Parashá Vayigash – (Y acercóse). 5 Tebet 5772 (31 de Diciembre de 2011).

וַיִּגַּשׁ אֵלָיו יְהוּדָה וַיֹּאמֶר בִּי אֲדֹנִי יְדַבֶּר נָא עַבְדְּךָ דָבָר בְּאָזְנֵי אֲדֹנִי וְאַל יִחַר אַפְּךָ בְּעַבְדֶּךָ כִּי כָמוֹךָ כְּפַרְעֹה
Nuestra parasha empieza relatándonos acerca de, como Yosef le rebelo a sus hermanos quien era en realidad.
Como bien nos relata la Torah, Yehuda estaba hablando con Yosef acerca de su hermano Benyamin, es decir después que Yosef puso la copa en el costal de Benyamin, le dijo a los otros hermanos que tendría que dejar a Benyamin en el calabozo por el robo hecho. Según explica Rashi, Yehuda amenazó a Yosef diciéndole que si no lo dejaba ir, entonces destruiría a Mitzraim
EL Amor Al Prójimo
Vemos en nuestra parasha, que Yosef no pudo contener la humillación por la cual estaban pasando sus hermanos, entonces sacó a toda la servidumbre de su hogar y ahí reveló a sus hermanos que aun seguía con vida. Muchos de nuestros sabios hicieron la pregunta:¿acaso era necesario humillar así a los hermanos para después decirles que él era Yosef? A esto se responde con los sueños de Yosef, él sabía que sus sueños tenían que cumplirse, es decir, así como las espigas se postraban ante el y así mismo, la luna y el sol, los hermanos de Yosef y Yaakob se inclinarían ante el y de esta forma se llegó a cumplir la profecía de los sueños de Yosef.
Muchos de nuestros sabios nos dicen: hay dos reinados, uno es el de Yosef y el otro el de Yehuda, esta escrito que van a venir dos mashiaj, es decir uno de la casa de Yosef y otro de la casa de David, que era descendiente de la casa de yeuda. El mashiaj que viene de la casa de Yosef es el que va a reparar el mundo para la venida del mashiaj de la casa de David, a esto también hacían alusión los sueños de Yosef, nosotros claramente, no tenemos hoy en día la capacidad de entender un sueño. Según el zohar el sueño es una parte de la profecía, es decir un sexto de lo que puede llegar a ser una profecía.
El Descenso De Israel a Mitzraim
Una vez que Yosef se revelo a sus hermanos, ellos corrieron a contarle a su padre y a llevarlo a Mitzraim, para que no se empobreciera por comprar el grano de Mitzraim. Yosef les dio carretas por mandato del faraón para que así pudieran traer a su padre y también para que su padre creyera que aun vivía Yosef.
Muchos comentaristas explican que, mientras Yaakob viajaba a Mitzraim, Yosef le preparaba un bet midrash para poder estudiar, sobre esto aprendieron nuestros sabios: que hay dos niveles de Israel, uno físico y uno espiritual, el físico podemos verlo y habitarlo, pero el espiritual solo se llega a sentir con el estudio de Torah y mitzvot, nuestros sabios dijeron que, aunque una persona se encuentre afuera de Israel, si tiene Torah y hace mitzvot, entonces es como si estuviera en la misma tierra de Israel, ya que su neshama esta conectada con la parte espiritual de la tierra de Israel.
Nuestra parasha nos relata también, que bajaron setenta almas a del pueblo de Yaakob a Israel, y se asentaron en el sector de Goshem, los mitzrim quisieron que el pueblo de Yaakob se asentara lejos, ya que la mayoría eran pastores y para ellos eran una abominación.
Nosotros vemos de nuestra parasha, que así uno está en cualquier parte del mundo, si actuamos con Torah en nuestro camino, y hacemos mitzvot en nuestro vivir diarior, no solamente estamos conectados con la tierra de Israel, sino también estamos conectándonos con nuestro Creador.
Así bien que prontamente podamos aplicar la Torah y mitzvot en nuestro vivir diario, y así como Hashem siempre Acompaño a Yosef, también nos Acompañe a nosotros y prontamente podramos traer la geula para todo el pueblo judío AMEN.
Bajur David Moshe Shallem Lichtenstein
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Parashá Vayigash – (Y acercóse). 9 Tebet 5770 (26 de Diciembre de 2009).La belleza de Iosef

La parashat Vaigash comienza con la aproximación de Iosef e Iehudá a una prueba: Iosef se revelará y enviará a buscar a su padre. A través de las generaciones, los sabios estuvieron intrigados sobre la aparente crueldad de Iosef. ¿Por qué le llevó tanto tiempo a Iosef organizar esta reunión?

Uno podría argumentar que la principal víctima de este atraso fue Iaacov, cuyos años finales fueron perdidos en su duelo. Uno podría justificar el deseo de venganza de Iosef en contra de sus hermanos por su deslealtad, pero aún esto parece ser inconsistente con la reputación de Iosef como un “Tzadik”. Ciertamente, cuando la venganza afecta sobre las responsabilidades filiales de Iosef y deja a Iaacov de duelo, y con hambre, cuando Iosef podía resolver fácilmente estos dos problemas, cualquier retraso parece injustificado.

En su comentario a la Torá, el Rambán expone esta pregunta, la cual, de alguna manera, pasa por las últimas tres parashot: ¿Por qué Iosef no intentó comunicarse con su padre? Después de todo, la distancia entre Israel y Egipto era de seis días (según el Rambán). ¿Por qué Iosef no envió una carta a su padre, informándole que estaba en vida y bien? Cuando Iosef se convirtió en el jefe de la casa de Potifar él tuvo maneras de contactar a Iaacov. Ciertamente, una vez que se convirtió en el segundo hombre del poder en Egipto, tuvo las conexiones necesarias para enviar un mensaje a su padre. Todos esos años sufriendo en Israel, enduelado por su hijo favorito, pudieron ser evitados. No sentía Iosef amor por su padre? Cómo pudo dejarlo por tantos años?

La respuesta que el Rambán ofrece, es que Iosef no pudo contactar a Iaacov hasta que los sueños de Iosef se hicieron realidad. Iaacov y sus hijos tenían que bajar a Egipto y prosternarse ante Iosef; sólo en ese momento los sueños se harían realidad e Iosef sería vindicado.

Otros comentaristas opinaron sobre este tema. Los sueños son dominio de D’os, ellos dicen: que Él se preocupe por los sueños. Es el trabajo del hombre hacer lo que es ético y lo ético hubiese sido en este caso que se le informe a Iaacov que él, Iosef, estaba con vida y bien. Un comentarista contemporáneo, Rab Ioel Bin Nún, sugirió que quizás la pregunta no es justa. En su lugar, deberíamos preguntar lo inverso: Por qué Iaacov no contactó a Iosef? La respuesta parece muy clara: Iaacov pensaba que Iosef estaba muerto. Pero, sabía Iosef que Iaacov pensaba que él estaba muerto? La secuencia de eventos, desde la perspectiva de Iosef, puede sugerirnos una conclusión diferente. Iaacov sabía bien sobre la enemistad que existía entre Iosef y sus hermanos. Por qué entonces, Iaacov envió a Iosef a ver a sus hermanos? Iaacov era parte de la conspiración? Consideremos la historia familiar: Cuando los hermanos no se llevaban bien, la solución era separarlos. Podemos ver esto del comportamiento de Abraham y Lot; a pesar de que ellos no eran realmente hermanos, cuando ellos vieron que no podían convivir juntos, se separaron. Lo mismo es verdad respecto de Ishmael y de Esav. Quizás Iosef sintió que a causa de la disensión que él provocó en la casa de su padre, Iaacov decidió echarlo. Rab Bin Nún sugiere que sólo cuando Iosef escuchó que Iehudá citó a su padre Iaacov refiriéndose a su hijo Iosef “él que fue destrozado por las bestias” (44:28), Iosef se dio cuenta que su padre pensaba que él estaba muerto. A pesar de que esta interpretación es muy original, contradice la opinión de Nuestros Sabios; y aún más, describe a Iosef como un individuo inadaptado, que está muy inseguro del amor de su padre. Los Sabios nos enseñan que uno de las mayores funciones de todo el libro de Bereshit es “maasé avot simán labanim”: la historia se repite a sí misma. Las historias en la Torá crean realidades espirituales que se repetirán en otros momentos de la historia judía. Debe haber un significado mucho más profundo en estos episodios que las inseguridades de Iosef.

Rabí Shimshón de Shantz, una de las autoridades en la escuela de los Baalé HaTosafot, sugirió:

“Si Iosef hubiese enviado un mensaje sobre todo lo acontecido, sus hermanos se hubiesen dispersado en cualquier dirección, por la vergüenza. Es por eso que Iosef trabajó lentamente para traerlos, y evitar avergonzarlos. Su intención era buena” (Tosafot Hashalem).

De acuerdo con Rabí Shimshón, los sueños de la juventud de Iosef no tenían nada que ver con este plan. Por el contrario, él tuvo un problema: cómo informarías a tu padre de que has tenido una extensa estadía en Egipto porque tus hermanos te vendieron como esclavo? Esta idea es desarrollada en el comentario del Rab Shimshón Rafael Hirsch:

“Si no me equivoco, la consideración de Iosef en no enviar una carta a su padre en sus años de éxito, fue: qué hubiese ganado Iaacov en recuperar a uno de sus hijos, si en el proceso perdía 10?…es por eso que Iosef utilizó todo el subterfugio, y a mi parecer esto fue ciertamente propio de la sabiduría de Iosef” (Rabí Shimshón R. Hirsch 42:9).

De acuerdo con este comentario, la consideración de Iosef fue completamente desinteresada. Al reunirse con su padre hubiese vivido claramente una situación personal muy grandiosa, pero hubiese tenido graves consecuencias. Es por eso que Iosef eligió quedarse en su lugar. Otros comentaristas creen que Iosef fue motivado por el deseo de rehabilitar a sus hermanos. Iosef orquestó esta serie de eventos que trajeron a Biniamin a Egipto y le dieron la oportunidad a sus hermanos de defender a Biniamin. Estas últimas interpretaciones no son muy distintas a las anteriores; en ambos casos, la meta de Iosef fue más allá de sus intereses personales. Ambas también indican el gran nivel espiritual de Iosef.

Una lectura profunda del texto, por un lado y una comprensión de las fuentes del Midrash y la kabalá, por el otro, nos darán un entendimiento más profundo de Iosef y nos aclarará el tema.

Miremos el texto: el comentario de la Torá sobre la apariencia física de Iosef es interesante:

“Iosef era bello y de refinada apariencia” (39:6).

Este comentario no fue hecho en la juventud de Iosef, o en el contexto más lógico, la primera vez que el personaje es presentado en el texto. Sino que esta información es dada más tarde, después de que Iosef pasó el momento en que sus hermanos lo vendieron y avergonzaron. El simple entendimiento es que ésto es una introducción a la escena con la mujer de Potifar, donde la apariencia física de Iosef se hizo relevante por primera vez. Sin embargo, el versículo en el cual se describe el aspecto de Iosef es el mismo versículo que el Rambán comentó:

“Y él (Potifar) dejó todo lo que tenía en manos de Iosef…e Iosef era bello y de refinada apariencia” (39:6).

Esta hubiese sido la primera vez que Iosef podía contactar a su padre, y en el mismo versículo, la Torá eligió hablar de la apariencia de Iosef!! Quizás hay un profundo significado para este versículo y la belleza de Iosef. Cuál es la fuente de la belleza de Iosef? La última persona que la Torá describe como bella fue Rajel, la madre de Iosef:

“Y Rajel era bella, y de refinada apariencia” (29:17).

Podemos llegar a la conclusión que Iosef se parecía a su madre. De hecho, el Midrash y el Zohar aluden a esta conexión.

“Iosef era bello y de refinada apariencia. Rabí Itzjak dijo: tira un palo al piso, y caerá cerca del lugar que lo encontraste. Porque dice “Y Rajel era bella, y de refinada apariencia”. Es por eso (que el texto dice) que Iosef era bello…” (Midrash Rabá 86).

El Midrash dice que “una manzana no cae lejos del árbol” y la fuente de la belleza de Iosef fue Rajel. El Zohar va más allá aún en su descripción:

“Cuando Iosef caminaba con Iaacov, él miraba a Iosef y su alma (la de Iaacov) se reconfortaba, como si estuviera mirando a la madre de Iosef, porque la belleza de Iosef era similar a la belleza de Rajel” (Zohar 216b).

La belleza de Iosef fue heredada de su madre. Por otro lado, hay fuentes que indican implícitamente y explícitamente que Iosef se parecía a su padre!

“Rabí Iehudá dijo: su cara (la de Iosef) era como la de él (la de Iaacov)” (Midrash Rabá 84:8).

El Zohar también acentúa el parecido entre padre ehijo:

“Esta es la historia de Iaacov, Iosef tenía 17 años”. Quien mire a Iosef verá la imagen de Iaacov” (Zohar 1:180a).

La similitud entre padre e hijo nos da una visión sobre el comentario de los Sabios respecto de la reacción de Iosef ante los intentos de seducción de la esposa de Potifar:

“Ella trató de arrancarle las ropas diciendo…”. En ese momento la imagen de su padre apareció ante él en la ventana” (Talmud Sotá 36b).

Cuando Iosef miró hacia la ventana vio su propio reflejo, que se parecía a su padre. Esto es lo que sorprendió a Iosef y lo salvó de la tentación. Si Iosef se parecía a su padre, qué significa que su belleza era la belleza de su madre? Cuál era la esencia de la belleza de Rajel? Seguramente la Torá no está hablando sobre una característica física. La belleza de Rajel también representa sus características espirituales.

En una extensa discusión Midráshica de la respuesta celestial sobre la destrucción del Primer Templo, D’os reúne a Abraham, Itzjak, Iaacov, Moshé e Irmiahu; cada uno ofrece un argumento de por qué D’os debe reconstruir el Templo. D’os, sin embargo, no es conmovido por ninguno de ellos. Entonces el Midrash dice:

En ese momento, nuestra madre Rajel se presentó para hablar delante de D’os y dijo: ‘Soberano del Universo, es sabido ante Ti que Tu sirviente Iaacov me amaba excesivamente y trabajó por mí, para mi padre siete años. Cuando esos siete años pasaron y el tiempo llegó para mi casamiento con mi marido, llegó a mis oídos que mi padre estaba conspirando cambiarme por mi hermana. Fue muy difícil para mí, porque el plan yo supe y se lo conté a mi marido; y le di a él una señal para que pueda distinguir entre mi hermana y yo, para que mi padre no pueda cambiarnos. Después de eso yo me arrepentí, suprimí mis deseos, y tuve compasión por mi hermana y no quise que sea avergonzada. En la noche ellos me cambiaron por mi hermana y yo le di a ella las señas que había acordado con mi marido para que él piense que ella era Rajel. Más aún, fui abajo de la cama donde él se acostó con ella, y cuando él le hablaba a ella, ella se quedaba en silencio y yo contestaba para que él no reconozca la voz de ella. Yo hice jesed por ella, no estuve celosa de ella, y no la avergoncé. Y si yo, una criatura de carne y hueso, formada de polvo y cenizas, no tuve envidia de mi rival y no la avergoncé, por qué Tú, Rey Viviente y Misericordioso, por qué eres celoso de la idolatría en la cual no hay realidad, y deseas exiliar a mis hijos para que sean asesinados por la espada, y sus enemigos hagan con ellos como ellos deseen? Inmediatamente, la misericordia de D’os fue conmovida y dijo: ‘Por ti Rajel Yo retornaré a Israel a su tierra’. Ese es el significado del versículo (Irmiahu 31): “Así dijo D’os: una voz en Ramá se escuchó, un llanto amargo, Rajel llorando por sus hijos. Ella se opuso a ser consolada por sus hijos, porque ellos se fueron”. Y está dicho: “Así dijo D’os: Abstiene tu voz de llorar y tus ojos de sus lágrimas porque tu trabajo será recompensado”. Y está dicho: “Y hay esperanza en el futuro, dijo D’os, y tus hijos retornarán a sus límites” (Ejá Rabá, introducción sección 24).

La belleza, la grandeza de Rajel fue su habilidad para sacrificar su necesidades personales o deseos por su hermana. Iosef muestra esta misma cualidad, pero sólo cuando él es más grande, en Egipto. El mismo versículo que describe su belleza, describe su dominio sobre la casa de Potifar. Esta fue la primera vez que Iosef tuvo la habilidad para contactar a su padre; por primera vez, la belleza de Iosef, el autosacrificio que él tomó sobre sí mismo, brilló. La belleza de Iosef, heredada de su madre, se hizo aparente en este momento exactamente. En las palabras del Midrash, la recompensa al sacrificio de Rajel fue la construcción del Segundo Templo de Jerusalem.

¿Cuál fue la recompensa por el sacrificio de Iosef? Nosotros ya hemos hablado sobre la idea de ‘maasé avot simán labanim’, la historia se repite a sí misma a través de las fuerzas espirituales desencadenadas por los acontecimientos ocurridos a nuestros antepasados. Los judíos estaban destinados a ser esclavizados, pero su esclavitud comenzó con la venta de Iosef, por la dinámica espiritualidad de ‘sinat jinam’, odio gratuito, lo que causó la destrucción del Segundo Templo. El Segundo Templo fue construido sobre bases de amor y jesed de Rajel. Cuando sus hijos cesaron de actuar de esa manera, cuando el odio se hizo parte de sus vidas, el Segundo Templo se desmoronó. Extendiendo esta idea, podemos ver que si el potencial de ‘sinat jinam’ no hubiese sido creado, el Segundo Templo no hubiese sido destruido, los diez mártires no hubiesen sido matados. Una vez que el poder de ‘sinat jinam’ se desencadenó en el mundo por los hermanos, Iosef se esforzó en crear un antídoto espiritual. Una visión más cercana a la confrontación original entre Iosef y sus hermanos va a clarificar este concepto: Iosef soñó que sus hermanos se prosternarían ante él. Los hermanos entendieron que el líder entre ellos, y por consecuencia, de toda la nación, era Iehudá. El sueño de Iosef constituía una ofensa capital – mored bamaljut – traición. Los hermanos interpretaron los sueños de Iosef como una oposición al liderazgo de Iehudá. Iosef entendió que los hermanos debían reunirse a su alrededor, un hijo de Rajel, así como lo hicieron con Iehudá, un hijo de Leá, antes de que Bereshit termine. Debía haber un poder de unidad establecido como un precedente espiritual. Cuando los hermanos llegaron a Egipto buscando comida, Iosef los enfrentó. La Torá describe la escena:

“Vio Iosef a sus hermanos y los reconoció, pero se hizo el extraño a su respecto, habló con ellos duramente y les dijo: ¿Desde dónde habéis venido? Dijeron: desde la tierra de Quenahan, para mercar víveres. Reconoció Iosef a sus hermanos, pero ellos no lo reconocieron” (42:7-8).

El texto es intrigante; ¿por qué la Torá necesitó decir dos veces, en versículos subsecuentes, que Iosef reconoció a sus hermanos? Recordemos que el cambio de Iehudá ocurrió cuando el texto dice “vaiaker Iehudá” – “e Iehudá reconoció” (cap.38:26). Ahora, otra vez, la Torá usa las mismas palabras para indicar que Iosef actuó con motivos puros, “leshem shamaim”. Iosef continuó interrogando a su hermanos, acusándolos de ser espías. Ellos respondieron:

“Dijeron: doce son tus servidores, hermanos somos nosotros, hijos de un solo hombre, en la tierra de Quenahan y he aquí que el menor está con nuestro padre hoy, y uno no está más. Les dijo a ellos Iosef: es lo que les he hablado diciendo: espías son ustedes” .

El diálogo es bastante oscuro. ¿Qué es lo que Iosef trató de hacerles decir? ¿Qué respuesta él estaba esperando? La respuesta es muy simple. Él quería que ellos admitan que eran espías, y confiesen que estaban buscando a su hermano perdido. Él quería que los hermanos rectifiquen su pecado. La verdadera teshuvá era que ellos buscasen a Iosef, y se reuniesen con él como un hermano, no como un sustituto de Iehudá, sino como un hijo de Rajel. Iosef les dijo todos sus deseos:

“Les dijo a ellos: es lo que les he hablado diciendo: espías son ustedes” (42:14)

Los hermanos perdieron la oportunidad, entonces Iosef creó una segunda, aunque menor, oportunidad para que se rectifiquen: Biniamin. Si los hermanos podían reunirse alrededor de Biniamin, un hijo de Rajel, podían ser perdonados. Esto es precisamente lo que sucedió. En consecuencia, Biniamin se convirtió en la fuerza unificadora en Israel. El Templo se levantó en su territorio. Cuando el pueblo se desunió, el factor unificador, el cual es la fundación, se destruyó y el Templo cayó, destruido por “sinat jinam”. La unidad de los hermanos era incompleta; giraba alrededor de Biniamin y no de Iosef, como tendría que haber sido, como podía haber sido. Las leyes de teshuvá describen a la completa teshuvá cuando al estar en la misma situación uno se abstiene de pecar.

¿Cómo se sabe si uno es un pecador arrepentido? …Rab Iehudá indicó: con la misma mujer, en el mismo momento, en el mismo lugar. (Iomá 86b, codificado por el Rambam en “Leyes de Teshuvá” 2:1)

Esto no ocurró; la rectificación por la venta de Iosef hecha por los hermanos tomó lugar cuando ellos se reunieron alrededor de Biniamin, no cuando ellos se presentaron ante el príncipe de Egipto como espías, buscando a su hermano; y es por eso que fue incompleta. El Segundo Templo cayó; la teshuvá que implicó a Biniamin no fue suficiente para erradicar el pecado de los hermanos. Sólo la teshuvá que tenía que ver con Iosef mismo podía haber sido el completo antídoto en contra del poder de “sinat jinam” que los hermanos habían desatado. Ahora podemos entender el comentario de Rashí, cuando Iosef y Biniamin se abrazaron:

“Se echó sobre el cuello de Biniamin, su hermano y lloró y Biniamin lloró sobre su cuello” (45:14).

La Teshuvá de los hermanos fue suficiente para permitir que el Templo se construya en el territorio de Biniamin, pero no fue suficiente para prevenir su eventual destrucción. Iosef entendió que un día el pueblo judío tendrá que reunirse detrás de él, no como un sustituto de Iehudá, sino como una preparación para el reinado de Iehudá. Aparentemente, el comentario del Rambán de que Iosef esperó obtener los frutos de sus sueños antes de contactar a su padre, se refería a la creación de precedentes espirituales para el pueblo judío: Esta es la idea del Mashiaj hijo de Iosef, quien preparará el camino para el Mashiaj hijo de David (descendiente de Iehudá). De acuerdo a la tradición, el Mashiaj hijo de Iosef unirá a todo Israel para prepararlo para la llegada del Mashiaj hijo de David, pero morirá en el proceso (Sucá 52a), en un acto de autosacrificio por su pueblo. Así como su antecesora Rajel, cuyo autosacrificio permitió la construcción del Segundo Templo, su autosacrificio permitirá la construcción del Tercer Templo. El modelo espiritual es Iosef, quien eligió no comunicarse con su padre aunque hubiese vivido una “mejor” vida.

En cada caso, la meta definitiva no sería alcanzada sin el autosacrificio de Rajel y sus descendientes. Iosef el soñador, el visionario, el interpretador de sueños, vio lo que sus hermanos no pudieron ver. Él dedicó su vida a otros; él fue el gran “proveedor” de otros. Él se sentenció a sí mismo la soledad, para que otros tengan la oportunidad de ser redimidos. Él fue verdaderamente hermoso, así como lo fue su madre.

Parashá Vayigash – (Y acercóse). 9 Tebet 5770 (26 de Diciembre de 2009).

Resumen de la Parashá

Con posterioridad a que Binyamín fuera señalado como quien robó la copa de Iosef, Yehudá se acercó a éste y le dijo sobre el afecto especial que su padre Yaacob tenía sobre el único hijo que quedaba de su fallecida esposa Rajel y que si su padre al ver que Binyamín no regresaría, seguramente muriese. Yehudá le transmitió a Iosef que él había garantizado a su padre, que su hermano regresaría con ellos y así fue que le imploró dejara en libertad a Binyamín y que lo retuviera a él, en reemplazo.

Iosef no pudo contener la emoción que sentía y ordenó que salieran todos de la habitación, salvo a sus hermanos. Entonces rompió en llanto y les dijo: “Yo soy Iosef. ¿Vive aún mi padre? Los hermanos no pudieron responderle pues estaban sumamente asombrados y avergonzados por el trato que habían tenido con Iosef, en el pasado. Les pidió que se acercaran y los consoló pidiéndoles que no estuvieran tristes por todo lo ocurrido entonces, ya que el Todopoderoso lo envió a él, a Egipto, para que pudiera mantenerlos durante los años de hambruna. Luego les pidió que regresaran a la tierra da Canaán y dijeran a su padre que se traslade con toda su familia y bienes, a Egipto y que habitarían en la tierra de Goshen, donde tendrían alimento suficiente para el resto de los años de hambre.

El Faraón se enteró de la presencia en Egipto de los hermanos de Iosef y le pidió a éste que trajeran a Yaacob. Iosef les dio ropas y alimentos.

Cuando los hermanos llegaron a su casa y le informaron a su padre que Iosef estaba vivo y que era virrey en Egipto, no les creyó. Los hijos contaron todo lo sucedido y mostraron los carros que Iosef envió, entonces Yaacob entendió que todo era cierto. Decidió ir rápidamente a Egipto, para verlo antes de morir. En el camino hacia Egipto, Yaacob y sus familiares pasaron por Beer Sheva, lugar donde ofreció un sacrificio al Eterno.

El Todopoderoso se le apareció diciéndole que no tuviera temor por descender a Egipto, ya que de su descendencia nacería un gran pueblo. También le aseguró que lo traería de vuelta a la tierra de Israel, en referencia al momento de su muerte.

Fueron setenta personas las que llegaron a Egipto junto a Yaacob.

Iosef fue al encuentro de su padre. El encuentro fue de gran emoción y Iosef lloró al abrazarse con su padre. Yaacob le dijo: “Ahora sí puedo morir después de haber visto tu rostro, pues sé que vives”.

Luego Iosef informó al Faraón sobre la llegada de su familia. Así le presentó a su padre y a cinco de sus hermanos. Iosef les había indicado que dijeran que su profesión era la de pastores para así poder vivir en Goshen, tierra de buenos pastos. Yaacob bendijo al Faraón.

Iosef había recaudado, para las arcas del Faraón, grandes sumas de dinero por la venta de alimento. Pero el hambre continuaba aumentando y ante la falta de moneda, Iosef exigió a los egipcios que pagaran con su ganado y posteriormente sus tierras.

En Goshen, fue creciendo el número de israelitas y sus pertenencias