Orjot jaim: Caminos de la vida (VI)

Para el Sexto Día de la Semana: Viernes

Estas son las cosas de las cuales debe cuidarse la persona para desviarse de las redes de la muerte e iluminar con la luz de la vida:

1 No conquistes a tu prójimo con lindas palabras y con hipocresía, y no hables con dos corazones.

En el segundo consejo del primer día de la semana, el Rosh ya nos había prevenido en contra de la hipocresía. Sin embargo, alguien podría pensar que por cuanto que es bueno, aconsejable y hasta imprescindible hacerse de un buen amigo (como estudiamos al final de los consejos del día anterior) en caso de ser necesario, sería correcto ser hipócrita con él para ganarnos su amistad. Es por eso que aquí nuestro autor quiso prevenirnos de caer en este pensamiento erróneo.

2 No oprimas a ningún gentil, pues no hay ningún gentil que no tenga su hora y su odio lo guardan eternamente.

Respecto de la prohibición de engañar a no judíos en asuntos comerciales véase Shulján Aruj – Jóshen Mishpat cap. 228:6.

3 No te juntes con una persona mala y pecadora, enojona y necia, para que no traigas vergüenza sobre ti.

Ya en varias oportunidades hemos hablado sobre la importancia de elegir y seleccionar con cuidado a las personas con las cuales nos habremos de rodear, pues de ellas depende en gran medida si seremos personas rectas o lo opuesto.

4 No pienses que le ganarás al Sabio, pues así no le incrementarás sabiduría a tu sabiduría.

Desgraciadamente vemos con asiduidad que muchas personas que están en contacto con Rabinos apenas algunas veces al año, cuando lo hacen, su única intención es demostrar que ellos saben más y son más inteligentes. Es por eso que el Rosh nos enseña que cuando el Rabino está hablando sobre algún tema, nuestra intención no debe ser buscar pruebas para demostrar que el Rabino se equivoca, sino escuchar con atención sus palabras para así incrementar nuestra sabiduría.

5 No seas meticuloso por pequeñas cosas delante de nadie, para que no recolectes gratuitamente personas que te odien.

La intención de nuestro autor es enseñarnos que no sólo en asuntos grandes e importantes debemos tratar de controlarnos y no ser meticulosos, sino que tampoco debemos serlo incluso en pequeñas cosas.

6 No seas curioso por saber los secretos entre una persona y su prójimo, o por algo oculto de ti.

No solamente debemos alejarnos de la curiosidad en las cosas de las personas, sino que también debemos saber que no debemos inmiscuírnos en los secretos que D’os ocultó del alcance de los seres humanos (pero lo que sí está a nuestro alcance debemos tratar de estudiarlo y entenderlo con todas nuestras fuerzas).

7 No hagas en privado cosas de las cuales te avergonzarías en público, y no digas: “¿Quién me verá?”.

“Rabí dice: Observa tres cosas y no vendrás a pecar: Sabe qué es lo que hay por sobre ti: un ojo que ve, un oido que escucha, y todas tus acciones en el libro son registradas” (Avot 2:1; véanse nuestros comentarios allí).

8 No recuerdes el pecado de quien viene a disculparse delante de ti, ya sea que sea verdadero o no.

El Rosh nos enseña aquí que si alguien que nos hizo algo malo viene a disculparse, debemos perdonarlo incluso si sospechamos de que sus disculpas son motivadas por algún interés y no son sinceras.

9 No te apoyes en los regalos de las personas, y trabaja para conseguir tu sustento.

“Rabán Gamliel, el hijo de Rabí Iehudá Hanasí, dice: Es bueno el estudio de la Torá junto con el trabajo, ya que el esforzarse por ambos, provoca que el pecado sea olvidado; y toda Torá que no está acompañada de un trabajo, finalmente quedará anulada y provocará el pecado” (Avot 2:2; véanse nuestros comentarios allí).

10 Que no sea tu dinero más preciado para ti que tu cuerpo, arriesgándote a atravesar la aduana o yendo solo.

Las personas sabias jamás arriesgarán su integridad física para tratar de ahorrar un poco más de dinero, sin embargo los necios nunca prestan atención a los peligros que encierra la búsqueda desenfrenada de ahorros. Es por eso que nuestro autor nos enseña que no debemos arriesgarnos a cruzar el límite entre un país y otro sin pasar por la aduana, y también que debemos cuidarnos de no caminar o viajar solos por lugares peligrosos.

11 No pongas celos en tu corazón, pues esta es una maldad enfermiza que no tiene curación.

“Rabí Elazar Hakapar dice: los celos, el deseo y la búsqueda de honor sacan a la persona de este mundo” (4:28).

12 Acostúmbrate a no jurar ni a hacer promesas, pues por el pecado de las promesas los hijos fallecen.

Incluso por cosas que son verdad no debemos jurar, diciendo por ejemplo: “Te lo juro por mi vida” o “Te lo juro por la vida de mis hijos”.

13 No te acostumbres a jurar por tu cuerpo, incluso por algo que es verdad.

Incluso por cosas que son verdad no debemos jurar, diciendo por ejemplo: “Te lo juro por mi vida” o “Te lo juro por la vida de mis hijos”.

14 No te demores en arrepentirte en forma completa y pedir curación para la enfermedad de tu alma.

La mejor teshuvá (arrepentimiento) es la que se hace sin ningún motivo en especial, sino sólo porque dentro de uno se despertó el deseo de acercarse a D’os, a causa de una meditación profunda. No por miedo a la muerte (cercana o no), no a causa de sufrimientos o desgracias.

15 No te esfuerces inutilmente y no escuches palabras vacías.

Aquí el Rosh nos enseña que debemos considerar el provecho que obtendremos de cada cosa que haremos, y en caso de no obtener ningún beneficio debemos dejarla de lado.

16 No le pongas un sobrenombre malo a tu prójimo, pues quien le pone un sobrenombre malo a su prójimo no tiene lugar en el mundo venidero.

Véase lo que hemos escrito en el consejo número nueve del primer día de la semana.

17 No confíes en tu riqueza, pues quien confía en su riqueza, recolecta enemigos y caerá debajo de ellos.

18 No seas opositor de las personas de tu ciudad, sino que anula tu voluntad ante la voluntad de los demás.

La intención de nuestro autor es decirnos que si las personas de nuestro medio nos piden que nos comportemos de alguna manera determinada (no mala) es correcto que accedamos a su pedido aunque no nos parezca necesario y lógico en especial.

19 No te acostumbres a comer fuera de tu casa junto con otras personas, a menos que sea una comida de mitzvá.

Véase lo que hemos escrito en el consejo número 17 del primer día de la semana.

20 No rompas tu cuerpo embriagándote con el vino, para que no seas desagradable ni ensucies tu boca, arrepintiéndote luego.

A diferencia de otras cosas que están prohibidas completamente – y es por eso que no es necesario prolongarse en la explicación de la gravedad de la cosa – respecto del vino sí es necesario prolongarse en la explicación de los daños que puede causar. Esto se debe al hecho de que no está prohibida la ingestión de vino, y aún más, hay veces que incluso es mitzvá tomarlo, por ejemplo: al hacer el kidush en shabat. Es por eso que nuestro autor nos aconseja aquí comportarnos con moderación respecto de la ingestión de vino (y de cualquier otra bebida alcohólica) para no arrepentirnos después.

21 No te enojes con tu esposa. Y si la has alejado con la izquierda acércala con la derecha sin demorarte.

22 No desprecies a tu esposa, hónrala, y aléjala del pecado.

Nuestros Sabios (Sotá 47a) nos enseñaron que el comportamiento respecto de la esposa debe ser de tal manera que cuando realmente debamos llamarle la atención, hablemos con muy poca dureza, pero después de haber dicho lo que debíamos decir, debemos mostrar un acercamiento grande para con ella, además de la obligación permanente de honrarla.

23 No te acostumbres a juntarte con los burlones de baja calaña, para que no te hagan pecar.

Véase lo que hemos escrito en el cuarto consejo perteneciente al primer día de la semana.

24 No seas perezoso en buscar sabiduría, y en amonestar a tu prójimo en privado y en forma honrosa.

Solamente quien ha adquirido sabiduría puede saber cómo amonestar a su prójimo en forma adecuada, es decir en privado y de manera tal que no se avergüence.

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Orjot jaim: Caminos de la vida (V)

Para el Quinto Día de la Semana: Jueves

Estas son las cosas de las cuales debe cuidarse la persona para desviarse de las redes de la muerte e iluminar con la luz de la vida:

1 No te alegres en demasía, y recuerda: que tú eres un espíritu de vida, fuiste creado del polvo, y tu final serán los gusanos.

Al comienzo de sus consejos para el día jueves, Rabenu Asher nos enseña que no debemos alegrarnos en demasía. La fórmula para el éxito en la vida es tomarse las cosas serias en serio, y para eso estamos obligados a vivir felices y contentos en la medida necesaria para que la alegría nos ayude a servir a D’os y no nos entorpezca en ese camino.

En la segunda parte de este consejo las palabras de nuestro autor nos recuerdan la Mishná que dice: “Akaviá Ben Mahalalel dice: Presta atención a tres cosas y no llegarás a pecar: sabe de dónde has venido, a dónde irás y ante Quién deberás rendir cuentas. ¿De dónde has venido? De una gota fétida. ¿Hacia dónde vas? A un lugar de polvo y gusanos. ¿Y ante Quién deberás rendir cuentas? Delante del Rey de Reyes, el Santo – bendito es Él” (Avot 3:1. Véase nuestro comentario allí).

2 No digas de ninguna mitzvá: “la haré mañana”, pues tal vez no estarás desocupado para poder hacerla.

“Hilel dice: y no digas: ‘cuando me desocupe, estudiaré’, pues tal vez no te desocuparás” (Avot 2:5).

Rabí Israel Lipschitz (1782 – 1860) en su comentario “Tiféret Israel”, nos hace ver que Hilel quiere enseñarnos que no debemos decir: “cuando tenga una hora libre estudiaré”, pues tal vez, sólo tengamos media hora cada día. Quien aproveche cada instante de su vida, será el más agraciado. (Véase además nuestro comentario a Pirké Avot).

3 No te separes de pensamientos de sabiduría y ética. Apégate al polvo de los pies de los Sabios y serás sabio.

La base de todo es la sabiduría, pues sin ella la persona no sabrá como entender las cosas que lo rodean. Y la única forma de obtenerla es a través del estudio de las palabras de la Torá, escuchandolas directamente de un maestro. No sólo de un cassette, un libro o un site. Ya que a un verdadero maestro que enseña con el ejemplo, nada lo puede reemplazar.

4 No abandones el camino de la devoción a pesar de que se rien de ti, y no te avergüences por hacer una mitzvá.

En el tercer consejo del día miércoles, el Rosh nos había enseñado que no sólo debemos estar seguros de que nuestras acciones son correctas a ojos de D’os, sino que también debemos cuidarnos de no hacer cosas que parezcan incorrectas a ojos de las personas, aunque en realidad sean correctas a ojos de D’os. Y es por eso que no debemos provocar que los demás se rían de nosotros.

Aquí, nuestro autor agrega que todo lo antedicho se refiere solamente a acciones que no son obligatorias de acuerdo con la halajá, o que nadie acostumbra realizarlas, pero si alguien se rie de uno por querer cuidar el shabat o cualquier otra mitzvá, en ese caso no tenemos nada de que preocuparnos.

5 No cierres tu mano dejando de dar siempre a los pobres y a los huérfanos, y “de tu carne no te ocultes” (Ieshaiahu -Isaías- 58:7).

Es una grandeza dar caridad a quien la necesita, pero más grandeza tiene quien se preocupa primero de las necesidades de sus parientes, y familiares cercanos que necesitan de él, sin cerrar sus ojos ni su corazón hacia ellos ante el temor de que su acción no será tan reconocida en público.

6 No te demores en correr y apresurarte para preparar delante de ellos (los pobres) la mesa y el pan, pues quizás estén hambrientos.

Cuando el Jafetz Jaim recibía en su casa el viernes por la noche invitados que estaban de paso por ese lugar, no cantaba primero el “Shalom Alejem” antes del kidush, como se acostumbra, sino que se apresuraba y primero hacía el kidush y después de comer el primer plato, lo cantaba. Cuando le preguntaron por qué el hacía eso, contestó: “Los ángeles que visitaron a Abraham no tenían hambre, pues ellos no comen. Y a pesar de eso, Abraham se apresuró y corrió para prepararles una comida. Pero mis invirtados tal vez no hayan comido hoy, es por eso que primero se puede comer algo, y luego cantar todo lo que querramos, y no hay diferencia”.

7 No te retrases en llevar el diezmo al fondo de caridad, ya que “El dar en oculto aplaca el enojo” (Mishlé -Proverbios- 21:14).

Nuestro autor nos enseña que es preferible dar caridad en forma indirecta y sin que quien la reciba se entere quién lo ha ayudado, antes que ofrecer esa ayuda en forma directa. De todas formas, antes es correcto verificar que quienes dirijen la institución filantrópica sean personas rectas.

8 No mires a quien es más pequeño que tu en el servicio a D’os y en su temor a Él, sino a quien es más grande que tu.

“Rabí Matiá Ben Jarash dice: ·sé la cola de los leones y no seas la cabeza de lobos” (Avot 4:20). Quien siempre mira en dirección de quienes son menos que él en alguna cosa, jamás adelantará su situación ya que no tiene ningún modelo de quien aprender.

9 No levantes tu mano sobre tu prójimo, incluso si él maldice a tu padre o a tu madre en frente de ti.

Pero sí le puede decir: “Lo que tú dices no es verdad”, e irse de allí.

10 No hables difamaciones ni lashón hará sobre ninguna creatura, ni calumnias y maledicencias.

Véase lo que hemos escrito en el consejo número diez del primer día.

11 No seas precipitado en responder insolentemente a quien haya dicho cosas no buenas.

Véase lo que hemos escrito en los consejos 8, 9 y 12 correspondientes al cuarto día de la semana.

12 No hagas que sea escuchada tu voz afuera y no grites como una bestia; que tus palabras sean expresadas en forma calma y tranquila.

La forma de hablar atestigua sobre la persona. Es por eso que debemos acostumbrarnos a hablar en un tono bajo, lenta y pausadamente, para que de esa manera podamos adquirir con mayor facilidad la cualidad de la tzniut, es decir, el recato y la modestia.

13 No avergüences a tu prójimo en público, ya que quien hace esto no tiene lugar en el mundo venidero.

Nuestro autor nos recuerda lo que dijeron Nuestros Sabios en el Talmud (Babá Metziá 58): Todos los que descienden al infierno luego ascienden, excepto quien mantiene relaciones con una mujer casada, quien avergüenza a su prójimo en público y quien le pone un apodo malo. Además, quien avergüenza a su prójimo en público es como si derramara su sangre.

14 No demuestres fuerza en contra de ninguna persona – si tu poder preponderó, pues no sabes si en el futuro te debilitarás.

El Rosh no se refiere aquí solamente al poder físico, sino también al poder de alguien que está por encima de su prójimo en algún puesto, trabajo o función.

15 No persigas el honor y no asciendas a un nivel que no te corresponde.

Es preferible que nos inviten a ascender antes que nos obliguen a descender.

16 Que no te honren las personas, no sea que te pateen y te denigren.

La intención de nuestro autor es enseñarnos que la persona inteligente debe tratar de escaparse de situaciones donde será honrado innecesariamente, ya que de esta manera no le dará oportunidad de actuar a esas personas que no pueden soportar el éxito de los otros y siempre están buscando encontrar sus defectos para denigrarlos.

17 Que no se debilite tu mano en la búsqueda de amigos y compañeros, y no menosprecies a ningún enemigo.

Aquí el Rosh nos enseña dos buenos consejos. Por un lado debemos siempre intentar acrecentar el número de amigos que tenemos, y por otro lado nos dice que no debemos menospreciar a ningún enemigo. Alguien podría pensar: “¿Es posible que todos sean amigos de uno? Es algo natural que haya alguien que no me quiera!”. Es por eso que Rabenu Asher nos enseña que no debemos menospreciar a ningún enemigo y debemos intentar que se reconcilie con nosotros con todas nuestras fuerzas.

18 No hables mal de lo que compró tu prójimo y no debilites su espíritu, pues esta es la costumbre de los necios.

Pero si él todavía puede retornar lo que compró, entonces sin avergonzarlo y sin causarle sufrimiento, es correcto aconsejarle que lo haga.

19 No digas: “Por mi propio mérito he enriquecido”. Y teme de recibir tu recompensa en este mundo.

En general D’oretribuye en este mundo acorde con la minoría de las acciones y en el mundo venidero por la mayoría, y esto se debe al hecho de que el principal y verdadero mundo es el otro y no éste. Es así que alguien que es justo y la mayoría de sus acciones son buenas, recibirá la recompensa por ellas en el mundo venidero y por las pocas malas acciones que tenga en su poder, D’os lo castigará en este mundo. Pero con los malvados ocurre lo opuesto, por las pocas mitzvot que haya cumplido, D’os lo recompensará en este mundo, y por la gran cantidad de transgresiones será castigado después de su muerte. Es por eso que nuestro autor nos enseña que debemos temer de recibir la recompensa en este mundo, ya que eso significa que pertenecemos al segundo grupo de personas.

20 No desvíes a tu prójimo de un camino bueno a uno malo, como ser incitándolo a cometer el pecado de la idolatría, o cosas similares.

Hay veces que por sentirse herido por algo, una persona desea desviar a otro del buen camino, y a este punto se refirió el Rosh.

21 No comas en demasía hasta llenar tu estómago, pues muchas enfermedades son provocadas por el exceso de comida.

22 No pertenezcas al grupo de los bebedores y los glotones, para que no te olvides de tu Creador y llegues a pecar.

Mediante estos dos consejos el Rosh nos recuerda los perjuicios, tanto en el campo de lo físico como de lo espiritual, que provoca el exceso de la comida y la bebida (así como el perseguir desenfrenadamente toda clase de placeres).

23 No impongas demasiado temor de ti dentro de tu casa, pues muchas cosas malas vienen como consecuencia de esto.

Pues sus familiares y las personas que trabajan para él, por el miedo que le tienen, no le querrán decir la verdad cuando ocurra algo que no es de su voluntad, y ésto provocará muchas cosas malas.

24 No estés solo con ninguna mujer, incluso con dos mujeres, excepto tu esposa, tu madre y tu hija.

En el Shulján Aruj (Even Haézer cap. 22) están detalladas todas las leyes relacionadas con la prohibición de que hombres y mujeres se queden a solas en determinadas situaciones. Y a pesar de que a primera vista estas reglamentaciones pueden parecer demasiado estrictas, sin lugar a dudas quien comprende que para llegar a grandes pecados primero es necesario transgredir pequeñas prohibiciones, entenderá que las leyes de ijud (quedarse a solas) ayudan a que las personas no lleguen a hacer cosas de las cuales después se arrepentirán.

25 No alabes a una mujer por su belleza, o por sus buenas acciones, no sea que le agrade a quienes te escuchan.

Continuando de alguna manera el consejo anterior, el Rosh nos enseña aquí que debemos abstenernos de hablar bien de alguna mujer si estamos delante de hombres que podrían llegar a tener malos pensamientos por haber escuchado nuestras palabras.

26 No te vanaglories de ti mismo y que tu cuerpo no sea apreciado a tus ojos; y empequeñécete.

Nos enseñaron Nuestros Sabios que uno de los motivos por los cuales D’os nos quiere como pueblo, es porque a pesar de que Él nos da motivos para enorgullecernos, nosotros no nos atribuímos esa grandeza a nosotros mismos. Es por eso que debemos siempre tratar de empequeñecernos, y por supuesto no darle más importancia al cuidado del cuerpo del que realmente necesita.

27 No seas precipitado en tus acciones.

Hay una gran diferencia entre ser presuroso y ser precipitado. Pues quien es presuroso piensa cuidadosamente las cosas antes de obrar y luego ejecuta su desición sin perder tiempo, mas quien es precipitado piensa y hace las cosas rapidamente y sin reflexionar.

28 No hables demasiado sobre cosas que son beneficiosas y que no acarrean daño alguno; solamente habla poco.

“Si mucho se habla no se abstendrá de pecar, mas quien disminuye su conversación es sabio” (Mishlé -Proverbios- cap. 10). Incluso sobre los temas que son beneficiosos o necesarios para la persona hablar, debemos tratar de disminuir nuestra conversación hablando lo mínimo indispensable.

29 Que no se debilite tu mano en intentar hacerte de un amigo fiel, y cuídalo y no lo pierdas, pues es algo bueno.

“Iehoshúa Ben Perajiá dice: adquiere para ti un amigo” (Avot 1:6). “Él (Rabán Iojanán Ben Zakái) les dijo a ellos: Salgan y vean cuál es el buen camino al cual una persona debe adherirse Rabí Iehoshúa dijo: Un buen amigo” (Avot 2:13). Cuando una persona tiene un buen amigo a su lado, está constantemente alejado del mal camino. El amigo lo corregirá cuando vea que se equivoca y es así que él siempre tratará de hacer lo correcto (Véanse nuestros comentarios a Pirké Avot).

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Orjot jaim: Caminos de la vida (IV)

Para el Cuarto Día de la Semana: Miércoles

Estas son las cosas de las cuales debe cuidarse la persona para desviarse de las redes de la muerte e iluminar con la luz de la vida:

1 No seas negligente en el cumplimiento de una una mitzvá si se te ha presentado la posibilidad de cumplirla, y hazla sólo para cumplir con Su voluntad y sin demorarte.

Nos enseñaron Nuestros Sabios que así como en Pésaj debemos apresurarnos en hornear las matzot para que no se hagan jametz, así también debemos hacer con las mitzvot (ya que la palabra “matzot” del versículo: “Y cuidaréis la matzot” también puede ser leída como “mitzvot”).

2 No te demores en recitar la bendición por la luna, ya que si los hijos de Israel no hubieran tenido ninguna otra mitzvá además de la de recibir la Presencia Divina cada mes, les sería suficiente (Sanhedcrín 42a).

La bendición por la luna es recitada una vez por mes algunos días después de cada rosh jódesh (comienzo de mes), como figura en los distintos sidurim (libro de oraciones), y ella encierra grandes secretos para el fortalecimiento de la fe. Veamos, a modo de ejemplo: “Bendito eres Tú Ado-nai, D’os nuestro, Rey del universo, Quien mediante su alocución creó los cielos y mediante el viento de Su boca todo lo que hay en ellos (el sol, la luna y las estrellas). Una ley y un tiempo les fijó para que no dejen de cumplir su función. Están felices y contentos de hacer la voluntad de su Creador·.”. Así también la persona debe estár feliz y contento de cumplir con la voluntad de su Creador. Y aunque D’os al comienzo había creado a la luna con el mismo tamaño que el sol, y luego la empequeñeció, y de todas maneras, ella cumple su función con alegría, así también debe ser con la persona, si en algún momento D’os decidirá empequeñecer a la persona en su dinero, en su honor, o en cualquier otra cosa, de todas maneras ella debe servirLo a D’os con alegría.

3 No hagas nada que provoque que las personas se rían (de ti), pues generalmente ellos no prestan atención a las cosas buenas pero descubren las malas.

El Rosh nos enseña aquí que no sólo debemos estar seguros de que nuestras acciones son correctas a ojos de D’os, sino que también debemos cuidarnos de no hacer cosas que parezcan incorrectas a ojos de las personas, aunque en realidad sean correctas a ojos de D’os.

4 No humilles a tu padre y a tu madre, y no les provoques sufrimiento; hónralos de la manera que puedas, todos sus días.

La Torá no le pide a la persona más de lo que él puede dar. Además de no causar sufrimiento y humillación a los padres, él debe honrarlos todos sus días, pero sólo de la manera que pueda, no más. El rico de acuerdo con sus posibilidades y el pobre de acuerdo a las suyas.

5 Que tu rostro no esté irritado ante los transeúntes y recíbelos con buen semblante.

Nuestro autor nos enseña aquí que si alguien le da caridad a algún pobre, que no lo haga de mala gana sino sonriendo y feliz de poder ayudar a otra persona. También debe consolarlo por su mala situación.

6 No olvides de ofrecerles alimento para su camino – además de acompañarlos, y consuélalos con palabras.

Complementando lo que nos había dicho en el consejo anterior, Rabenu Asher nos dice que si a la persona se le presenta la oportunidad de recibir a alguien en su casa, al despedirlo debe hacerlo de manera tal que no sienta que su estadía ha sido una carga para ti. Además, en caso de que lo necesite, debemos darle algunas provisiones para el camino, y también acompañarlo.

7 No pongas tus ojos en aquel que se enrriqueció más que tú, sino en aquel que se encuentra por debajo de ti.

“Ben Zomá dice: ·¿Quién es rico? El que es feliz con su parte·” (Avot 4:1). Si el adinerado no está satisfecho con lo que tiene él no es rico sino verdaderamente pobre. Por otro lado el pobre que está contento con lo que tiene, no mira lo que le falta y le agradece a D’os por su parte, es un verdadero millonario.

8 No te precipites en irritarte por ningún motivo, y demórate en enojarte, para que no pierdas tu sabiduría.

A pesar de que el Rambam nos había prevenido de enojarnos por cosas sin importancia, y nos permitió enojarnos por cosas importantes, el Rosh nos enseña aquí que la persona puede equivocarse pensando que algo que en realidad no es importante sí lo es, por lo tanto es preferible no enojarse por nada.

9 No saques de tu boca palabras con doble sentido y tampoco palabras indecentes, pues por todas tus palabras serás juzgado.

No es necesario extenderse en la explicación de estas palabras de Rabenu Asher, pues aún la persona más simple entiende la gravedad del asunto.

10 No te guardes el odio hacia tu prójimo inclusive un solo día, y sé humilde delante de él pidiéndole disculpas antes de que él lo haga.

Nuestro autor nos enseña aquí que aunque realmente hayamos sido heridos por alguien no debemos esperar que vengan a pedirnos perdón, sino que debemos adelantarnos al otro yendo a pedirle perdón nosotros primero. De esta manera le facilitaremos a él el esfuerzo y lo ayudaremos para que nos haga su pedido de perdón.

11 No hables arrogantemente y en forma altanera, ya que así no tendrás temor del Cielo.

Si alguien habla en forma arrogante eso demuestra que carece de temor de D’os, pues no entiende que Él conoce todos los pensamientos de las personas.

12 No le contestes a quien que te insultó, te despreció (y te mintió); pon tu mano sobre tu boca y calla, para que no se caliente tu corazón.

Véase lo que hemos escrito en el consejo número 22 del primer día. Además, dijeron Nuestros Sabios en la Mishná (Avot 4:1): “Ben Zomá dice: ·¿Quién es valiente? El que controla su instinto (del mal), como está escrito: ‘Es mejor el que no se apresura en enojarse más que el valiente, y quien domina su espíritu más que el que conquista una ciudad’ (Mishlé -Proverbios- 16:32).

13 No te enojes por un pleito que no es tuyo, ya que al final ellos se amigarán entre sí mas tú te quedarás enojado.

Este consejo del Rosh es, de hecho, una continuación del anterior. Nada bueno sale de la acción de alguien que se pelea por otra persona. Lo mejor es tratar de solucionar el pleito y la pelea de esas dos personas mediando entre ellas sin tomar parte en el altercado. Así cuando los dos vean que eres imparcial estarán más predispuestos a escuchar tu opinión.

14 No seas orgulloso con las personas. Sé humilde como el polvo que es pisoteado por todos.

Véase lo que hemos escrito al comienzo de los consejos para el primer día. No nos debe molestar ser pisoteados si eso no conlleva para nadie ningún efecto secundario indesedable, pero debemos valorar lo que somos y lo que tenemos.

15 No desprecies a nadie y a nada, ya que no existe persona que no tenga su hora y no hay cosa que no tenga su lugar.

“Él (Ben Azai) solía decir: “No desprecies a ningún hombre, y no seas indiferente a nada. Porque no hay hombre que no tenga su hora, y no hay cosa que no tenga su lugar” (Avot 4:3).

Ben Azai advierte que nunca debes denigrar o subestimar a ningún hombre, aún si él es de muy baja calaña. No hay persona en el mundo que no tiene su hora, por lo tanto puede llegar el momento que tú necesites de esa persona y ella tendrá una amplia oportunidad para tomarse su venganza.

Tampoco, debes estar tan seguro de que algo es imposible que pase. Si se te advierte que evites algo porque es peligroso, no seas indiferente a la advertencia diciendo que el peligro es lejano y seguramente nada ocurrirá. Nada en el mundo es imposible, por lo tanto piensa en el peligro como algo probable y trata de mantenerte alerta en contra de él. (Extraído de nuestro comentario al Pirké Avot, véase allí).

16 “Justicia, justicia perseguirás” (Devarim -Deuteronomio- 16:20), pues “quien persigue justicia y benevolencia, encontrará vida, justicia y honor” (Mishlé -Proverbios- 21:21). No dejes de dar de una sola vez un monto determinado cada año, o también cada mes o cada semana, de acuerdo a tus posibilidades. Y no dejes de dar cada día incluso algo mínimo por lo menos antes del rezo. Y si puedes dar el diezmo, hazlo; y habrá alimento en tu casa. Siempre que puedas hacer benevolencia ya sea los vivientes, ya sea con los muertos, ya sea con los pobres, ya sea con los ricos (hazlo).

Enseñaron Nuestros Sabios: en tres aspectos es más grande la benevolencia que la caridad: la caridad se hace con el dinero pero la benevolencia con el cuerpo y con el dinero; la caridad se hace con los pobres pero la benevolencia se hace con los pobres y con los ricos; la caridad se hace con los vivientes pero la benevolencia se hace con los vivientes y con los fallecidos (Sucá 49b).

17 Desea lo que desee tu Creador. Alégrate con tu parte ya sea grande o pequeña. Ruega delante de Él siempre para que dirija tu corazón hacia sus estatutos, y en el resto de tus caminos deja para D’os tu carga. Que no sea doloroso a tus ojos gastar dinero para honrar al shabat y a las fiestas en todo lo que se necesite. Intenta honrarlos, y recibirlos antes de que comiencen, y deleitare en ellos mediante la comida y la bebida; pero la mitad del día dedícate al estudio de la Torá en el Bet Hamidrash. Hónralo al comenzar y al finalizar, preparando la mesa después de que culminó el shabat.

Es probable que nuestro autor se haya basado en las palabras de la mishná: “Él (Rabán Gamliel) solía decir: Haz Su voluntad como si fuera la tuya, para que Él haga tu voluntad como si fuera la Suya. Anula tu voluntad ante la Suya, para que Él anule la voluntad de otros ante tu voluntad” (Avot 2:4, y véanse nuestros comentarios allí).

El Rosh nos enseña que la forma de medir nuestra fe en D’os es observando hasta qué punto nos preocupamos por nuestro sustento en relación con la preocupación por nuestra espiritualidad. Además, Rabenu Asher nos recuerda que la persona no debe limitar sus gastos para el shabat y las fiestas (dentro de sus posibilidades), pues todos los gastos de la persona están fijados por D’os desde Rosh Hashaná, excepto los gastos de Shabat e Iom Tov, y si él disminuirá sus gastos en ellos, a él le será disminuído también el dinero que dispondrá para gastar ese año. Mas si él honrará a los días de shabat e Iom Tov sin limitarse en los gastos (dentro de sus posibilidades), entonces a él le será aumentado el dinero que dispondrá para gastar ese año.

Por otro lado, nuestros sabios nos enseñaron que debemos adelantar el comienzo del shabat absteniéndonos de hacer las labores que están prohibidas en él varios minutos antes de que realmente comience. Asimismo, debemos honrarlo comiendo una cuarta comida después de haber finalizado el shabat y haber hecho la havdalá (Véase Shulján Aruj, Oraj Jaim cap. 300). Esta comida de despedida en honor del shabat es conocida con el nombre de melavé malká (acompañamiento de la reina).

18 No duermas mucho como un perezoso, acostúmbrate a despertarte cuando sale el sol, y al cantar de los pájaros levántate de tu cama.

Véase lo que hemos escrito en el consejo número 11 del día martes.

19 No reces sin lavarte las manos y sin purificación, pues tu rezo no será escuchado.

Así como es necesario antes del rezo “limpiarse” de pensamientos que pueden desconcentrarnos en él, así también debemos cuidar la limpieza y la pureza de nuestro cuerpo, y es por eso que antes de rezar debemos lavarnos las manos. Además, quien lo necesite, deberá ir al servicio para luego poder rezar con pureza y sin factores que lo puedan perturbar.

20 Reza con concentración y sin apresuramiento, para que lo escuche el oído.

Varias veces nuestro autor ya nos había prevenido de rezar con concentración y a pesar de eso, una vez más nos repite este consejo. La razón de esto es que “cuatro cosas necesitan un fortalecimiento por parte de la persona, para que sean bien realizadas: el estudio de la Torá, las buenas acciones, el rezo y la ocupación (la profesión, el trabajo)” (Berajot 32b).

21 No te olvides de Quien te ha creado y te ha formado, y en todos tus caminos conócelo, e imagínalo frente a ti, siempre.

“He imaginado a D’os delante mío siempre” (Tehilim -Salmos- 16:8) – esta idea es una regla muy importante en la Torá y en el nivel de los justos que se encaminan delante de D’os (Ramá Oraj Jaim 1:1).

Orjot jaim: Caminos de la vida (III)

Para el Tercer Día de la Semana: Martes

Estas son las cosas de las cuales debe cuidarse la persona para desviarse de las redes de la muerte e iluminar con la luz de la vida:

1 Que no coma ningún alimento ni beba ningún líquido, sin la bendición anterior y posterior. Concéntrate en ella lo más posible. Cubre tu cabeza cuando pronuncies el Nombre (de D’os) y cierra tus ojos, para que cuando hables de Él no seas como esos, sobre los cuales está escrito: “Con su boca y con sus labios Me honran, pero su corazón se ha alejado de Mí” (Iasías 29:13).

Todos los autores anteriores al Rosh y posteriores a él, han enseñado sobre el cuidado que debemos poner en el correcto recitado de las 100 bendiciones que toda persona debe recitar diariamente. Además, nuestro autor dice: Cubre tu cabeza cuando pronuncies el Nombre (de D’os), es decir que si estamos acostumbrados a usar en la calle algún sombrero o gorra sobre nuestra kipá, debemos vestirlo también durante el recitado de las bendiciones y del rezo.

2 Lava tus manos antes de rezar y antes de comer. Cuando salgas de hacer tus necesidades recita (la bendición): “Asher iatzar”, pero “Al netilat Iadáim” no bendigas, a menos que te hayas limpiado y desees rezar a continuación, ya que en ese caso sí debes bendecir: “Asher iatzar” y “Al netilat iadáim”.

Véase en la introducción a nuestro trabajo, lo que hemos escrito acerca de las partes del libro en las cuales nuestro autor habla sobre temas relacionados con la ley judía. La halajá nos indica que antes de comer pan debemos hacer un lavado de manos recitando la bendición llamada “Al netilat iadáim”. Sin embargo, antes de rezar debemos lavarnos las manos sin recitar ninguna bendición por el lavado. Similarmente, al salir del servicio también se deben lavar las manos sin recitar la bendición por el lavado incluso si se desea rezar a continuación, y si se han hecho las necesidades se debe recitar la bendición llamada: “Asher iatzar”.

3 Tzitziot te harás para ti en los cuatro extremos de tus ropas, para que recuerdes (las mitzvot). Santifícate en todos los aspectos, y sé recatado en el baño y con tu esposa, pues incluso por una conversación ligera entre el hombre y su mujer, deberá rendir cuentas en el futuro (la persona). Y no te comportes con ligereza, y que el temor del Cielo esté sobre ti. Cuídate de no observar a mujeres, incluso solteras. Y mezuzot en las puertas de tu casa no faltarán.

Rabenu Asher nos recuerda que debemos santificarnos en todos los aspectos de nuestra existencia, limitándonos inclusive en las cosas que nos son permitidas por la Torá, como ser la comida y la bebida, el sueño, la vida conyugal, etc. Parte de la santificación personal debe consistir en ser recatado incluso en los momentos en que la persona está sola o en intimidad, y quien no es recatado en su hablar y en su proceder en esos momentos, demuestra que no teme de D’os pues “Su Gloria colma toda la tierra”.

En sus consejos del primer día, nuestro autor ya nos había advertido en el número 12: Que no observe a las mujeres que son prohibidas para él. Sin embargo, por cuanto que alguna persona podría llegar a entender que solamente está prohibido observar a las mujeres con las cuales el hombre no se podría casar si deseara, por ejemplo, a mujeres casadas, el Rosh repitió su advertencia agregando que incluso si la mujer es soltera, también respecto de ella rige esa prohibición.

4 Los secretos de otros no develes, y las cosas que no sean secretas que hablarán delante de ti, también guárdalas en tu corazón. Además, si las escuchares de otros, no digas: “ya he escuchado esto”, y de quien se recuesta en tu seno cuida la puerta de tu boca.

No solo debemos cuidarnos en no contarle los secretos ajenos a extraños, sino también a nuestros propios cónyuges, pues si esa persona que necesitaba contarnos ese secreto hubiese sabido que develarías sus confidencias con tu cónyuge, no te hubiera contado nada.

5 Por la noche, la mañana y la tarde cuida los tiempos fijos para rezar. Y abre tu corazón un tiempo antes del rezo. Y ten cuidado en ser uno de los diez primeros (en llegar a la sinagoga). No hables conversaciones vanas en la sinagoga. Y los tefilín sobre tu cabeza y tu brazo que no falten.

En el consejo número 20 del día domingo, el Rosh ya nos había enseñado que: Cuando llegue el tiempo de rezar – en cualquiera de los tres rezos diarios – debe dejar de lado todas sus ocupaciones y rezar, sin embargo aquí nuestro autor agregó un detalle importante, y es que no sólo debemos abrir nuestro corazón en el momento del rezo, sino algunos minutos antes, pues sin una adecuada preparación previa es muy dificil concentrarse en la oración. Como decía Rabí Jaim de Tzanz: “Antes del rezo yo rezo, para que durante el rezo yo pueda rezar”.

6 Mide tus acciones para enderezarte a ti mismo por el camino intermedio en la comida, en la bebida y en todas tus características, y no te desvíes ni a la derecha ni a la izquierda. Cuando hables y te relaciones (con las personas) sé sincero, y persigue la paz.

Nuestro autor nos enseña aquí que la única manera de enderezar nuestros caminos es a través de una conducta moderada y sin extremismos de ninguna índole (más allá de ciertos aspectos que sí requieren un extremismo total, como explicó el Rosh al comienzo de sus consejos para el primer día).

7 Fija tiempos para (el estudio de) la Torá antes de la comida y antes de acostarte, y habla de ella en tu mesa. Y previene mediante sus palabras a los miembros de tu hogar para encaminarlos de acuerdo con la Torá en todas las cosas que requieren cuidado, para que cuiden su boca y no se profanen, pues lo primero que se juzga de la persona (después de su muerte) es si fijó tiempos para (el estudio de) la Torá (Kidushín 40b).

En el estudio de la Torá hay dos secretos. Uno es que se debe tener un tiempo fijo para estudiar y éste no debe ser dejado por ninguna cosa en el mundo, y el segundo es que se deben aprovechar todos los momentos que puedan ser oportunos para estudiar la Torá, no solo uno mismo, sino también con el resto de la familia, pues nadie puede crecer en Torá si el resto de los integrantes de su familia son ignorantes o pecadores (premeditadamente o no)

8 Alégrate al escuchar que te reprenden, tanto como aquel que encuentra un gran botín. “Y reprende al sabio y te amará” (Proverbios 9:8), pues “Es mejor una reprimenda abierta que un amor interno” (Proverbios 27:5), y a quienes reprenden les llegará el bién.

Quien realmente desea perfeccionarse debería correr detrás de quien lo ha reprendido por algo, y abrazarlo y besarlo, ya que a la persona le es imposible cambiar, sin escuchar de los demás sus imperfecciones, pues nadie puede ver sus propias manchas.

9 Al comenzar tus acciones observa sus consecuencias. Calcula la pérdida de una mitzvá en comparación con la recompensa por ella, y la ganancia de una transgresión en comparación con la pérdida por ella, pues “El sabio tiene sus ojos en su cabeza” (Eclesiastés 2:14).

“¿Quién es sabio? Quien divisa lo que vendrá” (Tamid 32). Quien piensa y medita en las posibles consecuencias de sus actos es una persona sabia, pues tiene la grandeza de encaminar su vida basado en el futuro y no solamente en el presente, en lo que parece ser.

10 Ten cuidado de no confiar en tu corazón, y escucha consejos y acepta consejos éticos. Sé presuroso en hacer todo lo que debes hacer, y de toda cosa que requiera precaución cuida tu corazón.

La persona siempre estará más cercano a él mismo que a los demás, y por eso él tiende a pensar que nunca se equivoca. Es por eso que además de preveer siempre las consecuencias de las cosas, debemos aconsejarnos con los sabios, pues aún después de un cuidadoso estudio de la situación corremos el riesgo de equivocarnos.

11 No te levantes de tu cama como una persona perezosa, sino con presura para servir a tu Creador.

La presura es un factor indispensable en el servicio a D’os, y el hombre todo el tiempo es atacado por la pereza, por eso nuestro autor nos enseña que incluso al despertarnos por la mañana no debemos ser perezosos. Sin embargo, no debemos levantarnos de la cama inmediatamente y en forma brusca, sino algunos instantes después de habernos despertado (Mishná Berurá 1:8).

12 No te demores en correr hacia la sinagoga, y cuídate de que tus pies no estén sucios. No coloques tu corazón hacia atrás a la hora de rezar, y concéntrate en bendecir a tu Creador.

13 No susurres ni hables en otro idioma todo momento que el jazán (oficiante) está rezando, y contesta: “amén”.

Existen momentos determinados durante los rezos en los cuales la congregación no reza, sino que únicamente escucha al oficiante. El Rosh nos enseña aquí que debemos tener cuidado de no conversar con otras personas en esos momentos sin importar el idioma en que lo hagamos (aunque no sea en hebreo). Además, debemos ser cuidadosos en contestar “amén” cada vez que escuchemos una bendición o una súplica.

14 No te olvides del encuentro de la muerte, que puede venir súbitamente. Y recuerda el juicio.

Dice el Taná en la Mishná de Pirké Avot: “Arrepiéntete un día antes de tu muerte” (2:16). “Le preguntaron sus alumnos: ¿Acaso la persona sabe cuando morirá, para que pueda arrepentirse un día antes? Les dijo: Que todos los días se arrepienta, no sea que muera al día siguiente, y así todos sus días se habrá arrepentido” (Shabat 153a).

15 No te dediques a una mitzvá para recibir recompensa, y no te alejes de las transgresiones por el castigo, sólo sirve por amor.

No se compara quien sirve a su amo por temor con quien lo sirve por amor. Asimismo, el hijo que teme a su padre hará todo lo que él le pida pero no más que eso, sin embargo, quien ame a su padre hará no sólo lo que el padre le ordene sino lo que el padre quiere, a pesar de que no se lo haya ordenado.

Orjot jaim: Caminos de la vida (II)

Para el Segundo Día de la Semana: Lunes

Estas son las cosas de las cuales debe cuidarse la persona para desviarse de las redes de la muerte e iluminar con la luz de la vida:

1 Alejar al orgullo y al enojo. Y amonesta al instinto del mal que te insita a encaminarte por los caminos de tu corazón. Y no te desvíes hacia sus caminos pues tus caminos son puros y rectos.

Al comienzo de los consejos del primer día, el Rosh ya nos había aconsejado alejarnos del enojo y del orgullo en forma absoluta. Sin embargo, aquí al volver a hablar sobre estos dos puntos, nuestro autor dice que debemos alejar al enojo y al orgullo de nosotros, y agrega que también debemos amonestar a nuestro iétzer hará (impulso del mal). La razón para esta repetición, es que el Rosh quiso agregar un detalle respecto del enojo y el orgullo. Muchas veces podemos llegar a sentir enojo u orgullo, pero al ver claramente que nos estamos equivocando, corregimos nuestras acciones. Pero hay otras veces que el iétzer hará se “disfraza” de iétzer hatov (impulso del bien) haciéndonos pensar que en realidad, es bueno y productivo que nos enojemos o que nos enorgullezcamos en determinadas situaciones. Y por eso nuestro autor nos quiso prevenir de caer en ese error diciéndonos que debemos retarlo al iétzer hará y encaminarnos por los puros y rectos caminos de la Torá.

2 De palabras de mentira te alejarás. Y no pronuncies el Nombre de D’os en vano, y tampoco en un lugar sucio.

El Rosh ya nos había advertido al comienzo de los consejos del día domingo, que debemos alejarnos del engaño y la mentira. Aquí él agrega que también de palabras de mentira debemos alejarnos, y tal vez su intención es enseñarnos que no sólo debemos abstenernos de mentir o engañar a los demás cuando ello le provoca daños a nuestros semejantes, sino que también aunque no causen daño alguno.

3 Quítate el bastón de caña quebrada – el bastón de los hombres, y recatadamente encamínate con tu Creador. Y no hagas que el oro sea la fuente de tu seguridad, pues éste es el comienzo de la idolatría. Y distribuye tu dinero en lo que es Su voluntad, pues Él puede devolver tu faltante y dar alimento a los miembros de tu hogar.

Cuando necesitemos algo de alguien, no debemos confiar en la bondad o la generosidad de esa persona, sino que debemos poner toda nuestra confianza en D’os y pedirle a Él que nos envíe su ayuda, sabiendo que Él bien sabrá elegir al intermediario que corresponda para realizar efectivamente Su voluntad. Además, el objetivo de nuestras vidas no debe ser acopilar dinero, pues quien confía en su dinero abandona a D’os, que es Quien realmente tiene el poder de alimentar a quienes carecen de sustento. Es por eso, que nadie debe preocuparse por dar caridad a los pobres o para realizar alguna mitzvá, ya que D’os siempre puede devolverle a la persona la misma suma de dinero que él desembolsó.

4 Conoce al D’os de tu padre. Y tus palabras en la balanza de la justicia debes pesar, y pesas justas deberás tener. Y que sea más fácil para ti desembolsar tu dinero que proferir palabras. Y que tu boca no se apresure a proferir cosas malas, hasta que las peses en la balanza de tu inteligencia.

No alcanza con estudiar un poco de Torá, pues la meta es conocer al D’os de nuestros padres, es decir, como ellos lo conocieron. Además, debemos cuidarnos mucho en lo que hablamos aunque sean cosas buenas. Mucho más debemos cuidarnos si son palabras duras para con nuestros semejantes, ya que las palabras duras no deben ser pesadas con la balanza del sentimiento, sino con la balanza de la inteligencia.

5 El arrepentimiento por tus transgresiones, día y noche no debe faltar. Y el recuerdo de Tzión e Ierushalaim con un corazón quebrantado y con preocupación, y con suspiros y con lágrimas (tampoco debe faltar).

Si la persona recordará permanentemente sus pecados, entonces no volverá a incurrir en ellos. Además, si recordará la destrucción del Templo de Jerusalem, verdaderamente anhelará su reconstrucción.

Orjot jaim: Caminos de la vida (I)

Los Caminos de Vida
de Rabenu Asher Ben Iejiel

Introducción

Estamos plenamente agradecidos al Creador del universo por poder ofrecer delante de todos los lectores de habla hispana, una de las más importantes obras de musar (ética) que fueron escritas en la historia de nuestro pueblo: el libro “Orjot Jaim”, o en español: “Los Caminos de Vida”.

Este libro fue escrito por uno de los más grandes sabios de todas las generaciones: Rabenu Asher Ben Rabí Iejiel, o como se lo conoce más comunmente: el Rosh.

El Rosh nació en Alemania en el año 1250, y allí estudió junto a su maestro el Maharam de Rotemburg (Morenu Harab Rabí Meir, 1215 – 1293), hasta que llegó a ser uno de los más grandes sabios de su generación. Luego se trasladó a la ciudad de Toledo, España, donde fue recibido con gran júbilo por toda la gente, y allí se desempeñó como Rabino y Juez Supremo de la Corte Rabínica de esa ciudad, hasta que falleció en el año 1327.

Fiel testimonio de la grandeza de nuestro autor son todos los libros que nos dejó como herencia: una imponente codificación de todas las partes legales del Talmud, un comentario del Talmud (que sólo fue impreso en algunos tratados), unos Tosafot (comentarios agregados) del Talmud, un libro de preguntas y respuestas legales, un comentario de la Torá, un comentario de la Mishná, y además, nuestro libro: Los Caminos de Vida.

Además, el gran Rabí Iosef Karo – autor del “Bet Iosef” y del “Shulján Aruj”, entre otros – consideró los dictámenes legales de nuestro autor, como uno de los tres pilares de la halajá (ley judía).

Respecto de la naturaleza de nuestro libro, existen dos opiniones: hay quienes dicen que el Rosh escribió este libro para guiar a todo el judaísmo de su generación por el camino de la Torá y las buenas conductas, mientras que otros opinan que en realidad estos Caminos de Vida, fueron escritos por Rabenu Asher antes de su fallecimiento, como una suerte de testamento-guia que quiso heredar a su hijo mayor, Rabí Iaacov (1275 – 1348), el autor del libro “Arbaá Turim”.

Las innumerables veces que esta obra ha sido impresa, atestiguan sobre la gran aceptación que sus palabras han encontrado en el seno del pueblo de Israel durante los casi 700 años que han transcurrido desde que fuera escrita.

Según se cuenta, el famoso Rabí Iom Tov Lipman Heller (autor del comentario de la Mishná llamado “Tosefot Iom Tov”, 1579 – 1654) se salvó de la muerte en el año 1626, y a causa de eso, decidió dividir nuestro libro en siete partes, y decretó en la comunidad de Viena que cada uno de los días de la semana se leyera una parte de nuestro libro antes del rezo matutino, y además lo tradujo al Idish. De todas formas, hay una opinión que supone que la parte correspondiente al séptimo día de la semana realmente no ha sido escrita por el Rosh, sino que ha sido agregada por algún otro sabio.

Respecto de nuestro trabajo, sabemos la gran responsabilidad que conlleva traducir al español una obra de esta índole, y es por eso que intentaremos hacer nuestra parte lo más fielmente posible, como para tratar de no cambiar las palabras originales de nuestro autor. De todas maneras, en algunas ocasiones será imperioso para nosotros hacer algún pequeño cambio para acercar los conceptos de este libro lo más posible al entendimiento de los conceptos desarrollados en él.

Además, de traducir completamente el texto, con la ayuda del Creador, escribiremos un pequeño comentario en los lugares donde consideraremos que es necesaria alguna explicación adicional.

De más está decir que si en este libro aparecen conceptos halájicos (de la ley judía), no se debe entender que necesariamente así es la halajá para nosotros (aunque puede ser que sí), y no deben ser tomados en cuenta, sin que antes se haya estudiado ese tema en forma completa, habiendo utilizado los libros de halajá de estos últimos tiempos.

Para finalizar, queremos dejar bien en claro que si durante nuestro trabajo se desliza algún error, de cualquier clase que fuera, la responsabilidad es solamente nuestra y no se debe prejuzgar a nuestro autor – sobre él sea la paz – en absoluto, y aunque intentaremos hacer lo mejor posible por nuestro lado, no nos olvidamos de nuestra condición de seres humanos, es decir, de nuestra limitaciones. Es por eso que nuestro ojos constantemente estarán elevados hacia el Creador para que Él nos provea la sabiduría y el entendimiento necesario para no equivocarnos. Amén.

Para el Primer Día de la Semana: Domingo

Estas son las cosas de las cuales debe cuidarse la persona para desviarse de las redes de la muerte e iluminar con la luz de la vida:

1. Alejarse totalmente del orgullo.

En varios lugares en este libro Rabenu Asher nos previno sobre el orgullo y la arrogancia, y esto demuestra que esta midá (característica) es muy mala, ya que la soberbia es la raíz de todas las malas características que puede tener la persona.

Dijeron Nuestros Sabios: “Toda persona que tiene arrogancia no quedará exenta del castigo del guehinam (infierno) y sobre él dice El Santo – bendito es Él: él y Yo no podemos vivir juntos en el mundo” (Sotá 4b).

Escribió el autor del libro “Shaaré Kedushá”: “Todos los beneficios y las cosas buenas de este mundo no tienen importancia, entonces ¿por qué te enorgullecerás sobre las demás personas? Si estarás orgulloso de ser alto todos fueron creados a imagen de D’os. Si estarás orgulloso de la familia de la cual provienes todos somos descendientes de Abraham, Itzjak e Iaacov. Si estarás orgulloso de tu riqueza cuántas personas de baja calaña son mucho más ricos que tú!, además, D’os es Quien empobrece o enriquece a la persona, y ella no se debe vanagloriar por su riqueza, pues hay veces que la riqueza de la persona es para su mal. Y si vas a enorgullecerte por tu sabiduría cuántos grandes sabios fueron arrancados de este mundo y del mundo por venir!”.

Es por eso que nuestro autor escribió que no alcanza con alejarse del orgullo, la arrogancia y la soberbia en forma parcial, sino que debemos alejarnos de estas malas características totalmente y en forma absoluta.

2. Y también de la hipocresía.

También debemos alejarnos totalmente de la hipocresía, como estudiamos: “Dijo Rabí Elazar: Toda persona que tiene hipocresía trae enojo sobre el mundo, y no sólo eso, sino que además su rezo no es escuchado… y dijo Rabí Elazar: Toda persona que tiene hipocresía es maldecido incluso por los fetos en el vientre de sus madres y dijo Rabí Elazar: Toda persona que tiene hipocresía cae en el guehinam (infierno)” (Sotá 41b).

¿Qué es ser un hipócrita? El Meiri (Rabí Menajem Ben Rabí Shelomó, 1240 – 1306), nos explica que quien se calla cuando ve que una mala acción es realizada y se abstiene de reprender y advertir a su prójimo, es considerado un hipócrita. Asimismo, también es considerada hipócrita la persona que loa y alaba a la persona que tiene malas características, o que se junta con personas negativas permanentemente, o que alaba una mala acción, o ayuda a otros a hacerla, o trata de encubrir o justificar a quien la realiza.

3. Y también de la mentira y el engaño.

También debemos alejarnos totalmente de la mentira y del engaño. Hay una diferencia esencial entre los términos shéker y kazav (que tradujimos como “mentira” y “engaño”). En su comentario al libro de los Proverbios, el Gaón Rabí Eliahu de Vilna (1720 – 1797), nos explica que cuando alguien dice que pasó algo y en realidad eso nunca ocurrió, eso es un shéker, pero si la persona aseguró que haría algo y luego se arrepintió, o tenía la intención de hacer algo y no lo hizo, eso se llama kazav.

A pesar de que el shéker es mucho más grave que el kazav, nuestro autor nos previno de la gravedad de ambos, pues la persona responsable no sólo debe cuidarse de no mentir sino que también debe cuidar sus palabras y pensamientos para no contradecirse o arrepentirse gratuitamente, y no debe decidir en forma absoluta sobre algo, si sabe que existe la posibilidad de que él cambie de parecer.

4. Y también de la bufonería.

El Rosh también nos enseña que debemos alejarnos totalmente de la “letzanut” – que hemos traducido como: “bufonería”. Un “letzán” es una persona que no se toma las cosas en serio. Por supuesto que no está prohibido tener buen humor, aún más, muchas veces es mitzvá, pero las cosas que son serias deben ser tomadas con seriedad, y quien no lo hace posee la mala característica de la letzanut, aunque no haga bromas de eso.

Dijeron Nuestros Sabios en el Talmud: “Sobre todo aquel que posee letzanut sobrevienen castigos, cae en el guehinam (infierno) y su sustento se empequeñece” (Avodá Zará 18b). La letzanut es la característica de las personas que tienen bajeza, están vacíos de toda sabiduría y pierden su tiempo ocupándose de cosas vanas.

5. Y también de la calumnia.

Otra mala característica de la que debemos alejarnos totalmente es la “rejilut” – que tradujimos como: “calumnia”. La palabra rejilut es un término muy abarcativo que incluye desde el hablar mentiras sobre alguien, hasta el hablar algo que es verdad pero de acuerdo con la halajá (ley judía) está prohibido contárselo a los demás, y eso es lo que se llama lashón hará.

El Meiri nos enseña que la rejilut es la causa de la destrucción de todo amor, y provoca que las personas se odien en extremo hasta llegar a golpearse o matarse, y es por eso que en la Torá está escrito en un mismo versículo: “No vayas calumniando entre tu pueblo, no te pares sobre la sangre de tu prójimo, Yo Soy D’os” (Vaikrá -Levítico- 19:16).

“Dijo Rabí Irmiá Bar Abá: Cuatro grupos de personas no son recibidos por D’os: el grupo de los que poseen letzanut, el grupo de los hipócritas, el grupo de los mentirosos, y el grupo de los que hablan lashón hará” (Sotá 42a).

6. Y también del enojo.

“Dijo Rabí Shemuel Bar Najmani en nombre de Rabí Ionatán: Sobre la persona que se enoja recaen todas las clases de infierno” (Nedarim 22a). ¿Por qué? Porque “Toda persona que se enoja es como si cometiera el pecado de la idolatría” (Shabat 108), porque “Si se enoja entonces se equivoca” (Sifrí Matot 68).

Es por eso que nuestro autor nos enseña que debemos alejarnos totalmente del enojo, ya que este provoca mucho daño a la persona, y es muy difícil para quien generalmente se enoja con facilidad alejarse de esta mala característica.

7. Que se cuide de los votos y de la opresión a los hombres, ya sea en lo económico o en el hablar.

Rabí Simjá Zisel Ziv de Kelem (1824 – 1898) explicó que la falta de cuidado en el cumplimiento de los votos tiene su origen en la mala cualidad del engaño y la falsedad, y si la persona no se preocupa por su propia dignidad, tampoco se preocupará por la dignidad de los demás, y es por eso que terminará oprimiendo a las personas.

8. Que se cuide de la envidia y del odio.

Debemos cuidarnos en no envidiar nada de lo que le pertenece a nuestro prójimo, pero también debemos ser recatados para no despertar su envidia. La envidia provoca el odio, y es por eso que es preferible amar y ser amado antes que odiar y ser odiado.

9. Que no ponga sobrenombres a su prójimo; no debe llamarlo mediante un sobrenombre que otros le han puesto, a menos que sea más honroso que su nombre.

Dijeron Nuestros Sabios en el Talmud: “Todos los que descienden al infierno ascienden, con excepción de quien le pone apodos a las personas” (Babá Metziá 58). El nombre representa la esencia de la persona y al colocarle un apodo a alguien se está arruinando su esencia.

10. Que se cuide de hablar lashón hará y de escucharlo.

Dijeron Nuestros Sabios en la Toseftá: “Quien habla constantemente lashón hará no tiene lugar en el mundo venidero” (Peá cap. 3). Y quien escucha hablar mal de alguien creyendo que son verdad las cosas que le cuentan, está cometiendo un pecado más grave aún (Rambam, Hiljot Deot cap. 7 halajá 3).

11. Que no permanezca donde hayan vagos o en los lugares de reunión de los ignorantes.

Las buenas compañías son la base de un crecimiento personal, como dijeron Nuestros Sabios: “Oy! del malvado, y oy! de su vecino”.

12. Que no observe a las mujeres que son prohibidas para él.

El Rambam nos explica que quien observa a una mujer que a él le es prohibida con intención de tener deleite, él piensa que en ello no hay nada de malo porque no ha mantenido relaciones con ella ni se ha acercado a ella en forma alguna. Pero esto es un error, pues él no sabe que el hecho de observar intencionalmente es un pecado muy grave, pues provoca que después otros pecados sean cometidos (Leyes de la Teshuvá cap.4 halajá 4).

13. Que no hable cuando sostiene la copa de la bendón.

La intención de nuestro autor es prevenirnos de hablar desde que se toma en las manos la copa con la cual recitaremos el Bircat Hamazón (Bendición sobre las comidas), hasta la finalización de la bendición que se recita después de beber el vino. La mesa de la persona se asemeja al altar, su comida a los sacrificios y su vino a los nesajim (vertido del vino sobre el altar). Es por eso que así como en la realización de los sacrificios debía haber santidad, si durante la comida la persona se comportará correctamente, entonces la mesa le traerá expiación a ella.

14. Que no hable desde que comienza ‘Baruj Sheamar’ hasta que termine la ‘Amidá’ silenciosa, y tampoco durante la repetición de la ‘Amidá’ del jazán, excepto palabras de Torá, o para hacer alguna mitzvá, o para saludar y regresar un saludo.

Está prohibido interrumpir nuestro rezo matutino desde ‘Baruj Sheamar’ hasta la finalización de la ‘Amidá’ silenciosa. Además está prohibido hablar mientras el oficiante repite la amidá. Sin embargo está permitido hablar palabras de Torá, es decir, que el rabino dictamine algún fallo legal urgente, en caso de ser necesario. Asimismo está permitido interrumpir el rezo para hacer alguna mitzvá, es decir, para cumplir alguna mitzvá que no podremos realizar después de la tefilá (para un mayor detalle véase Shulján Aruj, Oraj Jaim, cap. 124).

15. Que no hable durante el recitado del ‘Halel’ y tampoco mientras se esté leyendo la Torá.

16. Que no coma pan horneado por no judíos, así como tampoco de sus panaderías, a menos que no pueda conseguir pan horneado por un judío.

En el Shulján Aruj, Ioré Deá cap. 112, están detalladas todas las leyes respecto de la consumisión de pan horneado por gentiles. Sin embargo, hoy en día la realidad ha cambiado, pues antes se producía el pan sólo con dos ingredientes: harina y agua, pero ahora todas las panificadoras le agregan al pan o a los moldes toda clase de grasas y aceites que no son casher (aptos para el consumo). Además, en los lugares donde las condiciones de higiene son bajas, se debe revisar la harina para que no contenga toda clase de insectos. Es por eso que se debe tener la precaución de comprar solamente pan que haya sido horneado por una panificadora casher.

17. Que no coma en una comida que no es de una mitzvá.

Nuestros Sabios – de bendita memoria, nos han enseñado el peligro que encierra para un sabio de la Torá el hecho de participar sin ningún motivo especial, en banquetes que no están relacionados con distintos preceptos, por ejemplo: la comida que se hace después de una circuncisión (Pesajim 49a).

Pero más allá de esta advertencia a los sabios de la Torá, en nuestros tiempos, muchas veces se celebran fiestas donde bailan hombres y mujeres mezclados, y no sólo los sabios tienen prohibido participar en ellas, sino cualquier persona.

18. Que no hable conversaciones vanas. Y que se cuide de estudiar por la noche, hasta que se quede dormido con palabras de Torá y no con palabras vanas.

En varias oportunidades Nuestros Sabios nos enseñaron sobre el cuidado que debemos prestarle a nuestro hablar: “Shimón, su hijo (el hijo de Rabán Gamliel) dice: Todos mis días he crecido entre los Sabios y no he encontrado para el cuerpo algo mejor que el silencio” (Avot 1:17). Una conversación vana no es una charla en la cual se dicen cosas prohibidas, como ser lashón hará, mentiras, etc., ya que esas conversaciones sin lugar a dudas están prohibidas. Una conversación vana es una charla en la cual se hablan cosas improductivas, y de eso también debemos cuidarnos (por ejemplo: hablar del tiempo cuando no tenemos necesidad de saber si lloverá o no).

19. Que no se introduzca en dudas respecto del horario del comienzo del shabat. Que advierta a toda su familia sobre la observancia del shabat. Y que el viernes por la tarde adelante el horario del rezo de la minjá, para que reciba sobre él al shabat antes del anochecer.

Quien no es cuidadoso en adelantar el recibimiento del shabat puede llegar a profanarlo, haciendo labores prohibidas en él. Si la mujer no se dió cuenta de la hora y ya falta muy poco tiempo para el horario de la puesta del sol, es preferible que ese shabat no encienda las velas de shabat, antes de que las encienda corriendo el riesgo de que ya haya comenzado el shabat. La mejor forma para sentir y poder transmitirle a los demás la santidad del shabat, es mediante el estudio de todas sus leyes.

20. Cuando llegue el tiempo de rezar – en cualquiera de los tres rezos diarios – debe dejar de lado todas sus ocupaciones y rezar. Y principalmente, que cuide sus ojos de cualquier cosa que no le pertenezca.

La tefilá (rezo) tiene un valor fundamental en el judaísmo. El Meiri nos explica que la base para lograr un acercamiento con D’os, así como para hacer que nuestras plegarias sean aceptadas, es rezar con un corazón contrito y con un sentimiento de humildad. Por otro lado, una persona que se fija en cosas que no le pertenecen y desea lo que no es de él, finalmente llegará al pecado de la codicia. Y ya dijeron Nuestros Sabios: “Todo aquel que pone sus ojos en lo que no es de él, lo que pide no le es concedido, y lo que tiene le es quitado” (Sotá 9).

21. Que no hable entre el lavado de las manos y la bendición del pan. Y que se adelante en el saludo a cada persona.

El Rosh nos enseña que debemos ser presurosos en saludar a todas las personas. Quien así se comporte, será amado en el cielo y también en la tierra. Además, si la persona saludará a las personas que se encuentran con él antes de que ellos lo hagan, entonces él no tendrá la necesidad de hacer ninguna interrupción entre la netilat iadáim y la bendición por el pan, para contestar el saludo.

22. Bendecir a su Creador, pues ha satisfecho a un alma deseosa. Y si lo maldicen las personas o lo humillan, que no conteste nada, sino que pertenezca al grupo de los que reciben las ofensas.

Nuestro autor nos enseña que debemos tener cuidado en el recitado de la bendición posterior de los alimentos. Pues así como hemos comido despacio, deleitándonos con una comida que sirvió para saciarnos, así también debemos recitar la bendición pausadamente y con concentración.

Por otro lado, Nuestros Sabios no enseñaron que las personas que son agraviadas mas no responden a esos agravios, son llamados “los amados de D’os”. ¿Pero cómo se logra llegar a ese nivel de autocontrol? Nuestro autor nos contesta:

23. Y que no sea rápido en salir a la pelea. Y que se aleje de los juramentos y de las promesas, ya que por la transgresión de las promesas los hijos mueren (Shabat 32b).

Si la persona no contestará a las ofensas, entonces él no peleará. Esto se debe a que a primera vista, siempre la persona tiene el sentimiento de que él tiene la razón, pero si meditara con detenimiento, muchas veces él llegaría a la conclusión opuesta.

Respecto de las promesas y los votos, véase más arriba en el número siete.

24. Y que se aleje de la burla y del enojo, ya que el enojo confunde el espíritu y la inteligencia de la persona. Y que sirva siempre a su Creador con amor, y que no deje de esforzarse en esto.

El sejok (la burla) y la falta de asentamiento provocan grandes males en la persona. Respecto del enojo, véase lo que hemos escrito en el número seis.

25. Amar a D’os con todo tu corazón, con toda tu alma y con todo tu poder. Y cuando digas: “(Y amarás) a D’os con todo tu corazón” piensa en que estás dispuesto a entregar tu cuerpo y tus bienes para santificarLo, y de esa manera cumplirás con las palabras del salmista: “Por Ti hemos muerto cada día” (Salmos 44:23).

Servir a D’os por amor es algo muy elevado, y no toda persona que dice en el Shemá Israel: “Y amarás a D’os con todo tu corazón, con toda tu alma y con todo tu poder”, realmente lo cumple. Es por eso que al recitar el Shemá debemos concentrarnos en lo que decimos, y pensar que estamos dispuestos a entregar incluso nuestra propia vida si es necesario, en función de amar a D’os. De esa forma, ya no tendremos más preguntas como: “¿Por qué D’os me hizo esto?”, y es como si hubiéramos entregado nuestra vida todos los días, para santificar Sagrado Nombre.

26. Confiar en D’os con todo tu corazón y creer en Su providencia absoluta. De esta forma cumplirás en tu corazón el precepto de creer en Su completa unicidad, al creer que Sus Ojos merodean por todo el mundo, y que Sus Ojos están puestos sobre todos los caminos del hombre, y examina los corazones e investiga los riñones. Pues quien no cree en “Que te he sacado de la tierra de Egipto”, incluso en “Yo Soy Hashem, Tu D’os” tampoco cree, y eso no es creer en Su completa unicidad, pues esa es la virtud de Israel por sobre todos los pueblos y ese es el pilar de toda la Torá.

Confiar en D’os y creer en su providencia absoluta son dos cosas relacionadas entre sí, pues la fe completa en D’os necesariamente debe estar relacionada con la creencia en Su unicidad y en Su poder infinito. Quien cree en Su providencia significa que está convencido de que no hay nada que ocurra por casualidad. De hecho, todos los milagros del episodio de la salida de Egipto y la travesía por el desierto durante cuarenta años, nos vienen a enseñar sobre Su absoluta providencia sobre el pueblo de Israel, hasta en el más mínimo detalle. Y es por eso que quien no cree completamente en todo lo referente a la salida de Egipto, tampoco cree en la existencia de D’os, y está anulando el primero de los Diez Mandamientos que dice: “Yo Soy Hashem, Tu D’os, que te he sacado de la tierra de Egipto, de una casa de esclavitud”.