PESAJ: Pensamientos para enriquecer la noche del Seder

sederEn la noche del Seder el Santo bendito es, visita el hogar de cada uno de los hijos de Israel. ¿Cuándo? Cuando se abre la casa al recitar “Shefoj Jamatja”, Vierte Tu ira. Nos enseña el Ari haKadosh que en ese momento entra la Shejina, la Divina Providencia con HaShem, y reparte abundancia a su pueblo, como cita el versículo: “Y en ti serán bendecidas todas las familias de la tierra”. ¿Cuál es Su criterio en la distribución de Su abundancia? Cuando en la familia reina paz y armonía D-s vuelca Sus bendiciones, pero cuando ve la familia dividida y oye solo gritos y discusiones dice, no les doy nada. Es el momento para recordar que “no existe otro recipiente que contiene bendiciones aparte de la paz”, paz en la familia, bendición en la familia.
¿Por qué nos sentamos inclinados (mesubin) en la noche del Seder? Porque de esta manera demostramos la fuerza y unidad familiar, el hijo se apoya en el hombro de su padre y los pequeños se apoyan en los grandes. La noche del Seder tiene una fuerza purificadora. Cuenta la Guemara que Rabi Akiva, Rabi Tarfon y Rabi Elazar ben Azaria estaban reunidos toda la noche del Seder hasta que llegaron sus alumnos y dijeron “Llegó el tiempo de la lectura del Shema” (Berajot, 2).
¿Quiénes fueron estos alumnos? Rabi Elazar fue nombrado ese mismo día Presidente en lugar de Raban Gamliel. En su presidencia fue muy estricto con los alumnos y puso un guardián que impedía la entrada a aquellos alumnos que parecían no ser aptos para el estudio. Rabi Elazar, por el contrario, les permitió la entrada. Ese día la casa de estudios se llenó de alumnos y muchas temas fueron esclarecidos y es recordado como “Iom HaBerur”, Día de Aclaración. Al final de la jornada, el Maestro, se dirigió a sus alumnos diciéndoles: “Presten atención, dentro de poco comenzaremos la noche del Seder, como no tenemos mucho tiempo, les enseñare solo la ley de la “Lectura del Shema”. Por la mañana se recita el “Shema”. Toda la noche Rabi Elazar está reunido con los otros Sabios abundando en el relato de la Salida e Egipto, hasta que llegaron los alumnos y les recordaron “Maestros llegó el tiempo de la Lectura del Shema”. Era la única ley que aprendieron ese día y ya se convirtieron en Maestros de los Maestros.
Del Seder aprendemos que es libertad. Pregunta el Maharal de Praga: ¿Como puede ser que en el que festejamos nuestra libertad comemos matza, el pan de la pobreza, pan de indigentes? Contesta el Rabino que Redención, significa independencia, no estar en manos de de nadie ni de nada. Pobreza significa necesitar de personas de carne y hueso. El rico está atado a su dinero y pertenencias; fíjense en la matza, no necesita nada, ni levadura ni aceite, no depende de nada y de nadie la matza es lo que es. Eso es libertad. En las palabras del Maharal “porque la redención es el resultado de “deshacerse de lo agregado”. Solo en Uno confiamos, “Uno es nuestro D-s, que está en los cielos y en la Tierra”. Cuando nos sintamos así, estaremos redimidos.
Los alumnos llegaron a ese nivel solo porque estuvieron presentes en la noche del Seder, una noche en la que se puede llegar a niveles espirituales muy elevados, niveles que tocan lo celestial.

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Shabat Hagadol

ShabbosHaGadolEl sábado anterior a Pesaj se llama Shabat Hagadol por la magnitud del milagro que sucedió ese día. En el mes de Nisan, en el cual salieron los judíos de Egipto dijeron (Shemot 8.22) “no cuadra que lo hagamos así, porque la abominación de los egipcios es lo que hemos de sacrificar al Eterno nuestro D-s. He aquí sí sacrificáramos la abominación de los egipcios (el carnero) ante sus mismos ojos, nos aprenderían” A esto dijo D-s a Israel: “ustedes verán las maravillas que les haré” Fueron y tomaron cada uno de ellos su “Korban HaPesaj” (carnero), manteniéndolo hasta el día 14 del mes de Nisan. Al verlos, los egipcios quisieron vengarse de ellos ya que ellos adoraban a los carneros, pero nada les valió y no pudieron hacer ningún mal; por haber acaecido el milagro en Shabat se denomina este día “Shabat Hagadol” (El Gran Sábado)

Hay quienes dicen que se denomina “Shabat Hagadol” porque se lee la Haftará en el libro del profeta Malaji quien nos presenta un resumen del pensamiento judío diciendo al finalizar sus palabras: “Acordaos de la Torá de Moshé, Mi siervo, la que Yo prescribí en Horeb para todo Israel, estatus y leyes”(3:22)

Mil años son los que separan entre la profecía de Moshé, nuestro Maestro y la profecía de Malaji, pero la continuidad de las generaciones está detalladamente documentada.. Solo en nuestros pueblos se puede señalar con propiedad y claridad la presencia judía a través de la historia, los eventos importantes ocurridos, los personas que lideraron, son bien conocidos por sus ideas, pensamientos y enseñanzas. No hay pueblo o lengua que haya existido miles de años, que su historia esté documentada, generación tras generación, desde el comienzo de su formación como el pueblo judío, que no tiene espacios vacios ni períodos en su historia, sobre la cuál no se encuentre ninguna información

En las laderas del Monte Sinay, esa gran familia se convirtió en pueblo en todo el sentido de la palabra, una unidad conectada entre sí, responsable y garante por cada uno de sus integrantes. Lo que los une es la Torá de Moshé que fue ordenada en el Monte, con sus leyes y estatutos alrededor, nosotros el pueblo de D-s, vivmos según su consejo e indicaciones.

Algunos Rabinos explican que “Shabat Hagadol” es el Shabat del “Gadol”, de la persona más importante de la Keilá, el Rabino que enseña en esos días los dinim (Leyes) de Pesaj, Jametz, matza, y también los detalles de la salida de Egipto y del cruce de Yam Suf (Mar Rojo), para que puedan transmitir con detalles a sus familiares en el Seder. Es por esa causa que se acostumbra a leer parte de la “Hagada” en Minja de este Shabat. Podríamos agregar que también reafirma la grandeza del pueblo judióque durante miles de años es leala la tradición de Moshé, a los preceptos y a D-s, a pesar del entorno hostil que trató de hacerlo desaparecer, de los pogroms y de las cáras de gas.

En la actualidad, vivimos momentos difíciles, pero nuestro pacto con D-s es eterno, y los días de la Redención están cercanos, será entonces que el mundo reconocerá a D-s, el d-s de Israel, y a la misión de Su pueblo en el mundo

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Parashá Shavua: Tzav -(Ordena). Shabat Hagadol. 12 Nisan 5773 (23 Marzo 2013).Reflexiones sobre la Parashá

“Ordénales  a Aharón y a sus hijos, diciendo: ‘Esta es la ley concerniente a la ola'”  (Vayikrá 6:2)

 Imagínate que vas caminando ptzavor un campo. Detrás de ti hay unas cuantas  vacas masticando pasto.Delante de ti  hay un cerco. En el cerco hay una puerta  angosta. Tú vasen dirección a la puerta y sin prestar  demasiada atención, sales del campo. Estás a punto de darte vuelta para ir a cerrar  la puerta, cuando ves que una de las vacas te haestado siguiendo se va arrimando a la puerta. De pronto, un flash enceguecedor. La vaca se convulsiona en paroxismos. Miles de voltios atraviesan su cuerpo.Unos cuantos segundos, y todo ha acabado. La vaca esta quieta, muerta. No se oyen más que los pájaros cantando,completamente indiferentes a la escena.

¿Cómo te sentirías? ¿No es cierto que pensarías “¡Di-s mío! ¡Podría haber sido yo! ¡Debería haber sido  yo!”? El Korbán era el ejemplo más  clásico de la denominada “realidad virtual”.

Todo el propósito del korbán era que la persona que hubiese cometido un  pecado pudiera ver la muerte del animal. Que viera como su sangre vital se  derramaba en las esquinas del altar. Que  viera sus miembros quemándose y pensara: “Debería haber sido yo. Yo soy elque debería estar quemándose”.

Por la fuerza nos envían a este mundo, y por la fuerza nos sacan de él. No somos dueños de nuestras vidas.

Nuestras vidas están siempre en las Manos del Hacedor.Cuando hacemos el mal, nos privamos de  nuestra razón de ser. Es como si  rompiéramos nuestro contrato con Di-s. Di-s tiene un convenio con cada uno de  nosotros: Él nos da la vida y la capacidad de sustentarnos. Lo único que Él pide es que usemos el mundo  del modo correcto.Al renegar el  convenio, nos estamos separando delmundo.

Sin embargo, Hashem, en Su infinita bondad, nos deja un camino de  retorno. A través del proceso de teshuvá  podemos retornar a Él como si jamás hubiésemos pecado.

Todo el propósito del korbán es despertar en el corazónpensamientos de arrepentimiento por las malas  accionescometidas: pensamientos de  retorno a Hashem.El korbán era la  realidad virtual por excelencia.Tu vida  está en peligro.

(Rambán)

“Se mantendrá ardiendo un fuego continuosobre el; no será apagado” (Vayikrá 6:6)

La Torá prohíbe apagar el fuego del Altar. Por elcontrario: el fuego debe ser atendido constantemente, agregándole leña  tanto como haga falta, de modo tal que la llama se eleve en forma constante. Y si está prohibido apagar siquiera una  sola brasa del Altar físico (Zevajim 91), cuanto más  grande será la prohibición de apagar siquiera una sola brasa ardiente del Altar  espiritual, que es el corazón judío.El  ansia de santidad, la llama del corazón que siempre aspira a elevarse más y más,  hacia arriba, hacia su fuente, siempre deberá alimentarse y fortalecerse, a  través del razonamiento, la sabiduría y el discernimiento, con lailuminación de las mitzvot y la luz de la  Torá.

(Orot ha Kodesh, Zevajim 91)

“Si lo ofreciere por una ofrenda de gracias”(Vayikrá 7:12)

No hay nadie que pueda decir gracias por ti, excepto tú mismo.

Una de las ofrendas mencionadas en la parashá de estasemana es el korbán toda, el sacrificio que  traía el pueblo cuando quería agradecer a Hashem.

Los Sabios nos dicen que, en el futuro, cuando todos los otros korbanot dejen de existir, el korbán toda seguirá  ofreciéndose, porque siempre existirá la necesidad de decir “gracias”.

En la repetición de la Amidá, el rezo que se  dice de pie, únicamente el shalíaj tzibur, quien  lidera el servicio, repite las plegarias. La congregación responde, pero no repite las  bendiciones.

Con una sola excepción: la bendición de Modim,  “Gracias”.

Para todas las bendiciones de la Amidá podemos  enviar un Shalíaj, un mensajero. Cuando le rezamos a Hashem para que nos cure,  podemos enviar un mensajero; cuando le pedimos que nos dé nuestro sustento,  podemos enviar un mensajero.

Pero hay una sola cosa que ninguna otra persona puede decir por  nosotros: “Gracias”. Gracias es algo que uno tiene que decir por sí mismo.

(Midrash, Avudraham, Rabí Isajar  Frand)

“Y elevará la ceniza” (Vayikrá 6:3)

A primera vista, hay algunas cosas en el judaísmo que parecen muy raras. Recuerdo a alguien que no era religioso  al momento de descubrir la halajá que dice que hay que atar el zapato izquierdo  antes que el derecho. Esa persona me  dijo: “La verdad es que me cuesta creer que a Di-s Le importe qué zapato ato  primero”.

Yo le podría haber explicado que atamos primero los cordones del zapato  izquierdo en muestra de respeto a la tira de cuero del tefilín que se pone en el  brazo izquierdo. Sin embargo, me di  cuenta de que lo que le molestaba era algo mucho más  básico.

Los que nacimos en el mundo occidental crecimos en un mundo en el que la  religión era una actividad de fin de semana. Para la mente occidental, si hay un Di-s, es  como un invitado de fin de semana. Cualquier intrusión adicional en la vida es  considerada extremadamente fastidiosa.

En 1898, Lord Melbourne señaló, tras oír un sermón evangélico: “Las  cosas han llegado a un estado tal en que se permite que la religión invada la  esfera de la vida privada”.

Sin embargo, para el judío, el judaísmo no constituye un pasatiempo. No es un aspecto más de la vida. Para nosotros es la vida. El judío percibe cada actividad como una  oportunidad de acercarse a Di-s. Lo que  comemos. Lo que pensamos. Lo que decimos. Lo que hacemos. Lo que no hacemos. En este mundo, nada está privado del potencial  de espiritualidad. Nada es neutro. Si el propósito de la creación es que  reconozcamos a Di-s, entonces todo debió haber sido creado con ese fin. La alternativa sería que existen amplias áreas  de este mundo que no forman parte del propósito de Di-s, y que estaríamos  acusando al Amo del mundo de extremo descuido.

En el versículo citado, la palabra hebrea que significa “ceniza” es “deshen”. “Deshen” puede  entenderse como un acrónimo de “davar shelo nejshav”, “algo sin  importancia”. Cuando la Torá dice: “Y  elevará la ceniza”, nos está diciendo que tomemos todo, incluso las cosas que  nos parecen insignificantes como cenizas, y las coloquemos junto al altar. Elevar los pequeños pensamientos de la vida,  usándolos para servir a Di-s. Porque en  este mundo no hay nada que no pueda utilizarse para servir a Di-s. Ni siquiera el más humilde cordón de  zapatos.

(Admor Rabí Tzvi HaKohen MiRiminov en Iturei  Tora)

“Separará las cenizas de lo que consumió el fuego… y las colocará  junto al altar” (Vayikrá 6:3)

Si hubieses pasado años enteros tomando clases de piano, te sentirías  muy desilusionado si una mañana te despertaras y no pudieras tocar “Para Elisa”. Si hubieses ahorrado un millón de  dólares y los hubieses depositado en el banco, te enojarías mucho si al día  siguiente el millón se hubiese esfumado…

Los logros físicos tienden a no desaparecer de un día para otro. Sin embargo, en lo que respecta a los logros  espirituales, cada día se empieza desde cero. No se puede asumir que los triunfos  espirituales de ayer nos protejan de los desafíos de hoy. Cada día trae su propio Everest espiritual que  escalar.

Suena difícil, ¿no?

Es difícil.

Pero hay un consuelo. Aunque  cada día enfrentemos nuevamente nuestros desafíos espirituales, nos hemos  transformado en un ser diferente. Y  salimos a escalar esos picos espirituales, no como éramos ayer a la mañana, sino  como una persona nueva.

Esta idea la podemos percibir al comienzo de la parashá de esta semana:  cada día el Cohén quitaba las cenizas de la ofrenda  diaria y las colocaba en la base del altar. Milagrosamente, las cenizas eran tragadas por  el suelo alrededor de la base del altar. Por lo tanto, la ofrenda diaria era una  ofrenda diferente cada día, pero sus cenizas, la evidencia del servicio de ayer,  eran ahora parte integrante del altar sobre el cual se llevaba a cabo el  servicio.

(Rabí Shimshon Rafael Hirsch, Rabí Mordejai  Perelman)

Shabat Shalom

Parashá Shavua: Ajaré Mot (Después de Morir). 12 Nisan 5771 (16 de Abril 2011). Shabat Hagadol.Vivir las Mitzvot

“Y cuidarán Mis leyes y Mis preceptos, que los hará la persona y vivirá con ellos, Yo soy Hashem” (Vaikrá 18:5).
Aparentemente, la expresión: “y vivirá con ellos” es innecesaria, ya que si la persona cumple con la primer parte del versículo que dice: “Y cuidarán Mis leyes y Mis preceptos”, evidentemente vive con ellos.
Pero, en realidad, esta frase encierra un importante mensaje, que si lo tendremos presente en todo momento, nos ofrecerá grandes beneficios en general, y en el área de la educación de nuestros hijos en particular.
Hay dos maneras de cumplir las mitzvot:
La primera es cuando la persona cumple mitzvot estando incentivada por una gran convicción, un deseo creciente de cumplir, y sabe que por ello recibirá una gran recompensa en el Mundo Venidero. Por ejemplo, cuando alguien concurre a la sinagoga para rezar y acercarse a D’os. La segunda es cuando las mitzvot son observadas por costumbre o por compromiso. Por ejemplo, cuando la persona asiste a la sinagoga para acompañar a su padre o para felicitar a su compañero que festeja el bar mitzvá de su hijo.
La diferencia entre estos dos iehudim es muy simple. La persona que fue a la sinagoga por un motivo externo vive pasivamente toda esa experiencia tan hermosa del rezo de shabat, y eso no le permite sentir al máximo la agradable sensación de la tefilá.
Por otra parte, el otro judío que shabat tras shabat va a la sinagoga por propia convicción, disfruta plenamente de cada segundo, ya que internamente tiene un gran deseo de cumplir las mitzvot, y al estar allí, él se acerca a su objetivo final. El deseo de vivir cada mitzvá es lo que marca la diferencia.
Nosotros, por nuestro lado, sin darnos cuenta podemos estar cumpliendo mitzvot sin vivirlas plenamente. Simplemente las hacemos por costumbre. Pero si meditáramos en el gran orgullo que representa ser judío pudiendo cumplir con la Torá y las mitzvot, eso provocaría una constante renovación en nuestras vidas, y de esa manera viviríamos un judaísmo activo y no pasivo.
El parámetro que tenemos para medir en qué nivel nos encontramos, es observando los frutos de nuestras acciones. Si cumplimos una mitzvá tenemos que ver si luego deseamos hacer otra. Si es así, eso quiere decir que estamos viviendo y disfrutando correctamente el cumplimiento de las mitzvot.
Además, quién vive un judaísmo natural y activo, verá los frutos en su descendencia, pues sus hijos habrán recibido el yugo del cumplimiento de la Torá con mucho amor, y principalmente, a través del excelente ejemplo de sus padres.
Nuestros hijos perciben muy bien si nuestro cumplimiento es artificial o natural, y en ellos se verán los frutos.
Consideremos un caso hipotético:
Delante nuestro tenemos dos manzanas.Una es una manzana natural y la otra artificial. La manzana artificial es idéntica a la natural, el gusto es el mismo, y si quisiéramos identificar cuál es cuál, nos sería casi imposible. La única manera de poder comprobarlo es plantando las semillas. La manzana natural seguirá dando frutos, mientras que la artificial no lo podrá hacer.
Lo mismo ocurre con nosotros. Quien vive su judaísmo de manera natural y con ganas de vivirlo intensamente, podrá ver el mismo comportamiento en sus semillas, pero quien lo vive en forma artificial y con desgano, también le transmitirá a sus hijos un judaísmo opaco y sin sabor.
Este punto tan importante se ve reflejado también en la mitzvá de la cuenta del omer.
En la festividad de Pesaj recordamos que el pueblo de Israel salió de Egipto y comenzó a respirar aires de libertad, dejando detrás muchos años de esclavitud y amargura. Pero inmediatamente después del primer día de la fiesta, en el segundo día de Pesaj comenzamos con la sefirat haomer, que consiste en contar 49 días hasta la entrega de la Torá, en la festividad de Shavuot. Este precepto nos demuestra que con el mero hecho de conseguir la libertad, la meta final todavía no fue alcanzada.
La verdadera libertad no es física sino espiritual y la única manera de obtenerla, es a través del cumplimiento de la Torá. La salida de Egipto no fue una finalidad por si misma, sino un importante y fundamental escalón que debíamos subir para poder llegar a la cima. Pero la meta final era llegar hasta el monte Sinai, donde la Torá sería entregada.
La mitzvá de contar los días del omer tiene la función de renovar constantemente el deseo de aspirar a lo máximo y no conformarse con lo que ya conseguimos. Vemos que la sefirat haomer no sólo incentivaba al judío físicamente, sino que también psicológica y espiritualmente.
Así como un presidiario cuenta el tiempo que falta para que lo liberen, marcando en su calendario cada día que transcurre, pues cada día está más ansioso por llegar a esa fecha tan esperada, lo mismo ocurrió con el pueblo de Israel en el desierto. Ellos contaban cada día que pasaba, esperando ansiosamente el momento cumbre en el cual recibirían la Torá en el monte Sinai.
De esta manera, todo el pueblo en general, y cada judío en particular, llegó al nivel óptimo para recibir la Torá.
Y precisamente ese espíritu de renovación y vida es lo que la Torá nos pide mediante las palabras: “y vivirá con ellos”, es decir, con los preceptos, pues no alcanza con cumplir la parte del versículo que dice: “Y cuidarán Mis leyes y Mis preceptos…”, también se necesita el: “y vivirá con ellos”.
Vivir significa renovarse constantemente. Cada día tiene que ser valorado y disfrutado como si fuera único, ya que el potencial de mitzvot que se puede desarrollar en 24 horas es inmenso y su recompensa será eterna.
Si cada uno de nosotros tendrá presente este mensaje, podrá disfrutar de su vida al máximo, tanto en el campo de lo material como en el área de lo espiritual. Esto le brindará una vida llena de alegrías, ya que cada mitzvá cumplida significará haberse acercado un poco más a la meta, siendo éste el anhelo de cada persona en la vida.
SHABAT HAGADOL
El Shabat anterior a la festividad de Pesaj se denomina Shabat HaGadol – el Gran Shabat. Este nombre indica que hay en este Shabat una grandeza particular al respecto de los otros Shabatot del año. Esta grandeza está expresada en el Shulján Aruj – Código de Ley Judía: “porque ocurrió en él (éste Shabat) un gran milagro”.
¿Cuál fue el milagro? Los primogénitos egipcios vieron al pueblo judío preparándose a ofrendar el sacrificio de Pesaj y escucharon que en la noche de Pesaj Di-s los mataría. Cuando exigieron de sus padres enviar al pueblo judío para salvarse de la plaga y éstos se negaron, comenzó una guerra entre los primogénitos egipcios, sus padres y los gobernantes. Sobre esta guerra el Rey David dijo en los Salmos: “que golpeó a Egipto con sus primogénitos, porque Su bondad es eterna”.
Debemos entender cuál es la conexión entre aquel milagro y el Shabat, hasta el punto que el milagro causa una grandeza en el Shabat y lo transforma de un Shabat “común” a “Shabat HaGadol”. Más aún, considerando que Shabat es santo por sí mismo, es una señal entre Di-s y el pueblo judío, le pertenece exclusivamente al pueblo judío, etc. ¿cómo puede ser que una guerra civil entre egipcios agregue grandeza alguna al Shabat?
La respuesta se encuentra en el versículo de los Salmos mencionado anteriormente “que golpeó a Egipto con sus primogénitos”, donde se alaba a Di-s “porque Su bondad es eterna”. En el mismo capítulo de Tehilím aparecen otras cosas que, en su nivel más superficial, son acciones del Santo, bendito sea, como “que hace grandes maravillas”, “que hace las grandes luminarias…el sol…la luna”. En cada una de estas acciones podemos, en cierta forma, encontrar la bondad de Di-s, y por eso el Salmista repite, tras cada una de estas citas “porque Su bondad es eterna”. Sin embargo, ¿qué tiene que ver la “bondad” de Di-s con una guerra civil entre egipcios?
Aquí se expresa la idea de que no solamente la creación del mundo y los milagros que trascienden las barreras de la naturaleza son la acción de Di-s, sino que también dos bandos que luchan una guerra civil entre ellos en Egipto, el lugar más impuro de la tierra, es un acto Divino. Dado que “no hay otra cosa excepto Él”, aún este tipo de ocurrencias son planeadas y dirigidas por Di-s.
La guerra desatada entre los primogénitos egipcios y sus padres no era una simple lucha entre dos bandos, sino que un “gran milagro” de Di-s: todos vieron claramente que Di-s maneja al mundo, y cuando llega el momento en que el pueblo judío tiene que salir de Egipto a la libertad, hasta los egipcios mismos son afectados de manera que ¡luchan entre ellos en pos de la redención judía!.
Este concepto está directamente ligado a la esencia del Shabat. Este día es un testimonio de que Di-s creó al mundo y lo dirige constantemente. Sin embargo, esta idea está restringida al campo de la fe: creemos que Di-s creó el mundo en seis días y en el séptimo descansó. En el Shabat HaGadol, cuando los primogénitos egipcios lucharon para que se cumpla de la Voluntad Divina de sacar al pueblo judío de Egipto, esta creencia se transformó en un claro reconocimiento, visible con los ojos de carne y hueso, y por eso este milagro causó una grandeza en el Shabat.
De aquí podemos aprender una importante enseñanza en el servicio a Di-s: cuando un judío realiza la Voluntad Divina, hace que el mundo esté preparado para “grandes milagros”, hasta el milagro de “que golpeó a Egipto con sus primogénitos”.
Adaptado de Shulján Shabat

“Shabat HaGadol” “El gran sabado de la comunicacion”, 12 Nisan 5770 (27 Marzo 2010)

El sábado que antecede a la festividad de “Pésaj” es conocido como Shabat Hagadól, o sea, el Gran Sábado. Son varias las razones dadas para este sonoro y sobresaliente título.

La más conocida es que fué en este dia, en el cual el pueblo de Israel, estando aún en la “casa de la Esclavitud” de Egipto, tomó los corderos necesarios para el sacrificio pascual y los ataron en preparación para el Pésaj. No fué ésta una acción simple, carente de valor. Muy por el contrario fué una acción heroica, debido a que el cordero era una de las deidades de los egipcios, y nuestro pueblo subyugado y esclavizado encontró el gran valor y atrevimiento de demostrar su creencia en un Dios único, degollando al símbolo de divinidad del opresor.

Existe la creencia tradicional que el pueblo de Israel, ha de tener dos Mesías: uno será descendiente de la casa del Rey David, y el segundo tendrá su arraigo en el patriarca José. Mencionó uno de nuestros sabios, que es necesario tener dos Mesías, uno para sacar y redimir al pueblo de Israel de su destierro y el otro, para extraer del corazón de ellos el Galút y el Exilio.

Podemos afirmar con certeza que la verdadera liberación y redención del pueblo de Israel de Egipto ocurrió aquel “SHABAT HAGADOL” cuando con gran abnegación y sacrificio propio, este pueblo acordó poner fin al yugo de cientos de años de servidumbre y sumisión dando abierta expresión a su vocación de libertad e independencia. Este gran milagro de expresión libre, de no callar, sino de todo lo contrario, dar a conocer nuestros ideales y principios libertarios, lo festejamos y celebramos en este “SHABAT HAGADOL”.

Uno de los hechos sobresalientes del relato bíblico acerca del proceso de liberación del pueblo de Israel en Egipto, es el gran número de milagros que le antecedieron.

En la Hagadá leemos sobre una discusión entre nuestros sabios acerca de cuantas fueron las plagas con las que Dios castigó a los egipcios. Hay quien mantiene que hubo diez en Egipto y cincuenta en el mar; otro sabio asegura que fueron cuarenta en Egipto y doscientas en el Mar Rojo y hay quien aumenta la cifra a cincuenta y doscientos cincuenta respectivamente. El Pasúk nos dice: “Y NOS EXTRAJO EL SEÑOR DE EGIPTO CON MANO FUERTE Y CON BRAZO EXTENDIDO Y CON REVELACION, CON SIGNOS Y MILAGROS”. ¿Cuál fué la necesidad de tantas plagas y milagros, para que se tuviera que recurrir a esa “Gran Revelación”? No cabe duda que la salida de Egipto demandó una exposición abierta, manifiesta y clara, una declaración explícita hacia todo el mundo, de que el pueblo de Israel es libre y soberano. La salida de Israel de Egipto no fué oculta y a escondidas, sino fué con revelación y comunicación a todos sobre los principios de libertad y fe, bases de la creencia e identidad de nuestro pueblo. Porque, al igual que el ser humano tiene derecho a su libertad e independencia, también tiene derecho a su libre expresión y la comunicación de sus ideales.

Existe sin embargo, una segunda razón para el título de SHABAT HAGADOL, debido a la “Drashá” o sermón que sustentan este sábado los rabinos y maestros del pueblo, explicando las leyes y tradiciones del Pésaj por venir, y exponiendo la gran cantidad de costumbres y “DINIM”. La “DRASHA” es generalmente extensa y convierte a este sábado en un sábado “largo” y de ahi el título de SHABAT HAGADOL, EL GRAN SABADO.

No cabe duda alguna de que “EL PUEBLO DEL LIBRO” siempre se ha destacado por su vocación y esmero en la enseñanza y el aprendizaje. Nuestra fuerza y valor residen en esa gran dedicación educativa y comunicativo. Y si hay algún día que merezca el título de grandeza, es aquél consagrado a la instrucción y al enlucimiento de ideas, y a la enseñanza de nuestras tradiciones. No es en vano que al principio de la “hagada”, como forma introductiva se, nos incluya el dicho “VEJOL HAMARBE LESAPER BITZIAT MITZRAIM, HAREI ZE MESHUBAJ”: Todo aquél que aumenta en el relato de la salida de Egipto es digno de loas.

Durante este Shabat, se recita una parte de la hagada.

Shabat HaGadol – El comienzo de la redención

El Shabat que precede a Pesaj es llamado Shabat HaGadol -el Gran Shabat. Existen muchas costumbres especiales relacionadas con este Shabat…

Israel celebró su primer Shabat HaGadol en Egipto, en el décimo día de Nisán, cinco días antes de su redención. En aquel Shabat, los Hijos de Israel recibieron su primera mitzvá (precepto) que rigió únicamente para ese momento y no para las futuras generaciones: En el décimo día de este mes [Nisán]… tomará cada uno un cordero por casa paterna, uno por familia… (Exodo 12:3). Esta mitzvá de preparar un cordero para el sacrificio de Pesaj cuatro días antes de realizar la ofrenda fue especificada sólo en relación con aquel primer Pesaj en Egipto, pero con respecto a los siguientes la Torá no nos ordena proceder de esta forma. Sin embargo, el pueblo de Israel la siguió cumpliendo, dedicando estos días al examen de sus corderos, verificando que no tuvieran ningún defecto que los pudiera invalidar para ser sacrificados.
Grandes milagros tuvieron lugar en favor de los Hijos de Israel en este primer Shabat HaGadol. En aquel día, cada uno de ellos tomó un cordero para su ofrenda y lo ató a las patas de la cama. Los egipcios, al ver esto, preguntaron: “¿Para qué es este cordero?” Los Hijos de Israel respondieron: “Es para ser sacrificado como ofrenda de Pesaj, tal como Di-s nos lo ordenó”. Los dientes de los egipcios, para quienes el cordero constituía una deidad, crujieron de rabia, pero no pudieron emitir sonido alguno de protesta.

También ocurrieron otros milagros relacionados con este episodio, y por eso nos referimos a este día como Shabat HaGadol, en recuerdo de los grandes milagros que Di-s obró por nuestro bien.

En el Sefer haPardés —atribuido a Rashi— encontramos lo siguiente:

La gente acostumbra a llamar “Shabat HaGadol” al Shabat anterior a Pesaj pero ignora el por qué de este nombre especial, ya que en apariencia es igual a cualquier otro Shabat. Los Hijos de Israel salieron de Egipto un jueves, como lo registra Seder Olam (Capítulo 5), y prepararon el cordero para el sacrificio de Pesaj el Shabat anterior, en el décimo día de Nisán. Cuando se les ordenó hacerlo, dijeron: “¿Acaso es posible que sacrifiquemos al dios de los egipcios ante sus propios ojos y no nos apedreen?” Pero el Santo, bendito sea, les dijo: “Ahora veréis las maravillas que haré por vosotros”. Los Hijos de Israel tomaron de inmediato cada uno un cordero, que guardaron durante cuatro días. Cuando los egipcios vieron esto quisieron alzarse en su contra y tomar venganza, pero fueron azotados por todo tipo de males y no pudieron dañar a los Hijos de Israel. Debido a los milagros que Di-s obró en ese día, el Shabat anterior a Pesaj es llamado Shabat HaGadol.

Aun antes de que cada familia judía tomara un cordero el 10 de Nisán, los egipcios sabían que la plaga que se abatiría sobre sus primogénitos era inminente, pero desconocían el día exacto en que tendría lugar, pues la advertencia de Di-s, Enviaré una plaga más sobre el Faraón y Egipto (Exodo 11:1), ya había sido formulada el 7 de Nisán. Cuando los egipcios se enteraron de que los Hijos de Israel habían tomado corderos y los tenían amarrados a las patas de sus camas, un gran temor se apoderó de sus primogénitos. “La plaga está a punto de caer sobre nosotros”, dijeron. “Nuestros dioses están amarrados con cuerdas en las casas de los hebreos y no pueden defendernos”. Fue así que en aquel primer Shabat HaGadol los primogénitos egipcios llegaron a las casas judías dominados por el pánico, ansiosos por saber qué les deparaba el futuro.

Asimismo, Tosafot (Talmud, Shabat 87b) hace mención de este suceso en nombre del midrash:

Por eso nos referimos a este Shabat como “Shabat HaGadol”, pues un gran milagro ocurrió en aquel día. El midrash relata: Cuando los Hijos de Israel tomaron cada uno su cordero para Pesaj en ese Shabat, los primogénitos de todas las naciones del mundo se congregaron a su alrededor y les preguntaron el por qué de su proceder. Ellos respondieron: “Es la ofrenda de Pesaj para nuestro Di-s, quien dará muerte a todos los primogénitos egipcios”. De inmediato estos se dirigieron a sus padres y al Faraón, rogando que dejaran salir a Israel de Egipto, pero el Faraón y sus consejeros no estuvieron de acuerdo con la petición. Entonces los primogénitos libraron una guerra contra los otros egipcios, matando a muchos de ellos. Así lo expresa el versículo: Quien golpeó a Egipto a través de sus primogénitos (Salmos 136:10); es decir, los primogénitos mismos fueron quienes dieron muerte a otros egipcios.

CONMEMORACIÓN EN SHABAT EN LUGAR DEL 10 DE NISÁN

¿Por qué conmemoramos este milagro el Shabat anterior a Pesaj y no el 10 de Nisán, el día en que realmente ocurrió, tal como menciona la Torá (Exodo 12:3)?

La razón de ello es que dicho milagro guarda una estrecha relación con el Shabat. Los egipcios sabían que los Hijos de Israel observaban el Shabat y no se ocupaban del cuidado de los animales en ese día; por eso, cuando los vieron tomando corderos y atándolos a las patas de sus camas en Shabat, se sorprendieron y decidieron averiguar qué estaba sucediendo. Fueron y confrontaron a los Hijos de Israel quienes se vieron en un gran peligro, requiriéndose de un milagro para salvarse, puesto que era Shabat. Por este motivo conmemoramos el milagro en Shabat y no en el décimo día del mes.

Además, de no haber sido en Shabat, los Hijos de Israel no habrían necesitado de un milagro para ser salvados pues habrían podido persuadir a los egipcios distrayendo su atención hacia otro asunto o inventando cualquier tipo de justificación. Sin embargo, al ser Shabat, no podían actuar así, ya que, como dijeron nuestros Sabios, “Aun el ignorante siente temor al Shabat y no miente en este día”. Por lo tanto, en tales circunstancias sus vidas corrían peligro, siendo necesario un milagro para salvarse.

Otra de las razones por la cual conmemoramos el milagro en Shabat y no el 10 de Nisán es que en ese preciso día, cuarenta años más tarde, murió Miriam —hermana de Moshé— y desapareció el manantial que había acompañado a los Hijos de Israel proveyéndolos de agua durante su travesía en el desierto. Así, esta fecha fue establecida como día de “ayuno por los justos” cuando acaece en medio de la semana.

OTRAS RAZONES PARA EL NOMBRE “SHABAT HAGADOL

”Durante siglos, nuestros eruditos de la Torá han proporcionado diversas razones que justifican este nombre, razones acordes a quienes las formulan y que deleitan a quienes las oyen.

Algunos interpretan la palabra “hagadol” —el gran— como un adjetivo que califica al Shabat mismo. Aunque el sustantivo Shabat es femenino y el adjetivo hagadol se encuentra en su forma masculina, ello no debe inquietarnos pues muchas veces encontramos que un adjetivo cambia de su forma femenina a masculina cuando es utilizado para expresar grandeza e importancia.

Otros, por su parte, interpretan la palabra hagadol haciendo refe-rencia a otros asuntos. Lo que sigue a continuación es una selección de explicaciones adicionales que nuestros Sabios ofrecieron en relación a este tema:

— Al igual que un niño es considerado gadol (adulto) desde el momento en que recibe sobre sí la responsabilidad de cumplir las mitzvot, así también el día en que todo el pueblo de Israel observó su primera mitzvá —el acto de tomar un cordero el día 10 de Nisán— es llamado gadol (Jizkuni, Abudraham, y comentaristas posteriores).

— Cuando los Hijos de Israel estuvieron en Egipto, Moshé pidió al Faraón que les concediera un día de la semana —Shabat— como día de descanso. Así, apenas concluía el Shabat, regresaban de inmediato a su trabajo forzado. Sin embargo, en aquel Shabat no regresaron a su esclavitud, y por eso nos referimos a él como Shabat HaGadol (Rabí Iehoshúa de Trani, en nombre de su padre).

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“Shabat HaGadol”

“El gran sabado de la comunicacion”

El sábado que antecede a la festividad de “Pésaj” es conocido como Shabat Hagadól, o sea, el Gran Sábado. Son varias las razones dadas para este sonoro y sobresaliente título.
La más conocida es que fué en este dia, en el cual el pueblo de Israel, estando aún en la “casa de la Esclavitud” de Egipto, tomó los corderos necesarios para el sacrificio pascual y los ataron en preparación para el Pésaj. No fué ésta una acción simple, carente de valor. Muy por el contrario fué una acción heroica, debido a que el cordero era una de las deidades de los egipcios, y nuestro pueblo subyugado y esclavizado encontró el gran valor y atrevimiento de demostrar su creencia en un Dios único, degollando al símbolo de divinidad del opresor.
Existe la creencia tradicional que el pueblo de Israel, ha de tener dos Mesías: uno será descendiente de la casa del Rey David, y el segundo tendrá su arraigo en el patriarca José. Mencionó uno de nuestros sabios, que es necesario tener dos Mesías, uno para sacar y redimir al pueblo de Israel de su destierro y el otro, para extraer del corazón de ellos el Galút y el Exilio.
Podemos afirmar con certeza que la verdadera liberación y redención del pueblo de Israel de Egipto ocurrió aquel “SHABAT HAGADOL” cuando con gran abnegación y sacrificio propio, este pueblo acordó poner fin al yugo de cientos de años de servidumbre y sumisión dando abierta expresión a su vocación de libertad e independencia. Este gran milagro de expresión libre, de no callar, sino de todo lo contrario, dar a conocer nuestros ideales y principios libertarios, lo festejamos y celebramos en este “SHABAT HAGADOL”.
Uno de los hechos sobresalientes del relato bíblico acerca del proceso de liberación del pueblo de Israel en Egipto, es el gran número de milagros que le antecedieron.
En la Hagadá leemos sobre una discusión entre nuestros sabios acerca de cuantas fueron las plagas con las que Dios castigó a los egipcios. Hay quien mantiene que hubo diez en Egipto y cincuenta en el mar; otro sabio asegura que fueron cuarenta en Egipto y doscientas en el Mar Rojo y hay quien aumenta la cifra a cincuenta y doscientos cincuenta respectivamente. El Pasúk nos dice: “Y NOS EXTRAJO EL SEÑOR DE EGIPTO CON MANO FUERTE Y CON BRAZO EXTENDIDO Y CON REVELACION, CON SIGNOS Y MILAGROS”. ¿Cuál fué la necesidad de tantas plagas y milagros, para que se tuviera que recurrir a esa “Gran Revelación”? No cabe duda que la salida de Egipto demandó una exposición abierta, manifiesta y clara, una declaración explícita hacia todo el mundo, de que el pueblo de Israel es libre y soberano. La salida de Israel de Egipto no fué oculta y a escondidas, sino fué con revelación y comunicación a todos sobre los principios de libertad y fe, bases de la creencia e identidad de nuestro pueblo. Porque, al igual que el ser humano tiene derecho a su libertad e independencia, también tiene derecho a su libre expresión y la comunicación de sus ideales.
Existe sin embargo, una segunda razón para el título de SHABAT HAGADOL, debido a la “Drashá” o sermón que sustentan este sábado los rabinos y maestros del pueblo, explicando las leyes y tradiciones del Pésaj por venir, y exponiendo la gran cantidad de costumbres y “DINIM”. La “DRASHA” es generalmente extensa y convierte a este sábado en un sábado “largo” y de ahi el título de SHABAT HAGADOL, EL GRAN SABADO.
No cabe duda alguna de que “EL PUEBLO DEL LIBRO” siempre se ha destacado por su vocación y esmero en la enseñanza y el aprendizaje. Nuestra fuerza y valor residen en esa gran dedicación educativa y comunicativo. Y si hay algún día que merezca el título de grandeza, es aquél consagrado a la instrucción y al enlucimiento de ideas, y a la enseñanza de nuestras tradiciones. No es en vano que al principio de la “hagada”, como forma introductiva se, nos incluya el dicho “VEJOL HAMARBE LESAPER BITZIAT MITZRAIM, HAREI ZE MESHUBAJ”: Todo aquél que aumenta en el relato de la salida de Egipto es digno de loas.
Durante este Shabat, se recita una parte de la hagada.