Salvando vidas

El siguiente Midrash nos brinda otro sorprendente ejemplo del poder del AménYehé Sheméh Rabá.

DIJO RABI YISHMAEL: Una vez, el ángel más importante de entre todos los servidores de Di-s, me invitó a visitarlo y dijo que me revelaría lo que ocurriría con el pueblo de Israel en el futuro.

Yo fui a visitarlo, pero lo encontré llorando, y sus lágrimas caían sobre mí. Le dije: “Señor mío, ¿por qué está llorando?”

Él me respondió: “Amigo mío, ven y te mostraré lo que le aguarda a la sagrada nación de Israel”.

Entonces, me tomó de la mano y me llevó hacia las recámaras interiores y las habitaciones donde se guardan los registros. Cuando llegamos, él tomó los archivos y me mostró los graves decretos que estaban escritos en ellos. Uno más terrible que el otro.

Le pregunté: “¿Quién recibirá estos sufrimientos?”

“Israel”, me dijo.

Le pregunté: “¿Acaso Israel podré soportar todo esto?”.

Y me respondió: “Regresa mañana y te mostraré sufrimientos aún mas terribles”.

Al día siguiente, me hizo pasar a las recamaras interiores y me mostró en los archivos sufrimientos todavía más tremendo que los que había visto el día anterior. La gente estaba destinada a morir; algunos por la espada, otros de hambre, y había aquéllos que serían tomados cautivos.

Le dije:”Señor mío, ¿acaso el pueblo de Israel pecó en forma tan deplorable?”.

Y él me contesto: “Cada día se emiten decretos aún más severos que estos, pero cuando ellos entran a las sinagogas y responden Amén Yehé Sheméh Rabá, nosotros no permitimos que estos terribles decretos salgan se las recámaras interiores para ser ejecutados”.

(Merkavá Shlemá LeRabí Yishmael Cohén Gadol).

CICLO JUDIO DE VIDA (IX)

EL DUELO EN EL JUDAISMO (I)

El judaísmo tiene una gran experiencia en lo relativo al alma de la persona. Por su profundo conocimiento sobre los logros y locuras, grandezas y debilidades del hombre, ha ideado un sistema muy sabio de períodos en el proceso del duelo por el fallecimiento de un ser querido. Durante este tiempo, el doliente puede expresar su dolor y liberarse con una regularidad calculada, de las tensiones causadas por su duelo.

La religión judía provee un acercamiento estructurado hacia el duelo que se divide en cinco etapas:

La Primer Etapa: La Aninut

Este es el período entre la muerte y el entierro, cuando la desesperación es más intensa. En este momento, quien está de duelo, está exento de todos los requerimientos religiosos más importantes en reconocimiento a su desconcierto mental.

La Segunda Etapa: La Lamentación

El período consiste en los primeros tres días que suceden al entierro, días dedicados al llanto y la lamentación. Durante este tiempo, el enlutado no debe responder inclusive a saludos y debe permanecer en su hogar (exceptuando en ciertas circunstancias). Es un tiempo en el cual el enlutado todavía esta muy desalentado y la herida está aún muy fresca, y es por eso que es todavía muy temprano para consolarlo. Durante este tiempo el enlutado permanece en su casa, expresando su dolor vistiendo ropas rasgadas, sentándose en un lugar bajo, usando sandalias, absteniéndose de rasurarse, no arreglándose y recitando el kadish.

La Tercer Etapa: La Shivá

Esta etapa cubre los siete días que suceden al entierro, e incluyen el período de tres días de lamentación que recordamos anteriormente. Durante esta fase, el enlutado sale de una fase de intenso dolor y empieza una etapa en la cual su estado de ánimo está ya preparado para hablar de su pérdida y aceptar el consuelo de sus familiares y vecinos.

El mundo se agranda para el enlutado. Continúa sin rasurarse, usando ropa rasgada, y llevando a cabo las distintas costumbres de la segunda fase, sin embargo él puede relacionarse con las personas que vienen a su casa a expresarle empatía por su dolor.

Una obligación muy sagrada para todo judío – sin importar la relación que tengan con el difunto o con los familiares – es la de ir a consolar a quienes están de duelo. De acuerdo con la ley, ellos son: el padre, la madre, la esposa o el esposo, el hijo y la hija (casados o solteros), el hermano y la hermana (medio hermano o hermana) del difunto.

Para el judaísmo, tener compasión por medio del consuelo es considerado una mitzvá, que para muchos es una obligación bíblica. La persona tiene la obligación de imitar a Dios: así como Dios reconforta a los afligidos, asimismo, la persona debe hacerlo.

El propósito fundamental de la condolencia durante la shivá es aliviar al enlutado de la intolerable carga que produce la pérdida de un ser querido. En ningún otro momento de su vida el ser humano necesita tanta compañía como en este período de dolor.

La impresión que sintió ante la muerte de su familiar empieza a desvanecerse. El aislamiento del mundo y de la gente empieza a disminuir y de alguna manera todo comienza a regresar a la normalidad para el deudo.

La Cuarta Etapa: Los Sheloshim

Este período consiste en los treinta días (incluyendo los 7 días de shivá) posteriores al entierro. El enlutado está obligado a salir de su casa después de la shivá reincorporándose lentamente a la sociedad, pero siempre recordando que no ha pasado suficiente tiempo como para llevar una vida social absolutamente normal y plena.

Rasurarse y cortarse el pelo todavía está prohibido para él, así como cortarse las uñas y lavarse el cuerpo por placer, aunque por limpieza está permitido bañarse.

La Quinta Etapa: Un Año de Duelo

Después de los sheloshim, comienza la quinta etapa: el período de 12 meses desde el día del entierro. En esta etapa las cosas comienzan a regresar a la normalidad y el trabajo a su rutina, pero los sentimiento internos del enlutado siguen estando heridos por la pérdida del ser querido.

Durante este período de los doce meses el enlutado tiene prohibido participar de fiestas, tanto públicas como privadas. Su participación en estas reuniones, simplemente no es congruente con la depresión y la tristeza que el enlutado siente durante este año. Es absurdo para el enlutado bailar alegremente después de que su ser querido ha fallecido recientemente.

Es por eso que los Sabios decretaron que así como la separación de la vida social debe durar una semana, la separación de ocasiones de alegría y regocijo para una persona que ha perdido a su padre o a su madre es de un año de duración. Sin embargo, para una persona que ha perdido alguno de los familiares cercanos recordados anteriormente (excluyendo a la madre y al padre) el período de abstención de situaciones de alegría sólo dura treinta días. La alegría, en a los períodos del duelo, está íntimamente relacionada con eventos públicos y sociales, más que con satisfacciones personales.

Al finalizar el año de duelo, el enlutado debe recordar a su ser querido en izkor o en su ior-tzait (aniversario de fallecimiento). De hecho, la tradición judía reprueba a la persona que desea seguir su duelo después del período decretado por los Sabios.

Recitando el Kadish

El kadish es recitado en todo servicio en la sinagoga, de mañana, de tarde y de noche; en shabat y fiestas; en días de ayuno y de regocijo.

El período en el que el enlutado recita el kadish por sus padres, es teóricamente un año calendario entero. Se considera que la persona que falleció está siendo partícipe de un juicio Divino. Por lo tanto, algunas comunidades acostumbran recitar kadish en cualquier caso por un período de doce meses.

Sin embargo, ya que un año entero es considerado la duración del juicio de un malvado, y nosotros presumimos que nuestros padres no están en esa categoría, la práctica en la mayoría de las comunidades es recitar el kadish durante once meses.

El kadish sólo debe ser recitado en presencia de un minián, que consiste en la presencia de diez hombres mayores de 13 años. Si hay nueve adultos y un menor, esto no es considerado un minián.

El Yizkor y el Ior-tzait

El yizkor es una ceremonia en la que se recuerda a todos los difuntos, y se dice en ciertos servicios en la sinagoga. El yior-tzait es el día del aniversario del fallecimiento de la persona y puede ser observado por cualquier familiar o amigo, pero es principalmente recordado por los hijos en memoria de sus padres.

El yizkor fue instituido para que el judío pudiera rendirle un homenaje a sus seres queridos. Este servicio está basado en un principio básico de la vida judía, el mismo que motiva y anima la recitación del Kadish.

Está basado en la firme creencia de que los vivos por medio de actos de bondad, pueden redimir a los muertos. El hijo puede darle honor al padre. El “mérito de los hijos” puede reflejar el “valor de los padres”.

Este mérito se logra, principalmente, viviendo en un plano elevado de valores éticos y morales, siendo sensible a las demandas de Dios y a las necesidades de los demás seres humanos. La expresión de este mérito es alcanzada por medio del rezo a D-os y por las contribuciones de caridad.

El yior-tzait es un día especial de observancias para conmemorar el aniversario de la muerte de alguno de los padres. Aunque el origen de la palabra es alemán, la costumbre está escrita en el Talmud.

La conmemoración religiosa se registra no como un mandamiento, sino como la descripción de un sentimiento instintivo de tristeza. Un recordatorio anual de la tragedia, que impulsa a uno a evitar comer carne y tomar vino; símbolos de fiesta y alegría, la materia prima de la vida.

YOM HA SHOAH: ORACION (KADISH)

Este rezo solo se puede decir en presencia de un minian (quorum de 10 varones mayores de edad, desde el punto de vista religioso)
El texto del rezo es:
Exaltado y santificado sea su gran nombre, amén.
En este mundo de Su creación que creó conforme a Su voluntad; llegue su reino pronto, germine la salvación y se aproxime la llegada del Mesías, amén.
En vuestra vida, y en vuestros días y en vida de toda la casa de Israel, pronto y en tiempo cercano y decid Amén.
Bendito sea Su gran Nombre para siempre, por toda la eternidad; sea bendito, elogiado, glorificado, exaltado, ensalzado, magnificado, enaltecido v alabado Su santísimo Nombre (Amén), por encima de todas las bendiciones, de los cánticos, de las alabanzas y consuelos que pueden expresarse en al mundo, y decid: Amén.
Por Israel, y por nuestros maestros y sus alumnos, y por todos los alumnos de los alumnos, que se ocupan de la sagrada Torá, tanto en esta tierra como en cada nación y nación. Recibamos nosotros y todos ellos gracia, bondad y misericordia del Amo del cielo y de la tierra, y decid: Amén (Amén)
Descienda del Cielo una paz grande, vida, abundancia, salvación, consuelo, liberación, salud, redención, perdón, expiación, amplitud y libertad, para nosotros y para todo Su pueblo Israel, y decid: Amén. (Amén)
El que establece la armonía en Sus alturas, nos dé con sus piedades paz a nosotros y a todo el pueblo de Israel, y decid: Amén. (Amén)
En fonética es:
Itgadal veitkadash shemé rabá. amén. bealmá diberá jirhuté. veiamlij maljuté. veiazmaj purkané vikareb meshijé. (Amén).
Bejaiejón ubiomejón ubjaié dejol bet Israel. Baagalá ubizmán karib veimrú Amén.
Iehe Shemé Rabá mebaraj lealam lalmé almaiá.Itbaraj veishtabaj veitpaar veitromam veitnasé veithadar veithalé veithalal Shemé DeKudshá Berij Hu. (Amén).
Leelá min kol birjatá shiratá tishbejatá venejamatá daamirán bealmá. Veimrú Amén (Amén).
Al Israel, veal rabanán, veal talmideón, veal kol talmidé talmideón, deaskín beoraitá kadishtá. Di beatrá adén vedí bejol atar veatar. Iehé lana ulhón uljón jiná vejisdá verajamé. Min kodam Maré shemaiá veará veimrú Amén (Amén)
Iehé shelamá rabá min Shemaiá, jaim vesabá vishuá venejamá veshezabá urfuá ughulá uslijá vejapará. Verevaj veazalá lanu uljol amó Israel. Veimrú Amén (Amén).
Osé shalom bimromav hu (verajamav) ya’asé shalom alenu veal kol (amó) Israel. Veimrú Amén.

¿Por que se recita el Kadish?

 

El Kadish es una de las plegarias más famosas pronunciadas durante el servicio. Sólo se recita cuando hay un minian (quórum de diez). Hay una versión especial del Kadish que es recitada específicamente por los dolientes, llamado Kadish de Duelo. Es interesante notar que muchos judíos han retornado a la observancia del judaísmo y participar de la sinagoga a través del cumplimiento de la obligación de decir Kadish por un ser querido fallecido.

El Shulján Aruj (Código Legal Judío) explica que por uno de los padres el Kadish se recita durante 11 meses, mientras que por una esposa, hermano o hijo, se recita durante 30 días.

El texto del Kadish está en arameo, el idioma del pueblo judío en la época en que fue compuesto (la época talmúdica).

Encontramos que decir el Kadish por un pariente cercano es un gran mérito para el alma que ha fallecido. ¿Por qué es así? ¿Pueden nuestras acciones en este mundo físico afectar a aquellos que han pasado al mundo espiritual? La respuesta es un rotundo si, y se puede entender mejor examinando al Kadish mismo.

Muchos están intrigados de que esta plegaria, la plegaria preeminente que se dice por todos aquellos fallecidos, no hace ninguna mención de la muerte, pérdida o duelo. Ni se hace mención de la persona que murió. El Kadish habla de la grandeza de Di-s. En efecto, el Kadish es una afirmación de la creencia en el Todopoderoso y Su ilimitado poder. Si uno resume el tema del Kadish, es que Di-s es grande y todo viene de Di-s, así que todo lo que ocurre es finalmente para bien.

Esta es una declaración profunda para uno que está en medio del sufrimiento. Es precisamente esta clase de declaración la que beneficia al alma del fallecido, y prueba que aquellos que quedaron pueden mantener una importante conexión con aquellos que han muerto.

Nuestra tradición nos enseña que tras la muerte el alma asciende y es juzgada de acuerdo a sus actos cuando estaba viva en el reino físico. Todo lo que el alma llevó a cabo, tanto lo positivo como lo negativo, es cuidadosamente considerado. Uno de los más grandes legados que uno puede dejar detrás es una familia que ha sido inspirada para servir a Di-s, aun en épocas de angustia.

Cuando en medio del juicio las santificadas palabras del Kadish ascienden, pronunciadas por aquellos que sufren más intensamente, esto sirve como un gran mérito para el alma. Obviamente una persona que ha inspirado a aquellos que la rodean a un tan asombroso nivel de fe y compromiso ha llevado a cabo muchos actos buenos y está preparado para la luz manifiesta del Creador experimentada en el Cielo.

Es por el mismo motivo que muchos asumen hacer mitzvot en honor y memoria de aquellos que han fallecido. Están buscando probar que el muerto es un alma verdaderamente digna que merece un lijtig Gan Eden, un “Paraíso luminoso”.

Esto trae como resultado el sentimiento intuitivo de muchos de que el recitado del Kadish es correcto. Se puede afirmar que el recitado del Kadish es la señal fundamental de amor y respeto que uno puede dar a aquellos que han fallecido.

MAS SOBRE EL KADISH
El kadish fue establecido, a priori, para ser recitado tras una disertación sobre temas de Torá, y de esta manera se consigue una elevación suprema. (Talmud Sotá 49) No obstante, pasado el tiempo, esta extraordinaria alabanza fue incorporada al rezo que los deudos profieren por las almas de las personas cercanas que abandonaron este mundo.
El recitado del kadish por las almas de personas difuntas, surgió de este modo:
Un erudito halló un alma que parecía recolectar leños y los cargaba sobre sus propios hombros.
El sabio le preguntó: “Hijo mío ¿qué razón tiene lo que haces?”
El alma le respondió: “Rabi, ¡actúo acorde al dictamen de la sentencia que recayó sobre mi después del juicio al que fui sometido!”
El erudito le preguntó: “¿Existe alguien que pueda aliviar la tremenda congoja que padeces?”
El difunto le respondió: “solo si mi hijo recita kadish o lee del libro de los profetas en la sinagoga tras la lectura de la Torá podré ser aliviado de este flagelo”.
El erudito buscó al hijo del finado, lo localizó, y le enseñó a recitar kadish, quien tras aprender lo pronunció sentidamente.
Tras un tiempo, el hombre fallecido se le apareció al erudito en un sueño y le dijo: “que halle sosiego tu saber, pues has logrado que yo halle sosiego”. (Taamei Haminaguim 1048 – Kol Bo)
A partir de este suceso, mediante el cual se supo la gran ayuda que representa para las almas el recitado del kadish, se estableció que lo pronuncien los hijos por sus padres fallecidos, con el fin de ayudarles a lograr paz y descanso en las alturas celestiales.