Parashá Toledot – (Genealogía). 3 Kislev 5773 (17 de Noviembre de 2012).Enfoques sobre la Parashá

“Y esta es la descendencia de Itzjak el hijo de Abraham – Abraham habia engendrado a Itzjak” (Génesis 25:19)

Itzjak siempre consideró que su único mérito fue que el era “el hijo de Abraham”, y Abraham pensó que su único mérito fue que “engendró a Itzjak”.

Este es el camino de los tzadikim: ellos nunca se consideran meritorios, sino que su único mérito es ser el hijo o el padre de un tzadik.

(Admor Rabí Iejiel m’Alexander en Itore Torá)

“Y esta es la descendencia de Itzjak el hijo de Abraham – Abraham habia engendrado a Itzjak” (Génesis 25:19)

Estas son las primeras palabras de la parashá de esta semana.  La parashá pasada termina: “…(Ishmael) sobre la faz de todos sus hermanos él acampó”.

La Torá usa una palabra para “acampó” que también significa “caer”.  La Torá nos insinúa, mediante la yuxtaposición de estos dos versículos, que cuando Ishmael “cae” en el capitulo final de la historia del mundo, va a brillar el resplandor del Mashíaj, hijo de David…que es la “descendencia de Itzjak el hijo de Abraham”.

(Ba’al Haturim)

“Yaacob fue un hombre simple” (Génesis 25:27)

Un hombre necesita controlar y dominar su carácter, poner en práctica la cualidad apropiada en la situación correcta.  Porque habrá veces que necesitará aplicar una “cualidad no tan buena” para la razón correcta, como enseñan nuestros Sabios: “El que es misericordioso cuando la situación requiere dureza, terminará siendo duro cuando tenga que ser misericordioso” (Kohelet Rabbá cap.7).  Es por eso que Yaacob es llamado un hombre simple.

Hombre implicando que el podía aplicar su simpleza cuando era apropiado, pero cuando trataba con engaños el podía ser tan astuto e ingenioso como era de simple…

(Ha Rabe Hakadosh m’Lublin en Mayaná Shel Torá)

“La voz es la voz de Yaacob, y las manos son las manos de Esav” (Génesis 26:22)

La voz pertenece a Yaacob y las manos a Esav.  La fuerza interna que emana del corazón es la voz y la fuerza externa, la acción, son las manos.  Estas manos no se conforman con dominar al mundo sino que tienen que estar constantemente subyugando a la voz.

Las manos de Esav, se introducen con violencia dentro de las entrañas de Yaacob, manos burdas sondeando en lo mas intimo del alma, construyendo ídolos en el Santuario del alma judía. Las manos estrangulando a la voz.  La voz de la oración vacía y sin sentimiento… de una Mitzvá cumplida mecánicamente… son manos a la obra.  Y la voz se oye cada vez más lejana.  Pero a pesar de todo, la voz es la voz de Yaacob, destinada a elevarse, destinada a santificar y a purificar las manos.

Itzjak pensó que era Esav quien estaba frente a él, pensó que Esav había adquirido la voz de Yaacob, y que se había santificado y elevado.  La verdad fue que desgraciadamente Esav no cambió, sino que fue Yaacob quien estuvo frente a él, disfrazado de Esav.  La voz de Yaacob penetró hasta los confines más lejanos del mundo material.

(Adaptado de Rabí Shlomo Y. Zevin L’Torah U’L’Moadin)

“Y estas son las generaciones de Itzjak, hijo de Abraham, Abraham engendró a Itzjak” (Génesis 25:19)

Es verdad que el ejemplo es un gran maestro.  Pero en la educación de nuestros hijos no debemos confiarnos exclusivamente del buen ejemplo.  Es natural que los hijos quieran imitar las virtudes positivas de los padres, pero no hay nada que reemplace el esfuerzo que debemos hacer para guiar a nuestros hijos por el buen camino.

La Torá nos dice que Abraham fue padre de Itzjak para dar énfasis al hecho de que  Abraham trabajo incesantemente para implantar en el corazón de su hijo el amor a Hashem y no solo predico con el ejemplo.

(Adaptado de Drash Moshé)

“Los hijos se agitaban dentro de ella…”  (Génesis 25:22)

Durante su embarazo, cuando Ribká pasaba frente a la Yeshivá de Shem y Eber, Yaacob se agitaba en su vientre y quería salir, y cuando pasaba frente a un templo de idólatras era Esav quien empujaba para salir.  Podemos entender por qué Esav quería salir del vientre de su madre; ese es un lugar donde no hay idolatría, pero ¿por qué Yaacob también empujaba?  El Talmud nos dice en Nidá 30, que durante el embarazo hay un ángel que enseña a los fetos Torá.  ¿Por qué pues quería Yaacob dejar a tan angélico maestro?  La respuesta es simple, puedes tener el mejor maestro del mundo, pero si tienes un mal compañero de cuarto es mejor largarte.

(Rashi, Mayaná Shel Torá)

“Con pieles de cabras ella le cubrió los brazos y su cuello de piel suave” (Génesis 27:16)

Cuando Yaacob apareció ante su padre ciego, Itzjak, y éste le tocó los brazos y las manos, dijo: “La voz es la voz de Yaacob, pero las manos son las manos de Esav”.

¿Por qué Yaacob no modificó también su tono de voz para que sonara como la voz de Esav? En otras palabras, si Yaacob se tomó el trabajo de ocultar las diferencias físicas que lo distinguían de Esav, ¿por qué no ocultó también la voz?  A pesar de que todas las cosas se decretan en el Cielo, el hombre tiene la obligación de esforzarse por sí mismo (hishtadlut). Pero esto no significa que tenga que cambiar su personalidad por completo.

La voz es la esencia de Yaacob.  Su sello distintivo es la voz de la Torá, la voz de la plegaria.  La voz define quién es Yaacob.  Por eso no tuvo necesidad de cambiar su esencia para engañar a Itzjak.

(Rabí Yehoshúa Bertram)

“Y Yaacob era un hombre simple” (Génesis 25:27)

El individuo debe poder tener control y dominio de sus rasgos de carácter, ejercitando el rasgo apropiado en la situación adecuada.  Porque hay veces en que deber  aplicar un “mal” rasgo de carácter por una buena razón, tal como enseñan nuestros Sabios “todo el que es compasivo cuando la situación exige dureza, al final se comportar con dureza cuando tenga que tener compasión (Kohelet Rabá cap. 7).

Por eso a Yaacob se lo llama  “un hombre simple”: un hombre, lo cual implica que era capaz de dominar su carácter, en vez de que su carácter lo dominara a el. Yaacob podía aplicar su simpleza cuando hacía falta, pero cuando se trataba de engaños y trampas, podía ser artero y astuto igual que era simple.

(Ha Rebe ha Kadosh Mi Lublin en Mayaná Shel Torá)

“… Y Esav llegó del campo y estaba exhausto” (Génesis 25:30)

Si hay algo que puede desestabilizar a la persona, haciendo que se ponga irritable e irracional es estar cansado.  Todos somos muy santos después de una buena siesta.  Pero ¿qué pasa cuando el bebé nos despierta cinco veces a la noche?

La esencia del pueblo judío es que realizan el servicio de Hashem inclusive cuando están exhaustos.  Hasta cuando tienen ojeras de tan cansados que están, no se rinden ni dicen: “Uy… qué cansado que estoy…”.

Pero cuando Esav está cansado, enseguida vende su primogenitura, el manto de su responsabilidad espiritual, sin pensarlo más.

Cuando el pueblo judío es perseguido por Amalek (epitome de todo lo que se opone a Hashem en este mundo), a pesar de estar “cansados y agotados”, los judíos luchan.

La batalla no es un asunto de buen tiempo.  Cuando bajan las fuerzas y la cosa se pone dura, ahí es cuando los duros hacen las cosas.

(Rabí Moshé Carlebaj)

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Parashá Toledot – (Genealogía). 28 Hesvan 5772 (25 de Noviembre de 2011).

En el párrafo bíblico de esta semana leemos sobre los tres pozos que excavó Itzjak, nuestro Patriarca. La Torá relata el tema en gran detalle, e incluso enumera los nombres de los pozos: “Esek” (discusión), “Sitná” (acusación) y “Rejovot” (amplitud). El Rambán dice, que estos pozos aluden a los Sagrados Templos que serían construidos en el futuro. El primer Templo se llama “Esek”; el segundo “Sitná”; mientras que el tercero se llama “Rejovot”, puesto que “será construido sin pelea ni discordia, y el Altísimo ensanchará nuestro territorio”.También Abraham y Yaakob recibieron indicios sobre los tres Templos futuros, pero es con Itzjak que encontramos una alusión tan detallada, con tres nombres que encierran un sentido vinculado con cada uno específicamente.
Resulta entonces, que hay una relación especial entre los tres Templos y el patriarca Itzjak. Además, el hecho que la Torá haya elegido simbolizar a los tres Santuarios en la imagen de pozos de agua no es casual, con ello se desea expresar lo que son los Templos.
El Pozo y el Manantial
Hay un pozo de agua y hay un manantial. La diferencia entre ellos es, que el pozo es producto de la mano del hombre, que excavó en la tierra y descubrió agua, mientras que el manantial es obra del Cielo. Sin embargo, conjuntamente con que el pozo es hecho por el hombre, no es él quien crea el agua y tampoco quien lo hace venir de un lugar a otro; el hombre tan solo revela el agua que ya se encontraba allí desde antes. Las aguas estaban cubiertas y ocultas y el hombre con su esfuerzo, sólo los descubrió y les permitió fluir hacia fuera. Este es también el sentido del Sagrado Templo: su función primordial es revelar la Shejina, la Presencia Divina- “Y harán para Mí un Santuario y Moraré en ellos”. Por un lado somos nosotros los que debemos construirlo concretamente, con nuestra acción. Pero, no son nuestros actos los que generan la Santidad y la revelación de la Presencia Divina. Esta llega sola, desde Arriba, y nuestra función se resume a generar las condicione aptas para que Ella se pose.
Esfuerzo Personal
Esto nos explica la relación especial entre el patriarca Itzjak y la construcción del Sagrado Templo. Entre los tres patriarcas, es Itzjak quién expresa la tendencia del esfuerzo personal. La línea central de conducta de Abraham era “jesed”- generar el descenso de la bondad Superior hacia aquí abajo. El accionar principal de Yaakob era “Torá”- también ella fue entregada desde “Arriba”. Mientras que el aspecto en el que concentraba Itzjak era “aboda”- el servicio a Di-s- el esfuerzo personal, a partir de uno mismo.
A Través del Exilio
Se despierta aquí un interrogante: el tercer Templo Sagrado no parece estar ligado al esfuerzo de la acción personal ya que descenderá desde lo Alto, y se llamará “la construcción del Altísimo”. ¿Por qué entonces, éste también es aludido a través de Itzjak?
Pero la verdad es que, justamente el tercer Beit Hamikdash expresa más que los otros dos Santuarios el esfuerzo personal. El Tercer Templo llega después de la era del galut, un período de ocultamiento y de servir a Di-s a través de mucho esfuerzo personal. Es específicamente a través del duro trabajo espiritual de la época de la diáspora, nos haremos acreedores de la construcción del Tercer Templo que será de una perfección total y perdurará eternamente. (Likutei Sijot Tomo 30 Pág. 116)
También En nuestra Parasha se relata que el Patriarca Itzjak quedó ciego en su ancianidad – “y fue cuando envejeció Itzjak, se debilitaron sus ojos de poder ver”. ¿Por qué se debilitó se visión? no es lógico decir que esto fue atribuirle sólo a la vejez, puesto que en esa época el hombre a la edad de Itzjak estaba aún con todas sus fuerzas, y no encontramos en otros que enceguecieran a esa edad.
Más aún: previo a esto la Torá relata como el Altísimo lo bendijo: “y bendijo Di-s a Itzjak”. Es seguro que la bendición de Hashem habría de impedir las enfermedades y sufrimientos de la ancianidad, cuanto más un estado de ceguera, sobre el que nuestros Sabios z”l dijeron “el ciego es considerado como muerto”. ¿Por qué entonces se debilitaron los ojos del Patriarca Itzjak?
Las Bendiciones a Yaakov
Nuestros Sabios z”l traen al respecto varios motivos. Uno de ellos: “el Altísimo sabía que Itzjak amaba a Esav y habría de bendecirlo en el futuro. Dijo Hashem: He de debilitar sus ojos para que no vea a quien bendice, para que Yaakob tome las bendiciones”.
O sea, que toda la ceguera de Itzjak estaba destinada a posibilitar a Yaakob tomar de Esav las bendiciones. Si Itzjak hubiera tenido una visión normal hubiera bendecido a Esav. Por eso Di-s debilitó sus ojos para que no vea a quien bendice, y así Yaakob podrá recibir de él las bendiciones.
Revelar la Verdad
Pero aquí surge una simple pregunta: para hacer acreedor a Yaakob de las bendiciones, no había necesidad de quitarle la visión a Itzjak. Podía hacerle algo mucho más simple: revelar a Itzjak la verdadera personalidad de Esav, que en realidad era un malvado, y entonces ¡Itzjak automáticamente hubiera traspasado las bendiciones a Yaakob!
En realidad, esta revelación no hubiera sorprendido a Itzjak ya que él conocía a las esposas de Esav que servían ídolos. Es verdad que él pensaba que Esav no es culpable de su conducta y no podía influenciarlas, pero el tema debía haber despertado algún tipo de duda.
También en el propio Esav Itzjak notó una conducta no totalmente lisa, como dijo “no es la característica de Esav que el nombre del Cielo sea costumbre de ser mencionado por su boca”.
Siendo así, Hashem podía haberle revelado toda la verdad respecto de Esav, y entonces no se le hubiera ocurrido bendecirlo.
No es un Denunciante
La respuesta es que Di-s no quiere difamar a nadie, ni siquiera a Esav el malvado.
Así nos cuenta la Guemara, que cuando Ajan pecó en la época de Yeoshua, Yeoshua preguntó al Altísimo “¿Quién es el que pecó frente a Ti?”. A lo que respondió Hashem: “¿Acaso Yo Soy tu delator?”. Por ende no tenía Di-s posibilidad para impedir que Esav reciba las bendiciones sino a través de quitarle la vista a Itzjak.
De esto debemos aprender una lección: Si incluso de Esav el malvado Di-s no está dispuesto a hablar Lashón Hará – maledicencia, cuántas veces más debemos ser cuidadosos de no difamar, Di-s libre, a Yehudí alguno, puesto que al entregar la Torá Hashem dijo a cada judío “Yo Soy Hashem tu Di-s” y le dio la fuerza para que “Yo Soy Hashem” sea “Tu Di-s”, tu fuerza y vitalidad. Sin duda alguna que hay que ser extremadamente cuidadoso de no hablar Lashón Hará de Yehudí alguno.(Likutei Sijot Tomo 15, Pág.211)
En nuestra parasha está escrito que Itzjak Abinu bendijo a Yaakob y enseguida que lo bendijo entro Esav cuando Esav vio que Itzjak bendijo a Yaakob el pidió una beraja para él. E Itzjak le dijo que no tenía y no podía ¿Por qué Itzjak le dijo a Esav que no podía bendecirlo? Una explicación de esto es porque Itzjak bendijo a Yaakob “ y serás señor de tus hermanos” con esta bendición así hubiera sido de las ultimas Itzjak la enumera de primeras ya que por más que Esav tenga muchos riquezas y sea señor de señores, todo será para Yaakob ya que todo lo de un siervo es para su dueño y con esta bendición todo lo que hiciera Esav seria de Yaakob, pero Itzjak avino lo bendijo con la condicional ¿ cuál fue a condición? Yaakob le dijo a Esav que cuando este afligido podrá descansar sobre el cuello de su hermano, esto significa que cuando nosotros el pueblo judío no cumplamos la Torah Esav podrá reclamar sobre la bendición de Yaakob y el pedirá la bendición para él, así mismo lo vemos hoy en día todo el mundo está con los ojos en Israel y en lo que pasa, entonces nosotros debemos entender nuestra misión en el mundo que no consiste en el placer físico si no en el espiritual y así también que recaiga sobre nosotros la bendición que Abraham dio a Itzjak e Itzjak dio a Yaakob y caiga el rocío de la parnasa verdadera que es la Torah.
Así bien, que prontamente traigamos la geula para el pueblo judío y que nuestras generaciones vengan con la kedusha para unirnos con nuestro único propósito Hashem AMEN.

Bajur David Moshe Shallem Lichtenstein

Parashá Toledot – (Genealogía). 29 Hesvan 5771 (6 de Noviembre de 2010). La primer boda Judía

“Como el aroma del campo que lo bendijo Hashem” (Bereshit 27:27)

Cuando Iaakov entró y sirvió a su padre Itzjak las delicadezas que le preparó, Itzjak dijo: “Mira, el aroma de mi hijo es cual el aroma del campo que lo bendijo Hashem”1. Explican los Sabios Z”L2, que con sus palabras “el aroma del campo”, Itzjak se refirió al aroma del Jardín del Edén, puesto que cuando Iaakov ingresó a la habitación, con él ingresó el aroma del Gan Eden. ¿De dónde conocía Itzjak el aroma del Gan Eden? Dicen los Libros Sagrados3 que él pasó personalmente tres años en el Jardín del Edén. Luego de la Akedá, Itzjak aguardó tres años hasta que Rivka cumplió tres y estaba apta para casarse, y éstos los pasó en el Jardín del Edén. Los comentaristas4 explican así el versículo: “y salió Itzjak a hablar en el campo”5, dicho cuando Eliezer volvió de Aram Naharaim con Rivka. Los Sabios preguntan: ¿de dónde salió? Y responden: “del Gan Eden”. Es decir que el Patriarca Itzjak, previo a su casamiento, permaneció en el Gan Eden y sólo después salió para erigir un hogar del pueblo de Israel.

COMO SE ERIGE UN HOGAR

El casamiento de Itzjak con Rivka fue el primer casamiento judío relatado en la Torá. Siendo que “las acciones de los Patriarcas son una señal para los hijos”6 resulta que de aquí podemos aprender una instrucción sobre el procedimiento a seguir cuando uno se dispone a erigir un hogar judío. En el período previo al casamiento, el judío debe “ingresar al Gan Eden”. El Gan Eden es una dimensión donde no existe mal en absoluto. En este mundo e incluso en los mundos espirituales inferiores a Gan Eden hay maldad, pero en Gan Eden no existe mal en absoluto. Y esto se le dice al judío: previo a tu boda debes estar en un estado espiritual donde no haya lugar para el mal.

RESGUARDO PREVIO AL CASAMIENTO

Este es el sentido del cuidado que requiere la persona previo al casamiento. (La semana antes del casamiento los novios deben ser acompañados al movilizarse fuera de sus casas). Hay también un cuidado posterior al casamiento (durante los siete días desde la boda) pero esa es una guardia de honor para que los novios no se muevan en la vía pública sin acompañante7. Pero antes del casamiento, se requiere de otro tipo de guardia -una que cuide de la maldad. Es justamente esta ‘guardia’ que eleva a la persona a una altura que no tolera la misma existencia de maldad, es lo que trae la gran bendición para el casamiento, la “construcción eterna”. Como se recita en las bendiciones de la boda: “alegrar Has de alegrar a los compañeros que se aman, cual Has alegrado a Tus criaturas en el Gan Eden antaño”.

SOBRE LAS BASES DE LA LEY JUDÍA

También la edad en la que Itzjak contrajo enlace implica una enseñanza a seguir. Itzjak se casó a los cuarenta años. La edad de los cuarenta simboliza la integridad en la comprensión, tal como dicen nuestros Sabios8, que después de cuarenta años uno alcanza a comprender totalmente la sabiduría de su maestro. El mensaje es: el judío debe alcanzar una comprensión cabal de la Torá previo a su casamiento. Esto nos explica el porqué de lo que indicaron los Rebes de Jabad, que debe tratarse que previo al casamiento se reciba la ordenación rabínica. Antes de erigir un hogar judío, debe construir un hogar en la Torá y esta casa es verdadera y firme sólo con la Halajá, la ley judía, que es la palabra de Hashem. En el mundo del estudio de la lógica y el razonamiento de la Torá puede haber vaivenes en diferentes direcciones, pero el dictamen de la Ley (Psak Halajá) es eterno y firme. La base sobre la cual se erige un hogar judío es el estudio de la ley judía (lo que permite finalmente una ordenación rabínica). Con ello se construye un verdadero hogar, “una construcción eterna”, y se erigen generaciones rectas y bendecidas.

(Likutei Sijot tomo 1, Pág. 50)

NOTAS: 1.Nuestra Parshá 27:27 2.Ver Bereshit Rabá, final de Parshá 65 3.Asará Maamarot 4.Ialkut Shimoní Bereshit cap 24, párrafo 109 5.Bereshit 24:63 6.Ver Ramban Bereshit 12:6 7.Pirkei DeRabi Eliezer final parshá 16 8.Avodá Zará 5,b

Parashá Toledot – (Genealogía). 4 Kislev 5770 (21 de Noviembre de 2009).

Temas de la Parashá
Bereshit (Génesis) 25:19 – 28:9

Nuestra parashá habla sobre los siguientes temas:

Primera aliá (25:19 – 26:5)
El nacimiento de Iaacov y Esav.
Esav vende su primogenitura.
D’os le prohibe a Itzjak abandonar la tierra de Israel.

Segunda aliá (26:6-12)
Abraham le ordena a su sirviente que vaya a la tierra de Aram Naharáim para buscar una mujer para Itzjak.

Tercera aliá (24:10-26)
Itzjak y Avimélej, el rey de Guerar.

Cuarta aliá (26:23-29)
Itzjak se desplaza hacia Beer Sheva.
Avimélej le propone a Itzjak concertar un pacto.

Quinta aliá (26:30 – 27:27)
El pacto entre Itzjak y Avimélej.
El casamiento de Esav.
Iaacov consigue la bendición de Itzjak.

Sexta aliá (27:28 – 28:4)
La bendición de Iaacov.
La bendición de Esav.
Itzjak y Rivká mandan a Iaacov a lo de Labán.

Séptima aliá (28:5-9)
Iaacov se dirige hacia Labán.
Esav se casa nuevamente.

Comentario de la Parashá

Al comienzo de nuestra parashá encontramos el relato del nacimiento del tercer y último patriarca: Iaacov Avinu y con él, su hermano mellizo: Esav.

“Llegaron sus días para dar a luz y he aquí que habían mellizos en su vientre. Salió el primero, pelirrojo, todo él era como un manto de vello, y llamaron su nombre: Esav. Y luego salió su hermano y su mano se asía del talón de Esav, y llamó su nombre Iaacov Y crecieron los jóvenes; fue Esav un hombre que sabía cazar, un hombre de campo; e Iaacov, un hombre íntegro, morador de tiendas” (25:24-27).

En una oportunidad, Esav – que volvió a su casa hambriento y cansado – le pidió a Iaacov que le permita comer de lo que él estaba preparando:

“Le dijo Esav a Iaacov: ‘Dame ahora de lo rojo, esto rojo, ya que cansado estoy yo’; es por eso que llamó su nombre Edom. Dijo Iaacov: ‘Véndeme hoy tu primogenitura a mí’. Dijo Esav: ‘He aquí que yo voy a morir y ¿qué es para mí la primogenitura?’. Dijo Iaacov: ‘Júramelo hoy’, y se lo juró, y le vendió su primogenitura a Iaacov. E Iaacov le dio a Esav pan y guiso de lentejas y él comió y bebió, y se levantó y se fue, y despreció Esav la primogenitura” (25:30-34).

Realmente, en aquel momento, Esav no pensó que malvendió su primogenitura, pero veamos lo que nos cuenta la Torá sobre otro incidente que tuvo lugar muchos años más adelante, cuando Itzjak ya era anciano y bendijo a Iaacov en lugar de Esav:

“Cuando escuchó Esav las palabras de su padre, gritó un gran grito y muy amargo Le dijo (Itzjak): ‘Vino tu hermano con engaño y tomó tu bendición’. Dijo (Esav): ‘Es por eso que fue llamado su nombre Iaacov pues él me ha engañado ya dos veces: mi primogenitura tomó y he aquí que ahora tomó mi bendición'” (27:34-36).

El comentarista de la Torá Rabenu Bejaié Ben Asher (1263 – 1340), nos enseña que mediante estas palabras, la Torá quiere decirnos que a pesar de que estos hermanos eran mellizos, sus acciones no se parecían en absoluto. Sus características eran distintas y opuestas ya que Esav se encaminaba en pos de los placeres físicos, mientras que Iaacov se encaminaba en pos de los consejos del alma.

Es por eso que está dicho: “fue Esav un hombre que sabía cazar”, ya que ésta es la profesión de alguien sin valor, que persigue los placeres mundanos; y también está dicho: “un hombre de campo”, es decir: un hombre terrenal y “es por eso que llamó su nombre Edom” (25:30), nombre conformado por tres letras: la alef, la dalet y la mem, de las cuales derivan también las palabras adom (rojo) y adamá (tierra) ya que él era un ser sanguinario y demasiado terrenal.

Es sabido que si el hombre se dedica en este mundo a los placeres del cuerpo, como ser: la comida, la bebida, y se entretiene cazando toda clase de creaturas, esto motivará que abandone el servicio y el temor a D’os, ya que lo espiritual será algo secundario y sin importancia para él, mientras que los placeres terrenales serán lo principal.

Esta era la forma de vida de Esav. Es por eso que está escrito: “él comió y bebió, y se levantó y se fue, y despreció Esav la primogenitura” (25:34), y quien así se comporta, se sentirá engañado finalmente así como se sintió Esav respecto de la venta de la primogenitura, al descubrir que Iaacov tomó su bendición: “pues él me ha engañado ya dos veces: mi primogenitura tomó y he aquí que ahora tomó mi bendición” (27:36). Si él saboreará el “dulzor” de los placeres, será solamente en forma temporaria. Él finalmente se preocupará y le dolerá mucho por lo que ha hecho. Es por eso que esta escrito que Esav finalmente: “gritó un gran grito y muy amargo” (27:34).

Sin embargo, el camino de Iaacov es todo lo opuesto. Ya que “un hombre íntegro” es lo opuesto a “un hombre que sabía cazar” y un “morador de tiendas” es lo opuesto a “un hombre de campo”.

Lo que Esav quería comprar era lo que Iaacov quería vender, es decir, la persecución de los placeres mundanos. En nuestra parashá, la Torá comparó los placeres mundanos con un guiso de lentejas, ya que el bienestar del mundo, la tranquilidad y el honor, son circulares (van constantemente de uno a otro) así como lo es una lenteja, que es redonda. Es por eso que Esav quiso vender y cambiar la “vida eterna”, es decir, el servicio de D’os que les correspondía a los primogénitos, por la efímera vida de este mundo.

Éste es el camino que nos legaron nuestros patriarcas a nosotros y a nuestros hijos: optar siempre por el camino del servicio a D’os y el temor a Su Divinidad.

http://www.judaismohoy.com/

Parashá Toledot – (Genealogía). 4 Kislev 5770 (21 de Noviembre de 2009).

Resumen de la Parashá

La parashá de esta semana inicia su relato recordando que en los primeros veinte años de casados, Itzjak y Ribká no habían tenido hijos. Luego de rezarle al Todopoderoso, Él los bendijo, concibiendo Ribká a los mellizos Esav y Yaacob. El nacimiento es extremadamente doloroso para Ribká, y Di-s le revela que su sufrimiento es un preludio microcósmico del conflicto que habrá en el mundo entre las dos grandes naciones: Edom-Roma e Israel, descendientes de sus mellizos. Esav nace primero, y trata de prevenir el nacimiento de Yaacob, pero Yaacob se agarra del talón de Esav y emerge al mundo.

A medida que fueron creciendo el contraste entre los mellizos fue cada vez más aparente. Esav fue el mayor, y se dedicó a tareas de campo, siendo cazador, un hombre de campo, del mundo físico, mientras que Yaacob fue un gran estudioso de Torá, desarrollando su espíritu. Esav fue el hijo preferido de Itzjak, mientras que Yaacob lo fue de su madre.

En el día del funeral de su abuelo Abraham, Yaacob estaba cocinando sopa de lentejas, la comida tradicional de duelo. Esav entró bruscamente, hambriento, después de un día de caza, y vio que Yaacob estaba cocinando lentejas rojas, y le pidió a su hermano que le diera rápidamente de comer de ese guisado. Entonces Yaacob le dijo que a cambio de esa comida, le vendiera su primogenitura (y sus responsabilidades espirituales correspondientes), ya que Esav no mostraba interés en ella y así, comiendo y bebiendo menospreció sus derechos de primer hijo.

Comenzó una época de hambruna e Itzjak trató de escapar a Egipto cuando el hambre llegó a Canaán, pero Di-s le recuerda que la Akedá – ofrecida como un sacrificio – lo santificó, y debía quedarse en la Tierra Santa. Entonces, se traslada a Guerar, en la tierra de los Plishtim, tierras del Rey Abimélej. Fue que se le apareció el Eterno para afirmarle la promesa que le hiciera a Abraham, su padre, que su descendencia sería tan numerosa como las estrellas del Cielo y que recibirían como herencia la tierra de Canaán.

Así como lo hizo su padre, Itzjak dijo a los habitantes de Guerar que Ribká era su hermana, hasta que el propio Abimélej descubrió que no lo era, y ordenó que nadie causara daño alguno a Itzjak o a su esposa. Itzjak prosperó y fue envidiado por la gente de Guerar, por lo que Abimélej le pidió que abandonara esa región.

Itzjak vuelve a cavar los tres pozos cavados por su padre, proféticamente aludiendo a los tres Batei Mikdash (Templos) que serán construidos en el futuro.

Itzjak se desplazó a Beer Sheva donde fue visitado por Abimélej y viendo que Itzjak era una persona agraciada por el Eterno, acordó firmar con él un tratado de paz. Entretanto Esav se casó con dos mujeres hititas.

Itzjak ya era anciano y había perdido la vista y sentía que debía bendecir a su hijo mayor. Por ello le pidió a Esav que fuera al campo a cazar y que luego le cocinara una comida sabrosa y luego procedería a bendecirle. Ribká oyó la conversación y decidió que Yaacob vistiera con ropas de Esav, cubriendo sus manos y su cuello con piel de cabra para que aparentara el vello de su hermano. Preparó una comida y así envió a Itzjak hacia su padre Yaacob. En un principio Yaacob dudó si quien se presentaba era su hijo Esav o no, pero luego al sentir sus manos aparentemente velludas, se tranquilizó. Luego Itzjak le pidió a su hijo que se acercara, y Yaacob lo hizo y le besó. Itzjak lo bendijo.

Llegó Esav de su caza y preparó comida para su padre y se acercó a éste para recibir la bendición. Pero Itzjak descubrió que fue Yaacob quien recibió de él la bendición. Igualmente bendijo a Esav, prediciendo que sus descendientes vivirían por la espada y servirían a los descendientes de Yaacob. Esav odió a Yaacob y planeó matarle cuando muriera su padre. Ribká, enterada de esto, envió a Yaacob hacia Jarán, a lo de su hermano Labán hasta que la ira de Esav se supere. Itzjak bendijo nuevamente a Yaacob para que las bendiciones de Abraham se cumplieran entre él y sus descendientes y heredasen la tierra de Canaán. Asimismo le ordenó no tomar esposa de las hijas de Canaán y que sólo lo hiciera de Padán Aram, entre las hijas de Labán. Esav comprendió que las hijas de Canaán eran malas a los ojos de Itzjak y decidió tomar otra mujer, Majalat hija de Ishmael, hijo de Abraham.