Haftarat Parashá Vayishlaj

Oshéa (Oseas) 11:7 – 12:12 – (Ashkenazitas)

El libro de Ovadiá (Abdías) – (Sefaraditas)

Para la lectura de la haftará de esta semana (de acuerdo a los judíos sefaradim) fue escogido el libro del profeta Ovadiá – perteneciente al libro Teré Asar (los doce profetas que por ser sus libros de pequeñas dimensiones, fueron recopilados en un solo libro).

“Visión de Ovadiá;
así ha dicho D’os a Edom”

(vers. 1).

Esta es la única profecía que Ovadiá haya vaticinado, registrada en las escrituras. En ella le advierte al pueblo de Edom, que en el futuro D’os los castigará por todo el mal que han hecho con el pueblo de Israel.

¿Por qué D’os quiso que Ovadiá sea quien profetice para Edom y no otros profetas? ¿Por qué ésta es la única profecía profetizada por Ovadiá?

Rashí (Rabí Shelomó Itzjaki, 1040 – 1105) al comienzo de su comentario al libro, cita las palabras del Talmud (Sanhedrín 39b):

“¿Que relación tiene Ovadiá con Edom? Dijo Rabí Itzjak: ‘Dijo el Santo, bendito es Él: Que venga Ovadiá que vivió entre dos malvados (los reyes Ajav e Izébel) y no aprendió de sus acciones, y profetice para Esav el malvado que vivió entre dos justos (Itzjak y Rivká) y no aprendió de sus acciones'”.

El profeta Ovadiá vivió en la época de los malvados Ajav e Izébel. La reina Izébel había matado a casi todos los profetas de D’os y en sus días imperaba la idolatría en el seno de nuestro pueblo. A pesar de eso, el profeta Ovadiá no aprendió de las malas acciones de la gente que lo rodeaba, y hasta expuso su vida para salvar a algunos profetas que lograron escapar de la reina Izébel.

Sin embargo, Esav – el padre del pueblo de Edom – que estaba en una situación ideal, no la aprovechó. Él se crió en la casa de sus padres Itzjak y Rivká, y a pesar de que allí tenía todo lo necesario para aprender a ser justo así como lo eran sus padres, no lo hizo. Y esto es lo que Nuestros Sabios nos quieren enseñar. D’os, que Su justicia es precisa, decidió que Edom debería ser castigado por alguien que estuvo en una situación totalmente opuesta a la suya, y a pesar de todo, logró salir adelante.

Sigue diciendo el Talmud: “Dijo Efráim Makshaá – el alumno de Rabí Meir – en nombre de Rabí Meir: Ovadiá fue un converso del pueblo de Edom; y a esto se refiere el proverbio popular que dice: De él y en él, irá el hacha por el bosque”.

Rashí explica la intención de este proverbio popular: del mismo bosque (“de él”) saldrá la madera que entrará en el hacha (“en él”) como mango, y talarán con ese mismo hacha el bosque.

Cuánto debemos temer del día del juicio! Nosotros pensamos que así como generalmente logramos exitosamente explicar todas nuestras contradicciones, aquí, en este mundo, así también podremos hacerlo delante del Rey de reyes, Quien conoce absolutamente todo sobre nosotros, inclusive lo que nosotros mismos aún no hemos descubierto dentro nuestro!

El Maharshá (Rabí Shemuel Eliezer Edels, 1555 – 1631) nos enseña que D’os lo eligió a Ovadiá para que profetice para Edom, ya que de esta manera estará más claro que en realidad, es verdad que se merecen lo que les vendrá, porque Ovadiá era uno de ellos, pues antes de convertirse al judaísmo él pertenecía al pueblo de Edom, y él, mejor que nadie, es quien puede atestiguar en su contra.

Dicen Nuestros Sabios que el día en el cual seamos juzgados, nosotros mismos reconoceremos todo lo malo que hemos hecho en este mundo y nos arrepentiremos por ello. Será algo parecido al tema de nuestra haftará.. Nosotros mismos atestiguaremos en nuestra contra, así como el profeta Ovadiá atestiguó en contra del pueblo del cual salió.

“Y ascenderán los libertadores al ‘monte de Tzión’
para juzgar al ‘monte de Esav’,
y será de D’os el reinado”

(vers. 21).

El monte de Esav representa el poder de la mentira en el mundo. Durante mucho tiempo, el mundo – es decir, nuestro propio mundo interior – fue regido mediante valores falsos y mentirosos, pero en aquel momento ascenderán los que serán encargados de liberarnos – es decir, de liberar a nuestra alma – de este mundo de mentira, y junto con ellos ascenderemos al monte de Tzión, es decir, al lugar de la justicia verdadera – la justicia Divina – donde seremos juzgados..

Sólo en ese momento será de D’os el reinado, ya que cada rey tiene un sello propio, y el sello de D’os es la verdad. Desde aquí parecería que el reinado no le pertenece a D’os. En el mundo hay muchas injusticias. Cada uno puede hacer lo que le parece que está bien hacer. Sin embargo, en el mundo de la verdad, donde nosotros tendremos obligación de autoexaminarnos, veremos claramente que de D’os es el reinado y solamente a Él le pertenece.

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