Tishá be Ab (Ayuno del 9 de Ab).(XX).¿Quién merece ser consolado?

Se cuenta que cierto rey, algunos dicen que fue el mismo Emperador Napoleón, vio en Tishá Be-Av a judíos lamentándose por la destrucción de Jerusalem y sus Templos. Mientras veía que recitaban las Kinot (lamentaciones) sentados en el piso a oscuras en señal de duelo y aflicción, les preguntó que les estaba pasando. Le respondieron que se estaban lamentando por la destrucción del Templo de Jerusalem sucedido hace varios siglos. El emperador reflexionó: ”Un pueblo que se sabe lamentar así después de cientos de años por su Santuario destruido, es merecedor de ver la redención y seguramente será consolado volviendo a su tierra de Israel para poder reconstruirla.”

Nosotros no necesitamos recurrir a las palabras de Napoleón. Tenemos la promesa de nuestro Inconmensurable Rey, Rey de Reyes, que nos dice en su profecía “Anoji, anoji, hu menajemjem!” Yo, yo soy vuestro consolador! (Yeshaya 40)

Nuestros sabios nos enseñan que quien siente aflicción por la destrucción del Beth Hamikdash tendrá el mérito de ver su reconstrucción.

Para nosotros, el pueblo judío, rige un antiguo principio: cada uno, cuando se conduce de acuerdo a la Tora, hace de su casa un Beth Hamikdash. Y cuando vemos como otras casas se destruyen moralmente, también debemos lamentarnos por la ruina de esos perdidos santuarios.

Algunas veces encontramos gente que nos pregunta:

¿Por qué se lamentan solo por la situación espiritual? Ustedes todo lo ven negro a vuestro alrededor.
Pero aquél que siente aflicción por la ruina espiritual de esta época, aquél a quién le duele el deplorable estado moral de gran parte del pueblo Judío, está más protegido contra los huracanados vientos de estos tiempos. El dolor espiritual purifica y fortalece su sentimiento judío.

La persona contenta a la cual no le importa lo que ocurre a su alrededor, no siente, no comprende, y le falta el ánimo que brinda el judaísmo verdadero y sincero.

“Najamu, najamu, ami”, consuela a mi pueblo, dice vuestro D’s, un pueblo que puede lamentarse, un pueblo que conoce el secreto de sentir un dolor espiritual, merece ser consolado; un pueblo que siente que el Beth Hamikdash le falta y añora el gran centro espiritual donde podían verse las demostraciones y los milagros divinos diariamente, merece escuchar las palabras de consuelo que le envían del Cielo.

Relata el Talmud en el tratado Makot página 24-b:
Raban Gamliel y Rabi Eleazar ben Azarya y Rabi Yehoshua y Rabi Akiva nuevamente subieron a Yerushalaim. Cuando llegaron a Har Hazofim (monte Scopus), rompieron sus ropas en señal de duelo. Después cuando llegaron al monte del Templo, vieron que un zorro salía del lugar del Santo de los Santuarios. Empezaron a llorar y Rabi Akiva reía. Le pregunataron por que estas riendo, y él les preguntó ¿Y ustedes, por qué están llorando? Le contestaron: en el lugar que esta escrito sobre él “…y el extraño que se acerca debe morir…” – Bamidbar 1 (solo el sumo sacerdote podía entrar a ese lugar una vez al año) y ahora ¡zorros caminan sobre ese lugar!, y no vamos a llorar. Les contesto Rabi Akiva: por eso río, como esta escrito en Yeshayahu 8 “… voy a atestiguar con testigos fieles, con Uria el sacerdote y con Zejatria ben Yebarjihu.” Preguntan nuestros sabios ¿cual es el asunto de poner a Uria junto a Zejaria? Uria vivió durante el Primer Templo y Zejaria durante el Segundo Templo. El motivo es que conectó el versículo de la profecía de Zejaria con el de la profecía de Uria.

En Uria esta escrito (Mija 3) “Por tal Razón, por vuestra culpa, Tzión será arada como un campo, Yerushalaim se convertirá en una pila de ruinas y el Monte del Templo será como altos cubiertos de bosque.”

En Zejaria esta escrito (Zejaria 8-4) “Así dijo el Di-s de los Ejércitos, todavía se van a sentar ancianos y ancianas en las calles de Yerushalaim y el hombre con su apoyo en su mano por su longevidad. Y las calles de la ciudad se llenaran de niños y niñas que jugaran en sus calles.” Hasta que no se cumplió la profecía de Uria temí que no se iba a cumplir la profecía de Zejaria, pero ahora que se cumplió la profecía de Uria, es sabido que la profecía de Zejaria se cumplirá. De esta forma le dijeron: “Akiva nos consolaste, Akiva nos consolaste”

Hoy en día podemos ver como el comienzo de la redención de Israel se esta cumpliendo, la profecía del Profeta Zejaria es palpable, las calles de Jerusalem están llenas de niños jugando mientras sus padres y abuelos los observan.


Después de tanto tiempo, mas de dos mil años de lamentarnos, sin duda somos merecedores de oír el mensaje de la Redención, el verdadero consuelo, y de ser redimidos a través del mismo Mesias, Bimhera beiamenu, que esperamos que llegue pronto en nuestros días Amén!

http://www.judaismohoy.com/

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