TORA (III)

Las Mitzvot y Los Diez Mandamientos
Las mitzvot (preceptos) de la Torá son 613, como es sabido. Esto no significa que solamente hay en la Torá 613 leyes, sino que el número total de conjuntos de leyes es 613. Vemos en el Talmud y en el resto de la literatura exegética que a las mitzvot se las puede dividir en varias categorías.

a) Mitzvot asé y mitzvot lo taasé

Las mitzvot asé son las que se cumplen mediante la ejecución, como ser: amar al prójimo como a sí mismo, recitar el shemá Israel dos veces al día: una por la mañana y otra por la noche, creer que D’os es único, etc. Es decir que para cumplir estos preceptos la persona debe hacer algo.

Las mitzvot lo taasé son las que se cumplen mediante la no ejecución de una prohibición, como ser: no robar, no mentir, no codiciar. Es decir que para cumplir estos preceptos la persona debe abstenerse de hacer algo.

b) Mitzvot halev, mitzvot halashón y mitzvot hamaasé

Las mitzvot halev son las que se cumplen mediante el corazón, es decir, el pensamiento; por ejemplo: creer que existe un D’os. Las mitzvot halashón son las que se cumplen mediante la lengua, es decir, el habla; por ejemplo: no hablar mal del prójimo. Por último, las mitzvot hamaasé son las que se cumplen mediante la acción; por ejemplo: honrar a los padres. (Véase el comentario de Rabí Abraham ibn Ezrá, 1102 – 1167, sobre los Diez mandamientos).

c) Mitzvot shebén adam laMakom y mitzvot shebén adam lajaberó

Las mitzvot shebén adam laMakom son las que relacionan al hombre con su Creador, así como lo indica su nombre; por ejemplo: No cometer idolatría. Las mitzvot shebén adam lajaberó son las que regulan la relación del hombre con su prójimo.

Es interesante notar que de estas tres posibles formas de clasificación de las mitzvot, la que más resalta en la Torá es ésta última.

En los Diez Mandamientos está incluida toda la Torá, así como explicó Rabí Ieshaiahu Horovitz (1556 – 1630) en su libro “Shené Lujot Haberit”, que dice que en todo el Decálogo hay 620 letras, así como el número de mitzvot de la Torá (613), más el número de mitzvot que decretaron Nuestros Sabios (7).

Precisamente en el Decálogo aparece claramente la división de las mitzvot en estas dos clases: las que relacionan al hombre con su Creador y las que lo relacionan con su prójimo.

Como es sabido, los Diez Mandamientos estaban escritos en dos tablas de piedra de tal forma, que cinco de ellos estaban en una tabla y los otros cinco en la otra, de
la siguiente manera:

1) La creencia en D’os. 6) No asesinar.
2) La prohibición de la idolatría 7) No cometer adulterio.
3) No jurar en vano. 8) No robar.
4) Cuidar el shabat 9) No prestar falso testimonio.
5) Honrar a los padres. 10) No codiciar

Vemos claramente que los últimos cinco mandamientos (que estaban en la segunda tabla) tienen un denominador común: todos pertenecen a la categoría de las mitzvot que relacionan al hombre con su prójimo. Los primeros cuatro mandamientos (que estaban en la primer tabla) pertenecen a la categoría de mitzvot que relacionan al hombre con su Creador.

Sin embargo no se entiende por qué el quinto mandamiento (honrar a los padres) está en la primer tabla. Aparentemente, este es un mandamiento que relaciona al hombre con sus semejantes – en este caso sus padres – y debería estar situado en la segunda tabla junto con el resto de los mandamientos que pertenecen a esa categoría.

A esta pregunta contesta Rabí Shelomó Efráim Lunshitz (1550 – 1619) en su comentario “Kelí Iakar”, diciendo que en realidad la mitzvá de honrar a los padres también relaciona al hombre con D’os, puesto que en el Talmud (kidushín 30b) estudiamos que el ser humano fue creado por tres “socios”: D’os, su padre y su madre. Si la persona debe honrar a sus padres incluso por el único motivo de que pusieron algo de ellos para darle un cuerpo (que es la parte más baja del ser humano), con mucha más razón la persona honrará a D’os que le dio la parte más importante de su ser, el alma.

Por supuesto que no es casualidad que D’os haya querido entregarle al pueblo de Israel de esta manera los Diez Mandamientos. Hay una intención intrínseca en este orden y se puede ver claramente. Debemos trabajar sobre nosotros para lograr llegar a la perfección tanto en el campo de lo espiritual como en el terreno de las relaciones con nuestros semejantes.

http://www.judaismohoy.com/

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