Parashá Emor (Di) – 20 Iyar 5772 – 12 Mayo 2012. Estudiando algunos midrashim

 Se les ordenaba a los  Kohanim que no se Hagan Tamé (impurifiquen) con el Muerto

Todo el Klal  Israel debía santificarse. Sin embargo, los Kohanim debían cumplir  leyes de santidad que superaban a aquéllas que regían al resto de la nación  porque ellos efectuaban el servicio de Hashem en la Santa Casa, el Beit  Hamikdash.

 Cuando el cocinero  jefe ingresaba al servicio del rey, se le advertía, “¡Eres responsable de la  preparación de todas las comidas que se sirvan en la mesa real. El rey está  acostumbrado a la comida más refinada preparada de la manera más estética. En  caso de que alguna vez tocases un cadáver mientras realizas las compras en el  mercado, su olor se impregnará. La esencia será perceptible en el palacio, y el  paladar sensible del rey la detectará en la comida. Por lo tanto, tenga cuidado  de tomar contacto alguna vez con un cadáver! 

De manera similar, los kohanim, quienes ofrendaban los sacrificios en el Beit Hamikdash,  deben estar puros de tumá (impurezas) de las que están impregnadas los  cadáveres. (Sin embargo, la tumá de los cadáveres no tiene un origen físico. Se  trata de impurezas espirituales ordenadas por el Todopoderoso). El  mandamiento que les ordena preservarse ellos mismos libres de toda impureza  inherente a los cadáveres afecta a los kohanim en todas las generaciones.  Ellos no pueden tocar un cadáver o permanecer bajo un mismo techo con uno de  ellos. Deberán educar aún a sus hijos pequeños para que eviten tumat  hamet, cadáveres. Sin embargo, las leyes de pureza de los sacerdotes no  rigen para las mujeres; la esposa o hija de un kohén puede tocar un cadáver.  Para ello hay dos razones: 1- Las mujeres no realizan la avodá  (servicio) en el Beit Hamikdash, y, por lo tanto, no necesitan mantener  el alto nivel de pureza de los kohanim hombres que efectúan el  Servicio. 2- Desde Javá, la primera mujer, que causó la muerte a toda la  humanidad, las mujeres perdieron el privilegio de participar en la santidad que  se adquiere al protegerse uno mismo del contacto con los cadáveres. También  quedan excluídos de las leyes de pureza los jalalim, kohanim que nacieron  de uniones prohibidas. Sin embargo, a los kohanim con una impureza física  también se les prohibe tocar cadáveres, aunque no pueden efectuar servicios en  el Beit Hamikdash como explicaremos más adelante. Un kohén no puede  siquiera tocar un trozo de carne u órgano de un cadáver. Si bien estas leyes son  difíciles de cumplir, los kohanim eran siempre meticulosos para hacerlo. Ello es  evidente teniendo en cuenta las dos situaciones que se mencionan a  continuación: El kohén Iosef ben Pikjín padecía un gran sufrimiento debido  a una herida infectada en su pierna. Los médicos decidieron amputarle la pierna  a fin de salvarle la vida. El hijo del kohén estuvo presente durante la  operación. El hombre enfermo dijo a los médicos, “No separen inmediatamente la  pierna del cuerpo. Déjenla conectada al cuerpo por medio de un hilo y háganme  saber cuando lleguen a tal punto en la operación.” Tan pronto como el médico  le hizo saber que su pierna estaba unida al cuerpo por sólo un hilo, el kohén,  que permanecía acostado sobre la camilla y que estaba sufriendo mucho, le pidió  a su hijo que abandonara la habitación. “No te quedes hasta el final de la  operación”, le dijo. “La pierna amputada te va a impurificar!”Los Sabios  le aplicaron a aquel kohén el pasuk (versículo) (Kohelet 7:15), ”  Iesh tzadik oved betzidkó”, cuya interpretación significa “Aunque un tzadik  sufra y su vida esté a punto de extinguirse, su rectitud y su fe permanecen en  él.”

La Prohibición de  Jilul Hashem (La Profanación del Nombre Divino)

Ordenó Hashem, “Y tú no  deberás profanar Mi Nombre Sagrado!” (Vaikrá 22:32).

Todos los judios,  hombres y mujeres por igual, deben evitar la profanación del Nombre de Hashem en  cualquiera de las siguientes situaciones:

– Si alguien le ordena a un judío,  “O adoras a ídolos (o cometes un asesinato, o pecado con una de las relaciones  matrimoniales prohibidas), o bien Yo te mataré, ” él debe permitir que lo maten  antes que transgredir la prohibición. Si él acepta violarla, profana el Nombre  del Todopoderoso.

Debe sacrificar su vida únicamente por las tres  prohibiciones antes mencionadas, a saber, matanza, adoración a los ídolos, e  inmoralidad ya que son considerados pecados capitales. En caso de que fuera  amenazado de muerte, salvo que transgreda otro mandamiento de la Torá, él está  obligado a cometerlos antes que sacrificar su vida (ya que la mitzvá de  preservar la vida propia está por encima del resto de las mitzvot excepto  estas tres).

– En el supuesto de que  una persona que no es judía en presencia de otros diez hombres adultos judíos lo  desafía a violar cualquier mitzvá de la Torá, debe someterse él mismo a  muerte antes que transgredirla, ya que en estas circunstancias especiales, él  profanaría públicamente el Nombre del Todopoderoso si consintiera la petición  del no judío.

– Durante un período de  persecución religiosa, cuando se les prohibe a los judíos por edicto oficial  cumplir con la totalidad de la Torá o algunas mitzvot, un judío debe  sacrificar su vida para evitar cometer algún pecado, aún si diez judíos no se  encuentran presentes ( y por lo tanto su pecado no sería considerado público).  (Por ejemplo, cuando con posterioridad a la destrucción del Segundo Templo los  romanos prohibieron a los judíos la práctica de mitzvot o cuando los  tribunales de la Inquisición Española pidieron a un judío que transgrediera la  Torá, él tuvo que sacrificar su vida para evitar el jilul Hashem que  resultaría de la comisión del pecado).

Se incluyen dos transgresiones más en  la categoría de “profanación del Nombre del Cielo”:

– Si un judío – aún en  privado – peca, no porque haya sido vencido por la tentación o porque se  beneficia personalmente, pero simplemente con el propósito de hacer enojar al  Creador y desafiar a Su Deseo, profana el Nombre del Cielo (degradó el honor de  Hashem en sus propios ojos.)

– Si alguien  públicamente actúa más allá de los niveles de piedad esperados, él profana el  nombre de Hashem, ya que la gente perderá su respeto por la Torá y las mitzvot (o por una mitzvá determinada). Cuanto más respetada y  conocida es la persona, más cuidadosamente debe evitar cualquier acción o  palabra que pueda causar una mala impresión y profanar el Nombre de Hashem en  los ojos de otros.

¿Con qué clase de acción  uno profana el Nombre del Todopoderoso? Depende de su lugar en la  sociedad. El gran Sabio Rav explicó una vez, “Si yo comprara carne en la  carnicería y no pagara la cuenta de inmediato, yo profanaría el Nombre del  Todopoderoso”.
Rav era una persona  famosa. Si se atrasaba en el pago, el carnicero podía sospechar que él estaba  tratando de evitar pagar todo junto, y así, su respeto por un talmid jajam  estaría disminuído. Asimismo, el carnicero tendría un ejemplo para él mismo,  al pensar que no necesita ser meticuloso para evitar el robo si aún una gran  persona como Rav trató a la prohibición sin seriedad.
 Rabi Iojanán explicó,  “Yo profanaría el Nombre Divino si alguna vez fuera visto caminando por ahí y no  estuviera comprometido con la Torá o no estuviera usando tefilin  (filacterias).” (La gente no se daría cuenta de que yo no me sentía bien, sin  embargo, concluirían que el estudio de la Torá no puede ser tan importante,  después de todo, si un Sabio de renombre como yo no estaba constantemente  ocupado con él.)
 Cada persona debe  contemplar lo que constituye un jilul Hashem para él de acuerdo a su  posición en la sociedad. Alguien que estudia la Torá tiene una gran obligación  respecto de ella. Si el demuestra mal carácter o conducta poco refinada, profana  el honor de la Torá y por lo tanto de El quien nos la dio. El pecado de  profanar el Honor de Hashem es tan severo que aún la teshuvá  (arrepentimiento) no puede reparalo por completo. Sólo la muerte puede exonerar  a una persona de su culpa.

Los hijos del gran  sacerdote Elí profanaron el honor del Mishkán al tratar de manera  irreverente al Servicio de los sacrificios. Ellos fueron castigados con la  muerte por causar un jilul Hashem. Ellos cayeron en la batalla, y se  ordenó que todos sus descendientes debían morir durante su juventud.

Si alguien profanaba el  Nombre de Hashem y deseaba hacer teshuvá, ¿cómo debía  expresarla? Debía santificar al Gran Nombre en todas las maneras en las que  las profanó anteriormente. Por ejemplo, si habló lashón Hará (calumnias),  causó un jilul Hashem con sus labios, él debería, por lo tanto, usar sus  labios para hablar palabras de la Torá. Si él usó incorrectamente sus pies al  caminar en dirección a un destino pecaminoso, debería apurarse a realizar mitzvot. Si empleaba sus manos con maldad, él debería ponerse tefilin y dar caridad, etc. El versículo que prohibe la profanación  del Gran Nombre de Hashem también ordena, “Y deberá ser santificado en el medio  de los Bnei Israel“(22:32). Las dos mitzvot se unen en la Torá  como para darnos a entender que debemos remediar un jilul Hashem con el  correspondiente kidush Hashem.
 Extraido de El Midrash Dice. Edit. Bnei Sholem

Parashá Emor (Di) – 15 Iyar 5769 – 8 Mayo 2009

Emor – “Kidush Hashem” Santificar el nombre de Di-s

En nuestra Parshá aparece el precepto de santificar el nombre de Di-s: “y no profanarán Mi sagrado Nombre, y He de ser santificado en el seno de los Hijos de Israel”(1). Este precepto establece que el judío debe entregarse a la muerte y no renegar de Di-s. Cuando actúa así- se santifica el Nombre de Di-s en el mundo(2).
Hay dos tipos de Kidush Hashem-santificación del Nombre de Di-s:

1- Cuando la persona se entrega dispuesto a morir, pero en la práctica le sucede un milagro y se salva.
2- Cuando se concreta su muerte j”v.
La pregunta es: ¿con cuál de estas posibilidades se lleva a cabo una mayor santificación del Nombre de Di-s?

EL APEGO DEL HOMBRE

El Rambam(3) sostiene que el Kidush Hashem principal tiene lugar cuando la persona efectivamente pierde la vida j”v en aras de su fe. Esta situación límite demuestra cabalmente la intensidad de la fe del judío en Di-s, al extremo que entrega la vida por no abjurar de su creencia. Este judío santificó el nombre de Hashem y puso de manifiesto a los ojos de todos la fuerza del apego del judío a Di-s en el mundo e hizo palpable a todo nivel de apego a Di-s que posee, que para él vale más que su propia vida. Este es el motivo de que aquellos judíos que fueron víctimas mortales a manos de gobiernos opresores de los judíos y no renegaron de su fe y de sus creencias están en (el Gan Eden en) un nivel de lo más alto.

A diferencia de ello, el Midrash sostiene(4), que cuando una persona se entrega a la muerte por no abjurar de Di-s y Su Ley, y le sucede un milagro y salva su vida, aquí tiene lugar una santificación del nombre de Di-s mucho mayor. No sólo se puso aquí de manifiesto la entrega absoluta e incondicional del judío, sino que también se reveló la mano de Hashem que socorrió al judío que Le es fiel.

UN MÉRITO ESPECIAL

Más aún: El Midrash ve que hay un mérito especial para que a la persona le ocurra ese milagro. Sobre ello se cita en el Midrash dos ejemplos de Kidush Hashem:

1- Jananiá, Mishael y Azaria que aceptan ser arrojados a un horno encendido y en la práctica les ocurrió un milagro y se salvaron5().

2- Marianus, el perverso, que condujo a la muerte a dos hermanos judíos- Papus y Lulianos. Marianus les dijo: “Si ustedes pertenecen al pueblo de Janania, Mishael y Azaria, que venga vuestro Di-s y os salve”. Le contestaron los dos: “Janania, Mishael y Azaria eran íntegros (Kesherim) y Nevujadnetzar era apropiado para que se realice un milagro a través suyo. Pero tú, eres un rey perverso, y no eres apropiado para que a través tuyo ocurra un milagro”.

A su vez, ellos se calificaron a sí mismos como merecedores de la muerte a manos del Cielo. Y por ende su sentencia de todos modos era la muerte (por eso no necesitan un milagro).

Vemos aquí que cuando el Altísimo realiza un milagro y salva a la persona que se entrega a morir por Kidush Hashem-esa persona posee más mérito y la Santificación del Nombre es más elevada-requiere que se merezca.

A LOS OJOS DE LOS PUEBLOS

En lo que sí concuerdan todas las opiniones es que cuando el judío se entrega en aras del Kidush Hashem, está prohibido que piense en la posibilidad de que le ocurrirá un milagro, sino que debe tener la disposición total a morir. De acuerdo al Rambam debe pensar así, puesto que si se salva, ha de faltar en el Kidush Hashem. Y de acuerdo al Midrash- siendo que “todo aquel que se entrega con la intención de que le suceda un milagro, no le hacen un milagro”4, cuando piensa en el milagro con ello está obstaculizando que se realice el milagro y sea santificado el nombre de Hashem a través del mismo.

Que sea Su voluntad, que a través de analizar y estudiar sobre las Leyes de Kidush Hashem, que nos hagamos meritorios muy pronto a la anulación del Galut, que causa que “Mi Nombre está profanado entre las naciones”, y que tenga lugar “Y He de santificar a Mi gran Nombre…. y sabrán las naciones que Yo Soy Hashem”(6), en la verdadera y completa redención.

(Likutei Sijot Tomo 27, Pág. 167)

NOTAS: 1.Vaikrá 22:32 2.Ver Torat Cohanim y Rashi sobre el versículo 3.Hiljot Isod Torá Cap 5 4.Torat Cohanim sobre este versículo 5.Daniel 3:16 en adelante 6.Iejezquel 36:23
Rabí Israel Baal Shem Tov enseñó que de cada cosa que uno ve o escucha debe tomar una enseñanza para su servicio a Di-s.

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