PARASHAT HASHAVUA: JUKAT (Números 19:1-22:1) Las “razones” de los mandamientos

La parashá de esta semana comienza diciendo “este es el estatuto (jok) de la Torá” y procede a discutir las leyes de la vaca roja (pará adumá), una mitzvá imposible de entender de acuerdo a la lógica humana.

El Or HaJaim pregunta por qué esta mitzvá se llama “el jok de la Torá, siendo que hubiese sido más apropiado decir “este es el jok de pureza” ya que se relaciona con las leyes de pureza e impureza, y responde que la Torá nos está enseñando que si cumplimos esta mitzvá a pesar de que no tiene una razón, entonces la Torá considera como si hubiésemos cumplido todas sus leyes, ya que muestra que estamos dispuestos a seguir la voluntad de Dios de forma incondicional (1).

Rav Jaim Shmulevitz explica que cuando una persona cumple una mitzvá cuya lógica es obvia, aún no es claro que esté dispuesta a cumplir toda la Torá sólo porque Dios lo exige. Podría ser que está cumpliendo esa mitzvá simplemente porque le parece lógica. Sin embargo, cuando la persona cumple una mitzvá cuya lógica no es obvia, entonces demuestra que respeta todas las mitzvot no porque las entiende, sino porque Dios las ordenó (2).

Este es un principio fundamental de la Torá: aceptamos que debemos cumplir la voluntad de Dios independientemente de lo que nos parezca a nosotros. Así, reconocemos que la sabiduría de Dios está muy por encima de la nuestra y que sus mandamientos tienen sentido. Una vez que reconocemos intelectualmente que hay un Dios Todopoderoso que nos dio la Torá en el Monte Sinaí, entonces debemos estar dispuestos a aceptar las mitzvot que están incluidas en la Torá. El hecho de que no siempre logremos apreciar su lógica no significa que no tengan sentido.

A luz de este principio surge una dificultad: muchos de los más grandiosos eruditos de Torá, como el Rambam, el Séfer HaJinuj y más recientemente Rav Shimshon Rafael Hirsh, hicieron todo lo posible para explicar las “razones” que hay detrás de las mitzvot. Sin embargo, vemos con claridad de la vaca roja que la razón fundamental de cada mitzvá está más allá del entendimiento humano; el Rey Shlomó creyó que había entendido la razón fundamental de cada mitzvá hasta que llegó a la vaca roja, la cual no pudo comprender. Entonces se dio cuenta que no había logrado entender la razón fundamental de ninguna de las mitzvot. Teniendo esto en cuenta, ¿cómo es posible que alguien afirme conocer la razón para cualquier mitzvá? Después de todo, ni siquiera el Rey Shlomó —el más sabio de todos los hombres— pudo hacerlo.

Rav Itzjak Berkovits responde explicando que los comentaristas no están afirmando haber entendido la razón fundamental que hay detrás de la mitzvá —ya que no podemos entender la verdadera razón que hay detrás de ninguna mitzvá—, porque eso es algo que sólo se puede apreciar en los más elevados mundos espirituales. Sin embargo, esto no niega que las razones ofrecidas para las mitzvot sean verdaderas. Dios, en Su infinita sabiduría, se encargó de que cada mitzvá tuviera lógica en muchos niveles diferentes de existencia. Por ejemplo, las mitzvot pueden ayudar a una persona a desarrollar rasgos de personalidad deseados y a mejorar sus relaciones.

Vemos esto en muchas mitzvot. Las leyes de pureza e impureza están entre las más difíciles de comprender; sin embargo, las más relevantes de esas leyes hoy en día (las de pureza familiar) tienen beneficios obvios. La Guemará explica que es muy beneficioso que el marido y la mujer se separen por un tiempo todos los meses, para así evitar el problema de la falta de interés en la relación (3). Basado en esta Guemará, el Séfer HaJinuj escribe que esa ventaja es una de las razones de la mitzvá de pureza familiar (4). Esto no significa que la única razón por la que respetamos las leyes de pureza familiar es porque ayudan a la relación, pero no es coincidencia tampoco que Dios haya hecho que así sea.

Otro ejemplo es la mitzvá de faenar animales casher de una manera específica (conocida como shejitá). El Rambán escribe que a Dios no le cambia que matemos un animal mediante shejitá o estrangulamiento, pero sin embargo, nos instruyó que matemos al animal de la manera menos cruel para enseñarnos que debemos ser misericordiosos incluso cuando matamos (5). De nuevo, esto no significa que la razón detrás de nuestra forma de matar animales sea porque nos ayuda a ser más misericordiosos; lo hacemos así sólo porque Dios lo ordenó, pero sin embargo, Dios quiso que desarrollemos rasgos favorables por medio de la observancia de las mitzvot.

Por lo tanto, a pesar de que no podamos comprender la razón fundamental de las mitzvot, sí podemos entender razones que son ciertas en un determinado nivel. Esto nos ayuda a apreciar por qué los comentaristas consideraron tan importante enseñarnos varias razones para los mandamientos. Es cierto que respetamos las mitzvot porque Dios nos dijo que lo hagamos, pero hacer las mitzvot mecánicamente, sin pensar en lo que estamos haciendo, no alcanza.

Las mitzvot tienen el objetivo de convertirnos en mejores personas. El Séfer HaJinuj nos dice la razón básica de cada mitzvá; ¿para qué? Para que tengamos una idea de lo que deberíamos ganar al realizar cada mitzvá y que consecuentemente podamos trabajar para lograr dicho beneficio.

La prohibición de lashón hará (habla negativa) demuestra esta idea. Rabeinu Yoná explica la razón de esta prohibición con una historia. Un hombre sabio caminaba con sus estudiantes cuando de pronto se cruzaron con el cuerpo de un perro muerto. Uno de los estudiantes comentó lo desagradable que era el cuerpo, a lo cual el hombre sabio replicó que tenía dientes blancos y muy bonitos (6). Este hombre le estaba enseñando a su estudiante el rasgo de enfocarse en lo bueno, el cual de acuerdo a Rabeinu Yoná es la razón de la mitzvá de cuidar el habla.

No hay ninguna prohibición de lashón hará sobre enfocarse en los aspectos desagradables de un perro muerto, pero quien ve las cosas con un foco negativo pierde el objetivo de la mitzvá de lashón hará. No hablar mal de los demás no es suficiente; la raíz del mandamiento es enfocarse en lo bueno de las personas. Al evitar hablar mal sobre los demás uno debería buscar transformarse en una persona con una perspectiva positiva en la vida.

Hemos visto cómo la mitzvá de la vaca roja nos enseña que estamos obligados a cumplir todas las mitzvot sin cuestionar su lógica pero, al mismo tiempo, que debemos entender las razones de las mitzvot para poder crecer gracias a ellas en la dirección correcta. Una forma recomendable para lograr esto es invertir un poco de tiempo en el análisis de las razones que hay detrás de los mandamientos. Hay muchas fuentes que uno puede revisar; uno puede recurrir a las más antiguas, como el Séfer HaJinuj, o ir a comentarios posteriores, como Rav Hirsh o Rav Aryeh Kaplan. Al hacerlo, nos recordaremos a nosotros mismos que cada mitzvá tiene razones que debemos conocer y aprovechar para crecer. Todas las mitzvot tienen mensajes en su interior, pero depende de nosotros aprenderlos y usarlos como corresponde.


Notas:

(1) Or HaJáim HaKadosh, Jukat 19:2.

(2) Sijot Musar, Jukat, Maamar 78.

(3) Nidá 31b.

(4) Sefer HaJinuj, Mitzvá 166.

(5) Rambán, Ki Tetzé 22:6.

(6) Shaarei Teshuvá, Sháar 3, Maamar 216,217.

http://www.aishlatino.com

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