Tu Bishvat, Sábado 26 de Enero de 2013: Celebracion de nuestro potencial

1183Tu BiShvat, el Año Nuevo de los árboles, es uno de los cuatro año nuevos judíos en el ciclo anual.

Comúnmente lo asociamos con la tradición de comer diversos tipos de frutas, especialmente frutas de Israel y variedades nuevas o inusuales. A muchos niños judeo-americanos se les enseña a dar tzedaká (caridad) y plantar árboles en Israel.

Sin embargo, el hecho del nombre que recibe la festividad, Rosh HaShaná, Cabeza del Año, indica que tiene una significatividad más profunda, a saber, que este día debe operar como una cabeza para el resto del año, parecido al efecto de la cabeza de la persona sobre el cuerpo; influenciándolo a llevar a cabo la acción concreta.

Tenemos el deber de preguntarnos qué podemos aprender de Tu BiShvat, algo que se aplique prácticamente a la vida personal de cada judío.

Las respuestas que proporciona la filosofía jasídica señalan, todas, a la festividad como una celebración del potencial de cada judío. Tu BiShvat nos da a cada uno de nosotros la oportunidad de reflexionar acerca de cómo concretar de la mejor manera el tremendo poder latente dentro de nosotros.

En Tu BiShvat es costumbre comer de los siete tipos de producto con los cuales es especialmente bendecida la tierra de Israel, enumerados en el versículo: “Una tierra de trigo y cebada, y viñas, granados e higueras, una tierra de olivos y miel (de dátiles)” (Deuteronomio 8:8).

La filosofía jasídica comenta que dos de estos siete, trigo y cebada, son granos, y los otro cinco son frutos.

El pan se hace de trigo y cebada, un artículo de la dieta humana. La fruta, en contraste, no es esencial para la existencia, sino que generalmente se come por placer.

El grano, entonces, representa necesidades, y la fruta, placer. Estas distinciones tienen su paralelo en la Torá, correspondiéndose con los niveles exotéricos (manifiestos) y esotéricos (místicos).

La Torá es a veces comparada a pan y agua, y otras a vino, aceite o miel. El nivel exotérico, “pan y agua”, es necesario para la vida judía y debe ser estudiado por todos los judíos en todo momento, bajo toda circunstancia. El nivel esotérico, “vino, aceite y miel”, de la Torá, es comparable a los lujos porque su estudio no fue considerado siempre apropiado para todos los judíos. En generaciones anteriores sólo los de elevada estatura espiritual, capaces de apreciar plenamente su profundidad, estudiaban la mística judía. Esas eran generaciones en las que “pan y agua” eran suficientes para mantener saludable al pueblo judío.

Hoy, a causa del cambio en la atmósfera espiritual, se necesitan alimentos adicionales para dar fortaleza al pueblo judío. Ese alimento es la filosofía jasídica, la “fruta” que provee placer.

 De hecho, Rabí Shneur Zalman de Liadí, el Alter Rebe, reglamenta en su Código de Ley Judía, que cada hombre y mujer judíos tiene el deber de estudiar lo esotérico. Al reglamentar así, el Alter Rebe otorga también un voto de confianza a la altura de cada alma judía y su capacidad para apreciar suficientemente la enseñanza judía esotérica y beneficiarse con ella.

Tu BiShvat no es una festividad ordenada por la Torá Escrita como lo son Pesaj, Shavuot y Sucot, por ejemplo. Ni es bosquejada en la Ley Oral, a diferencia de Janucá y Purím. La Mishná menciona el día como “Rosh HaShaná para los árboles” pero no la llama “festividad”. Así, su celebración es enteramente costumbre.

 Hay un importante paralelo entre su condición de costumbre y nuestra conmemoración del día comiendo frutas. Cumplir una costumbre provee un placer especial al alma, más aún que una ley de la Torá Escrita u Oral que es un deber, una “necesidad”. Cumplir un mandamiento es el mínimo requerimiento de la ley judía; cumplir una costumbre es sumar al requerimiento mínimo. Cuando un judío se conduce más allá del requerimiento mínimo, Di-s recibe placer especial, y de la conciencia de causar placer al Creador, el alma judía, a su vez, deriva un tremendo placer. La fruta representa placer. Dado que la observancia de Tu BiShvat es una costumbre, se celebra específicamente comiendo frutas, pues ambos, costumbre y fruta, expresan el mismo concepto de placer.

De aquí derivamos una lección en el servicio a Di-s de cada judío. Esta adicional, por pura costumbre, festividad de Tu BiShvat, nos enseña que un judío no debe limitarse a lo que es puramente obligatorio cuando sirve a Di-s, y no debe permitir que el cumplimiento de los mandamientos llegar a volverse rutinario o habitual. El judío debe –y puede– verse tan enteramente absorbido por la Torá y las mitzvot que cumplirlas es puro placer, tanto para el individuo como para Di-s.

Cuando los judíos deambulaban por el desierto después del éxodo de Egipto, su alimento era el maná. Milagrosamente, este maná poseía la propiedad de tener el gusto de cualquier alimento que la persona que lo consumía deseara saborear. Asimismo, la Torá y las mitzvot pueden proveer muchos tipos diferentes de placer, representados por los cinco sabores diferentes de las frutas con que la Tierra de Israel fue bendecida.

Cuando el individuo aplica su imaginación y deseo (pone, para decirlo de alguna manera, su propio monograma personal, en cada mitzvá que realiza) la observancia de Torá y mitzvot se volverá una mayor fuente de placer tanto para la persona como al Creador.
Por ejemplo, se ha dicho en la enseñanza jasídica que cada judío descansa en Shabat de una manera enteramente única. Cada uno de nosotros tiene el potencial para descubrir (o re-descubrir) sus propios medios especiales –siempre de acuerdo a los criterios básicos estipulados por el Creador y enunciados en el Código Judío de Leyes– mediante los cuales disfrutar del Shabat. Por supuesto, una fuente principal de satisfacción pueden ser las actividades espirituales de estudio de Torá, la plegaria, y llenar la propia mente con pensamientos de inspiración que harán que uno se sienta más cerca de Di-s. Uno puede intentar lograrlo con ropa hermosa (algunas mujeres poseen un vestido especial que usan exclusivamente para la mitzvá de encender las velas de Shabat); lindos objetos ceremoniales y decoraciones; comidas deliciosas; una variedad de actividades como cantar y pasear en Shabat; la delicia de amigos o la soledad; uno puede dar de sí mismo invitando amistades amenas o visitar al enfermo o al menos afortunado.

 Finalmente, hay muchas maneras a explorar preparándose para el Shabat durante la semana precedente y aguardando ver los efectos que estos tendrán sobre el propio deleite de Shabat.

Otro ejemplo: las palabras del Sidur o los Salmos pueden parecer inmóviles sobre la página impresa. Sin embargo, cobran vida cada momento de todos los días cuando judíos en todo el mundo las llenan con la calidez de sus sentimientos más profundos. Cada uno de nosotros, como una creación de Aquel que conoce todos los pensamientos, puede volverse un miembro de aquel grupo en cualquier momento.

Como el Rosh HaShaná de los Arboles, Tu BiShvat es el día en que comienza la maduración de las frutas — el día en que aparecen los primeros brotes. Uno puede sorprenderse, entonces, en cuanto a nuestra costumbre de comer la fruta madura en el primer día en que brotan, cuando las frutas no estarán maduras todavía por algunas semanas o meses. Esto, sin embargo resalta nuestra confianza en que, aunque el clima de Tu BiShvat pudiera verse nublado (particularmente en el hemisferio boreal!), los brotes se desarrollarán en hermosas frutas comestibles.

Así es dentro de cada ser humano. No importa qué puedan parecer externamente, las frutas espirituales ya existen y están potencialmente maduras. Celebramos nuestro potencial interior que puede concretarse más rápido que lo que alguna vez hubiéramos soñado posible. Aguardamos con anticipación el tiempo en que disfrutaremos de los frutos de todos nuestros esfuerzos, físicos y espirituales, en el mayor festín de la historia — con el Mashíaj (Mesias).

Jana Shlous de Wellsprings (NY) .http://www.tora.org.ar/

Tu Bishvat (15 de Shevat). Miércoles 8 de febrero de 2012.

Tu Bishvat (15 de Shevat). Miércoles 8 de febrero de 2012. Preguntas y respuestas

“El primer día del mes hebreo de Shevat es el Año Nuevo para los árboles de acuerdo a la Casa de Shamai. La Casa de Hillel dice que es el 15 de Shevat.” (Talmud, Rosh Hashaná 2a)

Pregunta:

¿Qué es lo que celebramos exactamente el 15 de Shvat (este año el 9 de febrero) y que tiene eso que ver con nosotros? ¿acaso somos los seres humanos árboles?

Respuesta:

Antiguamente, el pueblo judío en la Tierra Santa conmemoraba el 15 de Shvat, como el inicio de la nueva estación de los frutos en Israel.

Esta época del año marca el punto medio del invierno cuando la fuerza del frío disminuye, la mayoría de las lluvias del año ya cayeron y la savia de los árboles comienza a subir. Como resultado, los frutos comienzan a formarse. Esta fecha hasta hoy es conmemorada como el cumpleaños de los árboles en Israel.

De la misma manera como el primero de Tishrei, es Rosh Hashaná para los hombres, el día 15 de Shvat Di-s determina la cantidad de frutos y hojas que cada árbol producirá durante el año; si crecerá satisfactoriamente, floreciendo o secará hasta morir.

Esto demuestra que el Creador del Universo y de todas las especies, inclusive plantas y árboles, cuida cada una de Sus creaciones, determinando su destino. Las frutas crecidas antes de esta fecha eran consideradas frutas “viejas”, y las que eran cosechadas a partir de esta fecha, eran recibidas como “nuevas”. Actualmente el Rosh Hashaná La’ilanot, Año Nuevo de los Árboles, es conmemorado a través de bendecir antes y después de la degustación de frutos nuevos de la estación, especialmente las especies de frutas de la Tierra de Israel: aceituna, dátil, uva, higo y granada (trigo y cebada son las otras dos especies con la que las Tierra de Israel fu bendecida). Al comer los frutos y recitar las bendiciones reconocemos a Di-s como el Creador del mundo, de la naturaleza y de todo lo que contiene.

Además, una analogía entre el árbol y el ser humano puede ser hecha. Así como el árbol está en constante crecimiento, también nosotros debemos crecer; de igual manera como produce sus frutos, también nosotros debemos producirlos. En Tú Bishvat (15 de Shvat) debemos renovar el crecimiento personal, así como los árboles comienzan a absorber la humedad y los nutrientes de la tierra.

La raíz simboliza la conexión con la fuente, nuestra fe; el tronco representa la parte principal que sostiene y representa el estudio de la Torá y el cumplimiento de los preceptos, y el fruto está conectado con el resultado: la meta alcanzada, nuestra influencia positiva y continua en la preservación de nuestros valores. Debemos constantemente acordarnos que por encima de la naturaleza se encuentra Di-s “regando” a sus hijos a través del legado del estudio y práctica de la Torá, los verdaderos recipientes de bendiciones para que puedan crecer continuamente en todas las estaciones.

Pregunta:

¿Por qué es necesario saber la fecha del “Año Nuevo de los Árboles”?

Respuesta:

El calendario hebreo está establecido de acuerdo a un ciclo de siete años. El séptimo año es conocido como el año de Shemitá (año sabático), durante el cual la tierra se deja ociosa y no se hace ningún trabajo en los campos. En el primer, segundo, cuarto y quinto año del ciclo de seis años, los agricultores tienen que separar el “primer diezmo” (maaser rishón) destinado a la tribu de Levi, y el “segundo diezmo” (maaser shení) se trae a Jerusalén para ser consumido allí. En el tercer y sexto año, se da el “diezmo del pobre” (maaser aní) en lugar del segundo diezmo. Los diezmos deben ser dados de las frutas que crecen en los árboles cada año. Uno no puede dar el producto del año actual para otro año. Para el diezmo de los árboles, el año nuevo se calcula desde el momento en que las frutas de los árboles comienzan a florecer. Tu BiShevat es la fecha límite entre un año y el siguiente. En el año que sigue al año de Shemitá, los frutos que florecieron antes de Tu BiShevat pertenecen al primer año del ciclo, y los frutos que florecieron después de Tu BiShevat pertenecen al segundo año del ciclo.

Pregunta:

¿Cuál es la base de la discusión entre la Casa de Shamai y la Casa de Hillel con respecto a la fecha del Año Nuevo de los Árboles?

Respuesta:

La Mishná (Rosh Hashaná 16a) establece que en la festividad de Sucot (celebrada el 15 de Tishrei) el mundo es juzgado con respecto al agua. Esto no contradice la opinión en el Talmud que en Rosh Hashaná (el 1 de Tishrei) todo el mundo es juzgado, porque el juicio de Rosh Hashaná es un juicio general que solo crea el potencial para que se dé el agua. La determinación práctica y detallada con respecto al agua tiene lugar en Sucot. De acuerdo al Talmud de Jerusalén (Rosh Hashaná 1:2), el significado del Año Nuevo de los árboles es que hasta ese momento todos los árboles viven del agua del año anterior. Después del primer día del mes de Shevat los árboles derivan su fuente de vida del agua del nuevo año. Por lo tanto, el efecto de la nueva agua ocurre cuatro meses después del periodo de juicio. La disputa entre las escuelas de Shamai e Hillel, entonces, se basa en sus respectivas perspectivas sobre la importancia de lo potencial (bekoaj) en contraste a lo ya realizado (bepoel). La escuela de Shamai es de la opinión que lo potencial es de más importancia. Consecuentemente, de acuerdo a Shamai, dado que en potencial el juicio del agua tuvo lugar en el primer día del mes de Tishrei, cuatro meses después celebramos el Año Nuevo de los árboles, cuando potencialmente ellos comienzan a nutrirse de las aguas que fueron incluidas en el juicio de todo el mundo cuatro meses antes. Sin embargo, de acuerdo a la escuela de Hillel, se le da la prioridad a lo tangible. Así, la decisión tangible sobre el agua tiene lugar el 15 de Tishrei. Por lo tanto, cuatro meses después, el 15 de Shevat, los árboles comienzan a vivir de las nuevas aguas.

Pregunta:

La Torá establece que “el hombre es como el árbol del campo” (Deuteronomio 20:19). El pueblo judío ha sido comparado con diferentes árboles. ¿Qué lección puede el hombre aprender de los árboles?

Respuesta:

Los árboles nos enseñan lo siguiente: Un árbol se planta primero poniendo una semilla en la tierra. Luego, es necesario regar frecuentemente el suelo y quitar las malas hierbas. En cada uno de nosotros, Di-s plantó una semilla Divina, el alma. Es la obligación del hombre regarla con estudio de Torá y protegerla contra malas compañías e influencias. Un árbol sano continúa creciendo y creciendo. Uno debe crecer espiritualmente en forma continua. Esto se logra a través del estudio de la Torá y el cumplimiento de sus preceptos. Para asegurarse que un árbol joven crezca recto, se lo ata a dos soportes, uno en cada lado. Para asegurarnos que un niño crezca en forma hermosa, los padres siempre deben estar a su lado y supervisarlo constantemente. La fortaleza del árbol depende de cuan bien enraizado está en el suelo. La raíz del judío es su fe de la cual se nutre toda su estructura. La belleza de un árbol es la fruta que produce. Las Mitzvot y los buenos actos son los frutos del hombre.

http://www.es.chabad.org/

Tu Bishvat (15 de Shevat). Jueves 20 de Enero de 2011 (VIII).

Tu bishvat – 15 de Shvat – Rosh Hashana Lailanot

INTRODUCCIÓN

Es una fiesta de la naturaleza llamada en base a la fecha, el “día 15 de Shvat” o “el comienzo del año para los árboles”. Lo esencial de este día es: comer frutas secas, lectura y cánticos relacionados con los árboles y con la naturaleza de la tierra, juegos con árboles y flores, plantación de árboles y paseos por la naturaleza.

Al comienzo no estaba marcado como un día festivo sino la fecha en la cual se realizaba la separación de los frutos de los árboles: Un árbol que dio frutos antes del 15 de Shvat – es considerado del año anterior, si diera frutos después del 15 de Shvat – es considerado del nuevo año”.

En la Mishna aparece Tu Bishvat con cuatro comienzos de años, todos ellos fijan las fechas de un nuevo año, “Hay cuatro comienzos de año: el primero de Nisan – el comienzo del año para los reyes y fiestas. El primero de Elul – es el comienzo del año para el año sabático, y de jubileo, para la plantación y las verduras. El primero de Shvat – es el comienzo del año para el árbol como dijo la escuela de Shamai. La escuela de Hilel dice que el 15 de Shvat es el comienzo del año de los árboles”.

Las primeros testimonios acerca de la costumbre de comer frutas secas es del siglo 16- Una costumbre que se desarrollo en Europa y fue traída a Israel con la aliá de los cabalistas provenientes de España y Portugal.

El acto de Tu Bishvat: los grandes Cabalistas de Tzfat desarrollaron en gran manera esta fiesta, y por sobre todo el Ari Hakadosh, ya que estableció para este día una especie de seder – acto- para alegrarnos por los árboles. Se reunían alrededor de una mesa, cubierta de manteles blancos lleno de frutas y adornados por mirtos y flores, se bebía cuatro vasos de vino blanco y rojo, y se estudiaban capítulos de la Torá, Talmud y del “Zohar” referentes a las frutas.

Se agregaban versículos referentes a la redención, y se recitaba una oración especial para el bienestar de los árboles. Rabí Jaim Vital, alumno del Ari Hakadosh, destaca en su libro “Etz Hajaim” que existe un orden fijo y especial en el comer las frutas, y todo tiene su simbolismo. Por intermedio de comer las frutas subimos en los niveles de los mundos: el primer mundo – el mundo práctico, que está simbolizado por diez frutos que por fuera los comemos y lo de adentro se arroja. El más elevado de los mundos es, el mundo de la creación, simbolizado con las frutas que se comen totalmente y no dejan restos.

La plantación de árboles: En la época del resurgimiento del Sionismo comenzó una nueva etapa en la historia de Tu Bishvat, de acuerdo a las nuevas necesidades que despertaron: los pioneros que llegaron a la tierra de Israel la encontraron desolada y abandonada, y el gran desafío era “conquistar la desolación” para lo cual debían plantar diferentes tipos de árboles: árboles frutales para el consumo, árboles huecos para dar sombra, para embellecer y para los bosques.

En el año 1908 decidió la Organización de maestros y maestras jardinera que Tu Bishvat será considerado una fiesta de la naturaleza, una fiesta de plantaciones. Anteriormente existían actos de plantación en diferentes lugares del país, el primero de los se realizó en la Moshava “Iesod hamaale” en el año 1885. La idea de convertirla en fiesta de las plantaciones surgió por primera vez en la época de la primera aliá, por medio de Zeev Iabetz, escritor e historiador, educador y director de escuela, al comienzo en Iehud y luego en Zijron Iaakov. Esta costumbre fue aceptada por todos con gran entusiasmo, y es respetada hasta hoy dia

Proteccion de la naturaleza:

Las diferentes organizaciones y cuerpos públicos que se establecieron para proteger y cuidar la naturaleza en el país, y mejorar el medio ambiente, junto con el Ministerio de Educación declararon que Tu Bishvat será “día del cuidado de la naturaleza”, y la semana de Tu Bishvat como “la semana del cuidado de la naturaleza”. Es costumbre pasear por diferentes lugares del país, sobre todo lugares problemáticos desde el punto de vista del cuidado de la naturaleza, y dedicarse con más amor al cuidado y protección de la naturaleza.

Las costumbres de las colectividades

Izmir – Se acostumbraba a reunir a todos los alumnos en la ciudad para recitar en conjunto 15 capítulos de Salmos en honor al día. El comer las frutas se asociaba con el bienestar del hogar y para bendición en el hogar. El dueno de casa bendecía sobre un pan de trigo, ya que el trigo representa la paz, como está escrito “Ha impuesto la paz en las fronteras, te da en abundancia la grosura del trigo” (Salmos 147:14). El ama de casa lo hacía sobre la vina como está escrito “Tu mujer será como una vina fructífera”. (Salmos 128:3). Los ninos bendecían sobre la oliva, como está escrito “Tus hijos serán como plata de olivo” (Salmo 128:3), y las ninas bendecían sobre las granas y nueces como está escrito “Gloriosa es la hija del rey dentro del palacio” (Salmos 45:14).

Babilonia – Era costumbre realizar una “bendición a los árboles”, desde el comienzo del mes de Shvat se organizaban grupos que salían a los campos a bendecir a los árboles. Algunos pasaban todo el día en los campos. La fiesta era llamada tafkia el sgar – el florecimiento de los árboles.

India – Acostumbraban a festejar ese día como el día de Eliahu Hanavi. Una tradición judía-india cuenta, que el día 15 de Shvat se reveló Eliahu Hanavi en el kfar Andala cerca de Elishang en Konkan y por eso en su honor en ese día se leen los mismos poemas que se acostumbran a recitar a la salida del Shabat.

Jalab – En vísperas de la fiesta se acostumbraba a leer en la sinagoga los Diez Mandamientos en lengua árabe. Cada una de los mandamientos era vendido y el comprador pagaba por él y luego lo leía.

Kurdistan – Según esta colectividad Tu bshvat es llamado “Idat Ilanai” (fiesta de los árboles), “Sinjat Ilanai” (alegría de los árboles) o “Mazdani Ilanai” (la novedad de los árboles). Se acostumbraba a aumentar en banquetes con frutas y se enviaban a los amigos.

Sefaradies en Jerusalem – Acostumbraban a ir en Tu bshvat a las tumbas de los Sanedrin y de Shimon el tzadik, también visitaban Ein Roguel y se ubicaban a la sombra de los frescos árboles.

Cabalistas – En Tzfat acostumbraban a dirigirse a la cueva de Rashbi en Pekihin, y realizar un acto de recolección de algarrobos del árbol que se encuentra la entrada de la cueva.

En Persia – Era la fiesta de los consuegros. Además de la costumbre de realizar un acto en el cual comen frutas aquellas personas que hicieron una promesa o falleció alguien cercano, los consuegros se enviaban “envíos de frutas” mutuamente.

Los jasidim – Acostumbraban a usar ropa festiva para este acontecimiento. Los dirigentes acostumbraban a realizar grandes banquetes por la noche y por el día de Tu Bishvat, y en el “jeder” el maestro relataba a sus alumnos acerca de las grandezas de la tierra de Israel y la calidad de las frutas

Tu Bishvat (15 de Shevat). Sábado 30 de Enero de 2010 (VII).

Las Mitzvot de la Tierra

Tu Bishvat es el comienzo del año de los árboles, y esta fecha tiene mucha importancia para el cumplimiento de varias mitzvot (preceptos) relacionadas al trabajo de la tierra, como explicaremos a continuación

La Orlá y el Neta Revái

En Vaikrá (Levítico) cap. 19, la Torá nos ordena acerca del precepto de la orlá y el neta revái:

“Y cuando vengan a la tierra y planten todo árbol frutal… tres años les será prohibido, no se comerá; en el cuarto año todos sus frutos serán sagrados para D’os; y en el quinto año podrán comer de sus frutos…” (19:23-24).

La mitzvá de la orlá consiste en contar los primeros tres años de vida de los árboles, y la Torá nos enseña que todos los frutos que crezcan en estos primeros tres años, no deben ser comidos ni se debe tener provecho de ellos. Luego, los frutos del cuarto año del árbol se llaman perot revái y sólo pueden ser consumidos en Jerusalem, por su santidad. Y recién a partir del quinto año de vida del árbol podemos tener provecho en forma normal de los frutos que obtengamos de ese árbol.

La importancia que tiene el día de Tu Bishvat – el comienzo del año de los árboles – respecto de estas dos mitzvot, reside en el hecho de que los años de vida de los árboles no se cuentan a partir del día en el que fueron plantados, sino que la cuenta de su “cumpleaños” o “aniversario” depende de la época del año en la que comenzó a crecer aquel árbol en la tierra. Es por eso que a pesar de que en general nosotros contamos los años de la orlá comenzando desde el primero de Tishrí, a veces la finalización del período de la orlá y del neta revái es después de Tu Bishvat del tercer año de vida del árbol.

Las Ofrendas y los Diezmos

La Torá nos ordena que después de que el productor cosecha los productos del campo o recolecta la producción de los árboles (en este último caso a partir del quinto año de vida del árbol), él debe separar lo que se llama las terumot y los maaserot (las ofrendas y los diezmos).

Primero se separa la terumá guedolá (gran ofrenda). Ésta equivale a un dos por ciento de la producción total y es entregada a un cohén (sacerdote). Luego, se separa el maaser rishón (primer diezmo) para dárselo a los leviim (levitas). Y por último, él debe separar del sobrante otro maaser (diezmo), pero la calidad de este diezmo depende del año en el cual nos encontremos, como explicaremos a continuación:

La Torá nos ordenó que uno de cada siete años la tierra debe descansar y está prohibido trabajarla. Este ciclo de siete años – seis de trabajo y uno de descanso – es llamado “el ciclo de la shemitá (el año sabático de la tierra)”. Respecto de la mitzvá de los diezmos, en el primero, segundo, cuarto y quinto año del ciclo de la shemitá, este segundo diezmo que debemos separar se denomina el maaser shení y su dueño debe comerlo en la ciudad de Jerusalem. Pero en el tercero y sexto año de este ciclo, este segundo maaser debe ser entregado a los pobres, y es por eso que se llama maaser aní (el diezmo de los pobres).

Y en este punto es donde Tu Bishvat juega un papel fundamental, pues la Torá pidió que no se mezcle la producción de un año con la del año siguiente, y es por eso que era necesario determinar una fecha que sea considerada el límite entre el año anterior y el año posterior respecto de la mitzvá de las ofrendas.

Asimismo, como explicamos anteriormente, en el primer y segundo año del ciclo de la shemitá se debe separar el “segundo diezmo”, pero el tercer año se debe separar el “diezmo de los pobres”, y necesitábamos saber cuándo comienza el tercer año.

El quince de Shevat es considerado el comienzo de un nuevo año en lo que concierne a la separación de los diezmos de los frutos de los árboles. Por tal motivo, de los frutos del árbol que hayan llegado a un grado determinado de maduración antes del quince de Shevat del tercer año del ciclo de la shemitá, se deberá separar maaser shení, como si fuera todavía del segundo año de los años del ciclo de la shemitá. Pero de los frutos que lleguen a ese grado de maduración después del 15 de Shevat del tercer año de la shemitá, se deberá separar el maaser aní, pues ellos pertenecen al tercer año del ciclo de la shemitá.

Las Primicias

Otro de los aspectos por los cuales el día de Tu Bishvat tiene mucha importancia, es por la mitzvá de los bicurim (los primeros frutos) que se debían ofrecer en el Templo de Jerusalem, como está escrito: “El comienzo de las primicias de tu tierra deberás traerlo a la Casa de tu D’os” (Shemot 23:19).

La Torá nos enseña que cada año se debían traer al Templo los bicurim de la cosecha de aquel año, y no se podían traer los bicurim de dos años seguidos de una sola vez. Es por eso, que los frutos que habían crecido antes del 15 de Shevat se consideraban del año anterior, mientras que los que habían crecido después de esta fecha, eran considerados del año siguiente.

El Año Séptimo

De acuerdo con la ley de la Torá todo lo que crece en la tierra el año séptimo tenemos permitido consumirlo, como está escrito: “Y será el (producto del año de) descanso de la tierra para ustedes para comer” (Vaikrá 25:6).

Sin embargo, los Sabios decretaron que está prohibido ingerir los frutos de las especies que la mayoría de las personas acostumbran cultivar, que crezcan por sí mismos en el año séptimo. Sólo está permitido ingerir los frutos de las especies que la mayoría de las personas no acostumbran cultivar, que hayan crecido en forma silvestre.

Y en este tema también es importante fijar una fecha para delimitar el año sabático. Es por eso que estará permitido consumir los frutos del sexto año del ciclo de la tierra que hayan crecido antes del comienzo del año séptimo, a pesar de que de hecho sean recolectados en el año séptimo. Pero si esos frutos no llegaron a un grado de maduración determinado antes del comienzo del séptimo año del ciclo de la shemitá, estará prohibido comerlos.

¿cuándo es el comienzo del año respecto de nuestro tema? Hay autoridades que opinan que es el primero de Tishrí, pero existen otras opiniones que sostienen que también respecto de nuestro tema el comienzo del año de los árboles es el día 15 de Shevat.

http://www.judaismohoy.com/

Tu Bishvat (15 de Shevat). Sábado 30 de Enero de 2010 (VI).

El Tikún de TuBishvat

Las Cuatro Copas del Seder de la Noche de TuBishvat

Esta en la ceremonia de la noche de Tu Bishvat, la fiesta de los árboles, según está especificado en el libro “Jemdat Yamim”:

En las vísperas de Tu Bishvat se reúne la congregación en el Bet Midrash o en el hogar de uno de los eruditos de la comunidad. Se encienden velas y las mesas se cubren de manteles blancos decorados de flores, cítricos y plantas, perfumando el ambiente con agua de rosas. Sobre las mesas se colocan jarros con dos tipos de vino: blanco y tinto. El vino blanco representa el deshoje de las vegetación, al debilitarse la fuerza del sol, proceso que comienza el 15 de Av. Por su parte, el vino tinto es el símbolo del despertar de todas las especies y del florecimiento y el crecimiento de las flores, que comienza con el fortalecimiento del Sol, el 15 de Shvat. Las dos fuerzas naturales principales, frío y calor, invierno y verano, luchan una con la otra hasta que el vino tinto vence la batalla estableciendo el gobierno de la primavera.

Después de leerse en voz alta 13 fragmentos de las Escrituras sobre la producción de la tierra de Israel, las frutas y las flores y de estudiar fragmentos del talmud (se acostumbra Masejet Zeraim) y el Libro del Zóhar, el que dirige la fiesta concluye con un oración especial: “Sea Tu voluntad, Señor, D’s Nuestro y D’s de nuestros padres, que con la fuerza que se nos ha trasmitido al comer estas frutas y al bendecir por ellas en este momento… se cumpla un año más el ciclo de su crecimiento- desde el inicio del año hasta el final de él-, para bien, con bendiciones, y para una vida buena y de paz….”, etc…

Se vierte la primavera copa (de cuatro): Vino blanco. Se sirve algún alimento basado en “trigo” (pasteles rellenos o algún guisado), aceitunas, uvas y dátiles. Cada uno de los presentes bendice una de las frutas en nombre de toda la congregación y se observa la tradición que aquel que bendice una fruta no ha ingerido previamente ninguna otra . Mientras que se disfruta de la comida de la fruta se estudia un capítulo del Talmud o del Zóhar correspondiente a esa fruta. Luego, se bendice sobre el vino y se toma la primera copa gran alegría, cantos y bailes. Se vierte la segunda copa en su mayoría vino blanco pero con un poco de vino tinto. Se sirven higos, granadas, etrog y manzanas. De la misma manera se leen textos sagrados relacionados con esas frutas y se toma la segunda copa con gran elevación de espíritu. Se vierte la tercera copa, la mitad de ella vino blanco y la otra mitad vino tinto y se sirven nueces, castañas, almendras, algarrobos y peras. Toda la congregación estudia Masejet Berajot , 87: “Como se bendice sobre las frutas de los árboles..”, etc… y se concluye con el estudio de la Mishná sobre los כילאיים (literalmente: de diversa clase. Se refiere a los preceptos relacionados con los versículos de Levítico 19:19 y Deut. 22:9-11: “No siembres tu campo con dos clases distintas de grano”. “No sembrarás tu viña con semilla de dos clases… “mezclas prohibidas de especies o creación de híbridos. El tratado de Kiláim en la mishná y el talmud de Jerusalén, se ocupa de las mezclas prohibidas):

“Y entre los frutos de los árboles: las peras y las ‘crostomalín’ y las fresas y los uzradim (planta silvestre de la familia de las rosáceas, que crece en bosques en zonas montañosas en la Tierra de Israel. Sus flores son blancas y sus frutos parecidos a pequeñas manzanas. En Latín: Grataegus), no son כילאיים, pero la manzana, y el juzrar (árbol de las familia de los rosáceos que crece en el Galil, con fruto comestible Sorbus Trilobate) , los duraznos, las almendras, las ciruelas y la granada, por ser similares, son כילאיים una con la otra”. Al concluir el estudio de este capítulo, se alza la tercera copa y se brinda por un año lleno de bien de bendición, de buenos frutos y de generosa producción. Por último, se vierte la cuarta copa de vino en el cual la mayoría es vino tinto y un poco de vino blanco y se sirven en las mesas: uzradim, fresas, cerezas, maníes, guindas, etc., y se concluye la fiesta con grandes cantos, y se abandona la mesa para salir a bailar.

El día para comer Frutas


El día para comer frutas fue dictado por el anhelo y la aspiración de llegar a la Tierra de Israel. El destierro de los judíos de España y Portugal, y el exterminio de varias comunidades judías de gran importancia de Israel, causaron una depresión espiritual en los judíos de esa generación. De la misma manera que después de la destrucción del Segundo Templo, se decretó no comer carne ni vino, por ser productos que habían sido utilizados para el servicio a D’s, también en esa época se decretó la prohibición de ingerir todo tipo de alimentos, entre ellos , la fruta de la Tierra de Israel. Pero el centro de Cabalistas que se levantó en la Tierra de Israel, estaba muy cercano a la naturaleza por haberse unido tan estrechamente a los montes de la galilea, y no encontraron costumbre más bella para celebrar el año nuevo de los árboles que ingiriendo de lo mejor de la frutas de la Tierra de Israel.

En el prólogo del libro “Los árboles frutales cítricos” (פרי עץ הדר) está escrito: “El día de Tu Bishvat a pesar de establecerse en los tiempos de los SHOVAVIM TAT (acrónimo formado de los nombres de los primeros ocho fragmentos semanales del libro de Exodo , en los que durante esas ocho semanas se acostumbra ayunar todos los lunes y jueves) no se ayuna en él, por ser el Año Nuevo de los frutos de los árboles, y el veredicto sobre el futuro de las frutas influye sobre el futuro de las personas en ese mundo”. He aquí por primera vez, la alteración del nombre “Año Nuevo de los Árboles” por “año nuevo de los frutos de los árboles”.

El discípulo del Ar’’i, el Rav Jaim Vital, explica en su libro “El árbol de la vida”, “עץהחיים” que hay 30 especies de frutas de árboles. Diez de ellas, del עולם הבריאה carecen de cáscara por fuera y no tienen hueso de gran solidez por dentro, por lo que se comen tal como son.Y éstas son: uva, higo, manzana, etrog, limón, pera, fresa, algarrobo, la Cydonia Vulgaris etc. Diez de ellas del עולם היצירה, dentro de las cuales hay semillas adentro de la fruta que no son comestibles, por no ser tan blandos como en el primer grupo: aceituna, dátil, cerezas, ciruelas, tamariscos, etc. Y las últimas diez especies de frutas, que pertenecen al עולם העשייה, de los cuales se ingiere únicamente lo de adentro y se tira la cáscara: granada, almendra, piñones, pistache, castañas, nueces, fresas, avellanas, bellotas, etc.

Entre estas frutas hay algunas que ya no son populares hoy en día y su nombre se presenta en árabe o en ladino, por lo que no las hemos traducido. La misma clasificación se encuentra en el libro previo al “עץ החיים” de Rav Vital, “Alfa Beta de Ben Sira”.

Los discípulos del Ar’’i que también celebran el Año Nuevo de los Árboles estudiando el Talmud y el Zóhar e ingiriendo frutas, encontraron que el valor numérico –גימטריה- de la palabra hebrea “אילן” –ilán- que significa árbol, tiene El equivalente a la palabra “י’א’ה’ד’ו’נ’ה’י” , la cual es una mezcla de dos de los nombres de D’s.

La costumbre de comer frutas en ese día, se difundió de gran manera, de los ashkenazíes de la Tierra de Israel toda la Diáspora.

Otros acostumbraban comer únicamente 15 especies de frutas, por los 15 días del mes, mientras otros meticulosamente comían las 47 especies por las cuales se vanagloria la Tierra de Israel. Otros llegaban hasta 50 ó 100 especies distintas.

Otra costumbre es la de no ingerir estas frutas de la misma manera que se comen todos los días, por ejemplo, no morder directamente la fruta (no sea que se encuentre dentro de ella un gusano y no traiga ésto bendición (“Meod Lecol Jai”. Rabino Jaim Falag’i, capítulos 7,8,15 y otros).

Otros bendecían a las nueces y a los otros frutos similares únicamente después de retirar la cáscara y de estar seguros que la fruta era de buena calidad.

Todos bendicen primero que las frutas que pertenecen al grupo de las 7 especies (Shivat HaMinim,שבעת המינים), como están escritas en el versículo de la Biblia.

Es por éso que se comienza la ceremonia con trigo, ya sea molido, tostado o condimentado. En algunos lugares se servía una gran canasta con frutas, y siguiendo el orden del versículo, se tomaban los frutos, y se bendecían, una por una, en nombre de toda la congregación.

En Irak y Siria se acostumbraba servir también verduras y ensaladas, como en la noche del Seder de Pesaj.

En paralelo con las celebraciones en las sinagogas o en los respetables de la congregación, cada familia llevaba a cabo algún festejo en los patios de sus casas. En las casas de las familias que estaban en duelo, iban los vecinos y les alegraban.

Tu Bishvat (15 de Shevat). Sábado 30 de Enero de 2010 (V).

El Árbol en el Judaísmo

Un lazo basado en un cariño y aprecio especiales se refleja en el contenido de las fuentes literarias religiosas: en la Biblia como en el Talmud y los Midrashim. Las Escrituras prohiben expresamente la tala de los árboles frutales, inclusive en tiempos de sitio o de guerra, en los que bajo tensión del peligro, no siempre se es meticuloso en el cuidado de hábitos o modales culturales y en el control de los instintos. No sólo la vida del hombre es importante en el Judaísmo sino también la de los árboles, especialmente los que dan frutos, ya que le sirven a la supervivencia humana. La excepción radica que en tiempos de emergencia sí está permitido talar árboles que no dan fruto.

Podemos ver que hay un tanto especial hacia los árboles, que fueron contemplados en la legislación bíblica especialmente.

Pero, más acentuada aún es la relación a los árboles en los textos de nuestro sabios z’’l: “Todos los árboles fueron creados para la satisfacción de todos los seres vivos”(Bereshit Rabá 13). Y no únicamente se refieren a la satisfacción de las necesidades básicas como la ingestión de comida sino que presentan una perspectiva más profunda, en la que árbol tiene importancia por ser parte de la hermosa creación del Todopoderoso. La admiración a los árboles y a su belleza lleva a Rabbí Yehudá a buscar una expresión que pueda reflejar sus sentimientos de gracias al Señor Todopoderoso. Y dijo Rabí Yehudá: “Todo aquel que sale el mes de Nisán y observa algún árbol floreciendo, debe recitar la siguiente bendición: ‘Bendito Seas, D’s, que no escatimaste en Tu creación y creaste hermosas criaturas y bellos árboles para que el humano se puede regocijar en ellos’”. (Bereshit Rabá 43).

Un árbol frutal lleno de sus frutos no es únicamente un alimento en potencia, sino también “agradable para los ojos de quien lo ve”. Las personas pasean por sus jardines acariciando con su mirada cada rama y cada fruto que está colgado de ellas. Los sienten como propios, como parte de ellos mismos, casi hijos. No nos debe sorprender que nuestros rabinos se duelan y sufran con la muerte de un árbol!. “A la hora que talan un árbol frutal, Su voz circula desde una punta del mundo hasta el último rincón de éste, mas la voz no se escucha” (Pirkei de Rabbi Eleazar 34). “El estruendo es grande, pero los oídos del hombre necio no escuchan y el corazón no siente al llevar a cabo un acto tan negativo como el de talar un árbol. Sólo los justos oyen el grito por una vida despreciada de tal manera”.

De esta relación profunda con los árboles en general y con los árboles frutales en particular, se puede comprender que el judaísmo ve con gran importancia al acto de plantar. Los árboles son símbolo de una civilización culta. Entre más desarrollado esté un asentamiento, será más progresista su cultura arbórea. La plantación la capacidad de pensar a largo plazo ya que los frutos se obtendrán, en muchos casos al cabo de largos años.

Sobre la importancia de plantar árboles podemos aprender de las palabras del gran sabio Rabbí Yojonán ben Zakai que decía: “Si estuvieses plantando un árbol y te dirían: ‘Viene el Mesías, sal a recibirlo’, primero termina de plantar el árbol y únicamente después ve a recibirlo”. De sus palabras se puede escuchar el eco de su amor por la naturaleza, de su desesperación por un orden de prioridades que era la consecuencia de la destrucción de su época. El pueblo anhela la reconstrucción, liberación de los romanos esclavizadores, y la tierra anhela que se levantan las ruinas y que crezcan las flores y las frutas de las que se preciaba antes de la destrucción total de Jerusalén.

La tierra necesita liberación y rehabilitación. Tanto así, que plantar un árbol –lo cual es una gran mitzvá por sí misma –adquiere tal importancia que es previa a recibir al Mesías…

Podemos ver la importancia de la plantación si estudiamos el Libro de Génesis: D’s, después de haber concluido la labor de la creación, después de haber creado a los cielos, las estrellas, las plantas, los animales y al hombre, no se conforma con su obra e inmediatamente planta un jardín: “Luego plantó D’s un jardín en Edén, al oriente, donde colocó al hombre que había formado. D’s hizo brotar del suelo toda clase de árboles deleitosos a la vista y buenos para comer…” (2:8-9).

Un jardín no puede sobrevivir sin alguien que lo cuide. Por otra parte, D’s le encontró al hombre la profesión en la cual podría haber encontrado la felicidad. Era la primera profesión de la historia.

Hemos visto que D’s, El mismo, plantó un jardín. Sobre ésto, nuestros sabios opinan: “De la misma manera que D’s inmediatamente después de la Creación plantó un Jardín, el Pueblo de Israel, inmediatamente después de entrar a la tierra de Israel debe plantar, como está escrito: “Cuando hayas entrado en la tierra que yo voy a daros … sembrarás..” (Levítico 25: 2-3).

Por ser la Tierra de Israel en su mayoría árida y sus cielos carentes de nubes, cobra el árbol gran importancia para los que la habitan. La sombra del árbol sirve de hogar a animales de la zona, y también para la recepción de visitas para servirles alimentos y bebida. Recordemos a Abraham recibiendo a los tres ángeles bíblicos: “Que traigan un poco de agua, y laváos los pies y recostáos bajo este árbol” (Génesis 18:4). Dentro del hogar no se reconfortaba uno a la mitad del verano, al mediodía, ya que no habían circuitos de ventilación adecuados. Sólo el árbol satisfacía las necesidades de descanso y de recuperamiento de fuerzas, para seguir las travesías –“Llegad y cobijaos a mi sombra” (Jueces 9:15). Tanto en las Escrituras como en el Talmud encontramos varios relatos sobre encuentros importantes próximos a algún árbol: Débora, la profetisa, se siente de fijo debajo de una palmera, y el Pueblo de Israel acude a ella en busca de justicia. Por éso, se llama ese árbol “la palmera de Débora” (Jueces 4:5).

El ángel que acude a Gedeón para fortalecer su ánimo para combatir a los madianitas y así salvar al Pueblo de Israel de la opresión y de la devastación de la siembra- y obviamente también de los árboles, como acostumbraban esas tribus nómades que traián consigo únicamente destrucción; también éste ángel llegó y “se sentó bajo el terebinto de Ofrá, que pertenecía a Joás de Abiézer”, padre de Gedeón. (Jueces 5:11 –in fine)

Muchos personajes se recuerdan en la Escrituras en contacto con los árboles. Por ejemplo, sobre Abraham Avinu, personaje del cual se enfatiza su amor al Creador y a las criaturas del mundo, amor al prójimo y sublimación de su ser, y que toda su historia se describe con gran cariño, se cuenta un pequeño episodio: “Abraham plantó un tamarisco en Beer Sheva, e invocó ahí el nombre de D’s” (Génesis 21:33). ¿Porqué esta actividad de plantar un árbol tuvo el honor de nombrarse entre las actividades de Abraham que fueron relatadas en las Escrituras? Sin duda, el haber plantado ese árbol fue considerado como un hecho de gran valor. Tal vez. Significó la compra de los derechos sobre la tierra del Neguev o la base de un rito antiguo, ya que está escrito inmediatamente después de haber plantado el árbol que invocó el nombre de D’s. Por todo lo anterior, podemos ver que la plantación fue un acontecimiento de gran importancia. También cuando se relata la compra de la cueva de la Majpelá, las Escrituras no olvidan mencionar los árboles que fueron incluidos en la compra. Los árboles en general, y en particular algunas clases, eran sagrados para los cananeos. Ellos creían en la santidad de los árboles frutales, bajo los cuales se enterraban los huesos de personas importantes. Esa costumbre era muy popular entre los pueblos árabes de la tierra de Israel y sus alrededores, y es por éso que hasta hoy en día hay árboles muy antiguos que están conservados. También en la época de las Escrituras se acostumbraba enterrar a personas importantes debajo de árboles, como por ejemplo, la sepultura de Débora, la nodriza de Rebeca, debajo del encino, que por eso se llamó ‘La encina del llanto’. (Génesis 35:8), también podemos recordar la sepultura de Saúl y sus hijos debajo del tamarisco en Yabesha (1 Samuel 31:13). Y podemos mencionar más personajes: Aarón HaCohén y su rama de almendra que floreció y dio fruto. La primera revelación de D’s Moisés fue en el desierto (al igual que con Elías el profeta) desde dentro de un arbusto – la zarza ardiente- (Éxodo cap 3), mientras que Jacob, nuestro patriarca se ayuda de ramos de almendras y castañas para basar la economía de su frondosa familia.

Por su parte, Noé, fue el primero en plantar un viñedo (Génesis 9:20) y por último, Kohelet, hijo de David, rey de Jerusalén, cuenta sobre sí mismo: “Me planté viñas; me hice huertos y jardines y lo planté de toda clase de árboles frutales” (Eclesiastés 2:4-5), etc… Entre las tradiciones relacionadas a los árboles, está la de llamar a los seres humanos con nombre de distintas especies de árboles. Recordemos algunos nombres y apellidos, como ejemplo: ‘Elá’ (árbol del terebinto), ‘Rimón’ (granada), ‘Tamar’ (dátil), ‘Anav’ (uva), ‘Tapuaj’ (manzana), ‘Diklá’ (palma). ‘Eshkol’ (racimo), ‘Luz’ (avellana), ‘Ilan’ (árbol frutal), ‘Hadasa’ (mirto), ‘Zeitan’ (olivo), ‘Ya’ ara’ (bosque), y muchos más.

El Olivo (Zait)

En la época de nuestros antepasados no todos los árboles tenían la misma importancia si no que cada uno poseía su grado dentro del reino de los árboles. El olivo siempre fue considerado como uno de los árboles más importantes a los ojos del pueblo y hasta hoy en día se conoce el valor que le dan los campesinos árabes. Su cuantía se basa, antes que nada, en que gracias al aceite de oliva “son honrados los dioses y los hombres” (Jueces 9:9) y al olivo acuden primero los árboles en la parábola de Yotam para otorgarle la corona del reino, pero el olivo rechaza diciendo que no es de su honra! “Voy a renunciar a mi aceite… para ir a vagar por encima de los árboles?” (Id.). El aceite de oliva era un producto lujoso en la economía nacional asentada en Israel, su cuidado, el crecimiento del árbol, la recolección de sus frutos y la extracción del aceite necesitaban gran ocupación e inversión. Varios años hay esperar hasta poder disfrutar de los frutos de olivo. La atención a los olivos era la profesión más común en las zonas montañosas de Eretz Israel. Con el aceite se ungía a los sacerdotes y a todos los instrumentos para el Servicio de D’s para el Templo el día de su primer uso, y a los reyes el día en que se les subía al trono, por lo que recibió un grado de santidad. Sin lugar dudas el olivo era el árbol más respetado de todos los árboles en la cultura judía ancestral.

El Algarrobo (Jaruv), el Sicómoro (Shikmá) y la zarza (Atad)

En comparación con el olivo, tanto el algarrobo como el sicómoro tenían muy bajo valor y hasta servían de ejemplo de todo lo abundante y barato. Amós de Tekóa le dice a Amatzia el sacerdote de Bet El: ”Yo no soy profeta ni hijo de profeta, yo soy vaquero y picador de sicomoros” (Amós 7:14). “Picador de sicomoros” era un peyorativo y de aquí que el sicómoro no tenga importancia, ya sea por carecer de frutos bellos o por la abundancia en la que aparece en la Tierra de Israel: “tan abundante… como los sicomoros de la Tierra” (Reyes 1,10,27). Pareciera ser, que todavía menos importante era la zarza, el cual aparece en el último lugar en el apólogo de Yotam, y que no se sabe con certeza si en realidad El ‘atad’ bíblico es exactamente la zarza de hoy en día.

La Viña (Guéfen)

Segundo en importancia después del olivo, se encuentra la uva . También ésta , fue utilizada para el servicio sagrado de D’s. En la parábola de Yotam se encuentra la viña como la fuente del mosto, “el que alegra los dioses y a los hombres” (Jueces 9,13). Y es así: en el judaísmo no hay una celebración ni una alegría sin vino, sobre todo si se trata de una alegría relacionada a una mitzvá.

En toda ceremonia religiosa la bendición “בורא פרי הגפן” adopta un lugar central en el final de ésta. Más que cualquier otro árbol, la viña está enfatizada en la bendición de Jacob a sus hijos, y por su parte, el territorio que heredó la tribu de Yehudá se destaca por sus viñedos y por la calidad de sus uvas. El mismo racimo de uvas que fue traído por los enviados que mandó Moisés a la Tierra de Israel, no es tan exagerado: hasta el día de hoy sobresale esa zona por sus viñedos abundantes y sus frutos de alta calidad. La uva era de gran valor en la antigüedad como lo era el vino en el cual era utilizado para el servicio en el Tabernáculo. En algunas ocasiones las Escrituras mencionan las palabras “mil uvas por mil monedas”, intentando explicar que un viñedo es de gran valor.

“Como cuando se encuentra mosto en el racimo (en hebreo, ‘eshkol’) y se dice: “No lo eches a perder porque es una bendición” (Isaías 65:8). De aquí la expresión hebrea ‘ish eshkolot’, un hombre sobresaliente en sabiduría y valentía’ que textualmente podría ser traducido ‘el hombre de los racimos’. Más que cualquier otra fruta, la uva sirvió de símbolo en monedas y en documentos históricos y lápidas. En el Templo había una de oro, y cada visitante depositaba sus donaciones dentro de esa uva.

El Higo (Te’ ená)

El higo no tuvo el honor de ser parte de la vida ritual de los Templos, mas, sin embargo, su parte en la economía del país era importante. Los higos satisfacían la demanda de frutos dulces en el invierno, época en la que la demanda hacia lo dulce en muy grande. Esta fruta no sólo se ingiere fresca sino también seca, ‘kitz’, en la lengua de las Escrituras. En varias ocasiones el higo es recordado como uno de los alimentos esenciales para la población en las épocas de la Biblia y del Talmud. Guedaliá ben Ajikam, que fue puesto como dirigente de los judíos de Judea por el Rey de Babilonia, le aconseja al pueblo que se quedaría dentro de las fronteras de la Tierra de Israel, para almacenar “vino, ‘kitz’ y aceite” y esperar con calma a los conquistadores.

La Granada (Rimón)

La granada no era un fruto abundante en la antiguedad, por crecer abundantemente sólo en las proximidades de fuentes de agua como los lagos, etc. La ´corona´ en la parte superior de la fruta sirve y seguramente sirvió en el pasado, para decorar, entre otras cosas los ´sifrei Torá´. “Tus brotes, un paraíso de granados, con frutos exquisitos” dice el Cantar de los Cantares (4:13). De la misma manera, la manzana, no fue abundante en el pasado por tener que crecer en tierras de mayor calidad que el resto de los árboles, por lo que esta fruta no es mencionada muchas veces en los textos bíblicos o post-bíblicos.

El Dátil (Tamar)

Tampoco esta fruta es mencionada en gran manera en las Escrituras y la razón es sencilla: ese árbol crece principalmente en los valles mientras que la población en la época bíblica se asentó principalmente en las montañas, en los montes de Yehudá y en los de Efraim. Son escasas las palmeras de dátiles que crecen en la montaña. La ‘palmera de Débora´ era un árbol solitario, famoso por la profetisa o por alguna otra razón, y su mención especial en las Escrituras demuestra que su presencia en esa zona no era frecuente. Un árbol similar, solitario en todo su alrededor se puede ver en el pueblo abandonado de Dir El –Shij, al lado de la vía del tren entre Hartuv y Jerusalén.

En comparación a la Biblia, el Midrah menciona abundantemente al dátil, y la razón es obvia: el asentamiento paulatinamente pasa a los valles: Bet She’arim, Usha, Shafaram, Tiberíades, en el norte; Yavne y Benei Berak, en el sur. Estas poblaciones están en contacto con este tipo de árboles y mucho más los judíos de la Diáspora de Babilonia, por ser esa zona famosa en la producción de dátiles, hasta el día de hoy. El dátil es utilizado de varias formas. En Bereshit Rabbá se menciona (41): “En el dátil no hay ninguna parte que se pueda deshechar. El dátil es alimento, el lulav para las festividades, las hojas secas para construir la Sucá (o para construir el techo en cualquier otra época del año), las fibras para manufacturar cuerdas”, etc.

Las palmas todavía plegadas en el corazón del tronco de la palmera, son nada menos y nada más que los lulavim, que son utilizados como un artículo religioso en la fiesta de Sucot, junto al mirto, al sauce y al etrog.

Arboles no frutales y arbustos

La situación económica tan difícil para la mayoría de la población no permitía que el individuo promedio cultive árboles no frutales destinados únicamente para el embellecimiento del paisaje. Solamente los Templos, las sinagogas y las mansiones de los ricos cultivaban estos árboles. En varios residuos arqueológicos se encontraron dibujos de cipreses muy bellos como artículos decorativos en edificios públicos, como el dibujo del mosaico del suelo del Templo de de Jamat Gader y otros. Pareciera ser que el ciprés acompañó al hombre desde tiempos muy lejanos en el oriente medio. Pero vale recordar que no estamos seguros si el árbol que hoy en día llamamos ciprés es el ciprés bíblico o más bien es lo que en las escrituras se llama Ashera o Taashor.

De los textos proféticos de consolación de Isaías podemos aprender que ya en esas épocas se cultivaban este tipo de árboles. El describe el futuro feliz junto con el Templo adornado de árboles en sus jardines: “La gloria del Líbano vendrá hacia ti, el ciprés, el olmo y el boj (arbusto de hojas pequeñas y verdosas) a una, a embellecer mi Lugar Santo y honrar el lugar donde mis pies reposen” (Isaías 60:13).

Los Cedros del Líbano

Se expresa una simpatía especial a los árboles del Líbano, en especial a los cedros, a lo largo de todas las Escrituras. Este árbol es tan ostentoso que en Líbano, todavía hay bosques con árboles de cedros que tienen 2.000 años o más.

La relación tan especial al árbol se resguardó desde los tiempos de nuestros padres a los largo de todas las generaciones, a pesar de las dificultades de la Diáspora, aunque a veces sólo se basó esta relación en recuerdos y añoranzas. Sobresale la tradición de decorar las sinagogas con dibujos de árboles en la fiesta de Pentecostés, Shavuot, tradición llamada en la literatura “Yerek Shavuot”, o sea, “lo verde de Shavuot” o “la plantación de Shavuot”. Los preceptos sobre el lulav y el etrog se conservaron hasta en países tan lejanos en los cuales no crecen estos frutos, y no menos que Sucot, también la fiesta de Tu Bishvat se consideró por años y en países lejanos, desde los cuales se añoraba a la Tierra de Israel y a sus frutos. En ese día se comían frutas, tradición aceptada en la mayoría de las Diásporas. En cada congregación tiene esta fiesta un nombre especial (pero en todas está relacionado con los árboles) y variaciones en las costumbres que se observan. Pero sobre todo en Israel esta fiesta ha tomado una nueva importancia al significar la plantación de árboles el enriquecimiento y la renovación de la Tierra de Israel y de la Nación de Israel independiente, en particular debido a la obra que realiza el Keren Kayemet.