Parashá Emor (Di) – 15 Iyar 5769 – 8 Mayo 2009

Emor – “Kidush Hashem” Santificar el nombre de Di-s

En nuestra Parshá aparece el precepto de santificar el nombre de Di-s: “y no profanarán Mi sagrado Nombre, y He de ser santificado en el seno de los Hijos de Israel”(1). Este precepto establece que el judío debe entregarse a la muerte y no renegar de Di-s. Cuando actúa así- se santifica el Nombre de Di-s en el mundo(2).
Hay dos tipos de Kidush Hashem-santificación del Nombre de Di-s:

1- Cuando la persona se entrega dispuesto a morir, pero en la práctica le sucede un milagro y se salva.
2- Cuando se concreta su muerte j”v.
La pregunta es: ¿con cuál de estas posibilidades se lleva a cabo una mayor santificación del Nombre de Di-s?

EL APEGO DEL HOMBRE

El Rambam(3) sostiene que el Kidush Hashem principal tiene lugar cuando la persona efectivamente pierde la vida j”v en aras de su fe. Esta situación límite demuestra cabalmente la intensidad de la fe del judío en Di-s, al extremo que entrega la vida por no abjurar de su creencia. Este judío santificó el nombre de Hashem y puso de manifiesto a los ojos de todos la fuerza del apego del judío a Di-s en el mundo e hizo palpable a todo nivel de apego a Di-s que posee, que para él vale más que su propia vida. Este es el motivo de que aquellos judíos que fueron víctimas mortales a manos de gobiernos opresores de los judíos y no renegaron de su fe y de sus creencias están en (el Gan Eden en) un nivel de lo más alto.

A diferencia de ello, el Midrash sostiene(4), que cuando una persona se entrega a la muerte por no abjurar de Di-s y Su Ley, y le sucede un milagro y salva su vida, aquí tiene lugar una santificación del nombre de Di-s mucho mayor. No sólo se puso aquí de manifiesto la entrega absoluta e incondicional del judío, sino que también se reveló la mano de Hashem que socorrió al judío que Le es fiel.

UN MÉRITO ESPECIAL

Más aún: El Midrash ve que hay un mérito especial para que a la persona le ocurra ese milagro. Sobre ello se cita en el Midrash dos ejemplos de Kidush Hashem:

1- Jananiá, Mishael y Azaria que aceptan ser arrojados a un horno encendido y en la práctica les ocurrió un milagro y se salvaron5().

2- Marianus, el perverso, que condujo a la muerte a dos hermanos judíos- Papus y Lulianos. Marianus les dijo: “Si ustedes pertenecen al pueblo de Janania, Mishael y Azaria, que venga vuestro Di-s y os salve”. Le contestaron los dos: “Janania, Mishael y Azaria eran íntegros (Kesherim) y Nevujadnetzar era apropiado para que se realice un milagro a través suyo. Pero tú, eres un rey perverso, y no eres apropiado para que a través tuyo ocurra un milagro”.

A su vez, ellos se calificaron a sí mismos como merecedores de la muerte a manos del Cielo. Y por ende su sentencia de todos modos era la muerte (por eso no necesitan un milagro).

Vemos aquí que cuando el Altísimo realiza un milagro y salva a la persona que se entrega a morir por Kidush Hashem-esa persona posee más mérito y la Santificación del Nombre es más elevada-requiere que se merezca.

A LOS OJOS DE LOS PUEBLOS

En lo que sí concuerdan todas las opiniones es que cuando el judío se entrega en aras del Kidush Hashem, está prohibido que piense en la posibilidad de que le ocurrirá un milagro, sino que debe tener la disposición total a morir. De acuerdo al Rambam debe pensar así, puesto que si se salva, ha de faltar en el Kidush Hashem. Y de acuerdo al Midrash- siendo que “todo aquel que se entrega con la intención de que le suceda un milagro, no le hacen un milagro”4, cuando piensa en el milagro con ello está obstaculizando que se realice el milagro y sea santificado el nombre de Hashem a través del mismo.

Que sea Su voluntad, que a través de analizar y estudiar sobre las Leyes de Kidush Hashem, que nos hagamos meritorios muy pronto a la anulación del Galut, que causa que “Mi Nombre está profanado entre las naciones”, y que tenga lugar “Y He de santificar a Mi gran Nombre…. y sabrán las naciones que Yo Soy Hashem”(6), en la verdadera y completa redención.

(Likutei Sijot Tomo 27, Pág. 167)

NOTAS: 1.Vaikrá 22:32 2.Ver Torat Cohanim y Rashi sobre el versículo 3.Hiljot Isod Torá Cap 5 4.Torat Cohanim sobre este versículo 5.Daniel 3:16 en adelante 6.Iejezquel 36:23
Rabí Israel Baal Shem Tov enseñó que de cada cosa que uno ve o escucha debe tomar una enseñanza para su servicio a Di-s.

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PIRKE AVOT: Capitulo IV

Mishná 1

“Ben Zomá dice: ¿Quién es sabio? El que aprende de toda persona, como está escrito: ‘De todos mis maestros he adquirido inteligencia…’ (Tehilim -Salmos- 119:99). ¿Quién es valiente? El que controla su instinto (del mal), como está escrito: ‘Es mejor el que no se apresura en enojarse mas que el valiente y quien domina su espíritu más que el que conquista una ciudad’ (Mishlé -Proverbios- 16:32). ¿Quién es rico? El que es feliz con su parte, así como está escrito: ‘Cuando comas del esfuerzo de tus manos, feliz serás y será el bien para ti’ (Salmos 128:2), ‘feliz serás’ – en este mundo, ‘y será el bien para ti’ – en el mundo venidero. ¿Quién es honrado? El que honra a las personas, como está escrito: ‘Pues a quienes me honran honraré, mas los que me desprecian serán maldecidos’ (Shemuel I -I Samuel- 2:30)”.

“Ben Zomá dice: ¿Quién es sabio? El que aprende de toda persona, como está escrito: ‘De todos mis maestros he adquirido inteligencia…’ (Tehilim 119:99)”. Es sabido que el sabio no nace siendo sabio, él necesita estudiar. Ese estudio no debe ser adquirido de un solo maestro sino de muchos, como dijeron Nuestros Sabios en el Talmud (Eruvín 47b): “La persona no tiene el mérito de aprender de todos” (pero es un mérito aprender de todos). Después de haber estudiado Torá con sus maestros, el hombre aprenderá más Torá de la misma Torá, que de lo que estudió con sus maestros – puesto que la Torá es ahora su tema de conversación.

Es sabido que la adquisición de la Torá es igual a la del dinero. El comerciante que trata de ganar dinero e incrementar así sus ahorros, no diferencia entre las personas de las cuales gana dinero, si son honorables o despreciables, si son de su pueblo o de otro, puesto que de todos él quiere ganar dinero y no necesita investigar de quién ganará sea quien sea. Sus ojos y su corazón están puestos sólo en la ganancia pues ella es legítima.

Así es también respecto de la sabiduría: el sabio que comercia la mercancía de la Torá – “Porque es mejor comerciarla a ella [a la sabiduría] que el comerciar dinero” (Mishlé -Proverbios- 3:14) – por cuanto que trata de incrementar “sus ahorros” de sabiduría, no debe diferenciar entre las personas de las cuales puede adquirirla. Si es más grande que él en sabiduría y en edad no debe decir: “yo me avergüenzo de estudiar con él”, pues el buen comerciante no se avergüenza de ganar dinero de cualquier persona y eso es lo que dijeron los sabios: “Debemos aceptar la verdad incluso del megosh”, es decir del hereje que se entremezcló entre los pueblos – si trae pruebas contundentes para demostrar que sus palabras son verdad. (Véase Mishné Torá del Rambam, Hiljot Kidush Hajódesh al final de cap. 17, la introducción del Rambam al Tratado de Avot y también el Talmud, Tratado de Shabat 75a). Así también recordó el salmista en el versículo anterior al nuestro: “De mis enemigos hazme entender Tus mitzvot” (Tehilim -Salmos- 119:98).

También está escrito en el Talmud (Sanhedrín 91b): “Dijo Rabí: Esto [el hecho de que el alma le es dada a la persona desde el momento de la concepción] me lo enseñó Antonino [el emperador Romano] y el versículo lo ayuda: ‘Vida y benevolencia has hecho conmigo y tu ordenanza [desde el momento de la concepción] preservó mi espíritu’ (Iob – Job- 10:12)”. Siendo así, el que conoce el valor de la sabiduría está obligado a esforzarse y aprenderla de cada persona.

También encontramos en el Talmud que Rabí Meir estudiaba Torá de Elishá Ben Abuiá – un gran sabio que después se convirtió en hereje – y en la Guemará se asombraron de esto y preguntaron: “¡¿Y cómo es posible que Rabí Meir estudiara Torá de la boca de Ajer [Elishá Ben Abuiá, el hereje]?!” y contestaron: “Rabí Meir encontró una granada, comió el fruto y tiró su cascara” (Jaguigá 14b).

Este pasaje nos enseña que el que quiere la sabiduría y conoce su valor, no debe investigar de quién aprenderá sabiduría y a eso se refirió David: “De todos mis maestros he aprendido, pues tu Torá es mi conversación” (Tehilim 119:99). Explica el versículo que David estudiaba de todos sus maestros e iba incrementando su inteligencia por estudiar con ellos. ¿Por qué es que David hacía esto? Porque la Torá era su conversación y por la importancia de ella, se rebajaba a sí mismo para estudiarla de toda persona. Esta es una de las señales del que busca la sabiduría: que la inquiera de cada persona y no se avergüence. Entonces ascenderá a las alturas de la sabiduría. Y esto es lo que dijo Ben Zomá en nuestra Mishná: “¿Quién es sabio? El que aprende de toda persona, como está escrito: ‘De todos mis maestros he adquirido inteligencia’ (Tehilim 119:99)”.

(Basado en el comentario de Rabenu Bejaié Ben Asher, 1263 – 1340)

¿Quién es rico? Aquel que es feliz con su parte, así como está escrito: ‘Cuando comas del esfuerzo de tus manos, feliz serás y será el bien para ti’ (Salmos 128:2)”. Alguien que disfruta lo que tiene, ya sea mucho o poco, va a estar siempre feliz, como si estuviese en una fiesta continua y siempre estará de buen humor. Por el contrario, aquel que siempre mira lo que tiene su prójimo y lo que a él le falta vive en constante sufrimiento.

Las personas que sólo miran lo que les falta están ciegas a lo que tienen. Mientras que podrían y deberían estar extremadamente felices por todo lo positivo de sus vidas, siguen pensando en lo que no tienen.

Siempre nos faltarán cosas que nos gustaría tener. Esto es inevitable.

Siente alegría con lo que D’os te ha dado y no enfoques tus pensamientos en lo que no te ha dado. Imagina por un instante cómo te sentirías si le das un regalo a alguien – a pesar de no tener obligación de hacerlo – y él inmediatamente se queja de que no le has dado el doble de lo que recibió. Ciertamente te arrepentirás de haberle dado algo. El fracaso en apreciar lo que D’os te da es comportarse de manera similar.

Es por eso que como dice Ben Zomá en nuestra Mishná, es rico el que está contento con lo que tiene, mirando lo suyo y no buscando lo que le falta, así como dice el Libro de Salmos: “Cuando comas del esfuerzo de tus manos”, sin buscar comer más de lo que tus manos te dan, “feliz serás y será el bien para ti” – puesto que estarás mirando las cosas de la manera correcta.

(Basado en el libro “Las Puertas de la Felicidad” del Rav Zelig Pliskin)

Mishná 2

“Ben Azái dice: Corre (incluso) en pos de un precepto simple y escápate del pecado, porque una buena acción conlleva a otra buena acción, y un pecado conlleva a otro pecado, porque la recompensa por una buena acción es una buena acción y el pago por un pecado es un pecado”.

Ben Azái nos enseña que debemos siempre recordar que las buenas acciones parecen alejarse de nosotros. Esto es porque el “instinto del mal” – el iétzer hará – que tenemos dentro, está siempre poniendo distancia entre la persona y la buena acción, poniendo obstáculos en su camino. Éste es el trabajo del iétzer hará.

Por cuanto que las buenas acciones se alejan de la persona, ella debe continuamente correr detrás de ellas para alcanzarlas finalmente. La persona no debe escuchar al iétzer hará porque nunca le permitirá hacer buenas acciones y mitzvot.

Por el contrario, un pecado constantemente parece estar persiguiendo a la persona. Esto es porque el iétzer hará lo acerca todo el tiempo a la persona, persuadiéndola para que lo cometa y lo disfrute. Es imperativo, entonces, que la persona se escape del pecado así como se escaparía de un asesino.

“Corre (incluso) en pos de un precepto simple y escápate del pecado”. Cuando una buena acción parece escaparse de nosotros, hay que seguirla en función de alcanzarla. Cuando un pecado parece acercarse a uno, debemos alejarnos de él. Aún si es un precepto que a nuestro limitado entendimiento no tiene mucha importancia, no debe ser mirado de manera despectiva. Hay que hacer todo el esfuerzo posible para cumplirlo, puesto que una buena acción conlleva a otra.

Este es el camino de la vida. Cuando un ser humano hace una buena acción, después le es más fácil hacer otra. Similarmente, cuando una persona comete un pecado, le es difícil alejarse de eso y el pecado vuelve a repetirse una y otra vez.

Por otro lado, “la recompensa a una buena acción es una buena acción”. Aún si la buena acción fue trivial para nosotros, D’os nos ayudará a hacer otra buena acción. Y si la persona comete un pecado, D’os lo abandonará y no lo ayudará, lo que lo llevará a cometer otros pecados. Es por eso que aunque el pecado parezca insignificante, debe ser cuidadosamente evitado.

(Basado en el comentario “Meam Loez” de Rabí Itzjak Magriso, s. XVIII)

Mishná 3

“Él (Ben Azai) solía decir: “No desprecies a ningún hombre, y no seas indiferente a nada. Porque no hay hombre que no tenga su hora, y no hay cosa que no tenga su lugar”.

Ben Azai advierte que nunca debes denigrar o subestimar a ningún hombre, aún si él es de muy baja calaña. No hay persona en el mundo que no tiene su hora, por lo tanto puede llegar el momento que tú necesites de esa persona y ella tendrá una amplia oportunidad para tomarse su venganza.

Tampoco, debes estar tan seguro de que algo es imposible que pase. Si se te advierte que evites algo porque es peligroso, no seas indiferente a la advertencia diciendo que el peligro es lejano y seguramente nada ocurrirá. Nada en el mundo es imposible, por lo tanto piensa en el peligro como algo probable y trata de mantenerte alerta en contra de él.

(Basado en el comentario “Meam Loez” de Rabí Itzjak Magriso, s. XVIII)

Mishná 4

“Rabí Levitas de Iavné dijo: Se muy muy humilde, puesto que la esperanza del hombre son los gusanos”.

Rabí Levitas de Iavné agrega a las palabras de Ben Azai en la Mishná anterior. No es suficiente con no subestimar a cualquier hombre, uno debe subestimarse y considerarse poco frente a otros. De esta manera honrarás a toda persona.

El Maestro entonces dice que tú debes ser humilde ante todo hombre. Esto significa que siempre que veas una persona, debes considerarla superior a ti y así la respetarás y la honrarás.

El Maestro dice que toda persona debe considerarse a sí mismo poca cosa y no debe ser orgulloso, puesto que “la esperanza del hombre son los gusanos”. Esto significa que cada persona terminará finalmente en la tumba donde será consumida por los gusanos. Si no eres más que comida para los gusanos, ¿cómo puedes ser orgulloso?

Vemos así, que la humildad es tan grandiosa que a pesar de que Moshé Rabenu alcanzó un nivel más alto que todos los profetas y consiguió hacer muchísimas cosas, no se lo alaba en las Escrituras por todo eso. Por la única cosa que la Torá lo alaba es por su humildad. Es por eso que está escrito: “Y el hombre Moshé era muy humilde, más que cualquier otro hombre sobre la faz de la tierra” (Números 12:3).

El Maestro nos enseña también: “Se muy muy humilde”. La repetición “muy muy” nos enseña una importante lección: en todos las otras midot (cualidades) uno debe siempre buscar el camino medio, así como dicen: “el medio es perfecto”. Pero en el caso del orgullo, se nos advierte que vayamos al extremo opuesto.

(Basado en el comentario “Meam Loez” de Rabí Itzjak Magriso, s. XVIII)

Mishná 5

“Rabí Iojanán Ben Beroká dice: Todo aquel que profana el Nombre del Cielo en oculto es castigado públicamente; no existe diferencia entre quien sin intención o intencionalmente profana Su Nombre”.

Mishná 6

“Rabí Ishmael, su hijo (el hijo de Rabí Iojanán Ben Beroká) dice: Al que estudia para enseñar, se le da la posibilidad de estudiar y enseñar; pero al que estudia para cumplir, se le da la posibilidad de estudiar y enseñar, y de observar y cumplir”.

Nótese la asimetría que presenta esta Mishná. Al comienzo Rabí Ishmael el hijo de Rabí Iojanán Ben Beroká nos enseña que a quien estudia la Torá para enseñarla D’os le permitirá hacerlo. Él no hará con esa persona más de lo que esa persona quiere. Pero en la segunda parte de la Mishná vemos que a pesar de que él sólo quería estudiar para cumplir, además de permitírsele hacer lo que quería, D’os también le brindará la posibilidad de enseñar y observar, a pesar de que él no buscaba esto.

Pero la Mishná nos quiere explicar que al que estudia la Torá solamente para enseñársela a los demás – pues él no piensa cumplirla ya que está imposibilitado de hacerlo, o a pesar de poder cumplirla, él la estudia solamente para engrandecer su nombre y su fama – D’os le dará la posibilidad no sólo de estudiarla, sino también de enseñársela a los demás.

Pero al que estudie la Torá también con la intención de cumplir con todas sus mitzvot (preceptos), D’os no solamente le dará la posibilidad de estudiarla y enseñarla, sino también de observarla y cumplirla, ya que en la Torá lo principal es el cumplimiento, como estudiamos en el primer capítulo: “…y el estudio no es lo primordial, sino la acción…” (Avot 1:17).

(Basado en el comentario de Rabí Iaacov Berabí Shimón, s. XII, en el “Majzor Vitri”)

Mishná 7

“Rabí Tzadok dice: No las conviertas (a las palabras de la Torá) en una corona para engrandecerte mediante ellas, y tampoco en un pico para escarbar mediante ellas. Y así solía decir Hilel: ‘y quién hace uso de la corona (de la Torá) fallecerá’ (Avot 1:13). Esto te enseña que todo aquel que obtiene ganancia de las palabras de la Torá está acortando su vida en este mundo”.

Véase nuestro comentario sobre la Mishná siguiente.

Mishná 8

“Rabí Iosé dice: Todo aquel que honra a la Torá, su cuerpo es honrado por las personas; mas todo aquel que profana la Torá, su cuerpo es profanado por las personas”.

“Todo aquel que honra a la Torá, su cuerpo es honrado por las personas”. Esta Mishná está relacionada con la anterior donde habíamos estudiado que la persona no debe obtener ganancia de las palabras de la Torá si puede dedicarse a algún trabajo u ocupación.

Es por eso que aquí Rabí Iosí agrega que él debe esforzarse para no obtener ganancia de las palabras de la Torá incluso si su trabajo generalmente es considerado despreciable. Él no debe pensar que él se rebajará si hace eso, pues por cuanto que él lo hace por honor a la Torá, D’os hará que incluso los más necios del pueblo lo vean a él como alguien honorable.

(Basado en el comentario “Tiféret Israel” de Rabí Israel Lipshchitz, 1782 – 1860)

Mishná 9

“Rabí Ishmael el hijo de Rabí Iosé dice: Quien evita ir a juicio se libera a sí mismo del odio, del robo y de falsos juramentos; y quien juzga apresuradamente es un tonto, un malvado y un arrogante”.

Mishná 10

“Él (Rabí Ishmael el hijo de Rabí Iosé) solía decir: No juzgues solo, pues sólo puede juzgar solo Uno; y no digas: ‘Acepten mi opinión’, pues ellos tiene la autoridad y no tú”.

Mishná 11

“Rabí Iojanán dice: Todo el que cumple la Torá con pobreza, al final la cumplirá con riqueza, mas todo el que no la cumpla con riqueza, al final la transgredirá con pobreza”.

Véase nuestro comentario en Avot 6:4.

Mishná 12

“Rabí Meir dice: Disminuye tus ocupaciones y dedícate a la Torá; sé humilde ante toda persona; si has sido negligente con la Torá tienes mucha negligencia delante tuyo; y si te has esforzado en la Torá hay mucha recompensa para ti”.

“Si has sido negligente con la Torá tienes mucha negligencia delante tuyo”. En esta Mishná, Rabí Meir nos enseña que debemos ser conscientes acerca de las nefastas consecuencias que pueden llegar a tener nuestras decisiones erróneas.

Él nos enseña que si la persona no disminuyó sus ocupaciones y no se dedicó al estudio de la Torá, aunque más no sea una o dos horas al día, entonces, por cuanto que él mismo decidió ser negligente anulando el estudio de la Torá, ahora tendrá mucha “negligencia” delante de él, es decir que los mismos asuntos a los cuales él decidió dedicarse, en lugar de haber ido a estudiar Torá, no le permitirán a él dedicarse al estudio de la Torá cuando realmente desee hacerlo.

Pero no solamente eso, sino que D’os lo pondrá a prueba enviando delante de él nuevas ocupaciones y asuntos que tendrá que aprender a sacárselos de encima o resolverlos rápidamente para así poder dedicarse correctamente al estudio de la Torá, si verdaderamente querrá estudiar.

(Basado en el comentario de Rabí Ovadiá Seforno, 1470 – 1550)

Mishná 13

“Rabí Eliézer Ben Iaacov dice: Quien hace una mitzvá, se hace de un defensor, y quien comete un pecado, se hace de un acusador; el arrepentimiento y las buenas acciones son como un escudo delante de la desgracia”.

Muchas veces, personas de fe – sabias o no tanto, justos o no tanto – se encuentran en una situación incómoda, cuando alguien alejado de la religión les pide que les den una bendición a ellos o a alguien que la necesita, o les piden que hablen por ellos con algún Rabino Cabalista, para que “mágicamente” su bendición surta efecto.

Sin ningún lugar a dudas, los grandes rabinos pueden hacer muchas cosas, pero más allá de eso, jamás debemos olvidarnos que D’os es Quien está por encima de toda persona, y es Él Quien decide finalmente lo que ocurre en Su mundo. Pero, estudiando nuestra Mishná, encontramos un consejo mejor que cualquier otro para aquellas personas que buscan alguna “fórmula” pasar ese mal momento: “…el arrepentimiento y las buenas acciones son como un escudo delante de la desgracia”.

El Rabí Jaim de Volozin (1749 – 1821) en su comentario “Rúaj Jaim” escribió que Rabí Eliézer Ben Iaacov comparó al arrepentimiento y las buenas acciones con un escudo, pues así como el escudo debe ser puesto del lado que viene el enemigo a atacar – pues sino ese escudo no servirá para nada – así también debemos prestar atención a que el arrepentimiento y las buenas acciones estén dirigidas y encaminadas en la dirección de la desgracia, ya que D’os siempre se comporta con la persona “midá kenégued midá”, es decir, recompensando o castigando a la persona de manera similar a la mitzvá (precepto) o a la averá (pecado) que hizo.

Mishná 14
Rabí Yojanán, el zapatero, dice: Toda asociación que [tiene por objeto engrandecer el] en Nombre de Dios, perdurará y las que no [tienen por objeto engrandecer ] el Nombre de Dios, no perdurarán.

Rabí Elazar ben Shamúa dice: Que el honor de tu alumno te sea preciado como el honor de tu prójimo y el honor de tu prójimo [te sea] como el respeto a tu maestro y el respeto a tu maestro como el respeto a Dios.
Mishná 15
Rabí Yehudá dice: Sé cuidadoso en la enseñanza [de Torah], pues el eroor [en la enseñanza], se considera como [que lo hizo] a propósito.
Rabí Shimón dice: Existen tres coronas: La corona de la Torah, la corona del sacerdocio y la corona del reino. Y la corona de un buen nombre sobrepasa a todas.
“Existen tres coronas…”
Se refiere a los tres tipos de grandeza que le fueron concedidos al pueblo de Israel, desde el momento que le fue entregada la Torah: El sacerdocio, el reino y la [sabiduría -la] Torah.
Con el sacerdocio, fue agraciado Aarón. El reino le fue otorgado a David y la corona de la Torah está disponible para todo aquel que quiera venir y coronar su cabeza con ella.
Dijeron los sabios: “Tal vez digas: que esta corona es menor que las otras dos, en realidad no es así, sino que [su grandeza] es mayor que las otras dos y ambas dependen de ésta, como está escrito: ‘Por Mí reinan los reyes y los príncipes decretan justicia’ y dice ‘Por Mí gobiernan los ministros’ (Prov. 8:15-16)
Pero la corona de un buen nombre, proviene de la Torah, me refiero a [ser un profundo] conocedor de la Torah y ponerla en práctica, pues merced a esto es que se adquiere el verdadero buen nombre”.
Mishná 16
Rabí Neorai dice: Exíliate a un lugar de Torah, y no pienses que ella vendrá detrás de ti, pues [el contacto con] tus compañeros es lo que te ayudará a mantenerla. Y no te confíes en tu talento.
“Exíliate a un lugar de Torah”
Busca [vivir en] un lugar donde haya estudio de Torah, pues solamente en compañía de otros te será posible el [buen] estudio y no te confíes en tu [buena comprensión] diciendo que tú no precisas de compañeros o discípulos que te incentiven [en el estudio].
Mishná 17
Rabí Yanai dice: No alcanzamos la tranquilidad de los malvados, tampoco los sufrimientos de los justos. Rabí Matiá ben Jeresh dice: Adelántate en el saludo a toda persona. Sé cola de león y no cabeza de zorros.
“Sé cola de león…”
El ser alumno de alguien que sea más sabio que él, es más positivo y digno para él, que ser el maestro de gente menor [en sabiduría] que él.
Pues en el primer caso, aumentará [su sabiduría] mientras que en el segundo, disminuirá. Ya se ha afirmado en la Mishná, Tratado de Sanedrín 4:44: “Se asciende en santidad y no se baja”95.
La ubicación del Director de la Yeshivá del tribunal de 23 miembros era por debajo del lugar de los miembros del tribunal de 71 miembros, pues es digno que estos le agreguen, de esta manera, un mayor nivel.
Mishná 18
Rabí Yaacob dice: Este mundo se asemeja a un pasillo que antecede al mundo venidero. Prepárate en el pasillo para que puedas entrar al palacio.
“Prepárate en el pasillo, para que puedas entrar al palacio”
Este ejemplo representa que en este mundo el hombre puede adquirir las virtudes por medio de las cuales se hace acreedor del mundo venidero, pues este mundo es como el camino o el pasillo para [poder entrar al] mundo venidero.
Mishná 19

Él solía decir: Es preferible una hora de arrepentimiento y buenas acciones en este mundo, que [toda] la vida del mundo venidero. Pero es preferible una hora de tranquilidad en el mundo venidero que toda la vida de este mundo.
“Es preferible una hora de arrepentimiento y buenas acciones en este mundo, que toda la vida del mundo venidero”
Ya hemos explicado en la introducción al Capítulo Jelek, que luego de la muerte no es posible alcanzar la plenitud [sino lo ha hecho en vida], ni tampoco acrecentar el nivel alcanzado [en vida], sino que es en este mundo en donde el ser humano puede alcanzar la grandeza y ascender de nivel. Esto es lo que insinuó el rey Salomón al decir: “Porque no hay obra, ni empresa, ni conocimiento, ni sabiduría en la tumba a la que te diriges”. (Ecle. 9:10) sino que el grado que ha alcanzado [en vida], en ese nivel se quedará para la eternidad.
Es por eso que debe el hombre esforzarse en este corto período y que no ocupe su tiempo sino sólo en adquirir buenas cualidades, pues la pérdida es grande, ya que no tiene reparación ni solución.
Cuando los piadosos se percataron de esto, no querían desperdiciar el tiempo que tenían de vida, sino en cosas de sabiduría o temas que desarrollarían sus aptitudes, e invertían todo su tiempo en cuestiones trascendentales, sin desperdiciar su tiempo [ni distraerse] en cosas banales, sino el mínimo de tiempo y sólo en las cosas necesarias, que eran imprescindibles para vivir. En cambio, las demás personas invirtieron todo su tiempo en cosas materiales, dejando este mundo, tal como vinieron, como dijo el rey Salomón: “y éste también es un mal grave, el que tenga que irse tal como vino,”(Eclec. 5:15) y ésta, es una pérdida para siempre.
En cambio, el vulgo, transgiversa la realidad diciendo que en verdad, esos piadosos son los que han desperdiciado su vida en este mundo, y los otros son los que ‘realmente’ han aprovechado este mundo, cuando en verdad, la cosa es al revés, como ya hemos explicado. Esta gente [los que así piensan], tornan en oscuridad la luz y la luz en oscuridad, y pobres de aquellos que desaprovechan [la posibilidad de apegarse a] la verdad. Éste es el tema principal del rey Salomón en su libro Eclesiastés, donde alaba a este mundo y degrada a quien lo desperdicia,97 diciendo que no existe elevación [espiritual] ni adquisición [de un mejor nivel] después de la muerte, fuera del que hayan alcanzado aquí. Y todo esto es una gran verdad. Cuando analices el libro de Eclesiastés con esta óptica, te será más claro.
Mishná 20

Rabí Shimón ben Elazar dice: No trates de calmar a tu compañero cuando su ira está desatada y no trates de consolarlo en momentos que su muerto está delante de él.
No lo indagues en el momento de formular una promesa.98 Y no trates de verlo en sus momentos de bajeza.
Esto es claro y son principios éticos para el bienestar de la sociedad y sin lugar a dudas, están dichas en el lugar apropiado.

http://www.judaismohoy.com

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