Haftarat de la Parashá Vayerá – (Y apareció). 20 Jeshván 5770 (7 de Noviembre de 2009).

Melajim II (II Reyes) 4:1-23 (sefaradim)

Melajim II (II Reyes) 4:1-37 (ashkenazim)

En la haftará que leemos esta semana, que fue escogida del libro de los Reyes, encontramos una interesante historia que se desarrolla entre el profeta Elishá y “una mujer, de las mujeres de los alumnos de los profetas” – que según la tradición oral fue la esposa del profeta Ovadiá. Dice la haftará:

“Y una mujer, de las mujeres de los alumnos de los profetas, clamó a Elishá diciendo: ‘Tu servidor, mi esposo, ha fallecido, y tú has sabido que tu servidor era temeroso de D’os, mas el acreedor ha venido para tomar a mis dos hijos, para él, como esclavos'” (4:1).

El profeta Ovadía vivió en los días de los malvados reyes de Israel, Ajav y su esposa, la reina Izébel. Ella había matado a todos los profetas de D’os, pues quería que sólo queden con vida los falsos profetas. Ovadiá, de todas maneras, alcanzó a salvar la vida de cien profetas a quienes escondió en dos cuevas (cincuenta en cada una) y pidió prestado dinero – a pagar con intereses – a Iehoram, el hijo de Ajav, para poder comprar pan y agua para alimentarlos.

Al comienzo de nuestra haftará, vemos como la esposa del profeta Ovadía le cuenta a Elishá que “el acreedor” – Iehoram, el hijo del rey Ajav – vino a buscar a dos de los hijos del profeta Ovadiá como esclavos, a causa de la deuda.

“Le dijo a ella Elishá: ‘¿Qué puedo hacer por ti? Dime: ¿qué tienes en la casa?’ Ella dijo: ‘No tiene tu servidora nada en la casa excepto un frasco de aceite'” (4:2).

Luego, el profeta Elishá le dice que pida prestado muchos frascos vacíos y después de regresar a su casa y cerrar la puerta, empiece a llenar con el aceite de aquel frasco que le quedaba, todos los frascos vacíos que pidió prestado.

Después de llenar el último frasco con aceite, ella le pidió a su hijo que le alcance un frasco más y al contestarle a su madre que no había más frascos, el aceite se detuvo y no fluyó más. Luego:

“Ella vino y le dijo al hombre de D’os (Elishá) y él le dijo: ‘Ve, vende el aceite y paga tu deuda; y tú, y tus hijos vivan con el (dinero) sobrante'” (4:7).

En esta interesante historia hay varios puntos que no están del todo claros. Primero, en el pasuk (versículo): “Y una mujer, de las mujeres de los alumnos de los profetas, clamó a Elishá diciendo: ‘Tu servidor, mi esposo, ha fallecido, y tú has sabido que tu servidor era temeroso de D’os, mas el acreedor ha venido para tomar a mis dos hijos, para él, como esclavos'”, debemos entender con qué finalidad la esposa del profeta Ovadiá repitió dos veces las palabras “tu servidor”, ya que después de decir al comienzo: “Tu servidor, mi esposo, ha fallecido…” hubiera alcanzado con que diga: “y tú has sabido que él era temeroso de D’os…” e inmediatamente el profeta Elishá hubiera entendido que ella se estaba refiriendo a su esposo, a quien anteriormente recordó.

También debemos entender por qué al final de sus palabras dijo: “mas el acreedor ha venido para tomar a mis dos hijos, para él, como esclavos”. Aparentemente las palabras: “para él” son innecesarias pues ¿qué interesa si ellos serían esclavos para él o para otra persona? Hubiera alcanzado que diga: “mas el acreedor ha venido para tomar a mis dos hijos, como esclavos” omitiendo las palabras: “para él”.

Por otro lado, al final de las palabras del profeta Elishá a la esposa del profeta Ovadiá, él le dice: “y tú, y tus hijos, vivan con el (dinero) sobrante”. Estas palabras llaman la atención, pues ella no le había pedido a él nada respecto de su sustento. ¿Por qué entonces Elishá le dijo que venda el sobrante del aceite y con ese dinero alimente a su familia?

Nos explica el Rav Naftalí “Maskil Leetán”, que en realidad el hecho de que ella se haya extendido en su hablar al recordarle a Elishá que su esposo fue temeroso de D’os, tiene relación con lo que le vino a pedir al profeta respecto de sus hijos, que el acreedor había tomado como esclavos.

Él nos explica que la esposa de un hombre sabio y piadoso, es también considerada justa y temerosa de D’os, y así era la esposa del profeta Ovadiá. Ella no ponía su pensamiento en las cosas materiales y no se preocupaba por la esclavitud física de sus hijos. Ella principalmente se preocupaba por las trágicas consecuencias que en el campo de lo espiritual, traería la esclavitud física de sus hijos: el desviarse del camino del bien, el camino de D’os.

Es por eso que antes de su pedido, le dijo al profeta Elishá que el motivo por el cual su esposo fue temeroso de D’os, es porque él mismo fue servidor de Elishá, ya que generalmente el servidor se comporta como lo hace su amo ya que de él aprende. Y es por eso que ella dijo: “y tú has sabido que tu servidor era temeroso de D’os”, pues ella le quiso decir: “por cuanto que él fue tu servidor es que fue temeroso de D’os, sin embargo ahora será lo contrario con mis hijos” y es por eso que ella le dijo al profeta Elishá: “mas el acreedor ha venido para tomar a mis dos hijos, para él, como esclavos”. Ella fue precisa en sus palabras al decir: “para él, como esclavos”, ella quiso decirle al profeta Elishá que sus hijos solamente serán servidores del acreedor y no de D’os, “pero mi esposo que fue tu servidor, no por eso dejó de ser también un servidor de D’os, sino que todo lo contrario, por cuanto que fue tu servidor, es que fue también temeroso de D’os; pero el acreedor tomará a mis hijos para que sean solamente para él, como esclavos”.

De todo esto aprendemos que todas las palabras de aquella mujer perseguían un sólo objetivo: mostrarle a Elishá que principalmente el motivo de su tristeza por la esclavitud de sus hijos, era que el alma de ellos se arruinaría, así como sus cualidades; y si no fuera por ese motivo, ella no se hubiera enduelado en absoluto por el hecho de que el acreedor se lleve a sus hijos como esclavos, ya que ella no se preocupaba por el trabajo físico, ni por la carencia de alimento para ella y para su familia. Ella sólo se quejó por las cosas que estaban relacionadas con el servicio a D’os.

Pero Elishá cuando vio la grandeza de aquella mujer y cuán piadosa era, quiso ayudarla en forma total y completa, y no en forma parcial. Y es por eso que además de darle dinero para recuperar a sus hijos, él quiso también darle dinero para que pueda vivir con todas sus necesidades satisfechas. Es por eso que “Le dijo a ella Elishá: ‘¿Qué puedo hacer por ti?'”, como diciendo: “¿qué puedo hacer personalmente por ti, para hacer que la pobreza se aleje de tu casa?”.

Y es por eso que después, cuando ella volvió a Elishá, él le dijo: “Ve, vende el aceite y paga tu deuda; y tú, y tus hijos vivan con el (dinero) sobrante”.

Anuncios