HISTORIAS PARA CONTAR EN SHABAT (III): Sir Moshé Montefiori

Sir Moshé Montefiori fue uno de los personajes más importantes de la historia de nuestro pueblo, de hace cien años. Gozó de fama y riqueza, y además del reconocimiento del reino de Gran Bretaña, país que representaba en sus viajes al exterior.

Sin embargo, contrariamente a lo que ocurrió a muchos que alcanzaron la grandeza, Sir Moshé Montefiori no abandonó su fidelidad a la Torá y a las mitzvot, y se mantuvo estricto en el cumplimiento de las mismas, en el lugar y en la situación en que se encontrase, porque ésa era una forma de agradecer y reconocer que era Hashem quien le dio todo lo que tenía.

Una gran parte de su riqueza la destinó a ayudar a los necesitados de su pueblo, en especial a las comunidades que sufrían persecuciones e injusticias por parte de los gobiernos totalitarios de
entonces. Y del mismo modo que él cuidó Shabat dondequiera que iba, también el Shabat le salvó la vida en una ocasión.

Una vez Sir Moshé Montefiori viajó a Rusia para persuadir al zar de que cesara en sus opresiones contra los judíos de su imperio. Llegó a la ciudad de San Petersburgo y fue recibido por el tirano
emperador, y después de una larga conversación éste se comprometió a ablandar sus leyes contra los judíos, a cambio de una importante suma de dinero.

Cuando Sir Moshé Montefiori se retiró, el zar se arrepintió del acuerdo y se propuso obtener el documento que había firmado, con la intención de eliminarlo y anularlo.

Al día siguiente tocaron a la puerta de la habitación de Sir Moshé Montefiori, y cuando abrió, comprobó con sorpresa que se trataba nada más y nada menos que del alcalde de la ciudad. Lo hizo pasar y se quedó charlando un rato.

Más tarde, llegó al cuarto un enviado del zar con una carta del emperador para Sir Moshé Montefiori. Éste toma el sobre en sus manos, lo observa y lo deja sobre la mesa.

– ¿Cómo es posible? – preguntó el alcalde –. ¿No va a abrir la carta del zar?

– Hoy es Shabat, día sábado, sagrado para todos los judíos, y no podemos realizar ningún trabajo. Y abrir una carta, aunque venga del zar, está prohibido para mí.

Inmediatamente, el alcalde dijo al enviado que la abriera, porque podía tener una información urgente.

Al abrir el sobre, un polvo venenoso salió de adentro, y el enviado murió en el acto. El cumplimiento del Shabat salvó la vida a Sir Moshé Montefiori…

Sipuré Amenu. Hamaor (Maasé Shehayá.Elías Askenazi)

A %d blogueros les gusta esto: