Parashá Vayéshev – (Y residió). 24 Kislev 5773 (8 de Diciembre de 2012).La Fe de Iosef HaTzadik

joseph_soldComo todos sabemos, Iosef, uno de los doce hijos de Iaakov, fue vendido como esclavo por sus hermanos, a causa de sus sueños.Él fue revendido de un amo a otro, hasta que finalmente llegó a Egipto y fue comprado por Potifar – uno de los ministros del Faraón.

Teniendo apenas 17 años, Iosef repentinamente se encontró con una realidad absolutamente distinta a la que hasta ese momento conocía, en dos aspectos: De hombre libre pasó a ser esclavo, y además, de haber estado viviendo en el seno de su familia y su cultura, pasó a vivir en medio de una cultura completamente distinta.

La cultura egipcia en todos sus aspectos, era totalmente opuesta a la fe y educación que Iosef había recibido desde la cuna.

En su nueva vida Iosef estaba sufriendo, y seguramente tenía una profunda confusión.La prueba que tenía delante de él no era nada simple, pues él debía decidir cómo y con qué valores encaminaría su vida a partir de ese momento.Era una situación muy difícil.

El versículo (Bereshit 33:3) dice: “Y vio su amo que D’os estaba con él, y todo lo que él hacía era bendecido por D’os”.

¿Cómo su amo pudo darse cuenta de que D’os siempre estaba con Iosef?Rashí nos explica que Iosef tenía el Nombre de D’os constantemente en su boca.Él recordaba a D’os en cada situación.Cada vez que tenía la oportunidad, Iosef intentaba transmitir el mensaje de que existe un sólo D’os.

Analicemos la grandeza de Iosef: Un joven que fue esclavizado sin piedad, no tenía vergüenza ni miedo de expresar su fe incondicional en D’os y su apego a Él, delante de personas cuya cultura y religión estaban basadas en la idolatría. Su amo, Potifar, viendo que él era muy capaz, lo nombró jefe de toda su casa, y confió en Iosef de tal manera que se desligó de todas esas funciones, dejando en sus manos todos sus asuntos.

La parashá nos relata que Iosef era un hermoso joven, lo cual despertó en la esposa de Potifar el deseo de estar con él.En la primer oportunidad que ella tuvo para demostrar a Iosef su interés, él le respondió con un rotundo “no”. Nuevamente vemos la grandeza de Iosef: Él no le respondió que no porque no era ético o porque en Egipto estaba prohibida la infidelidad, sino que le dijo: “¡Cómo voy a cometer un mal tan grande pecando delante de D’os!” (Bereshit 39:9).

La parashá continua relatándonos que la esposa de Potifar lo acusó falsamente, y Iosef fue mandado a la cárcel.Sin embargo, en esta oportunidad D’os tampoco lo abandonó, y al poco tiempo, el jefe de la cárcel sintió una gran simpatía por Iosef y lo nombró encargado de todos los presos.

Una mañana, Iosef vio que dos de los presos estaban más preocupados que de costumbre.Él se acercó a ver cuál era el motivo de tanta preocupación, y ellos le dijeron que habían tenido un sueño cada uno y no sabían el significado del mismo.

Entonces Iosef les dijo que no debían preocuparse pues “el interpretar sueños está en manos de D’os”, y les pidió que le contaran cada uno su sueño, para que con la ayuda de D’os, él se los interpretara.

Una vez más podemos ver que la fe de Iosef en D’os no cambió en absoluto.Incluso en esa situación tan difícil, siendo un esclavo y además estando encarcelado, Iosef no perdió la oportunidad de demostrarle a esas personas que D’os es quien maneja todo.

Finalmente los sueños se hicieron realidad, exactamente como Iosef los había interpretado.

La próxima parashá nos cuenta que el rey egipcio soñó dos sueños en una misma noche.Por la mañana, él llamó a sus ministros para que se los interpretaran, pero todas las interpretaciones que sus sabios y consejeros ofrecían no lo satisfacían.Entonces, a través de uno de sus ministros que había estado en prisión y luego fue liberado, el Faraón se enteró de que en la cárcel había un joven judío que interpretaba sueños, y ordenó que lo trajeran al palacio. Rápidamente, los servidores del Faraón sacaron a Iosef de la prisión.Le cortaron el pelo, lo bañaron y lo vistieron con ropas nuevas y respetables, y Iosef fue llevado delante del Faraón.

El monarca egipcio le explicó que fue mandado a llamar para que le interprete los sueños, pues él había escuchado que Iosef era experto en interpretaciones.Pero otra vez, sin titubear, Iosef respondió: “Yo no soy el que interpretará, es D’os Quien interpretará el sueño para el bienestar del Faraón” (Bereshit 41:16).

Después de que el Faraón le contó sus dos sueños, Iosef le dijo que los sueños eran un mensaje de D’os y expresaban lo que Él haría próximamente: primero vendrían siete años de abundancia y luego siete de sequía y hambre.Y una vez más Iosef recuerda que D’os es quien controla el mundo: “D’os está apresurándose para llevar a cabo Su plan” (Bereshit 41:32).

Iosef sabía que en Egipto no se podía nombrar a D’os, y más aún delante del Faraón, que él mismo se consideraba una deidad.Él sabía que el estar delante del Faraón era una gran oportunidad para poder explicarle al rey que él era inocente de todo lo que se lo culpaba – que había sido vendido como esclavo sin haber hecho nada malo, y que fue encarcelado por una falsa acusación.Él sabía que podía llegar a obtener fácilmente la libertad si tan sólo se limitaría a interpretarle al Faraón sus sueños, pero Iosef hatzadik (el justo) decidió aprovechar ese gran momento para santificar el Nombre de D’os, a pesar del precio que podría llegar a pagar por ello.

Si seguiremos el ejemplo de Iosef, y recordaremos cada momento y momento el Nombre de D’os, llegaremos a desarrollar una completa fe en Él, y seremos conscientes de que todo lo que ocurre en el mundo viene de D’os y es sólo para nuestro bien.

http://www.judaismohoy.com

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Parashá Vayéshev – (Y residió). 20 Kislev 5771 (27 de Noviembre de 2010).


La Fe de Iosef HaTzadik
Como todos sabemos, Iosef, uno de los doce hijos de Iaakov, fue vendido como esclavo por sus hermanos, a causa de sus sueños.Él fue revendido de un amo a otro, hasta que finalmente llegó a Egipto y fue comprado por Potifar – uno de los ministros del Faraón.

Teniendo apenas 17 años, Iosef repentinamente se encontró con una realidad absolutamente distinta a la que hasta ese momento conocía, en dos aspectos: De hombre libre pasó a ser esclavo, y además, de haber estado viviendo en el seno de su familia y su cultura, pasó a vivir en medio de una cultura completamente distinta.
La cultura egipcia en todos sus aspectos, era totalmente opuesta a la fe y educación que Iosef había recibido desde la cuna.
En su nueva vida Iosef estaba sufriendo, y seguramente tenía una profunda confusión.La prueba que tenía delante de él no era nada simple, pues él debía decidir cómo y con qué valores encaminaría su vida a partir de ese momento.Era una situación muy difícil.
El versículo (Bereshit 33:3) dice: “Y vio su amo que D’os estaba con él, y todo lo que él hacía era bendecido por D’os”.
¿Cómo su amo pudo darse cuenta de que D’os siempre estaba con Iosef?Rashí nos explica que Iosef tenía el Nombre de D’os constantemente en su boca.Él recordaba a D’os en cada situación.Cada vez que tenía la oportunidad, Iosef intentaba transmitir el mensaje de que existe un sólo D’os.
Analicemos la grandeza de Iosef: Un joven que fue esclavizado sin piedad, no tenía vergüenza ni miedo de expresar su fe incondicional en D’os y su apego a Él, delante de personas cuya cultura y religión estaban basadas en la idolatría.
Su amo, Potifar, viendo que él era muy capaz, lo nombró jefe de toda su casa, y confió en Iosef de tal manera que se desligó de todas esas funciones, dejando en sus manos todos sus asuntos.
La parashá nos relata que Iosef era un hermoso joven, lo cual despertó en la esposa de Potifar el deseo de estar con él.En la primer oportunidad que ella tuvo para demostrar a Iosef su interés, él le respondió con un rotundo “no”.
Nuevamente vemos la grandeza de Iosef: Él no le respondió que no porque no era ético o porque en Egipto estaba prohibida la infidelidad, sino que le dijo: “¡Cómo voy a cometer un mal tan grande pecando delante de D’os!” (Bereshit 39:9).
La parashá continua relatándonos que la esposa de Potifar lo acusó falsamente, y Iosef fue mandado a la cárcel.Sin embargo, en esta oportunidad D’os tampoco lo abandonó, y al poco tiempo, el jefe de la cárcel sintió una gran simpatía por Iosef y lo nombró encargado de todos los presos.
Una mañana, Iosef vio que dos de los presos estaban más preocupados que de costumbre.Él se acercó a ver cuál era el motivo de tanta preocupación, y ellos le dijeron que habían tenido un sueño cada uno y no sabían el significado del mismo.
Entonces Iosef les dijo que no debían preocuparse pues “el interpretar sueños está en manos de D’os”, y les pidió que le contaran cada uno su sueño, para que con la ayuda de D’os, él se los interpretara.
Una vez más podemos ver que la fe de Iosef en D’os no cambió en absoluto.Incluso en esa situación tan difícil, siendo un esclavo y además estando encarcelado, Iosef no perdió la oportunidad de demostrarle a esas personas que D’os es quien maneja todo.
Finalmente los sueños se hicieron realidad, exactamente como Iosef los había interpretado.
La próxima parashá nos cuenta que el rey egipcio soñó dos sueños en una misma noche.Por la mañana, él llamó a sus ministros para que se los interpretaran, pero todas las interpretaciones que sus sabios y consejeros ofrecían no lo satisfacían.Entonces, a través de uno de sus ministros que había estado en prisión y luego fue liberado, el Faraón se enteró de que en la cárcel había un joven judío que interpretaba sueños, y ordenó que lo trajeran al palacio.
Rápidamente, los servidores del Faraón sacaron a Iosef de la prisión.Le cortaron el pelo, lo bañaron y lo vistieron con ropas nuevas y respetables, y Iosef fue llevado delante del Faraón.
El monarca egipcio le explicó que fue mandado a llamar para que le interprete los sueños, pues él había escuchado que Iosef era experto en interpretaciones.Pero otra vez, sin titubear, Iosef respondió: “Yo no soy el que interpretará, es D’os Quien interpretará el sueño para el bienestar del Faraón” (Bereshit 41:16).
Después de que el Faraón le contó sus dos sueños, Iosef le dijo que los sueños eran un mensaje de D’os y expresaban lo que Él haría próximamente: primero vendrían siete años de abundancia y luego siete de sequía y hambre.Y una vez más Iosef recuerda que D’os es quien controla el mundo: “D’os está apresurándose para llevar a cabo Su plan” (Bereshit 41:32).
Iosef sabía que en Egipto no se podía nombrar a D’os, y más aún delante del Faraón, que él mismo se consideraba una deidad.Él sabía que el estar delante del Faraón era una gran oportunidad para poder explicarle al rey que él era inocente de todo lo que se lo culpaba – que había sido vendido como esclavo sin haber hecho nada malo, y que fue encarcelado por una falsa acusación.Él sabía que podía llegar a obtener fácilmente la libertad si tan sólo se limitaría a interpretarle al Faraón sus sueños, pero Iosef hatzadik (el justo) decidió aprovechar ese gran momento para santificar el Nombre de D’os, a pesar del precio que podría llegar a pagar por ello.
Si seguiremos el ejemplo de Iosef, y recordaremos cada momento y momento el Nombre de D’os, llegaremos a desarrollar una completa fe en Él, y seremos conscientes de que todo lo que ocurre en el mundo viene de D’os y es sólo para nuestro bien.

Parashá Vayéshev – (Y residió). 25 Kislev 5770 (12 de Diciembre de 2009).Comentarios


Primer comentario (Enseñanza semanal de Jabad Lubavitch, http://www.jabad.org.ar)
Segundo comentario (Rab Moshe Hoffer)
Tercer comentario (Rab Daniel Oppenheimer http://www.ajdut.com.ar)
Cuarto comentario (Gentileza http://www.judaicasite.com)


Primer comentario – “La historia del pueblo judío”

La Parshá nos relata el episodio ocurrido con Iosef y sus hermanos, quienes deciden venderlo a una caravana de ismaelitas. Al llegar finalmente a Egipto es comprado por Potifar, ministro del Faraón, que, a pesar de la eficiencia de Iosef en todo su desempeño, lo pone bajo arresto debido a una falsa acusación.

Esta es la historia de Iosef

Esta Parshá relata la historia de Iosef, quien fue vendido como esclavo en Egipto, y que luego de atravesar diferentes circunstancias y obstáculos, llega a ser el virrey. Si analizamos en detalle el destino de Iosef, descubriremos de pronto, la similitud con la historia del Pueblo de Israel en el exilio. Iosef, un muchacho de 17 años, hijo predilecto de Iaacov, es arrancado de repente del seno familiar, erradicado de su país y vendido como esclavo en un país extraño. El joven se ve envuelto en circunstancias difíciles y crueles, y dichos acontecimientos le suceden siendo él inocente. Otro en su lugar se hubiera deprimido, entristecido, sintiendo inclusive cierta indiferencia a todo como consecuencia de su condición. Sin embargo Iosef entendió que debía ponerse a la altura de las circunstancias. Como esclavo de Potifar, cumplió su tarea óptimamente, hasta que por mérito de Iosef, Potifar obtuvo éxito en cualquiera de sus emprendimientos. Esa es la particularidad del judío. En cualquier situación y circunstancia trata de cumplir con su misión de la mejor forma.

Convicción firme

¿Cuál fue el pago que recibió Iosef por su lealtad a Potifar?, ¡Fue enviado a la cárcel!. ¿Por qué?. Por no querer traicionar a su amo. De pronto entiende que su empeño, dedicación, corrección y rectitud no sólo que no lo beneficiaron sino todo lo contrario, debido a esto está preso. Pero de todas formas esto no logra cambiar sus principios y su perspectiva. También estando en la prisión sigue desempeñándose con rectitud y nuevamente Di-s le concede éxito. De la misma forma, a pesar del desagradecimiento y la impunidad de quienes lo rodean, el iehudí no altera su lealtad y se entrega para cumplir su cometido.

Ingratitud y desconocimiento

Entonces Iosef ve que los dos ministros que estaban encarcelados se sentían molestos. Podría haberse alegrado por ello, ya que un ministro del Faraón lo había enviado injustamente a prisión. Sin embargo no existe en Iosef sentimiento de venganza. Al ver personas que atraviesan una dificultad, se les acerca para ofrecer su ayuda, interpretando sus sueños. En ese momento, Iosef se permite hacer un pequeño pedido a uno de ellos: “Y harás para mi un favor, recordándome ante Paró”. No solicitó dinero ni nada por el estilo, sino basado en su rectitud y fe, solo requiere que sea recordado su caso ante el monarca. A pesar de que la interpretación de los sueños fue correcta, el ministro ni siquiera lo recordó.

Mal por bien

Iosef deduce que el mundo está lleno de mentira, no hay vestigio de justicia e integridad. Al llegar luego al puesto de Virrey, con poderes plenipotenciarios, tiene la posibilidad de vengarse de quienes le hicieron daño. Pero alguien como Iosef no se comporta de esa forma. Continua siendo el mismo de siempre, invirtiendo todo su talento para manejar los asuntos de la nación, salvándolos de los siete años de hambre por venir. Practica benevolencia con quienes intentaron dañarlo. Así es, en general, la historia del pueblo judío a lo largo de su exilio, en todas las generaciones.

Sijot Kodesh, Parshat Vaishev, 5728

Segundo comentario – La unica Opcion

En la Tora y en las enseñanzas de nuestros sabios, no encontramos solo recuerdos historicos, sino fundamentos para servir a Hashem. Establecer un acto para encender las velas, significa “ejercitar la memoria” respecto del milagro y tambien implica despertarse para aprender de el. Esta escrito que el dia en que los iehudim se alejen de la Tora, Hashem se va a ocultar de ellos. La falta de espiritualidad en esa generacion provoco los decretos de exterminio porque se unieron a los griegos y muchos iehudim se asimilaron. Cuando los Jashmonaim se armaron de coraje y se separaron de los transgresores, prohibieron que los asimilados gobiernen y no dejaron
que impongan sus desviadas enseñanzas. Recien alli tuvieron el merito de recibir la gran salvacion mediada por milagros y maravillas. Januca nos emite un mensaje “Hay que luchar”, aunque seamos pocos, aunque no gobernemos, aunque no estemos adiestrados para ello, debemos emplear nuestras fuerzas. No existe otro metodo para sobreponerse al Ietzer Hara (instinto malo). La fuerza de la victoria esta en el pensamiento “No hay otra salida, tenemos que doblegar todos los inconvenientes que hay en el camino con la ayuda de Hashem”. Cuando Bore Olam nos pone una tarea dificil es ahi cuando con todas nuestras fuerzas debemos luchar y tendremos exito. El Rab Eliahu Dessler (z”l) comenta que el pensamiento mencionado anteriornente representa una gran base en la servidumbre a Hashem. De esto depende el exito del ser humano. Asi encontramos con respecto a nuestro patriarca Abraham, que luego de haber pasado diez generaciones de personas que con sus obras oscurecieron el mundo, el lo ilumino con la luz de la fe. Lo arrojaron a una hoguera de fuego. ¿Quien enseñaria entonces la fe en D-s si el moria? Sin embargo Abraham no penso en salvarse; con simpleza e integridad se arrojo a la hoguera. el debia santificar a Hashem a traves de su muerte y lo unico que penso fue “no hay salida” (aunque este decreto no se entienda a traves de la logica). Todos conocemos el fin de ese fragmento de la historia de Abraham: a causa de su entrega absoluta se salvo. Aquel que se sobrepone a los calculos logicos, le muestran milagros. Este fue el camino de los Jashmonaim, por
esa decision, por pensar “no hay otra salida” tuvieron una ayuda del cielo sobrenatural. Ellos actuaron en oposicion a la logica y tuvieron el merito de que el aceite les dure milagrosamente, pues no actuaron segun el Din (la ley) pues podian usar en esa oportunidad aceite impuro. Ellos actuaron de acuerdo a lo que veian que estaba por sobre sus fuerzas, por eso recibieron una gran ayuda del cielo. El milagro de Januca nos indica que no hay lugar para la desesperacion, cuando se ven los caminos cerrados y limitados en forma natural. Cuando uno ve que no hay otra salida, debe esforzarse mas y entonces se le abren los portones de ayuda del cielo. Este es el secreto: como del temor se llega al amor. Esta explicado en el Zohar que si uno trata de temer a Hashem, luego tiene el merito de amarlo por regalo del cielo. Servir a D”s por temor es un servicio superficial, pero servirlo por amor es entregarse y anularse a Hashem, un apego absoluto sin ninguna parte afuera. Es estar lleno de aspiracion a Bore Olam. Este es un nivel que no tiene posibilidad de conseguirlo a traves de sus fuerzas, tiene que comenzar por acciones superficiales, servirlo a Hashem por temor y el va a completar su parte y le va a dar el merito con el regalo del cielo. Cada uno segun el temor consigue en la misma medida el amor.

Los ocho dias de Januca nos enseñan que la luz elevada que alumbra dentro del corazon, a traves de nuestro esfuerzo, lo que no esta a nuestro alcance nos llega milagrosamente. No habia suficiente aceite, no habia suficiente pureza como para ocho dias. Ellos hicieron lo que estaba dentro de sus posibilidades y alcanzo milagrosamente. Tuvieron el merito de luces elevadas que el hombre no puede conseguir por sus fuerzas. Las dificultades que son propensas a traer desesperanza, su objetivo es lo contrario, hacer que el hombre intensifique su testarudez, de sobreponerse a ellas con todas sus energias. Israel es testarudo, el fuerte de los pueblos, la fuerza de la kedusha (santidad) es el camino para tener exito en la servidumbre a Hashem y ella se logra a traves de nuestro esfuerzo.

Rab Moshe M Hoffer

Tercer comentario – Sinceridad

En la Parshá Vayeshev, dos mujeres tienen un protagonismo central: Tamar y la esposa de Potifar. La historia que involucra a una está narrada inmediatamente después de la de la otra porque tienen un factor en común: ambas obraron en el episodio que se relata en la Torá de manera absolutamente sincera. No obstante, en el análisis final, los Sabios nos transmiten su enseñanza con un concepto totalmente opuesto para una mujer y para la otra.

Antes de seguir en esta comparación, debemos describir a grandes rasgos lo que nos cuenta la Torá, y luego podremos intentar aprender qué debemos asimilar de estos eventos.Luego de la venta de Iosef, los hermanos destituyeron a Iehudá (el más influyente entre ellos) de su papel de líder, atribuyéndole habrían obedecido si hubiera decidido impedir la venta que querían efectuar. Iehudá se unió a un socio, Jirá, luego se casó y tuvo tres hijos: Er, Onán Y Sheilá. Cuando el mayor de sus hijos creció, Iehudá le encontró una esposa adecuada: Tamar. Er no quería engendrar hijos y practicó la masturbación (lo que es considerado una falta muy grave para la Torá) para impedir que quedara embarazada. D”s lo desaprobó, y Er murió. A pesar que aún no estaba vigente la ley de la Torá, Iehudá sugirió que Onán tomara a su cuñada como esposa para cumplir con la Mitzvá de Ibum (levirato: por el cual los hijos concebidos por el cuñado – que toma a la viuda de su hermano – se titulan espiritualmente como hijos del fallecido). Tampoco Onán quería tener hijos, y repitió el pecado de Er. Él también murió. Ante el desconocimiento de la reiterada infracción de sus hijos y la razón de sus decesos , Iehudá decidió esperar a que Sheilá, el menor, creciera para decidir qué hacer con su nuera, razón por lo cual la instó a permanecer temporalmente en la casa de sus padres. Pasó un tiempo y falleció también la esposa de Iehudá. Cuando Iehudá estaba acercándose a Timná, el lugar natal de su nuera, ella se cambió la vestimenta de duelo y se sentándose en el cruce que conducía al pueblo cubriose el rostro, con la esperanza que Iehudá la tomara como esposa o la diera a su hijo Sheilá. Ella estaba decidida a transformarse en la antecesora de la dinastía real que debía surgir de Iehudá. Este no la reconoció y, creyéndola una ramera, le solicitó cohabitar con él. (Según el Midrash Rabá 85:9, D”s envió un mensajero para inducir a Iehudá, diciéndole: “¿De dónde, sino, saldrán los reyes?”) . Ella le exigió que dejara su bastón, su chal y su sello como prenda (cada uno de estos tres elementos tiene un significado con la monarquía Midrash Rabá 85:10). Tamar rezó a D”s para que quedara embarazada de aquella intimidad (Midrash Rabá 85:8). Tamar no debía unirse a nadie fuera de la familia de Iehudá, sin haber agotado las posibilidades de casarse con algún integrante de ella. Al enterarse del embarazo de ella, el tribunal de Iehudá decidió en consecuencia aplicarle la pena de muerte. Tamar no reveló el origen de su embarazo, sino que envió los elementos de garantía que tenía en su poder, dejando a criterio de Iehudá la decisión de reconocer su paternidad, o… ir a la hoguera sin publicar ni avergonzar a Iehudá. De este hecho abnegado los Sabios derivan que “es preferible ser consumido por las llamas, antes que avergonzar a otra persona en público” (Talmud Sotá 10:). Iehudá reconoció y Tamar dio a luz a mellizos. Peretz, su hijo, fue antecesor del rey David.

Inmediatamente después, la Torá nos cuenta la historia de la esposa de Potifar. Iosef llegó a Egipto y fue adquirido (como esclavo) por el ministro Potifar. Dada la excepcional diligencia de Iosef, llegó a convertirse – a pesar de tener el estigma repudiado por los egipcios de ser hebreo – en el capataz de todas las actividades de Potifar. (Potifar podía tranquilamente ir a jugar al golf con el Faraón). Madame Potifar había visto en sus análisis astrológicos que tendría descendientes comunes con Iosef. Siendo fiel seguidora de su cosmografía, decidió que el estrellato le correspondía a ella. No escatimó esfuerzos en su intento de seducir a Iosef. Diariamente iba al shopping “Alto Egipto” para agregar a su vestuario alguna vestimenta que atrajera la mirada indolente e indiferente de Iosef. No hubo caso. Iosef no se dejó cautivar, ni por las encantos ni por las amenazas de Madame Potifar. Si bien en Egipto la seducción y la infidelidad eran “moneda corriente”, Iosef intentó infructuosamente hacerle entender que no renunciaría a los principios morales que le había transmitido su padre. Madame Potifar no entró en razones y esperó el momento en que podría obligar a Iosef a cambiar su postura. La oportunidad se presentó, pero en el momento en que Madame Potifar lo asió de la manta, Iosef la abandonó huyendo a la calle. Madame Potifar se vio en problemas y vociferó para atraer la atención de todos acusando a Iosef de intento de violación. A raíz de este evento, Iosef debió sufrir largos e injustos años de cárcel.

Ambas mujeres actuaron basándose en su deseo sincero de materializar sus sueños y visiones. Tamar pasó a la historia como una mujer santa. Por otro lado, Madame Potifar es recordada como una vil seductora.¿Por qué? El Rav Ierujam Levovitz (Mashguiaj – guía espiritual – de Mir) respondió: cada acción posee una prueba de fuego que revela las intenciones genuinas: el fracaso.Cuando una persona malogra su propósito, ¿cómo reacciona? – ¿dice: “¡Mirá, D”s, intenté lo mejor posible. No pude. Está todo en tus manos!” – o, por el contrario, grita, maldice y destruye en el camino?

Tamar inicialmente había fracasado. ¿Cómo reaccionó? Se preocupó de no avergonzar al prójimo. Madame Potifar también se frustró. ¿Cómo respondió? Acusando inmerecidamente a Iosef (Parsha Parables de R. Mordechai Kamenetzky shlit”a).
El ser humano debe aspirar a actuar de modo noble y desinteresado. Sin embargo, el deseo de obrar “leShem Shamaim” (por motivaciones celestiales) con buenas intenciones no es suficiente, dice R. Shalom Shwadron sz”l. Puede ser un buen comienzo, pero todo dependerá de si cada fragmento de lo que sigue del proceso, se cumple de acuerdo a lo que sabemos es la Voluntad del Todopoderoso. Cualquier desvío del camino correcto, expone la realidad que el supuesto propósito sincero, no era tan desinteresado. Tamar nunca perdió el sentido Di-vino de lo que estaba haciendo, si bien optó por un método poco convencional para lograrlo. Madame Potifar, por otro lado, quiso obligar a Iosef a participar de su leShem Shamaim. Cuando Iosef se negó, ella decidió que debía ser destruido. Esta clase de leShem Shamaim (en aras del Cielo), en la cual se arrasa todo en el camino, demuestra que nunca había sido auténticamente puro (Rabbi Yisroel Ciner shlit”a de parsha insights, http://www.torah.org).

Elkaná tenía dos esposas. Pniná tenía hijos, mientras que Janá era aun estéril. Pniná quería que Janá rece con más fervor, para lograr que D”s le conceda su deseo ( de tener hijos). (Talmud Baba Batrá 16.) ¿Qué hizo? Cada vez que compraba o tejía una ropa nueva para alguno de los suyos, se lo mostraba a Janá, causándole aun más angustia. Pniná fue castigada duramente. ¿Por qué? Porque buenas intenciones no permiten proceder con crueldad. (R. Jaim Shmuelevitz sz”l)
Todo esto nos deja varias enseñanzas: frecuentemente, en el trabajo comunitario, sucede que en las decisiones que se adoptan, se toman en cuenta más las opiniones de uno que de otro. En la Tefilá (plegaria) del Bet HaKnesset puede invitarse a uno en lugar de otro a ser Jazán o a subir a
la Torá para una lectura más codiciada. Lamentablemente, esto lleva a algunos participantes a sentirse ofendidos. En aquel momento, uno se debe preguntar: ¿estoy obrando realmente leShem Shamaim? ¿deseo subir a la Torá para darle honor a D”s, o… para que todos me vean y me feliciten?

En la tarea de acercar judíos a la Torá, que sin duda es de las más vitales en nuestra época, encontramos a maestros que obligan moralmente (apelando a su disposición de agradecimiento) a sus alumnos a seguir participando en su institución y exigiéndole dinero como contribución. ¿Se puede denominar esta situación como leShem Shamaim? ¿Las instituciones están para servir a la gente o la gente está para llenar a las instituciones? ¿Acercamos la gente al judaísmo o a la institución? ¿cambia la perspectiva si se trata de una persona adinerada o si se trata de un necesitado? ¿objetamos en contra de otros judíos observantes por el hecho de tener otra costumbre u otras prioridades, o quizás, decimos que somos mejores que ellos?

En nuestra época, así como también en el pasado se utilizó el nombre de D”s para justificar toda clase de barbarie. Como judío, quisiera poder afirmar que este lamentable fenómeno está lejos de nosotros. Sin embargo, no es así. Conocemos hechos aberrantes que propios judíos cometieron aun en el presente, invocando “el nombre de D”s”. ¡Cuánto cuidado debemos tener nosotros, entonces, al justificar lo “sagrado” de nuestros actos! ¿Cumplimos con los preceptos “porque nos hace sentir bien”? ¿Indagamos cuáles son nuestras obligaciones y deberes como judíos para poder cumplir con lo que corresponde o elegimos lo que nos place y luego “lo metemos a D”s en el medio”?

La historia de nuestra Parshá debiera dejarnos una gran lección en términos de la pureza, o no, de nuestras intenciones.

Daniel Oppenheimer

Cuarto comentario – Instalarse tranquilo en este mundo?

“Y se asento Iaakov en la tierra de residencia de su padre, en la tierra de Kenaan” (Bereshit/Genesis 37:1)

El Midrash afirma que Iaakov deseaba asentarse para una vida tranquila en la tierra de sus mayores. Cuando recordamos la dificil vida que tuvo el Patriarca hasta ese momento, encontramos logico ese anhelo.

Habia crecido junto a un asesino como hermano del cual mas tarde se vio obligado a huir. En el camino fue despojado de todas sus pertenencias por el hijo de Esav, cuya primer intencion fue matarlo (y luego se conformo con robarle). Tuvo que ir a vivir junto a su tio Lavan, el idolatra, para el que trabajo siete anios a fin de obtener la mano de la amada Raquel y luego otros siete anios porque fue enganiado por Lavan, quien en primer lugar le entrego a su otra hija, Lea, por esposa. Despues continuo trabajando sin descanso ni tregua junto al estafador Lavan, hasta que, temiendo por su vida, resolvio escapar una vez mas y trasladarse con su familia a su tierra nativa. Finalmente su esposa Raquel murio al dar a luz a su segundo hijo. Ya en este punto resulta facil comprender su interes en establecerse con un poco de tranquilidad con su familia!

Pero el Midrash dice que D-s observo a Iaakov y dijo: “No es suficiente para los justos que el Mundo Venidero esta preparado para ellos, que tambien desean vivir con satisfaccion (en este mundo)?”. Sabiendo que D-s es bueno y benevolente, se puede uno preguntar, que puede molestarle que un tzadik (persona integra) tenga tambien paz?

Para responder a esto, el Jatam Sofer analiza el versiculo en el salmo 145: “Abres Tu mano y satisfaces a todo ser viviente con “Ratzon” (deseo)”. Generalmente entendemos esto como que D-s le da a cada criatura de acuerdo a sus necesidades y deseo. El Jatam Sofer brinda una nueva reflexion. Sabemos, dice el Rab, que uno que recibe todo lo que desea sin limites (y que ya no tiene por lo que luchar), eventualmente estara disgustado con su propia vida. Es muy importante para una persona tener necesidades y anhelos. Ademas, es obvio que si siente que le falta algo que anhela, es mil veces mas feliz cuando finalmente lo recibe, que aquel que nunca deseo nada ni sintio una carencia. Esto entonces, es el significado de satisfacer a cada ser viviente con “deseo”, significando que el que recibe aun desea otras cosas. Mas aun, D-s otorga ese deseo en primer lugar, a fin de que nos regocijemos cuando obtenemos nuestros pedido.

Del mismo modo, dice el Jatam Sofer, es importante que los justos reconozcan que no hay paz ni satisfaccion, ni nada completo, nada perfecto en este mundo. Si ellos no sintieran carencias aqui en este mundo, no podrian comprender ni regocijarse con la grandeza del Mundo Venidero. Esa es la razon por la cual D-s dijo: “No es suficiente para los justos que el Mundo Venidero este preparado para ellos; deben desear vivir en satisfaccion!”. No es esta una pregunta retorica, sino una afirmacion: en razon de su misma integridad, ellos deben desear el resto (de satisfaccion) que se encuentra disponible en el Mundo Venidero; deben percibir las carencias de este mundo. Entonces, concluye el Jatam Sofer, se regocijaran y celebraran las grandes bondades otorgadas a la Casa de Israel, cuyos hijos tienen, todos, un lugar en el Olam Haba (el Mundo Venidero).

http://www.tora.org.ar/

Parashá Vayéshev – (Y residió). 25 Kislev 5770 (12 de Diciembre de 2009).

Resumen de la Parashá

Esta semana la parashá comienza su relato señalando que Yaacob le hizo confeccionar para Yosef, su hijo más querido, una túnica de seda diferente a las de sus hermanos. Este hecho dio lugar a que éstos celaran de Iosef hasta odiarlo al punto de no hablarle amablemente.

Iosef tuvo dos sueños, que al darlos a conocer a sus hermanos, encendieron un odio aún mayor. El primer sueño mostraba que los manojos de las espigas de sus hermanos se inclinaban ante el de Iosef. El segundo sueño, indicaba que tanto el sol, la luna como once estrellas, se prosternaban ante Iosef. Se deducía de estos sueños que toda su familia se inclinaría ante él. Su padre, le reprendió ya que había despertado mayor enemistad de sus hermanos, pero Yaacob en su interior, sabía que esos sueños se harían realidad.

En momentos en que los hermanos de Iosef vigilaban los rebaños de su padre Yaacob, éste lo envió para observarlos. Fue al valle de Hebrón y llegó hasta sus hermanos. Pero cuando lo vieron llegar decidieron que ése era el momento oportuno para matarlo, arrojándolo luego a un pozo y después dirían que fue comido por una bestia salvaje.

Pero Reubén convenció a sus otros hermanos de que no mataran a Iosef ni derramaran sangre y que solamente lo arrojaran a un pozo. Su intención era salvarlo posteriormente. Así lo arrojaron y le sacaron su túnica de seda.

Reubén se había alejado del lugar, cuando se acercó una caravana de ismaelitas que llevaban especias a Egipto y a Yehudá se le ocurrió la idea de venderles a su hermano Iosef como esclavo. Así, junto a sus otros hermanos lo hicieron y luego tomaron la vestimenta de Iosef y la empaparon en sangre de una cabra para llevarla a su padre Yaacob, quien se creyó que su hijo menor, Iosef, realmente había sido devorado por un animal salvaje y lo lloró.

Yehudá tuvo tres hijos, y el primero de ellos se casó con una mujer cuyo nombre era Tamar. Al poco tiempo murió su esposo y ella se casó con el segundo hijo de Yehudá. También el segundo esposo murió y ante el temor de Yehudá de que su tercer hijo también muriera al casarse con Tamar, le pidió a ella que esperara hasta que ese hijo tuviera mayor edad para poder casarse.

Tamar sabía que de la descendencia de Yehudá vendrían los reyes de Israel y disfrazándose engañó a Yehudá y logró tener un hijo de él. Yehudá, mientras ella estaba en gravidez, ordenó que fuera quemada, pues no sabía que ese futuro hijo era de él. Pero Tamar pudo salvarse de esta condena, pues con elementos personales de Yehudá, pudo demostrar que él era el padre de su futuro hijo. Así le perdonó la vida.

Iosef fue vendido varias veces hasta por último llegar a manos de Potifar, un oficial del faraón de Egipto. No obstante, Iosef tuvo éxito en todo aquello que emprendía ya que el Todopoderoso lo hacía prosperar. En tanto, Potifar lo nombró administrador de su casa. La mujer de su amo intentó seducirlo a lo que él se negaba por temor a pecar ante el Eterno. En una ocasión ella reaccionó malamente y lo acusó de haber intentado seducirla y lo acusó ante su marido Potifar y éste lo encarceló.

Estando en prisión, Iosef fue nombrado encargado de los demás prisioneros. Allí también estaban prisioneros el jefe de los panaderos y el jefe de las bebidas, quienes debían ser sentenciados. Una noche ambos tuvieron un sueño, que fueron develados por Iosef y así el jefe de las bebidas sería liberado mientras que el de los panaderos sería ejecutado. Así ocurrió y Iosef pidió a este último que intercediera ante el faraón, pero aquel lo olvidó.