LAS PLAGAS DE EGIPTO (Segunda parte)

Estábamos la semana pasada hablando de la plaga de los piojos. Agregó el rab Shlomo Levinstein Shlita que los piojos eran del tamaño de un huevo de gallina, y discutieron los jajamim, ya que algunos dijeron que eran como un huevo de pavo. Toda la tierra de egipto se transformó en piojos, hasta una profundidad de un metro veinte. Al comenzar a caminar, el que era más pesado que los piojos, se hundía en ellos (o los aplastaba, teniendo la sensación de haber aplastado algunas cucarachas, pero multiplicado por la cantidad y el tamaño de los piojos), y después de haberse hundido, caminar a través de ellos era como caminar en el mar, con el agua por encima de la cintura, a excepción de los niños, que si todavía no eran lo suficiente altos, quedaban sumergidos dentro de los piojos. Y también el faraón, que se sabe que era muy petiso, tenía que subirse sobre algo para poder asomar su cabeza por encima de ellos.

Arov – Animales salvajes

Pasamos ahora al grupo de plagas que nos demuestran que Hakadosh Baruj Hu “controla” el mundo. Para los pueblos que suponen que el mundo se “mueve” solo, que nadie supervisa lo que ocurre en él, y que no hay diferencias entre el que hace un “Servicio” al Bore Olam y entre quien hace lo que quiere. Pueden estar todos muy seguros que hay diferencias, y que la diferencia es muy grande. Ahora llegaron estas tres plagas que mostraron como Hashem separó al pueblo de Israel de los egipcios, a Su Voluntad!!!

Toda la tierra de egipto se cubrió de fieras salvajes. Las fieras no acostumbraban estar en las ciudades, habitaban bosques, praderas, nunca vimos un oso fuera de un bosque. Hashem hizo doble el milagro, trajo al oso y trajo también al bosque!!

Así fue que una mañana, comenzaron a aparecer los animales en la tierra de egipto. Al principio fueron a la casa del faraón, y más tarde atacaron al resto del pueblo. En una etapa posterior ingresaron a las casas de la gente. Cuando la gente empezó a cerrar sus casas para impedirles la entrada, el Bore Olam le dio la orden al “silonit” (puede ser que se trate del pulpo), que salga del agua y que con uno de sus brazos, meta su “mano” a través del techo y abra la puerta de las casas desde el interior, para que todos los animales, incluso los elefantes, entren a las casas de los egipcios.

Y esto sucedió solamente para los egipcios, en la tierra de Goshen no entró ni siquiera un animal. Inclusive, cuando un iehudi caminaba por las ciudades de egipto, los animales no lo atacaban!!!

Dever – Peste

La muestra de que Hashem “hace diferencias” entre Israel y los demás pueblos se vio en la plaga de los animales, solamente respecto a las personas. Ahora llega la plaga de la peste para decirle a todo el mundo que la diferencia es también sobre las pertenencias, inclusive animales pertenecientes a un iehudi que estaban en poder de un egipcio en alquiler o en sociedad, no fueron dañados!!

Todos notaban que había un poder superior. Nadie podía atribuir la peste en todos sus animales como consecuencia de una epidemia o de un “virus”. Una extraña epidemia que atacaba todos sus caballos, burros, camellos, vacas y ovejas, y, por una causa no determinada, no atacaba a ninguno de los animales de los iehudim!!!

Y esta plaga no sólo atacó al ganado de los egipcios, también a todas sus pertenencias, todo se rompía, muebles, utensilios, hasta las casas y los jardines!!

Shjin – Sarna

Moshe lanza ceniza del horno hacia el cielo, y llega la plaga de la sarna. Todo el pueblo de egipto padece esta enfermedad. Y, nuevamente, en el pueblo de Israel, no se registra ningún caso. También el ganado de los egipcios, enfermó de sarna, y, como en el caso de los piojos, la plaga no terminó en una semana sino que continuó para siempre, como está escrito: “la sarna de egipto que no pudieron curar”.

Los brujos, los tan poderosos brujos, no pudieron presentarse delante del faraón y de Moshe y Aharon, debido a la sarna. Y los egipcios se rascaban y rascaban hasta quedar sin uñas. Jazal nos cuentan que cuando el picazón se sentía en la panza y también en la espalda, se les complicaba el asunto. Entonces le pedían a otro egipcio que les rasque la espalda mientras ellos se rascaban la panza. Pero a este egipcio también le picaba la espalda, por lo que le pedía a otro, y éste a otro más, hasta que se formaba un “trencito” de miles de personas, una rascándole la espalda a la otra.

Cuando el último egipcio no encontró otro, no tuvieron más remedio que “cerrar” el círculo, para que todos tengan quien les rasque la espalda. ¿Y los brujos, preguntó el rab Levinstein? Ah, ellos tenían una ronda aparte para ellos solos!

Barad – Granizo

Llegamos al último grupo de las plagas, las que nos confirman la “unicidad” del Bore Olam en todo el mundo, que como El, no existe nadie más en toda la tierra.

Sabemos que los egipcios fueron famosos por ser idólatras. ¿Qué no adoraban? El río nilo, el faraón, las montañas, el sol, la luna, las estrellas, constelaciones, planetas, en fin, de todo.

Viene Hakadosh Baruj Hu decidido a apagar la “luz” del sol y las estrellas, sus más fuertes competidores después de haber dejado en el camino al río y al faraón…

En la caída del granizo el cielo estaba completamente nublado (aunque según algunos comentaristas, el granizo caía sin nubes, pero de todas formas, había una oscuridad casi absoluta), en la plaga de la langosta, la cantidad y la concentración era tan alta que no se podía ver nada, para la plaga de la oscuridad no hace falta aclarar, y la de la muerte de los primogénitos ocurrió por la noche. En todas ellas, el sol, los astros y las constelaciones “desaparecieron”, para indicarle a todo el mundo que el Bore Olam que gobierna, es Unico.

Granizo como el que cayó en egipto no hubo ni habrá jamás. Comenzaba con truenos y relámpagos, luego temblores de tierra, y finalmente la caída del granizo. No cayó junto con la lluvia, sino solo. El granizo se partía en dos y de dentro de él salía fuego.

Esta bola de fuego se volvía a “partir” en dos, y de su interior salía nuevamente granizo. Durante tres días seguidos cayó ininterrumpidamente este granizo. Toda persona o animal que estuviera al descubierto moría instantáneamente. No quedó árbol en pie, el fuego quemó hasta las raíces. Hasta los caminos se “borraron”, así que si al terminar el granizo alguien quería ir a determinado lugar, no sabía cómo!!!

El rab Levinstein agregó que aquí hubo un “pacto” entre el agua y el fuego. ¿Cómo caía fuego con agua? ¿El agua apagaba el fuego o el fuego evaporaba el agua? Ninguna de las dos cosas, el agua y el fuego hicieron las “paces”, hicieron Shalom a pedido de Hakadosh Baruj Hu!!!

Arbe – Langosta

Moshe Rabenu hace una señal con su bastón y comienza a soplar un fuerte viento del este que trae un “ejército de langostas”. Como dijo el rab Levinstein había “arbe arve!” Tanta era la cantidad, que no se veía nada por ningún lado.

Y las langostas comían todo lo que encontraban en su camino. Si ya casi no quedaba nada después del granizo, ahora ni casi, egipto parecía una tierra desvastada. Y las pocas plantas que pudieron salvarse del granizo, las langostas las arrancaron de raíz, de forma que nunca más podrían volver a crecer.

Antes de llegar la plaga de la langosta, a los egipcios les quedaba una pequeña esperanza, y tenían motivo, todavía, para estar un poquito alegres. El granizo no pudo destruir el trigo y la alfalfa. Pero pasó la langosta y no quedó nada, ni la alegría, que se hizo tristeza muy rápidamente.

Al ver tanta cantidad de langostas, los egipcios tuvieron una gran idea. Juntarlas en barriles, con agua y sal, para tener lo que comer. Hasta tomaron empleados, para juntar más y más, con el propósitos de hacer negocios!!!

Y esto les trajo alegría. Dijo Hakadosh Baruj Hu: ¿Ustedes creen que les traje una plaga para que saquen provecho de ella y se alegren?

Dice el Rambam, el que no cree en que los muertos volverán a la vida es un renegado de toda la Tora!!!

Los egipcios vieron como los muertos volvieron a la vida! Hashem, después de una semana ordenó a las langostas abandonar la tierra de egipto. No quedó una langosta en todo egipto. Hasta las langostas que estaban “muertas” dentro de los barriles sumergidas en agua con sal, esperando a ser vendidas o comidas en el futuro, revivieron y salieron de los barriles, para abandonar la tierra de egipto, como ordenó Hakadosh Baruj Hu.

Joshej – Oscuridad

Seis días de oscuridad, en dos partes. Los primeros tres días “un hombre no vio a su hermano”, o sea, una oscuridad normal. En los últimos tres días, nadie se pudo mover del lugar donde estaba, a causa de la oscuridad. Una oscuridad total, que nosotros no podemos describir ni imaginar. Todos los egipcios quedaron como congelados en el lugar y en lo que estaban haciendo.

El que estaba comiendo, si quedó mordiendo un pedazo de carne, después de tres días sin moverse podemos imaginar el “cuadro”. El que estaba parado no se pudo sentar y el que estaba sentado no se pudo parar.

Y por supuesto, para los hijos de Israel había luz, y los hijos de Israel se pararon al lado de los egipcios, para uno había oscuridad y para el otro luz!!!

Terrible puede resultar vivir seis días en la oscuridad, y ni hablar de los últimos tres días en que no podían moverse.

Además, esa oscuridad tenía otro fin. Mientras los egipcios no veían absolutamente nada, los iehudim revisaron las casas de los egipcios para saber qué podían pedirles en el momento de la salida de egipto, sabiendo cuáles eran sus pertenencias, los egipcios no podían negar que las tuvieran.

Además, en estos días, cuando era de noche para los iehudim, murieron y fueron enterrados cuatro quintos de los habitantes de Israel, los malvados que no querían cumplir con la orden del Bore Olam y abandonar la tierra de egipto.

Makat Bejorot – La muerte de los primogénitos

Cuando los hijos primogénitos de egipto escucharon que Moshe Rabenu le dijo al faraón que esa noche morirían todos los primogénitos, cada uno corrió a su padre y le dijo: “todas las palabras de Moshe se cumplieron, vayamos y echemos a todos los iehudim de nuestra tierra”. Los padres no tenían lo que hacer, entonces los primogénitos fueron a ver a faraón, al que le pidieron que saque a Israel de egipto. El faraón no aceptó, los primogénitos volvieron a sus casas y mataron a sus padres, pensando que así se salvarían. Solamente allí, murieron seiscientos mil egipcios!

Cuando llegó la noche del catorce, los hijos de Israel entraron a sus casas, después de haber hecho el sacrificio del cordero y de “pintar” el marco de la puerta con la sangre del cordero. Cuando llegó la medianoche, se escucharon por todas partes gritos de desesperación. En algunas casas hubo varios muertos, ya que las mujeres no eran “fieles” a sus maridos, y varios de sus hijos eran “primogénitos” de distintos hombres. Y en la casa que no había ningún primogénito, moría el mayor de la casa.

También los egipcios que vivían en el exterior de egipto, murieron, y entre los extranjeros, que como los egipcios, no querían que Israel abandone la tierra de egipto, también murieron sus primogénitos!!!

Los primogénitos que habían muerto tiempo atrás, fueron “arrancados” de sus tumbas por los perros, para que “vuelvan a morir”, debido a la plaga.

Todos los d-ses de egipto fueron “arrasados”. Hasta el cordero, que era venerado por los egipcios, fue sacrificado “por las buenas” por los mismos iehudim, para hacer el sacrificio de Pesaj.

El faraón se levantó de su cama (veamos hasta dónde podía seguir negando la verdad que le mostraba Moshe Rabenu: “se fue a dormir” justo esa noche) y salió a buscar a Moshe y a Aharon para que abandonen junto con todo Israel, la tierra de egipto.

Moshe y Aharon le preguntaron al faraón: ¿acaso somos ladrones que tenemos que irnos de noche? Nosotros saldremos por la mañana. El faraón les dijo: Antes fueron esclavos del faraón, desde ahora son esclavos de Hashem.

El rab hagaon Jaim Arntroi ztz”l nos dice que estas tres bases en las que se agrupan las diez plagas, las podemos encontrar en un versículo todo iehudi dice varias veces al día: “Shema Israel…” Shema Israel, Hashem nos proclama la existencia del Bore Olam. Elokenu, nos dice que El gobierna el mundo. Hashem Ejad nos declara su unicidad.

El rab hagaon Shlomo Levinstein Shlita concluye que las plagas vinieron no solo a mostrar al mundo la existencia, control y unicidad de Hashem. Están para darnos a nosotros un mensaje, a todas las generaciones, que sepamos comportarnos correctamente con nuestros semejantes, de la policía podemos escaparnos, pero no de Hakadosh Baruj Hu, que paga siempre lo justo y siempre para nuestro bien!!!

Compilado de Midrashim, de charlas del rab Shlomo Levinstein y del Lekaj Tov.

http://judaismohoy.com/

Anuncios

LAS PLAGAS DE EGIPTO (Primera parte)

La salida de egipto está mencionada en nuestra Tora más de cincuenta veces! También tenemos un precepto de recordar todos los días la salida de egipto, nos ponemos los Tefilin en la mano y en la cabeza, como para que el recuerdo no se nos “escape”. Y dice el Ramban: muchos preceptos nos hacen recordar la salida de egipto, todo para que “entre” muy dentro nuestro, y para todas las generaciones este gran testimonio, y que no podamos olvidarlo, para no dar lugar a los “renegados” a decir nada en contra de la fe en el Creador.

Hay algo muy especial en la salida de egipto. Dice el “Jinuj” que no haría falta que la salida de egipto esté presente en tantos preceptos ya que es la gran base y la columna fuerte de nuestra Tora y de nuestra fe. ¿Por qué? Porque es una demostración irrefutable de la renovación del mundo, de que existe Un Solo D-s, que quiere y puede, que en su mano está el poder cambiar lo que hay en cualquier momento, como hizo en egipto, que nos hizo señales nuevas y muy grandes. Esto puede hacer callar a cualquiera que pretenda decir algo en contra de nuestra fe…

El dominio de Hakadosh Baruj Hu sobre la Creación fue totalmente demostrado en egipto. Las plagas son una muestra de Su Poder y por eso es tan importante recordarlas, recordar la salida de egipto, para fortalecer más nuestra fe.

El libro “Tenuat Musar” cuenta sobre el rab Israel Misalant ztz”l que llegó en una ocasión al hotel donde solía parar cuando salía de viaje, y de pronto vio que el dueño del hotel se había apartado mucho, pero mucho, del camino de la Tora. Cuando el rab le preguntó el por qué de semejante cambio, el hotelero le contestó que había tenido un par de charlas con un “renegado” que paró en el hotel unos días y comenzó a hablarle sobre “premio y castigo”. Para darle más fuerza a sus mentiras, este hombre sacó de su bolso, un pedazo de carne “no casher” y pregonó: “si es verdad que existe el premio y el castigo, cuando esta carne entre en mi garganta, que la misma carne me haga morir atragantado…” Introdujo la carne en su boca, se la comió a la vista de todos y no le pasó nada… Terminó de comer y dijo con total desvergüenza: “ya ven, nadie supervisa nuestros actos…”

Desde ese momento, terminó de contar el dueño del hotel, quedé “confundido”, toda mi fe se derrumbó… (es conveniente aclarar que su confusión fue un error, ya que no podemos esperar que Hashem castigue los pecados en forma inmediata, por el contrario, con Su Piedad y Su Favor siempre intenta no castigar y espera nuestro verdadero arrepentimiento).

Rabi Israel no quiso ahora contestarle al hotelero, pensó que debía esperar una oportunidad especial para contestar, y sabía que esa oportunidad llegaría en cualquier momento. No pasó mucho tiempo, sólo algunas horas, y la hija de este señor volvió muy contenta a casa, porque se había graduado con dos “sobresalientes” en la escuela, uno en “matemáticas” y el otro en “canto”. Cuando escuchó esto, el rab llamó a la niña y le pidió que le cante algo, para ver qué tan buena era y si realmente merecía esa calificación. La niña le dijo al rab que no cantaría nada, que la nota obtenida era “suficiente” prueba de que ella tenía condiciones. El rab mandó a llamar al padre y le dijo que su hija era muy maleducada.

Cuando el padre le preguntó a la hija qué ocurría, la niña dijo: tengo un diploma, ¿acaso tengo que cantarle a todo el que me pida porque no creen en lo que dice mi diploma? Esto le pareció al padre una buena respuesta y aquí rab Israel supo que era “su momento” para hablar: La respuesta de tu hija es tu respuesta a ese “renegado” que te hizo tambalear. Hakadosh Baruj Hu demostró Su Fuerza, Su Control general y particular a todos los pueblos, por medio de los milagros que todos vieron en la salida de egipto. Este es el mejor “documento” que atestigua mejor que cualquier testigo sobre la base de la fe. Por supuesto que aparte de esto, también hay en la historia muchas más demostraciones, como el caso en que estuvo Eliahu con los falsos profetas en el monte Carmel, o lo que sucedió en los días de Mordejai y Ester, y muchos más… ¿Acaso podemos que pedirle al Bore Olam, que cuando un “salame” se come algo “taref” lo estrangule en el momento para demostrarnos que hay juicio y hay Juez, sólo porque él no cree en los “documentos”?

Por todo esto, vemos que hay una santa obligación y a su vez un gran mérito: reflexionar y repasar cada año sobre los milagros que sucedieron en egipto y así fortalecer nuestra fe, que es algo muy necesario en el transcurso de toda nuestra vida.

El “Keli Iakar” y el “Malbim” nos explican detallada y espectacularmente la clasificación que hizo rabi Iehuda a las diez plagas: “Detzaj Adash Beajab”.

Antes de comenzar con la plaga de la sangre, la primera del primer grupo, está escrito “…para que sepas que Yo Soy Hashem”. Las tres primeras plagas, “Detzaj” vienen a enseñarle al faraón, y a nosotros, en todas las generaciones, que hay un Bore Olam, que existe. Y también es una respuesta al faraón, que había preguntado “¿quién es Hashem, para que yo tenga que escuchar su voz?” (Shemot 5,2), una respuesta clara a una pregunta sin sentido.
Para la primera plaga del grupo “Adash”, la plaga de las fieras, tenemos el siguiente prólogo, dice el versículo: “…para que sepas que Yo Soy Hashem, El que domina la tierra”. ¿Vos, faraón, creés que gobernás el mundo? Hakadosh Baruj Hu le responde: El mundo lo gobierno Yo!
Y después de que entendimos que Hashem existe y tiene control sobre el mundo, sepamos, como introducción al tercer grupo de plagas, “Beajab”, “…que no hay nadie como Yo en toda la tierra”. Antes de la caída del granizo, Hashem le enseña al faraón su categoría de unicidad, con el grito “no hay otro fuera de El”.
Veamos ahora, como Jazal nos explican cada una de las plagas de egipto, para fortalecer nuestra fe y entender…

Sangre-DAM

El rio Nilo, era una de los tantas idolatrías de la antigüedad, pero, para el faraón y para todo egipto, era una de las principales.

Por eso, Hakadosh Baruj Hu, lanza su primera “bomba”, su primera plaga, para demostrar que hay un Unico D-s que gobierna también sobre el del faraón y sus ídolos.
Aharón Hacohen golpea con su vara las aguas del río, a la vista del faraón y todos sus sirvientes, y una enorme cantidad de agua se transforma instantáneamente en sangre. Pero no solamente se veía el agua como sangre, sino que el agua se “transformó” completamente en sangre, se veía como sangre, se olía como sangre y tenía gusto a sangre, por eso murieron todos los peces…

Y no todo terminó en el río, en ese mismo momento, todas las aguas de egipto se transformaron en sangre, los ríos, lagos, tanques, los vasos, hasta el agua que corre por dentro de los árboles, hasta la saliva dentro de la boca…

Puede resultar muy difícil para nosotros imaginar lo que es vivir sin agua, y más si donde debería haber agua hay sangre. Una verdadera situación de emergencia. No había una gota de agua para tomar, para cocinar, para lavarse. En todo lugar de egipto en que hubo en algún momento agua, ahora había sangre. Los egipcios, con desesperación, buscaron nuevas fuentes de agua, nuevos manantiales, cavaron pozos cerca del río, y nada…
Y los egipcios, de pronto, vieron que los iehudim sí tenían agua. Eso los “golpeó” más fuerte y les demostró que los iehudim “tienen” un Bore Olam. No tuvieron alternativa, fueron a pedirle agua para tomar a los iehudim. Los egipcios llenaban sus jarros, volcaban el agua de los recipientes de los iehudim. Ni bien terminaban de llenar su jarro y lo separaban del recipiente del iehudi, veían que sus jarros estaban llenos de sangre.
Al ver esto, los egipcios pidieron que sean los iehudim los que llenen sus recipientes, pero tampoco servía, al pasar a manos del egipcio todo se hacía sangre.

Un egipcio tuvo una idea brillante, le dijo a un iehudi: vamos a tomar los dos del mismo vaso (con una “pajita” cada uno, y no hagas como si tomás, keilu, tomá de verdad, agregó el rab Shlomo Levinstein Shlita). Y la idea brillante no fue brillante, el iehudi tomó agua y el egipcio tomó sangre!!!

Unicamente pudieron tomar agua después de “comprar” el agua a los iehudim. Por eso está dicho en el Midrash Raba (Shemot 9,9) que la plaga de la sangre enriqueció a Israel.

El hecho de que de un mismo vaso, el iehudi tome agua y el egipcio sangre, es una demostración fehaciente de que “todo fue creado con Su Palabra”. Toda la inmensidad de la Creación, en general, hasta una gota de agua, en particular, sale de la Palabra del Bore Olam. Por eso, quien pudo decir que tenía agua en su vaso, vio como el agua pasó a ser sangre. Todos vieron que hay una “Fuerza” superior, mucho más poderosa que lo que el faraón y su pueblo suponían.

Ranas-TZFARDEA

Después de que el faraón pudo ver como existe Hakadosh Baruj Hu, y que además destruyó a su adorado D-s, llega la plaga de las “ranas”, para demostrar que su “gran adoración”, además de estar golpeado, está totalmente sometido al Bore Olam, y cumple su orden haciendo subir ranas de su lecho para que cubran toda la tierra de egipto.
Y esto ocurre, precisamente, después de que el faraón profana el Nombre de Hashem y dice “…no sé quién es Hashem” (Shemot 5,2), viene ahora el mismo río, su propio ídolo, y le informa al faraón que sería bueno santificar el Nombre de Hashem. El mismo río saca de su interior cosas que demuestran la existencia del Creador, y las ranas, santifican el Nombre de Hashem ingresando hasta en los hornos de las casas de los egipcios…

“Y subió la rana”, Jazal nos dicen que una sola rana, bien grande, salio del río. Los egipcios la vieron, y se propusieron golpearla hasta matarla, pero al golpearla, comenzaron a salir de ella montones de ranas. Los egipcios corrieron tras ellas, las golpearon, y de cada una de ellas, salieron ranas a montones hasta cubrir todo egipto de ranas.

La biología nos enseña sobre la vida de las ranas. Habitan en lugares muy húmedos y durante el día, suelen ocultarse y no mostrarse, ya que son un alimento fácil para otras especies. Pero las ranas de egipto cumplían con la orden del Bore Olam, por eso andaban por lugares secos y a la luz del día. Toda la tierra de egipto se llenó de ranas, no existía un rincón en todo egipto donde no se escuchara el ruido que hacían. Al principio subieron y fueron al palacio del faraón, ocuparon su cuarto, su trono y también su cama. Después fueron a las casas de los sirvientes del faraón y por último se multiplicaron en todas las casas. No solamente entraron en las casas de barro y ladrillos, también en las casas que se consideraban herméticas, cubiertas de mármol, pudieron entrar, gracias a la orden que “las ranas le dieron al mármol”: hacenos un lugar para entrar, que estamos cumpliendo el pedido del Bore Olam. Y se hicieron agujeros en el mármol y las ranas pasaron a través de ellos y subieron a las casas (Midrash Raba, Shemot 10,4).

Cuando un egipcio servía un vaso, éste estaba lleno de ranas. Cuando una egipcia amasaba y preparaba el horno, las ranas entraban en la masa y se la comían, y después ingresaban al horno. Nos cuenta el Midrash Hagadol que le dijeron al faraón que se ponga los mejores atuendos reales para recibir a la gente más distinguida del país. En ese momento, subieron las ranas y entraron por la parte trasera del cuerpo del faraón y salieron por su boca. Lo mismo hicieron después con toda la gente. Y una rana, desde el intestino del faraón hablaba y desde los intestinos de la gente las demás contestaban. La rana preguntaba: ¿cuándo saldremos de acá?, y una rana le decía a su compañera: no saldremos hasta que venga el hijo de Amram (Moshe Rabenu) y haga un rezo por nosotras. Por eso el faraón llamó a Moshe y a Aharon. Así sufrían los egipcios esta plaga, llenos de vergüenza!!!

Piojos-KINIM

La tercera de las plagas que atestigua sobre la existencia de Hashem, es la plaga de los piojos. Vinieron los mismos “Brujos” y dijeron: “éste es el dedo de Hashem”, con lo que reconocieron su existencia y coronaron al Bore Olam. Y este fue un reconocimiento más valioso que cientos de testigos, los brujos, que eran las personas más poderosas y sabias del país más fuerte de la tierra, reconocen a toda voz que esta plaga viene directamente de Hashem.
El “Tana debe Eliahu” escribe que había catorce clases de piojos, de día y de noche, que “pinchaban” a las personas y a los animales. El Malbim agrega que ningún remedio hacía efecto sobre ellos, y que no duró una semana como todas las plagas, sino que continuó durante toda esa generación. También toda la tierra de egipto estaba cubierta de piojos…
A %d blogueros les gusta esto: