EL CORAZÓN NO ES LO MÁS IMPORTANTE

El concepto de ‘Amor hacia HaShem” es muy diferente a lo que se conoce como el amor que siente una persona hacia algo o a alguien. El que dice: “Yo amo a HaShem porque creo en Él y sé que Él es el motivo de todos los motivos; el que creó y domina el Cielo y la tierra… Por eso yo lo amo…” El que dice esto y sólo lo dice, todavía no llegó a la verdadera categoría de “Amar a HaShem”.

“Amar a HaShem” es, principalmente, hacerle caso. Querer saber qué es Lo que HaShem pretende de la persona, y tratar de cumplir Su Voluntad. Cuidar la Torá y cumplir Sus Mitzvot (Preceptos), eso es “Amar a HaShem” en todo sentido.

Hay quienes piensan que lo principal en el Amor hacia HaShem es “el corazón”. En “el corazón” ellos tienen fe y aman a D-os, pero en los hechos, no. Si una persona y otra se aman, ¿cómo se manifiesta ese amor? Más que nada, en que uno realice la voluntad del otro; en que uno trate de satisfacer al otro. Si una persona ama a la otra, no alcanza con que “la ame de corazón”, sino que se esfuerce en honrarla y respetarla, y que haga lo posible para que experimente una mínima satisfacción, al menos. ¿Acaso hemos visto alguna vez que alguien ame al otro “de corazón”, pero que lo perjudique y lo someta a sufrimientos?

Del mismo modo, Lehabdil (salvando las distancias), es respecto a HaShem. Tú amas a HaShem “de corazón”. ¿Cómo manifiestas en la práctica ese amor? ¿Qué aportas de ti mismo para HaShem? ¿Qué acción realizas, de manera concreta, que con ella demuestras tu amor hacia Él? Más aún: Si no cuidas la Torá y las Mitzvot, lo que estás haciendo es provocar un disgusto a Tu Creador. HaShem nos encomendó colocarnos los Tefilín todos los días. Y tú (a título de ejemplo) no lo haces…

Imaginemos la siguiente situación: Dos amigos entrañables fueron juntos a la guerra. En el campo de batalla, se separan momentáneamente y uno de ellos escucha el ruido de una terrible explosión proveniente de donde se encuentra su compañero. Desesperado, se traslada a ese lugar y comienza a buscar a su amigo, tras una larga búsqueda, lo encuentra sano y salvo, imaginemos la alegría que lo desborda, no por encontrar solamente el “corazón” intacto, sino por ver “todo” su cuerpo en óptimo estado. Así es la alegría frente a HaShem cuando ve todo nuestro cuerpo que está bien, cumpliendo sus Mitzvot.

No nos engañemos: reflexionemos y analicemos nuestra actitud frente a HaShem. Tomemos conciencia de que el verdadero amor hacia Nuestro Creador es principalmente servido. Al cumplir las Mitzvot: al ajustarnos a lo que establece la Torá, llegaremos a apegarnos a Su Santidad, y recién después de eso, podremos decir que lo amamos. Porque estaremos transitando por Sus Senderos no por temor al castigo, sino por amor.

Preguntémonos: “¿Yo amo a HaShem? ¿De qué manera lo amo? ¿Me esfuerzo en cumplir Sus Mitzvot? ¿Estudio e investigo Su Torá para saber qué es lo que HaShem quiere de mí?’ Si respondemos afirmativamente, podremos declarar seguros: “¡Yo amo a HaShem, Mi D-os…!”

(Adaptado de: Rabí Abraham Rozenwasser – Kol Hashabat)

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