Parashá Jaye Sará – (Vida de Sará). 25 Jeshván 5773 ( 26 de Octubre de 2013 ).Abraham Entierra a Sara y Busca una Esposa para Itzjak

DSC_0372Una historia verídica

Rajel, la hermosa novia, observaba nerviosa por la ventana. “¿Cuándo llegará?, se preguntaba repetitivamente. Hoy era el día en el que debía casarse con el santo rabino Jaim de Sanz, al que nunca había visto. Habían estado comprometidos por más de seis meses, sin embargo, cada vez que se agendaba un encuentro, el clima inclemente u otra circunstancia extenuante posponía la reunión. Ahora el salón estaba lleno con los más importantes dignatarios de Galicia (Sur de Polonia) que habían venido desde lejos para acudir a la boda del santo rabino. Finalmente el momento llegó y un carruaje tirado por caballos se acercó al salón. El rabino Jaim salió del carruaje, cojeando como el jorobado de Notre Dame. Con furia, la novia llamó a su padre: “¿Por qué no me dijiste que él era cojo?”, preguntó ella. Tratando de calmarla, él respondió, “Él es tan versado, piadoso y santo, que ni siquiera te vas a dar cuenta de su impedimento físico”. Sin conmoverse, Rajel anunció: “¡Me niego a contraer matrimonio con él!”. Imagina el caos que se generó cuando se esparció la noticia de que la novia se había arrepentido. Para evitar esta vergüenza, sus familiares y amigos (¡especialmente el proveedor de la comida!) hicieron todo lo posible por convencerla, pero no tuvieron éxito. Finalmente, el novio mismo pidió hablar cinco minutos con ella en privado. Después de que hablaron por unos minutos, la novia se volvió a la multitud, con una amplia sonrisa y anunció que… ¡la boda continuaba! ¿Qué le dijo él? Los Jasidim revelaron: Él citó el Talmud que dice, “Cuarenta días antes de la formación del embrión, una voz celestial anuncia: Este se va a casar con esta”. El santo rabino Jaim le dijo a Rajel: “Cuarenta días antes de que te formaras, yo escuché la voz celestial y pedí ver a mi futura novia. La imagen que vi fue un bebé cuyas piernas estaban mutiladas. ¡Que cosa tan triste que una niña tenga un impedimento toda su vida! Entonces recé y pedí tener el impedimento en vez de que lo tuvieras tú”.

“Las parejas se hacen en el cielo”, es el tema de la parashá de esta semana. El matrimonio de Itzjak y Rivka nos enseña muchos valores y reflexiones de la Torá en relación al amor y al matrimonio.

La Muerte de Sara

La parashá comienza con la muerte de Sara. De acuerdo a la tradición esto ocurrió como resultado inmediato de la “Akedá” (El atamiento de Itzjak). El Midrash cuenta que Abraham le dijo a Sara: “Llevaré a Itzjak a estudiar Torá en Hebrón”. (Ahora entendemos por qué se levantó temprano, ¡antes de que ella pudiera cambiar de opinión!). Cuando llegó la noticia a su casa en Beer Sheva de que Itzjak había sido llevado al altar, Sara corrió a Hebrón a ver si estaba allí. (Eso explica porqué ella murió en Hebrón). El mensaje que ella recibió fue: “Tu marido Abraham ató a Itzjak en el altar como una ofrenda…” Sin embargo, antes de que Sara pudiera escuchar el resto del mensaje – que Itzjak estaba a salvo – murió. Estaba emocionalmente tan conectada a Itzjak que no pudo soportar la idea de su muerte. “Y Abraham fue a llorar y a elogiar a su esposa Sara” (Génesis 23:2) Pregunta: ¿De dónde venía Abraham? ¿Y cuál fue su discurso? Respuesta: Los sabios explican que Abraham llegó de la “Akedá” y encontró a Sara muerta como resultado directo de su increíble acción. Esto fue otra prueba para Abraham. ¿Acaso se arrepentiría de su buen acto y perdería el mérito del mismo (así como el hecho de arrepentirse de los malos actos elimina el castigo)? Abraham no se arrepintió, y esta reacción formó la esencia de su discurso mortuorio: El hecho de que Sara tuviera un marido y un hijo que estaban dispuestos a sacrificar todo por Dios. ¡Ese fue el mejor elogio que pudo recibir!

La Cueva de Majpelá

El Midrash dice que cuando Abraham estaba listo para sacrificar al becerro para sus invitados (ver parashá Vaierá), el becerro se escapó. Abraham lo persiguió por todo el camino hasta la cueva de Majpelá en Hebrón. Cuando Abraham entró a la cueva, encontró ahí las tumbas de Adam y Java. Fue ahí cuando decidió que quería ese lugar santo como terreno para enterrar a su familia. En una famosa negociación, Abraham trató de comprar la cueva de Majpelá de Efrón el Hití. El comentarista del siglo 19, Malbim, explica que a pesar de que los vecinos de Abraham lo respectaban mucho, ellos se negaron a conferirle el estatus legal de ciudadano y la ley establecía que sólo los ciudadanos podían comprar terrenos para tumbas. Los Hititas le ofrecieron a Abraham el mejor lugar para enterrar a Sara diciendo, “Nadie te va a impedir utilizar el lugar de sepultura para enterrar a tu muerto” (Génesis 23:6). Su intención era decir: “La tierra es nuestra, pero te damos una tumba en nuestro terreno”. Después de inclinarse para expresar agradecimiento, Abraham explicó que desde su punto de vista, no enterrar a los seres queridos en un terreno familiar sería equivalente a abandonar sus cuerpos. Luego les mencionó un resquicio legal: No me vendan la cueva, sólo “dénmela” (como regalo) y por supuesto los recompensaré – “con mucho dinero él me la dará” (Génesis 23:9). Esto evitaría el problema legal de vender a un no ciudadano. Todo lo que quería Abraham era la cueva, y enfatizó que estaba ubicada al final del campo, para no molestar la producción agrícola en el campo de Efrón. Efrón contestó educadamente, “Te he dado el campo y la cueva” – enfatizando que era un trato global, entonces si quieres la cueva tienes que comprar también el campo. En ese momento Abraham mostró unas monedas de plata y dijo, “Por favor ya toma mi dinero” (Génesis 23:13) – como diciendo, en mis ojos es como si ya lo hubieras tomado. La ambición de Efrón se apoderó de él: “Mi señor, por la insignificante suma de 400 shekels de plata (el ingreso anual promedio era cerca de 10 shekels), ¿por qué hacer un alboroto entre buenos amigos? (Génesis 23:15 – Rashi). Abraham pagó la suma completa, sin absolutamente ninguna concesión ni reducción; Efrón incluso exigió monedas totalmente comerciables. Efrón era el clásico ejemplo de “Decir mucho y hacer poco”. En este punto, el campo y la cueva experimentaron una elevación espiritual y se convirtieron en posesión de Abraham y del pueblo judío para siempre. Es digno de mencionar que Hebrón fue comprada justamente por Abraham, tal como Shjem fue comprada por Yaakov y Jerusalem por el Rey David, así como está registrado explícitamente en la Biblia. ¡Es interesante que hoy estos lugares son una gran controversia con nuestros vecinos! Una Novia Para Itzjak Después de haber estado tan cerca de perder a su querido hijo Itzjak, Abraham decidió que había llegado el momento de casarlo. Abraham llamó a su confiable sirviente Canaanita Eliezer y realizó una promesa. (A pesar que Abraham confiaba en él totalmente para manejar sus finanzas, casar a su hijo era una misión espiritual que requería una promesa). Eliezer juró que no tomaría una esposa para Itzjak de las mujeres Canaanitas y que no permitiría que Itzjak volviera a vivir en el “viejo país” (de donde provenía Abraham). Rashi nos dice que Eliezer también tenía una hija que podía ser candidata para ofrecer, pero Abraham la declinó diciendo, “Yo soy bendito y los Canaanitas son malditos. Eso no hace una buena pareja”. Pregunta: Ideológicamente, ¿no son acaso las hijas de los discípulos Canaanitas de Abraham, como Eliezer, más deseables que las idólatras de la tierra de Abraham? ¿Por qué molestarse en volver a casa? Respuesta: La ideología puede ser cambiada con una persuasión adecuada. Sin embargo, los rasgos de carácter son de nacimiento y son extremadamente difíciles de cambiar. Los Canaanitas eran los hijos de Jam y Canaan que fueron maldecidos por Noaj, y a pesar de todo lo bueno de su ideología, ellos mantenían el carácter de Jam. Por otra parte, la familia de Abraham tenía buen carácter, a pesar de adorar ídolos. En un matrimonio, los rasgos de carácter deben ser el factor más importante; la ideología puede cambiar fácilmente.

La misión  de Eliezer: Recuento Paso a Paso

(1) Eliezer tomó 10 de los camellos de su amo (reconocibles por sus mordazas, que sólo se quitaban cuando estaban en campos sin dueño) y toda la riqueza de su amo en su mano. (Génesis 24:10) Pregunta: ¿Cómo pudo Eliezer llevar toda la abundante riqueza de Abraham en su mano? (“¿¡Acaso él tenía al mundo en sus manos!?”). Respuesta: Abraham escribió un documento (con fecha del día del viaje de Eliezer) nombrando a Itzjak como su único heredero. Entonces Eliezer llevó este documento, representando toda la riqueza de Abraham, en su mano.(2) “Se levantó y fue a Aram” (Génesis 24:10), sin mencionar su tiempo de viaje. Los sabios dicen que Eliezer experimentó un “milagroso acortamiento del viaje”, momentos después de salir, llegó a destino. (3) “Él hizo descansar a los camellos en el pozo, en la tarde” (Génesis 24:11). Eliezer tenía intereses propios, a él no le habría molestado fallar en su misión de encontrar una esposa para Itzjak, dándole así una nueva oportunidad a su hija. Aún así, Eliezer se sobrepuso a esos pensamientos y rezó a Dios para ser exitoso por el mérito de su santo amo Abraham. (4) El problema principal de Eliezer no era “quién querría casarse con Itzjak”. Toda candidata quería ser su esposa, y todo padre quería estar relacionado con el famoso Abraham. Pero, ¿cómo iba a saber Eliezer quién era la correcta? Él rezó y repentinamente tuvo una idea brillante: Quien ofrezca agua a los camellos, ha incorporado el principio de la “bondad” en su vida. Este era un requerimiento necesario para unirse a la familia de Abraham. (5) Eliezer justo había terminado su rezo, cuando Rivka (la prima de Itzjak) fue a sacar agua del pozo. Mientras se aproximaba al pozo, las aguas milagrosamente subieron a encontrarla. Ella llenó su cántaro con el agua de la familia y se puso en camino. (6) Eliezer corrió hacia ella: “¡Por favor, dame un sorbo de agua de tu cántaro!” (Génesis 24:17). Rivka accedió y corrió. “¡Toma mi señor!”, le dijo a Eliezer, y él tomó. Apenas había terminado de tomar cuando de pronto, Rivka le ofreció agua para los 10 camellos. (Génesis 24:19) Pregunta: ¿Por qué se interesó repentinamente en los camellos? Respuesta: Primero, ella tenía un problema técnico. “¿Cómo puedo llevar esta agua a casa después de que un extraño tomó de ella? ¿Tal vez no es sano?”. Por otra parte, botar el agua y volver a llenar el cántaro después de los pocos sorbos que él había tomado sería avergonzarlo en público. ¿Cuál fue la solución de Rivka? ¡Dársela a los camellos! Segundo, este hombre recién había llegado de un largo viaje. Estaba sentado cerca del pozo sin embargo carecía de la fuerza para sacar agua para poder tomar. Es por eso que le pidió agua a ella. Si era así, ¡obviamente no era capaz de sacar agua para los pobres y sedientos camellos! (7) Rivka realizó una hazaña sobrehumana. La joven niña hizo decenas de viajes al pozo para darle agua a los 10 camellos (aproximadamente 500 litros a cada uno) hasta que terminaron de tomar. Obviamente, este no fue el primer acto de bondad de Rivka. La Torá no es un libro de historia, y por lo tanto, no registra cada historia que sucede. Si ella fue capaz de realizar este acto, obviamente ella se había trabajado y había crecido a través de muchas instancias previas. Pregunta: ¿Quién fue el mentor de Rivka? ¿Quién inspiró a una pequeña niña, que vivía en medio de idólatras, a desarrollar esas preciadas cualidades de carácter? (Los sabios se refieren a ella como la “rosa en medio de las espinas”). Respuesta: Abraham abrió sus tiendas a todos los peregrinos y les enseñó sobre un Dios bondadoso, un Dios que quiere que actuemos con bondad ante las demás personas. Cuando estos peregrinos iban a la tierra de Aram, ellos visitaban a la familia de Rivka y les contaban sobre su tío Abraham y todos sus actos de bondad. Rivka absorbió estas historias, las tomó en serio y decidió seguir el camino de Abraham haciendo bondad constantemente, culminando con este extraordinario acto. (Avigdor Miller) (8) Eliezer, sin hacer preguntas, sacó un anillo de oro para la nariz que pesaba una “beka” y un collar que pesaba 10 piezas de oro. Rivka le informó de su identidad (como pariente de Abraham) y el sirviente inmediatamente se inclinó al suelo y le agradeció a Dios. Rashi nos cuenta que el anillo simbolizaba el shekel (moneda de plata que se donaba en el templo en los sacrificios comunales) que pesaba una “beka” y que las 10 piezas de oro correspondían a los Diez Mandamientos. Pregunta: ¿Cuál es su relevancia aquí? Respuesta: El tratado Talmúdico “Ética de los Padres” nos informa que el mundo se sostiene en tres pilares: Torá, Servicio Divino y actos de bondad. Dado que Rivka había realizado un tremendo acto de bondad, Eliezer le informó que sus hijos iban a aceptar los Diez Mandamientos (Torá) y que iban a llevar sacrificios al Templo (Servicio Divino). (9) Rivka corrió a su casa a contarle a su madre. Rivka le mostró las joyas de oro y le contó a todos sobre el hombre que creía en Dios y que le agradecía a Él. Su hermano Laván (a pesar de que su nombre significa blanco, “¡no había nada blanco sobre él excepto su nombre!”) corrió a conocer al extraño. Laván pensó “Mira lo que pagó por un trago de agua, ¡¿puedes imaginar cuánto va a pagar por alojamiento?!”. Laván exclamó: “¡Ven, bendito de Dios! Yo limpié la casa” (Génesis 24:31), al limpiarla de ídolos (Rashi). ¿Por qué repentinamente Laván es tan justo? Él pensó: Si Eliezer cree en Dios y tiene mucho dinero, ¡entonces yo también voy a creer en Dios! (10) Eliezer entró a su casa y lo invitaron a comer. Él proclamó: “No puedo hablar antes de decir lo que tengo que decir” (es decir, lavar mis manos y recitar las bendiciones, así como la bendición del pan). “Soy el sirviente de Abraham” (es decir, cuidamos la Tora y no podemos comer no casher). (Génesis 24:34 – Baal HaTurim). (11) Eliezer repitió la historia completa del encuentro con Rivka y les mostró el documento (con la fecha de hoy, probando que su viaje había sido ultra rápido) y le pidió la mano de Rivka para que se casara con Itzjak. En caso que no estuvieran de acuerdo, Eliezer nuevamente sugirió a su hija. Pregunta: ¿Acaso no le había dicho Abraham a Eliezer, “Yo soy bendito y tú eres maldito”? ¿Por qué continuaba Eliezer mencionando el tema? Respuesta: Después de que Laván bendijo a Eliezer “Bendito de Dios”, Eliezer se consideraba a sí mismo como bendito. (12) La familia de Rivka respondió: “El tema ha venido de Dios” (Génesis 24:50), de lo que el Talmud deriva que “las parejas se hacen en el cielo”. El judaísmo cree en la Divina Providencia en todos los aspectos de la vida. Dios provee todas nuestras necesidades a lo largo de la vida. Al buscar una pareja, la mano de Dios se puede ver en forma particular. (13) Laván planeó envenenar a Eliezer para poder quedarse con todo su dinero. Pero un ángel dio vuelta la situación (ruleta rusa) y el padre de Rivka, Betuel (que planeaba retrasar la boda), fue envenenado en su lugar. Cuando la madre de Rivka y su hermano trataron de demorar las cosas, Rivka misma dijo que ella quería que las cosas avanzaran. Aprendemos de aquí que la novia y el novio deben estar los dos de acuerdo para casarse y que los padres no pueden forzar la voluntad de sus hijos. Pregunta: ¿Por qué la Tora relata la historia de Eliezer tan extendidamente – ¡dos veces! – mientras que en otras situaciones la Tora es tan meticulosa con cada palabra e incluso leyes importantes están dadas a conocer solamente de forma indirecta? Respuesta: Los sabios dicen, “¡Dios disfruta de la conversación de los sirvientes de los patriarcas (y ciertamente de la conversación de los patriarcas mismos) más que de la Tora de sus hijos! Por el gran amor de Dios por nuestros ancestros, Él da detalles sobre sus conversaciones, más que sobre las leyes entregadas posteriormente. (¡Por supuesto, podemos aprender muchas lecciones de esta conversación!). Todo el punto del libro de Génesis es mostrarnos cómo las acciones de los ancestros plantan la semilla para sus hijos.

El Regreso a Israel

Eliezer regresó a Israel con Rivka. Montaron los camellos y llegaron rápidamente a casa. Itzjak estaba meditando en el campo, componiendo el rezo de Minjá de la tarde. Cuando Rivka vio a Itzjak, se bajó del camello. Se negó a conocerlo mientras montaba, para de esta manera enfatizar la igualdad entre ellos. Ella se puso el velo para conocer a su novio. Itzjak se casó con Rivka y la amo (¡en ese orden!) y la presencia de Dios volvió a la tienda de la familia. Los sabios explican que mientras Sara vivía, el pan que ella horneaba se mantenía fresco toda la semana. Las velas que ella encendía estaban prendidas toda la semana. Sobre la tienda había un pilar de fuego que representaba la presencia de Dios. Cuando Sara murió, estos milagros cesaron, hasta que Itzjak se casó con Rivka y en ese momento los milagros regresaron. Esto significa que el primer “Templo” judío fue realmente la tienda de los patriarcas, donde las matriarcas desempeñaban el rol del Sumo Sacerdote para mantener la presencia divina ahí. El subsecuente Tabernáculo en el desierto y los Santos Templos de Jerusalem fueron una continuación de esa tienda. Hasta este día, cada pareja que se casa trabaja para llevar la presencia divina a su hogar y la esposa es la guardiana de su santidad.

La Muerte de Abraham

Abraham se casó con Keturá (por tradición sabemos que era Hagar) y tuvo seis hijos y muchos nietos. Aún en vida, Abraham los mandó al este. (Algunos dicen que esto se refiere a los orientales que recibieron poderes espirituales de su padre, pero mantuvieron distancia con los hijos de Itzjak). “Y Abraham murió a una edad avanzada y madura, un anciano, saciado de días” (Génesis 25:8). Abraham vivió una vida milagrosa y sus días estuvieron llenos de logros. Él hizo que cada día contara sirviendo a Dios. Ishmael se arrepintió durante la vida de Abraham. Esav aún no dejaba el corral. La nación judía estaba en camino.

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Parashá Jaye Sará – (Vida de Sará). 25 Jeshván 5773 ( 8 de Noviembre de 2012 ).Perlas de la Parashá

“Y fueron los años de Sará: ciento  veintisiete años…” (Bereshit 23:1).

 Los Sabios nos relatan que un día,  mientras Rabí Akivá estaba dando una clase de Torá a sus alumnos, ellos fueron  quedándose dormidos poco a poco.  Pero todos se despertaron repentinamente  cuando dijo su maestro:

 “La reina Ester tuvo bajo el control de  su reinado ciento veintisiete países por el mérito de los años que vivió Sará” – como es relatado al comienzo de nuestra parashá: “Y fueron los años de Sará:  ciento veintisiete años…”.

 El autor del libro “Jidushei  Harim” pregunta: ¿Por qué todos despertaron al oír precisamente estas  palabras?

 Él responde: Si cada año de la vida de  Sará tiene su contraparte en uno de estos ciento veintisiete países, entonces  cada mes vivido seguramente corresponderá a una ciudad, cada semana de la vida  de ella a un pueblito, cada día a un barrio, etc…  Es decir, que en cada  minuto de tiempo se pueden realizar muchísimas cosas.

 Es por eso que Rabí Akivá les quiso  preguntar: “¿Qué hacen ustedes durmiendo ahora?  Cada minuto de Sará valió  muchísimo!  También cada minuto de la vida de ustedes es sumamente precioso e  irrecuperable, y hay que aprovechar su potencial al máximo”.

 Y es por eso que sus alumnos se  despertaron.

 *  *  *

 “Y será que la muchacha a la cual yo  le diré: ‘Baja tu jarrón para que pueda beber’, y ella diga: ‘Bebe, y también a  tus camellos daré de tomar’, ella es la que Tú has demostrado que es para Tu  servidor Itzjak, y mediante ella he de saber que has hecho benevolencia con mi  señor” (Bereshit 24:14).

 La Torá nos enseña que Eliézer, el  sirviente de Abraham Avinu, quiso probar a la mujer que sería la esposa de  Itzjak pidiéndole que le dé de tomar a él y también a sus camellos.  De esa  manera él se podría dar cuenta si ella era realmente digna de casarse con  Itzjak, el hijo de Abraham. 

 La pregunta es: ¿Darle de tomar a un  hombre y a 10 camellos es una gran acción?  

 Si prestamos atención, veremos que los  camellos toman una gran cantidad de agua y si lo multiplicamos por 10 tenemos  que estimar que la tarea de darle de tomar a todos estos camellos le llevó a  Rivká varias horas. 

 Al ver Eliézer que la bondad de Rivká  no tenía límites, entendió claramente que ella era la mujer apropiada para  entrar a la familia de Abraham Avinu – la cual se destacaba por la  característica de la bondad.  Pues es fácil ser bondadoso por un tiempo corto,  pero hay que ser especial para actuar como Rivká.

 Por el Rab Yosef Meyer Medresh

Parashat Jaye Sarah

וַיִּהְיוּ חַיֵּי שָׂרָה מֵאָה שָׁנָה וְעֶשְׂרִים שָׁנָה וְשֶׁבַע שָׁנִים שְׁנֵי חַיֵּי שָׂרָה

La Muerte De Sarah

La parashat de Haie Sarah nos empieza relatando el tiempo de vida de Sarah nuestra matriarca, pero al inicio de la frase está escrito vehaiu (ויהיו) que significa “fue”, pero ¿por que la Torahh nos trae una palabra que que aparentemente no es necesaria? es decir, la Torahh me pudo haber dicho solamente Sarah vivió. Una respuesta es que la guematria de (ויהיו) es equivalente a 37, ósea los años de Itzjak, si contamos la edad de Sarah el tener a Itzjak, ella tenía 90 años de edad y su muerte fue a los 127, ósea que 90 más 37 es igual a 127 la edad en la que murió, es decir, que la palabra (ויהיו) nos viene a enseñar que Sarah sintió su vida en verdad, desde que nació Itzjak, por eso la Torahh nos trajo (ויהיו) para enseñarnos que una madre considera su vida realmente vivida cuando tiene hijos, así mismo, nos viene a decir cuán grande es el amor de los padres hacia los hijos, todos nosotros somos hijos y somos o seremos padres algún día, pero el amor de los padres hacia los hijos es infinito , tanto así que la vida de los padres son los hijos, Hashem es nuestro padre y el propósito de lo que hace es para nosotros, Hashem tiene un amor tan inmenso que cada milésima de segundo nos da vida nos regala la vida, nosotros como sus hijos debemos corresponder a ese amor haciendo su voluntad, lo cual es el propósito de todo lo que existe, la Torahh.
Abraham sepultó a Sarah en la cueva de Majpela en Hebrón que queda en kriat Arba, ¿por qué precisamente la enterró en la cueva de Majpela? Se dice que esta cueva es una de las entradas al GAN EDEN (jardín del edén) y Abraham sabia esto. El nombre de kriat arba fue dado debido a las 4 parejas que fueron enterradas hay que fueron: Adam y Java, Abraham y Sarah, Itzjak y Ribka y Yaakob y Lea.
Cuando Sarah vivía, se cumplían tres milagros, el primero era que la jala se le multiplicaba, el segundo que las velas de shabat permanecían encendidas hasta el siguiente shabat y el tercero era que la shejina reposaba sobre su tienda. Estos tres milagros le ocurrían siempre, porque Sarah cumplía con las leyes de nida, la separación de la jala y encendido de velas para shabat.
El Primer Shiduj De La Historia
וַתֹּאמֶר אֶל הָעֶבֶד מִי הָאִישׁ הַלָּזֶה הַהֹלֵךְ בַּשָּׂדֶה לִקְרָאתֵנוּ וַיֹּאמֶר הָעֶבֶד הוּא אֲדֹנִי וַתִּקַּח הַצָּעִיף וַתִּתְכָּס
Después del entierro de nuestra matriarca Sarah, Abraham mandó a su siervo Eliezer a buscar una mujer para su hijo Itzjak.
En esta parasha, un talmid Torahh una vez pregunto: ¿Por qué hay tantos fracasos matrimoniales? Y ¿por qué muchos matrimonios se separan poco después de haberse casado?
En la Torá leemos sobre el primer shiduj de la historia. Abraham envía a su fiel servidor Eliezer a encontrar una esposa para su hijo Itzjak. Éste vuelve con Ribka y después viven felices por siempre. El verso nos dice: “E Itzjak tomó a Ribka, ella se convirtió en su esposa y él la amó” (Bereshit; 26:67). Daría la impresión que en el escenario bíblico el amor verdadero aparece después del matrimonio, y no antes. Ahora bien, antes que se pueda celebrar un matrimonio las dos personas involucradas tienen que tener algo en común, valores compartidos, aspiraciones mutuas y sí, debe de haber un cierto grado de química entre ellos. Pero el verdadero amor tiene que ser alentado con el paso del tiempo. No cabe duda que la causa principal de muchos fracasos matrimoniales de la actualidad radica en las expectativas irreales de las parejas que se casan. Nuestra generación ha estado bajo la permanente influencia de las novelas románticas, las canciones de amor de las listas de éxitos, los consejos que aparecen en coloridas revistas y el mundo de fantasía de Hollywood, todos elementos que tienen poca similitud con el mundo real. “¡Nos enamoramos!” “Fue amor a primera vista”. Confieso que yo también soy un poco romántico, pero seguramente hay una contradicción en los términos de la expresión “amor a primera vista”. Por definición el ‘amor’ tarda años en desarrollarse. Si eres honesto contigo mismo, el único sentimiento que puede surgir a primera vista es el del deseo y la atracción.
Un hombre sabio dijo una vez: la pregunta más difícil de responder es una pregunta que tiene una respuesta simple.
Porque una respuesta simple es el tipo de respuesta más difícil de aceptar, parece un insulto a nuestra inteligencia, una luz a nuestro dilema. Pero a menudo la pregunta más profunda o el problema más urgente tienen una solución simple.
Mucha gente pregunta ¿por qué la Torah aparentemente cuenta solo historias que no importan? Jas veShalom. El zohar Hakadosh dice: “Maldice a quienes crean que la Torah nos cuentan simples historias”. Esto no es así, H’ no lo permita. Hasta los ángeles que bajan a esta tierra adquieren formas físicas para que la tierra los acepte; cuanto más la Torah que es más grande que los ángeles. H’ vistió a la Torah con vestimentas físicas, que son sus narraciones, para formar la capa externa de su alma, la esencia espiritual contenida en ella (Zohar Bamidbar 72).
Que prontamente podamos entender el verdadero amor que tiene nuestro padre Hashem con nosotros y que podamos encontrar nuestro camino para hacer la voluntad del Creador y así traer con gran celeridad la geula AMEN.

Bajur David Moshe Shallem Lichtenstein

Parashá Jaye Sará – (Vida de Sará). 22 Jeshván 5770 (30 de Octubre de 2010).TODO O NADA.

“…y Hashem bendijo a Abraham en todo” (Bereshit 24,1)

Y Abraham ya estaba muy anciano, así comienza el versículo, dice el rab hagaon Jaim Fridlander ztz”l, Menael Rujani de la Ieshivat Poneviz. Y escribió el Ramban que la Tora vuelve sobre el tema para mostrar el motivo por el cual Abraham le exige a Eliezer que le haga un juramento, porque Abraham entendió que estaba muy anciano y pensó que si mandaba a su sirviente a la tierra donde nació, podría suceder que cuando volviera el enviado, Abraham ya habría dejado este mundo…

¿Qué relación tiene que Abraham esté anciano con que Hashem lo bendijo en todo? Agrega el Ramban que fue bendecido con riquezas, negocios, honores, larga vida e hijos, todo lo que puede desear un hombre, y la Tora recuerda que todo lo que recibió Abraham, lo recibió en forma completa, sin que nada le falte…

Y no es fácil para el hombre que duda de todo lo que posee decir que tiene todo, en general, cuando Hashem le da a una persona una bendición completa, ¿acaso siente realmente que tiene todo? Ya dijeron Jazal, que quien tiene cien quiere doscientos…, ¿y cuándo podemos decir que una persona es íntegra, completa?, cuando al vivir en una situación de prosperidad en este mundo, su alma también siente la bendición, que tiene todo y no necesita más!

Cada uno de nuestros tres padres fueron poseedores de esta integridad, llegando a la categoría de tener “todo”. Y la Guemara, en el tratado de Baba Batra (hoja 17b) dice que fueron “tres” los que recibieron de Hakadosh Baruj Hu una bendición tal, que su Olam Haze fue “como” o casi un Olam Haba. O sea, que aparte de tener la bendición material, vivieron en este mundo con la categoría espiritual del mundo venidero. Y desde luego, no es necesario decirlo, ellos fueron Abraham, Itzjak y Iaacov. En ellos encontramos el decir que tienen todo, frente a esav que dice tener mucho, y el que dice mucho en general piensa que ese mucho no es suficiente…

Sobre tres personas el ietzer hara no tuvo control, y la prueba también resulta ser el tener todo. Algunos de nuestros jajamim agregan a David Hamelej como el cuarto. No podemos decir que no tenían ietzer hara, lo tenían pero no podía ejercer el control sobre ellos, de acuerdo a las palabras de Jazal, que una de las características del ietzer hara es ser como las moscas, si existe la suciedad hay lugar para que las moscas se posen allí, la suciedad es la puerta abierta para el ietzer hara. Nuestros Avot Hakedoshim eran íntegros, puros, con lo que no había lugar para que el ietzer se acerque.

Agrega el Tosafot que no se puede decir que el ietzer no podía hacer nada con ellos, ya que si así fuera no tendrían premio por el esfuerzo, lo que sucede es que después de que una persona pasa la mayoría de los años de su vida sin pecar, ya no pecará. También podemos decir que cuando Hakadosh Baruj Hu ve que esta persona se preocupa tanto por alejarse de los pecados, de ahí en más Hashem lo cuida y no permite que el ietzer lo ataque.

Y de todas formas, este hombre recibirá su premio por su gran trabajo, ya que si ahora el ietzer hara no tiene dominio sobre él es porque lo logró con su esfuerzo, con la categoría con que sirvió al Bore Olam mereció esto, por eso recibe su premio como si hubiera tenido que luchar siempre contra el ietzer hara.

Sobre seis personas, el ángel de la muerte no tuvo lo qué hacer: Abraham, Itzjak, Iaacov, Moshe, Aharon y Miriam. Sobre los tres primeros otra vez la palabra “todo” viene a enseñarnos. Y sobre Moshe, Aharon y Miriam está escrito como Hashem ordenó…, este como Hashem ordenó da muestras de integridad, de apegamiento al Creador, personas a las que no les falta ninguna virtud… Y sobre Miriam no está escrito “como Hashem…” pero en la Guemara aprenden con una relación de versículos, que Miriam murió de la misma forma que Moshe y Aharon, con “neshika”, con un beso, Hashem los llevó y no el ángel de la muerte.

La Guemara en el tratado de Baba Batra (hoja 16a), dice que el satan, el ietzer hara y el ángel de la muerte son la misma cosa, y que este ángel tiene dominio sobre las personas, cuando ellas tienen alguna carencia en sus virtudes, como dijo rabi Janina ben Dosa: no es la víbora la que mata sino los pecados son los que matan. En un hombre completo, sobre el que el ietzer no tiene dominio, si se decreta sobre él separarse de este mundo, no se separará a causa de sus falencias, no se separará por sentir medio del ángel de la muerte sino que se separará con toda su integridad…

Siete personas estuvieron libres de que su cuerpo se descomponga después de la muerte: Abraham, Itzjak, Iaacov, Moshe, Aharon, Miriam y Biniamin, el hijo de Iaacov. Sobre los seis primeros ya dijimos lo que está escrito, y Biniamin fue nombrado el “querido de Hashem”. También David Hamelej aparece agregado en esta lista, como otra persona íntegra, y como el ángel de la muerte no domina sobre sus almas, tampoco la descomposición puede atacar sus cuerpos…

Aprendemos entonces la importancia de la integridad, el ser completo, indispensable para el Olam Haba, algo que no permite que el ietzer hara nos domine, algo que no deja actuar al ángel de la muerte ni tampoco permite la desintegración del cuerpo después de los ciento veinte años… Casi nada.

Ahora, el rab Frinlander nos quiere hablar sobre los distintas categorías de integridad, ya que con Abraham está escrito que Hashem lo bendijo en todo, con Itzjak que le dio de todo, y con Iaacov dice tengo todo… Aparentemente hay distintas clases de eso que se llama todo.

Las distintas categorías del todo hacen que todo se encuadre dentro del Servicio al Creador, uniendo la materialidad con la espiritualidad, de la misma forma que en la Tora aparecen juntos los cielos y la tierra. O sea, todo lo que encontramos son instrumentos para servir al Bore Olam, sin medidas, sin cálculos, como está escrito en el Pirke Avot: todo lo que Hashem creó, lo creó para Su Honor (cap.6 Mishna 11), todo está creado para Su Servicio. Y así debe ser la visión del hombre sobre toda la Creación, ver que está dedicada exclusivamente al Servicio Divino, un servicio que tiene la finalidad de unir lo material con lo espiritual.

El rab hagaon Eliahu Desler ztz”l nos dice qué sucede con Abraham Avinu. Fue bendecido en todo, como dijo el Ramban, riquezas, honores, larga vida, no le faltaba nada, y cada cosa era considerada para él como un instrumento para servir al Bore Olam. El Zohar Hakadosh explica el versículo era anciano y lleno de días, indicando que todos sus años, todos sus días estuvieron dedicados para Hakadosh Baruj Hu, todo fue aprovechado por Abraham Avinu, no sólo cada día sino cada instante, todo lleno de integridad, no le faltó ni una parte de un día que no estuviera dedicada al Creador, y también siempre tuvo la misma visión sobre todas sus posesiones, todos instrumentos creados y diseñados para el Servicio.

Y si queremos ver más, podemos ver más, Abraham Avinu estaba desconectado de este mundo, como dijeron Jazal en el tratado de Baba Batra (16a), sobre el versículo: ahora veo que sos una mujer hermosa, le dice Abraham a Sara después de decenas de años de estar casados!!! ¿Qué vamos a decir, que nunca la miró? Seguro que le habló y la miró millones de veces, pero la belleza de Sara, una de las mujeres más hermosas de todos los tiempos, según nuestros jajamim, todo tiempo que no fue necesario saber de su belleza en cuanto a su trabajo para Hakadosh Baruj Hu, esto no ocupó lugar en su cabeza, esta es la explicación de que no la vio, ya que Abraham veia todo con la visión del Servicio al Creador. Pero en ese momento, cuando la belleza de Sara tenía que ver con el Servicio, ya que debía salvarse del faraón, entonces sí, ahora también la belleza ocupó su lugar…

Intentaremos explicar la grandeza de Abraham Avinu en cuanto a su cualidad de Jesed, como hacía favores, en especial, al recibir invitados en su casa. Si decimos que estaba desconectado de este mundo, ¿cómo podía saber de qué forma atender a sus invitados, cómo sabía que la lengua de la vaca era una de las porciones más sabrosas, acaso era un experto en la cocina?

Prosigue el rab Desler, Abraham, por más desconectado del mundo que estaba, sabía perfectamente cuando una comida era buena o mala, sabía como quedar de la mejor forma con sus invitados, como honrarlos, pero todo esto que sabía no era para su provecho, sino para los demás, porque esto también era parte del servir al Bore Olam… Y entonces estamos obligados a decir que todo el Olam Haze de Abraham es puro Olam Haba!

Rabi Israel Misalant ztz”l, explica las palabras Moshe, hombre de D-s, de la mitad para abajo, hombre, de la mitad para arriba, D-s. Por una parte, está escrito que la cara de Moshe brillaba como una fuente de luz, todo espiritualidad, luz de Santidad, con lo que vemos que no tenía ninguna relación con el Olam Haze. Pero por otro lado, al ser el conductor del pueblo de Israel, necesita también estar conectado con este mundo, porque un conductor tiene que conocer las necesidades de su pueblo, por eso, en la mitad de abajo será hombre. Podríamos decir, que si por él fuera tendría sólo relación con Hashem. De la misma forma que Abraham se relaciona con el cumplimiento de los preceptos, sabe lo que es una buena comida, pero para los invitados, porque esto también es servir al Bore Olam…

Y Abraham Avinu logró la finalidad de la que hablamos, convertir lo material en espiritual, usar todos los instrumentos materiales para la Avodat Hashem, todos son elementos para usar en el mundo espiritual.

Por eso podemos agregar, Abraham fue bendecido en todo, hay una Bendición que proviene de Hashem, pero hace falta “algo” que sea digno para recibir semejante bendición, un recipiente. En hebreo, la palabra todo, כל, tiene la misma estructura que la palabra instrumento o recipiente, כלי, y también se relaciona con las medidas, Abraham era el recipiente íntegro para que recaiga sobre él la Bendición de Hashem, y también podía medir cada cosa y cosa para orientarla hacia el Servicio del Creador.

El de todo que está escrito para Itzjak quiere mostrarnos una limitación, Itzjak, el representante de la fuerza, mira el Olam Haze con sentido crítico, y toma de este mundo lo mínimo indispensable, sólo lo que le hace falta para servir al Bore Olam, y esto es todo para él, no necesita otra cosa…

Y Iaacov, dice tengo todo, con su fuerza para servir a Hakadosh Baruj Hu podría decirle a esav que todo lo que él ve es todo, son los instrumentos que Hashem le dio para servirlo. Y esta es la enseñanza de tengo todo, la verdadera riqueza, como está escrito: quién es el rico, el que está contento con su parte, con la parte que Hashem le dio para que lo sirva. Y cada uno de nosotros, recibe, según su misión en este mundo, todos los elementos necesarios para realizar esa misión. Alguno tendrá una misión que necesita elementos grandes y valiosos, con lo que vivirá en medio de la riqueza, y otro necesitará menos instrumentos, y tendrá una situación más ajustada, pero con lo suficiente para cumplir con la misión para la que vinimos a este mundo.

Y lo que yo tengo, me guste o no, está designado a lo que yo tengo que hacer, por eso, de nada me sirve mirar lo que tiene mi compañero, que es lo apropiado para él y no para mí.

Iaacov Avinu no pide nada, sólo que Hashem lo cuide, le dé pan para comer y ropas para vestir, de forma que pueda hacer lo que se le exige.

Nosotros bendecimos al final de las comidas pidiendo la bendición que recibieron nuestros padres, pedimos “todo”, para poder recibir semejante bendición hace falta un buen recipiente que sea capaz de recibirla, tener una relación con esa bendición, como ser asignarla exclusivamente para servir al Bore Olam, convirtiéndonos en personas íntegras, enriqueciéndonos de buenas cualidades y alegres con lo que nos toca…

Sifte Jaim.

Leiluy Nishmat Harav Guilad Hacohen ben Shmuel זצ”ל

Haftarat Parashá Jaye Sará

Melajim I (I Reyes) 1:1-31

El libro de Melajim (Reyes) – como su nombre lo indica – nos relata acerca de los distintos reyes que tuvo el pueblo de Israel a lo largo de su historia, hasta la destrucción del primer Templo de Jerusalem a manos del emperador Nebujadnetzar (Nabucodonosor) de Babilonia. Respecto de los primeros reyes de Israel – incluyendo a David – nos es relatado en el libro de Shemuel (Samuel), y aquí el relato comienza con la historia de Shelomó hamélej (el rey Salomón).

Sin embargo, la historia de un hijo comienza en vida de sus padres y es por eso que el autor del libro de Melajim comienza el relato informándonos lo que ocurrió con el rey David en los últimos días de su vida.

La haftará que leeremos este shabat fue escogida del comienzo del libro de Melajim y así comienza:

“El rey David era anciano, entrado en años, y lo habían cubierto con las ropas, pero él no entraba en calor” (1:1).

Más adelante, el libro nos relata que hubo una lucha por el trono entre Adoniá Ben Jaguit (uno de los hijos del rey David) y Bat Shevá – la madre de Shelomó – quién pedía el trono para su hijo, ya que el rey David, le había jurado a ella que Shelomó reinará después de él. Al enterarse de esto, el rey David decidió coronarlo a su hijo Shelomó como rey, aún en vida, y así acallar estas disputas.

Es interesante ver que el relato comienza con un detalle aparentemente superfluo en relación con la historia que se nos quiere narrar. ¿Qué importaba si el rey David en los últimos días de vida sentía frío o calor?

Algunos comentaristas entedieron que en realidad este dato no es tan superfluo sino que encierra una gran enseñanza para nosotros. Ellos nos recuerdan lo que dice el Talmud respecto de lo que es relatado en el libro de Shemuel I (I Samuel) cap. 24.

Allí nos es relatado que Shaul el rey, estaba persiguiendo a David a través del desierto de En Guedi y en un momento determinado, Shaul se apartó de sus hombres para entrar a una cueva, para hacer sus necesidades. Él no sabía que David y sus hombres estaban próximos a ese lugar.

Cuando los hombres de David vieron esto, le dijeron a él que ese era el día respecto del cual D’os le había dicho que pondrá a sus enemigos en sus manos. En ese momento se levantó David y cortó el borde de la vestimenta de Shaul, como señal de que finalmente él reinará. Después, sin embargo, se arrepintió de lo que había hecho (a pesar de que Shaul lo perseguía a él y David tambíen lo podría haber matado) y le dijo a sus hombres que se arrepintió de haber tocado al rey que D’os había elegido para el pueblo de Israel y no le permitió a ninguno de sus hombres matar a Shaul, dejándolo escapar.

Comentando el hecho de que “se levantó David y cortó el borde de la vestimenta de Shaul” (Shemuel I -I Samuel- 24:5) nos dice el Talmud:

“Dijo Rabí Iosí el hijo de Rabí Janiná: Todo el que desprecia a las ropas, finalmente no tendrá satisfacción de ellas, así como está escrito: ‘El rey David era anciano, entrado en años, y lo habían cubierto con las ropas, pero él no entraba en calor'” (Berajot 62b).

El Maharshá (Morenu Harav Shelomó Eidels, 1555 – 1632) nos enseña que Rabí Iosí el hijo de Rabí Janiná encontró esta idea insinuada en el mismo texto, ya que en el pasuk (versículo) podría haber estado escrito simplemente: “y lo habían recubierto, pero él no entraba en calor” omitiendo las palabras “con las ropas”, y realmente hubiéramos entendido que con ropas fue que lo recubrieron. Sin embargo, por cuanto que el texto aclaró que “con las ropas” fue que lo recubrieron, se entiende que se nos quiere insinuar algo a través de este dato.

A simple vista, este pasaje del Talmud no es fácil de entender. ¿Qué pecado cometió David al cortar el borde de la vestimenta del rey Shaul? Además, a pesar de que podamos encontrar en su acción algún pecado, ¿qué relación tiene el hecho de que cortó el borde de la vestimenta de Shaul con el hecho de que al final de sus días las ropas no le servían para entrar en calor?

Para explicar esto, necesitamos entender que nosotros como seres humanos, debemos darle la importancia necesaria al cuidado de todos los elementos que D’os puso en Su mundo, a disposición del hombre. De esta manera él se beneficiará al utilizarlos debidamente y podrá perfeccionarse en su avodat Hashem (servicio a D’os).

Entre todos los medios que dispone el hombre, se encuentran los elementos materiales como ser las ropas, los alimentos, los metales, etc. y también se encuentran otros elementos no materiales como ser la Torá y el alma. Si aprendemos a utilizar correctamente los elementos materiales que están a nuestro alcance, entonces también sabremos utilizar eficientemente los elementos no materiales que tenemos a nuestra disposición.

El Rav Eliahu Desler (1891 – 1954) en su libro “Mijtav Meeliahu” dice que cuando David estaba con el rey Shaul en la cueva, él debía apresurarse por el gran peligro en el cual se encontraba, y tenía que tomar algún elemento que sirva como señal de que él estuvo con el rey Shaul y este último no lo dañó a él en absoluto. Pero David cortó el borde de la ropa de Shaul y fue castigado por eso, pues si hubiese pensado dos veces hubiese encontrado otra forma de conseguir su objetivo sin tener la necesidad de destruir un objeto entero. Es por eso que a David le fue considerado que despreció las ropas, pues en el nivel espititual en el cual él se encontraba, esta mínima acción es considerada un pecado. Y por cuanto que despreció las ropas, no tuvo el mérito de tener provecho y satisfacción de ellas en el momento en que las necesitaba, cuando envejeció, y a pesar de que pusieron sobre él muchas vestimentas, estas no eran suficientes, pues D’os decidió que las ropas no cumplan su función natural.

Y así también ocurre con alguien que ve que hay comida tirada en el piso y pasa de largo sin recogerla, él finalmente será pobre (Véase Eruvin 64). Por cuanto que los alimentos son despreciables a sus ojos, en definitiva carecerá de ellos.

Parashá Jaye Sará – (Vida de Sará). 27 Jeshván 5770 (14 de Noviembre de 2009).

Temas de la Parashá

Bereshit (Génesis) 23:1 – 25:18

Nuestra parashá habla sobre los siguientes temas:

Primera aliá (23:1-16)

La muerte de Sará.
Abraham compra un lugar para enterrar a Sará

Segunda aliá (23:17 – 24:9)

Abraham le ordena a su sirviente que vaya a la tierra de Aram Naharáim para buscar una mujer para Itzjak.

Tercera aliá (24:10-26)

El sirviente de Abraham se encamina hacia Aram Naharáim y al llegar encuentra a Rivká.

Cuarta aliá (24:27-52)

El sirviente de Abraham le pide a la familia de Rivká la mano de ella para casarse con Itzjak.

Quinta aliá (24:53-67)

El sirviente de Abraham y Rivká regresan a la tierra de Israel.
El casamiento de Itzjak y Rivká.

Sexta aliá (25:1-11)

Los hijos de Abraham y Keturá.
La muerte de Abraham y su entierro.

Séptima aliá (25:12-18)

Los descendientes de Ishmael.

Comentario de la Parashá

Siempre hemos escuchado que en nuestra sagrada Torá no existen temas innecesarios. Aún más, cada letra de la Torá encierra un profundo significado que requiere ser estudiada. Sin embargo, alguien podría llegar a pensar que a pesar de que todo lo que figura en la Torá es importante, existen temas de mayor o menor importancia que otros. Pero esto no es verdad.

En su libro de preguntas y respuestas, el Rambam (Rabí Moshé Ben Maimón, 1135 – 1205) nos explica que en la Torá no hay ninguna parte más importante que otra, sino que todos los relatos de la Torá tienen la misma importancia, pues cada palabra es la palabra de D’os a los hombres. Es por eso que de acuerdo a su opinión está prohibido ponerse de pie cuando en la sinagoga se leen los Diez Mandamientos, ya que eso denotaría que esa parte de la Torá es más importante que las demás.

Ahora bien, estudiando nuestra parashá encontramos una idea que aparentemente desafía esta teoría formulada por el Rambam, pues en el capítulo 24 de nuestro libro se nos relata que Abraham Avinu le pidió a su sirviente que vaya a Aram Naharaim (la tierra natal de Abraham) para buscar una mujer para su hijo Itzjak, y la Torá relata con lujo de detalles – más que en otras oportunidades – lo ocurrido en aquel viaje, además de repetir el relato dos veces. Y al investigar la razón de esto, encontramos que Rashí (Rabí Shelomo Itzjaki, 1040 – 1105), comentando el pasuk 42, cita el siguiente midrash:

“Dijo Rabí Ajá: Es más bella la conversación de los sirvientes de las casas de los padres, que la Torá de los hijos. La parashá de Eliézer (el sirviente de Abraham), se repite dos y tres veces, y (a pesar de que el tema de la impureza de) el reptil es una de las partes principales de la Torá (respecto de las leyes de pureza e impureza ritual), sólo aprendimos que su sangre impurifica al igual que su carne, de un versículo que está escrito con una letra de más” (Bereshit Rabá 60:9).

Aparentemente este midrash contradice las palabras de Maimónides, ya que Rabí Ajá claramente nos dijo que en la Torá algunas partes son más bellas que otras. Pero realmente esto no es una contradicción.

Escuché del Rav Z. N. Goldberg que en la Torá hay dos tipos de mitzvot (preceptos). Los famosos 613 preceptos que son iguales para todos los hijos de Israel, sin diferenciar entre una persona pobre y una rica, o entre un judío importante y uno simple, o entre un gran sabio de la Torá y un ignorante. Respecto de esos 613 preceptos, todos están obligados a cumplirlos por igual. Sin embargo, hay otros preceptos que no pertenecen a esta categoría. Y esta idea ya ha sido formulada por el Rambán (Rabí Moshé Ben Najmán, 1194 – 1270) comentando lo que dice la Torá al comienzo de parashat Kedoshim (Vaikrá -Levítico- 19:2).

Dice la Torá: “…santos deberán ser ustedes, ya que Santo soy Yo, Hashem, vuestro D’os”.

El Rambán explicó que esta ordenanza de la Torá no se parece al resto de las 613 mitzvot, pues la Torá generalmente ordena mandamientos específicos y bien definidos, y no reglas generales.

Es por eso que él explicó que mediante este pedido de santidad, la Torá nos exige que no nos encontremos en la categoría de un “naval birshut haTora” (un infame con el permiso de la Torá). ¿Cómo es esto? Si el hombre cumpliera todos los 613 preceptos sin prestar atención a las ordenanzas generales, él podría tomar vino todos los días, todo el tiempo, siendo una persona inútil para la sociedad y aparentemente no sería considerado un pecador.

Pero el Rambán explicó que ésto es totalmente erróneo. La Torá no escribió específicamente la prohibición de ser arrogante o de enojarse, sin embargo, sin ningún lugar a dudas, quien tiene estos defectos en su personalidad, se está comportando de una manera ajena al espíritu de la Torá.

Basado en sus palabras, nos explica el Rav Goldberg que para aprender respecto de alguna mitzvá específica que es igual para todo el pueblo de Israel, la Torá no necesitó extenderse en su explicación. Es por eso que para aprender que la sangre del reptil impurifica al igual que su carne, sólo bastó que en un versículo esté escrita una letra “de más”, a pesar de que ésta es una ley muy importante dentro de las leyes de pureza e impureza ritual.

Sin embargo, por cuanto que todo el relato del viaje del sirviente de Abraham para conseguir una esposa para Itzjak, nos viene a enseñar que es muy importante buscar una pareja con buenas midot (características) – como explica Rashí – la Torá necesitó extenderse en este relato, ya que ésta no es una mitzvá específica e igual para todo el pueblo de Israel, sino que depende de la cultura, la tradición, las características y el nivel espiritual de cada persona. Y es por eso que Abraham no quiso que Itzjak se case con una mujer de la tierra de Quenaan, pues ellas no tenían buenas midot y no eran compatibles con su hijo Itzjak

Parashá Jaye Sará – (Vida de Sará). 27 Jeshván 5770 (14 de Noviembre de 2009).

Comienza la parashá de esta semana relatando la muerte de Sará quien tenía ciento veintisiete años de edad. Sará murió en Kiryat Arba, Hebrón y en ese lugar Abraham compró un campo y la cueva de Majpelá para sepultarla allí. Abraham guardó duelo por su esposa.

Abraham ansiaba casar a Itzjak, su hijo, y para ello encargó a su sirviente Eliézer encontrar la mujer apropiada para Itzjak. Abraham hizo prometer a Eliézer que no elegiría esposa entre las hijas de los cananitas. Tenía que ir a la tierra natal de Abraham y encontrar allí a la compañera para Itzjak.

Eliézer se aprestó para llevar a cabo la orden de su amo y así preparó diez camellos cargándolos con muchos regalos que Abraham le dio, y comenzó su viaje hacia Aram Naharaim, la tierra de nacimiento de Abraham. Llegó por la noche y junto a un pozo fuera de la ciudad, rogó a Hashem para que pudiera encontrar la persona adecuada para Itzjak. Así en su oración al Eterno, dijo que pediría agua a una joven que estuviera junto al pozo, y sería aquella que le respondiera que daría agua a él y sus camellos. Esa sería la mujer elegida por el Todopoderoso.

Pero antes de finalizar Eliézer con su plegaria al Eterno, llegó al pozo Ribká a llenar su cántaro y Eliézer corrió hacia ella para pedirle agua. Ribká le dio de beber y prontamente sacó agua para dar a los camellos. Eliézer entendió que ella era la mujer designada por Hashem y le dio regalos. Eliézer se inclinó y se prosternó ante el Eterno, bendiciéndolo por Su bondad hacia Abraham. Ribká era nieta de Najor, hermano de Abraham.

Luego Ribká llevó a Eliézer hacia su casa y él contó todo lo acontecido hasta ese momento. Un hermano de Ribká, Labán salió al encuentro del visitante. Toda la familia estuvo de acuerdo con su unión con Itzjak y así es que permitieron que Ribká viajara a la tierra de Canaán para su casamiento.

Ribká conoció a Itzjak y éste la desposó.

Abraham tomó como esposa a Keturá y tuvo con ella otros seis hijos. Dio regalos a todos sus hijos, pero dejó toda su herencia a su querido hijo Itzjak. Abraham murió a la edad de ciento setenta y cinco años y fue enterrado por sus hijos Itzjak e Ishmael en la cueva de Majpelá junto a Sará.