Shabat Hagadol. Sábado 8 Nisan 5772 (31 Marzo 2012). Parasha shavua Tzav.

El sábado anterior a Pesaj se llama Shabat Hagadol por la magnitud del milagro que sucedió ese día. En el mes de Nisan, en el cual salieron los judíos de Egipto dijeron (Shemot 8.22) “no cuadra que lo hagamos así, porque la abominación de los egipcios es lo que hemos de sacrificar al Eterno nuestro D-s. He aquí sí sacrificáramos la abominación de los egipcios (el carnero) ante sus mismos ojos, nos aprenderían” A esto dijo D-s a Israel: “ustedes verán las maravillas que les haré” Fueron y tomaron cada uno de ellos su “Korban HaPesaj” (carnero), manteniéndolo hasta el día 14 del mes de Nisan. Al verlos, los egipcios quisieron vengarse de ellos ya que ellos adoraban a los carneros, pero nada les valió y no pudieron hacer ningún mal; por haber acaecido el milagro en Shabat se denomina este día “Shabat Hagadol” (El Gran Sábado)
Hay quienes dicen que se denomina “Shabat Hagadol” porque se lee la Haftará en el libro del profeta Malaji quien nos presenta un resumen del pensamiento judío diciendo al finalizar sus palabras: “Acordaos de la Torá de Moshé, Mi siervo, la que Yo prescribí en Horeb para todo Israel, estatus y leyes”(3:22)Mil años son los que separan entre la profecía de Moshé, nuestro Maestro y la profecía de Malaji, pero la continuidad de las generaciones está detalladamente documentada.. Solo en nuestros pueblos se puede señalar con propiedad y claridad la presencia judía a través de la historia, los eventos importantes ocurridos, los personas que lideraron, son bien conocidos por sus ideas, pensamientos y enseñanzas. No hay pueblo o lengua que haya existido miles de años, que su historia esté documentada, generación tras generación, desde el comienzo de su formación como el pueblo judío, que no tiene espacios vacios ni períodos en su historia, sobre la cuál no se encuentre ninguna información

En las laderas del Monte Sinay, esa gran familia se convirtió en pueblo en todo el sentido de la palabra, una unidad conectada entre sí, responsable y garante por cada uno de sus integrantes. Lo que los une es la Torá de Moshé que fue ordenada en el Monte, con sus leyes y estatutos alrededor, nosotros el pueblo de D-s, vivmos según su consejo e indicaciones.

Algunos Rabinos explican que “Shabat Hagadol” es el Shabat del “Gadol”, de la persona más importante de la Keilá, el Rabino que enseña en esos días los dinim (Leyes) de Pesaj, Jametz, matza, y también los detalles de la salida de Egipto y del cruce de Yam Suf (Mar Rojo), para que puedan transmitir con detalles a sus familiares en el Seder. Es por esa causa que se acostumbra a leer parte de la “Hagada” en Minja de este Shabat. Podríamos agregar que también reafirma la grandeza del pueblo judióque durante miles de años es leala la tradición de Moshé, a los preceptos y a D-s, a pesar del entorno hostil que trató de hacerlo desaparecer, de los pogroms y de las cáras de gas.

En la actualidad, vivimos momentos difíciles, pero nuestro pacto con D-s es eterno, y los días de la Redención están cercanos, será entonces que el mundo reconocerá a D-s, el d-s de Israel, y a la misión de Su pueblo en el mundo.

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Rosh Jodesh Nisan 5772. SABADO 24 DE MARZO DE 2012

El Talmud (Rosh HaShaná 10 b-11 a) cita dos opiniones como fecha de la creación del universo por parte de Di-s: de acuerdo con Rabí Eliezer: “El mundo fue creado en Tishrei” (es decir, el sexto día de la creación —el día en que Adán y Eva fueron creados —fue el 1 de Tishrei, celebrado cada año como Rosh HaShaná); de acuerdo con Rabí Iehoshúa: “El mundo fue creado en Nisan”. Como fue interpretado por los Cabalistas y los maestros Jasídicos, el significado profundo de estas dos opiniones es que el mundo físico fue creado en Tishrei, mientras que el “pensamiento” o idea de la creación fue creado en el mes de Nisan.

De acuerdo con el Talmud, los tres Patriarcas del pueblo judío —Abraham (1813-1638 AEC), Isaac (1713-1533 AEC) y Jacob (1653-1506 AEC) —nacieron y murieron en el mes de Nisan.

El primero de Nisan del año 2448 desde la creación (1313 AEC —dos semanas antes del Éxodo), Di-s mostró a Moshé la luna nueva y le dijo “Cuando veas la luna así, santifica [el nuevo mes]”. Esto fue anunciado en el primer mes judío, y comenzó de esta forma el calendario que los judíos han seguido desde entonces.

En el día octavo, tras una práctica de 7 días y un período de iniciación, el Mishkán móvil (“Tabernáculo” o “Santuario”) construido por los Hijos de Israel en el desierto de Sinai fue erigido, Aarón y sus hijos comenzaron a oficiar como sacerdotes, y la Presencia Divina vino a morar en el Mishkán; fueron traídas ofrendas especiales, incluyendo una serie de dones de Najshon ben Aminadav, el Príncipe de la Tribu de Judá (ofrendas similares fueron traídas durante los siguientes doce días por las otras tribus de Israel).

Una mitzvá especial que sólo se puede cumplir una vez al año, es recitar la berajá (“bendición” o plegaria) hecha al ver árboles frutales en flor: Bendito eres Tú, Di-s, nuestro Di-s, Rey del universo, que no deja que nada falte en Su mundo, y ha creado en él buenas criaturas y buenos árboles con las cuales da placer a la gente. Hoy es la primera oportunidad de decir esta bendición, pero puede ser hecho en cualquier momento durante el mes de Nisan (denominado en la Torá como el “mes de la primavera). Muchos visitan los jardines botánicos durante esta época, para así encontrar la oportunidad de observar esta hermosa mitzvá.

Birkat Hailanot – La bendición de los árboles

En el mes de Nisan se acostumbra a bendecir a los árboles, hay quienes los hacen en Rosh Jodesh (1° de Nisan) y hay quienes acostumbran a hacerlo en Jol Hamoed (días intermedios) Pesaj, cuando se reúne un gran público, engalanados con vestimentas festivas. Si no logró hacerlo podrá recitar la bendición durante todo el mes de Nisan, si pasó Nisan bendecirá sin mencionar el nombre de HaShem.

La bendición se hará frente a dos árboles frutales o más, no injertados. Si es posible la recitará fuera de la ciudad como cita el Talmud (Brajot 43) “El que sale en los días de Nisan (mes de Primavera) y ve árboles floridos dice: ‘Bendito el que no deja que falte nada en su mundo y creó en él bellos seres y bellos árboles, para placer de los hombres’”.

Hará lo posible para recitar la bendición en presencia de diez personas. No se bendecirá en Shabat ni en Iom Tov.

Según los Sabios de la Cabalá, en ésta bendición reside un Gran Tikún para el alma de los fallecidos, y especialmente por aquellos que perdieron un padre o una madre después de finalizar la ceremonia, bién hará, si aparta dinero para Tzedaká, dirá la siguiente bendición:

בָּרוּךְ אַתָּה יְהוָה אֱלֹהֵינוּ מֶלֶךְ הָעוֹלָם. שֶׁלֹּא חִסַּר בָּעוֹלָמוֹ כְּלוּם וּבָרָא בוֹ בְּרִיוֹת טוֹבוֹת וְאִילָנוֹת טוֹבוֹת לְהַנּוֹת (נ”א לֵיהָנוֹת) בָּהֶם בְּנֵי אָדָם:

Baruj Ata Adon-ay Elo-henu Melej HaOlam, Shelo Jisar Beolamo Klum, Ubará Bo briot Tovot Veilanot Tovot Lehanot Bahem Bnei-Adam

Bendito eres Tú, D-s nuestro, Rey del Universo, que no deja que falte nada en su mundo, y que Creó bellos seres y bellos árboles para placer de los hombres.

שִׁיר הַמַּעֲלוֹת לְדָוִד שָׂמַחְתִּי בְּאֹמְרִים לִי בֵּית יְהוָה נֵלֵךְ:
עֹמְדוֹת הָיוּ רַגְלֵינוּ בִּשְׁעָרַיִךְ יְרוּשָׁלָםִ:
יְרוּשָׁלַםִ הַבְּנוּיָה כְּעִיר שֶׁחֻבְּרָה לָהּ יַחְדָּו:
שֶׁשָּׁם עָלוּ שְׁבָטִים שִׁבְטֵי יָהּ עֵדוּת לְיִשְׂרָאֵל לְהוֹדוֹת לְשֵׁם יְהוָה:
כִּי שָׁמָּה יָשְׁבוּ כִסְאוֹת לְמִשְׁפָּט כִּסְאוֹת לְבֵית דָּוִד:
שַׁאֲלוּשְׁלוֹם יְרוּשָׁלָםִ יִשְׁלָיוּ אֹהֲבָיִךְ:
יְהִי שָׁלוֹם בְּחֵילֵךְ שַׁלְוָה בְּאַרְמְנוֹתָיִךְ:
לְמַעַןאַחַי וְרֵעָי אֲדַבְּרָה נָּא שָׁלוֹם בָּךְ:
לְמַעַן בֵּית יְהוָה אֱלֹהֵינוּ אֲבַקְשָׁה טוֹב לָךְ:
שִׁיר הַמַּעֲלוֹת אַשְׁרֵי כָּל יְרֵא יְהוָה הַהֹלֵךְ בִּדְרָכָיו:
יְגִיעַ כַּפֶּיךָ כִּי תֹאכֵל אַשְׁרֶיךָ וְטוֹב לָךְ:
אֶשְׁתְּךָ כְּגֶפֶן פֹּרִיָּה בְּיַרְכְּתֵי בֵיתֶךָ בָּנֶיךָ כִּשְׁתִילֵי זֵיתִים סָבִיב לְשֻׁלְחָנֶךָ:
הִנֵּה כִּי כֵן יְבֹרַךְ גָּבֶר יְרֵא יְהוָה:
יְבָרֶכְךָ יְהוָה מִצִּיּוֹן וּרְאֵה בְּטוּב יְרוּשָׁלָםִ כֹּל יְמֵי חַיֶּיךָ: וּרְאֵה בָנִים לְבָנֶיךָ שָׁלוֹם עַל יִשְׂרָאֵל:

Shir Hamaalot LeDavid, Samajti Beomrim Li Beit – Adon-ay Nelej. Omdot Hayu Ragleinu Bishearaij Ierushalaim.
Ierushalaim Habenuya Keir Shejubra La Iajdav.
Shesham Alu Shvatim, Shivtei I-á Edut Le Israel Lehodot Leshem Adon-ay.
Ki Shama Iashvu Jishot Lemispat, Kisot LeBeit David Shaulú Shlom Ierushalaim Ishlaiu Ohavaij Iehi Shalom Bejeilej Shalva Be Armenotaij Lemaan Beit Adon-ay Elo-henu Avaksha Tov Laj.
Shir Hamaalot, Ashrei Kol Yere Adon-ay Haolej Bidrajav. Yeguía Kapeja Ki Tojel Ashreja Vetov Laj. Eshteja Keguefen Poria Be Yarkete Beiteja, Baneja Kishtilei Zeitim Saviv Leshuljaneja.
Hine Ki Jen Yevoraj Guever Yere Adon-ay Yebarejeja Adon-ay Mitzión, Uree Betuv Ierushalaim Kol Iemei Jaieja. Uree Banim Lebaneja Shalom Al Israel

De David. Yo me alegré cuando me decían “¡Vamos a la casa del Señor!”
(Y he aquí) nuestros pies están ya plantados dentro de tus puertas, ¡oh Ierushalaim!
¡Ierushaim la edificada como ciudad bien unida entre sí, a donde suben las tribus, las tribus de Yah, como testimonio a Israel, para dar gracias al Nombre del Señor!
¡Porque allí están colocados tronos para juicio, tronos de la casa de David!
¡Orad por la paz de Yerushalim! ¡Gocen de paz los que te aman!
¡Sea la paz dentro de tus fortificados muros, el sosiego dentro de tus palacios!
Por amor de mis hermanos y compañeros, oraré por tu paz!
¡A causa de la casa del Señor nuestro D-s, procuraré tu bien!
Bienaventurado todo aquel que teme al Señor, que anda en Sus caminos.
Cuando comieres del trabajo de tus manos, bien aventurado serás, y bien te irá.
Tu mujer será como parra prolífera en el interior de tu casa, tus hijos, como retoños de olivo, alrededor de tu mesa.
He aquí que así será bendecido el hombre que teme al Señor.
Te bendiga el Señor desde Zión, y veas la prosperidad de Ierushalaim todos los días de tu vida; y veas a los hijos de Tus hijos!
¡Sea la paz sobre Israel!

Comenzando el día de Rosh Jodesh, y hasta el 13 de Nisan, recitamos tres versículos (de Números, capítulo 7) que describen las ofrendas hechas por los “príncipes” (nesiim) de las 12 tribus de Israel (ver “El Mishkán inaugurado”). Hoy leemos el donativo traído por Najshon ben Aminadav, el nasí de la tribu de Judá en esta fecha. Mañana leemos sobre el donativo de Isasjar, y así para las 12 tribus. El 13 de Nisan leemos las instrucciones de Di-s a Aarón con respecto al encendido de la menorá, que representa la participación de la tribu sacerdotal de Levi.

A continuación de los versículos del ‘Nasí’ del día recitamos una corta plegaria en la que decimos: “… si yo, Tu siervo, soy de la tribu de…. Cuya sección del Nasí he leído hoy en Tu Torá, que las chispas y santas luminarias que están incluidas en la santidad de esta tribu brillen para mi, para darme comprensión e inteligencia en Tu Torá y en mi temor de Ti, para hacer Tu voluntad todos los días de mi vida…”.

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HISTORIAS PARA CONTAR EN SHABAT (VI): El Shabat cuida a quien lo cuida

Una buena herencia dejó Rab Biniamín a su hijo Rab Leví: un terreno amplio, no lejos de la ciudad de Tzanz, donde el heredero eligió trabajar y vivir. Gracias a esa herencia, Rab Leví encontró una forma acomodada y decente de subsistir.
No pasó mucho tiempo y sobrevino a Rab Leví una situación que le oscureció todo su panorama: al concluir el año de duelo de su padre, recibió una notificación de parte del juez, la cual lo citaba a
presentarse sin demora en el juzgado. Una vez allí, comprobó con consternación que un hombre no judío poseía un documento firmado por su padre, donde constaba la operación de venta del terreno que recibió como herencia.
Rab Leví no lo podía creer. De haber sabido que su padre había vendido el terreno, se hubiera enterado. Y por lo que se acordaba, su padre nunca estuvo en una situación económica comprometida que lo hubiera obligado a desprenderse de sus bienes. ¿No será que este hombre lo amenazó de alguna manera para que se efectuara la operación? Y si así fuese, no habría manera de comprobarlo.
Sin saber qué hacer, se dirigió al Rab de la ciudad, el Gaón Rab Jaim Mitzanz. El anciano Rab era reverenciado no sólo por sus jasidim, sino por todos los miembros de las comunidades judías de
entonces, y hasta por los no judíos, que lo conocían como un “Hombre de Di-s” muy respetado.
– Yo iré contigo, y seré tu abogado – dijo el Gaón a Rab Leví, ante la sorpresa de éste.
– Al hacer su entrada en el juzgado, todos se pusieron de pie para recibir la presencia del anciano Gaón. Hasta el propio juez se levantó de su asiento, y ordenó a sus asistentes que le asignaran un
lugar especial.
La ceremonia comenzó con la lectura del acta, en la que el no judío reclamaba la posesión del terreno que ocupaba Rab Leví, en virtud de haberlo adquirido del difunto propietario, para lo cual presentaba como prueba un documento firmado.
El juez se dirigió a Rab Leví y le preguntó si estaba de acuerdo con esta declaración, y en caso contrario, qué alegaba al respecto.
– Su señoría: no creo que mi padre haya vendido el terreno a este hombre; estoy casi seguro de que así no fue – dijo Rab Leví.
– ¿Tiene alguna prueba para sustentar esa aseveración? – preguntó el juez.
– No. No tengo ninguna. Pero es imposible que haya ocurrido algo así. Y sospecho que…
– Permítame decirle – lo interrumpió el juez – que lo que realmente valen no son las suposiciones, sino las evidencias. Usted, en este caso, sólo “cree” y “sospecha”, pero el demandante tiene en su poder un documento firmado con puño y letra de su padre, donde consta que el día 15 de septiembre del año antepasado le vendió su terreno por una suma bastante razonable. ¿Qué tiene que decir ante esto?
Rab Leví se quedó en un impotente silencio.
En ese instante, pidió la palabra el Báal Dibré Jaim, la que le fue inmediatamente concedida por el magistrado.
Se levantó de su asiento y se dirigió al juez:
– Quisiera que me permita hacer unas preguntas a su señoría.
– ¿A mí? ¡Claro! ¡Adelante! – aceptó el juez.
– Quizás conoció usted al difunto padre del señor Leví.
– Sí. He tenido la ocasión de conocerlo personalmente. Varias transacciones comerciales se hicieron con él y he intervenido como juez en ellas.
– Y conforme a lo que usted sabía de su situación, ¿cree que hubo algún motivo que lo haya obligado a vender alguno de sus bienes?
– ¡No, no!
¡Definitivamente, no! Era un hombre de una posición acomodada. Y no creo que haya tenido alguna razón para desheredar a su hijo, a quien quería mucho. Pero ya le he dicho, Rabino, que no puedo guiarme por suposiciones.
– De acuerdo. Déjeme preguntarle algo más: ¿conocía usted su devoción hacia la religión judía del difunto?
– ¡Oh, sí! Lo recuerdo muy bien. Era un hombre muy aferrado a su ley. Por nada del mundo se me ocurre que pudiera haber hecho algo en contra de lo que la Torá le indica.
– No hace falta preguntarle, entonces, si piensa que el difunto pudo haber profanado el día sábado por alguna razón que no fuese peligro o emergencia.
– En efecto. Está usted en lo cierto.
– Ahora bien – y mientras esto decía, el Rab extendió un calendario al juez –, ¿puede usted mismo fijarse a qué día de la semana corresponde la fecha del documento en cuestión?
El juez miró el calendario, y luego dijo:
– Esa fecha cayó día sábado.
– Ahora quiero hacerle la última pregunta: Aunque usted no se base en suposiciones, ¿podría creer que el difunto realizó una operación comercial en nuestro Sagrado día Shabat, y que haya estampado su firma en el documento?
Se produjo un murmullo en el recinto, mientras el juez se quedó unos segundos en silencio. Luego, se dirigió enérgicamente al demandante, y le preguntó:
– ¡Quiero saber toda la verdad, ahora mismo! ¿Qué fue lo que pasó con este documento?
Ante el asombro de todos los presentes, el hombre bajó la cabeza y terminó por confesar que todo fue producto de un engaño. Un día vio un escrito con la firma del difunto y se le ocurrió la idea de falsificarla para inventar una historia. Sólo que ignoraba un detalle muy importante: Am Israel tiene un día en la semana que los cuida de todos los que quieren perjudicarlos. Es el día Shabat.
La sabiduría del Gaón Rab Jaim Mitzanz y la mitzvá de Shabat que cumplió toda su vida el difunto, salvaran a su hijo de un despojo. El día Shabat salió de testigo.
(Emuné Am Segulá. Hamaor)

PURIM SAMEAJ 5772

ESTE AÑO B.H.
EL AYUNO DE ESTHER ES EL MIERCOLES 7 DE MARZO
Y PURIM EL JUEVES 8 DE MARZO DE 2012

Parashá Shavua: Tetzavé -(Ordenarás). Shabat Zajor. 9 Adar 5772 (3 Marzo 2012)

El shabat inmediatamente anterior a Purim se conoce como “Zajor” (recuerda). La razón de tal denominación es que, a la finalización de la parashah del día, se agrega un fragmento de otra parashah – llamada Ki Tetze (Devarim) – que comienza con las palabras “Zajor ma sheasa leja Amalek”, es decir “recuerda lo que te hizo Amalek”.
¿Quien era Amalek? Amalek era nieto de Esav, hermano de Iaakov. Su padre era Elifaz, hijo mayor de Esav, su madre hija del Príncipe de Seir llamada Timna, al crecer quiso casarse con Itzjak, este notó que ella tenía malas cualidades y rehusó. Lo mismo hizo Iaakov, entonces fue y se casó con Elifaz el hijo de Esav, y les nació un niño el cual llamaron Amalek, el fue criado a base de odio en contra de Iaakov y sus descendientes. Desde entonces hasta hoy día, el odio y el resentimiento al pueblo de Israel es lo que lo mueve.
El pueblo Israel sale de Egipto ¿Quién es el que lo ataca?—Amalek. Cuenta la Torá que Amalek, “korja” se te presentó el camino (Devarim, 25:18), “korja” puede traducirse como voz que proviene de “kerirut”, frialdad, “Amalek te enfrió a ti en el camino”.
Rashi (Rabi Shlomo Itzjaki), explica que todos los pueblos de la época temían luchar con Israel, vino Amalek y saltó al interior de Israel, ¿a que se asemeja esto? a un pileta hirviente, vino este y saltó a su interior. A pesar que se quemó, lo enfrió para los demás, y de ahí la historia el pueblo judío.
En Persia y Media, Haman descendiente de Amalek, quiere exterminar al pueblo judío que habitaba en ciento veintisiete países, de India a Etiopia. Hitler, el asesino de más de seis millones de judío, fue el Amalek en persona y el Talmud menciona que Amalek, es Gurmumia, Alemania, que cuando ellos salen destruyen a todo el mundo (Tratado de Meguila, 6).
Desde la creación de mundo hay una lucha entre el bien y el mal, esta terminará con la victoria del bien. Amalek representa la maldad de toda la humanidad, atacó a un pueblo de esclavos liberados, sin ningún motivo o amenaza, solo por maldad y por oponerse a la existencia del pueblo que tiene como estandarte hacer de este mundo un mundo mejor.
Amelek, sin piedad acuchilló a los rezagados y débiles del campamento de Israel, nuestros padres y abuelos de la generación anterior sufrieron de Hitler y del nazismo. Hitler maldito sea su nombre, dijo “Hay dos mutilaciones que perpetró el judaísmo mundial en la humanidad, en el cuerpo a través del Brit Mila, la circuncisión y en el espíritu, con la conciencia. Nuestro deber es sanear a la humanidad de esos dos defectos que engendro el judaísmo”.
¿Quién mata a familias enteras, adultos y niños sino Amalek? ¿Quién viene de las sombras y mata a niños inocentes a padres jóvenes que solo quieren vivir en paz, trabajar y servir a D-s, sino Amalek?
Toda nuestra historia a través de todos los países esta sembrada de odio y de sangre, de pogroms y asesinatos a mansalva, y el dedo acusador se dirige a Amalek, porque: “HaShem tendrá guerra contra Amalek de generación a generación” (Shemot, 17:16). Esta guerra, no esta limitada contra una raza en especial, sino contiene la obligación de enfrentarse con cada nación o grupo envuelto en la locura del odio que dirige la aversión contra la congregación de Israel.
Cuando una nación graba sobre su bandera “Venid, destruyámoslos, para que no sean nación, ni haya mas memoria del nombre de Israel” (Tehilim, 83:5), se convierte en Amalek. Los representantes de la locura de hoy son conocidos por todos los hombres de bien, y hay muchos en el mundo, todos deben levantar su voz, para acallar ese odio virulento que tiene eco en la prensa escrita y oral, en programas educativos y en políticas equivocadas de muchos gobiernos.
Nos queda solamente elevar nuestra oración a HaShem, el D-s de Israel para que vengan buenos días para el pueblo judío y el mundo entero, y que se cumplan en nuestros días las palabras del libro de Esther “Sucedió todo lo contrario porque tuvieron los yehudim el dominio sobre sus enemigos.
Para los yehudim había luz, regocijo, alegría y honra.

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