YOM KIPPUR

12043063_10207689399132604_8590654943561263199_n

YOM KIPPUR

12043080_10207689394772495_6557309637436005445_n

YOM KIPPUR

Que, BH, pasemos un buen ayuno de Kippur y seamos confirmados y sellados en los libros de la vida, la salud, la felicidad, la paz y la prosperidad. Amén

11260573_10207689394572490_5037853365721997183_n

YOM KIPUR 5774 (2013)

Yom Kipur 5774 Comenzara B.H. el Viernes 13 de Septiembre de 2013, antes del anochecer y se prolongara hasta la salida de las estrellas del Sabado 14 de septiembre (rogamos por favor consulten los horarios exactos para sus lugares de residencia, dada la grandeza del dia).

Queremos hacerles llegar nuestros deseos de que H.K.B.H. nos SELLE a todos en los libros de la Vida, la Torah, la Salud, la Alegria, la Parnasa (sustento) para un año lleno de Torah, Mitzvot y Maasim Tobim, Amen.

Asi mismo, desde aqui solicitamos Mehila (perdon), por si bien por accion u omision, bien de hecho o de palabra pudimos haber ofendido o dañado a alguno de nuestros seguidores o lectores. Gracias.

index(3)

YOM KIPUR 5774: ¿Por qué está consultado el reloj?

6524062-hombre-de-negocios-mirando-el-reloj-fondo-negro(por Rab Daniel Oppenheimer http://www.ajdut.com.ar)

El ambiente del aula estaba tenso. Se palpaba el nerviosismo de los alumnos. Frente a ellos, las hojas del examen que definía el ingreso a la muy cotizada escuela. Los ojos del profesor los controlaban para que no miraran las hojas de los vecinos, y una y otra vez éste se negaba a explicar las difíciles preguntas del cuestionario. De pronto sonó el timbre que marcaba el fin de la hora… “¡¡¡Ssss!!! ¡¡¡Ay, no, me falta un montón!!!” se escuchó de uno y de otro lado del aula. Los alumnos desesperados miraban cuántos puntos les quedaban por resolver. No hubo merced. Hubo que entregar las pruebas.

La sinagoga estaba atestada de gente en los últimos minutos finales de Iom Kipur. Habían llegado a las últimas páginas del Majzor. El Baal Tokea posicionó el Shofar en la boca para que su sonido se escuchara claro y con fuerza. De repente, se suscitó una discusión terrible. “¡¡¡Ssss!!!” decía el corazón que sentía el vacío ante el inminente alejamiento de la Presencia Di-vina. “¡¡¡Ay, no!!!, estuve esperando todo el año esta oportunidad y se me está escapando de las manos”. Por otro lado, el estómago, que ya no quería más de lo mismo, se rió. “¡Basta, che, parála! ¡Tengo hambre!”.

Si nunca escuchamos esta polémica, es porque aún nos falta entender de qué se trata Iom Kipur. Si sólo conocemos el reclamo del estómago, que espera que Iom Kipur se acabe pronto, es porque nuestro “judaísmo” está sintonizado a la comida (comida idish, varénikes, knishes, mahude y baklawa). (¿Qué es lo que habíamos leído en el Majzor al comienzo de Iom Kipur? “Shehejeianu, VeKimanu…”, agradecemos a Ti D¨s que nos permitiste vivir, nos mantuviste, y nos hiciste llegar hasta este día… ¿y ya comenzaste la cuenta regresiva para que se vaya? – ¿no nos dijo mamá que a las visitas no se les pregunta cuándo se van?)

Si bien este día es efectívamente el Iom HaDin (día del juicio), no son “días terribles” en la connotación que muchos le dan. Los Sabios de la Mishná (Taanit) nos dicen que “no hubo días alegres para Israel como… y Iom HaKipurim”. Los días que se extienden desde el comienzo del mes de Elul hasta Iom Kipur, se denominan los Iemei Ratzón (días de acercamiento y de buena predisposición). Cuando el pueblo de Israel estaba en el desierto y, a pocas semanas de su “boda” con el Todopoderoso, construyó el becerro de oro, Moshé suplicó a D”s durante 40 días y al cabo de este período, D”s le encomendó preparar las nuevas tablas de la Ley (Shnei Lujot HaBrit). Finalmente, estas fueron entregadas por D”s en Iom Kipur, cuando la reconciliación con el pueblo fue total.

¿Hay, acaso, algún momento más oportuno en el año para celebrar la reconciliación anual personal con el Creador?

La noción del “miedo” de lo que D”s nos haga o entender Iom Kipur como un día triste (“días terribles”), o que el ayuno sirviera como medio de sufrimiento para expiar los pecados, no tiene base en el judaísmo. Los paganos, quienes tejían historias de infidelidad, violencia, rencor y venganza alrededor de los dioses que ellos mismos fabricaban, obviamente les sentían terror, se privaban y les “sacrificaban” hasta sus propios hijos para “calmar su ira”. Los judíos no tenemos “sacrificios”. Sí existe la idea del “Korbán”. Esta palabra proviene de “karov” (cercano) y significa un medio para sentirse próximo a D”s. “Acaso deseo Yo la muerte del malvado? Sinó que vuelva de su mal camino y que viva” (Rezo de neilá). D”s, quien nos brinda nuestro sustento con amor, dándole un sabor distinto a cada fruta y papilas gustativas para poder gozar aquel sabor, sin duda no es sadista ni nos pide masoquismo.

Por lo tanto, rezamos al “Kel Melej ioshev al Kisei Rajamim” (D”s, Rey “sentado” sobre el trono de la misericordia). Cuando decimos que D”s se “sienta”, queremos afirmar que Él se detiene en cada caso para analizar la posibilidad de que le demos los humanos para favorecer el juicio mediante actos de bondad por parte nuestra que nos hagan merecer la misericordia. D”s no aplica el “gatillo fácil”. Justamente todo lo contrario es lo exacto. Reconociendo nuestros errores (Vidui), arrepintiéndonos y tomando la firme decisión de no volver a cometerlos, podemos borrar el mal pasado.

¿Existe el temor? ¡Sí! El temor de perder esta preciosa oportunidad. El temor de malgastar el tiempo mirando el reloj para ver cuánto falta para que se termine el ayuno…

¿Por qué, entonces, el ayuno? ¿Por qué, entonces, la abstención de tareas? El judío no sólo reconoce los errores con palabras que recita en su confesión, sino que, a su vez, demuestra con los hechos que, mediante sus pecados renunció y perdió tanto su derecho a gozar de este mundo como así también su derecho a aportar al mismo creativamente. Hay así una abstención en Iom Kipur de goces mundanos y, por otro lado, inhibición de las tareas creativas vedadas en Shabbat. Al mismo tiempo, ruega a D”s que le dé otra oportunidad para rehacer su vida arrepintiéndose de sus fallas. (R. Sh. R. Hirsch).

El Vidui (confesión) cumple la función de concientizar al judío de los errores que con su “amnesia activa” prefirió guardar en el olvido (las “barrió debajo de la alfombra”). El versículo le dice que “mejasé‚ psha-av lo iatzliaj” (es inútil esconder las falencias de ojos de su propia conciencia – ¿a quién va a engañar… a D”s? ¿Por qué será también que la memoria no nos falla respecto a las ofensas ajenas a nuestra persona, y sí se olvida nuestras propias agresiones?…

Asimismo, Iom Kipur posee un elemento de “Hitbatlut” (auto-anulación) frente a la autoridad de D”s a Quien desafiamos cada vez que optamos por el mal a pesar de conocer que contradecimos Su voluntad. Al transgredir, repetimos el pecado del primer hombre, a quien la serpiente sedujo con la idea que al comer del árbol prohibido sería “conocedor (la autoridad que define) del bien y del mal”. En Iom Kipur, nos agachamos totalmente sobre nuestras caras extendiéndonos sobre el piso en un acto de total sometimiento a la autoridad Di-vina, a la cual hemos desafiado. (R. Scheinman/The Jewish Observer).

No obstante, no siempre Iom Kipur expía. No perdona a aquel que especula de antemano con el perdón de D”s, ni se acepta la devoción de aquel que recurre a D”s sin haberse reconciliado con las personas a quienes agravió. En este último caso, debe pedir perdón a quien fue objeto de su agresión y recién luego acudir a D”s. Pedir perdón no es humillarse. Es demostrar que uno es hombre y reconoce sus falencias. No reconocer, es signo de soberbia y altanería. Por otro lado, se debe ser generoso en otorgar el perdón. No hacerlo, es sinónimo de “guardar rencor”. En momentos de invocar la misericordia Di-vina, qué mejor que demostrar que esa cualidad la aplicamos nosotros mismos con nuestros congéneres y no somos hipócritas ni tenemos “doble discurso”.

¿Mucha tarea para un sólo día? Y… sí. Pero es el más importante del año. No consulte tanto el reloj, y si escucha a una persona que cuando suena el Shofar se asusta y dice “¡¡¡Ssss, Ay, no, aun no terminé, esperen un poco más!!!”, no se extrañe. Simplemente, comenzó a entender de qué se trata Iom Kipur.

Rab Daniel Oppenheimer

http://www.tora.org.ar/

Gmar Jatima Tova leKulam גמר חתימה טובה לכולם

YOM KIPPUR: MENSAJE 2011

YOM KIPPUR COMIENZA EL VIERNES 7 DE OCTUBRE POCO ANTES DE LA PUESTA DEL SOL Y ACABA EL SABADO 8 DE OCTUBRE DE 2011 TRAS LA SALIDA DE LAS ESTRELLAS (Para saber las horas exactas, consulte su calendario o pregunte a su Rabino)

QUEREMOS DESDE ESTA PÁGINA PEDIR MEHILÁ (PERDÓN)A TODOS NUESTROS AMIGOS, LECTORES Y VISITANTES, POR SI ALGUNA VEZ PUDIMOS HACER ALGO DE FORMA INVOLUNTARIA QUE LES HUBIESE OFENDIDO DE PALABRA, POR ACCION U OMISIÓN, MEDIANTE ALGUNA DE NUESTRAS PUBLICACIÓNES O COMENTARIOS.

ASÍ MISMO QUEREMOS DESEAR A TODOS UN BUEN AYUNO DE KIPPUR Y QUE COMO RESULTADO DEL MISMO CON NUESTRAS ORACIONES Y NUESTRA AFLICCIÓN HASHEM NOS INSCRIBA Y SELLE PARA LA VIDA Y LAS MITZVOT, LA BERAJA, LA SALUD, LA ALEGRÍA, LA FELICIDAD Y LA PROSPERIDAD. AMEN

YOM KIPPUR (XVI): Un día de perdón y pureza

YOM KIPPUR COMIENZA EL VIERNES 17 DE SEPTIEMBRE POCO ANTES DE LA PUESTA DEL SOL Y ACABA EL SABADO 18DE SEPTIEMBRE DE 2010 TRAS LA SALIDA DE LAS ESTRELLAS (Para saber las horas exactas, consulte su calendario o pregunte a su Rabino)

QUEREMOS DESDE ESTA PÁGINA PEDIR MEHILÁ (PERDÓN)A TODOS NUESTROS AMIGOS, LECTORES Y VISITANTES, POR SI ALGUNA VEZ PUDIMOS HACER ALGO DE FORMA INVOLUNTARIA QUE LES HUBIESE OFENDIDO. ASÍ MISMO QUEREMOS DESEAR A TODOS UN BUEN AYUNO DE KIPPUR Y QUE HASHEM NOS INSCRIBA Y SELLE PARA LA VIDA Y LAS MITZVOT.

Iom Kipur es el aniversario de un acontecimiento que da una cierta visión e inspiración a todos nosotros. Al comienzo de la historia judía nuestro pueblo dejó Egipto triunfante y marchó hacia el Monte SINAI para la cita más trascendental de lo historia: la mañana en que tuvieron la Revelación y escucharon los Diez Mandamientos. Menos de seis semanas después, estaban bailando alrededor del Becerro de Oro y Moisés destruyó las Tablas de los Diez Mandamientos. La nación estaba bajo la espada amenazante de la ira Divina por haber traicionado la confianza de D’s.

D’s perdonó a Israel después de varias semanas de oración y arrepentimiento, y Moisés subió nuevamente para recibir las segundas Tablas de la Ley. Una vez más bajó del Monte con las Tablas, pero esta vez se encontró frente a un pueblo feliz de haber obtenido el perdón divino, arrepentido por haber caído tan fácilmente y decidido a pasar todas las pruebas a que fuese sometido en el futuro para probar su lealtad.

Moisés volvió al campamento de Israel un décimo día de Tishré. Fue el día en que D’s dio su perdón por una trasgresión que aún no logramos comprender. Fue el día que aún nos recuerda el mensaje de que el hombre no debe nunca perder la esperanza, no importa cuan grave haya sido su pecado. El hombre puede haber perdido el afecto de sus seres queridos, sus amigos y consejeros, pero D’s sigue esperando ansiosamente su arrepentimiento y la oportunidad de poder perdonarlo.

Como dijo el Salmista, “Aunque mi padre y mi madre me han dejado, el Señor me recogerá” (Salmos 27:9) Ese día se convirtió en el primer Iom Kipur, el primer Día de Perdón y D’s decidió que el décimo día de Tishré fuese el día del año en que El escucharía las plegarias, el remordimiento y los cambios del corazón.

Examinemos el significado del Iom Kipur, ese llamado a arrepentirse y confesar. Intentemos, brevemente, aislarnos de los condicionamientos de la sociedad moderna y de su actitud cínica y condescendiente hacia todo lo que es espiritualidad y misión religiosa. Intentemos comprender el Iom Kipur como nos lo enseñaron nuestros Sabios.

Arrepentimiento, un regalo de D’s

La palabra hebrea para pecado, “Jet” significa literalmente, una falta de algo, una disminución. El acto de pecar en sí degrada al pecador. Lo hace ser un ser humano inferior. Engendra dentro de su corazón un sentimiento de indiferencia hacia el mal, una tolerancia hacia el mal, un gusto por el mal y, posteriormente, un rechazo del bien,

Un diabético con un apetito incontrolable por los dulces llegará al razonamiento de que una vida sin goce no es vida, y se irá destruyendo poco a poco. El empresario que fue una vez honesto, pero cae constantemente en la tentación, se convencerá de que los negocios son una selva donde todo aquél que entra acepta la posibilidad de que puede ser engañado.

El pecador cambia. Sus acciones lo deshonran. Su alma es destruida y degradada. Una mente corrompida es incapaz de deleitarse espiritualmente; es como un pulmón canceroso que no logra inhalar aire para fortalecerse.

Si se da a un niño un martillo y clavos para que juegue, y los usa para perforar los vidrios de las ventanas, se los quitarán inmediatamente. ¿Puede un niño acaso defenderse insistiendo en que sólo quebrará algunos vidrios chicos y que se abstendrá de romper cristales caros? Por supuesto que no. Entonces, ¿por qué debe permitirse el pecador asirse a la vida y usarla para burlarse de la voluntad de su Creador? Una mente pura debe sentirse ofendida con sólo sugerir que el pecador puede escapar con una simple palmada o una promesa para el futuro.

Pero existe una salida, que D’s mismo nos ha proporcionado; es quizás el don más maravilloso que nos haya dado, porque sin él, el hombre no podría volver a levantarse después de una caída. Su naturaleza humana lo tiene condenado a caer. Sin embargo, el pecador tiene la posibilidad de rehabilitarse, de quedar inmaculado. “Dejemos que el pecador se arrepienta y sea perdonado”, nos dice D’s: “Shuvu elai veashuva alejem”. “Volved a Mí y Yo volveré hacia vosotros”, dice Hashem (Malají3:7).

D’s nos pide que volvamos a El y nos promete, “volveré a vosotros”. Consuma nuestro arrepentimiento, porque el hombre por sí solo no puede lograr un perdón total. Sin la misericordia de D’s seguiría llevando sus pecados en el alma. Si no hubiese pecado nunca, podría no sentir la tentación de hacerlo, porque el pecado no sólo no hubiese sido parte de su deseo, sino tampoco de su experiencia. Sin embargo, una vez que se ha perdido la inocencia, no podría nunca recobrarse si no fuese por la seguridad que nos da D’s de recibir a todo penitente e implantarle “un nuevo corazón y espíritu” (Ezekiel 36:26).

Elementos de arrepentimiento

El gran Rabino lona (uno de los grandes sabios del siglo XII, autor del “Shaaré Teshuvá”, ‘Pórticos del arrepentimiento’) nos da una lista con 20 componentes de arrepentimiento de los cuales dos son primordiales:

1) Tener remordimiento por el pasado.
2) No volver a pecar en el futuro.

Al tener remordimiento por el pasado, el pecador muestra que ha tomado la decisión de ser mejor, y esto debe primero acontecer en la mente. Al mostrar su remordimiento, la persona logra un primer paso hacia el arrepentimiento. Sin embargo, al no volver a pecar en el futuro, la persona muestra que su resolución fue real. Puede que tenga nuevamente la oportunidad de pecar. Pueden darse las condiciones, puede sentirse tentado, pero el penitente se niega a hacerlo. Al no cometer el acto, prueba que su resolución fue firme.

No obstante, si la persona peca constantemente, el camino hacia el arrepentimiento es un poco distinto. Este tipo de pecador habitual debe primero encontrar alguna forma de dejar el pecado antes de poder mostrar un verdadero remordimiento por el pasado. Si aún está atrapado en un pecado que comete habitualmente, su remordimiento por el pasado no será sincero. Debe comenzar por dejar el hábito de pecar para poder luego proceder con el proceso de arrepentimiento que describimos anteriormente.

Iom Kipur – Pureza y Confesión
(Esta sección de nuestro artículo se basa en Ohr Gedalyahu, de Harav Gedalyah Schorr).

Obtener “PERDÓN” y “PUREZA” son dos procesos diferentes. Nuestra primera meta en Iom Kipur es ganarnos la misericordia de D’s para que no nos castigue por nuestras malas acciones pasadas. Esto es lo que llamamos, “Capará” (perdón). Requiere, por supuesto, de un arrepentimiento sincero, ¿Porqué debiera D’s dejar que un año o toda una vida de pecado no recibiese lo merecido? El perdón (“capará”), requiere a lo más, como lo expresa el Talmud, una voluntad tan firme que D’s, quien conoce todos nuestros pensamientos ocultos, pueda atestiguar la verdadera sinceridad del penitente. Este es el tipo de arrepentimiento que merece “capará”, la decisión de D’s de no castigar.

Sin embargo, con esto no se logra “Tahará” (pureza), porque la persona misma aún no ha cambiado. Su discernimiento intelectual sobre el bien y el mal como su autodisciplina pueden ser lo suficientemente firmes como para impedirle cometer un pecado, pero aún sigue manchada por toda una vida de pecado, por un efecto acumulativo de una exposición prolongada a una cultura común, a una asimilación dentro de la sociedad, a encuentros diarios con un medio ambiente cínico, con clientes poco escrupulosos, con público, con socios, con esa necesidad que se tiene de reír, alegrarse y chacotear con los compañeros y colegas. Por lo tanto, incluso después de habernos arrepentido y ganado el perdón divino, nos sentimos tentados por los viejos pecados. Logramos ciertamente vencer la tentación -y esto es un logro maravilloso- pero sólo aquéllos que son realmente puros no son atraídos por la tentación.

¿Qué es esa meta tan inalcanzable que llamamos pureza?
La pureza es la búsqueda del propósito para el cual D’s nos creó. El hombre debe mostrar toda su vida que cada una de sus acciones, cada uno de sus pensamientos, cada pedacito de su vida tiene como meta lograr ese propósito. Es sin duda una ardua tarea, permanente, eterna. Para ello tenemos Iom Kipur; es nuestra fuente de pureza. Nos permite volver a emprender nuestra búsqueda y nos proporciona las condiciones espirituales para lograrlo.

Es un mandamiento positivo de la Tora hacer que el hombre eleve su espíritu hacia el arrepentimiento en Iom Kipur; dice… “Deberás purificarte de todos tus pecados ante HASHEM” (Shaaré Teshuvá 2:14).

En Iom Kipur tenemos la obligación de elevar nuestra alma. Hay otra palabra clave en el pasaje anterior: Rabeinu Iona cita el verso en que se dice que Iom Kipur es especialmente un día de purificación. Todo pecado consiste en un hecho y la actitud que lo fundamenta. Así como el hombre tiene mayor control sobre sus manos que sus ojos, sobre sus actos que su imaginación, es más fácil para él evitar pecados en hecho y arrepentirse de hechos pecaminosos que evitar y arrepentirse de pensamientos pecaminosos (Shaaré Teshuvá 3:26). Iom Kipur, día de pureza, nos otorga la posibilidad de desarraigar estas actitudes y pensamientos. Según nuestros sabios, es evidente que cuando la Tora ordena alguna norma, D’s nos proporciona los medios para alcanzar el objetivo requerido. Si a un judío se le ordena purificarse en Iom Kipur, se le dan los recursos para lograrlo; Iom Kipur es un día que irradia un aire de santidad único; ese día emana el potencial de pureza que necesitamos.

¿Qué tiene Iom Kipur para que emane tanta pureza? Rambam (uno de los grandes sabios del siglo XII) nos da una visión al respecto:
Existe otro mandamiento aún más positivo para Iom Kipur. Debemos abstenernos de comer y beber. Se nos prohíbe tomar baños, aceitar nuestro cuerpo, usar zapatos y la relación conyugal. Es un mandamiento positivo abstenernos de todo esto, así como se nos ordena no comer. (Hiljot Shevitat ‘Asor 1:4,5).

Un día de descanso

Vale la pena destacar que RAMBAM no habla de Tzom (ayuno), o Inuy (aflicción). Describe la aflicción de comer en Iom Kipur como una “abstención”, un “descanso”. Es como si la comida, la bebida y los demás actividades fuesen experiencias penosas de las cuales nos libramos en Iom Kipur. De hecho, si comprendemos bien el significado de Iom Kipur, nos damos cuenta de que es realmente un día de “descanso”. Las actividades que se nos prohíben en Iom Kipur representan la prescindencia de la parte animal, de esa asociación cuerpo-alma que constituye al hombre. La “pureza” requiere la supremacía del alma y de la mente; es por ello que es necesaria esta prescindencia.

El ayuno en Iom Kipur no tiene como propósito la autoaflicción. Iom Kipur no es como Tishá Beav un día de tragedia y luto. La esencia de Iom Kipur es trascender las limitaciones, Iom Kipur es un día en que los judíos alcanzan la condición de ángeles. Es voluntad de D’s que, cuando alguien comienza a arrepentirse, le otorga un perdón muy superior al que podría ser capaz de merecer con sus propios esfuerzos. Cualquier esfuerzo sincero, aunque mínimo, es ampliamente recompensado, porque es voluntad de D’s que el servicio de Iom Kipur permita ganar la entrada de Israel al mundo de los ángeles.

La confesión verbal

Viduy (confesión) es inseparable de teshuvá (arrepentimiento). Según Rambam (Hiljot Teshuvah 1:1), el mandamiento de la Tora que nos ordena arrepentimos, menciona explícitamente una confesión, no un arrepentimiento (Números 5:6.7). Por lo tanto, está claro; no puede haber arrepentimiento salvo que vaya acompañado de una confesión verbal. ¿Pero por qué se necesita esa confesión verbalmente, las emociones y el intelecto, el remordimiento por el pasado y la resolución de no volver a pecar en el futuro?

Como el hombre es un ser inteligente, que piensa, que tiene imaginación, pasa constantemente por su mente todo tipo de pensamiento , incluyendo el remordimiento y la auto-superación; pero estos últimos no duran, Para que sus pensamientos tengan un significado duradero, debe transformarlos en palabras, porque es un proceso que culmina cuando se expresan y aclaran las ideas. No es tan fácil como parece. En general, a la gente le es extremadamente difícil admitir abiertamente que ha cometido un error. Buscamos excusas. Nos negamos a admitir la verdad. Echamos la culpa a otros. Negamos lo obvio. Nos distinguimos por nuestros razonamientos. Pero aquel que se detiene a pensar y “arranca” de su corazón la verdad, “he pecado”, ha realizado algo muy importante, muy significativo.

Cuando el rey David pecó con Bathshéva(Betsabé), D’s mandó al profeta Nathán para amonestarlo. El profeta no escatimó sus palabras. Sin tacto ni delicadeza reprendió a su rey (Samuel II 12:1-12). Cuando termina el sermón hay un espacio en blanco en el texto escrito. Luego David contesta con sólo dos palabras, “He pecado ante HASHEM”. Nathán contesta entonces, “(Si así fue), D’s te ha librado de tu pecado y no morirás”.

El Gaón de Vilna (gran sabio que vivió hace 200 años) explica el significado de ese espacio en blanco antes de la respuesta del Rey David. Hubo un silencio después de las duras palabras de Nathán. David tenía una profunda lucha interior. Podría haber justificado su acción porque, según dice el Talmud, técnicamente, no había pecado (Tratado Shabat 56a). Al examinar la acusación de Nathán en silencio, se sintió consumido por una inmensa agitación emocional -¿Debía acaso ignorar su condición real y admitir que el profeta tenía razón? Finalmente, tomó su decisión: “He pecado”.

La respuesta de David es considerada como un prototipo de confesión y arrepentimiento, tanto por su breve contestación a Nathán como por su extensa confesión y plegaria a D’s (Salmos 51); la citan en obras clásicas como Shaaré Teshuvá, considerándola un modelo de arrepentimiento: pensamiento serio, admisión franca del error, y expresión verbal de cómo nos hemos extraviado y a dónde queremos llegar. Esto es viduy (confesión).

El último día de los Diez Días de Arrepentimiento depende de nosotros. D’s espera nuestra respuesta a su llamado y anhela perdonarnos y bendecirnos. ¿Podemos someternos a una auto-evaluación, al arrepentimiento, a una confesión, al largo camino que debemos seguir para alcanzar nuestra pureza? Podemos, sí. Comencemos entonces

YOM KIPPUR: MENSAJE

Desde Keter le Israel queremos pedir a todos nuestros lectores, amigos y seguidores MEHILA (perdón) por si por acción u omisión les hemos podido ofender.
Así mismo, imploramos a H.K.B.H. que reciba nuestras oraciones, ruegos y suplicas asi como nuestro arrepentimiento y que NOS CONFIRME EN LOS LIBROS DE LA VIDA, LA BERAJA, LA SALUD, LA ALEGRÍA, LA FELICIDAD Y LA PROSPERIDAD. AMEN

YOM KIPPUR (XV): RESUMEN

“Y le dijo el Eterno a Moisés: Y el día diez del mes séptimo, será de expiación (Yom Kipur), de sagrada convocación para vosotros. Os afligiréis y brindaréis una ofrenda al Eterno. Y no haréis labor alguna ese día, porque es día de expiación de vosotros ante el Eterno, vuestro D-os. Quien no se afligiera en ese día, será extirpado de su pueblo. No haréis labor alguna. Será estatuto para todas vuestras generaciones, donde quiera que habitáreis, a partir del crepúsculo del día nueve del mes y hasta el atardecer del día siguiente” (Vaikrá 23:26-32).

Excepto los sacrificios correspondientes que ordena la Torá (que por ausencia del Templo no podemos realizar), dos preceptos nos encomienda D-os en este día: La aflicción de las almas y la prohibición de realizar labores.

Aunque el día de Kipur fue denominado por la Torá Shabat Shabatón como las demás festividades (Rosh HaShaná, Pesaj, Shavuot, y Sucot), no está permitido ningún tipo de trabajo, incluso los permitidos en los otros días festivos (preparación de alimentos), debido que la prohibición en Yom Kipur es clara: “No haréis labor alguna”, como en Shabat.

“Y afligiréis vuestras almas”.

Si bien la Ley Escrita (“Torá SheBijtav”), no especifica el significado del precepto de afligir las almas, la Ley Oral (“Torá She Vealpé”), transmitida a Moshé por boca de D-os en el Monte Sinaí, nos explica que son cinco las prohibiciones en este día:

1.- Ayuno (tanto de comida como de bebida), excepto para los enfermos de gravedad o aquéllos que el ayuno puede poner sus vidas en peligro, las mujeres dentro de los tres días posteriores al parto, y los menores de edad (niños hasta 13 años y niñas hasta los 12). De cualquier modo, hay que educar a los menores de más de 9 años haciéndolos ayunar parte del día (según sus fuerzas).
En caso de necesidad, en el que un enfermo pide comer, debemos recordarle que es Yom Kipur, y aún si necesita interrumpir el ayuno por razones de salud, no deberá ingerir más de la cantidad del tamaño de 2/3 de un huevo en alimentos sólidos, ni más de 40cc de líquido en menos de 9 minutos.

2.- La prohibición de lavado, tanto con agua caliente como con agua fría, rige solamente cuando se realiza por placer, pero por necesidad (como el que sale del baño, por suciedad, o al despertarse) está permitido. En el caso del lavado de manos obligatorio, sólo se verterá agua hasta los nudillos de los dedos. Exceptuando al lauado por suciedad, en el que se puede mojar hasta donde necesite.

3.- La utilización de un ungüento recetado por el médico está permitida, a diferencia de las cremas de manos y otros cosméticos cuyo uso está prohibido.

4.- Nuestros Sabios solamente prohibieron los zapatos de cuero o aquellos en los cuales alguna de sus partes son de este material. Los zapatos tela, goma o plástico, están permitidos, como también, en caso de necesidad o en lugares de peligro por escorpiones o serpientes, están permitidas las botas altas que pueden evitar ese peligro.

5.-La vida matrimonial está prohibida, por lo que se deben guardar todas las leyes como si fuera en Nidá (Pureza Familiar).

Todos estos preceptos comienzan a regir desde el atardecer de la víspera hasta la salida de las estrellas del día siguiente. Como ocurre con el Shabat, tenemos la obligación de adelantar la entrada del día y retrasar su salida, para demostrar nuestro deseo en cumplir los preceptos.

En Shabat está prohibido ayunar y enlutarse en público. Sin embargo, si coincide Yom Kipur con Shabat, se deberán cumplir todos los preceptos correspondientes, debido a la repetición del párrafo que nos aclara que, aunque el día es considerado sabático, hemos de afligir en él nuestras almas.

La Seudá Mafseket (comida de interrupción) que efectuamos antes de comenzar con el ayuno, deberá ser festiva en señal de la confianza en la Bondad Divina, como demostración de nuestra seguridad de que el Todopoderoso perdonará nuestras transgresiones. De todas formas, es recomendable no abusar en las comidas, en especial las saladas o de difícil digestión, para que no produzca este exceso, la sed o el cansancio en las oraciones.

Kaparot, la víspera de Yom Kipur
1. Se suele hacer Kaparot la víspera de Kipur, se degüella un pollo para cada miembro de la familia, gallos para los varones y gallinas para las hembras. Un solo gallo basta también para toda la familia.

2. Antes de Shejitá, se revolea el pollo sobre su cabeza y se dice la fórmula que se traduce así: “Este pollo viene en mi lugar, me reemplaza y es mi perdón; este pollo va a la muerte y yo entraré en una vida larga y apacible.” No se puede pretender que esta acción tenga el efecto de un verdadero perdón, pero si somete su naturaleza animal a la voluntad de Di-s y se piensa que, en vez del pollo, uno mismo merece la muerte por causa de sus pecados, esta Teshuvá será ciertamente recibida por el Todopoderoso.

3. Hay que escoger un Shojet experto y sinceramente religioso, pues si por causa del ritmo acelerado de la Shejitá en ese momento, ésta no se realizara, en vez de efectuar una acción expiatoria, se añadiría una grave trasgresión.

4. Se suelen ofrecer las Kaparot a necesitados, o aun mejor rescatarlas con dinero que se distribuye a los pobres.

Reconciliación la víspera de Yom Kipur
1. Las faltas cometidas hacia el prójimo no se perdonan a menos que el culpable repare el daño causado y pida excusas. Si el ofendido no quiere disculparse, debe solicitar de nuevo perdón haciendo intervenir a tres personas con él, y reiterar esta solicitación si es necesario. Si después de tres veces el ofendido sigue rehusando disculparle, no tiene la obligación de insistir, pero reunirá a diez personas ante las cuales declarará: Cometí tal culpa hacia fulano y le pedí excusas, pero él rehúsa perdonarme.

2. Si el ofendido es su Maestro o su Rabino, debe seguir insistiendo tantas veces que sea necesario hasta obtener perdón.

3. El ofendido no debe de ser cruel, sino aceptar rápidamente las excusas sin guardar rencor. Sin embargo, si aquel le sacó mala fama, no tiene obligación de perdonarle.

4. Si el ofendido falleció, va a su tumba acompañado de diez personas y declara: pequé contra Di-s y contra esta persona.

5. Antes de ir a la sinagoga a la entrada de Kipur, hay que besar la mano de su padre y de su madre y pedirles perdón. Es un deber sagrado hacerlo y el que se abstiene es llamado pecador, pues desprecia el honor de sus padres. Si la Torá ordenó disculparse del prójimo la víspera de Kipur, esto se aplica con más razón al deber de los hijos hacia sus padres. Maridos y mujeres deben igualmente pedirse perdón mutuamente por cualquier contrariedad ocurrida entre ellos. El discípulo tiene también obligación de pedir perdón a su maestro.

Tefilot para Yom HaKipurim.
Una de las características más notables de este día son las oraciones con las que los judíos observantes acompañan las veinticinco horas de esta celebración. Entre ellas se destacan las oraciones de Kol Nidré, el Seder HaAvodá y la Nehilá…

Kol Nidré: Los rezos de Yom Kipur comienzan con la anulación de todas las promesas y excomuniones, debido a que hay transgresiones por las cuales la persona que las comete merece excomunión y la expulsión de la comunidad, por lo que no podría participar en los rezos públicos. El rabino, acompañado de otros creyentes, con los rollos de la Torá en sus manos y a manera de Tribunal Rabínico, deciden anular todos los impedimentos para este día.

Seder HaAvodá: En la Tefilá de Musaf, recordamos todo el servicio del Cohén Gadol (Sumo Sacerdote, el cual, en la época del Templo, pedía por el perdón propio y el del pueblo, y en el que en diez ocasiones recordaba el Divino Nombre Esencial de D-os, reverenciándose con temor todo el pueblo cuando lo escuchaba.

Nehilá: Luego de la Tefilá de Minjá, antes de la puesta del sol, cerramos el día de Kipur con la Tefilá de Nehilá. Después de la salida de las estrellas, se toca el Shofar en señal de libertad y de que fueron aceptadas todas nuestras plegarias.

Cuenta el Talmud que en la época del Gran Templo, al finalizar el día, el pueblo acompañaba con cánticos y bailes al Sumo Sacerdote hasta su casa, donde celebraba un gran banquete como prueba de agradecimiento a D-os por haber aceptado sus oraciones.

En nuestros días, acostumbramos, luego de la oración de Arbit, bendecir a D-os por la renovación del ciclo lunar (Birkat HaLevaná), y con gran alegría regresamos a nuestras casas a festejar la salida del día con la Havdalá.

Luego de la cena, se comienza inmediatamente con la construcción de la Sucá, demostrando así nuestro ímpetu por cumplir con las mitzvot.

http://www.mesilot.org/

A %d blogueros les gusta esto: