Parashá Nasó (Levanta) – 2 Sivan 5771 (4 de Junio de 2011).

Nuestra parasha comienza con el relato acerca de la consagración de las familias de Levi, la función de cada una de las familias, el censo total de la tribu de Levi que fue de 8580. Cada familia tuvo una función especial, así la familia de Guershon y la familia Merari fueron los encargados del mantenimiento y transporte de los implementos del Mishkan, la familia de los Kehatitas se dedicaron a la aboda (trabajo) en sí del mishkan.

La cuenta de los Leviim

En nuestra parasha muchos preguntan ¿por qué fueron precisamente contados los leviim por separados y aun más por que fueron contados por familias?

La respuesta a esto es que los Leviim eran la guardia personal de Hashem por lo tanto el contarlos por separado hacía en ellos un reconocimiento muy alto ante las demás tribus, también fueron contados por familias ya que cada una de estas familias tenia una labor especial para el servicio de Hashem.

Hoy en día el pueblo de Israel es como la guardia personal de Hashem y cada uno de nosotros tenemos una labor especial que Hashem nos ha encomendado, pero ¿como saber cual es nuestra función? La respuesta a esto la podemos hallar en el estudio de Torah, ya que la Torah es la luz que alumbra el camino de la persona como esta escrito ner mitzva ve Torah Or (una vela es una mitzva pero la Torah es la luz) cuando estudiamos Torah esto hace que retroactivamente encontremos nuestra función en este mundo.

La mujer Sota

En nuestra parasha también vemos acerca del castigo que se le da a una mujer infiel.

La palabra “Sota” viene de la palabra “shetut” que significa tonteria, esto quiere decir que la mujer que convivía con otro hombre que no era su marido se consideraba como una mujer tonta, ya que dejo que sus impulsos la llevaran a cometer el adulterio, en si el castigo no esta por el adulterio si no en el proceso que llevo como final hacer la transgresión

Cuando un esposo desconfiaba de su mujer por infidelidad, la mujer era llevada ante el kohen para hacerle la ceremonia de Sota, la cual consistía en verter agua en un recipiente de barro, se escribía la promesa de la mujer de que no había estado con ningún otro hombre y se ponía en la vasija para que el agua lo disolviera, también se escribía el nombre inefable de Hashem, (este es uno de los pocos casos que el nombre de Hashem podía ser borrado) y también se metía dentro del recipiente para que el agua lo disolviese, también se recogía un poco de polvo del templo y se vertía sobre este recipiente, la mujer tenia que tomarlo y prometer que no estuvo con ningún otro hombre. El kohen decía entonces que recayera la maldición sobre ella si estuvo con otro hombre y la mujer respondía dos veces amen, amen, esto es lo que se llama en la guemara un guilgul shebua, es decir un juramento que viene por otro juramento.

Si la mujer era culpable su vientre si inflaba y moría, también el estómago del hombre con el que convivio se inflamaba llevándolo a morir, esto era un milagro que ocurría cuando se hacia la Sota, y si la mujer no era culpable entonces su vientre era bendecido concebía hijos sin tener dolor de parto y sus hijos serían muy bellos y sanos.

Cuando el pueblo de Israel pecó con el becerro de oro, está escrito en el midrash que Moshe lo convirtió en polvo el becerro y de ese polvo hizo tomar a todo el pueblo, si alguien tuvo que ver en el pecado del becerro de oro su estómago se inflaba y moría y si no eran bendecidos con mucha prosperidad, de aquí podemos ver que nosotros el pueblo de Israel somos como la novia de Hashem y nuestra ketuba es la misma Torah que nos fue dada en el Sinaí.

Ahora que estamos próximos a Shavuot, que es la entrega de la Torah, debemos estar como una kala ante un jatan, es decir preparándonos para entrar en la jupa y recibir la ketuba que une al jatan y a la kala, así también la entrega de la Torah nos da un lazo mas fuerte con Hashem, por lo tanto debemos estar limpios como una kala que esta limpia para su jatan.

Entonces bien en nuestra parasha podemos ver que así como el lazo entre un jatan y una kala es tan fuerte, así también el lazo que hay entre el Creador y nosotros, su pueblo es muy fuerte y precisamente esta parasha, que se lee antes de Shavuot nos viene a dar las instrucciones para entrar en la jupa de Hashem y ¿cómo se logra esto? Purificando nuestro cuerpo y alma por medio del cumplimiento de mitzvot, así bien que prontamente podamos estar preparados para recibir la Torah, el contrato de la unión de Hashem con el pueblo y que prontamente estemos viendo la geula para todo el pueblo de Israel AMEN.

Bajur David Moshe Shallem Lichtenstein
Anuncios

Parashá Nasó (Levanta) – 9 Sivan 5770 (22 de Mayo de 2010). Comentarios

Primer comentario (Gentileza, http://www.judaicasite.com)
Segundo comentario (Rab Daniel Oppenheimer, http://www.ajdut.com.ar)
Tercer comentario (Gentileza, www.judaicasite.com)

Primer comentario – La individualidad dentro de la Estructura

Iosi esta radiante. No solo va a ser esta semana su Bar Mitzvá, sino que le tocara leer la parashá mas larga de toda la Tora: “Naso”, nada menos que 176 versículos! Sus primos y amigos se alegran con el. Su padre, en tanto, le pide que preste atención al capitulo 7. Por que? Si bien Naso es la parashá la mas larga, tiene 89 versículos que son repetitivos.

En efecto, en doce sucesivos días, el príncipe de cada una de las tribus de Israel trajo al Santuario su propio conjunto de regalos y ofrendas. Por ejemplo el primer día vino el Príncipe de Iehuda, Najshon ben Aminadav, trayendo una fuente de plata que pesaba 130 shekel, un bol de plata 70 shekel de peso (ambas repletas de harina flor), un incensario de oro de 10 shekel de peso, y animales varios que totalizaban cinco bovinos, seis carneros, seis cabras y seis ovejas.

El segundo día se acerco el Principe de Isajar, Netanel ben Tzuar, trayendo exactamente lo mismo que su antecesor. Y asi con todos los siguientes. Sorprendentemente la Tora repite la misma exacta descripcion 12 veces. Y cada uno de los principes dono EXACTAMENTE lo mismo! Esto parecería contradecir el principio básico de que la Torá nunca es superflua y no contiene ni una letra de mas (lo que es la base de muchas ensenanzas talmudicas). Uno debería preguntarse: “Por que no enumera simplemente las ofrendas traidas por Najshon y después dice que las demas tribus donaron exactamente las mismas cosas?”. La respuesta es que a pesar de presentar ofrendas iguales, cada uno de los principes realmente trajo su propia y única ofrenda.

En verdad hay todo un libro escrito basado en el Midrash (Bamidbar Raba13:13) que detalla como cada príncipe trajo cada item por su propia y especifica razón. Por ejemplo, el Midrash dice que cada uno trajo un bol de plata que pesaba 70 shekel y para un príncipe simbolizaba las 70 almas judias que bajaron a Egipto. Para otro representaba los 70 jueces del Sanhedrin. Para otro las 70 naciones del mundo. Para otro la edad de Abraham (70) en el Brit ben Habetarim (Pacto entre las partes, Bereshit 15), y asi sucesivamente. El hecho de que la Torá repite lo mismo 12 veces significa que aunque las ofrendas eran idénticas, cada una estaba sellada con su propio significado y sentido. Dice un Midrash sobre esta parashá que Di-s afirma: “Las ofrendas de los principes Me son tan queridas como la Canción que el Pueblo Judio canto junto al Mar”. La comparación surge de la palabra “Ze” usada en ambas referencias: Shemot 15:2 y Bamidbar 7:17. Junto al mar Rojo varios millones de hombres, mujeres y ninios cantaron las alabanzas de Hashem y gritaron: “Ze Keli v-anvehu”(Este es mi Di-s y Lo glorificare). Pero el versículo en verdad deberia haber dicho Ze Kelenu (Este es nuestro Di-s). Como es que millones de personas pudieron afirmar que “Este es MI Di-s personal”? Junto al Mar Rojo, cada individuo vio la misma cosa, pero cada uno la experimento en forma diferente, al grado de decir “Este es mi Di-s personal”. Y asi como lo del Mar Rojo fue una experiencia única y personal, asi tambien cada uno de los príncipes que trajeron una ofrenda única y personal.

Dentro de la estructura de leyes y preceptos dados por la Tora, cada judio posee una forma especial y única de servir a Di-s, siempre dentro de los lineamientos Divinos. El Rashba (Rabi Shlomo ben Aderet, Espania S XIII) decía que cada judio posee un particular conducto espiritual por el cual canalizar las enseñanzas de la Torá en una forma adecuada a su alma especial y única.

A través de la ley mosaica formamos esa diversidad mosaica que es el Pueblo Judio, pero por supuesto nunca fuera de las reglas. La Torá establece sus eternas e inmutables mitzvot para la expresión y la observancia judias, pero al mismo tiempo esta en nosotros el “buscar Su Presencia” individualmente con nuestros propios talentos y caracteristicas.

Segundo comentario – Un saludo para todos

“Buenos días, señorita” – decíamos los alumnos de aquel entonces, todas las mañanas cuando entrábamos al grado para aprender a escribir, a sumar y a tener buenos modales como el de saludar a las personas. Desde entonces tenemos asumido que “corresponde” – a quien pretende considerarse bien educado – saludar a toda persona conocida en cuanto lo vea. En esto coinciden plenamente los seres humanos de las más diversas extracciones, con la diferencia que su saludo puede variar en la forma de realizarse. Los militares tienen su propia venia y otros saludan con los gestos más diversos: algunos se besan, otros se inclinan respetuosamente a la distancia, otros aun se abrazan y se dan efusivas palmadas en la espalda, y otros poseen diferentes maneras o ademanes. En el idioma hebreo es corriente saludarse con la palabra Shalom, que sirve tanto para decir “hola” como para despedirse con el “chau”. La palabra “shalom”, sin embargo, no se reduce a una forma de saludo, sino que significa, a su vez “paz”, y, aparte de eso, no por casualidad, es uno de los nombres y atributos del Todopoderoso. ¿Qué hay de todo eso? ¿Por qué se utiliza un nombre de D”s para saludarse y por qué precisamente con la palabra “paz”?

Para comprender esto, debemos aclarar que el saludo no es únicamente uno de los modales de cortesía, sino un deseo, o, mejor expresado en términos del judío creyente, un rezo (a D”s) por el bienestar del semejante. En ese significado, ni siquiera es necesario que el beneficiado se entere de los buenos augurios, pues se debe bregar por su dicha tanto si él lo sabe, o no. (En cierta oportunidad, R. Natan Tzvi Finkel sz”l, pasaba por la ventana de una casa y saludó en aquella dirección. Un alumno que lo acompañaba, se extrañó, pues no veía a nadie en la ventana. A lo cual le respondió R. Natan Tzvi: “Nunca entendí a la gente que sólo desea bien al prójimo, cuando el otro la ve…”) Pues entonces, no existen verdaderamente los modales como una virtud en si. Los modales pertenecen a un juego de nuestro mundo occidental ficticio e hipócrita en el cual prima el concepto de “cómo quedar” por sobre el “cómo es”. Lo que la Torá espera de la persona es que realmente desee bien al semejante de corazón, aun si aquel no sabe de sus buenas intenciones. La demostración pública y la manera visible del ademán del saludo es un acto adicional al deseo sincero y sirve para que el semejante sienta que está acompañado, pues eso también le da fuerza y ánimo en su tarea personal. Entenderemos entonces, porqué la mención del nombre de D”s en el saludo. Más que un gesto hacia el otro, nuestra plegaria en el momento de ver al amigo (o el que aún no lo es), está dirigida hacia D”s para que le colme con buenaventura. El hecho que entre todos los nombres de D”s se acostumbre utilizar “shalom”, aquel que significa paz, integridad o armonía, es porque nada del mundo se puede realizar ni disfrutar, sin el beneficio de la paz y de la tranquilidad.

La forma de saludarse con el nombre de D”s no es nueva. En la lectura de Ruth, que se escucha en Shavuot, encontramos a Boaz que saluda a sus empleados que le están cosechando el campo con “Hashem imajem” = D”s con Ustedes, a lo cual éstos le responden “ievarejejá hashem” = que D”s te bendiga. A muchos que estén leyendo esto les sorprenderá saber que saludar a la gente es una obligación religiosa. A otros les costará aprender a realmente el desearle bien al otro. Lo segundo es indudablemente más difícil que lo primero. Pues la parte ostentosa del saludo, es cuestión de costumbre, mientras que cultivarse en la manera de anhelar permanentemente el bienestar del prójimo requiere un trabajo sobre las características humanas propias, que pocos están dispuestos a asumir.

Si analizamos la lectura semanal de este Shabbat, encontraremos que se le encargó a Aharón y a su descendencia la tarea de bendecir diariamente a los judíos. Es lo que conocemos por Bircat Cohanim (fuera de Israel, los Ashkenazim únicamente lo cumplimos en los días de fiesta). Uno se pregunta: ¿Por qué justamente Aharón? La respuesta la encontramos en su historia personal. Por qué mereció Aharón vestir sobre su pecho los Urim veTumim (nombres sagrados que formaban parte del pectoral que lucía el sumo sacerdote)? Contestan los Sabios: “Un corazón que se entera que su hermano menor fue agraciado con la tarea de convertirse en el mensajero Di-vino y líder del pueblo para extraer a los judíos de Egipto (en lugar de él mismo) y alegrarse de verdad sin ningún dejo de celos, se merece vestir este adorno…”. Es más fácil solidarizarse con el dolor ajeno, que fraternizar o adherir a su alegría (aun más, cuando uno mismo no la posee). Aharón es entonces el paradigma de aquel que aspira por el bienestar de los demás. Por lo tanto, no hay nadie más digno de bendecir al pueblo que Aharón. ¿Qué nos enseña el Sabio Hillel y nos exige que aprendamos de Aharón? “Ama la paz, busca la paz, ama a las personas y las acerca a la Torá” (Pirkei Avot 1). En la misma época de Hillel vivió otro famoso Sabio, llamado Shamai. Ambos fundaron importantes Ieshivot mencionadas a lo largo del Talmud. ¿Qué nos legó Shamai en su enseñanza? “Hevé mekabel et kol adam besever panim iafot” = recibe a toda persona con un buen semblante. No alcanza con sólo saludar. Se nos demanda tenerlo en cuenta y darle la debida consideración e interés (“besever”). A su vez se nos pide que se lo vea con el contacto facial, es decir: aproximarse a él y no atender a sus necesidades de reojo (“panim”).

Por último se habla de “iafot” = radiante. Es decir que la cara que ven los demás debe ser alegre y con una sonrisa. La expresión de un rostro alegre contagia a los que lo rodean y hasta puede cambiarle el día a nuestros seres queridos. Es más, en muchas instancias la alegría del semblante puede quitar los habituales prejuicios y resquemores que surgen entre los seres humanos por los malos entendidos que suelen ocurrir por error o por el hecho que dos personas tienen diferencias de opinión en algún ámbito. Por otro lado, los Sabios de Mussar, el estudio minucioso de rectificación de la conducta propia, consideran que la exhibición notoria de una cara triste es equivalente a la ley de “bor birshut harabim”, una foza peligrosa cavada de manera irresponsable en un lugar de tránsito público catalogada como acto sancionable en la Torá. El saludo diario hace sentir importante al oyente. Se cuenta acerca de R. Iojanán ben Zakai, uno de los Tanaím más importantes de la Mishná, que nunca una persona le adelantó el saludo, aun un desconocido en el mercado (tratado Brajot 17).

El Talmud es aun más severo con aquel que no responde al saludo y lo considera como que “roba a un menesteroso”, pues lo único que es posible quitarle al pobre que carece de todo lo material es el saludo que se le debe como ser humano. La cualidad que acabo de citar del Talmud acerca de R. Iojanán ben Zakai, caracterizó a todos los Sabios de la Torá en todos los tiempos. Yo tuve el privilegio de conocer a muchos e invariablemente mostraban alegría al saludar aun cuando yo era un extraño desconocido para ellos.

El R. Arye Levin sz”l, quien visitaba regularmente las cárceles de Israel se distinguió en esta meritoria actitud. Cuenta uno de los presos: “En uno de los Shabatot de 5499 (1939), vi a R. Arye que estaba saludando y conversando con un asesino (preso) de quien era difícil pensar que le quedaba algo del “semblante Di-vino”, me asombré y sospeché de la actitud de R. Arye quien estaba dispuesto a dispensar su amor a un homicida de su propia esposa, madre de sus hijos… “Al día siguiente, cuando me estaba quitando los Tefilín y el Talit, se me acercó aquel individuo y me solicitó que le prestara estos objetos sagrados. Dudé, conociendo el pasado de este hombre, pero dado que insistió, consentí en dárselos. Se colocó el Tefilín y comenzó a rezar del Sidur.

Se me acercaron varios presidiarios para castigar a aquel hombre. “¿Desde cuándo este hombre dice Tefilá (rezo)? Seguro que se debe estar burlando de los objetos sagrados de nuestra religión!” Como demostración, aludieron a que se había colocado el Tefilín sobre la mano derecha (en lugar de la izquierda, como se debe hacer). “Dado que sabía que eran capaces de cualquier atrocidad, les pedí tiempo para analizar el tema. Cité al “interesado” y en confianza le pregunté por qué se había colocado el Tefilín de manera indebida. A lo cual me respondió emocionado: “Entendé, luego de la visita de R. Arye, reflexioné todo aquel día sobre mis acciones y decidí arrepentirme de mis crímenes. Sentí la urgencia de rezar. Pero… ¿cómo iba a colocar el Tefilín sobre mi mano izquierda que está impura por derramar sangre inocente? Por otro lado, la derecha aún está pura…”. “En aquel momento, comprendí la fuerza espiritual de nuestro maestro que lograba extraer las chispas sagradas del alma aun del propio barro.” Esta historia es auténtica. También la de R. Iojanan ben Zakai y la de Aharón. Cuánto nos queda por aprender! Por lo pronto, podemos saludar con respeto, cordialidad y afecto.

Daniel Oppenheimer

Tercer comentario – De quién es todo eso?

Hay un conjunto de versiculos algo misteriosos en la perasha de esta semana: “Y cada ofrenda de todo lo sagrado de los hijos de Israel que acercaren al Kohen (Sacerdote), de el sera. Lo sagrado de un hombre de el sera, y lo que un hombre da al kohen sera suyo”. (Bamidbar 5:9-10)

Este versiculo tiene tantas interpretaciones midrashicas y homileticas! Aun despues de que Rashi, el gran maestro de la explicacion de la Tora, aclara el simple significado del versiculo, afirma el que existen variadas interpretaciones de fuentes midrashicas. Obviamente esto necesita de una profunda interpretacion. Para que fin dare mi contribucion? Que quiere decir la Tora con eso de que “la ofrenda sagrada de un hombre, de el sera”. Como puede ser lo sagrado suyo? Y que quiere decir sagrado de todos modos?

Despues de todo, cuando uno dedica ofrendas al Templo, ya no son mas “sus” cosas sagradas, ya pertenecen al Templo. Una placa podria quizas aceptarse como reconocimiento, pero ciertamente que eso no es un certificado de titularidad. Si el versiculo se esta refiriendo a los articulos sagrados que posee un individuo, en ese caso parece tambien demasiado redundante: las posesiones de una persona son por supuesto suyas!

Hace algunos años, una ieshiva invito para su ceremonia de comienzo de cursos a cierto senador del estado norteamericano de Delaware para que ofreciera una conferencia. El senador fue invitado en razon de que era un buen amigo de un famoso filantropo y miembro de la comunidad local, ademas de buen amigo de la escuela. Despues de la ceremonia, un rab tuvo el privilegio de viajar con el senador y el hombre rico en la lujosa limousina de este ultimo. Se trataba de un vehiculo suntuoso y apropiado para llevar a los altos dignatarios y hombres de negocios que solian frecuentar al acaudalado businessman. Luego de andar por un rato discutiendo de todo, desde politica de Israel hasta temas concernientes a la educacion, algo en un rincon de atrás de la limousina llamo la atencion del rabino. Se trataba de un estuche de tefilin, una bolsa de terciopelo que contenia las sagradas filacterias que su dueno habia apoyado contra un rincon del parabrisas trasero. Sobresaliendo de la bolsita se veian los retzuot, las sagradas correas que unen al hombre judio con su Creador en el ritual diario. El rabino estaba sorprendido y perplejo al mismo tiempo. No estaba ni siquiera seguro de que el hombre guardara el kashrut (leyes de alimentos aptos segun la Tora). Sin embargo los tefilin estaban justo ahí, casi expuestos a la vista de todos, en la misma limousina en que se cerraban asuntos multimillonarios con prominentes hombres de negocio y se discutian importantes asuntos con prominentes estadistas.

Unas semanas mas tarde, el rabino visito al acaudalado filantropo en su oficina. Fue alli donde salto la pregunta. “No consigo llegar al punto. Por lo que yo entiendo, Ud. no es observante y su vehiculo constituye apenas un lugar de recepcion de rabinos. Sin embargo Ud. guarda sus tefilin en su auto, a la vista de todo el mundo. Por que?”.

Su limpia respuesta resuena hasta ahora en los oidos del rabino. “Cuando yo viajo llevo mis cosas. Esos tefilin son mis cosas”.

La Tora emite un profundo decreto que define no solo lo que tenemos sino tambien quienes somos. Aquellos de nosotros que pensamos que la vida, con todo lo completa que pueda parecer, con todo lo suculento que puedan gustarse los platos que ella sirve, no es mas que un fugaz momento en la gran escala de la infinita eternidad… que somos y que tenemos!

La Tora nos dice que, despues de que todos los “partidos” sean jugados y la multitud se retire del repleto “estadio”, tendremos solo una cosa: nuestras cosas sagradas. SON NUESTRAS. Los automoviles se rompen, las computadoras se destruyen, los satelites explotan, las fortunas decrecen y la fama vale tanto como el diario de ayer. Solo las cosas sagradas que hacemos, solo nuestros actos espirituales, sean en la relacion con nuestros semejantes o con nuestro Creador, ESO permanece. Esas cosas sagradas son nuestras! Siempre nos perteneceran. Es lo que nos acompania al viajar y eso es lo que podremos llevarnos. En este mundo y en el proximo.

Cuando empezaremos a cumplir mas mitzvot?

(Basado en Rab M.Kamenetzky)

Parashá Nasó (Levanta) – 14 Sivan 5769 (6 de Junio de 2009)

Resumen de la Parashá
Comienza la parashá, con la orden el Eterno a Moshé, de censar a los descendientes de Guershon, Merari y Kehat, todos varones de treinta a cincuenta años, aptos para servir en el ejército.

El censo reveló que la descendencia de Guershon sumaba dos mil seiscientos treinta varones, la de Merari tres mil doscientos y los de Kehat dos mil setecientos cincuenta varones.

Hashem asimismo indicó cuáles serían las tareas que debían cumplir, como ser los gersonitas debía transportar las cortinas del Tabernáculo, los velos del atrio, los utensilios para el servicio en el altar. Por su parte, los hijos de Merari, debían portar las tablas, travesaños, columnas y zócalos del Tabernáculo. Los componentes del Kehat, debían transportar las vasijas más sagradas.

El Todopoderoso indicó a Moshé que ordenara a los Hijos de Israel que sacaran de los campamentos a todo leproso o impuro. También ordenó ciertas leyes:

1. Si alguien cometiera un pecado contra su prójimo, confesándolo, debía restituir el valor del daño más un quinto de monto original y llevar ante el Cohén una ofrenda de culpa como expiación.

2. Si un marido sospechaba que su esposa le era infiel, debía presentarse ante el Cohén con su querella y entonces el Sumo Sacerdote tomaba agua santa y la mezclaba con polvo del piso del Santuario. Posteriormente juramentaba a la mujer y debía beber esa agua, y si era culpable sufría daños con deformidades en su cuerpo y su juramento, que estaba escrito en un rollo, era borrado en el agua. En este caso, la mujer debía morir. Si era inocente, se la bendecía con maternidad.

3. Todo aquel, hombre o mujer, que prometiera consagrarse completamente al Todopoderoso por un cierto tiempo, (un nazir), debía abstenerse de beber vino y bebidas fuertes provenientes de la uva. Debía dejar crecer sus cabellos ilimitadamente y no tomar contacto con ningún cadáver. Si lo hiciera accidentalmente, impurificándose de esta manera, debía raparse la cabeza, ofrecer un sacrificio de expiación, y comenzar nuevamente su tiempo de nazareo. Cuando finalizaba sus días de consagración, llevaba un sacrificio, se afeitaba la cabeza, y quemaba sus cabellos en el fuego del sacrificio.

4. Los Cohanim debían bendecir al Pueblo con una alabanza especial: “¡El Señor te bendiga y te guarde! ¡Haga el Señor resplandecer Su rostro sobre ti y tenga de ti compasión! ¡Alce el Señor Su rostro sobre ti y te conceda la paz!”.

El Mishkán fue inaugurado el primero de Nisán, después del primer año de la salida de Egipto. Los dirigentes de las doce tribus acercaron donaciones de carros y bueyes para el traslado del Tabernáculo y sus elementos. También acercaron como regalo, platos, cubiertos y vasos de oro y plata, cada elemento uno por cada tribu, y también animales para sacrificio.

Moshé escuchó la voz del Eterno, que le hablaba desde arriba del Arca del Testimonio, entre los dos querubines.

http://www.mesilot.org/

La Parashá en Profundidad
Es Sólo un Espiritu Necio

Sobre el versículo: “Todo hombre cuando su esposa se desvíe” que abren nuestra Parshá las leyes correspondientes a la mujer que se desvió de la conducta pudorosa (“sotá”), nuestros Sabios comentan: “Un hombre no trasngrede salvo que le haya entrado un espíritu necio” (El término que utiliza el texto para decir “se desvíe” es tisté, con las mismas letras que shtut, que implica necedad, pues el desvío del pudor, y la infidelidad, está estrechamente relacionado con la necedad y la idiotez.

Este dicho de los Sabios nos brinda una explicación a un fenómeno que a simple vista es asombroso: todo judío, quienquiera que sea, posee en lo profundo de su alma un inquebrantable amor al Altísimo. Elegirá, sin titubeo alguno, entregar su vida en aras de la Santificación de Su Nombre y con tal de no practicar la idolatría. Siendo así, ¿cómo es posible que el judío transgrediera por medio del pecado, acto que lo separa y aleja de Hashem? ¿Cómo ocurre que uno se permita llevar a cabo un acto que contradice su fe y convicción interior?

UN ESPÍRITU AJENO

La respuesta es que “le entró un espíritu necio”. Lo dominó un espíritu ajeno, un espíritu de idiotez, que tapó a la fe que hay en su corazón. Es él quien causó su insensibilidad frente a la gravedad de su accionar, que causa la desconexión de Hashem. Si hubiera sentido el verdadero significado del pecado y la trasgresión, y el hecho que ellos los alejan de la fuente de la santidad- no hubiera pecado bajo ninguna circunstancia.

¿Cuál es ese espíritu necio?- el deseo material. La atracción materialista y carnal causa que el hombre pierda la sensibilidad espiritual y el sentimiento de apego al Altísimo. Él se auto- engaña como que aquí no pasó nada y a pesar del pecado sigue fiel al judaísmo y cercano a Hashem. El deseo de placeres tapa la verdad, que todo pecado, incluso el más leve, daña el vínculo de unión con Di-s.

BUENO EN SU FUERO ÍNTIMO

Por el otro lado, siendo que la causa principal del pecado es ese ‘espíritu necio’ que oculta la verdad, resulta que incluso cuando el hombre peca, eso no significa que él mismo sea malo. Todo lo contrario, en su fuero interior él es bueno, está apegado a Di-s y no desea pecar, sólo que el espíritu de la idiotez tomó posesión de él y le causó transgredir. El pecado es algo ajeno y no es parte de la persona.

Aprendemos esta manera de ver al pecado del versículo “cuando su esposa se desvíe”. Y no es casual. Hay una relación esencial entre el concepto general del pecado con el pecado de la mujer que se desvió de la conducta adecuada para con su marido.

EL PUEBLO JUDÍO COMO LA MUJER

Más de una vez se compara el vínculo entre el Altísimo y el pueblo de Israel con la relación entre el marido y su esposa. Hashem es ‘el hombre’ y la Congregación de Israel ‘la mujer’. Cuando un judío peca frente a Di-s es cual una mujer que le da la espalda a su marido, como esa mujer que se desvió del pudor y la fidelidad. Por ello, es específicamente el caso de la mujer que se desvió (“sotá”), el ejemplo elegido por la Torá para enseñarnos la característica de lo que es el pecado.

La analogía con la mujer que se ‘desvió’ (“sotá”) nos expresa también un aspecto positivo. La “sotá” no es una mujer que es seguro que pecó, sólo actuó indebidamente, despertando sospechas. Y la Torá asegura que si finalmente resulta que es pura e inocente, “quedará limpia y concebirá simiente”. Así es como ocurre con el judío: a pesar de haber pecado, en lo profundo de su corazón permanece unido a Hashem, y por eso finalmente hará Teshuvá y retornará a Su camino, puesto que no quedará rechazado de Él, rechazado alguno.

(Likutei Sijot Tomo 2, Pág. 311)

http://www.es.chabad.org/