Rosh Hashana לשנה טובה ומתוקה תיכתבו(XIII): Día del toque del shofar

El primer día de Tishré fue denominado por nuestra Torá como Yom Teruá (Día del Toque del Shofar) o Yom Zijrón Teruá (Día Recordatorio del Toque del Shofar) y por nuestros Sabios fue llamado como Rosh HaShaná (Cabeza del Año), Yom HaZikarón (Día del Recordatorio) y Yom HaDín (Día del Juicio).

En sus diferentes nombres encontramos el múltiple significado y la trascendencia de este día.

Día del toque del shofar.

“Y el día primero el mes séptimo sera de sagrada convocación, no haréis ninguna labor. Será el día del toque del shofar” (Num. 29:1).

El toque del shofar no es solamente el precepto Divino que caracteriza a este solemne día, sino que lleva consigo un gran significado espiritual, como explica Rabí Moshé ben Maimón (Maimónides):

“El mandamiento de hacer sonar el shofar en este día tiene un significado profundo: ‘¡Despertad de vuestro sueño durmientes… y meditad de vuestros actos! Recordad a vuestro Creador y retornad a Él en penitencia. No seáis de aquellos que pasan por alto las realidades en su búsqueda de sombras y pierden sus años en la persecución de cosas vanas que no pueden beneficiar ni liberar. Mirad bien por vuestras almas y considerad vuestros actos, abandone cada uno de vosotros los caminos erróneos y los pensamientos impropios y retornad al Eterno”. (Leyes del Arrepentimiento 3:4).

El gran Rabí Saadia HaGaón, comentó que el shofar nos recuerda los siguientes diez aspectos:

Principio de la Creación y Día de la coronación del Rey, el shofar proclama la coronación del Todopoderoso como rey del Universo.

Pregón de retorno a la Buena senda, es decir, convocatoria para el arrepentimiento de los trasgresores.

Conmemoración de la Revelación en el Sinaí.

Recordación de las exhortaciones de los profetas a no abandonar nunca el bien y el Camino Divino.

Conmemoración de las destrucciones de los Templos y de las atrocidades de las guerras enemigas, recordando las causas que nos llevan a ello.

Evocación del sacrificio de Isaac, nos indica la firme disposición de Abraham y de Isaac, el primero a sacrificar lo más querido y el segundo a entregar su propia vida frente al llamado del deber.

El sonido del shofar provoca temor que nos mantendrá en constante estado de alerta.

Tener presente el Día del Gran Juicio y temerle, lo cual alerta la conciencia.

Profecía sobre la unión de las diásporas, que se llevará a cabo con un poderoso sonar de trompetas que anunciarán, al mismo tiempo la Redención de Israel.

Profecía sobre la Resurrección de los muertos y de la vida eternal que le aguarda a los justos.

Día del Juicio.

“El primero de Tishré, Rosh HaShaná”, expresa la Mishná.

El concepto de la vida es contemplado por nuestros Sabios como un ciclo que finaliza en el mismo momento donde comienza. Es por eso que el primer día de Tishré se convierte en la finalización de un año y en la iniciación del entrante.

Como clausura de un ciclo, Rosh HaShaná, nos invita a la recapacitación, al exámen de conciencia, al Yom HaDín (Día del Juicio). La persona es responsable de sus actos, y por consiguiente, debe esperar el castigo o la recompensa por los mismos.

La libertad de elección nos impone la responsabilidad. Solamente el esclavo no está expuesto al castigo, pues no es libre en su comportamiento.

Tras el Juicio, viene la esperanza en la Bondad Divina, como dice el Midrash Rabbá (Vaik. 29:5): “Tocad trompeta en el novilunio”. En este mes rectificaréis vuestras acciones. El Consagrado, Bendito sea, dijo: ‘Si mejoráis vuestros actos, Yo seré como una trompeta (Shofar) para vosotros. Así como el Shofar aspira (aliento) por un extremo y expele por el otro, así Me levantaré Yo del Trono del Juicio y Me sentaré en el Trono de la Misericordia… en el séptimo mes”.

Día del Recordatorio.

Entramos en el nuevo año asumiendo nuestra responsabilidad, con la esperanza de que el pasado nos haya servido como enseñanza para el futuro, a diferencia del concepto pagano, en el que el año nuevo se convierte en una oportunidad para el exceso, el abuso, el júbilo, y hasta para la promiscuidad

Parashá Nitzavim (Presentes) – Vayélej (Y fué).25 Elul 5770 (4 de Septiembre de 2010).Mandar tarjetas en año nuevo

¿Por qué se acostumbra a mandar tarjetas de felicitaciones para el año nuevo.?

“Y no solamente con ustedes hago este pacto y juramento”(29:13)

Moshé, nuestro maestro y gran profeta nos asegura que el pacto entre D-s, su Torá y el pueblo de Israel es válido también para las generaciones futuras; con aquel que no está aquí con nosotros (29:14)

Pero he aquí que podemos preguntar:

¿Cómo se ha pactado con las generaciones futuras?; ¿qué fuerza emana de este pacto hecho con una generación pasada que es capaz de obligar a las generaciones presentes?.

El Rabino Itzjak Abarbanel escribe en su comentario al versículo citado:

Pues ¿Pues quién ha dado poder a las generaciones del desierto para que, erguidos ante el Monte Sinaí, obliguen a las generaciones venideras con su declaración de “cumpliremos y aceptaremos”

Hasta el punto de obligarlos en todos los preceptos de la Torá, y en el pacto que hicieron, y de crear penalidades para las generaciones posteriores, tal como surge de este versículo, y de todos los textos que encontramos estableciendo en el Talmud que “está juramentado desde el acto del Monte Sinaí” (Tratado de Shevuot 23b
Esto es lógicamente objetable.

Sin lugar, quien contrae una deuda, quedan obligados a restituirla él y sus hijos, hasta el fin de sus generaciones. Puesto, que de la misma manera que los hijos heredan los bienes activos de sus padres, están obligados a pagar sus créditos. La obligación creada por el padre por medio del préstamo, recae sobre sus hijos a pesar de que estos no existían en el mundo en el momento de contraer esa deuda.

Es sabido que el Señor, alabado sea, adquirió a los Israelitas en virtud de haberlos sacado del crisol de hierro de Egipto, de la casa de la esclavitud; siendo ellos, sus ganados y bienes, de Su pertenencia, como leemos (Vaikra 25:55)

“Porque mis siervos son los hijos de Israel; siervos Míos son a quienes Yo saqué de la tierra de Egipto”. Por haber adquirido derechos en sus cuerpos, y, además, también sus almas, por haberlas perfeccionado con la entrega de la Torá, por eso, les hizo partícipe del primer acto, al sacarlos de Egipto, y por esa razón declararon, en oportunidad de ese pacto: “Cumpliremos, sirviendo como esclavos a sus dueños; con nuestras almas aceptaremos con fe como alumnos de sus maestros”

Ahora, quiso el Señor hacerles otro favor, el Legarles la Tierra Santa, por lo que tuvo necesidad de hacerles otro pacto; el primer pacto versó sobre la subordinación de los cuerpos y la sumisión de su fe; el segundo pacto versó sobre el legado de su país; cabe destacar la importancia de este pacto por su intención de: “porque no por su espada heredaron la tierra” (Tehilim 44:4), tampoco la recibieron de herencia de sus antepasados; pero el Señor tampoco se las entregó en donación, sino a título de préstamo, como leemos (Vaikra 25:23): “La tierra pues no podrá venderse en perpetuidad, porque Mía es la tierra”, con la obligación de que ellos se obliguen a servir dentro del país a Su dueño, no adoraron otra deida aparte del Señor, jamás, pues ello sería una rebelión y una traición enorme.

Hemos explicado pues la necesidad de este pacto y su finalidad, quedando claro que este pueblo es ante el Señor, como esclavos punzados por siempre, que no pueden liberarse de su yugo bajo ningún concepto… refiriéndose a eso, dijeron nuestros sabios, que todo hijo de Israel esté juramentado desde su presentación en el Monte Sinaí. Pues entonces entraron al servicio del Señor, alabado sea, y toda su descendencia está esclavizada y obligada.

Tenemos pues, que por sus cuerpos, por sus almas, y por el país que habitan, están sus hijos obligados e incluidos en el pacto, no por fuerza del juramento que hicieron, sino por la ley de la esclavitud que tomaron sobre sí, al ser sacados de la tierra de Egipto; por poder de la Torá de la cual son depositarios; del país que recibieron en préstamo. Con toda seguridad a eso se refirieron nuestros sabios; al escribir en la Midrash Tanjuma correspondiente a nuestro capítulo, que todas las almas estuvieron presentes durante el pacto, ya que ese pacto incluía a todas las generaciones que estaban por venir…

Y por ser la base del pacto y de la subordinación eterna, la salida de Egipto, está es constantemente recordada por el Señor y por Sus profetas siendo todas las fiestas del Señor “”en conmemoración de la salida de Egipto”; dado que ello señala la subordinación eterna.

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