Parashá Vayerá – (Y apareció). 15 Jeshván 5774 (19 de Octubre de 2013).

parashah-vayera1“Se le apareció a él, Di-s … y él estaba sentado a la entrada de la tienda cuando calentaba el día” (Génesis 18:1)

 La Torá llama a Nóaj un tzadik (justo) y Abraham es conocido como un jasid, un nivel más alto.  ¿Por qué es un jasid más grande que un tzadik?  Nóaj cuidaba a los animales todos los día, pero si hubiese existido un sistema automático de alimentación y limpieza de los desperdicios, en sus días, él lo hubiese instalado.  Lo importante para Nóaj era que el trabajo se haga, es un trabajo sucio pero alguien lo tiene que hacer.

La actitud de Abraham era: íYo quiero hacer la mitzvá, no es suficiente con que el trabajo se haga!  Vemos esto en Rashí, cuando explica el primer versículo de esta parashá: Di-s hizo que el día sea extremadamente cálido para que ningún viajero salga y moleste a Abraham en su 3er día después del Brit Milá, el día más doloroso.  ¡Sin embargo, Abraham tuvo más dolor por no poder hacer la mitzvá de recibir invitados que del Brit Milá!  Di-s vio que ésta era la fuente de mayor dolor en Abraham y mandó ángeles que parecían viajeros para que Abraham pueda cumplir con la mitzvá.  Este es el nivel del jasid, él quiere hacer jésed (actos de bondad) como nos enseñan nuestros Sabios: “El mundo será construido sobre jésed“.

(Basado en Rabí Eliahu Dessler)

“Vio Sará al hijo de Hagar (Ishmael) … jugando” (Génesis 21:9)

 Rashí explica que el juego de Ishmael llevaba consigo inmoralidad, idolatría y asesinato.  Para el verdaderamente malo estos indescriptibles crímenes son solamente juego de niños.

(Jidushé Jarim)

“Pues bendecir habré de bendecirTe y acrecentar habré de acrecentar a tu descendencia, cual estrellas de los Cielos y como la arena de las orillas del mar y poseerá tu descendencia todas las ciudades de sus adversarios” (Génesis 22:17)

 A pesar de que Di-s ya le prometió a Abraham que el Pueblo Judío va a ser una gran y multitudinaria nación, la dimensión aquí agregada fue para recompensar su buena voluntad en aceptar sacrificar a su hijo, asegurándole que ningún pecado de sus descendientes va a resultar jamás en su total aniquilación o subyugamiento permanente.  Así como Abraham estuvo preparado a sacrificar una nación por Di-s, Di-s lo recompensó con una garantía sobre la inmoralidad de esa nación.

(Basado en el Rambán)

Cuando Israel ignora a su Padre en los Cielos, y se aleja de Sus mitzvot, es como “la arena de la orilla del mar”, pisoteado por todo el mundo.  Pero si cumple con la voluntad de Di-s, entonces es alto, poderoso y exaltado como “las estrellas de los cielos”, y ninguna nación, por muy poderosa, puede dominarlo.

(Midrash Or HaAfelá)

“Le He amado (a Abraham) porque él manda a sus hijos y a su casa, a quien como él, guarden el camino de Hashem…” (Génesis 18:19)

 Nuestros Sabios nos prometen que si alguien es un “Sabio de la Torá” y también su hijo y su nieto lo son, entonces la Torá, tal como un huésped que siempre se hospeda en el mismo hotel, no dejará jamás a esa familia.

Si tenemos esta promesa, porque, nos dice un gran Rabino de la previa generación, hay tantos judíos que han perdido su conexión con la Torá?

Nuestros antepasados, Abraham, Itzjak y Yaacob, fueron los más grandes de la Torá, o sea, que tendría que ser que la Torá no dejará nunca a sus descendientes.

 El Rabino contesta con una de sus propias experiencias:  Una vez, estaba viajando vendiendo uno de mis libros, llegué a una ciudad a la que conocía bien y llamé a la puerta del hostal donde siempre acostumbro a quedarme, nadie me abrió la puerta, o sea, que me fui a buscar otro lugar donde hospedarme.

La Torá te contaría la misma historia… llega a casas y exclama “abridme la puerta, dejadme entrar”. Pero viendo que nadie responde y que nadie abre la puerta para que entre, se va a buscar otro sitio donde hospedarse.

(Adaptado del Jafetz Jaim)

Abraham dijo: “Tal vez haya 50 Tzadikim entre las gentes de esta ciudad, y tú los destruirías y no perdonarías…?” (Génesis 18:24)

Unos jóvenes estaban contando con gran detalle cómo habían pasado Yom Kipur yendo de bar en bar; “¡Si…chico, fue de maravilla, nos lo pasamos bomba! David también estaba con vosotros?… ¡No, no David, David es un Tzadik!”.

 Aparentemente, en ciertos círculos  uno puede ser un Tzadik sin demasiado esfuerzo.

Abraham Avinu sabía que no habia Tzadikim en Sodoma, así que suplicó a Di-s que salvara la ciudad a causa de los Tzadikim que hay “entre la gente” o sea comparados con los demás son Tzadikim! Como la gente los ve como Tzadikim no podrían entender  porque Hashem quería destruirlos y si así lo hubiera hecho sería una profanación del nombre de Di-s.  Pero en Sodoma ni siquiera hubo ese tipo de Tzadikim.

(Adaptado de Rabí Zalman Sorotzkin)

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Parashá Vayerá – (Y apareció). 18 Jeshván 5773 (3 de Noviembre de 2012).Del Potencial a la Acción

Llegaron al lugar que Dios le había dicho, y Abraham construyó ahí un altar. Arregló los leños, ató a su hijo Itzjak y lo puso en el altar, sobre los leños. Abraham extendió su mano y tomó el cuchillo para degollar a su hijo. Entonces un ángel de Dios lo llamó desde los cielos y le dijo: “¡Abraham, Abraham!”. Y él dijo: “Heme aquí”. Y dijo: “No extiendas tu mano contra el joven y no le hagas nada, pues ahora sé que eres temeroso de Dios y no me has rehusado a tu hijo, a tu único””. (Génesis 22:9-12)

 Pregunta:

Si bien es cierto que la Akedat Itzjak (el atamiento de Itzjak) fue una prueba absolutamente determinante, de todas maneras Dios ya había probado a Abraham con nueve pruebas anteriormente (ver Rambam, comentario a Pirkei Avot 5:3):

  1. Dios le ordenó abandonar la casa de su padre para ser un extraño en la tierra de Canaan.
  2. Inmediatamente después de su llegada a la Tierra Prometida, Abraham se encontró con una hambruna.
  3. Los egipcios capturaron a su amada esposa Sara y la llevaron ante el Faraón.
  4. Se enfrentó a obstáculos increíbles en la batalla de los cuatro y cinco reyes.
  5. Se casó con Agar después de no poder tener hijos con Sara.
  6. Dios le ordenó circuncidarse a sí mismo a una edad avanzada.
  7. El rey de Gerar capturó a Sara, con la intención de tomarla para él.
  8. Dios le dijo que expulsara a Agar después de haber tenido un hijo con ella.
  9. Tuvo que expulsar a su hijo Ishmael y distanciarse de él.

Todas estas fueron pruebas muy difíciles y Abraham salió victorioso en todas ellas. ¿¡Cómo es posible entonces que sólo ahora, después de la Akedat Itzjak Dios le diga: “ahora sé que eres temeroso de Dios”!? ¡Él ya había demostrado nueve veces seguidas que confiaba ciegamente en Dios! Y no sólo eso, sino que además Dios no está limitado por el tiempo y lo sabe todo, ¿qué significa entonces “ahora sé”? ¿Acaso Dios no lo sabía desde antes?

 Respuesta:

Si bien es cierto que Abraham había superado pruebas muy difíciles, Dios sabía que Abraham tenía mucho potencial oculto que aún no se había manifestado en la práctica. Dios sabía que el nivel de irat shamaim de Abraham podía llegar incluso más alto.

Es por eso que Dios puso a prueba a Abraham con la Akedat Itzjak, ya que esta prueba exigía sacrificar absolutamente todo, no sólo el presente – su hijo – y el pasado – todo lo que le había costado concebir a Itzjak – sino también el futuro – ya que Itzjak representaba la continuidad del pueblo judío.

La Akedat Itzjak fue “la prueba final”. Con este gran acto de fe, todo el potencial de Abraham salió a la luz, y alcanzó de esta manera el nivel más alto de irat shamaim, ahora su mérito estaba completo (ver Rambán).

Ahora sé” significa “ahora he visto, a través de este gran acto concreto que has realizado, cómo se ha revelado absolutamente todo tu potencial”, no es que Dios no lo sabía de antes, al contrario, Dios conocía realmente todo su potencial, y es justamente por eso que lo puso a prueba.

Y lo mismo ocurre en nuestras vidas. Cada vez que nos enfrentamos a una dificultad, tenemos que recordar que la magnitud de la dificultad tiene relación directa con nuestro potencial oculto. Y tenemos que recordar que es precisamente por eso que Dios nos pone a prueba, porque Él es el único que conoce realmente todo nuestro potencial, y quiere vernos brillar.

 Fuentes: Rambán, comentario a Génesis 22:12.

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Parashá Vayerá – (Y apareció). 15 Heshván 5772 (12 de Noviembre de 2011). Comentario

וַיֵּרָא אֵלָיו יְ־הֹוָ־ה בְּאֵלֹנֵי מַמְרֵא וְהוּא יֹשֵׁב פֶּתַח הָאֹהֶל כְּחֹם הַיּוֹם

Los visitantes De Abraham
Como nos relata la Toras, Abraham se había hecho el brit mila ya, habían trascurrido tres días, el tercer día del brit mila, es el día más doloroso. Hashem hizo que ese día fuera muy caluroso, para que así ninguna persona cruzara por la tienda de Abraham.
Hashem hizo esto porque quería que Abraham guardara reposo, ya que era su tercer día desde que se hizo el brit mila.
En este día, la presencia de Hashem fue a acompañar a Abraham, de acá podemos aprender que así como Hashem fue a visitar a un enfermo, es decir Abraham, así también es una Mitzva muy positiva visitar a un enfermo.
El Jesed (bondad) De Abraham
A pesar de que Abraham estaba dolorido, aun así quería que las personas vinieran a su tienda, para que así pudiera hacer jesed con ellos. Cuando Abraham vio que en todo el día nadie venia, se deprimió mucho, Hashem vio cómo su corazón sufría por no hacer jesed, así que envió a tres personas que en realidad eran tres ángeles ( Rafael, Mijael, Gabriel) estos tres ángeles tenían distintas misiones, es decir, uno tenía la misión de avisar a Sara acerca del nacimiento de Itzjak, y los otros dos tenían la misión de ir a Sedom. Nuestros Sabios Z’’L preguntan:” si la misión de los ángeles era ir a Sedom entonces ¿por que arribaron a la casa de Abraham y no cumplieron con sumisión inmediatamente? Una respuesta es, porque estos dos ángeles que tenían la misión de ir a Sedom, también eran ángeles de misericordia, es decir ellos esperaban una reacción de teshuva por parte del pueblo de Sedom, esto se debe porque los ángeles actúan según actúa nuestro Creador, de acá podemos aprender que siempre antes de ser juzgados, Hashem espera nuestra pronta teshuva.
Como narra nuestra parasha, Abraham invito a estos tres ángeles a comer, Rashi explica que les hizo lavar los pies, ya que pensaba que eran idolatras del desierto o llamados anteriormente Árabes.
Cuando Abraham los invitó, Abraham les dijo que comieran un poco de pan, pero después al llegar a la tienda hizo matar tres bueyes para darles lengua a cada uno de ellos, de acá podemos ver que una mida siempre va a acompañada de otra, es decir la bondad de Abraham estaba acompañada con humildad.
El Nacimiento De Itzjak

וַיֹּאמֶר שׁוֹב אָשׁוּב אֵלֶיךָ כָּעֵת חַיָּה וְהִנֵּה בֵן לְשָׂרָה אִשְׁתֶּךָ וְשָׂרָה שֹׁמַעַת פֶּתַח הָאֹהֶל וְהוּא אַחֲרָיו

Después de haber estado en la casa de Abraham, uno de los ángeles le anuncio a Abraham y a Sara que iban a tener un hijo cuyo nombre seria Itzjak, cuando Sara escucho esto, se rio, ya que era una mujer avanzada en años, por esto Hashem castigo a la mujer, por haber dudado de las palabras del ángel, es decir hoy en día una mujer no sirve como testigo, es decir no le creemos, esto se debe a que Sara no le creyó al ángel cuando le dijo la noticia acerca del nacimiento de Itzhak.
Los ángeles le dijeron a Abraham y a Sara que en la misma fecha que vinieron tendrían a Yitzhak, es decir un día después de Pesaj, muchos comentaristas de la Toras preguntan: ¿por qué Hashem tuvo que esperar tanto para poder concederle un hijo a Sara? Una respuesta es, que por cuanto Abraham y Sara venían de familia de idolatras, no quería que algo de su familia quedara impregnado, por decirlo así en Itzjak y por cuanto Itzjak es un nes (milagro) entonces tenía que ser muy puro y cuando Abraham y Sara tuvieron a Itzjak tenían el nivel máximo de pureza.
Cuando nació Itzjak, Abraham tenia cien años de edad, Abraham le hizo brit mila a Itzjak a los ocho días de nacido, mucha gente podría pensar que Abraham no era el verdadero padre, porque como sería posible que a su avanzada edad pudiera tener hijos, por eso, Hashem realizo un milagro e hizo a Itzjak idéntico a su padre Abraham.
La Akeda De Itzjak

וַיֹּאמֶר קַח נָא אֶת בִּנְךָ אֶת יְחִידְךָ אֲשֶׁר אָהַבְתָּ אֶת יִצְחָק וְלֶךְ לְךָ אֶל אֶרֶץ הַמֹּרִיָּה וְהַעֲלֵהוּ שָׁם לְעֹלָה עַל אַחַד הֶהָרִים אֲשֶׁר אֹמַר אֵלֶיךָ

Como nos relata la Toras, la última de las diez pruebas de Abraham fue sacrificar a Itzjak, en realidad Itzjak nació para ser un korban (ofrenda), pero cuando decimos que era un korban no nos referimos a un korban físico sino espiritual, el Zohar Hakadosh explica, que en el momento de la akeda el alma de Itzjak subió al cielo, y regreso otra alma al cuerpo, es decir que en realidad Itzjak si fue un korban como Hashem dijo pero fue un korban espiritual, esto nos enseña que en nuestra vidas, tenemos que llegar hacer un korban de nuestra propia neshama (alma) para Hashem, es decir dedicar cada segundo, cada momento de nuestras vidas al estudio de Toras y cumplimiento de mitzvot, así nuestra neshama podrá subir como un korban hacia Hashem y lograremos el verdadero apego con nuestro Creador.
Cuando Abraham escucho la última de las pruebas de Hashem, no reclamo nada, siguió el mandato de Hashem sin objeción alguna. Según nuestros comentaristas, el lugar en donde sería la akeda de Itzjak era el Har Habait, es decir en donde más adelante seria construido el Bet Hamikdash.
Cuando Abraham subió a la montaña, se dispuso hacer el mizbeaj (el lugar del sacrificio) según el midrash Abraham hizo el mizbeaj igual al trono celestial, ya que más adelante ese sería el lugar donde pernoctaría la shejina.
Cuando Abraham se dispuso hacer la akeda, una voz del cielo lo detuvo, impidiendo así Abraham cortase a Itzjak, cuando Abraham se dispuso hacer la akeda de Itzjak, automáticamente tuvo dominio propio sobre su yetzer hara, llegando así a cumplir las diez pruebas que le había impuesto nuestro Creador.
Hashem se dio cuenta que la vida de Abraham era totalmente en torno al Creador mismo, cuando Abraham realizo esta prueba Hashem vio que el corazón de Abraham estaba completamente entregado a Él. De acá podemos ver cuán grande es la emuna y el cumplimiento de la Torah y mitzvot, ya que son mandatos directos de Hashem, hoy en día, nosotros poseemos en nuestras neshamot, cada mida de nuestros patriarcas, solamente que por el tiempo y la asimilación, no podemos desarrollar bien estas midot, cada uno de nosotros poseemos el jesed y poseemos el amor a nuestro creador, hasta el judío más asimilado, al final recurre a Hashem.
Así bien que prontamente podamos entrar en el camino de Hashem y que así como nuestro patriarca Abraham dedico su vida a Hashem, así hagamos nosotros, no solo por la recompensa que será muy grande, sino también por el apego completo con nuestro padre y creador y así traigamos prontamente la geula para todo Israel AMEN.

Bajur David Moshe Shallem Lichtenstein

Parashá Vayerá – (Y apareció). 20 Jeshván 5770 (7 de Noviembre de 2009).

El comienzo de esta parashá nos cuenta qué ocurrió después de que Abraham Avinu se hizo el brit milá (circuncisión).
Rashí nos explica que el tercer día después del brit milá es el más doloroso en el proceso de recuperación.Por este motivo, D’os hizo que ese día sea más caluroso de lo normal, para que los viajeros no salgan al desierto, y Abraham pueda descansar.
Durante los primeros dos días del brit milá Abraham no se abstuvo de recibir visitas en su tienda.Y a pesar de que ese tercer día el calor era agonizante, Abraham nuevamente se sentó en la puerta de su tienda, esperando que pasara alguien para poder invitarlo a su casa.
D’os se dio cuenta de que Abraham Avinu sufría más por no tener a quien hospedar que por el dolor del brit milá, y. es por eso que pensó: “Voy a descender para visitar a mi querido Abraham”.
Mientras Abraham se deleitaba con la Gran Visita que se presentó en su tienda, vio que a lo lejos pasaban caminando tres personas por el desierto (en realidad eran tres ángeles que le había enviado D’os para que Abraham pueda satisfacer su deseo de tener huéspedes).Sin poder contener su deseo de cumplir con el precepto de hospedar gente en su hogar, le pidió permiso a D’os para ir a buscarlos y fue al encuentro de ellos.Él les suplicó que se desvíen de su camino para comer, beber y descansar en su tienda, antes de seguir el duro viaje.
Al comienzo, ellos dudaron en aceptar, pero tras la insistencia de Abraham accedieron a su ofrecimiento.Allí dice el versículo: “…y hacia el ganado corrió Abraham” (Bereshit 18:7).Y a Sará – su esposa – le dijo que se apresure en hornear tortas para agasajar a los huéspedes.
Luego, la parashá sigue contando qué misión tuvo cada uno de estos ángeles.
Al relatarnos todo este episodio tan detalladamente, la Torá quiere recalcar que la cualidad que caracterizó a Abraham Avinu fue el jesed (bondad, benevolencia) en general, y la mitzvá de hajnasat orjim (recibir invitados) en particular, preocupándose por todos sus huéspedes por igual.
Veamos los grandes beneficios que nos brinda la realización de esta mitzvá:

Esta mitzvá acrecienta la amistad y la unión dentro del pueblo de Israel, ya que al invitar a quien necesita un lugar donde estar, estaremos provocando que en el futuro nuestro invitado haga lo mismo con otro iehudí necesitado.

Por naturaleza, a la persona le es difícil dar, y al cumplir la mitzvá de hajnasat orjim podemos desarrollar esta virtud.

El Talmud (tratado de Shabat) nos enseña: “Estos son los preceptos de cuyos frutos la persona disfruta en este mundo, además de obtener la recompensa en el mundo venidero.Estos son : 1) Quien honra a sus padres; 2) Quien hace actos de bien; 3) Quien se apresura a ir a la casa de estudio por la mañana y por la noche; 4) Quien recibe huéspedes; 5) Quien visita enfermos; etc.”.Es decir que quien cumpla la mitzvá de hajnasat orjim disfrutará de sus beneficios en este mundo y en el mundo venidero.

La base fundamental de este precepto es recibir a los huéspedes con una sonrisa y buena predisposición, como dice la Mishná: “Recibe a la gente con buena cara”.

Si la persona le da a su prójimo los mejores regalos de mala manera es considerado como que no regaló nada, ya que no permitió que el otro disfrute del obsequio.Pero quien recibe a su prójimo con una sonrisa, aunque no le haya dado nada más que esa simple sonrisa, es considerado como si le hubiera dado los mejores regalos del mundo, ya que con su cariño provoca que su prójimo se sienta a gusto.
Y así dice el rey Shelomó en el libro de Mishlé (Proverbios): “Es mejor dar un pan duro con una sonrisa, que dar los más ricos manjares con mala cara”.
Esto es lo que nos enseña Abraham Avinu, pues sus puertas siempre estaban abiertas para recibir visitas, y ponía lo mejor de él para que se sientan cómodos y confortables.
Además, cuando Abraham invitaba a las personas a su tienda, les decía: “Vengan que les daré un poco de comida”.Pero cuando ellos ya estaban sentados, él los agasajaba de la mejor manera, ofreciéndoles manjares en gran cantidad.
Esta es la manera en la cual los tzadikim (justos) se conducen en la vida: hablan poco pero hacen mucho.
Para ilustrar esto citaremos la siguiente historia:

El Rab Israel Abujatzira z”l – llamado el Baba Sali – fue un conocido cabalista y un gran tzadik.
Cuentan sus allegados que él ponía mucho hincapié en la mitzvá de recibir invitados.Es sabido que mucha gente iba a pedirle bendiciones y consejos todos los días, y a pesar de lo valioso que era su tiempo, él no escuchaba a la persona hasta que ésta haya probado una porción de torta.
Un día, llegó a él una pareja que se había casado dos días antes.Ellos esperaron su turno e ingresaron para que el Baba Sali los bendiga.Al escuchar que llevaban sólo dos días de casados, el Rabino llamó a su esposa y le pidió que haga entrar a todos los que estaban afuera esperando su turno, para que le canten a la nueva pareja.

La esposa rápidamente trajo tortas y bebidas, y durante media hora, el Rabino junto con la gente, cantaron y alegraron al nuevo matrimonio, y luego el Rab los bendijo.

De esta manera, con buena predisposición y una sonrisa en nuestro rostro, tendremos el mérito de cumplir con esta importante mitzvá, así como la hemos heredado de nuestros patriarcas y sabios a través de las generaciones

Parashá Shavua: Vaerá – (Y me aparecí). ROSH HODESH Shevat 5770 (16 de Enero de 2010). Comentarios

Primer comentario – Las distintas facetas del libre albedrio

Una de las preguntas que plantean todos los exegetas de la Tora es: si Hashem mismo le endurecio el corazon a Parho -es decir le quito el libre albedrio-… entonces ¿por que decimos que Parho peco?

El Rambam, en Halajot Teshuba, nos da la siguiente explicacion: por cuanto que Parho peco en principio por propia iniciativa y daño al Pueblo de Israel, la jurisprudencia determina privarle la Teshuba. Por eso Hashem le endurecio el corazon. Asi tambien contesta el Ramban y agrega una respuesta: en las primeras plagas, Parho mismo por propia voluntad endurecio su corazon y no quiso dejar salir al pueblo. Como esta escrito: “Y se fortalecio el corazon de Parho”. Pero cuando las plagas se intensificaban y se cansaba de soportarlas, se ablandaba, se arrepentia y queria mandarlos. esto no ocurria por su voluntad, sino de lo intolerable de las plagas; por miedo y no por libre albedrio. Para que su libertad de eleccion este regulada, Hashem endurecio su corazon, para que los envie por su propia voluntad y su libre albedrio.

El Midrash Raba dice: Dijo Ribi Iojanan: “de aqui que los herejes podran argumentar que Parho no tuvo posibilidad de volver en Teshuba”. Le dijo Resh Lakish “que se cierren la bocas de los perversos”. Hashem le advierte al ser humano una, dos y tres veces, y si este no vuelve, le cierra su corazon para castigarlo por lo que peco. Asi ocurrio con el perverso Parho, despues de cinco veces que Hashem le advierte del castigo que iba a tener, Parho fue indiferente y Hashem le dijo: Tu endureciste tu cabeza y tu corazon; he aqui te voy a aumentar mas impureza sobre tu impureza. Nuestros sabios dicen: por cuanto que un ser humano peco y reincidio se le hizo como algo permitido; es decir se va hundiendo en el pecado y el mismo se esta privando la Teshuba. Asi esta escrito en el Talmud: si un individuo se impurifica un poco, lo impurifican mucho; el se impurifica desde abajo, lo impurifican desde arriba.

Sobre el tema del libre albedrio, el Rab Dessler da el siguiente ejemplo: Un fumador dolorido del pecho por la adiccion al cigarrillo, se repite varias veces a si mismo: “No fumare mas”. Al dia siguiente de expresar esa afirmacion, este hombre exclama: “Si fumo solo un cigarrillo, no me hara daño”. Luego, considera que son dos los cigarrillos que puede fumar, culminando ese dia consumiendo todo el atado. Este hombre no hace mas que engañarse a si mismo. Repite exclamaciones que no puede cumplir. Tiene dos deseos: por un lado, fumar, y por el otro, no sentir dolor. El mismo dolor es mas fuerte que su deseo, entonces, decide no fumar. Cree que podra superar su adiccion, pero luego, se dice a si mismo que uno o dos cigarrillos no pueden daniarlo. Este fumador empedernido se aparta de la verdad obvia y se aferra a la imaginacion, cubierta por la mentira. Quien provoca nuestras acciones es uno mismo, no el deseo. La lucha de
seguir tras el autoengaño o la verdad se llama eleccion. Una mente sana puede pensar y elegir correctamente, no aferrarse a la mentira, y optar por la verdad.
Si hay dos pueblos en guerra, el objetivo que ambos persiguen es conquistar tierras. Cada lucha lleva detras ese deseo. El que logra conquistarlas, por esas tierras ya no pelea mas, sino que debera ahora luchar por las que aun no obtuvo. Las primeras ya son parte de su propiedad.

Nosotros, en la vida tambien tenemos por que luchar. Si Shabat es algo que hoy por hoy cumplimos, ya es tierra conquistada. Son otros los lugares a los que debemos llegar. Cada mitsva que hacemos puede formar parte de nuestras conquistas, solo que todavia hay muchas que no pudimos conquistar…
Por ellas debemos luchar.

Rab Moshe M Hoffer

Segundo comentario – Los “Milagros”

Desde chicos sabemos que todo lo que escapa a lo habitual, lo raro y lo exótico nos atrae. Basta con recordar las historias que nos contaron en aquellas épocas infantiles, de brujos y hadas, de Blancanieves y los siete enanitos, de Súperman y del hombre murciélago, todo eso no tiene relación alguna con la vida cotidiana. En las fiestas de chicos y grandes, el mago atrae la atención de todos los invitados. La Torá ya nos advirtió a no dejarnos llevar por personas que pretendan demostrarnos sus “verdades” mediante milagros (D-varim 13:2) y el Ramba”m nos hace saber que nuestros abuelos no creyeron en D”s simplemente por haber visto maravillas. No obstante, vemos que a la gente todo eso sí le atrae. ¿Será porque la vida que llevamos es “aburrida” y queremos vivir en un mundo que no sea tan real, aburrido, angustiante y cruel como el nuestro?

La lectura de Va’erá y Bó también habla de milagros. Moshé le advierte al Faraón que si no permite la salida de los judíos de Egipto, sufrirá toda clase de plagas. Y todas ellas terminan por cumplirse. Y cada vez que ocurren estas plagas, los judíos que habitan en la tierra de Goshen salen ilesos. ¡Vaya milagro! Dejemos de lado por un instante la visión triunfalista del tema (la mayoría de los judíos no se merecieron salir de Egipto, pues a pesar de las plagas se sentían bien en Egipto y no estaban convencidos de querer irse), concentremos la atención en la característica milagrosa de las plagas en si.

¿Para qué sucedieron los milagros? ¿Son deseables los milagros? ¿Rezamos por ver milagros?

Este tema tiene una arista educativa que también nos debe plantear ciertas dudas. En muchas historias de rabinos famosos, encontramos que merecieron el desenlace de una situación apremiante en la que ocurrieron milagros de algún tipo. ¿Se debe relatar estas historias a los niños? ¿Poseen elementos pedagógicos desde lo judaico?

Antes de seguir, creo indispensable aclarar que el milagro tal como lo estamos tratando, es decir, algo que escapa a lo natural, no es el único fenómeno que los judíos denominamos como “nes” (milagro). Agradecemos diariamente tres veces en la Amidá: “ve-al niseja shebejol iom imanu” (= por los milagros que nos suceden diariamente). Ahora bien. Diariamente nos pasan muchas cosas, buenas y malas, pero no nos parecen ser algo fuera de lo natural. Nos referimos pues, en este agradecimiento a D”s a los “milagros naturales” que suceden en cada instante a los que habitualmente denominamos “naturaleza” simplemente porque estamos tan acostumbrados a ellos que nos parece “natural” que ocurran.

Estos milagros y maravillas que acontecen dentro de nuestro cuerpo tal como los distintos sistemas (circulatorio, digestivo, nervioso, respiratorio, reproductivo, etc.) o fuera de él (el cosmos, la fuerza de gravedad, la fotosíntesis, etc.) a los que llamamos naturales, son los que hacen que podamos vivir una vida “normal”. Confiamos ciegamente en la constancia de esta naturaleza para todo lo que hacemos. Si la naturaleza no fuese constante y confiable, nos volveríamos absolutamente locos por no poder prever nada. En los Salmos (que recitamos diariamente en los rezos matutino) decimos “y los puso (las leyes naturales) para la eternidad, son decreto inamovible. A diferencia de lo que sucedió en Egipto, el agua siempre debe ser agua, y la sangre, sangre. El auto no hará combustión con puré de papas y no nos vamos a servir un vaso de “nafta extra sin plomo”. El sol saldrá del este y las cosas que soltamos se nos caen hacia abajo. No debemos desear que eso cambiara, pues, si la naturaleza no fuera constante, el mundo no sería un lugar en el cual pudiéramos vivir.

Dado que las cosas son así, es superior aquel que reconoce al Todopoderoso en la naturaleza cotidiana, que aquel que no cree a menos que le demuestren que esa naturaleza se puede modificar. Y, si bien D”s hizo los milagros en Egipto para que el Faraón- que se hacía considerar un dios y se negaba a dejar ir al pueblo judío por desconocer la autoridad Di-vina – cambiara su postura, eso no significa que fuese deseable que estos milagros se repitieran con frecuencia.

En el Kidush (bendición que santifica la entrada del Shabat) del viernes a la noche hacemos mención al “zejer lema-asé bereshit” (recuerdo a la creación del mundo), como así también al “zejer lietziat mitzraim” (recuerdo a la salida de Egipto). Si bien pareciera hablarse de dos eventos de distintas épocas, en realidad estamos hablando de lo mismo. Los milagros que acompañaron la salida de Egipto sirvieron para demostrar a los dudosos (egipcios y judíos), que el Creador del mundo es uno, que sabe todo lo que sucede aquí y que constantemente interviene en el quehacer humano.

Está claro entonces, que los milagros suceden porque D”s decide en ciertas instancias que deben ocurrir por las distintas razones que sólo Él sabe. Para nosotros es importante saber que si D”s lo decide, dado que Él es Quien sabe y hace todo, no existe diferencia ante Él en causar “milagros naturales” o “milagros no-naturales”. La casualidad no existe, ni tampoco la naturaleza como algo independiente a D”s. Así también debemos hacérselo saber a los niños. El desafío está en “ver” a D”s en la naturaleza, en nuestro sustento diario y en este mundo “di vrá gireuté” = que creó de acuerdo a Su plan (Kadish).

Las historias de tzadikim, a quienes D”s los asistió con milagros, tienen como objetivo precisamente eso. Pero es importante decirles también que, aunque fuese triste, muchos tzadikim vivieron en la pobreza, perseguidos, enfermos o mártires y no fueron asistidos con milagros. Aun así no perdieron su confianza en D”s y ni siquiera pidieron que les sucedan milagros.

No obstante, no es conveniente insistir en esta clase de historias milagrosas con los niños. Mucho más importante es relatarle a los niños (y grandes) el esfuerzo que implica la lucha por crecer, mejorar las características humanas y observar las Mitzvot cada vez mejor. Que les quede claro qué es lo que significa llegar a ser tzadik y crear en los niños el deseo por ser verdaderamente “grandes” en la Torá. En última instancia vivimos con los pies en la tierra y esta tierra “natural” es tal como D”s la creó para cumplir con nuestro deber.

Daniel Oppenheimer

Tercer comentario – El Liderazgo de Moises

“Y hablo Hashem a Moises diciendo: Ve y habla al Faraon, rey de egipto para que envie (libere) a los Hijos de Israel de su tierra” (Shemot 6:11)

El ascenso de Moshe Rabenu, nuestro gran maestro Moises, a su puesto de liderazgo, fue por demas inusual. Historicamente la mayoria de los que luchan por la libertad de su gente surgen del seno de ese pueblo, primero sufriendo junto a sus oprimidos hermanos y luego ganando su camaraderia y confianza con la verdad en la palabra y en la accion, a fin de convertirse en su lider y destituir a los opresores.

En rotundo contraste, Moises paso sus primeros veinte años, sus años formativos, en el confort del entorno palaciego del Faraon. Cualquier otra persona hubiera optado por continuar apegado a esa “buena vida” de lujo y facilidades, mas Moises eligio “salir hacia sus hermanos” (ibid.2:11).

Cuando el “vio su sufrimiento”, supo de inmediato que ambas cosas, el confort con extranios y una verdadera responsabilidad judia, eran incompatibles. Una opcion invalidaba a la otra. Si elegia identificarse con la victima judia y resguardarla del ataque y de la muerte, perderia toda posibilidad de heredar el trono del padre de su madre adoptiva, virtual gobernante de todo el mundo. Si elegia dirigir su rostro hacia otro lado y permitir que los egipcios continuaran apaleando al judio, estaria dando la espalda al legado de la familia que lo habia visto nacer; ese legado que secretamente le fuera ensenado por su madre.

Y miro hacia un lado… y luego hacia el otro (ibid.2:12). Lucho con su propia identidad interna y vio que no podria negociar con ambos mundos y ser una verdadera persona. “Y golpeo al egipcio y lo oculto en la arena”. Mato al capataz egipcio pero tambien elimino al “egipcio” que estaba dentro de el. Se animo a cruzar la brecha. Ya nunca mas tendria una crisis de identidad; el extranjero dentro de el estaba enterrado para siempre. La lucha contra el sufrimiento judio seria siempre su interes primodial.

Era necesario sin embargo que el salvador del pueblo, elegido por Hashem, comenzara su vida en el entorno real del palacio del Faraon, a fin de poder desarrollar un espiritu noble, un espiritu que no se amilanara al confrontar a una superpotencia. Moshe Rabenu vio la debilidad humana de la realeza bien de cerca. Vio cuan aterrados estan los opresores de su propia posicion y cuan inseguros se sienten de su propio futuro. Y porque se crio en ese entorno, sabia que aun el mas poderoso de los hombres NO es invencible.

No es natural en cambio, que una persona criada en la servidumbre, entre el lodo y los ladrillos, de pronto lave sus manos de tanta opresion y suciedad e, inmediatamente luche contra los gigantes.

Moshe Rabenu no vio inicialmente las cosas de esa manera. Su primera reaccion fue no aceptar su mision Divinamente asignada. Penso que su crianza en palacio seria una dificultad mas que una ventaja, que su hermano Aharon era mas reconocido por su piedad y virtud, etc.etc. Pero Hashem le respondio que en materia de redencion: “Mis pensamientos no son sus pensamientos y Mis caminos no son sus caminos”.

Moshe Rabenu sabia que asi como la esclavitud comenzo cerrando los ojos y los corazones a la creciente servidumbre, la redencion solo podria empezar abriendo los ojos y los corazones al sufrimiento judio. Esto es lo que mas cuenta en cuanto a liderazgo judio en epocas de redencion.

Que tambien nosotros, cada uno de los hijos de Israel, logremos quitar de nuestro interior a ese extranjero que nos impide pensar y vivir nuestro judaismo a fondo sometiendonos al yugo de otras costumbres y culturas que no son las nuestras. En verdad, solo se requiere un poco de valentia para ser sinceros con nosotros mismos y preguntarnos si nuestra vida, si nuestras acciones responden a nuestra identidad judia, a una identidad que solo se ejerce plenamente cuando se observan las leyes de la Tora. Quiera Hashem que por nuestra teshuva tengamos el merito de acercar la llegada del Mashiaj muy pronto en nuestros dias. Amen.

(Basado en Rabbi Yechiel Leiter)

Cuarto comentario – Transformar el “aguan en sangre”

Ven, habla al Faraón, el rey de Egipto, y que envíe a los hijos de Israel de su tierra (Shemot 6:10)

Uno de los motivos de la centralidad del Éxodo de Egipto en el judaísmo (hasta el punto de recordarlo a diario en la plegaria), es que en el estado espiritual del alma humana, el salir de Egipto es un proceso constante de todos los días. La palabra Mitzraim (Egipto en hebreo) proviene del término Metzarim, límites, refiriéndose a los condicionamientos y frenos que existen en cada persona. Cada día debe llevar a cabo nuevamente un símil de “salir de Mitzraim”- superar y librarse de esas limitaciones y brindar a su Alma Divina la libertad de expresarse de acuerdo a sus verdaderas aspiraciones. El párrafo bíblico semanal nos relata sobre cómo comenzó el éxodo de Egipto, y de ello podemos aprender los caminos a través de los cuales es posible “salir de los metzarim” también en el plano espiritual del alma.

DE LA FRIALDAD AL CALOR

La primera plaga que se asestó a los egipcios fue la de sangre: todas las aguas de Egipto se convirtieron en sangre. De ello se aprende que el primer paso para liberarse de Mitzraim es transformar las “aguas” en “sangre”.

El agua simboliza la frialdad, tranquilidad, falta de efervescencia y entusiasmo. La sangre, por el contrario, es el símbolo del calor, el fuego, la emoción. Esto es lo primero que se le dice al judío: ¿ deseas salir de “Egipto”? ¿Tu intención es liberarte de los condicionamientos que encierran a tu alma Divina?- ante todo debes transformar el “agua” en “sangre” en lugar de frialdad introduce a tu seno interior calor, entusiasmo, fuego.

LA NECESIDAD DE LA EMOCIÓN

Puede uno argumentar ¿para qué tanto entusiasmo? Sin ello también soy un buen judío. Cumplo los preceptos, estudio Torá, soy cuidadoso de no transgredir las prohibiciones de la Torá. ¿Para qué necesito entusiasmo en ello?. A eso se le responde que la frialdad la raíz primera de todo mal. El verdadero significado del estado de frialdad es que los temas realmente no afectan a la persona. Vemos en la práctica que cuando se trata de un tema que verdaderamente nos interesa y es cercano a nuestro corazón, no permanecemos apáticos y fríos. La frialdad es un síntoma de que la relación del judío con la Torá y sus preceptos es sólo “una conducta rutinaria aprendida”, es sólo una acción seca y mecánica. Este estado es el principio de la caída. Por ello, el primer paso en la liberación del alma de sus limitaciones y precondicionamientos es apartar la frialdad y la apatía, e introducir en su lugar calor y entusiasmo. Se debe estudiar Torá, cumplir los preceptos y servir a Hashem con alegría y entusiasmo, con agilidad y fuego, como nos vinculamos con aquello que nos incumbe y mueve.

MITZVOT CON LUJO

Una de las expresiones prácticas de una implicación real es el tema de cumplir los preceptos con lujo- hidur mitzvá. Cuando uno sirve a Di-s con frialdad, le es suficiente con una Mezuzá simple, Tefilín baratos, una plegaria resumida y un cuidado mínimo del cashrut, la alimentación ritual judía. Al fin y al cabo lo que pretende es cumplir con la obligación, y para ello es suficiente también con el mínimo. Pero cuando un judío está entusiasmado y movilizado en su servicio a Hashem, procura cumplir los preceptos de la manera más bella posible: procura los Tefilín y las Mezuzot de la mejor calidad, el Tzitzit más hermoso, el cashrut de máxima seguridad, pues cumple con todo esto con cariño y deseo. Es este el previo paso en el proceso de “salir de Egipto”, y por medio de ello, llegamos finalmente a la liberación personal dell individuo, y de la redención individual vamos a la redención general, a manos del Mashiaj Tzidkeinu.

Likutei Sijot tomo 1, Pág 119

Primer comentario (Rab Moshe Hoffer, fabibbk@einstein.com.ar)
Segundo comentario (Rab Daniel Oppenheimer, http://www.ajdut.com.ar)
Tercer comentario (Boletin Judaicasite: http://www.judaicasite.com)
Cuarto comentario (Enseñanza semanal Jabad: http://www.jabad.org.ar/)

Parashá Vayerá – (Y apareció). 20 Jeshván 5770 (7 de Noviembre de 2009).

Resumen de la Parashá

La parashá de esta semana relata el momento en que Abraham estaba sentado, luego de su circuncisión (Brit Milá) frente a su tienda y a la espera de algún visitante con quien cumplir la mitzvá de guemilat Jésed. Aparecieron tres visitantes a los que Abraham les dio la bienvenida y agasajó. Abraham se apresuró a atenderlos con gran hospitalidad, a pesar de que en el tercer día es cuando la circuncisión causa mas dolor.

Pero en realidad éstos eran ángeles enviados por el Eterno, corporizados como seres humanos, y que venían a cumplir ciertas misiones en este mundo. Así es como un ángel informó a Abraham al cabo de un año Sará, su esposa, le daría un hijo. Sará rió en su interior, ya que a sus noventa años de edad, esa noticia le parecía increíble. Hashem criticó a Sará por su duda, por no haber confiado con su corazón en la promesa del Todopoderoso. Luego otro ángel curó a Abraham el malestar que aún sentía por su circuncisión. El tercer ángel debía cumplir con su misión que era la destruir las ciudades de Sedom y Amorá (Sodoma y Gomorra). Pero previamente Hashem informó a Abraham sobre este asunto y él pidió al Eterno que tuviera misericordia con los habitantes de esas ciudades, argumentando que los hombres justos no debían ser eliminados junto con los perversos.

Abraham Avinu dijo en su alegato, “Si se encontrara en esa ciudad 50 hombres justos ¡sería lógico salvar a la ciudad por ellos! ¿Acaso Tú no harás justicia e impedirás que mueran esos 50 piadosos por causa del resto?”. Y Di-s le contesta que no destruiría la ciudad si realmente hubiesen 50 hombres justos. Abraham “negocia” con Di-s bajando el número a 10 hombres justos. Luego, Hashem le prometió que no los destruiría si encontraba por lo menos diez tzadikim. De todas maneras, ni siquiera 10 hombres encuentra.

Los malajim fueron a casa de Lot en Sedom, y allí los habitantes enterados de sus presencias, trataron de molestar a los visitantes y Hashem los castigó produciéndoles ceguera. Los ángeles informaron a Lot que debía inmediatamente abandonar la ciudad junto con su familia. Lot dudó pero los malajim lo tomaron con su esposa y sus dos hijas, y lo llevaron fuera de la ciudad. El Eterno derramó azufre y fuego sobre las ciudades de Sedom y Amorá destruyendo así toda el área. Los ángeles advirtieron sobre no observar el castigo que cayó sobre esos habitantes, pero la esposa de Lot desobedeció esa orden mirando la destrucción y por ello fue convertida en una estatua de sal.

Luego Lot se trasladó hacia una cueva en la montaña. Las hijas de Lot temiendo que como resultado de la destrucción no hubieran hombres para casarse, deciden embriagar a su padre y y tener descendencia a través de él, y hacer perpetuar a la humanidad. En ese lugar sus hijas dieron a luz a quienes serían luego los fundadores de las naciones de Moab y Amón. De la hija mayor nació Moab y de la menor Amón.

Abraham se trasladó con su esposa hacia el Neguev, a la ciudad de Guerar en Beer Sheva. Declaró que Sará era su hermana y esta fue llevada al palacio de Abimélej, rey de Guerar, y Hashem le castigó con enfermedades y en un sueño se le apareció señalándole que debía devolver a Sará a su esposo, caso contrario moriría. Abimélej presuroso la devolvió a Abraham y a su vez le dio muchos regalos.

Transcurrido un año, tal como les fue prometido, Abraham y Sara tienen un hijo, al que Abraham llamó Yitzjak. Por orden de Dios, en el octavo día después del nacimiento, Abraham lo circuncida. Abraham hace una fiesta cuando Yitzjak es destetado.

Yitzjak crecía y Sará sentía que Ishmael ejercía una mala influencia sobre él. Entonces pidió a Abraham que alejara a Hagar y su hijo; Abraham se angustia al pensar que tiene que desterrar a su hijo, pero Dios le dice que escuche a Sará. Abraham aceptó el consejo luego de que Hashem le indicara hacerlo y también le aseguró que Ishmael sería el padre de una gran nación.

Hagar y su hijo, deambularon por el desierto, y allí Ishmael estaba sediento a punto de morir. Apareció un ángel que le indicó a Hagar un lugar donde había milagrosamente agua. Di-s le promete que va a ser el progenitor de una gran nación. Ishmael vivió en Parán y se casó con una mujer de Mitzraim.

Cuando Abimélej ve que Di-s está con Abraham, entra en una alianza con él.

Abraham fue siempre un servidor del Todopoderoso, habiendo sobrepasado nueve difíciles pruebas gracias a su fidelidad y devoción por Hashem. Pero fue la prueba número diez la más difícil de todas, ya que Hashem le ordenó tomar a su único hijo Yitzjak, quien tiene 37 años, y lo ofrendara como sacrificio. Abraham acepta, aunque esto iría a anular a la nación judía y al mismo tiempo contradice su enseñanza en contra del sacrificio humano. Abraham llevó a cabo esa orden a la mañana siguiente, bien temprano partiendo al lugar indicado por el Eterno, en una montaña de Moriá. Allí construyó un altar y ató a Yitzjak a la madera y en el momento de tomar el cuchillo para sacrificarlo la voz de un ángel lo detuvo indicándole no hacer daño a su hijo. Luego Abraham encontró un carnero enredado en los arbustos, sacrificándolo. Por su obediencia incuestionable, Di-s le promete que aunque el Pueblo Judío peque, nunca estará completamente dominado por sus enemigos. El Todopoderoso lo bendijo señalando que sus hijos (los Bnei Israel) serían numerosos y que heredarían las ciudades enemigas.

La parashá finaliza con una genealogía y con el nacimiento de Ribká.

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