Parashá Shemot – (Nombres). 23 Tebet 5770 (9 de Enero de 2010).Moshé en el palacio real

Los caminos del Todopoderoso son una incógnita para nosotros. De todas maneras, cuando estudiamos el capítulo maravilloso de Moshé, el Profeta de D-s, nos obligamos a hacernos unas cuantas preguntas:

1) ¿Por qué salvó Batia, la hija del Faraón, a Moisés? 2) ¿Por qué vivió Moshé tanto tiempo en el palacio real? 3) ¿Fue Batia una figura diferente dentro del panorama social del Egipto Pagano? 4) ¿En qué condiciones llegó el niño Moshé al palacio real y cómo se preparó para su trascendente misión?

Nuestros Sabios nos transmitieron que Batia, la Princesa de Egipto, sufría de lepra, y por consejo de sus médicos tomaba diariamente baños en el agua del río “Yeor” (Nilo). Al tocar el arca de caña en el que yacía el cuerpo de Moshé, y que estaba revestido con asfalto y alquitrán, la joven egipcia se curó, y desde ese momento nació su amor por el niño. (Shmot Rabá)

La Torá nos indica que Batia poseía una gran piedad: ”Ella, abrió, y vio al niño, y he aquí que un niño que llora, y se apiadó de él.” (Shmot 2:6)

A pesar de tener un alto rango como hija de un rey poderoso, no adquirió las perversas cualidades que caracterizaban a la familia real. “Por esta razón, la hija del Faraón, fue protegida por la Divina Providencia, y reconocida como Bat-Iá, la hija de D-s.” (Pirké de Rabí Eliezer)

Nuestros sabios comentan que, poseer Batia esta brillante virtud, es considerada parte del grupo de los piadosos de los pueblos del mundo, y por este mérito tiene derecho a una porción en el mundo venidero. (Tosefta Sanedrín 13:2)

Hay quienes opinan que Batia se convirtió al judaísmo, siendo recordada como una de las mujeres virtuosas por haberse ocupado de Moshé, y como recompensa entró en el Gan Eden en vida (Midrash, Mishlé 31)

El Creador, que dirige y encausa todo lo que acontece en el mundo, hizo que fuera Batia quien salve a Moshé, y que éste entre en el palacio del Faraón. Para así habituarse a las costumbres palaciegas, y de esta manera, no adquiera los hábitos de los esclavos.

Rabí Abraham Ibn Ezra, (famoso interprete bíblico de la época de oro de España) nos explica:

“Es factible que D-s hiciera que Moshé crezca en la Casa Real, para que se habitúe a convivir en un marco elevado de estudios y maneras, y no en el ambiente de los esclavos, donde reina un bajo nivel cultural. Ya vimos que mató al policía egipcio por haber maltratado y vapuleado a uno de sus hermanos, y también salvó a las hijas de Itró de las manos de los pastores de Midian que las oprimían exigiéndoles que les dieran de beber de las aguas que ellas mismas habían extraído del pozo. Si hubiese Moshé crecido y educado entre sus hermanos, no le hubieran respetado ni temido, ya que lo habrían considerado uno de ellos.”

Otros sabios comentan que Moshé abandonó su casa a los doce años (Shmot Rabá) A esa edad, el niño se convirtió en adolescente, por lo tanto tenemos que pensar que el joven Moshé adquirió una cantidad de virtudes, valores y vivencias que le crearon una infraestructura espiritual que influyó en su alma, creando en él una fuerte personalidad, factor importantísimo para la formación de un futuro dirigente.

Moshé vivió dentro de la vida lujosa del palacio real, y a pesar de esto no se desentendió de la terrible situación en la cuál vivían inmersos sus hermanos: “Y Moshé sale hacia sus hermanos…”

Los eruditos del Talmud nos describen con gran realismo los pensamientos de Moshé en momentos en los cuales se preparaba para tomar la importante misión ordenada por D-s de sacar a sus oprimidos hermanos hacia la libertad física y espiritual.

“Salió hasta sus hermanos y vio sus trabajos pesados” (Shmot 2:11). ¿Qué significa Y vio? Vio Moshé sus sufrimientos, y llorando decía: “¡Cuán grande es mi dolor! ¿Ojalá pudiese morir yo por ustedes?” Ya que no hay trabajo más duro como el trabajo del barro, por eso les ayudaba en su ardua labor”.

Parashá Shemot – (Nombres). 23 Tebet 5770 (9 de Enero de 2010).

Resumen de la Parashá

La parashá Shemot correspondiente al segundo libro de nuestra Torá, Shemot (Éxodo), comienza recordándonos los nombres de los hijos de Yaacob. Su descendencia fue fecunda y se multiplicaron.

Un nuevo Faraón surgió en Egipto que no conocía lo que Yosef había logrado para Egipto, y temía que los Hijos de Israel se volvieran más fuertes que el pueblo egipcio y por ello inició una política opresora hasta llegar a convertirlos en esclavos. Así fueron obligados a edificar fortalezas y las ciudades de Pitom y Ramsés. Pero los judíos continuaban creciendo aún más, el numero de nacimientos sigue incrementándose. Entonces el Faraón ordenó a las parteras hebreas a que todo varón hebreo recién nacido, fuera arrojado al río Nilo. Pero las parteras no hicieron lo ordenado por el Faraón, dejando así vivir a los niños, bajo la excusa de que las mujeres hebreas daban a luz antes de que ellas llegaran.

Dos miembros de la tribu de Leví, Amran y Iojéved ya eran padres de dos hijos, Miriam y Aarón. Pero Iojéved, en tiempos del decreto del Faraón dio a luz a un otro varón, que fue escondido durante los primeros tres meses de vida y luego colocado dentro de una canasta entre los juncos de la ribera del río. Su hermana Miriam quedó cerca de ella y observó cuando se acercó a la canasta, la hija del Faraón. Esta vio que había dentro de ella un niño y adoptó al bebe a pesar de que se dio cuenta de que era un hebreo. Miriam se acercó para ofrecerle una nodriza para amamantarlo, a lo aquella accedió. Así Iojéved alimentó y crió a su propio hijo. Fue creciendo y luego fue llevado al palacio real donde se puso el nombre de Moshé, que significa “sacado de las aguas”.

Ya grande, Moshé observó la opresión y sufrimiento de sus hermanos. Vio como un capataz egipcio golpeaba con dureza a un hebreo. Moshé, que observó si había alguien cerca, decidió matar al egipcio y lo enterró en la arena. Al día siguiente, vio a dos israelitas discutiendo, y quiso intervenir para apaciguarlos, a lo que uno de ellos le respondió si él los juzgaría y mataría como lo hizo con el egipcio. Moshé comprendió que se sabía lo acontecido y que debía huir, ya que su vida estaba en peligro. Huyó hacia Midián, llegó a un pozo donde ayudó a las hijas de Itró a abrevar sus ovejas. Fue invitado a vivir con ellos e Itró le dio por mujer a su hija Tzipora. Tuvieron dos hijos, Guershom y Eliézer.

Mientras tanto, el Faraón había fallecido y su sucesor continuó con la opresión hacia los hebreos, aumentándola. Los judíos pedían ayuda al Eterno. Hashem recordó su Pacto con Abraham. Mientras Moshé apacentaba las ovejas de su suegro Itró, vio una zarza que ardía sin consumirse, y el Todopoderoso por primera vez le habló y le ordenó quitarse su calzado pues estaba en tierra sagrada. Le ordenó ir al Faraón para liberar a Su pueblo, a lo que Moshé consideró que él no era digno para esa misión. Hashem le prometió que Él daría Su ayuda Divina. Ante la pregunta de Moshé sobre cuando los hebreos le preguntaran el nombre del Eterno, Le respondió que debía decir: “Yo soy el que soy”. Moshé debía informar a los ancianos sobre su aparición y que debían presentarse ante el Faraón para pedirle dejara salir al pueblo para ofrecer sacrificios al Eterno en el desierto. También le indicó que el Faraón no los dejaría ir y que luego Él extendería su mano para forzar al Faraón a dejar salir al pueblo.

Moshé dudó si le creerían, pero el Todopoderoso le demostró su poderío transformando su vara en una serpiente, le indicó poner su mano sobre el pecho y le apareció a Moshé lepra y luego milagrosamente, sanó. También el Eterno le dijo si los israelitas no le creyeran, debía tomar agua del río Nilo y al verterla sobre tierra seca, se transformaría en sangre. Moshé señaló su falta de “palabras”, ya que padecía de problemas de habla, a lo que el Eterno indicó que su hermano Aharón sería su vocero.

Moshé contó lo sucedido a su suegro Itró, quien le contestó que fuera a sacar a sus hermanos de Egipto. Moshé partió con su familia y se encontró con su hermano Aharón en el monte Horeb y le contó todas las palabras del Eterno y luego los ancianos creyeron en Hashem.

Moshé y Aharón fueron ante el Faraón y le solicitaron dejara salir al pueblo a ofrecer sacrificios al Eterno en el desierto, pero se negó ante el pedido e impuso decretos más duros contra los judíos. A partir de ese momento no recibirían paja para fabricar los ladrillos, pero debían continuar elaborándolos. Nuevamente los ruegos ante el Faraón fueron rechazados. El Todopoderoso aseguró a Moshé que ante Su mano fuerte, el Faraón finalmente dejaría salir al pueblo.

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