HISTORIAS PARA CONTAR EN SHABAT (XXVII): El feliz zapatero

 ZAPATEROHace muchos anos, vivio en una ciudad de Georgia, un pobre zapatero judio. Trabajaba el judio durante el dia en su humilde oficio durante el dia. Todo el dinero que ganaba en el dia, lo gastaba en comidas y bebidas, que comia junto a su familia por la noche.

El zapatero estuvo siempre contento, viviendo su vida libre de angustias y preocupaciones, D-s le mandaba diariamente lo necesario para su manutencion y la de su familia y nunca se preocupo en ahorrar dinero para el dia siguiente. En esos dias gobernaba Georgia, un rey despota y astuto y los habitantes del pais sufrieron de sus decretos y locuras.

Una noche en la que lo ataco el insomnio, estuvo ocupado en diferentes pensamientos. Uno de estos pensamientos encontrd gracia en los ojos del rey: salir al dia siguiente dizfrazado, como un simple ciudadano y pasear y deambular por la ciudad para ver como viven sus siibditos.

Asi hizo y en horas de la noche sali6 a recorrer las calles de la ciudad y quiso revelar alguna persona o algiin hecho singular.

 Despues de una larga caminata, no encontrd nada particular, un hombre le grita a sus hijos, otro pelea con su mujer, un tercero hace un balance de ganancias y perdidas luego del trabajo de toda la Jornada. Solo de una casa se escuchaban voces de canto y alegria.

 Decidio el rey averiguar, cual era la fuente de la alegria y regocijo, en medio de la semana laboral.

 Golpeó el rey a la puerta y le abrieron, invitindolo a sentarse. No habia alii huespedes o invitados y no habia manjares sobre la mesa. De todos modos la alegria se hacia sentir en la casa.

 Cu£l es tu oficio? — preguntd el rey al dueno de casa.

 — Soy un humilde zapatero — respondid el dueno de casa.Tengo un pequeno negocio en el mercado, a uno le arreglo las botas, a otro le coso los zapatos. De dia trabajo y a la noche me siento y como con mi familia y agradezco a D-s por todo lo que me ha brindado.

Que harias si en forma repentina te cerrarian el negocio? — volvid a preguntar el rey.

— Para que me voy a molestar en semejante pensamiento quien se le ocurriria atentar contra mi pobre negocio? contestó el zapatero.

Se sento un rato el rey en la casa, probo de la comida y la bebida que le sirvieron y se fue.

 Al día siguiente, envió el rey emisarios a todo los puntos del reino ordenando a todos los zapateros que tenían negocios en los mercados, cerrar sus negocios hasta que reciban nueva orden.

No entendieron los ciudadanos que nueva locura había atacado al rey. Los zapateros se desplazaban ociosos, maldiciendo al rey, pero sin atreverse a violar su decreto.

Al anochecer el rey volvió a vestirse de simple ciudadano y volvió a visitar al zapatero.

— ¡Veremos! — pensó — si va a seguir contento.

Entro en la casa y vio al zapatero sentado con su familia comiendo, bebiendo y alegre según su costumbre.

— La paz sea contigo — exclamó el zapatero al ver a su visitante de ayer, siéntate con nosotros. Dijo el rey: veo que hoy todo sigue como anoche, ¿Cómo te arreglaste hoy para conseguir dinero? ¿Acaso violaste el decreto real?

— Maldito sea el rey y borrado sea su nombre — proclamó el zapatero. Por su culpa casi me quedo hoy sin alimentos.

Pero gracias a D -s, salí a las calles de la ciudad y a una persona ayude a llevar agua, a otro lo ayude a cortar leña, al tercero le transporte un cargamento, así junte un poco de dinero y al llegar a mi casa todo sigue como de costumbre, la comida sobre la mesa y la alegría acompaña a toda la familia.

Se sentó el rey un rato, hablo un poco con el dueño de casa y partió.

Al día siguiente, llego un emisario con una orden real que ordenaba al zapatero a presentarse en el palacio. Al llegar el zapatero se le ordeno a ceñir una pesada espada y custodiar el palacio, durante todo el día.

Se paró el pobre zapatero frente al palacio todo el día, sin abandonar su lugar un momento y sin preocuparse por el dinero necesario para mantener a su familia.

Al volver al atardecer a su casa, tomo un pedazo de madera, lo modelo, le dio forma de espada, lo afilo y lo coloco en la vaina en lugar de la espada de acero que recibió del rey.

La espada real se la vendió a su vecino, que comerciaba con objetos de metal, recibiendo una buena suma de dinero a cambio. Con el dinero compro alimentos volvió a su casa a sentarse a comer con su familia una opípara comida. Al llegar le dijo a su familia: vengan a comer, alabemos a D-s y agradezcamos al rey por la suculenta comida que tenemos hoy.

El rey volvió a disfrazarse y visito nuevamente la casa del zapatero, pensando que esta vez no tendría el zapatero dinero para comprar alimentos.

Cuando le abrieron la puerta, pudo comprobar que estaba equivocado, una singular alegría se sentía en el hogar. Apenas lo vieron lo invitaron a sentarse a comer. Con gran regocijo le conto el zapatero que vendió la espada del rey, colocando en su lugar una de madera.

Dirigiéndose a su mujer pidió: trae por favor la espada de madera para mostrársela al visitante. Trajo la mujer la espada y la presento delante del invitados, toda la familia río explosivamente, solo el rey prefirió el silencio.

Al finalizar la cena, volvió el rey a su palacio pensando en qué forma podría vengarse del perspicaz zapatero.

Al día siguiente, llego nuevamente un emisario ordenando al zapatero a volver a custodiar durante el día el palacio del rey. Se paró el zapatero frente al palacio erguido, ciñendo la espada de madera.

El rey estaba sentado sobre su trono y de sus labios se deslizo una sonrisa. Esta vez, pensó, no se salvara el sinvergüenza. Grito el rey: ¡Traidor! infiel! ladrón! estafador!, cien monedas de oro fueron robadas de mi tesoro. Inmediatamente ordeno traer al tesorero real, lo reprimió severamente y ordeno que le sea cortada la cabeza por el guardián de turno.

Trajeron delante del rey al zapatero y el rey le dijo: corta sin demora la cabeza de este hombre, robo de mi tesoro cien monedas de oro.

Gimió y sollozo el tesorero: mi rey, vuelvo a jurar que soy inocente, vuelve a contar las monedas del tesoro y vera Su Excelencia que todo fue un error.

— No escuchare tus viles palabras — gritó el rey volviendo a ordenar: centinela corte le cabeza!

El confundido zapatero, no sabía qué hacer para salvarse de la desgracia. Por el tesorero no debía preocuparse, ya que de todos modos no podría cercenarle la cabeza con una espada de madera, así que toda su preocupación residía en como salvar su propia cabeza de la furia del rey, cuando se descubriera el cambio de las espadas.

Rogo el zapatero al rey: Por favor Su Majestad, perdone a este pobre hombre con su real misericordia, incluso si es cierto que este hombre robo, no osara de aquí en adelante volverlo a hacer.

— No se merece que lo perdone — contestó el rey — eso es lo que le corresponde al hombre que engaña a su rey, así todo el pueblo sabrá el castigo de los estafadores. Ahora corta pronto su cabeza, si no la tuya también va a ser degollada.

Elevo el zapatero sus ojos y exclamó: Padre Celestial, si este hombre es inocente, que se produzca un milagro y se transforme la espada de acero en espada de madera. Cuida mis manos de arrojar sangre inocente y salva de la muerte al tesorero. Al terminar sus palabras desenvaino la espada y los ojos de los presentes se clavaron en la espada, he aquí madera en lugar de acero! y una sonrisa se deslizo de la boca del rey.

— Muy bien! — dijo el rey —, me venciste con tu inteligencia y a pesar que me engañaste, admiro tu astucia y perspicacia.

Le entrego el rey al zapatero un importante regalo y lo envió de regreso a su casa. El zapatero continúo trabajando en su humilde oficio durante el día y sentándose feliz con su familia por las noches.

Birkat Hailanot – La bendición de los árboles

birkat_hailanotEn el mes de Nisan se acostumbra a bendecir a los árboles, hay quienes los hacen en Rosh Jodesh (1° de Nisan) y hay quienes acostumbran a hacerlo en Jol Hamoed (días intermedios) Pesaj, cuando se reúne un gran público, engalanados con vestimentas festivas. Si no logró hacerlo podrá recitar la bendición durante todo el mes de Nisan, si pasó Nisan bendecirá sin mencionar el nombre de HaShem.
La bendición se hará frente a dos árboles frutales o más, no injertados. Si es posible la recitará fuera de la ciudad como cita el Talmud (Brajot 43) “El que sale en los días de Nisan (mes de Primavera) y ve árboles floridos dice: ‘Bendito el que no deja que falte nada en su mundo y creó en él bellos seres y bellos árboles, para placer de los hombres’”.
Hará lo posible para recitar la bendición en presencia de diez personas. No se bendecirá en Shabat ni en Iom Tov.
Según los Sabios de la Cabalá, en ésta bendición reside un Gran Tikún para el alma de los fallecidos, y especialmente por aquellos que perdieron un padre o una madre después de finalizar la ceremonia, bién hará, si aparta dinero para Tzedaká, dirá la siguiente bendición:

בָּרוּךְ אַתָּה יְהוָה אֱלֹהֵינוּ מֶלֶךְ הָעוֹלָם. שֶׁלֹּא חִסַּר בָּעוֹלָמוֹ כְּלוּם וּבָרָא בוֹ בְּרִיוֹת טוֹבוֹת וְאִילָנוֹת טוֹבוֹת לְהַנּוֹת (נ”א לֵיהָנוֹת) בָּהֶם בְּנֵי אָדָם:

Baruj Ata Adon-ay Elo-henu Melej HaOlam, Shelo Jisar Beolamo Klum, Ubará Bo briot Tovot Veilanot Tovot Lehanot Bahem Bnei-Adam
Bendito eres Tú, D-s nuestro, Rey del Universo, que no deja que falte nada en su mundo, y que Creó bellos seres y bellos árboles para placer de los hombres.

שִׁיר הַמַּעֲלוֹת לְדָוִד שָׂמַחְתִּי בְּאֹמְרִים לִי בֵּית יְהוָה נֵלֵךְ: עֹמְדוֹת הָיוּ רַגְלֵינוּ בִּשְׁעָרַיִךְ יְרוּשָׁלָםִ: יְרוּשָׁלַםִ הַבְּנוּיָה כְּעִיר שֶׁחֻבְּרָה לָהּ יַחְדָּו: שֶׁשָּׁם עָלוּ שְׁבָטִים שִׁבְטֵי יָהּ עֵדוּת לְיִשְׂרָאֵל לְהוֹדוֹת לְשֵׁם יְהוָה: כִּי שָׁמָּה יָשְׁבוּ כִסְאוֹת לְמִשְׁפָּט כִּסְאוֹת לְבֵית דָּוִד: שַׁאֲלוּשְׁלוֹם יְרוּשָׁלָםִ יִשְׁלָיוּ אֹהֲבָיִךְ: יְהִי שָׁלוֹם בְּחֵילֵךְ שַׁלְוָה בְּאַרְמְנוֹתָיִךְ: לְמַעַןאַחַי וְרֵעָי אֲדַבְּרָה נָּא שָׁלוֹם בָּךְ: לְמַעַן בֵּית יְהוָה אֱלֹהֵינוּ אֲבַקְשָׁה טוֹב לָךְ: שִׁיר הַמַּעֲלוֹת אַשְׁרֵי כָּל יְרֵא יְהוָה הַהֹלֵךְ בִּדְרָכָיו: יְגִיעַ כַּפֶּיךָ כִּי תֹאכֵל אַשְׁרֶיךָ וְטוֹב לָךְ: אֶשְׁתְּךָ כְּגֶפֶן פֹּרִיָּה בְּיַרְכְּתֵי בֵיתֶךָ בָּנֶיךָ כִּשְׁתִילֵי זֵיתִים סָבִיב לְשֻׁלְחָנֶךָ: הִנֵּה כִּי כֵן יְבֹרַךְ גָּבֶר יְרֵא יְהוָה: יְבָרֶכְךָ יְהוָה מִצִּיּוֹן וּרְאֵה בְּטוּב יְרוּשָׁלָםִ כֹּל יְמֵי חַיֶּיךָ: וּרְאֵה בָנִים לְבָנֶיךָ שָׁלוֹם עַל יִשְׂרָאֵל:

Shir Hamaalot LeDavid, Samajti Beomrim Li Beit – Adon-ay Nelej. Omdot Hayu Ragleinu Bishearaij Ierushalaim. Ierushalaim Habenuya Keir Shejubra La Iajdav. Shesham Alu Shvatim, Shivtei I-á Edut Le Israel Lehodot Leshem Adon-ay. Ki Shama Iashvu Jishot Lemispat, Kisot LeBeit David Shaulú Shlom Ierushalaim Ishlaiu Ohavaij Iehi Shalom Bejeilej Shalva Be Armenotaij Lemaan Beit Adon-ay Elo-henu Avaksha Tov Laj. Shir Hamaalot, Ashrei Kol Yere Adon-ay Haolej Bidrajav. Yeguía Kapeja Ki Tojel Ashreja Vetov Laj. Eshteja Keguefen Poria Be Yarkete Beiteja, Baneja Kishtilei Zeitim Saviv Leshuljaneja. Hine Ki Jen Yevoraj Guever Yere Adon-ay Yebarejeja Adon-ay Mitzión, Uree Betuv Ierushalaim Kol Iemei Jaieja. Uree Banim Lebaneja Shalom Al Israel

De David. Yo me alegré cuando me decían “¡Vamos a la casa del Señor!” (Y he aquí) nuestros pies están ya plantados dentro de tus puertas, ¡oh Ierushalaim! ¡Ierushaim la edificada como ciudad bien unida entre sí, a donde suben las tribus, las tribus de Yah, como testimonio a Israel, para dar gracias al Nombre del Señor! ¡Porque allí están colocados tronos para juicio, tronos de la casa de David! ¡Orad por la paz de Yerushalim! ¡Gocen de paz los que te aman! ¡Sea la paz dentro de tus fortificados muros, el sosiego dentro de tus palacios! Por amor de mis hermanos y compañeros, oraré por tu paz! ¡A causa de la casa del Señor nuestro D-s, procuraré tu bien! Bienaventurado todo aquel que teme al Señor, que anda en Sus caminos. Cuando comieres del trabajo de tus manos, bien aventurado serás, y bien te irá. Tu mujer será como parra prolífera en el interior de tu casa, tus hijos, como retoños de olivo, alrededor de tu mesa. He aquí que así será bendecido el hombre que teme al Señor. Te bendiga el Señor desde Zión, y veas la prosperidad de Ierushalaim todos los días de tu vida; y veas a los hijos de Tus hijos! ¡Sea la paz sobre Israel!

 http://www.torahenfamilia.com

Parashá Shavua: Vayikrá – (Y llamó). 5 Nisan 5773 (16 Marzo 2013).Enfoques sobre la Parashá

Parashat-Vayikra“Cuando un hombre entre ustedes traiga una ofrenda” (Vayikrá 1:2)

La raíz de la palabra `traer una ofrenda’ en Hebreo es la misma que la palabra `cercanía’.  Cerca y lejos son distancias no necesariamente medidas en metros o millas.  Las personas pueden estar muy cerca aún cuando están en dos lugares del mundo diferentes, y pueden estar muy distantes aún si se sientan juntas en un autobús o si viven en la misma casa.  La espiritualidad del Bet HaMikdash creó una cercanía palpable que cada persona sentía al traer las ofrendas.  El reino físico está dividido en 4 partes:  Mineral, Orgánico, Animal y el Hombre.  El mundo Mineral esta desprovisto de vida, crecimiento y movimiento; el mundo Orgánico es el que crece y está activo; el mundo Animal -de instinto y conocimiento.  El Hombre es el `locutor’ – es el poder del intelecto y la razón.  El propósito de los Korbanot (ofrendas) es acercar a todas estas partes de la Creación y elevarlas.  Cuando un animal era ofrecido -acercado– esto acercaba a toda la vida animal en el mundo.

Similarmente, la ofrenda de los menajot y los nesajim -la ofrenda de harina y libaciones de vino- acercaban toda vida orgánica.  Y con cada ofrenda tenía que haber sal -la representación del mundo Mineral- que elevaba y acercaba a la vida inorgánica.  En el versículo nombrado, la expresión “un hombre entre ustedes traerá una ofrenda” puede significar también “un hombre traerá una ofrenda de sí mismo”.  El hombre mismo se ofrece, acercándose, poniendo su alma en su ofrenda.  Hoy que no tenemos la cercanía con Di-s que el Bet HaMikdash nos daba, tenemos un sustituto, el rezo.  Cuando desbordamos nuestro corazón en el rezo, cuando nos ofrecemos a Di-s, acercamos al mundo y a nosotros mismos a nuestro Padre en los Cielos.

(Rabí Shelomo Yosef Zevin)

“Vayikrá…” (Vayikrá 1:1)

La primera palabra del Libro de Vayikrá-Levítico es “Vayikrá” (Y Él llamo).  Está escrito en la Torá con una alef pequeña.  La Alef es la letra que representa la voluntad, el ego.  Es la primera letra de la palabra “Anoji” (yo).  Cuando una persona se ve a sí misma muy pequeña, como la alef pequeña, da lugar a que la Presencia Divina more en ella.  Moshé Rabenu fue el hombre más humilde; solo él, como ningún otro hombre ni antes ni después, vio que hay una sola Alef en toda la Creación – Hashem (Di-s).  Moshé hizo que su ego -su Alef- sea tan pequeño, que fue merecedor de ser el portador de la Torá.

(Rabi Bunim de Peshisja)

“Vayikrá…” (Vayikrá 1:1)

La palabra “Vayikrá” implica que Di-s llamó a Moshé con afecto, asi como los ángeles se llaman unos a otros.  Di-s lo llamó y Moshé fue.  Pero cuando Bilam, el profeta midianita, quiso maldecir al Pueblo Judío, la Torá dice que Di-s fue a él.  Si Moshé fue hacia Di-s, seguro que Bilam tenía que haber ido hacia Di-s.  Cuando recibimos un invitado importante, se lo invita al salón principal, pero cuando el basurero se acerca a la puerta, salimos hacia él para que la casa no se impregne de olor.

La primera palabra del Libro Vayikrá / Levítico es Vayikrá (Y llamó…). En  la Torá, esta palabra aparece escrita con una Alef pequeña. La Alef es la letra que simboliza la voluntad, el ego. Es la primera letra de la palabra hebrea que significa “yo”: aní.  Cuando el individuo se empequeñece a sí mismo, como la alef pequeña, crea un lugar para que la Presencia Divina repose en él.  No tiene la cabeza hinchada con ilusiones de grandeza.  Moshé Rabenu fue el más humilde de todos los hombres.  Y se hizo a sí mismo tan pero tan pequeño que apenas sí ocupaba lugar en este mundo. Como ningún otro hombre antes o después de él, Moshé percibió que en la Creación hay una sola Alef, un solo Numero Uno: Hashem.  Moshé hizo que su propia alef, su ego, fuera tan pequeña que tuvo el mérito de que la Torá fuera entregada por su intermedio. Hashem llamó a Moshé: “Vayikrá…”

(Rabí Bunim de Peshisja)

“Cuando alguno de ustedes traiga un korbán…” (Vayikrá 1:2)

La cercanía y la distancia no necesariamente se miden en kilómetros o millas, puesto que las personas pueden estar muy cerca, inclusive estando en los confines opuestos del mundo, o pueden estar muy lejos, a pesar de estar sentadas una al lado de la otra, en el autobús o viviendo en la misma casa. La cercanía es un concepto espiritual, parte de la vida interna.

En castellano no existe una palabra que pueda expresar el significado de los korbanot que se ofrecían en el Beit haMikdash.  La palabra “sacrificio” implica que renuncio a algo que para mi tiene mucho valor, para que pueda beneficiarse otra persona.  Es obvio que Hashem no puede beneficiarse con los “sacrificios”, pues a El nada le falta.  Por otra parte, el término “sacrificio” implica que se trata de algo de valor.  A decir verdad, lo que nosotros obtenemos del “sacrificio” es infinitamente más valioso que el “sacrificio” mismo.  La palabra “ofrenda” tampoco es adecuada, pues la “ofrenda” sirve para apaciguar o aplacar a la persona a quien se la trae.

Es como “comprar a alguien”. Una especie de soborno.  El motivo por el cual nos es tan difícil traducir la palabra “korbán” al castellano es que nuestras ideas de “sacrificio” y “ofrenda” derivan de culturas paganas.  En efecto, en esas culturas, las expresiones “sacrificio” y “ofrenda” resultaban adecuadas y hasta aptas.

En hebreo, el termino “korbán” posee la misma raíz que la palabra “cercano”.  Y es una palabra que se emplea en forma exclusiva para la relación del Hombre con Hashem.

Cuando una persona traía un korbán, es señal de que deseaba acercarse a Di-s. La cercanía a Di-s es el unico “bien” verdadero que existe. Todos los demás “bienes” no son mas que meras imitaciones, falsificaciones sin ningún valor, cuando se las compara con el Bien real que significa estar cerca de Di-s. En la antecámara del Cielo, los problemas de la vida se solucionan por sí solos. La felicidad es un barómetro que sube y baja según la cercanía que uno tenga con Di-s. Para la persona que ha alcanzado un cierto nivel de pureza, hasta el sufrimiento puede transformarse en alegría si se siente cerca de Hashem.

Hoy en día, en que ya no contamos con la cercanía a Hashem que nos proporcionaban los korbanot, seguimos teniendo un substituto: la plegaria. Cuando volcamos nuestros corazones en el rezo, cuando nos ofrecemos nosotros mismos a Hashem, podemos lograr acercarnos, y acercar al mundo junto con nosotros, a nuestro Padre del Cielo.

(Basado en Rabí S. R. Hirsch, Rabí Shlomó Yosef Zevin)

“Y Él llamó a Moshé…” (Vayikrá 1:1)

Moshé tenía diez nombres: Moshé, Yered, Javer, Yekutiel, Avigdor, Avi Sojo, Avi Tzanúaj, Tuvia, Shemaya, Helevi.

¿Por qué no bastaba con un solo nombre?

Y de todos sus nombres, el único que empleó Hashem fue “Moshé”, el nombre que le había dado Batia, la hija del Faraón.

Otra pregunta más: si Hashem lo llamó por el nombre “Moshé”, debe ser que ese nombre lo definía más que cualquiera de sus otros nombres.  ¿Por qué?

Cuando Hashem creó al primer hombre, los ángeles servidores Le preguntaron: “Este `Hombre’, ¿cuál es su naturaleza?”.  Hashem les respondió: “Su sabiduría es mayor que vuestro intelecto”.

Entonces Hashem trajo varios animales ante los ángeles.  Y les dijo a los ángeles: “¿Cómo se llaman?  Los ángeles no supieron responder.  Entonces Hashem le mostró los animales al Hombre.  “¿Cómo se llaman?”, interrogó.  El Hombre respondió: “Este se llama `buey’, ese se llama `burro’.  Este se llama `caballo’ y ese se llama `camello'”.

“Y tú, ¿cómo te llamas?”, preguntó Hashem.

“Yo me tengo que llamar `Adam’, pues fui creado de la tierra”  (En hebreo, “tierra” es “adama”).

“Y Yo, ¿cómo Me tengo que llamar?”, interrogó Hashem.

“Tú debes llamarte Adon-ai.  Pues Tu eres el Señor (En hebreo, “adon”), el amo de todo”.

El Santo Bendito Sea dijo “Yo soy Adon-ai. Ese es Mi Nombre.  Porque asi me llamó el primer hombre”.

El nombre es mucho más que una manera de atraer la atención de una persona.  El nombre es mucho más que un método convencional de referencia.  La sabiduría de ser capaz de darle el nombre a algo es superior a los ángeles, pues el nombre define y describe la esencia misma del ser.

Por esa razón, a Moshé no le bastaba con un solo nombre.  Para poder definirlo, para poder restringir su grandeza con palabras, hacían falta diez nombres.

Sin embargo, Hashem le dijo a Moshé que de todos sus nombres, solamente lo llamaría por el nombre que lo llamó Batia.  ¿Que tenia de especial aquel nombre?

El nombre “Moshé” proviene de la raíz “ser atraído, ser sacado, ser extraído”, pues Batia lo sacó del agua.

Al sacar del río a Moshé, Batia se burlaba de la voluntad de su padre.  El Faraón quería asesinar a todos los niños judíos. Al salvar a Moshé, estaba arriesgando la vida.

Batia arriesgó la vida para salvar a Moshé; por lo tanto, esa característica quedó grabada en la personalidad y en el alma de Moshé.  Esa cualidad de auto-sacrificio fue la que tipificó a Moshé más que ningún otro rasgo, y por ese motivo Moshé fue el nombre con el que lo llamaba Moshé.

Esa fue la característica que hizo de Moshé el líder del pueblo judío. Porque más que ningún otro rasgo, el líder del pueblo judío necesita auto-sacrificio, a fin de atender y ocuparse de cada una de las ovejas de su rebaño.

(Rabí Jaim Shmuelevitz, Rabí J.C. Senter)

“Cuando un alma pecare por error…” (Vayikrá 4:1)

Luz roja.  Frene.  Atrás de mi, oigo el chirrido del freno.  Me doy vuelta y veo un auto que se sale del camino, se sube a la vereda, por poco no atropella a dos personas y, al mejor estilo de las películas de los cuarenta, va a parar contra un puesto de verduras, haciendo subir una columna de humo y vapor.  En el capó queda incrustado el cartel: “¡Fruta Tropical, de la Selva a su Mesa!”, entre adornos de papaya y ananás.  Mire a ver quien habia sido el tonto que causo tanto desastre, y vi el inconfundible rostro de un chimpancé, que me hacia caritas…

Cuando dejamos que nos domine el lado físico, estamos dándole permiso al mono para que se siente al volante…

Los monos son excelentes mascotas.  Son divertidos, se la pasan sonriendo… pero no se los puede dejar manejar el auto.

El ser humano es una combinación milagrosa de cuerpo y alma.  El cuerpo proviene de los elementos más bajos. El alma viene de arriba. A partir de estos dos elementos tan dispares, Hashem crea la milagrosa coexistencia denominada “Hombre”.

El Hombre no puede existir en este mundo sin un cuerpo, pero si deja que el cuerpo ocupe el primer lugar, y domine al alma, se queda sin el segundo y principal capítulo de su vida: el Mundo Venidero, y la vida eterna donde el cuerpo y el alma habrán de unirse en forma eterna.

¿Cómo se puede retomar el control, después de habérselo traspasado al mono?

Trayendo una ofrenda al Mishkán.

El Mishkán era un sitio absolutamente espiritual. Un lugar que no era un “lugar” en el sentido físico. Y por ser totalmente espiritual, el alma podía existir sin necesidad de recurrir a un marco físico.

En Yom Kipur, cuando el Kohén Gadol ingresaba al Santo de los Santos, estaba completamente separado del mundo físico. Era como un ángel más, que obtenía toda su existencia de este lugar Santo.

Pues habia un lugar en la tierra en el que el alma podía existir sin el cuerpo.  Ese es el lugar dónde Hashem “habitaba” en la tierra. En el lugar Santo. El Mishkán.

¿Qué significa que uno comete un pecado “inintencional”?

“Uy… discúlpeme… parece que le robé la billetera…  ¡No puedo entender cómo fue a dar a mi bolsillo!”

¿Un pecado “inintencional”?

No. El pecado inintencional es aquel en el que transgrede la parte física de la persona. Pero el intelecto, su neshamá, no quiere tomar parte. El mono agarra las llaves del auto.

Cuando peca el cuerpo, resigna su derecho a la sociedad eterna con el alma. Pierde su pasaporte para unirse al alma en su futura reunión en el Mundo Venidero.

Por ese motivo, cuando una persona peca, tiene la obligación de traer un animal como sacrificio, para que comprenda que el cuerpo solo, sin el intelecto, sentado al volante, es como el animal que esta sobre el Altar, privado de una existencia eterna.

Cuando el individuo traía un sacrificio, debía visualizar su propio cuerpo quemándose en el Altar.

Pero si la persona ofrenda su propio cuerpo, entonces lo único que le queda es su neshamá. Y.. ¿cómo puede existir en este mundo físico como un alma sin un cuerpo?

Habia un solo lugar donde la neshamá podía existir sin el cuerpo. El Mishkán.

Por ese motivo, el único lugar donde se podía traer un sacrificio era en el Mishkán. Porque el Mishkán era un lugar de espiritualidad pura.  El único lugar donde la neshamá podía existir sin el cuerpo, igual que el Kohén Gadol en Yom Kipur. Cuando el individuo presenciaba la escena del animal ofrendado subiendo como humo, internalizaba el concepto de que, en realidad, era su cuerpo el que debería haberse quemado en el Altar. Y eso lo conducía a pensamientos de teshuvá, de retornar a Hashem. Y decidía ser una nueva persona.

Cuando el individuo experimenta un arrepentimiento verdadero, se transforma en una creación absolutamente nueva.

Por eso, la ofrenda del sacrificio le proveía una nueva “encarnación”. Era como si se le hubiera dado un cuerpo nuevo, que ahora se encontraba bajo el control de la neshamá.

Y asi podía reingresar al mundo físico afuera del Mishkán, como una nueva creación.

Dime… ¿dónde dejaste las llaves de tu auto?

(Rabí Simja Waserman zt”l; Raíi Yaakov Niman, Rabí Mei Jadash)

Shabat Shalom

http://www.mesilot.org/

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