BIRKAT HAMAZON (Bendición Después de la Comida)

El agradecimiento trae alegría. Cuando alguien te da un regalo, mientras más sepas acerca de la proveniencia de éste, más podrás apreciarlo y más alegría te provocará.

Y es por eso que, en el judaísmo, nos tomamos el tiempo necesario para decir bendiciones. Baruj ata… es el conocido comienzo para muchas de las bendiciones que decimos. Baruj significa “bendito” en hebreo, así que al parecer estamos continuamente bendiciendo a Dios. Pero, ¿Dios realmente necesita nuestras bendiciones?

Baruj es de la misma raíz que bereija, que significa fuente, de donde viene el agua. Su conexión es que ambas palabras son sobre “fuentes”. Cuando decimos una brajá, una bendición, estamos reconociendo que todo tiene una fuente, y que esa fuente es Dios. Le agradecemos a Él por ser la fuente de todo.

Cuando recitamos la Bendición Después de la Comida (conocida también como bentching, que significa “bendecir”), estamos apreciando el hecho que esta comida vino de Dios – y eso le da al disfrute de la comida un nuevo significado. Reconocemos que estamos realmente bendecidos y decimos gracias. Este agradecimiento trae felicidad.

Dios no necesita nuestras bendiciones. Nosotros necesitamos nuestras bendiciones, ya que ellas nos ponen nuevamente en contacto con la raíz de todo. Una buena comida se convierte ahora en una conexión con el Eterno.

Cómo Hacerlo

En Shabat y Iom Tov, y otras ocasiones de celebración, comenzamos cantando Shir Ha-ma’alot justo antes del bentching (Bendición Después de la Comida). Este salmo fue compuesto por el Rey David y habla sobre el retorno del Pueblo Judío del exilio a la Tierra de Israel.

Hay muchas melodías para Shir Ha-ma’alot, si no las conoces prueba con una hecha por ti. Es una de esas canciones que funcionan con casi cualquier melodía.

También hay una melodía tradicional para el resto del bentching que ayuda a la gente a familiarizarse con el hebreo. Pero recuerda, aunque es mejor en hebreo, Dios entiende español y todo el resto de los idiomas. Así que siéntete libre de expresar tus gracias en el idioma en el que te sientas más cómodo.

Maim Ajaronim – “Aguas Finales”

Antes de decir la Bendición Después de la Comida, nos lavamos la punta de los dedos. Esta es una pequeña ceremonia llamada Maim Ajaronim, que literalmente significa “aguas finales”.

Antes de tocar algo físicamente precioso – una copa de plata, un bebé recién nacido, un objeto invaluable, nos aseguramos de que nuestras manos estén limpias. Es un reconocimiento de que los objetos materiales pueden tener gran valor. Con Maim Ajaronim reconocemos que antes de dirigirnos a Dios y agradecerle, debemos lavar nuestras manos.

Después de cantar Shir Ha-ma’alot, uno de los anfitriones va a la cocina y llena un pequeño recipiente con agua. Hay hermosos conjuntos que se pueden comprar para esto, que vienen en una gran variedad de estilos – un pozo del deseo con el agua adentro del pequeño balde… conjuntos de una copa de plata con su plato… otros hechos de bronce…

Pero todo lo que realmente se necesita es un vaso con un pequeño tazón.

1. Llena el vaso con agua, ponlo en un pequeño tazón y llévalo a la mesa.

2. Pásalo por los presentes, cada uno debe verter un poco de agua sobre la punta de sus dedos (desde el nudillo del medio hacia abajo), sobre el tazón.

3. Cuando todos ya se han lavado, saca el vaso y el tazón de la mesa antes de bendecir.

Reflexiones

Cuando era una niña pequeña, recuerdo que mi abuela se sentaba a un costado después de la comida y cantaba el bentching.

Nunca supe que estaba bendiciendo hasta que crecí y comencé a experimentar el Judaísmo tradicional de adulta. Después de la comida un viernes por la noche, en una casa donde había sido invitada, la gente pasó pequeños libros (bentchers), y comenzaron a cantar una melodía conocida. ¡Eso es lo que ella había estado haciendo todos esos años!

¿Pero por qué no me lo dijo? ¿Por qué no me lo enseñó? Tal vez ella sabía que no lo apreciaría o adoptaría. No entonces… pero ahora sí.

Que sabio que era. Se que en algún lugar del cielo ella está escuchando con mucho najat (satisfacción, orgullo) cada vez que canto aquella canción de agradecimiento.

***

Me encanta bendecir en la mesa de Shabat porque siempre me emociona, ya que me devuelve los recuerdos de mi primer Shabat.

Había un padre que enseñaba a sus hijos la importancia de bendecir después de la comida, al cantarlo siempre en voz alta, lentamente, para que todos pudiesen seguirlo.

Fue un sentimiento tan cálido, verlo tomar a su pequeña hija en su regazo balanceándose con ella mientras bendecía, y todos los niños añadiéndose a él.

Ahora veo como mi propio esposo sostiene a nuestra hija más pequeña, cuidadosamente cantando cada palabra con claridad, para que todas nuestras pequeñas niñas puedan seguirlo y aprenderlo correctamente.

***

Encuentro que bendecir tiene dos cualidades – física y espiritual. El aspecto espiritual tiene que ver con las palabras mismas. Encuentro que su sola pronunciación tiene un efecto, como si el hebreo fuese mágico y pudiera traer santidad a la mesa.

Pero – después de una gran comida, te sientes lleno, y no siempre tienes ganas de agradecerle a Dios. Algunas veces sólo quieres ponerte el pijama e irte a la cama. Ahí es donde entra lo físico. Es el tiempo en el que tienes que caminar ese kilómetro extra, incluso si no tienes ganas. Se llama disciplina. Y es bueno para mí.

***

Estaba estudiando en Israel cuando mis padres me pidieron que me encontrara con ellos en Turquía, ya que estaban viajando juntos por negocios.

No llevaba mucho tiempo cuidando Shabat, pero había algunos componentes básicos que estaba decidido a mantener, y uno de ellos era bendecir.

En Turquía, no es lo mejor andar publicando que eres judío, así que mantuve mi cabeza cubierta con una gorra de béisbol, y digamos que bendije en silencio. Muy en silencio.

***

En una de mis primeras comidas de Shabat, vi como un vaso era pasado de mano en mano por toda la mesa. Antes de poder entender lo que pasaba alguien me lo estaba pasando a mí. Supuse que eso debía ser otro tipo de kidush después de la comida, así que lo levante para beber.

Cuando apenas lo levante de la mesa, la persona de al lado mío agarro mi brazo y me hizo un gesto para que simplemente lo siguiera pasando.

Después, me di cuenta que esto era Maim Ajaronim – agua para lavar la punta de los dedos – y que la persona de al lado mío me acababa de salvar de una tremenda vergüenza.

Nos hicimos amigos instantáneamente, y siempre estaré agradecido con el por salvarme.

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: