron mucho de nuestros hermanos judíos a volver a Eretz Israel, lo cuál al principio era un despertar religioso de hombres y mujeres que querían observar en completo la Torá y sus preceptos, y hacer realidad lo que leemos en la Hagada de Pesaj, Leshama Habaa Bil/Ierushalaim (el año que viene en Ierushalaim). Eretz Israel estaba entonces desierta y desolada, pantanos y enfermedades cubrían muchas de sus regiones, era difícil encontrar el sustento y muchos sufrían de hambre.

Los grandes Rabinos – líderes de esta generación Rabí Iosef Caro (El autor del Shuljan Aruj) y Rabí Moshé Alshij – se dieron cuenta de la grave situación que reinaba en el país, por lo cual decidieron abrir una campaña especial dirigiéndose a los judíos de la golá para que, con su aporte monetario, ayudarán a sus hermanos en la tierra de Israel. (Responsas, Yehuda Lael Adas 1era parte Iore Dea, 315) La campaña fue abierta por el “Zejut” (mérito) de Meir Baal Hanes, aunque la halaja (ley) dicta que la obligación de cada persona es preocuparse por los pobres de la ciudad (Baba Metzia 71:1).

Con respecto a los pobres de Eretz Israel la ley es diferente, porque ella, la Tierra Prometida, nos pertenece a todos por igual. Cada judío es considerado habitante de la Tierra ancestral y es ésa la razón por la cual aquellos que no pueden vivir por ahora en Israel tienen la obligación de ayudar a los que si la habitan. Y así fue como los pushkes (alcancías) de tzedaká pro-Israel se encontraban en cada hogar judío de la Diáspora y los Rabinos advirtieron no cambiar esta ordenanza (Jatam Sofer 6ª parte, Cap.27)

Rabí Meir Baal hanes fue el más grande de los Taanitas de la cuarta generación, el más importante de los alumnos de Rabí Akiva. Perteneció al grupo de los últimos cinco alumnos, nuestros maestros del sur (Rabí Meir Yehuda, Rabí Iosi, Rabí Shimón y Rabí Elazar) que “llenaron todo Israel de Torá” (Breshit Raba 61:3), también estudió con Rabí Ishmael. Uno de los maestros de Rabí Meir fue Elisha ben Abuya, conocido con el nombre ajer (el otro). A pesar de que el Rab Elisa ben Abuya había abandonado el camino de la Torá, Rabí Meir siguió sus enseñanzas diciendo: “Una granada comió, la cáscara tiró y su contenido ingirió”.

Después de la rebelión de Bar Kojba, los romanos prohibieron al Sanhedrín el estudio de la Torá y la observancia. Entre las costumbres que prohibieron se encontraba la decisión respecto a la fijación del año y de los meses, o sea, la compaginación del calendario anual. Debido a la persecución por parte de los romanos, Rabí Iehuda ben Baba ordenó por cuestiones de seguridad a Rabí Meir como Rabino y junto con los otros estudiosos que fueron enviados al Asia a cumplir esta costumbres (Meguilá 18:2).

Después de la nefasta época romana, al regresar la tranquilidad al país se formó un consejo bajo la presidencia de Raban shimón ben Gamliel, donde Rabí Natan era el presidente del Sanhedrín y Rabí Meir fue nombrado “jajam” (sabio) (Horaiot 13:2). Por una discusión que se produjo entre Rabí Natan, Rabí Meir y el presidente, tuvo el segundo que abandonar su lugar y volver al emigrar a Asia.

Rabí Meir tuvo un papel importante en la recopilación de la Mishná. Según la tradición, Stam Mishná Rabí Meir (una Mishná sin el nombre del que emitió loa conceptos) pertenece a Rabí Meir (Sanhedrín 86:1).

Kidush Levana o Birkat ha Levana (Bendicion de la luna)

Bendecir o la luna nueva en el momento adecuado es como un saludo a la presencia divina (Talmud).
Una vez al mes, cuando la luz suave de la luna ilumina los cielos, recitamos una bendición especial llamada Kidush Levana.

Kidush Levana puede ser recitada tres días después del renacimiento de la luna conocido como el molad. La Kabalá nos dice que es mejor esperar una semana completa. Una vez que han transcurrido 15 días, la luna comienza a disminuir una vez más su luminosidad es por eso que después de este tiempo no se puede decir más esta bendición. El mejor momento para esta bendición es inmediatamente después de Shabat, ya que uno sale de la sinagoga junto con toda la congregación, vestidos con ropas sabáticas (ya que es una costumbre vestirse con ropas lindas y preciadas para la persona).

Esta es la formula: Cuando cae la noche, y la luna está completamente visibles y sin obstáculos por la cobertura de nubes, nos debemos parar bajo el cielo despejado enfocando nuestras miradas hacia la luna. A continuación, comenzamos a recitar la bendición, junto con algunas oraciones de acompañamiento. Si hay un grupo grande de congregantes que reciten esta bendición , va a ser mucho mejor para ti y los demás , ya que la presencia divina va a estar entre ellos (como menciona el Pirkei Abot, que en un grupo de diez persona se encuentra la presencia Divina). También si hay un quórum de diez hombres se puede recitar a continuación Kadish

Por supuesto, no estamos alabando a la luna, pero si a su creador, por su maravilloso trabajo que llamamos la astronomía. La luna tiene el mas maravilloso ciclo mensual de todas las estrellas y los planetas, de modo de que debemos aprovechar la ocasión de su renovación para hacer una bendición por toda esta obra de arte.

Además, nuestro pueblo se asemeja a la luna-como altibajos, por todo lo que hemos pasado a lo largo de nuestra historia. Por lo tanto, la bendición de la luna en su reaparición es una manera de renovar nuestra confianza en que la luz de D-os muy pronto llenara la Tierra y nuestro pueblo será redimido del exilio, muy pronto en nuestro tiempo. Razón por la cual la bendición se concluye con canciones y bailes en la celebración y alegría.

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