Irat Shamaim (Temor del Cielo)

La inteligencia sin Irat Shamaim te hace malévolo.

La justicia sin Irat Shamaim te hace cruel.

El éxito sin Irat Shamaim te hace orgulloso

La fortuna sin Irat Shamaim te hace mezquino.

La dulzura sin Irat Shamaim te hace vergonzoso.

La pobreza sin Irat Shamaim te hace orgulloso.

La belleza sin Irat Shamaim te hace tosco.

La autoridad sin Irat Shamaim te hacer tirano.

El trabajo sin Irat Shamaim te hace esclavo.

La sencillez sin Irat Shamaim te quita valor.

La ley sin Irat Shamaim te esclaviza.

La política sin Irat Shamaim te hace egoísta

La libertad sin Irat Shamaim te hace desenfrenado

El estudio sin Irat Shamaim te hace arrogante

El altruismo sin Irat Shamaim te hace ególatra

La humildad sin Irat Shamaim te hace indigno

Recibir sin Irat Shamaim te hace ingrato.

La ambición sin Irat Shamaim te hace insensible

La riqueza sin Irat Shamaim te hace insaciable

La vejez sin Irat Shamaim te hace arcaico

LA VIDA SIN IRAT SHAMAIM NO TIENE SENTIDOEl temor al Todopoderoso es el elemento que sostiene las virtudes de la persona. Esto se asemeja a un hilo que hilvana las perlas de un collar, al cual se le hace un nudo para evitar que las perlas se dispersen. Lo mismo pasa con el temor a D’s, pues este sostiene a todas las demás virtudes. Y si se desata lo que une a la persona con el temor a D’s, se perderán todas las virtudes adquiridas y, al carecer de ellas, tampoco podrá tener Torá y Maasim Tobim, pues toda la Torá depende del perfeccionamiento de las cualidades.

El Creador te dotó de un alma pura y santa. Así como tu cuerpo necesita nutrirse para poder hacer sus funciones, también el alma necesita nutrirse; su alimento es el estudio y y el cumplimiento de Su Voluntad, lo que ordenó en nuestra sagrada Torá.

Emula en la medida de tus posibilidades las virtudes de Hashem: así como él es piadoso, tú debes ser piadosa y de la misma manera que Él es paciente, de igual forma debes tener paciencia, e igual con todas Sus Virtudes.

En ocasiones pensamos que los milagros ocurrían solo en tiempos antiguos. No es así. Dicen nuestros Jajamim que somos beneficiados frecuentemente por la Ayuda Divina, sólo que los milagros están encubiertos como fenómenos naturales.

No creas en las coincidencias, éstas son milagros donde D’s prefirió permanecer anónimo. La casualidad no existe; la “causalidad” es el resultado de tus hechos.

Hay una gran diferencia entre la gente que espera un milagro y la que lo produce.

Los no creyentes necesitan probar la existencia de D’s por medio de fenómenos sobrenaturales. Los verdaderos creyentes no necesitan ninguna prueba: su fe es segura.

Un gentil preguntó cierta vez a un joven judío cómo comprobaba la existencia de Hashem. El joven respondió:

Yo vivo cerca de la costa. Si veo pisadas en la arena, sé que alguien ha estado allí. De igual forma, cada vez que miro hacia arriba y veo el sol, la luna, las estrellas y todas las maravillas de la naturaleza sé que Hashem está allí. Esas son algunas de sus huellas en el universo.

La gente dice “ver para creer”. Esto es incorrecto, pues cuando uno ve algo, ya no hay ninguna necesidad de creer. Tenemos fe en Hashem precisamente porque no podeos verlo.

El que no tiene fe no encuentra respuestas. El que tiene fe no tiene preguntas.

Una persona temerosa del Cielo, que había tenido un percance que lo obligó a dormir solo en medio de la selva, se le preguntó lo siguiente:
– ¿No tuviste temor de los animales salvajes? ¿Cómo pudiste dormir en este medio?
– Me sentiría asustado si el Todopoderoso me viera atemorizado de algo que no fuera Él mismo – terminó diciendo el hombre.

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