Las Seis Constantes Mitzvot: Mitzvá 3:D-os es Uno

Todos están familiarizados con el Shemá, el principal lema del Judaísmo: “Escucha Israel, el Señor nuestro D-os, el Señor es Uno” (Deuteronomio 6:4).

El concepto de la “Unicidad” es crucial para poder tener un entendimiento adecuado de D-os. Maimónides escribe que el nivel más elevado de sabiduría que una persona puede obtener es comprender la unicidad de D-os.

¿Por qué la unicidad de D-os es un tema tan central para nuestra creencia? ¿Por qué debemos decir el Shemá dos veces al día y aspirar a que sean las últimas palabras que digamos antes de morir? ¿Realmente importa si D-os es uno y no tres?

APEGO Vs. AUTONOMIA

Antes de la creación del mundo, sólo existía D-os. No había ninguna entidad separada en ninguna forma.

Inclusive después de la creación, todo en el mundo permaneció como parte de D-os.

La única diferencia es que por medio del milagro de la creación, D-os le dió a cada ser humano libre albedrío. Con esto, tenemos la habilidad especial de pensar por nosotros mismos y actuar de acuerdo a aquellos pensamientos. Es como si dentro de D-os permanecemos con una cierta autonomía.

Sin embargo seguimos siendo parte de D’os porque es todo lo que hay.

Entonces, ¿cuál fue el propósito de hacernos una entidad separada de D-os?

Rabbi Moshe Jaim Luzzatto (Italia, s. XVIII) explica en su famoso libro “La Senda de los Justos”: El propósito de la creación es obtener placer. El placer supremo es el apego a D-os. ¿Dónde principalmente se encuentra manifestado este placer? Se encuentra en el mundo eterno de las almas, donde tenemos una absoluta claridad de la unicidad de D-os, y reconocemos que estamos totalmente apegados a Él como siempre lo habíamos estado.

La autonomía de este mundo – el libre albedrío – puede desviar a la persona a pensar que existe algo fuera de D-os. Por lo tanto es un desafío constante y de por vida el poder sobreponernos a esa ilusión – y ver que la única existencia es D-os; que D-os es uno.

EL MAL NO ES INDEPENDIENTE

La segunda mitzvá constante – No creas en otros dioses – habla sobre el ietzer hará, nuestra inclinación autodestructiva de alejarnos de D-os. Dijimos que es un error seguir al ietzer hará, porque es una ilusión, una gratificación temporaria que finalmente no satisface.

Esta mitzvá: “D-os es uno”, es mucho más profunda. Si el ietzer hará existe, debe ser también una parte de D-os. Y si es parte de D-os, por definición es bueno. Esto nos lleva obviamente a formularnos la pregunta: ¿Cómo puede ser que el Ietzer hará es algo bueno?

Piensa en un atleta, un saltador en altura de categoría mundial. Cuando el entrenador le levanta la barra, ¿está tratando de hacerle la vida difícil o está haciendo que el atleta ponga en práctica todo su potencial? Claro que el entrenador quiere que su atleta tenga éxito! Y si es un buen entrenador, sabe cuándo y cuánto debe alzar la barra. Claro, el atleta puede fallar en saltar la barra, pero el entrenador sabe que con una concentración adecuada y esfuerzo, el atleta va a lograrlo.

Ya que el propósito de la creación es ganarnos placer, el propósito del Ietzer hará debe ser posibilitarnos obtener un placer adicional. Así que inclusive que el Ietzer hará parezca que nos está alejando de D-os, en realidad nos provee oportunidades para acercarnos a él. El mal te da otra batalla para llegar a la verdad – para que puedas obtener placer de ese descubrimiento.

Si “el desafío” no existiera, no habría una apreciación especial por hacer lo que es correcto. Por el contrario, sólo estarías haciendo lo que harías de cualquier forma. Todos los desafíos, todas las molestias están diseñadas simplemente para sacar lo mejor de ti – no para estorbarte.

Un axioma del pensamiento judío es que D-os nunca te pone un desafío que es demasiado difícil para ti pasarlo.

Aprende a leer los mensajes de la vida adecuadamente. Cuando tu Ietzer hará venga y te diga que peques, realmente te está diciendo: “Aquí tienes un desafío, vamos a ver si lo puedes sobrepasar”.

EL BIEN Y EL MAL VAN EN LA MISMA DIRECCION

Mal entendemos el mal porque nos lo tomamos seriamente. Pensamos que es una voz independiente. Pero es una ilusión.

Por ejemplo, que tal si dices: “Me encantaría estudiar Torá hoy, pero tengo un dolor de cabeza que me impide hacerlo”.

Este es un malentendido de lo que significa: “D-os es uno”. ¿Es el dolor de cabeza una molestia que salió de Marte? Claro que no! Este dolor de cabeza fue diseñado especialmente para ti, para acercarte más a D-os – no menos que el rezo, la caridad, o cualquier otra oportunidad de una mitzvá.

Entonces ¿por qué dolor de cabeza? Existen muchos diferentes aspectos que nacen de la misma fuente, con el mismo propósito. Obviamente existen diferentes piezas para el rompecabezas, diferentes músculos espirituales deben ser ejercitados. Pero el “bien” y el “mal” tienen el mismo objetivo.

En los tiempos que el Templo de Jerusalem estaba en pié, una persona que salía de una situación difícil – alguien que estaba enfermo y se mejoró – tenía que traer una “ofrenda de gracias”. Podemos entender que esto era agradecerle a D-os por recuperarnos, pero ¿no fue D-os el que hizo que nos enfermáramos?

Por eso también estamos agradecidos. Por difícil que parezcan las enfermedades y las malas experiencias, éstas son de alguna forma lo que la persona necesitaba en el espectro total de su vida. Gracias a ese sufrimiento ella se hace una persona más fuerte, más sabia, etc.

Nosotros, los seres humanos, tendemos a buscar la forma fácil de encontrar una excusa para “darnos por vencidos”. Un dolor de cabeza hace más difícil el poder concentrarnos – y creemos que eso nos da una excusa para parar. Pero realmente ya que todo es una parte del D-os único, es una oportunidad para tomar un nuevo desafío.

Esto se aplica de la misma forma estableciendo metas en la vida. Claro que necesitamos hacer un hito para poder hacer un progreso significativo. Pero no debemos dejar estos planes solamente en el papel. Deben ser lo suficientemente flexibles como para poder dejar acoplar nuevos desafíos. Esa es la manera en la cual D-os nos observa y nos guía. D’os puede cambiar la “temperatura” para asegurarse de que estemos encaminándonos en la dirección adecuada, pero si los planes están definidos tan claramente que no podemos realizar cambios, esa es una falta de creencia en el concepto de la unicidad de D-os.

Debemos batallar constantemente con la ilusión de que las fuerzas del bien y del mal están luchando una con la otra. En realidad, cada ocurrencia en la vida está apuntando a la misma dirección. “El mal” es un desafío que nos acerca más a D-os – al darnos la oportunidad de tomar la decisión adecuada y ganarnos esa cercanía.

LOS DEMAS TAMBIEN SON NUESTRA RESPONSABILIDAD

El Talmud pregunta: “¿Por qué fue creado Adam solo? Para que toda persona diga: “Todo el mundo fue creado sólo para mí”.

¿Esto no es un poco egocéntrico?

Por el contrario. Es un reconocimiento de que todo en el mundo – incluyendo las necesidades de cualquier otro ser humano – fueron creadas para ti. Si alguien necesita ayuda, es parte de tu desafío. Todo en la tierra, incluyendo todos los problemas, así como la belleza, ofrece una nueva oportunidad. Todo fue hecho a medida por D-os.

Cada experiencia que vives es algo de lo cual debes aprender, en el tiempo que más lo necesitas. Mira alrededor tuyo y pregúntate: “¿Qué me está diciendo todo esto? ¿Por qué esto es una parte de mi camino hacia la perfección?”.

Si D-os te está dando muchas responsabilidades al mismo tiempo, entonces tienes que darte cuenta de cuál quiere que escojas. ¿Cuál es el equilibrio adecuado? El dilema mismo fue enviado por D-os, para ayudarnos a crecer. No es el resultado de una fuerza opuesta la que se está poniendo en tu camino. No es que hay diferentes aspectos en la vida y tenemos que aprender a hacer un acuerdo entre uno y otro: “Hubiera querido, pero…”. No existe tal cosa. Se te fue dado una enorme gama de posibilidades, basadas en tus capacidades y existe una respuesta clara para ti.

La base es ser objetivamente honesto contigo mismo y no escoger una comodidad física o emocional en contra del desafío.

Aquí hay un ejemplo: Decimos: “Yo se que debo estudiar Torá y ayudar a otras personas, pero si lo hago, no voy a poder ganarme la vida”. ¿Estás diciendo que son fuerzas opuestas? Vamos a ponerlo todo en la ecuación: D-os te ha dado la responsabilidad de mantener una familia; D-os te ha dado la responsabilidad de ayudar a arreglar el mundo; D-os te ha dado la responsabilidad de conocerLo a través de Su Torá.

Ahora ¿cómo logras todo eso? ¿Qué es lo que quiere D-os que escojas? Y ¿en qué proporción y cuándo? Esas son tus preguntas.

Decimos el Shemá dos veces al día para repasar el concepto: “D-os es uno”. Eso es porque tenemos que vivir en esta realidad 24 horas al día – y luchar contra la tentación constante de decir: “Me gustaría estudiar pero estoy cansado. Me gustaría hacer esta mitzvá, pero no me estoy sintiendo bien”.

“La unicidad de D-os”, demanda que pongamos todo – incluyendo el dolor de cabeza – en la ecuación, y así trabajemos sobre el acercamiento adecuado. No tengas una doble vida: una para ti y una para la religión, pues la vida es toda una.

INCLUSIVE LA MUERTE TE PUEDE ACERCAR A D-OS

El Talmud nos cuenta la increíble historia de Rabi Akiva. Hace casi 2000 años, los Romanos trataron de borrar al Judaísmo y hacer el estudio de Torá ilegal. Rabi Akiva no podía tolerar la idea de abandonar la Torá, así que reunió a sus discípulos y les enseñó Torá:

Los Romanos arrestaron a Rabi Akiva y lo ejecutaron brutalmente arrancándole la piel de su cuerpo con peines de acero. Mientras estaba siendo torturado, Rabi Akiva alegremente recitó el Shemá – “Escucha Israel, el Señor Nuestro D-os, el Señor es Uno”.

Sus estudiantes perplejos le preguntaron: “Rebe, ¿cómo puedes alabar a D-os mientras sufres esta tortura?!”.

Rabi Akiva replicó: “Toda mi vida pensé que una persona tiene que darle el 100 por ciento a D-os. Ahora que tengo la oportunidad, con alegría lo hago!”.

¿Rabi Akiva no quería vivir? Ciertamente el morir no es el propósito de la vida! Buscamos acercarnos más a D-os – y una vez que estás muerto, no puedes lograr nada más. Parece ser que la muerte es un aspecto de la vida que nos mueve en la dirección contraria. Todo lo demás puede ser visto como un desafío, como una oportunidad, una manera de acercarnos más a D-os. Excepto la muerte. La muerte detiene el proceso de crecimiento. Sólo llegaste al nivel que obtuviste durante tu vida – y eso es para la eternidad.

Entonces, si hay algo que la persona no debe querer es la muerte. Esa es la razón por la cual los estudiantes de Rabi Akiva estaban tan asombrados. Preguntaron: “Rebe, entendemos el poder de morir en nombre de la santificación del Nombre de D-os. Pero ¿de dónde viene la alegría? No hay más crecimiento para ti!”.

No hay duda de que Rabi Akiva quería vivir, y que apreciaba la vida más de lo que nosotros podríamos apreciarla. Sin embargo, Rabi Akiva estaba enseñándole a sus estudiantes que inclusive que parezca que la muerte va en contra de todo el proceso de crecimiento, sacrificar incluso tu proceso de crecimiento por D-os, es en si mismo el nivel más elevado de crecimiento! ¿Estás dispuesto a dejar todas aquellas oportunidades para acercarte a D-os simplemente porque es Su voluntad? Esto te acerca hasta donde puedas llegar. Estás realmente moviéndote a una velocidad impresionante en la dirección correcta.

Cuando alguien nos impide estudiar o crecer cómodamente, estamos tentados a verlo como que procede de otra fuente – que no viene de D’os. Pero Rabi Akiva nos enseñó una lección: “D-os es Uno”. A pesar de las circunstancias – inclusive que parezca más difícil estudiar, crecer y estar conscientes – el desafío todavía es una oportunidad, otro paso para acercarnos más a D-os.

Claro, un dolor de cabeza es distinto que morir, pero filosóficamente es el mismo concepto.

“D-OS ES UNO”, NO HAY NADA QUE TEMER

En el servicio de la tarde de Shabat decimos: “Tú eres Uno, y Tu Nombre es uno y quién es como Tu pueblo Israel”. Esta plegaria habla sobre el final de los días, cuando el Pueblo Judío estará unido, trabajando en armonía con una misma meta, y cuando la humanidad reconozca que todo proviene de D-os.

En la vida diaria, a veces estamos confundidos porque un día nos movemos en una dirección y al día siguiente en otra. Pero ¿qué ocurre cuando vemos el propósito particular de todo? El rezo nos dice que a este estado de exaltación le llamamos Menujat Shalom – tranquilidad total, paz interna.

Nos enfrentamos sin protección ante diferentes desafíos que no esperábamos. Ahí es cuando empezamos a recoger los mensajes incorrectos. Pero si sabes la verdad, no vas a temer de ninguna sorpresa. Si sabes que lo que sea que se te “presenta en el camino” es todo parte del plan Divino, entonces nada se te puede poner en tu camino.

Esta perspectiva trae un profundo sentimiento de seguridad. Si sabes que todo te lo envía D-os para tu bien, entonces no hay nada que temer.

El Rey Salomón dice que sólo hay una cosa de la cual temer: El olvidarse de la unicidad de D-os.

La plegaria de Shabat también habla sobre Menujat Emet Veemuná – verdadera paz y seguridad. En Shabat, nos alejamos de nuestros esfuerzos diarios de moldear el mundo – y en lugar de eso dejamos que las cosas fluyan en su orden natural. Allí es cuando percibimos más intensamente que D-os creó el mundo y que hay un propósito para todo.

La claridad de que “D-os es uno” nos da esta paz interna siete días a la semana. Claro! Todavía tenemos que batallar y encontrar la fuerza para hacerlo. Pero al menos no sentimos que estamos luchando contra una fuerza exterior. Tus esfuerzos nunca pueden ser abandonados porque “las cosas no funcionaron”. No existe tal cosa. Las dificultades son un nuevo desafío en tu travesía hacia la perfección.

El único posible contratiempo es impuesto por uno mismo al no pensar que los desafíos son enviados por D-os para guiarnos. ooy.
Entonces, ¿por qué la mitzvá de creer que “D-os es uno” es tan importante? Porque en realidad no hay nada más. D-os es todo.

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Las Seis Constantes Mitzvot: Mitzvá 2: No Creer en Ningún Otro Poder

“No tendrás otros dioses” es la prohibición en contra de creer que existe cualquier otro poder en el universo fuera de D-os.

Es entendible que una acción positiva – como tener conciencia de D-os o amar a D-os – pueda ser una mitzvá constante. Pero ¿cómo puede ser una mitzvá constante un “no tendrás”?

Toma el ejemplo de comer algo no kosher. Si al agente de viajes se le olvidó ordenarte una comida kosher, y en el vuelo de ocho horas están sirviendo jugosas carnes asadas, mientras que lo único que tienes son unos cacahuetes y una coca dietética, entonces realmente estás cumpliendo la mitzvá de no comer comida no kosher.

Pero ahora mientras lees este artículo, ¿estás cumpliendo la mitzvá de no comer algo no kosher? No. Pues para cumplir una mitzvá negativa se requiere de una situación en la que estemos enfrentados con la tentación de violarla – y nos sobrepongamos al deseo de transgredirla.

Por lo tanto: Si “no tener otros dioses” es una mitzvá constante, eso significa que la tentación de no creer en otros dioses es también algo constante!

¿Por Qué es Esta Una Tentación Constante?

En los Salmos dice el rey David: “No debe de haber dentro de ti un dios extraño”. ¿Qué tipo de dios extraño reside dentro de un ser humano?

El Talmud (Shabat 105b) dice que el dios extraño es el ietzer hará – la inclinación auto-destructiva dentro de cada ser humano que lo incita a alejarse de D-os. El ietzer hará constantemente trata de distraernos del hecho de que D-os es el único Poder en el universo.

En un sentido práctico, los “poderes del universo” son aquellas cosas que creemos que son la fuente de nuestro éxito.

Maimónides explica que la idolatría no es simplemente un paso, sino que, por el contrario, es un proceso. Al comienzo, las personas realmente no tuvieron la intención de alejarse de D’os cuando hacían idolatría. Ellos sólo querían alabar a D’os por haber creado al sol y esculpían una piedra en Su honor. Pero antes de lo pensado, ellos se alejaron de D’os olvidándose de que fue Él Quien creó al sol y terminaron idolatrando al sol mismo como a una fuerza ajena a D’os. Ellos terminaron creyendo que algo fuera de D-os era una fuente suprema de fuerza y salvación.

Al comienzo las personas pueden estar conscientes de las prioridades de la vida, pero después se descarrilan.

Hoy, aunque la idolatría clásica ya no es un gran problema, no es difícil creer que el dinero, la fama, las acciones en la bolsa, una computadora rápida, o una buena mirada, es la fuente de la plenitud y de la felicidad. Y eso es idolatría!!!

Hoy en día tenemos un desafío aún mucho más grande: ¿Atribuiremos nuestro éxito a D-os o a nosotros mismos?

Atribuirte Poder a Ti Mismo No Te Da Más Poder

Probablemente, vas a comer y llenarte, vas a construir casas y te vas a establecer… vas a hacerte rico y vas a tener mucho de todo. Y después te podrás hacer arrogante; olvidándote del Todopoderoso…. Y después podrás decir, “Mi poder, la fuerza de mi mano, hizo toda esta riqueza”. (Deuteronomio 8:12-17).

Soy inteligente. Soy fuerte. Soy rico. ¿Quién necesita a D-os?

Pensar que lo hiciste solo es “creer en otros poderes fuera de D-os”. ¿Por qué es esto tan destructivo? Porque el atribuir nuestro éxito a nuestro propio poder nos limita el poder alcanzar más. Cuando algo se hace demasiado difícil o doloroso, dirás: “No puedo”. Aclamarás: “todo lo que he hecho hasta ahora, lo he hecho con mi propio poder. Lo que se me pide ahora – cambiar el mundo, perfeccionarme – eso es imposible!”.

Cuando la gente deja de tratar, es porque cree en el “dios extraño” dentro de si, el ietzer hará que dice: “Es todo mi propio poder. Sin mi, nada se realiza”.

¿Cuál de estas aseveraciones es precisa?

“Puedo amar a la humanidad, puedo respetar shabat, puedo estudiar Torá diariamente, puedo cumplir con las Seis Mitzvot constantes”.

“No puedo amar a la humanidad, no puedo respetar shabat, no puedo estudiar Torá diariamente, no puedo cumplir con las Seis Mitzvot constantes”.

La aseveración de “No puedo” es mucho más precisa. Porque es verdadera, “Yo” no puedo hacer nada. Sólo porque D-os me da el poder soy capaz de atarme mis zapatos en la mañana!

No creas que tomar crédito por tus logros te va a dar la confianza de realizar más cosas. Por el contrario, vas a renunciar más rápido.

Cuando nos demos cuenta de que todo lo que logramos es un regalo de D-os, esto nos dará el poder de entender que no hay límite para lo que podemos lograr. Ya que el Todopoderoso está detrás de nosotros, no hay base para el “no puedo”.

Esta es la razón por la cual “no tendrás otros dioses” es una mitzvá constante. Toma un esfuerzo enorme y continuo el evitar decir: “Mira lo que he hecho, mira lo que soy…”. Si tomas crédito por lo que has hecho, tu conexión con el Todopoderoso se perdió…

Vamos a examinar las tres áreas donde la gente se toma crédito inapropiadamente: 1) habilidades naturales, 2) logros, 3) bondad.

Tomar Crédito Por Tus Habilidades Naturales

Imagina que alguien te dice: “Levanta una mano y después te voy a probar lo inteligente que soy diciéndote si es la mano derecha o la mano izquierda”.

“¿Qué?! ¿Quieres que me impresione por tu inteligencia?!”.

Así de ridículo como esto, la gente suele tomar crédito por las habilidades naturales con las cuales nacieron. Un genio tiende a pensar que es superior a todos los demás. Pero, ¿él es mejor que alguien con una visión de 20/20 en un cuarto lleno de gente utilizando lentes? O si cuando tienes fiebre y tus dientes están temblando, y tu compañero de cuarto dice: “¿Yo? Yo nunca me enfermo! Tengo una constitución de acero!” – ¿qué dirías?

La gente que es bonita o inteligente tiene gran tentación de ser arrogante, ya que la sociedad le da gran valor a estas cualidades. No estamos sugiriendo que la gente bonita se debe afear, pero, ¿cómo puedes tomar crédito por algo que no trabajaste para desarrollar?

Nunca dejes que tus habilidades naturales se conviertan en una fuente de arrogancia. En lugar de eso, dale gracias a D-os por el regalo.

Tomando Créditos Por Tus Logros

Imagina que alguien te dice: “No vas a creer lo que logré el día de hoy. Abrí mi correspondencia y había un cheque de un millón de dólares. Un viejo tío se murió y me dejó toda la herencia. Cobré el cheque y ahora soy un millonario. No soy increíble?!”.

¿De qué está orgullosa esta persona? No hizo nada para ganarse el millón de dólares!

Es lo mismo cuando hacemos realidad nuestro potencial. Estamos aplicando nuestros talentos naturales a algo que queremos lograr, a algo que tenga sentido. Es como si estuviéramos cobrando un cheque de un millón de dólares.

Tanto el artista, el cirujano cerebral y el músico están usando los talentos que les dió D-os para “cobrarlos” haciendo una gran carrera. Si el Todopoderoso no les hubiera dado el talento de pintar, el equilibro de la mano de un cirujano o un oído especial para la música, ellos no hubieran podido haber llegado a nada.

Claro que para lograr resultados, la persona debe invertir mucho esfuerzo. Pero la materia prima – y las circunstancias que permiten que sean aplicadas – son otorgadas por D-os.

Es muy tentador decir: “Mira lo que hice!”. Pero eso es tomar crédito por “cobrar un cheque”. En lugar de eso, agradécele a D-os por la oportunidad.

Tomando Crédito Por Ser Bueno

La arrogancia más grande que hay es decir: “Mira que bueno soy. Estoy haciendo lo que es correcto”.

Imagina que alguien te dice: “¿Sabes lo increíble que soy? Tenía un deseo terrible de cortarme la nariz. Fue terrible, un deseo incomparable. Ahí estaba yo con una navaja sobre mi nariz. Peleaba conmigo mismo, de un lado a otro. Finalmente, me sobrepuse al deseo y tiré la navaja. ¿No soy un ser humano maravilloso?”.

Tú le dirás: “¿Estás orgulloso de ti mismo? Estás loco! Sólo hiciste lo que es bueno para ti!”.

Imagina a un joven estudiando en la Universidad de Harvard. Sus padres pagan $20,000 al año por una educación de alto nivel. Pero el muchacho se emborracha, se queda dormido hasta tarde, ignora sus estudios, y ahora está porreprobar. Su padre está desesperado y hace un trato con su hijo: “Si te sacas una ´B´ de promedio, te voy a comprar un BMW nuevo”. Este muchacho quiere tanto este coche que se esfuerza mucho y se saca la ´B´ de promedio.

Mientras va manejando a la Universidad con su nuevo BMW, uno de sus amigos dice: “Wow! ¿Cómo conseguiste ese coche?”.

“Fui premiado por mis logros académicos”.

¿Qué está diciendo este muchacho? Él trabajó fuerte para su propio beneficio – para tener una buena educación! Claro, el BMW fue un incentivo, pero si hubiera entendido el valor tan grande de la educación, esa hubiera sido una motivación suficiente.

Cuando haces una mitzvá, estás haciendo algo bueno. Los seres humanos desean significado y un placer espiritual. Por medio de las mitzvot el Todopoderoso nos da la oportunidad, la habilidad, el incentivo, y la recompensa suprema. Todo lo que tenemos que hacer es usar las virtudes que nos dió D-os para aprovechar la oportunidad.

Entonces, no tomes crédito por ser bueno. En lugar de eso, agradécele a D-os por el regalo. Después de todo, ¿no es ese nuestro placer?

Logro y Potencial

Una manera de evitar el orgullo inapropiado es poner nuestros logros en perspectiva.

Imagínate que un hombre compra una propiedad destruida por $10,000 dólares. Invierte otros $10,000 para nivelar el lugar y la vende por $80,000 dólares como un estacionamiento. El hombre está estremecido. No puede dejar de presumir por lo astuto que es para los negocios. Hasta que escucha que el dueño del estacionamiento le vendió el estacionamiento a una empresa que construye centros comerciales por 10 millones de dólares!

Ahora bien, ¿cómo se siente el primer hombre? ¿Todavía va a presumir por su gran sentido para los negocios?

Nos sentimos orgullosos porque damos caridad, porque honramos a nuestros padres o porque estudiamos Torá. Somos como aquel hombre que presume por haber vendido su tierra como estacionamiento. Cuando finalmente lleguemos arriba y veamos lo que hubiéramos podido alcanzar, nos vamos a dar cuenta de que lo que hicimos es sólo una gota de agua. En lugar de sentir orgullo, sentiremos arrepentimiento.

¿Debemos tener placer de lo que hemos hecho? Claro!! Pero no al punto de convertirte en alguien presumido y complaciente – olvidando lo mucho que puedes llegar a hacer todavía. Nunca puedes estar seguro de que has hecho inclusive un porcentaje mínimo de lo que es posible.

Haciendo el Esfuerzo Vs. Confianza en D’os

A pesar de que D-os es el único responsable de todo lo que ocurre en el mundo, parte del sistema que implementó es que tenemos que hacer nuestro esfuerzo. Es un delicado equilibrio! Tenemos que trabajar duro para ganarnos la vida, pero al mismo tiempo darnos cuenta de que D-os es el que provee. Creer que el trabajo duro te hará rico es creer en otros dioses.

La pregunta es: ¿Cuánto esfuerzo tenemos que hacer y cuánto podemos depender de D-os para que algo ocurra? En hebreo esto se llama hishtadlut Vs. bitajón. Si el Todopoderoso quiere que sea rico, voy a ser rico. Si quiere que sea pobre, seré pobre. Entonces ¿cuál es mi función en todo este asunto?

La cantidad precisa de esfuerzo depende de cada persona. Un esfuerzo que es correcto para una persona puede ser por demás inapropiado para otra persona. Es una escala que varía de acuerdo a la confianza de uno en D-os.

Vamos a tomar el ejemplo de comprar un boleto de lotería. Para una persona que ve al boleto de lotería como una cosa sin sentido y dice: “Necesito trabajar duro, esa es la forma de ganarme la vida”, comprar un boleto de lotería no sería un esfuerzo honesto. Las probabilidades de ganar para esta persona no son grandes.

Una segunda persona dice: “El Todopoderoso dirige este mundo. No necesita que invierta un dólar para hacerme rico. Voy a rezar y estudiar Torá y D-os se hará cargo de mis necesidades”. Si una persona realmente ve la supervisión de D-os con tal claridad que sabe que no hay tal distinción entre el esfuerzo y el resultado, entonces no necesita invertir ni siquiera un dólar para el billete de lotería.

Considera la historia de Iosef en la cárcel. En el capítulo 40 de Génesis, Iosef estaba en la prisión de Egipto junto con el mayordomo del Faraón. Mientras que el mayordomo estaba a punto de ser liberado de la prisión, Iosef le pide que hable con el Faraón por su liberación. El Talmud dice que por cuanto que Iosef cometió el error de pedirle que apele por él, Iosef tuvo que permanecer en la cárcel otros dos años. Como está dicho: “Mejor confiar en D-os y no en actividades vanas” (Salmos 40: 5).

¿Qué significa esto? ¿No era Iosef un tzadik que confiaba con todo el corazón en D-os?!

Si tú o yo le hubiéramos pedido al mayordomo que interviniera por nosotros, hubiera sido apropiado. Pero el entendimiento de Iosef sobre el poder absoluto de D-os era tan intenso que usar otros medios que no fueran D-os para obtener su liberación era un error. Para Iosef, pedirle favores al mayordomo era tan absurdo como agarrarse de una hoja para no ahogarse.

Entonces, ¿debes ir a comprar un boleto de lotería? Depende de tu nivel de claridad acerca de que D-os dirige el mundo. Eso determinará tu posición en la escala de esfuerzo vs. confianza en D-os.

El Esfuerzo Apropiado Incluso Sin Resultados Directos

Mi tío, el Rabino Abraham Weinberg (que después se convirtió en el Rebe de Slonim) vivió en Israel durante la Primera Guerra Mundial. En ese momento, la situación en Israel era tan mala que algunos judíos inclusive murieron de hambruna. Mi tío vivía en Tiberias, donde era casi imposible ganarse la vida. Entonces le dijo a un amigo: “Tenemos que hacer un esfuerzo razonable. Vamos a caminar de un lado al otro del mercado, y regresemos”.

Fueron al mercado y caminaron de un lado al otro. De regreso, alguien se le acercó al amigo de mi tío y le ofreció venderle mercancía. Nadie se le acercó a mi tío y por ende se regresó a estudiar Torá. Cuando llegó a casa, estaba un árabe esperándolo con tres bolsas de trigo. El árabe le dijo que tenía que dejar la ciudad y que necesitaba depositar con alguien de confianza su trigo. Le dió el trigo a mi tío y le dijo: “véndelo y te voy a dar un porcentaje” – ganancia instantánea.

Cuando contaba esta historia, mi tío decía: “La gente puede pensar que ir al mercado ayudó a mi amigo, pero no a mi. Pero eso es incorrecto. Tú no le tienes que decir al Todopoderoso cuándo y dónde tiene que responder a tu esfuerzo. Tú sólo haces un esfuerzo y el Todopoderoso trae los resultados”.

Tenemos que hacer un esfuerzo razonable. En el nivel en el que estaba mi tío, caminar por el mercado era un esfuerzo por demás razonable.

Esfuerzo Ilimitado Para las Mitzvot

Cuando se refiere a las mitzvot, ¿cuánto esfuerzo debemos hacer? Debemos hacer un esfuerzo ilimitado.

El Talmud (Avot 5:26) dice: “lefum tzaará agrá – de acuerdo al esfuerzo es la recompensa”. Esto significa que cada esfuerzo que haces para hacer una mitzvá es recompensado. Entonces, pon todas tus fuerzas! Inclusive que parezca que no estás conquistando tu objetivo, no puedes dejar de intentarlo. Y uno nunca sabe… El Todopoderoso puede hacer un milagro para ayudarte a lograr aquello que parecía imposible.

La Torá nos relata la historia de Batia, la hija del Faraón, quien encontró a Moshé flotando en el Nilo. Batia trató de estirar su mano lo más posible para rescatar a Moshé, inclusive que la canasta estaba lejos, en la mitad del río, mientras que ella estaba parada en la orilla. D-os recompensó su esfuerzo y el brazo de Batia milagrosamente se extendió y pudo salvar a Moshé. (Exodo 2:5 con Rashi).

¿Por qué Batia estiró su mano cuando parecía que era imposible llegar hasta Moshé? ¿Ella estaba haciendo el esfuerzo inapropiado esperando un milagro?

No. No estaba esperando un milagro. Vió a un bebé en el río e instintivamente estiró su mano para salvarlo. Fue una reacción natural de preocupación. Si vieras a un niño corriendo frente a un coche, estirarías tu mano inclusive que el niño estuviera muy alejado. Si te importa, reaccionas. Y D-os recompensó la preocupación de Batia con un milagro que le ayudó a lograr su objetiv.

Cuando se refiere a hacer mitzvot no hay límite de cuánto esfuerzo tienes que hacer. Batia sólo tenía un momento para reaccionar, entonces lo único que podía hacer era preocuparse. Pero en general, necesitamos usar nuestra cabeza para pensar de una manera sensible por medio de la cual podamos lograr el objetivo. Debes trabajar dentro del sistema, porque a D-os no le gustan los milagros si no necesita hacerlos.

Usa tu cabeza – y el Todopoderoso te ayudará a encontrar una solución.

Niveles Más Profundos de Humildad

Cuando todo ya está dicho y hecho, hay algunos señales para saber si estás cumpliendo la mitzvá de “no creer en otros dioses”:

Si has adquirido humildad.

Si ya no estás batallando con tu ego.

Si entiendes que todo es un regalo.

Si te das cuenta de que finalmente no tienes ningún poder independiente de D’os.

El Talmud dice que hay tres niveles de humildad – es decir, tres niveles de entendimiento de que no existe otro poder en el mundo fuera de D-os.

El Rey David representa un nivel. Dijo: “Anojí tolaat velo ish – soy un gusano, no un hombre”. El rey David se vió a si mismo como una criatura viviente sin importancia. El gusano es prácticamente indefenso, excepto por el poder que le da D-os para protegerse. Como rey, David también tenía que planear estrategias y tomar decisiones usando su cabeza. Entonces, todavía se veía como “algo” inclusive que fuese solamente un gusano.

Abraham es el siguiente nivel de humildad. Dijo de si mismo: “Anojí afar vaefer – soy polvo y cenizas”. Abraham reconoció que su función en este mundo era enseñarle a la gente cuánto que D-os los amaba. Se vió a si mismo como un conducto, como un objeto inerte. Era polvo de la tierra – manteniendo todavía una función como intermediario, sin importar su insignificancia.

El nivel más elevado de humildad fue Moshé, quien dijo: “Anajnu ma – ¿qué somos?”. Él llegó al entendimiento de que no existe nada más que D-os. No se consideró ni un gusano, ni el polvo de la tierra. Moshé recibió la Torá de D-os, y se la transmitió al pueblo judío. Como tal, Moshé no podía permitirle a su “yo” corromper el mensaje puro y verdadero de la Torá.

Un objetivo primordial en la vida es lograr llegar al entendimiento de que no existe otro poder fuera de D-os, y que cualquier cosa que hemos logrado es porque D-os ha querido que así sea. Esta es al esencia de “No tendrás otros dioses”. Y es una mitzvá constante porque tenemos el constante deseo del ietzer hará trabajando en contra nuestra.

Que tengamos la fuerza y la claridad para sobreponernos a él.

Las Seis Constantes Mitzvot: Mitzvá 1: Saber que D-os Existe

Un “ideal de vida” es aquel que te lleva a un estado elevado. Por ejemplo, el objetivo de un hombre de negocios es ser rico. Hacer transacciones en la bolsa o invertir en bienes raíces son sus medios para alcanzar su objetivo.

Una fórmula similar se aplica al Judaísmo. El objetivo del Judaísmo es cultivar la relación más increíble con D-os.

Las 613 mitzvot son conductos que nos enseñan sobre la realidad de la existencia de D-os y cómo vivir con esa conciencia.

La mayoría de las 613 mitzvot de la Torá requieren que hagamos algún tipo de acción – como dar caridad o comer matzá en Pesaj. Estos son medios para lograr un objetivo final.

Las “Mitzvot-objetivo” son los seis constantes mitzvot. En lugar de requerir la realización de alguna acción, estas mitzvot son una vivencia en sí mismas – vivir con la realidad de la existencia de D-os.

Las Seis Constantes Mitzvot son:

1. Saber que existe un D-os.

2. No creer en otros dioses.

3. Creer que D-os es uno.

4. Amar a D-os.

5. Temer a D-os.

6. No guiarte erróneamente por tu ojos y tu corazón.

Cada momento de conciencia es otra oportunidad para llevar a cabo estos ideales. Ninguna de las otras mitzvot te brindan la misma oportunidad, y es por eso que las Seis Constantes Mitzvot son nuestra prioridad. Todas las demás mitzvot sólo construyen y refuerzan estos ideales.

Conocimiento Intelectual de D’os

El primero de los Diez Mandamientos declara: “Yo soy el Señor, Tu D-os, que te ha sacado de la tierra de Egipto” (Exodo 20:2).

Esta es la mitzvá de “Saber que existe un D-os”.

La lógica que se encuentra detrás de este mandamiento parece difícil de entender. Alguien que ya observa los mandamientos de D-os obviamente cree en Su existencia – entonces ¿para qué necesitamos un nuevo mandamiento que nos ordene hacerlo? Y si alguien no sabe que D-os existe ¿por que habrá de escuchar este mandamiento?

Entonces, ¿para quién es esta Mitzvá?

La respuesta es que no debemos creer en D-os “sólo con fe”. Investiga la evidencia. Obtén conocimiento. Busca. Estudia. Analiza. Es un principio fundamental del Judaísmo: tienes que saber, no sólo creer.

Confianza Emocional

“Tienes que saber este día, y entenderlo en tu corazón, que el Todopoderoso es D-os” (Deuteronomio 4:39, el rezo del “Aleinu”).

Pero hay más. No es suficiente sólo saber intelectualmente que existe un D-os que está a cargo de todo. También lo debes saber en tu corazón. Este conocimiento emocional es mucho más profundo porque afecta a la manera en la que la persona conduce su vida.

El protagonista del circo está dispuesto a caminar en la cuerda floja porque tiene la confianza de que hay una red debajo de él. Similarmente, un niño saltaría de una repisa a los brazos de su padre, con la plena confianza de que su padre lo agarrará.

Todo el sentido de la vida es enderezar nuestra conciencia de D-os. ¿Cómo sabes si realmente estás consciente respecto de D-os? Por medio de la confianza. Si estás consciente, estarás dispuesto, por decirlo así, a caminar sobre una cuerda floja o a saltar a los brazos de tu padre.

Pasos Para Creer en D’os

Rabenu Bejaie (siglo XII) en su libro de superación personal, “Los Deberes del Corazón” (Jovot Halevavot), describe cuatro pasos claves para construir la fe en D-os:

El primer paso es darnos cuenta de que el Todopoderoso te quiere con un amor ilimitado. La cosa más cercana que tenemos para relacionarnos con esta idea es el amor que le tiene un padre e sus hijos. El Todopoderoso es nuestro Padre. Su amor hacia nosotros excede todo el amor de este mundo. Tener conciencia de D-os es vivir con esta realidad.

Muy dentro nuestro sabemos que D-os nos ama. Cualquier persona en peligro le reza a D-os. Esto es cierto, inclusive con gente que Lo ha ignorado toda su vida. Como dice el dicho: “No hay ateo en una cueva de lobos”. Inclusive que hayas hecho todo equivocadamente, cuando necesitas a tu Padre, ahí Él estará.

Segundo Paso: Línea Directa

El Departamento de Defensa de los Estados Unidos gasta millones de dólares anualmente para mandar señales a estrellas distantes con la esperanza de que exista vida allí. Puede tomar 2,000 años para que las señales lleguen hasta allí, pero siguen esperando…

Si alguna vez recibirán una respuesta – inclusive un solo “hola” – todo el mundo se impresionará.

¿Alguna vez tu rezo ha sido contestado? Cuatro de cinco personas dirían “si”. El Creador de este universo se ha comunicado privadamente contigo. No es increíble!

La mayoría de la gente cuyo rezo fue contestado ni siquiera supo en qué dirección mandar la señal. Simplemente dijeron: “D-os, por favor ayúdame…”. Cinco billones de seres humanos, toda una galaxia de planetas y estrellas – y D-os le contestó a este individuo!

La mitzvá de creer en D-os significa vivir con la realidad de que no estás solo. El saber que D-os existe y que atiende cada detalle, debe ser un pensamiento constante.

Tercer Paso: Él Hace Todo

Si tu padre te da un dólar, está disminuyendo su cuenta bancaria – inclusive que sea un multi-millonario. Pero si el Todopoderoso te da un billón de dólares, no le quitas nada. D-os tiene todo el poder. Creó el universo de la nada. Puede hacerte un genio. Puede sanar a tu hijo. Puede hacer lo que quiera.

Piensa en la cantidad de milagros que D-os hizo para que des tu primer respiro. Un feto no utiliza sus pulmones; toma oxígeno de la sangre de la madre. Cuando un niño nace, el bebé tiene que respirar por si mismo y todo el sistema biológico cambia. Una válvula del corazón se cierra, los pulmones se inflan – y contiene todo para encajar en el lugar correcto, en el tiempo correcto.

Piensa cuánto D-os te ha dado desde que naciste, dirigiéndote en cada paso de tu vida.

Todo lo que D-os hace por ti es un regalo. Y cualquier cosa que quieras de D-os no es nada comparado con lo que D-os ya te ha dado. Si estás pidiendo por un billón de dólares, no se compara con el par de ojos que te dió gratis.

D-os mantiene el universo cada segundo – cada criatura, cada hoja. D-os hace que tu corazón palpite. Te provee con comida. Crea el sol con calor y luz. No hay nada que pueda detener a D-os. Tus padres, maestros y jefes son los mensajeros. Cada cosa que tienes es enviada por D-os.

Saber esto te da la confianza de que D-os va a continuar dándote todo lo que necesitas.

Cuarto Paso – Lo Mejor de Todo

D-os no necesita nada de ti. No necesita que comas comida casher ni que cumplas shabat.

D-os sólo quiere dar. Todo lo que hay en el mundo es para tu bien.

Si D-os no te da lo que deseas debes preguntarte por qué. ¿Por qué D-os no te ha dado 100 millones de dólares?

Tal vez no es para ti. Probablemente te volverías terco, arrogante, tacaño… Tal vez intentarías contratar a otros para que hagan tus objetivos, y te perderías de hacer el esfuerzo de intentarlo.

D-os sabe lo que es bueno para nosotros. Tener confianza en D-os significa entender que el no darte algo es un mensaje. Está tratando de levantarte, de que reevalúes tus objetivos.

Buenos padres hacen lo mismo con sus hijos. Si tu hijo quiere cinco galletas; tu le das una. O lo llevas al doctor para darle una vacuna, aunque el niño llorará y preguntará: “¿por qué me estás haciendo esto?”. Tú sabes que es para su bien.

Cuando algo “malo” te ocurra debes preguntarte: “¿Para qué?”. Entiende que D-os sabe lo que está haciendo. Nos está tratando de levantar. Él sabe lo que es bueno para nosotros y quiere que tengamos lo mejor de lo mejor.

Levántate Cuando las Cosas se Ponen Difíciles

La tendencia auto-destructiva del hombre (ietzer hará) lo sobrepasa diariamente y lo amenaza de muerte. Si no fuera por la ayuda de D-os, el hombre no podría sobrevivir (Talmud – Kidushin 30).

Cada aspecto de nuestra existencia depende de D-os. Ya sea que nos paremos, levantemos nuestras manos, usemos nuestro cerebro, hagamos una mitzvá o batallemos el deseo de hacer algo incorrecto, nuestra habilidad es un regalo de D-os. No tenemos fuerzas sin Él.

Consecuentemente, cualquier meta es posible sólo si D-os nos da el poder.

Entonces ¿cómo es qlas palabras “no puedo” entraron en nuestro léxico?

El Talmud dice que Moshé reprendió al pueblo judío: “Cuando estuvieron en el Monte Sinai, D-os preguntó: ¿Quién me asegurará que siempre temerán a D-os? Y ustedes deberían haber respondido: D-os Tú nos asegurarás. Deberían haber aprovechado la oportunidad para pedir que D-os les de Temor del Cielo”.

Los judíos querían ser capaces de tomarse todo el crédito del temor a D-os, por lo tanto no lo pidieron.

Si hubieran entendido que cada cosa que viene es el resultado de la ayuda de D-os, entonces obviamente también le hubieran pedido a D-os, temor del cielo.

Esto demostró una falta de apreciación y de gratitud por todo lo que D-os había hecho con ellos hasta ese momento.

Este deseo de ignorar el papel de D-os en nuestros logros y tomar crédito en nosotros, es lo que hace que la gente diga: “Esto puedo hacer y esto no”. Evitamos reconocer que todo es un regalo. Preferimos sentir que hemos peleado y logrado las cosas con nuestra propia fuerza. Entonces decimos: “No puedo” cuando preferimos no hacer el esfuerzo de hacer algo difícil.

Si estuviéramos realmente agradecidos, si cada mañana le agradeceríamos al Todopoderoso por nuestros ojos, nuestras manos, nuestro cerebro, entonces también le agradeceríamos por el entendimiento , y diríamos, “D-os, por favor dame más!” Si reconocemos que cada logro es de D-os, entonces nos daríamos cuenta de que no hay nada que no podamos lograr… si D-os nos da el poder.

La Responsabilidad de Cambiar el Mundo

¿Qué puede hacer la persona? Una persona puede lograr lo que sea y lo que quiera – ya que de cualquier forma todo es un regalo de D-os! Ahora podemos entender por qué la Torá nos obliga a cada uno de nosotros a cambiar el mundo.

El Código de Ley Judía (O.J. 1:3) dice: “Es adecuado para todos aquellos que temen a D-os, estar en constante dolor por la destrucción del Sagrado Templo”. Pero ¿por qué debo sentir dolor por algo que pasó hace 2,000 años?

El Talmud dice: “Cualquier generación en la que el Sagrado Templo no se ha reconstruido se le hará responsable por su destrucción”. En otras palabras, si no tomamos responsabilidad en cambiar nosotros y cambiar el mundo, entonces somos igual de culpables que todos aquellos cuyas acciones causaron que el Templo se haya destruido.

Entonces, ¿qué podemos hacer al respecto? Dice el Talmud (Yoma 86b): “Si una persona hace teshuvá (se arrepiente) en forma verdadera, entonces el mundo se merecerá el perdón”.

El Pueblo Judío es una unidad. Por lo tanto, las acciones de una persona pueden cambiar la fe del pueblo entero. Tú tienes el poder de cambiar el mundo entero por medio de la teshuvá. Y ya que tienes el poder… también tienes la responsabilidad.

¿Opio de las Masas?

Marx dijo que “la religión es el opio de las masas”. Pero Marx estaba hablando de la religión que dice: “No te resistas al mal, pon la otra mejilla”.

El Judaísmo, por otro lado, enseña a la gente que se levanten y tomen la responsabilidad del mundo. Es por eso que el secularismo es el opio de las masas pues promueve la inactividad.

Imagínate preguntándole a los conquistadores Romanos: “Los griegos se están muriendo de hambre, ¿no es eso terrible?”. Ellos dirán: “De que hablas, es la mejor noticia que hemos escuchado! Vamos a la guerra!”.

Pregúntale a un típico estudiante universitario: “¿No es terrible que los africanos se estén muriendo de hambre? ¿Qué harás al respecto?”. El dirá: “¿Qué puedo hacer al respecto? ¿Quién soy yo? Sólo soy una persona. No puedo hacer nada al respecto”.

Sin creer en D-os, simplemente te darías por vencido.

El Judaísmo dice que puedes hacer algo al respecto. Si crees que D-os está haciendo todo, y si ves cuánto ha hecho por ti, entonces sabrás que te ayudará.

Todo lo que tienes que hacer es tomarte la responsabilidad y hacer un esfuerzo. D-os se hará cargo del resto.

El Hombre Propone y D’os Dispone

¿Alguna vez has visto un edificio en construcción? Los constructores utilizan grúas para recoger un cargamento lleno de ladrillos para que después uno o dos hombres pongan sus manos bajo la grúa y empujen el cargamento al lugar adecuado.

Un tonto ve a dos personas empujando el cargamento de ladrillos y cree que son tan fuertes como Hércules. Una persona sabia entiende que la grúa es lo que lo está moviendo.

La Torá nos dice explícitamente que al final de los días, el Pueblo Judío va a regresar a D-os. Y eso ya está pasando.

Los Judíos han regresado a Israel, un hecho increíble. Hemos sido testigos de milagros impresionantes en Israel – ya sea la guerra de la Independencia, la guerra de los Seis Días, la guerra del Golfo. Hemos vivido con milagros. El Todopoderoso nos está regresando a casa. La grúa se está moviendo.

La gente a veces dice: “Me encantaría hacer aliá (viajar a Israel), pero no tengo el dinero”. ¿Cuál es la solución? Yo les digo: pon un dólar semanal en una cuenta de banco separada. Me miran como si estuviese loco. “¿De qué hablas, son $52 dólares al año. En 10 años, tendré $520 dólares. De que me ayudará?”. Les digo: si pones un dólar a la semana, el Todopoderoso va a ver que eres sincero y se encargará del resto.

Aquellos que ya han empezado a estudiar Torá o a respetar Shabat, ¿recuerdan lo difícil que fue cuando empezaron a hacerlo? Ahora recuerden el progreso que han tenido, ¿no es cierto que estaban poniendo un dólar en el banco? Estabas haciendo el esfuerzo y el Todopoderoso te llevó hasta tu meta.

La Cubeta y la Montaña

El Midrash dice que tanto a la persona sabia como al tonto se les dice: “Toma la Torá y apréndetela toda”. El tonto ve a la Torá y dice: “Eso es como tratar de mover una montaña hacia el mar! Inclusive que trabajes día y noche, no es posible que acabes algún día”. Entonces, ¿qué es lo que hace? Llena la cubeta de tierra y después se va a dormir.

El sabio dice: “Si hago el esfuerzo, me pagarán. No puedo imaginar cómo voy a mover esta montaña al mar pero si el Todopoderoso me lo dijo, no está mal intentarlo”. Entonces toma una cubeta llena de tierra y la mete al mar; otra cubeta y la pone en el mar; otra cubeta….

“Hey, meshuguene!, ¿qué estás haciendo? Grita el tonto.

“Escucha, me están pagando”, contesta el sabio. Y sigue trabajando. Otra cubeta al mar. Hasta que se topa con una piedra. Empuja la piedra y empieza como un corrimiento de tierras y en eso toda la montaña se deshace y se cae en el mar.

Eso es lo que estamos haciendo. Un dólar a la semana y toda la montaña caerá al mar.

D-os es tu Padre, Creador de este universo. Te quiere dar todo. Al hacer el esfuerzo, le estás dando la oportunidad de hacerlo. Lo estás aceptando. Aprecia cuánto ha hecho por ti hasta ahora. Quiere hacer mucho más. Sólo sigue poniendo las cubetas en el mar; un dólar a la semana en el banco. Los premios te están esperando.

D’os Nos Dió la Habilidad

La Torá dice que lograr saber toda la Torá está cercano a nosotros, muy a nuestro alcance (Deuteronomio 30:14).

Nuestro problema es que no queremos intentarlo. No hacemos el esfuerzo.

Si escuchaste sobre la oportunidad de un negocio que te traería millones, ¿habría un límite en tu esfuerzo para hacer el trabajo? Si te diría que te voy a dar un millón de dólares si te memorizas una hoja del directorio telefónico para la siguiente semana, ¿lo podrías hacer?

Date cuenta de que la recompensa, inclusive por una sola mitzvá vale más que cualquier cosa que puedas ganarte en este mundo. Entonces, no veas al esfuerzo como dolor; velo como una oportunidad. Tienes la habilidad de ser grandioso, y no hay nada mejor que puedas hacer con tu energía.

El Midrash (Tana DeBe Eliahu) cuenta la historia del profeta Elishá cuando se encontró con un pescador. ¿Estudias Torá? – Elishá preguntó. “No” – replicó el pescador – “Soy un hombre simple. No estoy dotado con talento o inteligencia”.

“Dime” – dijo Elishá, “¿Cómo preparas tu red de pescar?”. “Bueno” – dijo el hombre – “Es muy complicado. Primero tengo que escoger la medida adecuada de la red, después tengo que tejer la red de una manera particular para asegurarme de que tenga el equilibrio adecuado en fuerza y flexibilidad”.

“¿Cómo haces realmente pescar al pez?” – dijo Elishá. “Oh” – dijo el hombre – “Eso también es muy complicado. Hay muchos factores involucrados – incluyendo la estación del año, la hora, el tipo de pez, la profundidad del agua, la temperatura, la velocidad de la corriente”.

“Cuando llegues al cielo” – dijo Elishá – “Vas a testificar que no estudiaste Torá porque fuiste un hombre simple, sin ningún talento o inteligencia. Pero ¿realmente crees que D’os te dió la cabeza para ser un pescador y no para estudiar Torá?”.

El pescador se dió cuenta de que Elishá tenía razón. Él quedó devastado y empezó a llorar desconsoladamente.

Elishá le dijo: “No estés tan triste. Te voy a decir un secreto. Todos usan esta excusa de una manera u otra. Todos esperamos llegar al cielo y decir: D-os, yo quería cambiar el mundo; yo quería saber toda la Torá; quería amar a la humanidad. Pero no me diste la suficiente inteligencia, fuerza o personalidad. Y el Todopoderoso te va a contestar: Tus acciones contradicen tus palabras. Cuando se trataba de algo que te importaba, ya sea ganar dinero o construir una casa, te las ingeniabas para hacerlo. Pero obviamente la Torá no te importaba lo suficiente”.

Ese es nuestro problema. No tomamos a la Torá seriamente. La mitzvá constante de “saber que existe un D-os” significa reconocer que cambiar el mundo es nuestra responsabilidad. Y ya que el poder de D-os está detrás de nosotros, no estamos absueltos de hacer el esfuerzo.

Recursos Ilimitados

“Abre tu boca y te la llenaré” (Salmos).

El Jafetz Jaim (Polonia, s. XX) dice: Si irás a pedir dinero, la cantidad de dinero que pidas dependerá del estatus del otro. Si le estás hablando a un vendedor de periódicos no le pedirás $500; el señor está intentando salir adelante. Pero si le pides un centavo lo vas a insultar. Entonces le pides $50. Discutirá un poco, pero si te da $20 estará bien.

Si le pides a un hombre de negocios exitoso $5 dólares, lo estarás insultando. Pídele un millón de dólares y te dirá que estás loco. Entonces le pedirás $5,000 dólares, discutirás un poco y saldrás con $500 dólares.

Ahora llegas a lo de un billonario. (Si te da una cita!) Si le pides $500, estás perdiendo su tiempo. Si le pides $5 millones, le discutes y demás, te dará $500,000.

Cuando te acercas a D-os, no lo insultes. Es tu padre; te quiere. Es el Creador del universo. ¿Qué es un billón de dólares? Dice D-os: “Abre tu boca y te la llenaré”.

Si prestas atención a los rezos Judíos, te darás cuenta de que le pedimos a D-os por todo – comida, vivienda, salud, familia, sabiduría, Torá, Israel, paz, espiritualidad y mitzvot. Así es como un judío reza. D-os te quiere dar todo.

Todo es Para Bien

Si realmente entiendes que el Todopoderoso te quiere y tiene todo el poder, entonces cuando algo no está saliendo como quieres, debes buscar saber por qué. Ya que todo lo que hace D-os es por nuestro bien, nunca se enoja, nunca te castiga, nunca se venga. Todo es por nuestro beneficio. Muchas veces no nos damos cuenta hasta un tiempo después…

El Talmud cuenta la historia de Rabí Akivá, que era un alumno de Rav Najum Ish Gamzu – y se lo llamaba Gamzu porque siempre decía “gam zu letová” que significa “esto también es para bien”. Rabí Akivá estaba viajando una vez hacia un pueblo distante. Llevaba con él un gallo para que lo despierte, un burro para transportarse y una vela para alumbrar. Cuando la noche empezaba a caer, llegó a una aldea y todos las posadas estaban llenas. No teniendo donde dormir se fue al bosque a acampar. Mientras estudiaba Torá, un viento apagó su vela, dejándolo en la obscuridad. Un rato después vino un león y mató a su burro, y un gato se comió a su gallo.

Ahí estaba Rabí Akivá, solo en el bosque… y acababa de perderlo todo! Pero dijo: “esto debe ser para bien”.

Rabí Akivá se levantó en la mañana y continuó su travesía a pie. Pasó a través de la aldea y vió que una banda de malhechores había llegado en la noche y quemó toda la ciudad, matando a la gente y tomando sus posesiones.

“Ahora veo cómo D-os me protegió. Si hubiera tenido un cuarto en la posada me hubieran llevado a mi también. Si mi burro o mi gallo hubieran hecho ruido los bandidos me hubieran encontrado, y si mi vela no se hubiera apagado me hubieran visto. Todo lo que hace D-os es para bien”.

D-os creó este mundo y nos dió la Torá. Es un regalo bellísimo. Debes estar agradecido por ello. Y si haces el esfuerzo para obtener lo “imposible” – D-os seguro te ayudará.

Biografía del autor:
Rav Noaj Weinberg es el fundador y director de Aish HaTorah Internacional. Por más de 40 años con sus programas educacionales ha atraído a cientos de miles de Judíos de vuelta a su herencia.

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