Parashá Shavua: Vaerá – (Y me aparecí). ROSH HODESH Shevat 5770 (16 de Enero de 2010). Comentarios

Primer comentario – Las distintas facetas del libre albedrio

Una de las preguntas que plantean todos los exegetas de la Tora es: si Hashem mismo le endurecio el corazon a Parho -es decir le quito el libre albedrio-… entonces ¿por que decimos que Parho peco?

El Rambam, en Halajot Teshuba, nos da la siguiente explicacion: por cuanto que Parho peco en principio por propia iniciativa y daño al Pueblo de Israel, la jurisprudencia determina privarle la Teshuba. Por eso Hashem le endurecio el corazon. Asi tambien contesta el Ramban y agrega una respuesta: en las primeras plagas, Parho mismo por propia voluntad endurecio su corazon y no quiso dejar salir al pueblo. Como esta escrito: “Y se fortalecio el corazon de Parho”. Pero cuando las plagas se intensificaban y se cansaba de soportarlas, se ablandaba, se arrepentia y queria mandarlos. esto no ocurria por su voluntad, sino de lo intolerable de las plagas; por miedo y no por libre albedrio. Para que su libertad de eleccion este regulada, Hashem endurecio su corazon, para que los envie por su propia voluntad y su libre albedrio.

El Midrash Raba dice: Dijo Ribi Iojanan: “de aqui que los herejes podran argumentar que Parho no tuvo posibilidad de volver en Teshuba”. Le dijo Resh Lakish “que se cierren la bocas de los perversos”. Hashem le advierte al ser humano una, dos y tres veces, y si este no vuelve, le cierra su corazon para castigarlo por lo que peco. Asi ocurrio con el perverso Parho, despues de cinco veces que Hashem le advierte del castigo que iba a tener, Parho fue indiferente y Hashem le dijo: Tu endureciste tu cabeza y tu corazon; he aqui te voy a aumentar mas impureza sobre tu impureza. Nuestros sabios dicen: por cuanto que un ser humano peco y reincidio se le hizo como algo permitido; es decir se va hundiendo en el pecado y el mismo se esta privando la Teshuba. Asi esta escrito en el Talmud: si un individuo se impurifica un poco, lo impurifican mucho; el se impurifica desde abajo, lo impurifican desde arriba.

Sobre el tema del libre albedrio, el Rab Dessler da el siguiente ejemplo: Un fumador dolorido del pecho por la adiccion al cigarrillo, se repite varias veces a si mismo: “No fumare mas”. Al dia siguiente de expresar esa afirmacion, este hombre exclama: “Si fumo solo un cigarrillo, no me hara daño”. Luego, considera que son dos los cigarrillos que puede fumar, culminando ese dia consumiendo todo el atado. Este hombre no hace mas que engañarse a si mismo. Repite exclamaciones que no puede cumplir. Tiene dos deseos: por un lado, fumar, y por el otro, no sentir dolor. El mismo dolor es mas fuerte que su deseo, entonces, decide no fumar. Cree que podra superar su adiccion, pero luego, se dice a si mismo que uno o dos cigarrillos no pueden daniarlo. Este fumador empedernido se aparta de la verdad obvia y se aferra a la imaginacion, cubierta por la mentira. Quien provoca nuestras acciones es uno mismo, no el deseo. La lucha de
seguir tras el autoengaño o la verdad se llama eleccion. Una mente sana puede pensar y elegir correctamente, no aferrarse a la mentira, y optar por la verdad.
Si hay dos pueblos en guerra, el objetivo que ambos persiguen es conquistar tierras. Cada lucha lleva detras ese deseo. El que logra conquistarlas, por esas tierras ya no pelea mas, sino que debera ahora luchar por las que aun no obtuvo. Las primeras ya son parte de su propiedad.

Nosotros, en la vida tambien tenemos por que luchar. Si Shabat es algo que hoy por hoy cumplimos, ya es tierra conquistada. Son otros los lugares a los que debemos llegar. Cada mitsva que hacemos puede formar parte de nuestras conquistas, solo que todavia hay muchas que no pudimos conquistar…
Por ellas debemos luchar.

Rab Moshe M Hoffer

Segundo comentario – Los “Milagros”

Desde chicos sabemos que todo lo que escapa a lo habitual, lo raro y lo exótico nos atrae. Basta con recordar las historias que nos contaron en aquellas épocas infantiles, de brujos y hadas, de Blancanieves y los siete enanitos, de Súperman y del hombre murciélago, todo eso no tiene relación alguna con la vida cotidiana. En las fiestas de chicos y grandes, el mago atrae la atención de todos los invitados. La Torá ya nos advirtió a no dejarnos llevar por personas que pretendan demostrarnos sus “verdades” mediante milagros (D-varim 13:2) y el Ramba”m nos hace saber que nuestros abuelos no creyeron en D”s simplemente por haber visto maravillas. No obstante, vemos que a la gente todo eso sí le atrae. ¿Será porque la vida que llevamos es “aburrida” y queremos vivir en un mundo que no sea tan real, aburrido, angustiante y cruel como el nuestro?

La lectura de Va’erá y Bó también habla de milagros. Moshé le advierte al Faraón que si no permite la salida de los judíos de Egipto, sufrirá toda clase de plagas. Y todas ellas terminan por cumplirse. Y cada vez que ocurren estas plagas, los judíos que habitan en la tierra de Goshen salen ilesos. ¡Vaya milagro! Dejemos de lado por un instante la visión triunfalista del tema (la mayoría de los judíos no se merecieron salir de Egipto, pues a pesar de las plagas se sentían bien en Egipto y no estaban convencidos de querer irse), concentremos la atención en la característica milagrosa de las plagas en si.

¿Para qué sucedieron los milagros? ¿Son deseables los milagros? ¿Rezamos por ver milagros?

Este tema tiene una arista educativa que también nos debe plantear ciertas dudas. En muchas historias de rabinos famosos, encontramos que merecieron el desenlace de una situación apremiante en la que ocurrieron milagros de algún tipo. ¿Se debe relatar estas historias a los niños? ¿Poseen elementos pedagógicos desde lo judaico?

Antes de seguir, creo indispensable aclarar que el milagro tal como lo estamos tratando, es decir, algo que escapa a lo natural, no es el único fenómeno que los judíos denominamos como “nes” (milagro). Agradecemos diariamente tres veces en la Amidá: “ve-al niseja shebejol iom imanu” (= por los milagros que nos suceden diariamente). Ahora bien. Diariamente nos pasan muchas cosas, buenas y malas, pero no nos parecen ser algo fuera de lo natural. Nos referimos pues, en este agradecimiento a D”s a los “milagros naturales” que suceden en cada instante a los que habitualmente denominamos “naturaleza” simplemente porque estamos tan acostumbrados a ellos que nos parece “natural” que ocurran.

Estos milagros y maravillas que acontecen dentro de nuestro cuerpo tal como los distintos sistemas (circulatorio, digestivo, nervioso, respiratorio, reproductivo, etc.) o fuera de él (el cosmos, la fuerza de gravedad, la fotosíntesis, etc.) a los que llamamos naturales, son los que hacen que podamos vivir una vida “normal”. Confiamos ciegamente en la constancia de esta naturaleza para todo lo que hacemos. Si la naturaleza no fuese constante y confiable, nos volveríamos absolutamente locos por no poder prever nada. En los Salmos (que recitamos diariamente en los rezos matutino) decimos “y los puso (las leyes naturales) para la eternidad, son decreto inamovible. A diferencia de lo que sucedió en Egipto, el agua siempre debe ser agua, y la sangre, sangre. El auto no hará combustión con puré de papas y no nos vamos a servir un vaso de “nafta extra sin plomo”. El sol saldrá del este y las cosas que soltamos se nos caen hacia abajo. No debemos desear que eso cambiara, pues, si la naturaleza no fuera constante, el mundo no sería un lugar en el cual pudiéramos vivir.

Dado que las cosas son así, es superior aquel que reconoce al Todopoderoso en la naturaleza cotidiana, que aquel que no cree a menos que le demuestren que esa naturaleza se puede modificar. Y, si bien D”s hizo los milagros en Egipto para que el Faraón- que se hacía considerar un dios y se negaba a dejar ir al pueblo judío por desconocer la autoridad Di-vina – cambiara su postura, eso no significa que fuese deseable que estos milagros se repitieran con frecuencia.

En el Kidush (bendición que santifica la entrada del Shabat) del viernes a la noche hacemos mención al “zejer lema-asé bereshit” (recuerdo a la creación del mundo), como así también al “zejer lietziat mitzraim” (recuerdo a la salida de Egipto). Si bien pareciera hablarse de dos eventos de distintas épocas, en realidad estamos hablando de lo mismo. Los milagros que acompañaron la salida de Egipto sirvieron para demostrar a los dudosos (egipcios y judíos), que el Creador del mundo es uno, que sabe todo lo que sucede aquí y que constantemente interviene en el quehacer humano.

Está claro entonces, que los milagros suceden porque D”s decide en ciertas instancias que deben ocurrir por las distintas razones que sólo Él sabe. Para nosotros es importante saber que si D”s lo decide, dado que Él es Quien sabe y hace todo, no existe diferencia ante Él en causar “milagros naturales” o “milagros no-naturales”. La casualidad no existe, ni tampoco la naturaleza como algo independiente a D”s. Así también debemos hacérselo saber a los niños. El desafío está en “ver” a D”s en la naturaleza, en nuestro sustento diario y en este mundo “di vrá gireuté” = que creó de acuerdo a Su plan (Kadish).

Las historias de tzadikim, a quienes D”s los asistió con milagros, tienen como objetivo precisamente eso. Pero es importante decirles también que, aunque fuese triste, muchos tzadikim vivieron en la pobreza, perseguidos, enfermos o mártires y no fueron asistidos con milagros. Aun así no perdieron su confianza en D”s y ni siquiera pidieron que les sucedan milagros.

No obstante, no es conveniente insistir en esta clase de historias milagrosas con los niños. Mucho más importante es relatarle a los niños (y grandes) el esfuerzo que implica la lucha por crecer, mejorar las características humanas y observar las Mitzvot cada vez mejor. Que les quede claro qué es lo que significa llegar a ser tzadik y crear en los niños el deseo por ser verdaderamente “grandes” en la Torá. En última instancia vivimos con los pies en la tierra y esta tierra “natural” es tal como D”s la creó para cumplir con nuestro deber.

Daniel Oppenheimer

Tercer comentario – El Liderazgo de Moises

“Y hablo Hashem a Moises diciendo: Ve y habla al Faraon, rey de egipto para que envie (libere) a los Hijos de Israel de su tierra” (Shemot 6:11)

El ascenso de Moshe Rabenu, nuestro gran maestro Moises, a su puesto de liderazgo, fue por demas inusual. Historicamente la mayoria de los que luchan por la libertad de su gente surgen del seno de ese pueblo, primero sufriendo junto a sus oprimidos hermanos y luego ganando su camaraderia y confianza con la verdad en la palabra y en la accion, a fin de convertirse en su lider y destituir a los opresores.

En rotundo contraste, Moises paso sus primeros veinte años, sus años formativos, en el confort del entorno palaciego del Faraon. Cualquier otra persona hubiera optado por continuar apegado a esa “buena vida” de lujo y facilidades, mas Moises eligio “salir hacia sus hermanos” (ibid.2:11).

Cuando el “vio su sufrimiento”, supo de inmediato que ambas cosas, el confort con extranios y una verdadera responsabilidad judia, eran incompatibles. Una opcion invalidaba a la otra. Si elegia identificarse con la victima judia y resguardarla del ataque y de la muerte, perderia toda posibilidad de heredar el trono del padre de su madre adoptiva, virtual gobernante de todo el mundo. Si elegia dirigir su rostro hacia otro lado y permitir que los egipcios continuaran apaleando al judio, estaria dando la espalda al legado de la familia que lo habia visto nacer; ese legado que secretamente le fuera ensenado por su madre.

Y miro hacia un lado… y luego hacia el otro (ibid.2:12). Lucho con su propia identidad interna y vio que no podria negociar con ambos mundos y ser una verdadera persona. “Y golpeo al egipcio y lo oculto en la arena”. Mato al capataz egipcio pero tambien elimino al “egipcio” que estaba dentro de el. Se animo a cruzar la brecha. Ya nunca mas tendria una crisis de identidad; el extranjero dentro de el estaba enterrado para siempre. La lucha contra el sufrimiento judio seria siempre su interes primodial.

Era necesario sin embargo que el salvador del pueblo, elegido por Hashem, comenzara su vida en el entorno real del palacio del Faraon, a fin de poder desarrollar un espiritu noble, un espiritu que no se amilanara al confrontar a una superpotencia. Moshe Rabenu vio la debilidad humana de la realeza bien de cerca. Vio cuan aterrados estan los opresores de su propia posicion y cuan inseguros se sienten de su propio futuro. Y porque se crio en ese entorno, sabia que aun el mas poderoso de los hombres NO es invencible.

No es natural en cambio, que una persona criada en la servidumbre, entre el lodo y los ladrillos, de pronto lave sus manos de tanta opresion y suciedad e, inmediatamente luche contra los gigantes.

Moshe Rabenu no vio inicialmente las cosas de esa manera. Su primera reaccion fue no aceptar su mision Divinamente asignada. Penso que su crianza en palacio seria una dificultad mas que una ventaja, que su hermano Aharon era mas reconocido por su piedad y virtud, etc.etc. Pero Hashem le respondio que en materia de redencion: “Mis pensamientos no son sus pensamientos y Mis caminos no son sus caminos”.

Moshe Rabenu sabia que asi como la esclavitud comenzo cerrando los ojos y los corazones a la creciente servidumbre, la redencion solo podria empezar abriendo los ojos y los corazones al sufrimiento judio. Esto es lo que mas cuenta en cuanto a liderazgo judio en epocas de redencion.

Que tambien nosotros, cada uno de los hijos de Israel, logremos quitar de nuestro interior a ese extranjero que nos impide pensar y vivir nuestro judaismo a fondo sometiendonos al yugo de otras costumbres y culturas que no son las nuestras. En verdad, solo se requiere un poco de valentia para ser sinceros con nosotros mismos y preguntarnos si nuestra vida, si nuestras acciones responden a nuestra identidad judia, a una identidad que solo se ejerce plenamente cuando se observan las leyes de la Tora. Quiera Hashem que por nuestra teshuva tengamos el merito de acercar la llegada del Mashiaj muy pronto en nuestros dias. Amen.

(Basado en Rabbi Yechiel Leiter)

Cuarto comentario – Transformar el “aguan en sangre”

Ven, habla al Faraón, el rey de Egipto, y que envíe a los hijos de Israel de su tierra (Shemot 6:10)

Uno de los motivos de la centralidad del Éxodo de Egipto en el judaísmo (hasta el punto de recordarlo a diario en la plegaria), es que en el estado espiritual del alma humana, el salir de Egipto es un proceso constante de todos los días. La palabra Mitzraim (Egipto en hebreo) proviene del término Metzarim, límites, refiriéndose a los condicionamientos y frenos que existen en cada persona. Cada día debe llevar a cabo nuevamente un símil de “salir de Mitzraim”- superar y librarse de esas limitaciones y brindar a su Alma Divina la libertad de expresarse de acuerdo a sus verdaderas aspiraciones. El párrafo bíblico semanal nos relata sobre cómo comenzó el éxodo de Egipto, y de ello podemos aprender los caminos a través de los cuales es posible “salir de los metzarim” también en el plano espiritual del alma.

DE LA FRIALDAD AL CALOR

La primera plaga que se asestó a los egipcios fue la de sangre: todas las aguas de Egipto se convirtieron en sangre. De ello se aprende que el primer paso para liberarse de Mitzraim es transformar las “aguas” en “sangre”.

El agua simboliza la frialdad, tranquilidad, falta de efervescencia y entusiasmo. La sangre, por el contrario, es el símbolo del calor, el fuego, la emoción. Esto es lo primero que se le dice al judío: ¿ deseas salir de “Egipto”? ¿Tu intención es liberarte de los condicionamientos que encierran a tu alma Divina?- ante todo debes transformar el “agua” en “sangre” en lugar de frialdad introduce a tu seno interior calor, entusiasmo, fuego.

LA NECESIDAD DE LA EMOCIÓN

Puede uno argumentar ¿para qué tanto entusiasmo? Sin ello también soy un buen judío. Cumplo los preceptos, estudio Torá, soy cuidadoso de no transgredir las prohibiciones de la Torá. ¿Para qué necesito entusiasmo en ello?. A eso se le responde que la frialdad la raíz primera de todo mal. El verdadero significado del estado de frialdad es que los temas realmente no afectan a la persona. Vemos en la práctica que cuando se trata de un tema que verdaderamente nos interesa y es cercano a nuestro corazón, no permanecemos apáticos y fríos. La frialdad es un síntoma de que la relación del judío con la Torá y sus preceptos es sólo “una conducta rutinaria aprendida”, es sólo una acción seca y mecánica. Este estado es el principio de la caída. Por ello, el primer paso en la liberación del alma de sus limitaciones y precondicionamientos es apartar la frialdad y la apatía, e introducir en su lugar calor y entusiasmo. Se debe estudiar Torá, cumplir los preceptos y servir a Hashem con alegría y entusiasmo, con agilidad y fuego, como nos vinculamos con aquello que nos incumbe y mueve.

MITZVOT CON LUJO

Una de las expresiones prácticas de una implicación real es el tema de cumplir los preceptos con lujo- hidur mitzvá. Cuando uno sirve a Di-s con frialdad, le es suficiente con una Mezuzá simple, Tefilín baratos, una plegaria resumida y un cuidado mínimo del cashrut, la alimentación ritual judía. Al fin y al cabo lo que pretende es cumplir con la obligación, y para ello es suficiente también con el mínimo. Pero cuando un judío está entusiasmado y movilizado en su servicio a Hashem, procura cumplir los preceptos de la manera más bella posible: procura los Tefilín y las Mezuzot de la mejor calidad, el Tzitzit más hermoso, el cashrut de máxima seguridad, pues cumple con todo esto con cariño y deseo. Es este el previo paso en el proceso de “salir de Egipto”, y por medio de ello, llegamos finalmente a la liberación personal dell individuo, y de la redención individual vamos a la redención general, a manos del Mashiaj Tzidkeinu.

Likutei Sijot tomo 1, Pág 119

Primer comentario (Rab Moshe Hoffer, fabibbk@einstein.com.ar)
Segundo comentario (Rab Daniel Oppenheimer, http://www.ajdut.com.ar)
Tercer comentario (Boletin Judaicasite: http://www.judaicasite.com)
Cuarto comentario (Enseñanza semanal Jabad: http://www.jabad.org.ar/)

Cuatro Ideas Equivocadas sobre el Judaísmo

Aquí hay 4 ideas equivocadas que muchos judíos tienen sobre el judaísmo.

1) “El Judaísmo es Todo o Nada”

¿Todos esos mandamientos para cumplir? ¡Tiene que ser una broma!

Muchas personas piensan que si no pueden cargar con todo el paquete judío, entonces no hay ningún sentido en comenzar.

Pero, ¿es eso realmente cierto? ¿El judaísmo tradicional es una proposición de todo o nada?

Imagine que se tropieza con una mina de oro. ¿Rechazaría el oro porque usted sabe que no podrá encontrar todas las minas de oro del mundo? ¡Esa mina sola lo hará rico para toda la vida!

Cada mitzvá es una mina de oro. Incluso si hacemos solo una parte de la mitzvá, nuestras vidas se enriquecen para siempre.

El judaísmo es un proceso, un camino, donde cada paso cuenta.

No es todo o nada.

¡Cualquier cosa que podamos hacer en este momento es grandiosa!

Sólo hazlo.

Un paso a la vez.

2) “Algunos Judíos son Mejores que Otros”

¿Conociste alguna vez a un judío que mira a todo el mundo como menos religioso que él? Él puede ser condescendiente, crítico, y alejar a otros del judaísmo.

Pero, de acuerdo a la Torá, ¿podemos saber quién es un “buen judío”?

Si un terrorista le ordenara al rabino más grande de la tierra que mate a un ladrón o sino el será asesinado, el rabino tiene prohibido asesinarlo, incluso para salvar su vida. ¿Por qué? ¿No es la vida del rabino más preciada a los ojos de Dios que la vida de algunos criminales?

El Talmud dice: “Nadie sabe de quien la sangre es más roja”. Nadie puede juzgar el valor de otra persona, porque nadie sabe donde se encuentra la otra persona en la escalera de la vida – donde comenzó y cuantos peldaños ha escalado. Tal vez el ladrón, en vista de las circunstancias de su vida, esta realizando elecciones de vida más esforzadas y difíciles que el mejor de los rabinos.

La mejor política para todos nosotros es dejar de juzgar a los demás y en su lugar respetarse unos a los otros.

3) “La Religión Saca Toda la Diversión de la Vida”

El judaísmo se refiere a Dios como nuestro Padre en el Cielo.

Al igual que nuestros padres quieren que tengamos todo lo que es bueno, el Todopoderoso quiere lo mismo para nosotros – ¡que logremos el mayor placer que sea posible!

La palabra “Torá” significa “instrucción”, ya que contiene las instrucciones para la vida. Las computadoras vienen con grandes y gordos manuales de instrucción, y sin ellos estaríamos perdidos. La vida es mucho mas complicada y si queremos sacar el máximo partido de ella, un conjunto de instrucciones sin duda pueden hacer la diferencia.

Dios no nos pide que recemos porque el necesita un golpe de ego. O que evitemos el tocino porque le a Él le da nauseas. Durante más de tres mil años la Torá nos ha enseñado como construir una vida de sentido y como maximizar el placer.

No te prepares sólo para el banana split. Asegúrate de obtener lo máximo – el tipo de realización y placer que dura.

Eso es lo que el judaísmo quiere enseñarnos.

4) “Ser Religioso Es un Escape”

“Es una muleta”.

“Una vez que eres religioso, dejas de pensar”.

“Ser religioso es un acto de fe”.

Lejos de ser un escape, el judaísmo enseña que somos responsables por todo el mundo. El Talmud dice que cada persona debe sentir que “el mundo fue creado personalmente para mí y depende de mí el cuidar de él”.

Nuestros héroes son los justos y los estudiosos porque por miles de años los judíos han tenido una historia de amor con el aprendizaje acerca de la vida y se esforzaron por crecer. La Torá es una guía y norma de conducta ética, pero luego viene la parte difícil – la aplicación de estos principios morales y el vivir de acuerdo a ellos en la circunstancias de la vida cotidiana.

¿Y el acto de fe? No es judío. El primero de los diez mandamientos es saber que hay un Dios en oposición a la aceptación ciega. Se un intelectual honesto, y no un producto de tu sociedad. Escucha la evidencia y comienza a construir una base racional para tus creencias, cualquiera que estas sean.

Limpiar la neblina que rodea algunas de estas ideas equivocadas es un buen comienzo para descubrir lo que es realmente el judaísmo. Puedes continuar tu viaje con los artículos relacionados de la página.

TORA y CIENCIA (III).Génesis y el Big Bang (Segunda Parte)

¿Quién da más?

En conclusión, la cuestión es si consideramos la creación o excluimos la creación. Si suponemos la creación, las edades casi “necesariamente” se van a medir de dos formas muy distintas.

Entonces, a mí como judío, no me preocupa que la ciencia afirme que el mundo tiene seis mil millones de años o más. En realidad para mí, los científicos estarían describiendo cuánto tiempo le hubiera llevado al mundo llegar a lo que fue si no hubiera sido creado por Dios. Nada más que eso.
Dios dijo: “Que sea la luz y fue la luz”. El Todopoderoso pudo haber creado todo el inmenso Universo que existe en un breve instante . Si la ciencia calcula que para que eso sucediera, para que surja este Universo “si no hubiera mediado la creación” habrían tenido que pasar quince mil millones de años, es un tema de la ciencia y es una conclusión correcta desde el punto de vista de la ciencia, dadas sus reglas del juego. Pero esa medición de tiempo científica es teológicamente irrelevante y no representa ninguna contradicción al relato bíblico de “la creación”.

Relatividad

Para profundizar un poquito más, no mucho, porque no tengo los conocimientos para hacerlo, veamos lo que Einstein nos ha enseñado acerca del tema “tiempo”. Creo que es una idea muy valiosa para entender el fenómeno Bereshit y los seis primeros días de la creación. Einstein descubrió lo que Newton no sabía. Newton afirmó que el tiempo en todos lados, en todas las circunstancias, transcurría de la misma manera. La gran y célebre teoría de la relatividad de Einstein define que el tiempo es relativo. No pasa de igual forma en todos lados. Les voy a dar un ejemplo muy famoso: el de dos gemelos que nacen juntos. Uno de los gemelos sale hacia el espacio en una cápsula a una velocidad que se aproxima a la de la luz y vuelve después de 90 años, tiempo-tierra. El gemelo que está acá ya lleva su bastón, y el que regresa está todavía con chupete y sus pañales. Esto es ciencia, no es ficción. (Nada más que es muy teórico hablar de alcanzar la velocidad de la luz…) Y en teoría es absolutamente cierto. Einstein nos asegura que el transcurso del tiempo depende del marco de referencia, el tiempo no pasa en todos lados de la misma forma. En ninguna estrella pasa el tiempo igual que en la otra estrella, porque el tiempo depende de dos variables. Una es la velocidad, como en el caso de los gemelos y la otra es la gravedad, o sea la masa (en realidad una está relacionada con la otra, pero eso es más complicado…). Estas son las dos variables que afectan el transcurrir del tiempo. Por lo tanto – dice Gerald Schroeder, un científico que escribió un libro fabuloso llamado “Génesis y el Big Bang”- : en esos seis días de la creación, ¿quién estableció el marco para la medición del tiempo? El hombre todavía no había sido creado. El marco de tiempo no tiene porque haber sido el humano, nuestro actual reloj.

El día lo fijamos en función del sol, y según la Torá el sol no fue creado hasta el cuarto día. Y sin embargo la Torá me habla del día Uno y del día Dos. Es posible entonces, que cuando la Torá habla de un día, se esté refiriendo a un día de acuerdo al ” reloj del Todopoderoso” lo que no tiene que equivaler a una jornada de veinticuatro horas. Es más: al no haber sol, ese día tendría que haber sido “necesariamente” distinto a un día “normal”.

En un marco de tiempo “divino” los acontecimientos pueden ocurrir a otra velocidad… Aunque resulte un poco vertiginoso, imagínense el surgimiento de una montaña, por la voluntad de Dios, en unos cuantos segundos.
Por supuesto que en nuestro reloj estarían transcurriendo millones de años “simultáneamente”… La relatividad del tiempo, la comprensión de que el tiempo puede transcurrir y/o ser medido de formas distintas, contribuye notablemente a nuestra comprensión del fenómeno Bereshit… nos ayuda a entender un poco más el hecho de que esta disparidad de edades no se excluyen…

Hay una canción en ladino que los judíos sefaradíes conocen bien, que se llama “A la una yo nací”. Y dice más o menos así: “A la una yo nací, a las dos me engrandecí, a las tres tomé amante (es decir, mujer, esposa), a las cuatro me casí (me casé…) Es una canción basada en un Midrash, que habla de Adam, el primer hombre. Según nuestro Midrash, en el mismo sexto día de la creación, el hombre fue creado en la primera hora, en la segunda hora creció, en la tercera hora el hombre tomó a su mujer, en la cuarta hora la desposó y en la quinta hora tuvo un hijo etc, etc. Y hasta el mismo episodio de la fruta de árbol prohibido, todo ocurrió ese mismo sexto día. Estoy hablando de una fuente que tiene al menos 1800 de años de antigüedad. Un texto en el cual los Sabios mencionan un fenómeno sumamente parecido a de los “tiempos relativos” de Einstein y justamente durante uno de los seis días de la creación, algo que seguramente habrá sonado absolutamente escandaloso o fantasioso durante siglos. Y que hoy – gracias a la ciencia- podemos apreciar con otros ojos.

El tema bíblico

Para finalizar la pregunta del “Cómo”. Primero, una aclaración importantísima. En verdad la Torá no es un libro de ciencia. ¿Por qué? Porque hubiera sido un tremendo desperdicio que Dios revelara algo que el hombre puede llegar a conocer por sus propios medios. A la verdad científica el hombre puede llegar por su propios medios, por su propio conocimiento. Lo verdadero y lo falso es demostrable. La Torá es un libro del bien y del mal, para lo cual el hombre es éticamente impotente, como ya lo ha demostrado la filosofía moderna. Al bien y al mal no se llega por consenso o por demostración. La Torá es un libro de ética. Una ley para la vida del pueblo judío. Por lo tanto, los comentaristas dicen que cuando en la Torá se nos relata la creación, no es para describirnos “cómo” fueron los mecanismos científicos o cosmológicos que Dios puso en marcha y ejecutó, porque eso es en cierta manera irrelevante para la existencia del hombre y es esencialmente tarea de la ciencia descubrirlo… ¿Cuál es entonces el principal mensaje del relato bíblico de la creación, se preguntan los comentaristas hebreos? Tomemos el primer versículo de la Torá: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra”. ¿Qué nos quiere enseñar este versículo? El mensaje principal no es: “En el principio”, lo trascendente no es cuándo fue creado el Mundo. Ni tampoco es “Cómo”, si a partir de algo preexistente o ex nihilo. Creo que lo trascendente tal como nos transmite el Midrash y lo registra el gran comentarista clásico Rashi, es que el mundo fue creado por Dios. El tema es “Quién lo creó”. Y creo que esto sí es relevante: si somos seres creados por una inteligencia superior y con un destino, o si somos los bisnietos de los chimpancés, simples mutaciones genéticas con una gran dosis de suerte. Este es el gran mensaje. Yo podría irme esta noche a dormir sin ningún problema, sin saber exactamente si el mundo tiene 14.500 millones o 15.500 millones de años, pero no creo que podamos ir muy fácilmente a dormir si no tenemos resuelta la gran pregunta: si somos seres creados por Dios o si descendemos de los orangutanes. Es una gran diferencia ¿Verdad? No da lo mismo una respuesta que la otra. Hay una cuestión absolutamente existencial de por medio. Bueno, ese es el mensaje fundamental de la Torá.

Fisiología o embriología

Otro punto: Maimónides dice que nos sería imposible saber “cómo” Dios creó el mundo. Y que todo esfuerzo humano para llegar a conocer de forma definitiva el cómo de la Creación es estéril. Stephen Hawking tiene esas pretensiones. Llegar a saber exactamente todos los misterios de la Creación. En verdad él y otros científicos de esas escuelas neopositivistas – como dicen algunos filósofos- se refiere a Dios como a un hermano mayor, como alguien fácilmente aprehensible. Para nosotros, los judíos, se considera todo un antropomorfismo intelectual pensar que podemos acceder a la mente de Dios. Eso está más allá de nuestra limitadísima posibilidad humana. Maimónides estableció una teoría del conocimiento de Dios vía negativa. Saber lo que Dios no es, sin afirmar nada de Él, como cuando negamos la corporalidad de Dios, pero dejémoslo allí. Volviendo a lo nuestro, cuando Maimónides discutía con los sabios aristotélicos respecto a si el mundo era eterno o había sido creado, decía que tenemos un insuperable problema epistemológico: nuestro desconocimiento total de las condiciones iniciales de la creación.

Por ejemplo, en el segundo versículo de Bereshit dice VehaArets Haieta Tohu vaBohu, ” Y la tierra era caos y desorden…” Porque aún no estaban establecidas las mínimas leyes físicas. Fíjense qué interesante. ¿Qué es lo primero que crea Dios? Coincidiendo con el Big Bang: La luz, que en hebreo se dice OR. Ustedes saben que luz y energía son lo mismo – radiación electromagnética- en diferentes variaciones. ¿Y qué es lo próximo que hace Dios luego de crear la luz? Distingue la luz de la oscuridad. ¿Qué gran cosa hizo el Todopoderoso al “separar” la luz de la oscuridad? Porque en verdad cuando no hay luz, automáticamente hay oscuridad…

Dios estableció justamente esa ley, que hoy nos parece automática. Según nuestros Sabios, antes de esta separación “Or vaJoshej Haiu Meshameshim beIrbubia” “la luz y la oscuridad eran simultaneas”. Algo que hoy nos resulta imposible concebir… ya que nuestra mente se ha estructurado “definitivamente” de acuerdo a esta realidad.

Vale decir que hasta esa ley física primordial, cuya ausencia no podemos concebir, fue establecida según nuestra Torá en ese momento. Durante los primeros días, las leyes físicas que conocemos hoy no existían. Como ya lo explicamos, al parecer hasta el transcurrir del tiempo era totalmente distinto al nuestro. Y así fue hasta el Shabat. El Shabat establece el final de Maase Bereshit, del “fenómeno de la creación”.

Dice Maimónides que querer entender cómo fue la creación es imposible. Y nos da un ejemplo: imaginemos un niño abandonado en una isla desierta. Que vive allí sin haber conocido a una mujer. Al cabo de unos años es rescatado y le preguntan ¿Cómo crees haber nacido? Y el dice: Bueno, yo creo que habré sido chiquitito, muy chiquito y habré ido creciendo lentamente. Si le dijeran a él que en verdad estuvo en un vientre, viviendo dentro de una panza humana, él se resistiría a creerlo. Diría que no es posible, porque dentro de un vientre no se puede comer ni beber, no se puede respirar… Y sin respirar y sin comer no se puede vivir. Él no podría aceptar -y mucho menos concebir por si mismo- la idea del embarazo. ¿Porqué? Porque desde la fisiología no se puede deducir la embriología. Son dos sistemas distintos, en gran medida “excluyentes”. En la fisiología se respira de una forma y en la embriología de una forma distinta. Si no conociéramos la embriología, jamás la podríamos adivinar. Y si nos basáramos en nuestra conocida fisiología para hacerlo, nos equivocaríamos más todavía. Dice entonces Maimónides: “No conocemos la embriología del universo – aquello que aconteció en los seis primeros días- y jamás la podríamos deducir. Pues al querer hacerlo, sólo estaríamos proyectando los elementos que conocemos sobre un sistema que desconocemos.

Ahí tal vez tenemos el límite. Nuestro absoluto desconocimiento de las condiciones iniciales de la Creación, nuestra ignorancia definitiva de la gestación del Cosmos.

En conclusión, en este segundo aspecto no podemos discutir con lo que afirme el Big Bang respecto a cómo fue surgiendo el Universo. Primero porque la Torá no le dedica una descripción ya que no lo considera relevante y segundo porque conocemos nuestra limitación cognitiva para acceder a la embriología del Universo y a sus condiciones iniciales.

Estas condiciones iniciales concluyen en Shabat.

Shabat Shalom!

Queridos amigos, me conformaría si ustedes salen hoy sabiendo que el Shabat no es un día de descanso. Es una de las confusiones más grandes que la gente tiene en su mente. Shabat no es el día de descanso. Dios no descansó, porque no necesita descansar. Shabat es el día en que Dios “Cesó de crear”. Esa es justamente la traducción correcta de la palabra “Shabat”: cesó, terminó, en este caso: dejó de crear. El Shabat establece el final de la embriología del universo. Con el Shabat llega el final de toda esa “evolución”, dirigida por Dios, desde los orígenes de la vida hasta la creación del hombre. En Shabat comienza a regir nuestro reloj humano, el tiempo que conocemos ahora y las leyes físicas que hoy nos gobiernan. Ese es el sentido del Shabat como “Zejer leMaase Bereshit” “en homenaje al fenómeno de la Creación”. Otros pueblos celebran la creación recordando el primer dia, el domingo, o el día en el cual fue creado el hombre, el viernes. Pero los judíos, para celebrar e indicar que la creación ha sido un fenómeno, un milagro único, lo hacemos a través del Shabat. El Shabat, cuando el Creador concluye su actividad gestadora, es lo que afirma que la creación fue algo “único” que no se va a repetir otra vez. Celebramos la creación el día que Dios cesó de crear y de esa forma estableció lo excluyente de este milagro y lo exclusivo de esos seis días divinos.

De esta forma, nos vamos aproximando un poquito más a la comprensión de Bereshit, de la mano de la ciencia.

La presente es la transcripción de la conferencia “Génesis y el Big Bang” dictada por el Rabino Iosef Bittón el día 4 de Agosto en el auditorio del instituto ORT, en ocasión de celebrarse en Montevideo las Segundas Jornadas Latinoamericanas de Ciencia y Judaísmo.

Hemos mantenido deliberadamente el carácter oral de la exposición y solamente hemos agregado , para organizar las ideas, títulos a los temas abordados.

Transcripción de la conferencia “Génesis y el Big Bang” dictada por el Rabino Iosef Bittón

Bibliografía:
Lawrence Kelemen “Permission to believe” Targum/Feldheim, Jerusalem 1990
Stanley L Jaki “From scientific cosmology to a Created universe” en Intellectualls speak about God. Chicago 1984
“EL PRIMER DÍA DE LA CREACIÓN- EL ORIGEN DEL UNIVERSO”, Profesor Nathan Aviezer publicado en BBD, Journal of Torah and scholarship, de la Universidad de Bar Ilan, Israel1995
Dr Gerald Schroeder “Génesis y el Big Bang” Ediciones B, Barcelona, España, 1992.
S. W. Hawking y G. F. R. Ellis, The Large Scale Structure of Space-Time (Cambridge University Press, Cambridge: 1973), p.364.
A. H. Guth y P. J. Steinhardt, “The Inflatory Universe”, Scientific American, Vol.250 (Mayo de 1984), p.102.
A. Vilenkin, Physics Letters, Vol. 117B (1982),pp.25-28.
Lee M Spetner: “Not by chance, the fall of neodarwinian theory” Jewish Heritage and Roots Library, Jerusalem (1996)

http://www.judaismohoy.com/

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