JAGUIM de TISHRÍ de 5773

Fechas de los JAGUIM del mes de TISHRÍ de 5773

Rosh Hashaná

(2)

LunesMartes

17

18

Septiembre

2012

Tishrei

1

2

5773

Iom Kipur Mieércoles

25

Septiembre

2012

Tishrei

10

5773

Sukot(Yamim Tovim)

(9)

LunesMartes

1

2

Octubre

2012

Tishrei

15

16

5773

Shmini Atzeret

Lunes

8

Octubre

2012

Tishrei

22

5773

Simjat  Tora

Martes

9

Octubre

2012

Tishrei

23

5773

Todas las festividades comienzan el día anterior antes de la puesta del Sol. Las fechas indicadas son para Jutz Laarets (Fuera de Israel). En caso de tener cualquier tipo de duda (fechas, horarios, etc) por favor CONSULTEN CON SU RABINO

Rosh Hashana: Personalidades. El Rabino Amnon

Hace más de ochocientos años vivía un gran hombre en la ciudad de Maintz. Su  nombre era Rabino Amnon. El Rabino Amnon era un gran erudito y un hombre muy  pío. Amaba y respetaba a los judíos y a los no judíos de la misma manera, y su  nombre era conocido desde lejos. Hasta el Duque de Hessen, el gobernador de la  tierra, admiraba y respetaba al Rabino Amnon por su sabiduría, erudición y  piedad. En muchas ocasiones el Duque lo invitó a su palacio y le consultó sobre  asuntos de Estado.

 El Rabino Amnon nunca aceptó ninguna recompensa por sus servicios al Duque o  al Estado. De tiempo en tiempo, sin embargo, el Rabino Amnon le pedía al Duque  que facilitase la posición de los judíos en su tierra, que aboliese algunos de  los decretos y restricciones que existían contra los judíos en ese momento, y en  general que les permitiese vivir en paz y con seguridad. Ese fue el único favor  que el Rabino Amnon le solicitó al Duque, y el Duque nunca rechazó su solicitud.  Así, el Rabino Amnon y sus hermanos vivieron felizmente por muchos años.
Pero los otros hombres de estado del Duque empezaron a tenerle envidia al  Rabino Amnon. El que más le envidiaba era el secretario del Duque, quien no  podía soportar el honor y el respeto que el Rabino Amnon disfrutaba de su señor,  lo que rápidamente se estaba convirtiendo en una gran amistad entre el Duque y  el Rabino. El secretario empezó a buscar maneras y medios para desacreditar al  Rabino Amnon a los ojos del Duque.

Un día el secretario le dijo al Duque:

 “Señor, ¿por qué no persuadís al Rabino Amnon a convertirse en cristiano,  como nosotros? Estoy seguro que considerando el honor y los muchos favores que  ha disfrutado de tu generosa mano, gustosamente abandonará su fe y aceptará la  nuestra.”

El Duque pensó que no era mala idea. Cuando el Rabino Amnon llegó a su  palacio al día siguiente:

 “Mi buen amigo, Rabino Amnon, sé que me has sido leal y devoto por muchos  años. Ahora deseo pedirte un favor personal. Abandona tu fe y conviértete en un  buen cristiano como yo. Si lo hacéis, te convertiré en el hombre más grande de  todo mi Estado; tendrás honor y riquezas como ningún otro hombre, y después de  mí, serás el hombre más poderoso en mi Estado …”

El Rabino Amnon empalideció. Por un momento no pudo encontrar palabras para  contestarle al Duque, pero luego de un rato le dijo:

“¡Oh, ilustre Monarca! Por muchos años te he servido fielmente, y ser judío  no ha disminuido de ningún modo mi lealtad a ti o al Estado. Por el contrario,  mi fe me ordena ser leal y fidelidad a la tierra donde vivo. Estoy listo y  dispuesto a sacrificar todo lo que poseo, hasta mi vida misma, por ti así como  por el Estado. Sin embargo, hay una cosa de la que no puedo separarme y es mi  fe. Estoy obligado por un pacto inquebrantable a mi fe, la fe de mis  antecesores. ¿Quieres que traicione a mi pueblo, a mi D-os? ¿Quisieras a un  hombre a tu servicio que no tiene respeto por su religión, por los vínculos y  lazos que considera más sagrados? Si traiciono a mi D-os, ¿podrías confiar en  que no te traicionaría? De seguro que el Duque no quiere decir eso. ¡El Duque  está bromeando!”

“No, no…” el Duque dijo, aunque sonaba un tanto inseguro, ya que en sus  adentros el Duque estaba impresionado con la respuesta del Rabino Amnon. El  Rabino Amnon esperaba haber resuelto el asunto, pero cuando llegó al palacio al  día siguiente, el Duque repitió su solicitud. El Rabino Amnon se sintió muy  infeliz y empezó a evitar visitar el palacio, a menos que fuese absolutamente  necesario.

 Un día el Duque, impaciente con la obstinación del Rabino Amnon, se lo puso  de manera terminante: O se convertía en cristiano o aceptaba las consecuencias.  Presionado para que respondiese de inmediato, el Rabino Amnon finalmente le rogó  al Duque que le diese tres días durante los cuales considerar el asunto. El  Duque se lo otorgó.

Tan pronto como el Rabino Amnon dejó al Duque, se dio cuenta de su grave  pecado. “Querido D-os,” pensó, “¿qué he hecho? ¿Me falta fe y coraje que  solicité tres días para pensarlo? ¿Puede haber otra respuesta? ¿Cómo pude  mostrar tal debilidad siquiera por un momento? Oh, gracioso D-os,  perdóname…”

 El Rabino Amnon llegó a su hogar con el corazón partido. Se aisló en su  habitación y pasó los tres días siguientes rezando y suplicando, rogándole  perdón a D-os por la debilidad de su corazón que había mostrado por un  momento.

Cuando el Rabino Amnon no llegó al palacio al tercer día, el Duque se enojó  mucho y ordenó a sus hombres que le trajesen al Rabino Amnon encadenado.

 El Duque difícilmente reconoció al Rabino Amnon, tanto había cambiado el  venerable hombre en el curso de los últimos tres días. Sin embargo, el Duque  rápidamente hizo un lado cualquier sentimiento de simpatía que pudiese haber  sentido por su amigo de antaño y le dijo con severidad:

“¿Cómo te atreves a desobedecer mi mandato! ¿Por qué no apareciste a tiempo  para darme tu respuesta? Confío por ti que hayáis decidido hacer lo que te dije.  Será malo para ti si no lo haces …”

 Aunque el Rabino Amnon era un hombre quebrantado físicamente, pero su  espíritu era tan fuerte como antes.

“Señor,” contestó el Rabino Amnon sin temor, “solamente puede haber una  respuesta: ¡seguiré siendo un judío leal mientras respire!”

 El Duque estaba fuera de sí de la rabia. “Es ahora algo más que la cuestión  de que te convirtieses en cristiano. Me has desobedecido al no venir  voluntariamente a darme tu respuesta. Por eso debes ser castigado…”

“Señor,” dijo el Rabino Amnon, “al solicitar tres días para considerar el  asunto, he pecado gravemente contra mi D-os.”

 Estas valientes palabras enojaron todavía más al Duque. “Por pecar contra tu  D-os,” dijo furioso el Duque, “dejadlo que se vengue Él mismo. Yo te castigaré  por desobedecir MIS órdenes. Tus piernas han pecado contra mí, porque rehusaron  venir ante mí, y por lo tanto serán cortadas!”

Con señales de vida muy débiles, el cuerpo sin piernas del Rabino Amnon fue  enviado de vuelta a su casa, a su adolorida familia. Era el día antes de Rosh  Hashaná. Las noticias sobre la espantosa suerte del Rabino Amnon se extendió  por toda la ciudad. Todos estaban horrorizados y afligidos. Era un Día del  Juicio muy trágico para los judíos de Maintz, quienes se reunieron en shul a la mañana siguiente.

 A pesar de su terrible sufrimiento, el Rabino Amnon recordó que era Rosh  Hashaná, y solicitó que lo llevasen a shul. A su solicitud, fue colocado al frente del Arca sagrada. Todos los fieles, mujeres, hombres y niños, sollozaron al ver a su amado Rabino en tal agonía, y nunca se ofrecieron plegarias más fervientes que ese día de Rosh Hashaná.
 Cuando el jazan empezó a recitarla plegaria de musaf, el Rabino  Amnon pidio que hubiese un intervalo mientras ofrecía una plegaria especial a  D-os. El silencio se hizo entre los fieles, y el Rabino Amnon empezó a decir Unetaneh tokef. La congregación repitió cada palabra y sus corazones se  elevaron a D-os en plegaria. Luego recitaron de la manera más solemne la  plegaria de Olin, y cuando llegaron a las palabras “Es nuestro D-os, y  ningún otro”, el Rabino Amnon las gritó con la fuerza que le quedaba y  murió.
 La plegaria “Unetaneh Tokef”-la plegaria más solemne de Rosh Hashaná y Iom Kipur, es recitada en toda comunidad judía en el mundo, y el coraje  del Rabino Amnon, el inmortal autor de esta plegaria, sirve como inspiración  para todos nosotros.

Rosh Hashana: El Tashlij

Una de las particularidades del día de Rosh Hashaná es el rezo especial llamado el Tashlij, que es recitado después del rezo de la Minjá (de la tarde) del primer día de Rosh Hashaná. En hebreo, la palabra tashlij significa “arroja”, y a esta plegaria se la conoce con este nombre pues ella está basada en las palabras del profeta que dice: “¿Quién es un D’os como Tú, que perdonas la iniquidad y dejas pasar las transgresiones del remanente de Su heredad?  No retiene para siempre Su enojo, pues Él desea la benevolencia!  Él nuevamente será misericordioso con nosotros; Él suprimirá nuestras iniquidades y arroja a las profundidades del mar todos sus pecados.  Le otorgas la verdad a Iaacov y la benevolencia a Abraham, así como le has jurado a nuestros antepasados en tiempos pretéritos” (Mijá -Miqueas- 7:18-20).

   A la Orilla del Río
En principio, esta plegaria debe ser dicha a la orilla de un río, y varios motivos han sido escritos para explicar esta costumbre: Mediante el tashlij nosotros deseamos recordar el mérito de la akedá (atadura) de Itzjak, pues el Midrash Tanjumá (parashat Vaierá) nos enseña que cuando Abraham estaba en camino hacia el monte Moriá para atar allí a su hijo Itzjak – como se lo había ordenado D’os – el “Satán” se convirtió en un río para impedirle seguir su trayectoria, sin embargo Abraham siguió hacia adelante introduciéndose en el río, y cuando el agua le llegó al cuello, dijo: “D’os!  Sálvame!”. Otra razón por la cual se acostumbra recitar el tashlij a la orilla de un río, es porque en Rosh Hashaná nosotros lo coronamos a D’os como Rey sobre nosotros, y generalmente en la antigüedad, en la ceremonia de coronación de los reyes, éste era ungido a la orilla de un río como señal de que su reinado tendrá larga continuidad. Otra explicación es que esto es en recuerdo del versículo del libro del profeta Shemuel que dice: “Y se reunieron en Mitzpá, y extrajeron agua y la derramaron delante de D’os, y ayunaron ese día y dijeron allí: Hemos pecado ante D’os; y juzgó Shemuel a los hijos de Israel en Mitzpá” (Shemuel I -I Samuel- 7:6).  El sabio Ionatán Ben Uziel (s. I) en su traducción al arameo interpretó las palabras: “y extrajeron agua y la derramaron delante de D’os” de la siguiente manera: “y derramaron como el agua su corazón en arrepentimiento delante de D’os”, y explicó el comentarista Rashí (Rabí Shelomó Itzjaki, 1040 – 1105) que eso fue un actitud de sumisión, como queriendo decir que ellos están delante de D’os así como el agua derramada, que no es absolutamente nada.
Algunas Costumbres

Después del rezo de la minjá (por la tarde) del primer día de Rosh Hashaná, se debe recitar la plegaria llamada el tashlij, como figura en los distintos majzorim (libros de oraciones para Rosh Hashaná).     Si el primer día de Rosh Hashaná cae un sábado, existen diferentes opiniones respecto de si el tashlij debe ser recitado el primer día o el segundo día de Rosh Hashaná, por consiguiente cada persona debe comportarse de acuerdo a la costumbre que sigan en su comunidad.   A pesar de que debemos tratar de recitar el tashlij a la orilla de un río, si vivimos en una ciudad que no está situada a la orilla de un río o la ciudad es muy grande y vivimos muy lejos del río, el tashlij puede ser recitado al lado de un pozo de agua o simplemente al lado de una canilla o grifo de agua, pues realmente lo más importante es la plegaria en sí, y el agua solamente es un simbolismo. Al recitar el versículo que dice: “y arroja a las profundidades del mar todos sus pecados”, es costumbre sacudir los extremos de nuestras ropas, en señal de que debemos sacudirnos de los pecados que solemos cometer, revisando nuestras acciones desde este día en adelante.

El orden del Tashlij en Rosh Hashaná

 El Rama (Rabí Moshé Iserlish) en el Shuljan Aruj Oraj – Jaim 583:b, escribe “Y se encaminan al río para recitar el versículo, y Tú arrojarás todos nuestros pecados a las profundidades del mar”. En el libro Torat Haolá (tercera parte capítulo 56) escribe el Rama “Y la costumbre de Israel es Torá, cuando van al río y dicen: “Y tu arrojarás nuestros pecados a las profundidades del mar”, porque desde la profundidad del mar se reconoce la Creación del mundo. Porque la profundidad del mar es el abismo y la revelación de la tierra fue para los seres humanos que la habitan; y por esa razón se dirigen al agua, en Rosh Hashaná, el día del juicio, para que cada persona ponga atención en la Creación del mundo, y en HaShem bendito sea, el Rey de la Tierra, y así se arrepentirá por todos sus pecados y estos serán perdonados, y de esa manera, arrojarlos a la profundidad del mar. En Darkei Moshé sobre el Tur, 583:b, cita el Rama, en nombre del Maharil, una razón a esta costumbre, porque el Midrash recuerde la atadura de Itzjak, cuando Abraham pasó por el río y el agua le llegó por el cuello y dijo: ¡Sálvame porque las aguas me cubren!.. Agregando que ven a peces vivos, y puede que sea para señal que no nos domine el “Ain hará” (mal de ojo), y nos multipliquemos como los peces. El autor de Lebush (596:2), trae otra razón de la costumbre de ir a un lugar donde se ven peces: “Para recordar que somos como aquellos peces vivos que se aferran a la red, así nosotros nos aferramos a la red de la muerte y el juicio y así reflexionaremos sobre la “Teshuvá” (arrepentimiento).  Una tercera explicación encontramos en el libro “Shla” (tratado de Rosh Hashaná la columna del juicio) quien escribe: Escuché que van al agua que tiene peces, porque los peces no tienen párpados y sus ojos están siempre abiertos, para despertar, el “eina pekija”, (ojo abierto) de las alturas, que insinúa a la gran compasión. Y he aquí que no duerme ni descansa el guardián de Israel, sus ojos está siempre abiertos. Según el “Shla”, está costumbre de ir al río y recitar el “Tashlij” es con la condición de que haya “Teshuva” (arrepentimiento), con todo su corazón y de esa manera arrojará sus pecados en las profundidades del mar.

La Ceremonia del Tashlij

 1. Después del servicio de Minja (de la tarde) del primer día de Rosh Hashaná, nos aproximaremos a la orilla de un río o mar que contenga peces y diremos los versículo: “Mi el camoja” (quién es D-s como tú) de acuerdo con la orden de Tashlij, que se imparte en los libros de oraciones, luego sacudiremos las puntas de nuestros sacos, o nuestros bolsillos para simbolizar el desecamiento de nuestros pecados.
2. La oración de Tashlij se dirá a orillas de un río o cerca del agua, porque el agua es un símbolo de misericordia y el Tashlij tiene la función de despertar la misericordia de D-s y es necesario que hayan peces, porque estos nunca cierran los ojos, tal como está escrito sobre D-s “He aquí el guardián de Israel, no dormita ni duerme” (Iehelim 121-4) Se recitará los siguientes versículos: ¿Quién es un D-s como Tú, que perdonas la iniquidad y dejas pasar los pecados del resto de Tú heredad? Él no guarda rencor, porque se complace en la misericordia. Se volverá nuevamente y tendrá compasión de nosotros y nos absolverá de nuestras iniquidades. Y Tú arrojarás todos los pecados de ellos a las profundidades del mar. Y a todos los pecados de Tu pueblo, la casa de Israel, los arrojarás a un lugar donde no serán más recordados ni traídos a colación en modo alguno.  Serás indulgente con Jacob y misericordioso con Abraham, como lo juraste a nuestros padres desde los días antiguos. Esta parte se repite tres veces, recitando después una oración especial redactada por el Rabí Hajida (Jaim David Iosef Azulai) (Ierushalaim siglo XVIII) (finalizando con el salmo CXXX de Tehilim). Desde mis estrechuras invoqué a HaShem. Él me respondió poniéndome en libertad HaShem es para mí. No temeré. ¿Qué podrá hacerme el hombre? HaShem es para mí como mi auxilio, por lo que miraré triunfante a los que me odian. Es mejor refugiarse en HaShem que confiar en el hombre. Es mejor confiar en HaShem que confiar en príncipes. Ellos no lastimarán ni herirán en toda Mi santa montaña, porque la tierra está llena del conocimiento de HaShem, como las aguas cubren al mar .
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