Parashá Bamidbar (En el desierto). 24 Iyar 5771 – 28 Mayo 2011

Como podemos ver, la parashá de esta semana nos nos enseña que la Torah y todas las leyes fueron entregadas en el desierto. Hemos de saber que tanto el nombre nuestra parashá así como el nombre del libro que empezamos son Bamidbar, que significa “en el desierto”. ¿Por que la Torah misma y todas sus leyes fueron entregadas en el desierto?
Para entender esto debemos profundizar un poco sobre el tema, cuando Hashem estaba buscando en donde entregar la Torah, las aguas y los valles y hasta las mismas montanas se negaron a tan alto zejut, ya que en todas ellas habían habido estatuas de aboda zará (idolatría), cuando Hashem Lo ofreció al desierto, Vio que el desierto si estaba puro de idolatría, por eso Dió la Torah kedosha en el desierto. Ahora bien, Hashem nos quiso enseñar algo muy importante con esto, y es que nosotros debemos ser como un desierto, ¿Qué se quiere decir con esto? Que debemos estar desconectados de todo lo físico de este mundo, de cualquier placer innecesario que nos de este mundo, debemos estar alejados de lo material el mismo modo que el desierto esta alejado de toda la civilización, también nos enseña que debemos tener la mente como el desierto, es decir vacía de todo pensamiento que nos impurifique y solo con espacio para el estudio de Torah.
Debemos saber que cuanto mas conectada está la persona con los placeres de este mundo mas se desconecta está de la Torah; así como el desierto es un lugar vacío de cualquier asimilación del mundo, también nosotros debemos estar alejados y vacíos de todo material. Dice el midrash que el desierto simboliza la humildad, de esto debemos aprender que el camino para unirnos con Hashem es por medio de la humildad. Cuando una persona muestra su orgullo y su antipatía a los demás, causa que la kedusha se aleje de él y consecuentemente se pueda desviar del camino de Hashem (jas veShalom). Asi bien la humildad es la clave para la teshuva y el apego a Hashem.
Podemos entender ahora porque la Torah fue entregada en el desierto y cual fue el propósito.
El Censo en nuestros días
La parashá de esta semana nos relata acerca del censo que ordenó Hashem a Moshe en el segundo día del mes de Iyar.
Nos surge una pregunta muy sencilla: ¿Acaso Hashem necesita de un censo para saber cuánta gente hay?, Él es el Creador de todo, entonces ¿por qué mando a contar al pueblo si él sabía bien cuantas personas habían?
La respuesta a esto es que Hashem quería demostrar su gran aprecio y amor hacia nosotros, su pueblo. Podemos ver que Hashem nos contó en varias ocasiones en la historia: nos contó cuando Yaakob descendió a Egipto, luego a la salida de mitzraim, también nos contó después de la plaga del becerro de oro, y el primero de Nisán en la inauguración del mishkan y por último nos conto en el segundo día del mes de Iyar. Hashem nos contó varias veces para que pudiéramos sentir su cariño, así como un vendedor de diamantes cuenta muchas veces los mismos diamantes, ya que esto le produce placer y felicidad, así también para Hashem somos como sus diamantes y cada vez que cumplimos sus leyes y hacemos su voluntad le causamos placer y felicidad.
Ahora bien, hoy en día el censo que Hashem realiza, no lo hace según cada judío en sí, si no cada judío que este en el camino de la Torah, esto quiere decir que cuando estamos entregados al estudio de Torah y de mitzvot somos contados en el censo, ¿pero que censo es este? Esta escrito que el último censo será para la geulá y para la venida del mashiaj, que sea prontamente, Hashem censará a quienes estuvieron en su camino y aquellos que dejaron la materialidad por la espiritualidad.
El censo a los Leviim
Como podemos ver Hashem le pidió a Moshé que contara separadamente a la tribu de leví, ya que El creador dijo que la tribu de leví son de su propiedad exclusiva, esto se debe a que ellos no pecaron en el becerro de oro, y no se asimilaron en Egipto; siempre hicieron brit milá a sus hijos y siguieron en Torah. También Hashem no quería que fueran contados con las demás tribus, ya que mas adelante, cuando se decretó la muerte por los espías, se hizo sobre el pueblo que fue censado, ahora bien los leviim tuvieron el gran zejut de ser llamados el ejercito personal de Hashem; esto también lo podemos apreciar hoy en día cuando Hashem llama a cada judío que esta fuera de Israel, y lo hace para que venga a la tierra donde pertenece, ya que nosotros los judíos somos el ejercito de Hashem , somos los censados exclusivamente por él.
El significado de las Banderas
Como podemos ver, también en nuestra parashá vemos que a las tribus se les entrego el derecho de llevar banderas, una por cada tribu y cuatro por cada esquina. Esto significa que así como los ángeles de Hashem tenían banderas celestiales, también Hashem nos comparo con los ángeles y nos dio este derecho de llevar escudos que representen no solamente las casas de la tribus si no también la protección de Hashem.
Ahora bien dentro de las doce banderas entregadas a cada tribu, habían 4 situadas en cada uno de los puntos cardinales, esto nos enseña que nosotros los judíos somos los encargados de llevar la prosperidad y kedusha a todos los extremos de la tierra.
En esta parashá se nos demuestra el gran amor que tiene Hashem para nosotros y podemos ver que el camino al apego con Hashem está en sus leyes. Que prontamente podamos traer la geulá para todo el pueblo de Israel y recordar que lo importante no es cuanto sabes si no el esfuerzo que pones para aprender, pues ahí se ve el amor y apego a Hashem, que prontamente todos los judíos estemos en Yerushalaim y que cada uno de nosotros esté en el ultimo censo, el censo de la geula. AMEN.

Esta parashá ve dedicada a la Refuá Shelemá de Shimon ben Sol, Delicia bat Miriam y Jaya bat Sara

Bajur David Moshe Shallem Lichtenstein

Parashá Bamidbar (En el desierto). 29 Iyar 5769 – 23 Mayo 2009

Bamidbar – “La verdadera unidad alrededor de la Torá”

La Parshá Bamidbar se lee siempre antes de la festividad de Shavuot, de lo cual se deriva que es un tipo de preparación para Shavuot. Cada año en esta festividad Hashem nos da la Torá nuevamente, por lo cual es claro que los preparativos para este recibimiento renovado deben ser similares al recibimiento de la Torá la primera vez.

La preparación para recibir la Torá fue la concordia y la unidad. Nuestros Sabios Z”L aprendieron esto del versículo: “Y acampó allí Israel frente al Monte”. No está escrito “y acamparon”, en plural (como dice el principio del versículo: “Y viajaron de Refidím… y acamparon en el desierto”, sino “y acampó” en singular. Esto indica que se pararon para recibir la Torá “como un solo hombre con un solo corazón”.

UNA UNIÓN

El Midrash dice: “Hashem quiso dar la Torá a Israel cuando salieron de Egipto, pero estaban divididos los unos con los otros… cuando llegaron al Sinaí se unificaron como una nación… Hashem dijo: La Torá es toda paz. ¿A quién He de entregarla? ¡A la nación que ama la paz!”
No se trata aquí de una unidad común, sino de una “frente al Monte” una unión alrededor del Monte Sinaí, de lo que representa, o sea la Torá y sus Mitzvot (preceptos).
Cuando los judíos se unen por medio de la Torá, esta unión posee una solidez verdadera y eterna, y a su vez ella acarrea un caudal de bendición y éxito de Arriba.

UNA BASE VERDADERA

La fuerza de la unidad es extraordinaria. A través de ella puede lograrse todo lo que se desea, incluso si la unión es con fines negativos. En ello radica el secreto de la fuerza. Si la “generación de la dispersión” (que construyó la Torre de Babel) –un solo idioma con una finalidad – la gente estaba unida y consolidada en un cuerpo, sobre lo que Hashem declaró: “y ahora no les será impedido todo lo que planifiquen realizar”. Sin embargo, esta unión está destinada finalmente al fracaso, ya que la unión no tiene sostén, salvo cuando está basada en la Torá.
La unidad alrededor de la entrega de la Torá es la que posee una base verdadera. Al estar parados frente al Monte Sinaí, Hashem reveló al pueblo de Israel Su dimensión interior. Introdujo en la Torá, alegóricamente hablando, “Su Alma”. Por lo tanto, cuando el pueblo judío se une en derredor de la Torá se genera aquí la unidad entre todas las almas de Israel y su fuente primera -el Altísimo. Es así como se alcanza la verdadera unidad de “como una única persona con un único corazón”

UN SOLO ACTO

De aquí aprendemos que el preparativo para Shavuot es fortalecer el amor al prójimo (Ahavat Israel) y esto debe expresarse en un esfuerzo acrecentado para acercar a otro judío a la luz de la Torá y el cumplimiento de sus preceptos. De esta manera, la unión no será una unión artificial, sino una en derredor de la Torá y sus Mitzvot.
Y hay que ser conscientes de que todo depende de cada uno, hombre y mujer. El Maguid de Mezritch explicó la Mishná que dice: “sabe qué hay arriba de ti” lo que ocurre en las esferas celestiales de los mundos espirituales superiores, todo es “de ti”- ¡todo depende de ti y de tu accionar! El hombre debe ver al mundo colocado sobre el platillo de una balanza, y tiene la posibilidad, con una acción, de inclinar la balanza y lograr “la entrega de la Torá”. Con una preparación en este espíritu podremos confiar en que nos haremos merecedores de recibir la Torá con alegría e inspiración interior.
(Likutei Sijot, Tomo 2, Pág. 297)

Parashá Bamidbar (En el desierto). 29 Iyar 5769 – 23 Mayo 2009

Resumen de la Parashá

En esta parashá, primera del libro Bamidbar, habiendo transcurrido trece meses desde la salida de Egipto, el Eterno ordena a Moshé y a Aharón realizar un censo de toda la congregación de Israel, tomando en consideración a los varones mayores de veinte y hasta sesenta años. Eran todos los aptos para cumplir sus obligaciones con el ejército.

De acuerdo con este censo, la cifra de varones para cumplir el servicio del ejército, era de seiscientos mil quinientos cincuenta hombres. Fueron censadas las tribus de Reubén, Shimeón, Gad, Yehudá, Issajar, Zebulún, Iosef (por sus hijos Efraim y Menashé), Binyamín, Dan, Aser y Neftalí. La tribu de Leví fue excluida del censo ya que su misión era cumplir funciones en el Mishkán.

El Todopoderoso indicó cómo debía ubicarse físicamente cada tribu, respecto al Mishkán. Así al oriente del Santuario, debían acampar las tribus de Yehudá, Issajar y Zebulún. Hacia el sur debían acampar las tribus de Reubén, Shimeón y Gad. Hacia el occidente, las tribus de Efraim, Menashé y Biniamín. Hacia el norte las tribus de Dan, Aser y Neftalí. El campamento tenía forma de cuadrilátero y el Mishkán en el centro.

Posteriormente, El Eterno ordenó a Moshé censar a los primogénitos los que luego fueron sustituidos por los levitas y también detalló las obligaciones de los hijos de Kehat (de la tribu de Leví) para el Santuario.

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