Tu Bishvat (15 de Shevat). Sábado 30 de Enero de 2010 (III).

Normas acerca de las Bendiciones de los Frutos

Es muy importante repasar el estudio de las normas acerca de las bendiciones por la comida de frutas en vísperas y en el día de Tu Bishvat ya que con tanta cantidad, es probable que se cometa involuntariamente un error que pudiera convertir a la bendición en una vana expresión o que se permanezca en la duda.

Quien come frutos de un árbol en una comida (almuerzo, cena) o aisladamente, debe recitar “boré pri haetz” -. La bendición de “hamotzí” al inicio de la comida no libera la obligación de bendecir por las frutas excepto éstas se consuman sobre el mismo pan, pero si comen la fruta sola, se debe bendecir aún durante la comida.

Si tuviese frente a sí a varios tipos de frutas, elige la más importante y con su bendición es como si hubiese bendecido a las demás.

Si hubiera alguna fruta de las mencionadas en las Escrituras como elogio de la Tierra de Israel (aceitunas, dátiles, uvas, granadas, etc.) bendice por ellas aún si fuese a consumir alguna otra que le apetezca más. Así se sigue el orden en el cual aparecen en la Torá en Deut. 8:5 “Tierra de trigo y de cebada, de viñas, higueras y granados, (aquí hay una interrupción en el versículo que no enumera más frutos), Tierra de olivares, de aceite y de miel…”La uva está en tercer lugar, la higuera en el cuarto, y la granada en el quinto. El olivo, ocupa el primer lugar, (la miel de) los dátiles el segundo, las uvas el tercer…

Por ello si en la mesa están servidas estas frutas, la bendición por la que está ubicada antes en el orden de los versículos, libera de la bendición a las siguientes de la misma especie. La granada que es la última en la enumeración de los frutos de la Tierra de Israel, es anterior a toda otra fruta que no es mencionada en el versículo.

No se pronuncia la bendición por los alimentos ni por bebidas hasta que le sean traídas. Si hubiera bendecido y recién después hubieran servido el alimento en la mesa, debe repetir la bendición ya que la anterior no tenía objeto determinado. Pero en el caso en que los alimentos y las bebidas hubiesen estado servidos en otro lugar y él sabría que se las iban a traer, cumplió con el recitado de la bendición y no debe volver a ella.

Si dijo la bendición por frutas que estaban frente a él y luego le alcanzaron otras de la misma especie por la que se dice la misma bendición, no debe volver a pronunciarla. Hay quienes no comparten este criterio y opinan que sólo si los frutos segundos eran iguales que los anteriores (manzanas y manzanas), no debe repetir la bendición…Lo que conviene es averiguar que es lo que vayan a servir. Una persona que está invitado a comer a la mesa de un anfitrión no debe repetir la bendición por aquellas frutas que el dueño de casa había bendecido a sabiendas que las iban a servir. Si le trajesen una fruta que aún no hubiese probado en esa estación, bendice primero “boré pri haetz” y posteriormente “shehejeyanu”, siguiendo la norma de “tadir vesheenó tadir”… “-entre elementos cotidianos y aquellos ocasionales, prevalece en el orden, siempre lo cotidiano-“. Algunos opinan que el orden debe ser inverso, porque la obligación de la bendición por las frutas nuevas, comienza desde el momento de haber visto a la fruta, y porque su obligación es peculiar y específica.

Si no hubiese dicho “shehejeyanu” en esa oportunidad, ya no vuelve a pronunciarla al ingerir el fruto nuevamente. Tampoco se dice “shehejeyanu” cuando el fruto es producto de injertos prohibidos por el código religioso. Si le sirviesen más de un fruto nuevo, la bendición por el primero, libera de la obligación que generan los siguientes. Si tuviera frente a sí diversos frutos, parte de los cuales ya comió en la temporada y parte no, los come según el orden del versículo citado más arriba, si el anterior amerita también la bendición de “shehejeyanu” y libera a todos los demás de sus bendiciones. Pero si el fruto nuevo es posterior en el orden ya estudiado, bendice “boré pri haetz” por los primeros frutos y únicamente “shehejeyanu” por el que lo amerite. Otros opinan que se bendice “shehejeyanu” por ver el fruto y las bendiciones se realizan luego en el orden correspondiente.

Terminó de comer, con la bendición posterior a las comidas cumple con la obligación de la bendición posterior específica de las frutas. Si comió las frutas fuera de una comida, si se tratasen de los frutos de la Tierra de Israel, realiza la bendición especial de tres y por las otras frutas “boré nefashot”. Si comió conjuntamente de frutos distintos con la bendición posterior de los frutos de la Tierra, se libra de la bendición de “boré nefashot”.

Nombres de la Festividad

Desde que el Año Nuevo de los Arboles se convirtió en el día en el que se comen muchas frutas, se acostumbró llamarlo Jamishá Asar Bishvat y, con el tiempo, sólo Jamishá Asar (el quince), que se pronunciaba como una sola palabra “jamishasar”. Los judíos oriundos de los países árabes lo llamaron en árabe -la fiesta de los árboles-, -el día del florecer de los árboles (aún cuando ello recién se produce meses después, en Pesaj). En las comunidades de habla ladino, le llamaron simplemente “frutas”-la fiesta de las frutas-y en otras “Rosasana de los árbores”. En las comunidades orientales donde se desarrolló más ampliamente la costumbre de comer frutas -por su abundancia-, se incluyeron representaciones sobre los árboles, permitiendo que los jóvenes se disfracen de árboles y se auto-elogien: el olivo – que brinda óleos para el candelabro de la Casa de D’s, la vid que alegra con su jugo a D’s y a las personas -, etc. Otros organizaban un coro hablado representando el apólogo de Jotam “fueron los árboles a ungir un rey” (Jueces, 9). En Jerusalén, ellos enviaban obsequios frutales en bandejas (plásticos) o en bolsitas especiales (bolsas) y ya Yelin (arriba citado) escribió en sus memorias en 1896 que los novios llevaban a sus amadas bellos obsequios frutales con alegría y regocijo. En algunas comunidades sefardíes como la de Salónica obsequiaban a los niños bolsas bordadas, con frutas, a las que llamaban en ladino “frutas bolsas”.

En Polonia y Lituania se servía en la víspera del 15 de Shvat una cena festiva a la que acompañaban frutas, y en la mañana se hacían un banquete de frutas con lo que cada niño traía a la yeshivá. El Maestro solía relatarles sobre la Tierra de Israel y sus frutas y los niños cantaban canciones especiales.

En varias comunidades solían comer dulce del Etrog usado en la fiesta de las Cabañas, mezclado con otras frutas y miel. Las mujeres embarazadas ingerían el dulce seguras que le ayudaría a tener un parto sin complicaciones. En Damasco ocultaban racimos de uva en un lugar oscuro en honor del 15 de Shvat, y se extendió la costumbre de secar frutas y conservarlas para el gran día de “Jamishá Asar Bishvat”.

http://www.jafi.org.il/

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