Parashá Shavua: Vayikrá – (Y llamó). 5 Nisan 5773 (16 Marzo 2013).Enfoques sobre la Parashá

Parashat-Vayikra“Cuando un hombre entre ustedes traiga una ofrenda” (Vayikrá 1:2)

La raíz de la palabra `traer una ofrenda’ en Hebreo es la misma que la palabra `cercanía’.  Cerca y lejos son distancias no necesariamente medidas en metros o millas.  Las personas pueden estar muy cerca aún cuando están en dos lugares del mundo diferentes, y pueden estar muy distantes aún si se sientan juntas en un autobús o si viven en la misma casa.  La espiritualidad del Bet HaMikdash creó una cercanía palpable que cada persona sentía al traer las ofrendas.  El reino físico está dividido en 4 partes:  Mineral, Orgánico, Animal y el Hombre.  El mundo Mineral esta desprovisto de vida, crecimiento y movimiento; el mundo Orgánico es el que crece y está activo; el mundo Animal -de instinto y conocimiento.  El Hombre es el `locutor’ – es el poder del intelecto y la razón.  El propósito de los Korbanot (ofrendas) es acercar a todas estas partes de la Creación y elevarlas.  Cuando un animal era ofrecido -acercado– esto acercaba a toda la vida animal en el mundo.

Similarmente, la ofrenda de los menajot y los nesajim -la ofrenda de harina y libaciones de vino- acercaban toda vida orgánica.  Y con cada ofrenda tenía que haber sal -la representación del mundo Mineral- que elevaba y acercaba a la vida inorgánica.  En el versículo nombrado, la expresión “un hombre entre ustedes traerá una ofrenda” puede significar también “un hombre traerá una ofrenda de sí mismo”.  El hombre mismo se ofrece, acercándose, poniendo su alma en su ofrenda.  Hoy que no tenemos la cercanía con Di-s que el Bet HaMikdash nos daba, tenemos un sustituto, el rezo.  Cuando desbordamos nuestro corazón en el rezo, cuando nos ofrecemos a Di-s, acercamos al mundo y a nosotros mismos a nuestro Padre en los Cielos.

(Rabí Shelomo Yosef Zevin)

“Vayikrá…” (Vayikrá 1:1)

La primera palabra del Libro de Vayikrá-Levítico es “Vayikrá” (Y Él llamo).  Está escrito en la Torá con una alef pequeña.  La Alef es la letra que representa la voluntad, el ego.  Es la primera letra de la palabra “Anoji” (yo).  Cuando una persona se ve a sí misma muy pequeña, como la alef pequeña, da lugar a que la Presencia Divina more en ella.  Moshé Rabenu fue el hombre más humilde; solo él, como ningún otro hombre ni antes ni después, vio que hay una sola Alef en toda la Creación – Hashem (Di-s).  Moshé hizo que su ego -su Alef- sea tan pequeño, que fue merecedor de ser el portador de la Torá.

(Rabi Bunim de Peshisja)

“Vayikrá…” (Vayikrá 1:1)

La palabra “Vayikrá” implica que Di-s llamó a Moshé con afecto, asi como los ángeles se llaman unos a otros.  Di-s lo llamó y Moshé fue.  Pero cuando Bilam, el profeta midianita, quiso maldecir al Pueblo Judío, la Torá dice que Di-s fue a él.  Si Moshé fue hacia Di-s, seguro que Bilam tenía que haber ido hacia Di-s.  Cuando recibimos un invitado importante, se lo invita al salón principal, pero cuando el basurero se acerca a la puerta, salimos hacia él para que la casa no se impregne de olor.

La primera palabra del Libro Vayikrá / Levítico es Vayikrá (Y llamó…). En  la Torá, esta palabra aparece escrita con una Alef pequeña. La Alef es la letra que simboliza la voluntad, el ego. Es la primera letra de la palabra hebrea que significa “yo”: aní.  Cuando el individuo se empequeñece a sí mismo, como la alef pequeña, crea un lugar para que la Presencia Divina repose en él.  No tiene la cabeza hinchada con ilusiones de grandeza.  Moshé Rabenu fue el más humilde de todos los hombres.  Y se hizo a sí mismo tan pero tan pequeño que apenas sí ocupaba lugar en este mundo. Como ningún otro hombre antes o después de él, Moshé percibió que en la Creación hay una sola Alef, un solo Numero Uno: Hashem.  Moshé hizo que su propia alef, su ego, fuera tan pequeña que tuvo el mérito de que la Torá fuera entregada por su intermedio. Hashem llamó a Moshé: “Vayikrá…”

(Rabí Bunim de Peshisja)

“Cuando alguno de ustedes traiga un korbán…” (Vayikrá 1:2)

La cercanía y la distancia no necesariamente se miden en kilómetros o millas, puesto que las personas pueden estar muy cerca, inclusive estando en los confines opuestos del mundo, o pueden estar muy lejos, a pesar de estar sentadas una al lado de la otra, en el autobús o viviendo en la misma casa. La cercanía es un concepto espiritual, parte de la vida interna.

En castellano no existe una palabra que pueda expresar el significado de los korbanot que se ofrecían en el Beit haMikdash.  La palabra “sacrificio” implica que renuncio a algo que para mi tiene mucho valor, para que pueda beneficiarse otra persona.  Es obvio que Hashem no puede beneficiarse con los “sacrificios”, pues a El nada le falta.  Por otra parte, el término “sacrificio” implica que se trata de algo de valor.  A decir verdad, lo que nosotros obtenemos del “sacrificio” es infinitamente más valioso que el “sacrificio” mismo.  La palabra “ofrenda” tampoco es adecuada, pues la “ofrenda” sirve para apaciguar o aplacar a la persona a quien se la trae.

Es como “comprar a alguien”. Una especie de soborno.  El motivo por el cual nos es tan difícil traducir la palabra “korbán” al castellano es que nuestras ideas de “sacrificio” y “ofrenda” derivan de culturas paganas.  En efecto, en esas culturas, las expresiones “sacrificio” y “ofrenda” resultaban adecuadas y hasta aptas.

En hebreo, el termino “korbán” posee la misma raíz que la palabra “cercano”.  Y es una palabra que se emplea en forma exclusiva para la relación del Hombre con Hashem.

Cuando una persona traía un korbán, es señal de que deseaba acercarse a Di-s. La cercanía a Di-s es el unico “bien” verdadero que existe. Todos los demás “bienes” no son mas que meras imitaciones, falsificaciones sin ningún valor, cuando se las compara con el Bien real que significa estar cerca de Di-s. En la antecámara del Cielo, los problemas de la vida se solucionan por sí solos. La felicidad es un barómetro que sube y baja según la cercanía que uno tenga con Di-s. Para la persona que ha alcanzado un cierto nivel de pureza, hasta el sufrimiento puede transformarse en alegría si se siente cerca de Hashem.

Hoy en día, en que ya no contamos con la cercanía a Hashem que nos proporcionaban los korbanot, seguimos teniendo un substituto: la plegaria. Cuando volcamos nuestros corazones en el rezo, cuando nos ofrecemos nosotros mismos a Hashem, podemos lograr acercarnos, y acercar al mundo junto con nosotros, a nuestro Padre del Cielo.

(Basado en Rabí S. R. Hirsch, Rabí Shlomó Yosef Zevin)

“Y Él llamó a Moshé…” (Vayikrá 1:1)

Moshé tenía diez nombres: Moshé, Yered, Javer, Yekutiel, Avigdor, Avi Sojo, Avi Tzanúaj, Tuvia, Shemaya, Helevi.

¿Por qué no bastaba con un solo nombre?

Y de todos sus nombres, el único que empleó Hashem fue “Moshé”, el nombre que le había dado Batia, la hija del Faraón.

Otra pregunta más: si Hashem lo llamó por el nombre “Moshé”, debe ser que ese nombre lo definía más que cualquiera de sus otros nombres.  ¿Por qué?

Cuando Hashem creó al primer hombre, los ángeles servidores Le preguntaron: “Este `Hombre’, ¿cuál es su naturaleza?”.  Hashem les respondió: “Su sabiduría es mayor que vuestro intelecto”.

Entonces Hashem trajo varios animales ante los ángeles.  Y les dijo a los ángeles: “¿Cómo se llaman?  Los ángeles no supieron responder.  Entonces Hashem le mostró los animales al Hombre.  “¿Cómo se llaman?”, interrogó.  El Hombre respondió: “Este se llama `buey’, ese se llama `burro’.  Este se llama `caballo’ y ese se llama `camello'”.

“Y tú, ¿cómo te llamas?”, preguntó Hashem.

“Yo me tengo que llamar `Adam’, pues fui creado de la tierra”  (En hebreo, “tierra” es “adama”).

“Y Yo, ¿cómo Me tengo que llamar?”, interrogó Hashem.

“Tú debes llamarte Adon-ai.  Pues Tu eres el Señor (En hebreo, “adon”), el amo de todo”.

El Santo Bendito Sea dijo “Yo soy Adon-ai. Ese es Mi Nombre.  Porque asi me llamó el primer hombre”.

El nombre es mucho más que una manera de atraer la atención de una persona.  El nombre es mucho más que un método convencional de referencia.  La sabiduría de ser capaz de darle el nombre a algo es superior a los ángeles, pues el nombre define y describe la esencia misma del ser.

Por esa razón, a Moshé no le bastaba con un solo nombre.  Para poder definirlo, para poder restringir su grandeza con palabras, hacían falta diez nombres.

Sin embargo, Hashem le dijo a Moshé que de todos sus nombres, solamente lo llamaría por el nombre que lo llamó Batia.  ¿Que tenia de especial aquel nombre?

El nombre “Moshé” proviene de la raíz “ser atraído, ser sacado, ser extraído”, pues Batia lo sacó del agua.

Al sacar del río a Moshé, Batia se burlaba de la voluntad de su padre.  El Faraón quería asesinar a todos los niños judíos. Al salvar a Moshé, estaba arriesgando la vida.

Batia arriesgó la vida para salvar a Moshé; por lo tanto, esa característica quedó grabada en la personalidad y en el alma de Moshé.  Esa cualidad de auto-sacrificio fue la que tipificó a Moshé más que ningún otro rasgo, y por ese motivo Moshé fue el nombre con el que lo llamaba Moshé.

Esa fue la característica que hizo de Moshé el líder del pueblo judío. Porque más que ningún otro rasgo, el líder del pueblo judío necesita auto-sacrificio, a fin de atender y ocuparse de cada una de las ovejas de su rebaño.

(Rabí Jaim Shmuelevitz, Rabí J.C. Senter)

“Cuando un alma pecare por error…” (Vayikrá 4:1)

Luz roja.  Frene.  Atrás de mi, oigo el chirrido del freno.  Me doy vuelta y veo un auto que se sale del camino, se sube a la vereda, por poco no atropella a dos personas y, al mejor estilo de las películas de los cuarenta, va a parar contra un puesto de verduras, haciendo subir una columna de humo y vapor.  En el capó queda incrustado el cartel: “¡Fruta Tropical, de la Selva a su Mesa!”, entre adornos de papaya y ananás.  Mire a ver quien habia sido el tonto que causo tanto desastre, y vi el inconfundible rostro de un chimpancé, que me hacia caritas…

Cuando dejamos que nos domine el lado físico, estamos dándole permiso al mono para que se siente al volante…

Los monos son excelentes mascotas.  Son divertidos, se la pasan sonriendo… pero no se los puede dejar manejar el auto.

El ser humano es una combinación milagrosa de cuerpo y alma.  El cuerpo proviene de los elementos más bajos. El alma viene de arriba. A partir de estos dos elementos tan dispares, Hashem crea la milagrosa coexistencia denominada “Hombre”.

El Hombre no puede existir en este mundo sin un cuerpo, pero si deja que el cuerpo ocupe el primer lugar, y domine al alma, se queda sin el segundo y principal capítulo de su vida: el Mundo Venidero, y la vida eterna donde el cuerpo y el alma habrán de unirse en forma eterna.

¿Cómo se puede retomar el control, después de habérselo traspasado al mono?

Trayendo una ofrenda al Mishkán.

El Mishkán era un sitio absolutamente espiritual. Un lugar que no era un “lugar” en el sentido físico. Y por ser totalmente espiritual, el alma podía existir sin necesidad de recurrir a un marco físico.

En Yom Kipur, cuando el Kohén Gadol ingresaba al Santo de los Santos, estaba completamente separado del mundo físico. Era como un ángel más, que obtenía toda su existencia de este lugar Santo.

Pues habia un lugar en la tierra en el que el alma podía existir sin el cuerpo.  Ese es el lugar dónde Hashem “habitaba” en la tierra. En el lugar Santo. El Mishkán.

¿Qué significa que uno comete un pecado “inintencional”?

“Uy… discúlpeme… parece que le robé la billetera…  ¡No puedo entender cómo fue a dar a mi bolsillo!”

¿Un pecado “inintencional”?

No. El pecado inintencional es aquel en el que transgrede la parte física de la persona. Pero el intelecto, su neshamá, no quiere tomar parte. El mono agarra las llaves del auto.

Cuando peca el cuerpo, resigna su derecho a la sociedad eterna con el alma. Pierde su pasaporte para unirse al alma en su futura reunión en el Mundo Venidero.

Por ese motivo, cuando una persona peca, tiene la obligación de traer un animal como sacrificio, para que comprenda que el cuerpo solo, sin el intelecto, sentado al volante, es como el animal que esta sobre el Altar, privado de una existencia eterna.

Cuando el individuo traía un sacrificio, debía visualizar su propio cuerpo quemándose en el Altar.

Pero si la persona ofrenda su propio cuerpo, entonces lo único que le queda es su neshamá. Y.. ¿cómo puede existir en este mundo físico como un alma sin un cuerpo?

Habia un solo lugar donde la neshamá podía existir sin el cuerpo. El Mishkán.

Por ese motivo, el único lugar donde se podía traer un sacrificio era en el Mishkán. Porque el Mishkán era un lugar de espiritualidad pura.  El único lugar donde la neshamá podía existir sin el cuerpo, igual que el Kohén Gadol en Yom Kipur. Cuando el individuo presenciaba la escena del animal ofrendado subiendo como humo, internalizaba el concepto de que, en realidad, era su cuerpo el que debería haberse quemado en el Altar. Y eso lo conducía a pensamientos de teshuvá, de retornar a Hashem. Y decidía ser una nueva persona.

Cuando el individuo experimenta un arrepentimiento verdadero, se transforma en una creación absolutamente nueva.

Por eso, la ofrenda del sacrificio le proveía una nueva “encarnación”. Era como si se le hubiera dado un cuerpo nuevo, que ahora se encontraba bajo el control de la neshamá.

Y asi podía reingresar al mundo físico afuera del Mishkán, como una nueva creación.

Dime… ¿dónde dejaste las llaves de tu auto?

(Rabí Simja Waserman zt”l; Raíi Yaakov Niman, Rabí Mei Jadash)

Shabat Shalom

http://www.mesilot.org/

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Parashá Shavua: Vayikrá – (Y llamó). 6 Adad II 5771 (12 Marzo 2011). RESUMEN

La parashá Vayikrá detalla, según lo indicado por el Eterno a Moshé, los diferentes sacrificios (korbanot), que toda persona podía ofrecer ante el Cohén. Sobre cada uno de ellos, el Todopoderoso señaló como debían ser ofrecidos, en qué debían consistir y cómo debían ser quemados y consumidos

La ofrenda Olá, que debía ser de vacuno macho y debía ser consumida por fuego en el altar (Mizbeaj). También dentro de esta ofrenda, había las que consistían en presentar ante el Cohén, aves como ser tórtolas o pichones de paloma.

La ofrenda Minjá, que representaba lealtad, era la única, de entre todos los demás korbanot, que no consistía en traer un animal sino vegetal, y lo que debía ofrendarse era harina de sémola.

La ofrenda de paz, llamada Zévaj Shelamim, consistía en un vacuno o carnero u ovino, macho o hembra. Como ley perpetua, Hashem prohibió a todas las generaciones, comer grasa y sangre.

Si alguien pecara sin intención contra cualquiera de los mandamientos del Eterno, incluso el Cohén Gadol, debían ofrecer un novillo como sacrificio, llamado Jatat. También si la congregación entera pecara por error o un jefe de tribu también pecara por error, cada cual presentará un sacrificio (Jatat) ante el tabernáculo.

Cuando alguien cometiera un pecado como jurar en falso (en un juicio o querella), o tocara alguna cosa impura, o dejara sin cumplir una promesa, o si entrara al Bet Hamikdash en estado de impureza, debía presentar una hembra del rebaño. Esta ofrenda se llamó Olé Veiored. Pero si no pudiera traer un animal de rebaño, debía expiar su pecado trayendo dos pichones de paloma o dos tórtolas. Si no pudiera ofrendar estos animales, debía traer una cierta cantidad de harina al Cohén.

Quien pecare negando a su prójimo lo recibido como depositario o robándole o perjudicándole, o si hallare alguna cosa perdida y lo negare, asumirá su culpa devolviendo la cosa a su propietario y pagando adicionalmente al dueño, un quinto del valor del objeto y llevará al Cohén un carnero para su expiación.

En todos los casos de expiaciones, el Todopoderoso detalló cómo debían ser sacrificados los animales, el destino de sus partes y sus sangres, como así las otras clases de ofrendas.

Parashá Shavua: Vayikrá – (Y llamó). 5 Nisan 5770 (20 Marzo 2010). Comentarios

Primer comentario (Or Torah, ortorah@ciudad.com.ar)
Segundo comentario ( http://www.judaicasite.com)
Tercer comentario (Rab Moshe Hoffer fabibbk@einstein.com.ar)

Este tercer libro del Jumash comienza con las palabras: “Y llamó a Moshé, y habló Hashem con él”. La palabra hebrea “Vaikrá”, significa: “Y llamó”, y le da el nombre a este libro, y a su primera Perashá.

En el libro Zijrón Meir se comenta que de estas primeras palabras de la Perashá podemos ver la inmensa humildad de Moshé Rabenu. Y así nos dice el Midrash: Cuando Hashem se presentó en la zarza ardiente, Moshé Rabenu se cubrió el rostro, como está escrito: “Y cubrió Moshé su cara” (Shemot 3). Hashem le dijo en ese momento: “Ve, que te enviaré con el faraón”.

En otro episodio, cuando Am Israel se enfrentó al mar Rojo, Moshé estaba a un costado, y Hashem le dijo: “Alza tu bastón, y las aguas se abrirán. Y si tú no lo haces, nadie más lo hará”.

Al pie del Ar Sinai, Moshé se paró a un lado, y Hashem le ordenó: “¡Sube al monte! Y si tú no subes, ningún otro subirá”.
En el Ohel Moed, Moshé se quedaba en un costado. Hashem le dijo: “¿Hasta cuándo tú te vas a menospreciar? ¡Este momento te está esperando sólo a ti! ¡Debes saber que Mi Palabra no estuvo dirigida a nadie más que a ti!”. E inmediatamente. “Y llamó Hashem a Moshé”.
En los Proverbios está escrito: “La vanidad del hombre, lo humilla, y la humildad, lo enaltece” (Mishlé 29). De aquí se aprende la regla: “Todo aquél que se escapa de los honores, los honores lo persiguen”. Moshé Rabenu siempre huía de los honores. Cuando Hashem le dijo: “Te enviaré con el faraón”, Moshé le replicó: “Manda, por favor, a quien tengas que mandar”. “No soy hombre de palabras, yo”. Hashem le repitió: Al final, ¡serás tú el que irá!”.

Fue a hablar con el faraón, y a la vuelta, Moshé le dijo a Hashem: “Ya he realizado mi misión”, y se sentó (se retiró). Hashem le dijo: “Ya es suficiente (lo que te sentaste). Ve ahora otra vez a hablar con el faraón”. Y por cada cosa que tenía que hacer, Hashem le hablará previamente. Al final, sacó a los Hijos de Israel de Egipto; les abrió el mar Rojo; los alimentó con el Man; les dio agua del manantial milagroso; les hizo comer las codornices; los rodeó con las nubes celestiales, y les construyó el Mishkán.

Luego, dijo Moshé: “De aquí en adelante, ¿qué más tengo que hacer?”. Fue y “se sentó”. Entonces Hashem le dijo: “¡Por tu vida! Tengo para ti un gran trabajo; el más importante de todos los que hiciste hasta ahora. ¡Debes enseñarle a todos los hijos de Israel las leyes de la pureza y la impureza, y advertirles de cómo deben hacer sus Sacrificios Rituales”. Está escrito acerca de Moshé que “estaba sólo un poco más abajo que Di-s; coronado con el honor y la gloria” (Tehilim 5), y por eso recibió el privilegio de ser llamado por Hashem, como comienzan las palabras de esta Perashá.

A la luz de todo lo antedicho, respecto a la humildad de Moshé a los Ojos de Hashem, entenderemos porqué la palabra Vaikrá tiene su última letra hebrea (Alef) escrita en el Sefer Torá más pequeña de lo normal: Según el Baal Haturim, cuando Moshé escribió el primer Sefer Torá (el modelo de los demás que se escribieron en la historia), omitió la letra “Alef” en la palabra Vaikrá. Esto lo hizo porque, sin la “Alef”, la palabra se lee “Vaikar”, que significa algo así como “casual”, queriendo decir Moshé que Hashem se le apareció a él no porque lo merecía, sino como fruto del azar, como ocurrió con Bilam, el más grande de los hechiceros.

Pero es sabido que ni siquiera Moshé tiene la facultad de omitir una letra del Sefer Torá (Que le fue dictado, palabra por palabra, por Hashem), y por eso, lo que hizo fue escribir la letra “Alef” más pequeña, para que no sea leída igual que las otras.

¡Asombroso! Moshé Rabenu, el más grande de todos los profetas hebreos, quiso escribir su propia historia, de manera que sea comparado nada menos que con Bilam. ¡Hasta tal punto llegó su humildad!

¿Qué argumentarían, entonces, aquéllos que persiguen los honores y presumen de sus pocas virtudes? Cuando pretenden ser reconocidos como grandes personajes, consiguen precisamente lo contrario, como lo hemos mencionado, que está escrito: “La vanidad del hombre, lo humilla”. Y éste fue el fin de Bilam, quien dijo: de sí mismo: “lo afirma el que escucha la palabra de Di-s, y el que sabe la sabiduría eterna”. Al final, descendió tanto en su categoría humana, que llegó a hacer cosas inimaginables para un ser humano. Moshé Rabenu nos enseña que la humildad es la base fundamental de la persona.

Ialkut Lékaj Tob

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El tercer libro de la Tora (Pentateuco), Vaikra, es llamado “Torat Kohanim” (la ley de los sacerdotes) en la literatura rabinica. Esto es indudablemente debido a que la mayor parte del libro versa sobre las leyes de ofrendas especificas y los deberes de los kohanim en el Templo. Sin embargo, hay otro aspecto mas vasto y mas universal para el nombre Torat Kohanim que se le otorga al libro de Vaikra: esta implicito en este nombre que los kohanim deben comportarse y vivir de acuerdo a un cierto standard prescripto para ellos por la Tora, de modo que lo importante y vital no es solo la ofrenda que es traida al Templo; es tambien el Kohen encomendado de tratar esa ofrenda correctamente y con respeto lo que es importante y vital para que el servicio divino en el Templo tenga exito.

Y no es coincidencia que este libro de Vaikra o Torat Kohanim contenga secciones enteras que traten de leyes morales y disciplina en el comportamiento humano. Un kohen deshonesto no puede ser visto como el representante de D-s en el Templo, asi como tambien uno que esta fisicamente deformado queda excluido de realizar el servicio en el Templo.

El Talmud explicitamente nos ensena que solo si el kohen de alguna forma se asemeja a un angel de D-s en su comportamiento y postura, la gente vendra a aprender Tora de su boca y experimentara la verdadera santidad del Templo. La tarea que por lo tanto fue asignada a los kohanim no era la de un mero servicio en el Templo, sino ante todo, el desafio de una conducta ejemplar, el de ser un modelo para los demas y un verdadero maestro de Tora para Israel en sus actos y en su palabra; todos estos rasgos definen al verdadero Kohen.

Nuestros Sabios en Pirke Avot describen al Padre de todos los Kohanim, el gran Aharon, diciendo que amaba la paz, perseguia la paz y amaba a todas las criaturas. Solo alguien con las caracteristicas de Aharon HaKohen podia acercar a las personas a los valores de la Tora, a su estudio y a su observancia. Y este es un sello, una marca de lo que un verdadero kohen debe ser, lo que debe representar y que imagen debe reflejar ante aquellos que acuden a el por consejos, ayuda, instrucción y servicio divino.

Es cierto que aun no tenemos el Tercer Templo reconstruido. Quiera D-s que tengamos el merito de verlo muy pronto en nuestros dias. Pero todos conocemos, si, esta clase de kohanim. Afortunadamente son muchos los lideres religiosos, rabinos, maestros, etc., cortados segun el molde de Aharon Hakohen, con su mismo sistema de valores y su estilo de vida, que en todos los confines del mundo luchan por cumplir con la formidable tarea de acercar mas almas a la observancia de los preceptos divinos.

El libro de Vaikra es una guia para todos aquellos que aspiran al liderazgo religioso y a una influencia benefica en el mundo judio.

Es verdaderamente Torat Kohanim.

(Basado en Rab Berel Wein)

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El optimismo

Quizas no tengamos bien en claro hasta que punto es importante ser optimistas. Si valoramos el buen estado de animo y nos esforzamos por tenerlo, es muy grande el beneficio que se obtiene de ello. Es sabido que esta terminantemente prohibido ofrendarle algo robado a Hashem. Esto lo explican nuestros sabios cuando interpretan el versiculo que dice: “Adam ki iakrib mikem”. Dicen los jajamim: Asi como Adam no ofrendo de lo robado pues todo le pertencia, asi ustedes no ofrenden sino unicamente de lo que les pertenezca. Sin embargo, de acuerdo con las palabras del Talmud, un Corban Jatat que la gente no sabe que fue robado y lo ofrecieron en el altar, expia por disposicion de nuestros sabios de un reglamento para el altar.

¿Cual es el reglamento? Que no esten tristes los cohanim de haber acercado un Corban (sacrificio) en vano y como consecuencia de ello, los cohanim se pondran tristes y el altar quedara nulo. Los cohanim, que siempre se los veia muy entusiasmados por trabajar para Hashem de la mañana hasta la noche, perdian toda esa agilidad y buen estado de animo al saber que el Corban que acercaron era robado. Al enterarse que todo el sacrificio que hicieron para ofrendarlo fue en vano se desanimaban y no tenian la misma fuerza para seguir sirviendo a Hashem a traves de los Corbanot. Pese a que Hashem, mediante el Profeta Ieshaia dice “Odia el robo en el holocausto”, aun asi hicieron una excepcion en el caso que no era sabido del robo, para que los cohanim no esten tristes.

El Rey David le dice a Hashem: Hashem “¡cuantos son mis sentimientos!” y pese a eso se sobreponia y decia “¡le voy a cantar a Hashem todos los dias de mi vida!” ¿Que diferencia hay entre amargura y tristeza? El Rebe de Cotzk explico: despues de la amargura nos sentamos a estudiar y luego de la tristeza nos vamos a dormir. Hay tres maneras de ver la vida: 1) La de los borrachos, todo esta llano, no hay ningun problema. 2) Todo es dificil, los tropiezos son muy grandes; es imposible sobreponerse. 3) Hay dificultades, somos concientes; pelearemos y venceremos.

Para comprender mejor lo que estamos exponiendo vamos a ilustrarlo con el siguiente relato. Un señor se hacia mucha malasangre por los problemas que tenia. A raÍz de esto tuvo que ser internado en un hospital, su estado era bastante critico ya que la ulcera no lo dejaba vivir en paz. Todos los dias le hacian un lavaje, le daban antiacidos. En un momento dado se reunieron los medicos para estudiar el caso y el enfermo los escucho decir que le quedaban quince dias de vida.
En ese momento se puso a pensar. Decia: Toda mi vida soñe con viajar por el mundo… ¿voy a terminar mi vida en un hospital? Les hizo saber a los medicos que se retiraba del hospital que se iba a viajar por el mundo. Los medicos le dijeron que no haga eso ya que podia llegar a morirse en el viaje pero este señor no los escucho. Se fue del hospital y se compro un ataud, hablo con una empresa de barcos y les pidio que si se moria lo coloquen con su ataud en una camara frigorifica. Se tomo el barco y al recordar que le quedaban pocos dias de vida comenzo a hacer todo lo que le prohibieron, fumaba, comia chocolates, cantaba etc. Por momentos se sentia mal, el mismo se hacia un lavaje tomaba antiacidos y seguia haciendo de las suyas. Dentro de ese paseo conocio tambien la India, alli observo las condiciones de vida, el hambre que reinaba en ese lugar y asi fue como comenzo a reflexionar y a preguntarse… ¿Por que me hago tanto problema por todo? ¿Acaso mis problemas son tan graves como estos? Esta reflexion le hizo cambiar su optica hacia las cosas. Se dio cuenta que no vale la pena hacerse problema por todo. Volvio vivo de su viaje, vendio el ataud comprado anteriormente, comenzo una vida diferente y se curo las ulceras que tanto lo aquejaban. Por eso dijo el sabio: “Todas las preocupaciones estan prohibidas, fuera de la preocupacion por las preocupaciones”. La Tora nos cuenta que Cain decayo; porque no le aceptaron su corban mato al hermano.

La Tora nos revela que cuando el hombre decae esto lo lleva a cometer cualquier transgresion, esta descontrolado. Todo lo relacionado a la preocupacion lo podemos reforzar con este dicho: El pasado no esta, el presente pasa como un parpadear de ojos y el futuro aun no llego, entonces… ¿de que nos vamos a preocupar? Debemos hacer como decia el Rey David “Le cantare a Hashem mientras este vivo. Esa es la forma de vivir de un iehudi”.

Rab Moshe M Hoffer

http://www.tora.org.ar/