HISTORIAS PARA CONTAR EN SHABAT (XXVIII): ¿Qué es lo importante?

gallinas%20cuchaEn una hostería a la salida de la ciudad, el llanto de uno de sus huéspedes era tan fuerte que despertó a Berl el dueño de la pensión y au esposa de sus profundos sueños.

Su mujer preocupada le preguntó: – ¿por qué nuestro huésped llora tan amargamente en medio de la noche?, ¡algo le debe suceder!

 Berl, subió a la habitación del huésped y encontró a un judío, vestido con ropas de granjero descalzo, sentado en el suelo, llorando y con lágrimas en los ojos (esta persona era una de las figuras más prestigiosas del mundo jasídico, que viajaba de incógnito para ver de cerca la situación en la que se encontraba el mundo), y todas las noches (a excepción de los sábados y días festivos) se levantaba a medianoche a llorar y lamentarse por la destrucción del Sagrado Templo.

 – ¿Por qué lloras?, ¿qué desgracia te ha sucedido? – Le preguntó Berl. – El huésped contestó: – lloro por la destrucción del Sagrado Templo y ruego al Santo bendito es, que traiga al Mashiaj para que nos lleva a Eretz Israel.

 Berl, tranquilizado dijo: – ¿es todo?, por favor llora menos fuerte, para que no molestes a los otros huéspedes y diciendo estas palabras volvió a su cuarto y explicó a su mujer la razón de tal llanto.

 Cinco minutos después se escuchó que golpeaban en la puerta del huésped, era nuevamente Berl, quien le formuló la siguiente pregunta: Mi esposa quiere saber, ¿Cuándo el Mashiaj venga, y nos devuelva a Eretz Israel, nos permitirá llevarnos las gallinas? El huésped se sorprendió por aquella pregunta ¿gallinas? respondió; según mis conocimientos no hay nada escrito sobre las gallinas. Puede que tendrá que dejarlas, cuando venga el Mashiaj. También esta vez Berl transmitió la información a su mujer.

 No pasaron cinco minutos, cuando nuevamente se escuchó que golpeaban en la puerta, al abrir vio a Berl quien le dijo, mi esposa pregunta si puedes dejar de rezar, por favor, para que venga el Mashiaj. Nosotros nos arreglamos aquí bastante bien y preferimos quedarnos con las gallinas.

 A estas alturas el huésped no se pudo aguantar más y le respondió que significa “bastante bien”, ¿acaso tu no sabes cuan peligroso es nuestro Galut, en el lugar donde vivimos? A cada momento los cosacos pueden llegar, y tomar tus gallinas, tu mujer, todo tu dinero y también tu vida. ¿No es mejor que dejemos este lugar y vayamos a la Tierra Prometida? Para Berl aquellas palabras eran bastantes lógicas, pero todavía tenía la obligación de informarle a su esposa.

 Pasado varios minutos, se escucha tocar la puerta, era nuevamente Berl quien dijo: Mi esposa dice, que mejor reces para que venga el Mashiaj y lleve consigo a los cosacos a Israel, y así nos podremos quedar aquí con las gallinas.

PESAJ: Pensamientos para enriquecer la noche del Seder

sederEn la noche del Seder el Santo bendito es, visita el hogar de cada uno de los hijos de Israel. ¿Cuándo? Cuando se abre la casa al recitar “Shefoj Jamatja”, Vierte Tu ira. Nos enseña el Ari haKadosh que en ese momento entra la Shejina, la Divina Providencia con HaShem, y reparte abundancia a su pueblo, como cita el versículo: “Y en ti serán bendecidas todas las familias de la tierra”. ¿Cuál es Su criterio en la distribución de Su abundancia? Cuando en la familia reina paz y armonía D-s vuelca Sus bendiciones, pero cuando ve la familia dividida y oye solo gritos y discusiones dice, no les doy nada. Es el momento para recordar que “no existe otro recipiente que contiene bendiciones aparte de la paz”, paz en la familia, bendición en la familia.
¿Por qué nos sentamos inclinados (mesubin) en la noche del Seder? Porque de esta manera demostramos la fuerza y unidad familiar, el hijo se apoya en el hombro de su padre y los pequeños se apoyan en los grandes. La noche del Seder tiene una fuerza purificadora. Cuenta la Guemara que Rabi Akiva, Rabi Tarfon y Rabi Elazar ben Azaria estaban reunidos toda la noche del Seder hasta que llegaron sus alumnos y dijeron “Llegó el tiempo de la lectura del Shema” (Berajot, 2).
¿Quiénes fueron estos alumnos? Rabi Elazar fue nombrado ese mismo día Presidente en lugar de Raban Gamliel. En su presidencia fue muy estricto con los alumnos y puso un guardián que impedía la entrada a aquellos alumnos que parecían no ser aptos para el estudio. Rabi Elazar, por el contrario, les permitió la entrada. Ese día la casa de estudios se llenó de alumnos y muchas temas fueron esclarecidos y es recordado como “Iom HaBerur”, Día de Aclaración. Al final de la jornada, el Maestro, se dirigió a sus alumnos diciéndoles: “Presten atención, dentro de poco comenzaremos la noche del Seder, como no tenemos mucho tiempo, les enseñare solo la ley de la “Lectura del Shema”. Por la mañana se recita el “Shema”. Toda la noche Rabi Elazar está reunido con los otros Sabios abundando en el relato de la Salida e Egipto, hasta que llegaron los alumnos y les recordaron “Maestros llegó el tiempo de la Lectura del Shema”. Era la única ley que aprendieron ese día y ya se convirtieron en Maestros de los Maestros.
Del Seder aprendemos que es libertad. Pregunta el Maharal de Praga: ¿Como puede ser que en el que festejamos nuestra libertad comemos matza, el pan de la pobreza, pan de indigentes? Contesta el Rabino que Redención, significa independencia, no estar en manos de de nadie ni de nada. Pobreza significa necesitar de personas de carne y hueso. El rico está atado a su dinero y pertenencias; fíjense en la matza, no necesita nada, ni levadura ni aceite, no depende de nada y de nadie la matza es lo que es. Eso es libertad. En las palabras del Maharal “porque la redención es el resultado de “deshacerse de lo agregado”. Solo en Uno confiamos, “Uno es nuestro D-s, que está en los cielos y en la Tierra”. Cuando nos sintamos así, estaremos redimidos.
Los alumnos llegaron a ese nivel solo porque estuvieron presentes en la noche del Seder, una noche en la que se puede llegar a niveles espirituales muy elevados, niveles que tocan lo celestial.

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Shabat Hagadol

ShabbosHaGadolEl sábado anterior a Pesaj se llama Shabat Hagadol por la magnitud del milagro que sucedió ese día. En el mes de Nisan, en el cual salieron los judíos de Egipto dijeron (Shemot 8.22) “no cuadra que lo hagamos así, porque la abominación de los egipcios es lo que hemos de sacrificar al Eterno nuestro D-s. He aquí sí sacrificáramos la abominación de los egipcios (el carnero) ante sus mismos ojos, nos aprenderían” A esto dijo D-s a Israel: “ustedes verán las maravillas que les haré” Fueron y tomaron cada uno de ellos su “Korban HaPesaj” (carnero), manteniéndolo hasta el día 14 del mes de Nisan. Al verlos, los egipcios quisieron vengarse de ellos ya que ellos adoraban a los carneros, pero nada les valió y no pudieron hacer ningún mal; por haber acaecido el milagro en Shabat se denomina este día “Shabat Hagadol” (El Gran Sábado)

Hay quienes dicen que se denomina “Shabat Hagadol” porque se lee la Haftará en el libro del profeta Malaji quien nos presenta un resumen del pensamiento judío diciendo al finalizar sus palabras: “Acordaos de la Torá de Moshé, Mi siervo, la que Yo prescribí en Horeb para todo Israel, estatus y leyes”(3:22)

Mil años son los que separan entre la profecía de Moshé, nuestro Maestro y la profecía de Malaji, pero la continuidad de las generaciones está detalladamente documentada.. Solo en nuestros pueblos se puede señalar con propiedad y claridad la presencia judía a través de la historia, los eventos importantes ocurridos, los personas que lideraron, son bien conocidos por sus ideas, pensamientos y enseñanzas. No hay pueblo o lengua que haya existido miles de años, que su historia esté documentada, generación tras generación, desde el comienzo de su formación como el pueblo judío, que no tiene espacios vacios ni períodos en su historia, sobre la cuál no se encuentre ninguna información

En las laderas del Monte Sinay, esa gran familia se convirtió en pueblo en todo el sentido de la palabra, una unidad conectada entre sí, responsable y garante por cada uno de sus integrantes. Lo que los une es la Torá de Moshé que fue ordenada en el Monte, con sus leyes y estatutos alrededor, nosotros el pueblo de D-s, vivmos según su consejo e indicaciones.

Algunos Rabinos explican que “Shabat Hagadol” es el Shabat del “Gadol”, de la persona más importante de la Keilá, el Rabino que enseña en esos días los dinim (Leyes) de Pesaj, Jametz, matza, y también los detalles de la salida de Egipto y del cruce de Yam Suf (Mar Rojo), para que puedan transmitir con detalles a sus familiares en el Seder. Es por esa causa que se acostumbra a leer parte de la “Hagada” en Minja de este Shabat. Podríamos agregar que también reafirma la grandeza del pueblo judióque durante miles de años es leala la tradición de Moshé, a los preceptos y a D-s, a pesar del entorno hostil que trató de hacerlo desaparecer, de los pogroms y de las cáras de gas.

En la actualidad, vivimos momentos difíciles, pero nuestro pacto con D-s es eterno, y los días de la Redención están cercanos, será entonces que el mundo reconocerá a D-s, el d-s de Israel, y a la misión de Su pueblo en el mundo

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Parashá Shavua: Tzav -(Ordena). Shabat Hagadol. 12 Nisan 5773 (23 Marzo 2013).Reflexiones sobre la Parashá

“Ordénales  a Aharón y a sus hijos, diciendo: ‘Esta es la ley concerniente a la ola'”  (Vayikrá 6:2)

 Imagínate que vas caminando ptzavor un campo. Detrás de ti hay unas cuantas  vacas masticando pasto.Delante de ti  hay un cerco. En el cerco hay una puerta  angosta. Tú vasen dirección a la puerta y sin prestar  demasiada atención, sales del campo. Estás a punto de darte vuelta para ir a cerrar  la puerta, cuando ves que una de las vacas te haestado siguiendo se va arrimando a la puerta. De pronto, un flash enceguecedor. La vaca se convulsiona en paroxismos. Miles de voltios atraviesan su cuerpo.Unos cuantos segundos, y todo ha acabado. La vaca esta quieta, muerta. No se oyen más que los pájaros cantando,completamente indiferentes a la escena.

¿Cómo te sentirías? ¿No es cierto que pensarías “¡Di-s mío! ¡Podría haber sido yo! ¡Debería haber sido  yo!”? El Korbán era el ejemplo más  clásico de la denominada “realidad virtual”.

Todo el propósito del korbán era que la persona que hubiese cometido un  pecado pudiera ver la muerte del animal. Que viera como su sangre vital se  derramaba en las esquinas del altar. Que  viera sus miembros quemándose y pensara: “Debería haber sido yo. Yo soy elque debería estar quemándose”.

Por la fuerza nos envían a este mundo, y por la fuerza nos sacan de él. No somos dueños de nuestras vidas.

Nuestras vidas están siempre en las Manos del Hacedor.Cuando hacemos el mal, nos privamos de  nuestra razón de ser. Es como si  rompiéramos nuestro contrato con Di-s. Di-s tiene un convenio con cada uno de  nosotros: Él nos da la vida y la capacidad de sustentarnos. Lo único que Él pide es que usemos el mundo  del modo correcto.Al renegar el  convenio, nos estamos separando delmundo.

Sin embargo, Hashem, en Su infinita bondad, nos deja un camino de  retorno. A través del proceso de teshuvá  podemos retornar a Él como si jamás hubiésemos pecado.

Todo el propósito del korbán es despertar en el corazónpensamientos de arrepentimiento por las malas  accionescometidas: pensamientos de  retorno a Hashem.El korbán era la  realidad virtual por excelencia.Tu vida  está en peligro.

(Rambán)

“Se mantendrá ardiendo un fuego continuosobre el; no será apagado” (Vayikrá 6:6)

La Torá prohíbe apagar el fuego del Altar. Por elcontrario: el fuego debe ser atendido constantemente, agregándole leña  tanto como haga falta, de modo tal que la llama se eleve en forma constante. Y si está prohibido apagar siquiera una  sola brasa del Altar físico (Zevajim 91), cuanto más  grande será la prohibición de apagar siquiera una sola brasa ardiente del Altar  espiritual, que es el corazón judío.El  ansia de santidad, la llama del corazón que siempre aspira a elevarse más y más,  hacia arriba, hacia su fuente, siempre deberá alimentarse y fortalecerse, a  través del razonamiento, la sabiduría y el discernimiento, con lailuminación de las mitzvot y la luz de la  Torá.

(Orot ha Kodesh, Zevajim 91)

“Si lo ofreciere por una ofrenda de gracias”(Vayikrá 7:12)

No hay nadie que pueda decir gracias por ti, excepto tú mismo.

Una de las ofrendas mencionadas en la parashá de estasemana es el korbán toda, el sacrificio que  traía el pueblo cuando quería agradecer a Hashem.

Los Sabios nos dicen que, en el futuro, cuando todos los otros korbanot dejen de existir, el korbán toda seguirá  ofreciéndose, porque siempre existirá la necesidad de decir “gracias”.

En la repetición de la Amidá, el rezo que se  dice de pie, únicamente el shalíaj tzibur, quien  lidera el servicio, repite las plegarias. La congregación responde, pero no repite las  bendiciones.

Con una sola excepción: la bendición de Modim,  “Gracias”.

Para todas las bendiciones de la Amidá podemos  enviar un Shalíaj, un mensajero. Cuando le rezamos a Hashem para que nos cure,  podemos enviar un mensajero; cuando le pedimos que nos dé nuestro sustento,  podemos enviar un mensajero.

Pero hay una sola cosa que ninguna otra persona puede decir por  nosotros: “Gracias”. Gracias es algo que uno tiene que decir por sí mismo.

(Midrash, Avudraham, Rabí Isajar  Frand)

“Y elevará la ceniza” (Vayikrá 6:3)

A primera vista, hay algunas cosas en el judaísmo que parecen muy raras. Recuerdo a alguien que no era religioso  al momento de descubrir la halajá que dice que hay que atar el zapato izquierdo  antes que el derecho. Esa persona me  dijo: “La verdad es que me cuesta creer que a Di-s Le importe qué zapato ato  primero”.

Yo le podría haber explicado que atamos primero los cordones del zapato  izquierdo en muestra de respeto a la tira de cuero del tefilín que se pone en el  brazo izquierdo. Sin embargo, me di  cuenta de que lo que le molestaba era algo mucho más  básico.

Los que nacimos en el mundo occidental crecimos en un mundo en el que la  religión era una actividad de fin de semana. Para la mente occidental, si hay un Di-s, es  como un invitado de fin de semana. Cualquier intrusión adicional en la vida es  considerada extremadamente fastidiosa.

En 1898, Lord Melbourne señaló, tras oír un sermón evangélico: “Las  cosas han llegado a un estado tal en que se permite que la religión invada la  esfera de la vida privada”.

Sin embargo, para el judío, el judaísmo no constituye un pasatiempo. No es un aspecto más de la vida. Para nosotros es la vida. El judío percibe cada actividad como una  oportunidad de acercarse a Di-s. Lo que  comemos. Lo que pensamos. Lo que decimos. Lo que hacemos. Lo que no hacemos. En este mundo, nada está privado del potencial  de espiritualidad. Nada es neutro. Si el propósito de la creación es que  reconozcamos a Di-s, entonces todo debió haber sido creado con ese fin. La alternativa sería que existen amplias áreas  de este mundo que no forman parte del propósito de Di-s, y que estaríamos  acusando al Amo del mundo de extremo descuido.

En el versículo citado, la palabra hebrea que significa “ceniza” es “deshen”. “Deshen” puede  entenderse como un acrónimo de “davar shelo nejshav”, “algo sin  importancia”. Cuando la Torá dice: “Y  elevará la ceniza”, nos está diciendo que tomemos todo, incluso las cosas que  nos parecen insignificantes como cenizas, y las coloquemos junto al altar. Elevar los pequeños pensamientos de la vida,  usándolos para servir a Di-s. Porque en  este mundo no hay nada que no pueda utilizarse para servir a Di-s. Ni siquiera el más humilde cordón de  zapatos.

(Admor Rabí Tzvi HaKohen MiRiminov en Iturei  Tora)

“Separará las cenizas de lo que consumió el fuego… y las colocará  junto al altar” (Vayikrá 6:3)

Si hubieses pasado años enteros tomando clases de piano, te sentirías  muy desilusionado si una mañana te despertaras y no pudieras tocar “Para Elisa”. Si hubieses ahorrado un millón de  dólares y los hubieses depositado en el banco, te enojarías mucho si al día  siguiente el millón se hubiese esfumado…

Los logros físicos tienden a no desaparecer de un día para otro. Sin embargo, en lo que respecta a los logros  espirituales, cada día se empieza desde cero. No se puede asumir que los triunfos  espirituales de ayer nos protejan de los desafíos de hoy. Cada día trae su propio Everest espiritual que  escalar.

Suena difícil, ¿no?

Es difícil.

Pero hay un consuelo. Aunque  cada día enfrentemos nuevamente nuestros desafíos espirituales, nos hemos  transformado en un ser diferente. Y  salimos a escalar esos picos espirituales, no como éramos ayer a la mañana, sino  como una persona nueva.

Esta idea la podemos percibir al comienzo de la parashá de esta semana:  cada día el Cohén quitaba las cenizas de la ofrenda  diaria y las colocaba en la base del altar. Milagrosamente, las cenizas eran tragadas por  el suelo alrededor de la base del altar. Por lo tanto, la ofrenda diaria era una  ofrenda diferente cada día, pero sus cenizas, la evidencia del servicio de ayer,  eran ahora parte integrante del altar sobre el cual se llevaba a cabo el  servicio.

(Rabí Shimshon Rafael Hirsch, Rabí Mordejai  Perelman)

Shabat Shalom

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