PARASHÁ DE LA SEMANA: PINJAS (I)

Como recompensa por el celo puesto en la defensa del honor de Hashem, Pinjás, recibió la promesa de que la kehuná (sacerdocio) sería retenida por sus descendientes.

Los israelitas recibieron orden de prepararse para una guerra ofensiva contra los midianitas, quienes habían sido responsables de su degradación. Antes que esto ocurriera, Moshé y Elazar recibieron instrucciones de realizar un nuevo censo de la población (el anterior había sido hecho treinte y ocho años antes). Ahora que la conquista de Canaán estaba a la vista, era imprescindible que Moshe constatara no sólo el número de hombres capacitados y disponibles para la guerra, sino también de integrantes de cada tribu. Esto resultaba necesario como base para la justa división de la Tierra Prometida entre las tribus. La cantidad total de israelitas varones mayores de veinte años, es decir, sujetos a servicio militar, ascendió a seiscientos siete mil setescientos treinta. La extensión de la tierra a adjudicar a cada tribu debía ser proporcional a la cantidad de sus miembros y su ubicación geográfica sería resuelta por sorteo. Los leviím, que no participaban en la división de la tiera, fueron contados separadamente..

Tz»lofjad, miembro de la tribu de Menashé, había muerto en el desierto, dejando cinco hijas, pero ningún varón. Surgió entonces la cuestión de si las cinco hijas podían recibir la herencia del padre; de no ser así, la porción de tierra que hubiera recibido Tz»lofjad pasaría a otras manos. El caso fue llevado ante Moshé, quien lo sometió a la consideración de D´s. El dictamen final fue que si una persona no dejaba hijos, sus hijas tenían derecho a la herencia. Además, si alguien moría sin dejar descendencia, su propiedad pasaría a sus hermanos sobrevivientes o, si no lo había, a su pariente más cercano. De este modo se establecío el principio de que el título sobre la tierra debía permanecer dentro dela familia.

Hashem ordenó a Moshé que ascendiera a la montaña de Avarim, desde donde podía ver la Tierra Prometida. Sabiendo que estaba próximo el fin de sus días, Moshé manifestó preocupación po rle bienestar del pueblo en el futuro y solicitó que fuera nombrado su sucesor. D´s respondió que Iehoshúa Ben Nun asumiría el liderazgo. Moshé debía colocar sus manos sobre él para simbolizar la transferencia de autoridad. pero , a diferencia de Moshé, que había recibido instrucciones directamente del Todopoderoso, Iehoshúa sería guiado por Elazar, el Sumo Sacerdote, quien a su vez consultaría al Altísimo por medio de los Urim y Tumim.

Se recordó al pueblo que deberia continuar ofrendando sus sacrificios cuando entrara en Canaán. En consecuencia, fue dada una descripción detallada de los sacrificios públicos matutinos y vespertinos, además de los correspondientes a las distintas festividades.

(Extraído del libro «Lilmod ULelamed» de Edit. Yehuda)

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17 Tamuz: Halajot sobre Los Ayunos del Año

El sentido de los cuatro Ayunos

1. Fue dicho en Zejaria (capítulo 8, versículo 19): “Así dijo Hashem de las huestes, el cuarto (4º) Ayuno y el quinto (5º) Ayuno y el séptimo (7º) Ayuno y el décimo (10º) Ayuno serán para la casa de Iehudá para alegría y regocijo y para festividades, y la verdad y la paz, Amen”. Y comentaron nuestros Sabios (en Masejet Rosh Hashaná, hoja 18), que el cuarto (4º) Ayuno se refiere al 17 de Tamuz, por cuanto que el mes de Tamuz es el cuarto (4º) contando desde el mes de Nisán. Y el séptimo (7º) Ayuno es el Ayuno de Guedalia, que es el 13 de Tishrei, que es el séptimo (7º) mes contando desde el mes de Nisán. Y el décimo (10º) ayuno es el 10 de Tebet, que acontece en el décimo (10º) mes contando desde Nisán.

Y escribió el Rambam (en el capítulo 5 de Halajot Taanit, 1º Halajá), que todo Israel ayuna en estos días por las desgracias que les acontecieron a ellos, para despertar los corazones y abrir los caminos de Teshuvá, y que sean estos días para recordar nuestras malas acciones y aquellas acciones de nuestros antepasados que eran como las nuestras ahora, hasta que les provocó tales desgracias, tanto a ellos como a nosotros, que por medio de recordar estas cosas volveremos al sendero correcto, como fue dicho: “Y confesaran sus pecados y los de sus antepasados”.

2. Estas son los acontecimientos negativos que le ocurrieron al Pueblo de Israel en estos días:

En el día 17 de Tamuz ocurrieron cinco (5) cosas difíciles, y ellas son:

  • Se rompieron las Tablas de la ley.
  • Se interrumpió la ofrenda permanente diaria del Beit Hamikdash (Gran Templo de Jerusalém).
  • Los enemigos rodearon la muralla de Jerusalém en la época de la destrucción del Segundo (2º) Beit Hamikdash.
  • Apostomos, el malvado, quemó la Torá.
  • Se erigió una estatua en el Ejal del Beit Hamikdash

En el día de Tishá Be Av acontecieron cinco (5) cosas difíciles, y ellas son:

  • Se decretó sobre nuestros Patriarcas en el desierto que no entrarían a la Tierra de Israel por el pecado de los merraguelim (espías que fueron a incursionar la Tierra de Israel).
  • Se destruyó el Primer (1º) Beit Hamikdash.
  • Se destruyó el Segundo (2º) Beit Hamikdash.
  • Cayó la gran ciudad de Betar en manos de los romanos y fueron asesinados en ella miles y miles de judíos.
  • Destruyó Tornosropus, el malvado, el Ejal y sus alrededores, como está escrito (Mijá, capítulo 3, versículo 12) “El campo de Tsión será destruido”.

En el día 13 de Tishrei fue asesinado Guedalia hijo de Ajikam, se terminaron de morir los sobrevivientes que estaban en la tierra de Israel luego de la destrucción del Primer (1º) Beit Hamikdash.

En el día de Asara Betebet (10 de Tebet) el Rey Nabuconodosor sitió la Ciudad de Jerusalém.

3. Todos deben ayunar en los cuatro (4º) Ayunos mencionados. Incluso los Eruditos de la Torá que su Torá es su profesión, y el ayuno los molesta impidiéndoles ocuparse de la Torá, ó aquellos que enseñan a niños y el Ayuno los dificulta en su tarea de enseñar, tienen que ayunar en los cuatro (4) Ayunos (y también en el Ayuno de Ester). E incluso los obreros deben ayunar, a pesar de que el Ayuno les dificulta en su trabajo.

4. La obligación de los Ayunos del 17 de Tamuz, del Ayuno de Guedalia y del 10 de Tebet, es a partir del alba y hasta la salida de las estrellas. Y en Tishá Be Av se empieza a ayunar desde la puesta del sol del 8 de Av, por los graves acontecimientos que acaecieron en este día. Y el que se esfuerza por comenzar el Ayuno desde la noche incluso en los otros Ayunos, será bendecido.

5. A pesar que la obligación de ayunar comienza desde el alba (excepto en Tishá Be Av), de todos modos si durmió por la noche y se despertó en el medio de la misma, no puede comer ó tomar incluso antes del horario permitido, por cuanto que ya había puesto la intención de interrumpir la comida y la bebida.
Pero si puso intención antes de irse a dormir que se levantaría para comer ó tomar antes del alba, le es permitido comer ó tomar hasta ese momento.

Los Ashkenazim son más leves en cuanto a tomar agua, ya que incluso aunque se haya ido a dormir, y no puso la condición antes de hacerlo, le es permitido tomar antes del alba, siempre y cuando esté acostumbrado a levantarse a la noche para tomar agua para apaciguar su sed.

6. En todos estos ayunos, excepto en Tishá Be Av, está permitido lavarse, untar cremas y perfumes, usar calzado de cuero y tener relaciones íntimas; de todos modos, el que se cuida de no bañarse con agua caliente en un Ayuno, será bendecido. Y hay algunos Ashkenazim que se cuidan de no bañarse con agua caliente en un Ayuno. Y si cae el día del Ayuno en vísperas de Shabat, según todas las opiniones está permitido lavarse con agua caliente todo el cuerpo en honor al Shabat.

7. En el caso que el Ayuno del 17 de Tamuz, el Ayuno de Tishá Be Av y el Ayuno de Guedalia acontezcan en Shabat, se posterga el Ayuno para el día siguiente, ó sea para el día Domingo (pero el 10 de Tebet nunca cae en Shabat). Y si acontece el Ayuno del 10 de Tebet en día Viernes, se debe completar el Ayuno hasta la salida de las estrellas, y no se permite comer cuando todavía es de día por honor al Shabat. Se dice “Anenu” y se lee en la Torá la Perashá “Vaijal Moshé” incluso en la plegaria de la tarde (Minjá) previa a Shabat. Pero no se dice “Vidui” (confesión) ni “Nefilat Hapaim” en Minjá (y el resto de los Ayunos nunca acontecen en vísperas de Shabat).

8. La costumbre de los Sefaradim es que el Jazán avise en el Shabat previo al Ayuno del 17 de Tamuz y del 10 de Tebet, cuando serán esos Ayunos. Y que lo anuncie antes del “Ashre” previo a “Musaf”.

Y el resto de los Ayunos no se acostumbra a anunciarlos.

La costumbre de los Ashkenazim es no anunciar los Ayunos en general, e incluso el 17 de Tamuz y el 10 de Tebet.

9. Los dueños de restaurantes y hoteles que venden comida, se deben cuidar de no vender en el día del Ayuno a menos que sepan que el que come ó bebe es un enfermo que está exento del Ayuno, ó un niño que está exento del Ayuno, etc. E incluso si hubiera otros restaurantes en el mismo lugar que abastecen necesidades gastronómicas en el día del Ayuno a todo el que necesite, y si no come en su restaurante comerá en éstos, igualmente que se cuide de no vender comida a personas que deben cumplir con el Ayuno.
Y de todas maneras está permitido a los dueños de almacenes vender pan y el resto de los alimentos que no se comen allí, sino que cada uno los lleva para comer en su casa, por cuanto que uno se puede apoyar en que no es la intención del que los compra comerlos durante el Ayuno, sino cuando éste termine. Y también se puede suponer que la persona que compró estos alimentos lo hizo para alguien que está exento del Ayuno, como ser un enfermo ó un niño, etc.

10. Está permitido probar una comida en un Ayuno, para ver si necesita sal ó condimentos, siempre y cuando se percate de no tragar la comida que probó sino que la expele enseguida luego de haberla probado. Y está permitido que ingrese a su boca hasta una medida de reviit (ochenta y seis miligramos) (86 mg) si sabe que se percatará de no tragar nada. Pero si duda que tal vez traguar algo, que pruebe un poquito y lo expele enseguida. Y en el día de Kipur y de Tishá Be Av no le es permitido probar una comida incluso que sepa que puede expeler todo de su boca enseguida luego de haberla probado. Y los Ashkenazim se cuidan de no probar la comida en ninguno de los cuatro (4) Ayunos.

11. Es conveniente cuidarse de no enjuagarse la boca por la mañana al levantarse, en un Ayuno. De todas maneras, quien está acostumbrado y le cuesta mucho no enjuagarse su boca por la mañana, puede realizarlo, siempre y cuando se cuide que no entre a su boca más de una medida de reviit (ochenta y seis miligramos) (86 mg) en un (1) sólo buche, y que asimismo se percate de no tragar nada de agua, sino que la expele de inmediato.
Y de esta manera el que acostumbra lavarse los dientes con cepillo de dientes todas las mañanas, y le cuesta demasiado no lavárselos en un día de Ayuno, y asimismo el que tiene mal aliento si no se lava sus dientes con cepillo de dientes, le es permitido lavarse los dientes en un Ayuno según las condiciones enumeradas. Y en Tishá Be Av no se permite a menos que padezca un gran sufrimiento por esto ó por mal aliento y con una condición extra, que se cuide mucho de enjuagarse boca abajo, para que el agua no llegue a su garganta.

12. No está permitido mascar chicle en un Ayuno, a menos que no tenga sabor (excepto en Iom Kipur que lo correcto es ni siquiera mascar chicles sin endulzantes).

13. Una persona sana que ayuna, y debe tomar píldoras porque le duele la cabeza ó la garganta, etc., le es permitido tomarlas sin agua. Y si estas píldoras tienen endulzantes y se las mastica ó se disuelven en la boca, y no se las traga, hay que evitarlas. Y si las píldoras son por necesidad de un enfermo agudo, está permitido.

14. De acuerdo a la Halajá está permitido fumar en todos los Ayunos a aquel que está acostumbrado. Y de todas maneras es correcto ser más estricto en Tishá Be Av y evitar fumar por placer. Y cuan bueno y grato es evitar fumar durante todos los días del año, ya que es sabido y divulgado por grandes científicos y médicos que el fumar es muy dañino y provoca enfermedades difíciles y acorta la vida de la persona. Y que cuide su alma y se aparte de esto, cumpliendo la advertencia de la Torá: “Y cuidarán mucho sus almas”.

Está permitido oler Tabak ó perfumes en el día de un Ayuno, exceptuando Tishá Be Av en donde hay que ser más estricto en esto.

15. El que se olvidó y comió en un Ayuno, y se acordó luego que realizó esto, no le es permitido seguir comiendo sino que debe completar el Ayuno. Incluso que haya comido en demasía no le es permitido seguir comiendo. Y de acuerdo a la Halajá no está obligado a ayunar en otro día, a menos que quiera reparar su equivocación. Mas si este Ayuno que quiere hacer en otro día para compensar su error lo perjudica en su estudio de Torá, no debe ayunar, y compensa su falta por medio de dar Tzedaká y estudiar más horas de Torá.

16. El que se olvidó y comió en un día de Ayuno, si comió un Kazait (veintinueve gramos (29 gr.) ó más, a pesar que debe completar su Ayuno que no diga “Anenu” en Minjá, pero si comió menos de está cantidad sí debe recitar “Anenu” en Minjá.

17. El que se olvidó y bendijo en un día de Ayuno sobre una comida ó bebida, y cuando iba a probarlos se acordó que estaba en un Ayuno, que pruebe de está comida ó bebida para no pronunciar una bendición en vano, ya que la prohibición de recitar una bendición en vano es más grave que la de comer en un día de Ayuno. Y de todos modos que se percate de probar sólo un poquito, para que su bendición no sea en vano (y es claro que no debe seguir comiendo). Y luego que probó de esta comida ó bebida, le es permitido decir “Anenu” en Minjá siempre y cuando no haya comido la medida mencionada, ya que no comió la medida especificada anteriormente.

18. Está permitido hacer una Jupá en el Ayuno del 10 de Tebet y en el Ayuno de Guedaliá (y asimismo en el Ayuno del 17 de Tamuz, de acuerdo a la costumbre de los Sefaradim que no hacen hincapié en la cuestión de no hacer casamientos sino a partir del principio del mes de Av). Y de todas maneras si es posible, es preferible postergar la Jupá para después de la salida de las estrellas del día del Ayuno.

Los exentos y los no exentos de los cuatro  Ayunos

1. Los niños están exentos de estos Ayunos, ni siquiera unas horas deben ayunar. E incluso si llegaron a la edad en que tienen conciencia del duelo por la destrucción del Beit Hamikdash, (trece (13) años para el hombre, doce (12) años para la mujer) están exentos de estos Ayunos. E inclusive que quieran ser estrictos consigo mismos y quieran ayunar, hay que impedírselo. Y hay quienes se cuidan de no dar en un Ayuno a los niños sino pan y agua, y esta es la costumbre de varias Comunidades Ashkenazim. Sin embargo de acuerdo a la costumbre Sefardí es darle a los chicos todo lo que necesitan.

2. Las embarazadas y las que amamantan están exentas de ayunar en el 17 de Tamuz, en el Ayuno de Guedaliá y en el 10 de Tebet. E incluso que quieran ayunar no hay que permitirles.
Se considera embarazada a toda mujer que se puede reconocer su embarazo cuando hayan transcurrido tres (3) meses de embarazo. Pero si sufre de nauseas y vómitos, está exenta de todos estos Ayunos también previo a los tres (3) meses de haber quedado embarazada. Y en especial si ya pasaron cuarenta (40) días desde que quedó embarazada.
Y una mujer que amamanta aunque haya dejado de amamantar si está dentro de los veinticuatro (24) meses de haber dado a luz está exenta del Ayuno. así como también una mujer que abortó está exenta del Ayuno en los veinticuatro (24) meses posteriores.
Las mujeres embarazadas, que están amamantando ó que abortaron, y que están exentas del Ayuno, es preferible que coman únicamente lo necesario y no que coman postres ó comidas innecesarias.

3. Un enfermo que está fuera de peligro, está exento de ayunar durante los cuatro (4) Ayunos, por cuanto que los Jajamim no decretaron estos Ayunos para personas enfermas. E incluso en Tishá Be Av que coma y no dude. Inclusive un enfermo que se curó y que todavía no recuperó sus fuerzas, le es permitido comer y tomar, si teme que al no realizarlo le volverá la enfermedad.

4. Un anciano débil que sufre en su Ayuno, a pesar que se fortalece y camina como una persona sana, la Halajá para él es como la de un enfermo que no corre peligro, y está exento de ayunar en los cuatro (4) Ayunos. Y no debe preguntarle a un médico si puede ayunar, y le es prohibido ser estricto consigo mismo y ayunar.

5. El novio y la novia dentro de los siete (7) días de su casamiento, deben ayunar en los cuatro (4) Ayunos. Y asimismo los tres (3) encargados del pacto de Abraham (Brit Milá) que son el Mohel, el Sandak y el padre del bebé, deben ayunar en los cuatro (4) Ayunos si es que alguno de estos acontece en el día del Brit Milá. Y si el Ayuno acaece en Shabat, y se pasa para el día Domingo, tanto el novio y la novia, como los tres (3) encargados del Brit Milá, no completarán su Ayuno, sino que comerán y tomarán luego del (Jatzot haiom) mediodía, incluso en el Ayuno de Tishá Be Av que se pasa para el Domingo, por cuanto que es día festivo para ellos. E incluso que quisieran ser estrictos consigo mismos y ayunar en un Ayuno que se pasó al día Domingo, no les es permitido. (Y más aún le es prohibido al novio y a la novia dentro de los siete (7) días luego del casamiento, y al Mohel, al Sandak y al padre del bebé en día del Brit Milá ayunar un Ayuno particular por cuanto que es un día festivo para ellos, incluso un Ayuno de recordatorio de sus padres (Ior Tzait).

6. La norma para cuando cae un Pidión Haben en un día de Ayuno, que debe el padre del bebé ayunar en ese día, y sólo si es un Ayuno que se pasa al día Domingo, no completa su Ayuno, sino que come y bebe luego del (Jatzot haiom) mediodía. Lo mencionado rige solamente cuando la Mitzvá se cumple en su día, mas si se posterga la Mitzvá, por ejemplo que cayeran las treinta y un (31) noches desde el nacimiento del Bejor (primogénito) en Shabat, y se pasara el Pidión para el día Domingo, se debe realizar un Ayuno completo incluso en un Ayuno pasado al Domingo. Inclusive un Brit Milá que no se hace en su tiempo y fue fijado para un día de Ayuno que se postergó a Domingo, tanto el Mohel, como el Sandak y el padre del bebé deben ayunar todo el día.

7. A pesar que hay quienes opinan que Guedalia hijo de Ajikam fue asesinado en el día de Rosh Hashaná, y se pasó el Ayuno para el día siguiente de Rosh Hashaná, de todos modos por cuanto que se fijo el día 3 de Tishrei para el Ayuno de Guedaliá, el novio y la novia deben ayunar igual, sólo si el Ayuno de Guedalia acontece en Shabat y se posterga para el día Domingo, no deben completar el Ayuno, como se explicó anteriormente.

8. A todos los exentos de un Ayuno les es permitido comer en el día del Ayuno por la mañana, y ni siquiera deberán ayunar algunas horas. El novio y la novia y los encargados del Brit Milá que comen en el día de un Ayuno postergado comerán luego de Jatzot Haiom. Y más aún, no es necesario que todos los exentos del Ayuno coman menos de veintinueve gramos (29 gr.) en un tiempo mínimo. Lo correcto es que coman con discreción, ingiriendo alimentos verdaderamente necesarios. Y que no coman manjares para tener disfrute en la comida y la bebida. De todas maneras, a una persona enferma que necesita comer carne y otras comidas importantes para fortalecerse y curarse de su enfermedad, le es permitido comer estas comidas.

9. Todos los exentos de un Ayuno, no deben hacer una anulación de promesas antes de comer en el día de Ayuno. Asimismo no deben hacer ninguna expiación por cuanto que comieron y bebieron en un día de Ayuno. E incluso un enfermo que se curó después de esto, no está obligado a ayunar en otro día para completar el Ayuno, por cuanto que estos Ayunos decretados por nuestros Sabios no fueron sino destinados a gente sana que puede ayunar.

La norma respecto al consumo de remedios en un día de Ayuno, fue explicada en el capítulo 1, Halajá 13.

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EL AYUNO DEL 17 DE TAMUZ

ESTE AÑO 5780 (2020) EL AYUNO DEL 17 DE TAMUZ COMENZARÁ B.H. AL AMANECER DEL JUEVES 9 DE JULIO Y FINALIZARÁ CUANDO HAYAN EN EL CIELO, AL MENOS, 3 ESTRELLAS (cada uno debe consultar los horarios correspondientes a su lugar de residencia)

¿Por qué hacemos el ayuno de Tamuz?

¿Qué ocurrió el 17 de tamuz?

En los más de 4,000 años que el pueblo judío ha existido como una nación unida por el objetivo de preservar la Torá y sus tradiciones, han ocurrido un sin número de tragedias en todas las épocas. Sin embargo, al hablar del 17 de Tamuz, el Talmud menciona cinco eventos que siguen teniendo peso en nuestro desarrollo espiritual hasta la fecha; son los siguientes:

a) La ruptura de las primeras Tablas de la Ley y el Becerro de Oro

De los cinco sucesos que conmemoramos el 17 de Tamuz, éste es el evento más conocido y recordado y tanto por judíos como por fieles de otras religiones. Gracias a las fechas que da la Torá sabemos que ocurrió el 17 de tamuz.

Después de 40 días de haber recibido la Torá el pueblo judío añora la presencia de Moisés que aún se encuentra en la montaña escuchando las leyes divinas de D-os. En su desesperación, al creer a su líder muerto, el pueblo judío decide hacer un ídolo para que interceda entre ellos y D-os. Rompiendo así el mandato de hacer idolatría. Moisés se ve obligado a descender de la montaña y al encontrarse con el pueblo rompe las tablas que D-os mismo le había dado.

Este evento sigue pesando hasta nuestros días ya que las tablas representan la unión perfecta entre D-os y el hombre. Un pacto realizado entre ambas partes. Una vez rotas, esa intimidad que había entre D-os y el pueblo judío dejo de existir. La Torá fue borrada de sus corazones y sus mentes y llegó el olvido a sus cuerpos.

Por eso fue un evento tan grave, creó una brecha inseparable entre D-os y la nación. Ayunamos en este día porque lamentamos el dolor que sentimos cuando no podemos acercarnos a Él; cuando desconocemos Sus maneras; cuando presenciamos su ocultamiento. Los siguientes artículos hablan más extensamente del tema (“Las tablas rotas” “¿Qué es idolatría?“).

b) Se detuvieron los sacrificios de “Tamid” durante el sitio babilónico

Los sacrificios de “Tamid” eran las ofrendas rituales que se hacían diariamente en épocas del Gran Templo. Todas las mañanas en Jerusalén se sacrificaba un borrego como parte de la ceremonia ritual de los rezos. Al igual que las Tablas de la Ley, esta práctica era símbolo de la relación que existía entre D-os y el hombre. El Gran Templo era el lugar donde se posaba la Shejiná (la Presencia de D-os en el mundo) era lo que le daba el poder de gobierno a la Gran Asamblea; el lugar hacia el cual se dirigía y del cual surgía toda la espiritualidad judía. Hasta la fecha los judíos seguimos rezando en dirección a Jerusalén por su pasada existencia.

Los sacrificios rituales eran la forma en que el hombre podía acercarse a D-os, hacerle un ofrecimiento, mantener una relación de forma comunal. El hecho de que fuera imposible seguirlos haciendo representa una tragedia.

c) El sitio a Jerusalén y la destrucción de sus murallas

Las murallas en Jerusalén representan aquella fuerza interna que nos protege de nuestras pasiones, de los pecados y de la tentación. La ciudad de Jerusalén era el lugar más sagrado del momento. La destrucción de sus murallas es la primer muestra de que la Presencia Divina ha abandonado el lugar y que los judíos caerán pronto en el Exilio. Perder las murallas significa perder la protección divina, perder el espacio de santidad que se había logrado construir.

d) La quema de un rollo de Torá en el Gran Templo y e) la imposición de un ídolo romano

Los últimos dos eventos trágicos que recordamos este día fueron realizados por los romanos. Cuando el general Tito finalmente logra la conquista de Jerusalén la primera acción que realiza es humillar a los judíos. Entra al Gran Templo y busca descararlo quemando públicamente un rollo de Torá y en el seno del Templo coloca la imagen de un ídolo romano.

¿Qué significado tiene hoy en día?

El judaísmo aunque es una tradición que le da un peso inconmensurable a la historia. No se queda en el pasado, constantemente te obliga a trabajarte espiritualmente en el presente y en el futuro. Las festividades judías no conmemoran el pasado lo reviven el presente. Esto quiere decir que cada una de las fiestas judías tiene una enseñanza una razón específica por la cual se siguen celebrando después de milenios o siglos. En el caso del Ayuno de Tamuz, cada uno de los eventos que ocurrieron en este día nos hablan de la propia torpeza del hombre al querer acercarse a D-os por medios nocivos. Los cinco eventos tocan el tema de la idolatría y la idolatría en esencia la búsqueda de medios nocivos para acercarse a D-os; es cuando uno quiere llamar a D-os a su propia presencia en vez de acercarse a Él.

Ésa es la verdadera pena por la cual ayunamos dicho dio, en el fondo lloramos nuestra propia inutilidad y las veces que hemos actuado con soberbia en la búsqueda espiritual. Y al ayunar encontramos lo que estamos buscando, la relación con la Divinidad a través de la Torá.

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Parashá de la Semana: Balak (II). Vivir por Hashem

Perspectivas de la Torá prácticas para la vida.

Nuestros sabios nos cuentan que Bilam tenía increíbles poderes de profecía, los cuales en cierto aspecto eran incluso más grandes que los de Moshé. Sin embargo, él también tenía muchas malas características de personalidad. ¿Cómo pueden estos dos factores opuestos coincidir en una misma persona?

La respuesta es que Bilam nunca se esforzó para llegar a este nivel. A diferencia de los profetas judíos —quienes debían ascender a los niveles más altos de rectitud para alcanzar la profecía—, Bilam recibió sus capacidades proféticas sin habérselas ganado. Bilam conocía la verdad —que el Dios de los judíos era el único Dios verdadero y que respetar la Torá otorgaba la máxima recompensa—, pero nunca internalizó esas verdades y por lo tanto fue incapaz de hacer que su comportamiento fuese acorde a su entendimiento intelectual.

Sin embargo vemos de sus bendiciones a la nación judía que él ansiaba obtener la recompensa espiritual que le espera a los justos. En su primera tanda de bendiciones él expresó este deseo: “Que mi alma muera la muerte del recto y que mi fin sea como el de él” (1). El Or HaJaim escribe que Bilam no sólo ansiaba obtener la recompensa sin haber hecho ningún acto de rectitud, sino que deseaba “que cuando llegara el día de la muerte, él pudiese rectificar sus malos caminos… él deseaba que en el momento de su muerte, el pudiese hacer teshuvá (arrepentimiento) y ser como los rectos de las naciones”. Bilam se dio cuenta que estaba viviendo una vida de falsedad y que sufriría en el mundo venidero, por lo que quería hacer teshuvá, pero sólo al final de su vida.

El Or HaJaim continúa con una asombrosa observación. “De la misma forma, yo he visto malvados que me han dicho que si estuvieran seguros de que si hicieran teshuvá morirían inmediatamente, entonces lo harían, pero ellos saben que no podrían mantener su teshuvá por un período de tiempo prolongado porque la tontería y el viejo rey (el iétzer hará) dominan sobre ellos” (2).

Esta gente, al igual que Bilam, sabía la verdad pero no estaban preparados para vivir de acuerdo a ella, sino que sólo estaban dispuestos a morir por ella. Una actitud como esta pareciera ser muy tonta, pero sin embargo, en cierto sentido, puede afectarnos a todos.

Rav Jaim Shmulevitz zt”l demuestra este punto (3) citando un Midrash que describe los momentos previos a la partición del Iam Suf (el Mar de Juncos). El Midrash relata que cuando el pueblo judío estaba en el mar, las tribus estaban discutiendo entre sí para decidir cuál sería la primera en entrar al mar; ninguna quería dar el primer paso, hasta que se metió Najshon ben Aminadav (4).

Rav Shmulevitz pregunta cómo puede ser que nadie haya querido meterse en el mar. Durante toda la historia los judíos siempre han estado dispuestos a dar sus vidas y las de sus hijos por Kidush Hashem (santificación del nombre de Dios). Entonces, ¿cómo es posible que la generación que vio los grandes milagros del Éxodo no haya sido capaz de hacer el mismo sacrificio?

Responde que si Dios les hubiera ordenado que entraran al mar y que entregaran sus vidas, entonces lo hubiesen hecho con alegría, pero esa no era la prueba verdadera. La prueba era que “se les ordenó entrar para ser salvados, saltar para vivir”. La tarea en el Mar no era morir por Hashem, sino vivir por Él. Es mucho más fácil dar la vida por Dios y estar por tanto exento de las mitzvot, que continuar con vida y enfrentar los desafíos que presenta la vida.

¿Cómo es relevante este principio para nosotros hoy en día? Rav Nóaj Weinberg zt”l solía decir que hay una pregunta básica que toda persona debería hacerse a sí misma: ¿Para qué estoy viviendo, cuál es el objetivo de mi vida? No es fácil responder esta pregunta con sinceridad; una persona puede saber que el objetivo de la vida es acercarse a Hashem, pero este puede ser un concepto muy vago… Hay muchas formas para acercarse a Hashem y no es fácil encontrar una respuesta específica que se adecúe a la situación y a la fortaleza de cada persona. Rav Weinberg da una sugerencia que puede ayudar a hacer que este concepto sea un poco menos abstracto: una persona debería pensar por qué está dispuesta a morir y luego debería decirse a sí mismo: “quiero vivir por eso”.

Podemos ver un buen ejemplo de esta idea en nuestra relación con nuestros hijos: estaríamos dispuestos a dar nuestra vida por ellos, pero, ¿dedicamos suficiente tiempo y energía para vivir por ellos? Hubo una vez un hombre que trabajaba muchas horas para sustentar a su familia, e incluso trabajaba los domingos. Todas las semanas el hijo le preguntaba al padre si tendrían tiempo para jugar el domingo, pero el padre siempre le respondía que tenía que trabajar. Una semana, el desesperado hijo le preguntó a su padre: “Papi, ¿cuánto dinero ganas un domingo?”. El desconcertado padre le contestó su pregunta y entonces el hijo le ofreció pagarle esa cantidad ¡para que estuviera libre para pasar tiempo con él! Esta historia tiene una ironía muy triste: el padre sólo trabajaba tan duro para darle a sus hijos una buena vida pero, eventualmente, fue atrapado por su trabajo y olvidó el objetivo: no estaba siendo un padre para su hijo.

Otro ejemplo de esto es nuestra actitud hacia el pueblo de Israel. Hay muchos judíos que estarían dispuestos a dar la vida por el pueblo judío si hubiera una amenaza de destrucción física o espiritual. Sin embargo, ¿estamos dispuestos a vivir por el pueblo judío? ¿Pasamos algo de tiempo ayudando a los judíos necesitados? Hay miles de judíos que no tienen suficiente comida y millones que no tienen idea de qué se trata el judaísmo. ¿Tomamos un poco de tiempo de nuestra ocupada agenda para ayudarlos? Rav Pam zt”l resalta este punto en su prefacio a la biografía de Irving Bunim zt”l.

“Actualmente se habla mucho sobre amar al prójimo, pero si quieres saber cuál es el verdadero significado de esas palabras traducidas a la acción, entonces lee los capítulos de este libro que tratan sobre los esfuerzos de rescate del Váad Hatzalá, liderados por Rav Aharón, Rav Kalmanowitz e Irving Bunim. Estos hombres, junto a los Sternbuch en Suiza y a Rav Mijael Ber Weissmandel en Eslovaquia, no conocieron límites en su persistente determinación para mover tierra y mar para salvar vidas, para aliviar el sufrimiento. ¡Léelo! Te conmoverá. Te inspirará. Te dará un entendimiento más profundo sobre qué significa tomar responsabilidad por Klal Israel… pero puede que también te moleste, porque puede que induzca un poco de dolorosa reflexión. ¿Realmente hicimos todo lo que pudimos para salvar vidas en ese entonces? ¿Estamos haciendo ahora lo suficiente para responder al llanto, a las necesidades desesperadas de Klal Israel en esta generación (5)?”.

Estamos viviendo en una época en la que el pueblo judío nos necesita; pero no necesita que muramos por Kidush Hashem (santificación del nombre de Dios), sino que necesita que vivamos por ello. Bilam es descrito como un malvado a pesar de su profecía. Él sabía qué quería Dios de él, pero no estaba dispuesto a vivir por ello, sino sólo a morir por ello. Pero nosotros somos mejores que Bilam, estamos preparados a vivir por Hashem; sin embargo, hay veces que podemos perder de vista el bosque por causa de los árboles y olvidar cuál es realmente el objetivo. Si analizamos por qué estamos dispuestos a morir entonces podremos descubrir por qué deberíamos estar viviendo. ¿Y cuál es la recompensa de vivir por Hashem?

En el Iam Suf nadie quiso entrar al agua hasta que Najshon ben Aminadav se metió; él estuvo dispuesto a vivir por Hashem. El Midrash nos dice que fue gracias a este acto que la tribu de Yehudá ameritó el maljut (Reinado) (6). Rav Shmulevitz describe la importancia de este momento: “En ese momento la tribu de Yehudá se sintió responsable por todo Israel, de hacer lo que debían hacer y, a partir de este sentimiento, se tornaron más grandes y elevados que todo Israel y se llenaron de fortaleza para cruzar el mar como si hubiese estado completamente seco. Gracias a esto, Yehudá ameritó maljut (7). Y nosotros también podemos ameritar la grandeza de aprender de la lección de Najshon y vivir por Hashem.


Notas:

(1) Balak 23:10.

(2) Or HaJáim HaKadosh, ibíd.

(3) Sijot Musar, Parashat Beshalaj, Maamar 33.

(4) Bamidvar Rabá 13:7

(5) A Fire in His Soul (Un fuego en su alma), p. 8.

(6) Tosefta, Brajot 4:16

(7) Sijot Musar, Parashat Vaiéshev, Maamar 20.

OBTENIDO DE: https://www.aishlatino.com

Parashá de la Semana: Balak

ESTA PARASHÁ ES LA QUE SE LEERÁ B.H. ESTA SEMANA EN ERETZ ISRAEL, FUERA DE ISRAEL SE LEERÁ ESTA, JUNTO CON LA PARASHÁ JUKAT

Balak, rey de Moav, vió con angustia la victoria de los israelitas sobre los emoritas. Temiendo una invasión a su propio reino, concertó una alianza con sus antiguos enemigos, los midianitas. Luego envió mensajeros a Bilam, de Petor, un famoso hechicero, para solicitarle que maldijera a los israelitas. Bilam pidió a la delegación que se quedara con él toda la noche para darle tiempo de consultar a D´s si podía cumplir con el pedido. Durante la noche fue advertido por el Señor que no fuera con los enviados, de modo que los envió de regreso.

Pensando que una invitación más tentadora resultaría efectiva, Balak envió una segunda delegación, más numerosa y de mayor prestigio, que ofreció a Bilam grandes honores y recompensas si cooperaba. El hechicero, obviamente motivado por su codicia personal, le pidió que permanecieran con él hasta que pudiera recibir nuevamente las instrucciones de Hashem.

Esta vez recibió autorización para ir, pero a condición de que hablara solamente como el Señor le indicara. Balak encontró a Bilam en la orilla del Río Arnón y lo llevó a una ciudad cercana para asistir a una fiesta en su honor. Al Dia siguiente llevó a Bilam a una colina sagrada para los adoradores del Baal, desde donde podía ver parte del campamento israelita. Después, Bilam y Balak sacrificaron un carnero y un buey en cada uno de los siete altares, y Bilam le dijo a Balak que permaneciera cerca de al ofrenda ardiente mientras él se retiraba para consultar a D´s. A su regreso pronunció su primer discurso: «¿Por qué he de maldecir yo al que D´s no maldijo?», preguntó. «…He aquí un pueblo que habitará solitario y no será considerado entre las naciones».

Disgustado por la inesperada alabanza que hizo Bilam de los israelitas, Balak lo llevó a la cima del monte Pisgá esperando resultados diferentes. Pero una vez más Bilam decepcionó a Balak al declarar que Hashem no quebraría Su promesa de bendecir a Israel y que ningún tipo de magia prevalecería sobre ese pueblo. Balak, desesperado, pidió a Bilam que disistiera de maldecir o bendecir a los israelitas. Antes de partir, sin embargo, Bilam predijo la soberanía de Israel y la condena de Moav, Edom, Amalek y demás enemigos del pueblo judío.

Luego, los israelitas acamparon en Shitim. Allí, las mujeres paganas de Moav, aconsejadas por Bilam, tentaron a los israelitas a unirse a ellas en al adoración de Baal pero y partiricipar en una orgía idolátrica e imnmoral. Moshe sentenció a muerte a los pecadores y una plaga se difundió entre la congregación. Pinjas, el hijo de Elazar, el Cohén Gadol, presenció un acto flagrante de inmoralidad entre un israelita y una mujer midianita. Defendiendo fanáticamente las leyes del Señor, ejecutó a ambos pecadores. La plaga cesó sólo después que hubieron perecido veinticuatro mil miembros de la congregación.

Extraido de Lilmod uLelamed

https://www.tora.org.ar/

MUSAR: LA CADENA DE CONTAGIO DEL COVID-19 ES COSA DE TODOS

Un poco de Musar: La cadena de contagio del #covid19

Así de sencillo….. lo veis??????

Moshe es un chico joven y sano. Está contento porque ya puede salir a ver a sus amigos. Va a recoger a Noa, su novia y se reúnen con Dani y con Miriam. Ninguno de ellos lleva mascarilla ni respeta las medidas indicadas porque en la tele dicen que ya apenas muere gente y total, la mayoría son viejos.

Han pasado dos días y Moshe se encuentra mal. Le duele todo el cuerpo y comienza con tos seca y fiebre. Dani, hasta hace dos días era totalmente asintomático, pero resulta que estaba infectado. Pasa tres días regular, pero es joven y se recupera pronto.

El padre de Noa es un cardiópata, con antecedentes de dos infartos agudos de miocardio. Noa está bien, pero ha contagiado a su padre, que ahora está en la UCI intubado.

La abuela de Dani es una paciente EPOC, con problemas respiratorios y que necesita una máquina para dormir. Dani está bien, pero ha contagiado a su abuela y ahora está muerta z.l., es una cifra más de una larga lista.

Miriam está embarazada. Dejó de ponerse la mascarilla porque leyó por Facebook que eran malas porque producían una cosa que no recuerda qué era, pero que era malo.  Tenía un embarazo normal que ha acabado en un parto complicado, con graves consecuencias para su bebé.

No hay ninguna descripción de la foto disponible.

El problema en estos momentos, no es salir en la calle ( hay que salir porque el país no puede estar más tiempo parado), el problema está en salir pensando que volvemos a “lo de antes”, cuando lo de antes ya no existe. Hay que salir a una nueva realidad y adaptarnos a ella, porque el que se adapta es el que sobrevive, y en estos momentos, la supervivencia es cosa de TODOS.

NO ES PARA TOMARLO A LA LIGERA

SHABAT SHALOM

Desearos a todos un buen Shabat y recordaros que cumpláis con las medidas de protección del COVID-19

PARASHÁ DE LA SEMANA: KORAJ (II)

ESTA PARASHÁ ES LA QUE SE LEERÁ B.H. ESTA SEMANA FUERA DE  ERETZ ISRAEL (EL RESUMEN DE LA MISMA SE PUBLICÓ LA PASADA SEMANA)

Estudiando los comentarios

Primer comentario (Rab Daniel Oppenheimer, www.ajdut.com.ar) Segundo comentario (Selección extraída del libro «El Rebe Enseña» (c) Kehot Sudamericana. Adquieralo en www.libreriajudaica.com)

Primer comentario – La muerte de los ideales

«La vida es una lucha» que «es cruel y es mucha». ¿Verdad? Así dicen. Mirando alrededor de uno, se ve que toda la gente se «mata» por sobrevivir y parecería ser que es verdad. La pregunta legítima es, sin embargo: ¿es lo mismo vivir que pelear por la subsistencia? No estoy tan seguro. Es más. Me parece que a la mayoría de la gente se le mezcla la terminología y siente que «luchar por la vida» es sinónimo con el esfuerzo diario por mantenerse «a flote». Efectivamente, considerando la incertidumbre en la que está sumida gran parte de la sociedad, pensar en una vida con un proyecto, se convirtió en un lujo para el cual cuesta encontrar tiempo y dedicación mental. Días vienen y días pasan, y así transcurren meses, años y nuestra vida completa sigue su curso sin tener un rumbo definido con un objetivo claro de «hacia dónde» o «para qué». Es lamentable decirlo, pero así se desliza la vida de muchos sin un plan, sin programa y sin propósito.

Cuando se escucha hablar a la gente, dicen que lo que importa, al final de cuentas, es poder llegara a gozar de un poco de tranquilidad, ver crecer sanos a los hijos («lo que importa es la salud») y tener una ancianidad sosegada. ¿Y qué decimos nosotros al respecto? Bajo ningún concepto, estamos de acuerdo con ese pensamiento. Sobrevivir, subsistir o prevalecer, pertenecen a los instintos y necesidades que tenemos en común con el género animal, pero no se pueden considerar, de ningún modo, objetivos humanos. ¿Por qué? Porque la estabilidad y la permanencia en si no explican la razón de existir, ni le dan significado o valor a la vida a un ser con raciocinio, como somos los seres humanos . Pues entonces: ¿de qué se trata esta pugna? ¿A qué denominamos «vida»?

La respuesta es que «vida» es la lucha por una causa o por un ideal. Lo que realmente le da significación a la vida es el fin y el objetivo por el cual se vivió. Posiblemente, para muchos judíos, aun siendo observantes, la vida no les parezca muy distinta a la del resto del entorno en el cual viven, con la diferencia que deben cumplir preceptos en distintos momentos del día, de la semana, etc. Obviamente que todas las Mitzvot que cumplen, son meritorias. Sin embargo, «vivir» es mucho más y no se reduce a ciertos momentos inspirados con espiritualidad. Quizás a esta clase de desafío se refieran las palabras de los Sabios: «Toda pelea que tenga un objetivo Di-vino, se mantendrá». Dado que la Torá es permanentemente innovadora, siempre desafía a la humanidad a superarse y a no caer en los vicios de la mediocridad, del auto-engaño y del egoísmo y quien adhiera a los principios que enseña la Torá, deberá luchar para difundirlos en condiciones indefectiblemente adversas. De esta manera, todos los momentos de la vida, cobran un sentido distinto, pues son todos una oportunidad de expresar ideas en la práctica. Aun, las acciones que no están habitualmente relacionadas, por su naturaleza, con lo ritual o lo religioso, como ser las necesidades laborales, sociales, recreativas, el deporte, el descanso, etc., si se practican con un objetivo y con una manera de conducirse espirituales, se transforman en elecciones morales.

El hecho de tener objetivos en la vida es esencial desde el punto de vista psicológico y desde lo estrictamente judaico. Cuentan acerca del Magguid (así se llama al cargo de aquel que enseña en público) de Koznitz, que desde joven había sido, por tendencia, una persona físicamente débil. Muchas veces se le dio poca posibilidad de sobrevivir las enfermedades que padecía. Sin embargo, vivió hasta muy anciano. Cuando se le consultó acerca del secreto de su longevidad, respondió que siempre había tenido proyectos para llevar adelante. Los músculos quedan atrofiados cuando no se los usa. Luchar por causas dignas, genera fuerzas. (R. Abraham J. Twersky en «Growing each week») Sin embargo, uno se siente «extraño» o «anómalo» en esta tarea. Al ver que todos los demás están «en otra cosa», se siente como si no tuviera un lenguaje en común con la gente y se pregunta: ¿no hubieron, acaso, tantos genios que tuvieron ideas meritorias, nobles y muy justas…, y, con el tiempo perdieron vigencia? Todos los que trataron de modificar el orden del mundo para mejorarlo, ¿qué fue de ellos? ¿No se habló en algún momento de «libertad, igualdad y fraternidad»?, ¿no se propuso defender los derechos de los trabajadores? Si pasan los años y la cosa queda igual, ¿qué es, acaso, lo que puedo transformar o corregir yo? Esta clase de planteos quita el deseo de proponerse desafíos morales y desanima a la persona. A su vez, es falsa. No se debe desmerecer el valor de cualquier obra ética, por más insignificante que pareciera. Pues aun si todos los que lucharon por alguna causa honrada y altruista no lograron que su idea se mantuviera, esto no quita la nobleza del acto en su momento. Toda acción bondadosa es válida aun si luego no continúa. Y, a diferencia de lo que muchos creen, las batallas internas – por más que no salgan a la luz del día, son las más difíciles de librar.

Los objetivos de la vida pasan por la corrección de las asperezas internas del alma, por el empeño que cuesta el cumplimiento minucioso de cada una de las Mitzvot, por el trato que se tiene con los que están cercanos a uno y por la ayuda que se pueda brindar a quienes necesitan de uno. Estas cosas cambian al mundo. La suma de muchas personas que obren acertadamente van uniéndose para que la sociedad se modifique para el bien. Sin embargo, existe un razón adicional del porqué las «grandes ideas» de la humanidad no tuvieron el eco que tiene la Torá por todas las épocas. Eso lo podemos aprender, posiblemente, de Koraj, de quien habla la lectura de esta semana. Koraj propuso ante Moshé y el pueblo que «todo el pueblo es sagrado y entre ellos mora D»s, y ¿por qué [Moshé y Aharón] se enaltecen por sobre el pueblo de D»s?» Qué palabras tan nobles! ¿Dónde estaba el error que lo hizo caer? Entre otras cosas fue el motivo que existió detrás de su protesta. Koraj se levantó en contra de Moshé, no por un ideal desinteresado, sino por celos por la posición encumbrada de Moshé y de Aharón. Dado que estaba empujado por la envidia, sus palabras que sonaban justas en un mero pretexto demagógico. Lo mismo sucedió con tantos que reclamaron derechos con una dialéctica muy abnegada, pero que en realidad encubrían ambiciones personales. Así crecieron, y luego desaparecieron. Aun en nuestra época, si bien nos gusta dividir el mundo entre los «buenos» y los «malos», siendo los buenos todos aquellos que están a favor nuestro y los malos, los que están en contra, podremos observar que aun los estadistas quienes aparentarían perseguir causas nobles en su discurso y a quienes aplaudimos por coincidir en su postura, demuestran tener una vida particular muy deplorable, y no son más que buenos administradores – y nada más. La Torá nos prohibe «matar el tiempo». Los ideales deben ser el motivo de nuestra vida. Los ideales, incluso, ya están explicitados claramente en la Torá. Depende de cada uno tomar conciencia que la vida no se reduce a subsistir económicamente tratando de sufrir menos y que se puede hacer algo y mucho para mejorar el mundo.

Daniel Oppenheimer

Segundo comentario – Discordia, Diversidad, y Distinción

[Kóraj y su séquito] se congregaron ante Moshé y Aharón y les dijeron: «¡Basta para vosotros! ¡Toda la congregación es santa!… ¿Por qué os alzáis por encima de la congregación de Di-s?»( Números 16:3)

¿Cuál es una controversia que no es en aras del Cielo? La de Kóraj y toda su compañía.( Pirké Avot 5:17)

Kóraj, el sublevado primo de Moshé, se ganó la dudosa distinción de padre y prototipo de toda riña y división. Su nombre mismo se volvió sinónimo de la desarmonía y el conflicto. El Talmud hasta llega a proclamar: «Quienquiera se dedica a sembrar la discordia viola una prohibición Divina, pues está escrito[1]: «Y no será como Kóraj y su compañía»[2]; cuando la Torá desea decirnos que no inspiremos disputas ni perpetuemos la desunión, lo hace diciendo: No seas como Kóraj…».

Pero Kóraj no era ningún peleador ordinario. Era un miembro principal de los Kehatitas, la más prestigiosa de las familias Levitas. Sumándose a su motín contra Moshé y Aharón estaban «doscientos cincuenta hombres de Israel, líderes de la comunidad, de aquellos regularmente convocados a la asamblea, hombres de renombre»[3]. La diferencia entre Kóraj y Moshé era ideológica, motivada por la manera en que entendían la relación de Israel con el Omnipotente y la manera en que sentían que debía estar estructurada la nación.

Y Kóraj fue mucho más allá de abocarse a la política divisiva comunitaria. Se rebeló contra la autoridad de Moshé y disputó la nominación de Aharón como Kohén Gadol (Sumo Sacerdote) por parte de Di-s. ¿Por qué, entonces, cada pendenciero insignificante es incluido en la prohibición de «no seas como Kóraj»? Obviamente, hay algo en el núcleo de la discusión de Kóraj que es esencia de toda discordia.

Con frecuencia, la antítesis de una cierta cualidad es superficialmente idéntica a ella. Esto es especialmente así cuando se trata de la «raíz» de una cuestión: una distinción del espesor de un cabello entre dos conceptos aparentemente similares se traduce, de hecho, en una diferencia abismal.

Lo mismo es cierto de «paz» y «discordia». La fuente de toda discordia es algo que erróneamente se parece a la paz auténtica. Es esta pseudo-paz lo que se hallaba en el núcleo de la errada visión de Kóraj, y que en última instancia llevó a su corrupción y catastrófico fin.

¿Qué Quiso Kóraj? ¿Qué es paz? «Tal como sus rostros no son semejantes, así tampoco lo son sus mentes y carácter»[4]. Tal es la naturaleza de la raza humana: individuos y pueblos difieren uno del otro, separados por diferencias de enfoque, orientación emocional, pericia, vocación, y las numerosas demás diferencias, grandes y pequeñas, que distancian a uno del otro.

Frecuentemente, estas diferencias dan origen a la animosidad y el conflicto. Y, con todo, en el núcleo del alma humana está el anhelo de paz. Intuitivamente sentimos que pese a las tremendas (y aparentemente inherentes) diferencias entre nosotros, un estado de armonía universal es tanto deseable como lograble. Pero ¿qué es exactamente la paz? ¿Es la supresión de las diferencias entre hombres y naciones? ¿Es la creación de una sociedad «fraccionada pero igual», en la que las diferencias se preservan pero sin distinción alguna de «superior» e «inferior»? ¿O no es ninguna de las dos?

Si comprendemos a Kóraj, también comprenderemos la fina línea que separa la auténtica paz de la esencia del disenso.¿Qué era exactamente lo que quiso Kóraj? Sus argumentos contra Moshé y Aharón parecen cargados de contradicción. Por un lado, parece desafiar la institución misma del sacerdocio (kehuná), sosteniendo que «como toda la comunidad es santa, y Di-s está en medio de ellos, ¿por qué os alzáis vosotros por encima de la congregación de Di-s?»[5] Pero de la respuesta de Moshé[6] vemos que Kóraj en verdad deseó el cargo de Kohén Gadol para sí mismo.

Esta paradoja aparece una y otra vez en diversos relatos del motín de Kóraj, en los midrashím y en los comentaristas. Kóraj aparece como un paladín de la igualdad, criticando vehementemente un «sistema de clases» que jerarquiza niveles de santidad dentro de la comunidad (Israelitas, Levitas, Sacerdotes y el Sumo Sacerdote). Y, sin embargo, en un mismo hálito, ¡argumenta ser el candidato más digno para el Sumo Sacerdocio!

Aguas Celestiales, Aguas Terrenales

En la narración de la Torá de los seis días de creación del mundo por parte de Di-s, la obra de cada día concluye con la declaración: «Y vio Di-s lo que había creado, y he aquí que era bueno». Cada día, excepto el segundo, aquel en que «Di-s hizo el firmamento [del cielo], y separó entre las aguas que están debajo del firmamento y las que están encima del firmamento»[7].

Explica el Midrash: «¿Por qué no dice «y he aquí que era bueno» respecto del segundo día? Porque en ese día se creó la discordia; como está escrito: «y separará entre agua y agua»».

Sin embargo, el Midrash prosigue señalando que en el tercer día la Torá dice «y era bueno» dos veces, porque «la obra de las aguas», comenzada en el segundo día, fue terminada entonces. En otras palabras, la división provocada en el segundo día era un fenómeno menos que deseable, pero solamente porque todavía no estaba terminada; en el tercer día, esta discordia misma es considerada «buena»[8].

Nuestros Sabios nos cuentan que los seis días del génesis Divino se corresponden con los seis milenios de empeño humano que le siguen[9]. En ello radica el significado de las palabras del Midrash: en el tercer milenio de existencia del mundo, fue introducido en nuestras vidas el elemento que resuelve los conflictos creados por la diversidad. Este es la Torá, revelada a nosotros en Sinaí en el año 2448 desde la Creación.

La Torá fue «dada para hacer la paz en el mundo»[10]: paz entre los conflictivos impulsos dentro del corazón del hombre, paz entre los individuos, paz entre los pueblos, y paz entre la creación y su Creador.

El Midrash expresa la cualidad pacificadora de la Torá con la siguiente metáfora: Había una vez un rey que decretó: «La gente de Roma tiene prohibido descender a Siria, y la de Siria tiene prohibido ascender a Roma». Asimismo, cuando Di-s creó el mundo, decretó y dijo: «Los cielos son de Di-s, y la tierra es dada al hombre»[11]. Pero cuando deseó entregar la Torá a Israel, rescindió Su decreto original y declaró: «Los planos inferiores pueden ascender a los superiores, y los superiores pueden descender a los inferiores»[12].

El cisma y decreto[13] de separar lo celestial de lo terrenal, puesto en vigencia por la «división de las aguas» por parte de Di-s en el segundo día de la Creación, fue aliviado, así, en el tercer «día» de la historia con la revelación en Sinaí. Lo material y lo espiritual dejaron de ser dos planos irreconciliables. En ese día, «Di-s descendió sobre el Monte Sinaí»[14], «Y a Moshé dijo: «asciende a Di-s»[15]. Di-s llegó «abajo» para impartir de Su santidad al mundo, y el hombre fue facultado para lograr una proximidad con Di-s.

Pero la Torá no viene a nublar la distinción entre santo y mundano. Ni se empeña en crear una sociedad mundial uniforme. Esto, a duras penas, calificaría como un estado de «paz» más que como podría decirse que una pintura de un único matiz o una sinfonía compuesta enteramente por notas idénticas fueran una creación «armoniosa».

La Torá hace la paz en el mundo al definir los diferentes roles (hombre y mujer, judío y no-judío, Israelita, Levita y Kohén, erudito e iletrado) para abarcar la misión global de la humanidad.A ello se debe que la Torá esté asociada al número tres: una entidad única o una colección de entidades idénticas, pueden deletrear unanimidad, pero no paz. Si «uno» representa singularidad y «dos» implica divisibilidad, «tres» expresa el concepto de paz: la existencia de dos entidades diferentes, o incluso antitéticas, pero con la adición de un tercer elemento de unificación que los abraza y satura a ambos, abarcando sus diferencias como componentes diversos pero armoniosos de un entero mayor. El «tercer día» no deshace la división del segundo. Más bien, introduce un «tercer» elemento todo-trascendente a cuyo servicio aquella división aplica sus propias cualidades peculiares. Y es esta introducción de armonía en la diversidad lo que la «completa» y convierte en «buena».

Volviendo a Kóraj

En vista de esto, sintió Kóraj, ¿cómo podemos hablar de roles «superiores» e «inferiores» en el mundo de Di-s? ¿Cómo puede decirse que el Sumo Sacerdote sea más excelso que el obrero común? Cierto, la vida del Kohén Gadol está dedicada por entero a empeños espirituales en tanto que el Israelita «ordinario» debe lidiar con la mundanalidad del mercado. Pero «dentro de ellos está Di-s»; ellos sirven al propósito Divino con el cumplimiento de su rol para nada menos que el Kohén Gadol en el cumplimiento del suyo.

Kóraj no se oponía a la división de la comunidad según vocación, ni a la distinción entre lo espiritual y lo material. Todo lo contrario. El mismo anhelaba la senda espiritual del Sumo Sacerdocio, servir al Omnipotente estando totalmente apartado de los asuntos mundanos. Lo que sí disputó era la manera en que Moshé definía la división de roles dentro del pueblo.

«¿Por qué os alzáis vosotros por encima de la congregación de Di-s?», argumentó. ¿Por qué esta «escalera» de espiritualidad en la que los Moshés y Aharónes de la generación ocupan un peldaño más alto que el granjero que trabaja su tierra o el mercader absorto en sus cuentas? ¿Por qué se dice al judío «ordinario» que vea a Aharón como aquel que lo representa en el Santuario y facilita su relación con Di-s? ¿Está Di-s más cerca del cielo que de la tierra? ¿Es servirlo trascendiendo lo material una parte más importante de la misión de la humanidad que utilizar la existencia material para cumplir Su voluntad? Dame el Sumo Sacerdocio, dijo Kóraj, y yo eliminaré las connotaciones de «liderazgo» y «superioridad» que Moshé y Aharón le han conferido. Para mí, el estilo de vida más espiritual y el más ligado a lo material, y todas las graduaciones intermedias, todas son sendas distintas pero paralelas en nuestro empeño por servir al Omnipotente.

La visión de Kóraj parece el paradigma de la armonía: elementos diversos unificados por una meta común. Sin embargo, al descuidar la incorporación de un aspecto crucial de la concepción de paz de la Torá, se convirtió en fuente de toda discordia y rencilla.El mundo «separado pero igual» de Kóraj podría unir sus diversos componentes en el hecho de que todos sirven a una misma meta global, pero fracasa en la tarea de proporcionar conexión alguna entre ellos. Los senderos podrían converger en su destino, pero están separados por muros que los aíslan y dividen. Y sin una relación de da-y-toma entre ellos, sin ningún sentido de dónde se posicionan uno respecto del otro, su separación inevitablemente se desintegrará en partidismo y conflicto.

Si volvemos a la parábola del Midrash, la de romanos y sirios, podemos ver dónde se aparta la visión de Kóraj de la definición de paz de la Torá. La diferencia entre los dos planos (material y espiritual) es preservada, pero hay movimiento e interrelación entre ellos. Y su relación se define en términos de «superior» e «inferior»: lo celestial desciende a la tierra, y lo terrenal asciende al cielo.

Como es visto por la Torá, las gradaciones de espiritualidad de los diversos segmentos del pueblo asumen la forma de una «escalera» en la que el individuo ligado a lo material alza la vista hacia su hermano más espiritual, y lo más espiritual se traslada hacia abajo para proveer de dirección e inspiración a aquello ligado a lo material. El granjero da de su producto al kohén; considera este regalo como la parte más sagrada de su cosecha, representativa del foco espiritual de todos sus empeños. El comerciante mira al erudito como un modelo ideal; se siente atrapado y sofocado por las demandas de su vocación y vive para los pocos minutos diarios que logra dedicar al estudio.

Y el líder espiritual desciende para elevar a su comunidad. Di-s define el papel de Aharón como uno que «alza las lámparas»: además de (y a causa de) su servicio espiritual «personal» al Omnipotente, Aharón es la llama que enciende el «alma del hombre, una lámpara de Di-s»[16] convocando su potencial iluminador[17]. Todo esto no es porque quienes cumplen los roles más espirituales son más importante para el propósito Divino que aquellos que lo sirven mediante su involucración con lo material. Por el contrario, el propósito de Di-s en la Creación es, dicen nuestros Sabios, que «El deseó tener una morada en los planos inferiores»; que el plano inferior de lo material se transforme en un ambiente acogedor y receptivo de Su ser[18]. En la tarea de llevar esto a cabo, aquellos que se encuentran en «el peldaño más bajo» deben jugar el papel más central y crucial. Pero su especialidad radica precisamente en que ellos tratan con los más bajos elementos de la Creación (esto es, aquellos que expresan menos la realidad de Di-s de cualquier manera manifiesta) y los encaminan hacia el propósito superior de servir a su Creador.

En el momento en que el individuo ligado a lo material comienza a sentirse cómodo en su ambiente, en el momento en que cesa su afán de escapar a lo material, ya no puede verdaderamente sublimarlo más; él es ahora parte de éste. Sólo viéndose a sí mismo en el fondo mirando hacia arriba, sólo cuando su involucración con lo mundano se percibe como forzada por la convocatoria del deber en tanto que su alma anhela una existencia más espiritual, se está en posición de elevar verdaderamente el entorno.

Curiosamente, aunque Kóraj desconoció esta conexión «vertical» entre materia y espíritu, él mismo era un ejemplo primario de ella. Su deseo del Sumo Sacerdocio, su anhelo de ascender un peldaño espiritual más que el propio en la escalera, era una ambición positiva[19], y la máxima refutación de su propia «paz» divisiva.

Basado en Sijot de Shabat Kóraj 5718, 5724, 5727

Notas: 1. Números 17:5 2. Talmud, Sanhedrín 110a. 3. Números 16:2. 4. Midrash Rabá, Bamidbar 21:2. 5. Números 16:3. 6. «¿No os basta con que el Di-s de Israel os ha distinguido de la comunidad de Israel para aproximaros a Sí, para llevar a cabo el servicio del Santuario de Di-s, y para alzaros ante la comunidad… que también deseáis el Sacerdocio?» – ibíd. 5-10. 7. Génesis 1:6-7. 8. Midrash Rabá, Bereshit 1:8. 9. Najmánides, Génesis 2:3; así, tal como los seis días de la Creación culminan en un séptimo de retiro y descanso Divino, 6.000 años de logro humano resultan en «el día de Shabat y serenidad eterna», la era del Mashíaj. 10. Talmud, Guitín 59b; Mishné Torá, Leyes de Janucá 4:14. 11. Salmos 115:16. 12. Midrash Tanjumá, Vaerá 15. 13. La palabra hebrea empleada por el Midrash, guezerá, significa tanto «decreto» como «escisión». 14. Exodo 19:20. 15. Ibíd. 24:1. 16. Números 8:2. 17. Proverbios 20:27. 18. Midrash Tanjumá, Nasó 16. «De esto se trata el hombre», escribe Rabí Shneur Zalman de Liadí en su Tania, «éste es el cometido de su creación y de la creación de todos los mundos, superiores e inferiores: que Di-s tenga un lugar de morada en este mundo inferior» (Tania, Cap. 36). 19. Esto explica por qué toda una sección de la Torá (Números 16-18) lleva el nombre de «Kóraj» – el nombre de un pecador. Porque debemos derivar los aspectos positivos del acto de Kóraj, su anhelo de una existencia más espiritual que la propia, y aplicarla a nuestras vidas.

TODO LO REFERENTE A ESTA PARASHÁ HA SIDO OBTENIDO DE: https://www.tora.org.ar/

PARASHÁ DE LA SEMANA: JUKAT (II)

Estudiando algunos midrashim

Extraido de El Midrash Dice. Edit. Bnei Sholem

Las Leyes de Pará Adumá / La Vaca Roja

En el primero de Nisán, de 2.449, el último Día de Inauguración del Mishkán, Hashem le reveló a Moshé las leyes relativas a las personas impuras que son expulsadas del Campamento y las leyes de pureza de los cohaním. Hashem le enseñó cómo es alcanzada la purificación de los diferentes tipos de impurezas (o por inmersión en una mikvá (pileta de inmersión) o en manantial surgente, y así sucesivamente), así como los sacrificios que consuman el procedimiento de purificación. Cuando Hashem le enseñó a Moshé que un judío se vuelve tamé por tocar un cuerpo muerto, Moshé preguntó, «¿Cómo se purifica de su tumá?»

El Todopoderoso no contestó su pregunta, y el rostro de Moshé se oscureció de pena y vergüenza. (No puede haber más gran dolor para un talmid jajam (erudito de la Torá), cuyo objetivo de vida es perfeccionarse a sí mismo en el conocimiento y cumplimiento en Torá, que ser negado el conocimiento que él busca.)

Más tarde aquel día Hashem resumió el tema, explicándoles a Moshé y a Aarón ,»Si alguien se volvió impuro por contacto con un cadáver, debe ser salpicado con una mezcla especial de agua y cenizas de una vaca roja.»

El Todopoderoso los instruyó en las leyes de la pará adumá:

– La pará adumá es adquirida del tesoro del Beit Hamikdash, de un fondo conteniendo las donaciones anuales de medio shekel de cada judío.

– Para calificar como una pará adumá, una vaca debe tener al menos tres años (suficientemente madura para tener cría).

– Su color debe ser completamente rojo; aún dos pelos de otro color la descalifican.

– El animal también es descalificado si fue alguna vez enjaezado a un yugo, aún si no realizó labor.

Habiendo buscado por todas partes una vaca completamente roja, al Sanhedrín (la Asamblea) le fue finalmente informado que tal vaca era propiedad de cierto no- judío.
Se enviaron delegados para intentar adquirirla.
El propietario dijo, «Por un buen precio estoy dispuesto a vender el animal. Dádme cuatrocientas piezas de oro.»
«Vos las tendréis,» prometieron los jajamím. «Nosotros retornaremos con el dinero.»
Ellos partieron para obtener del Sanhedrín los fondos necesarios. Mientras tanto, no obstante, el no- judío contó a sus amigos acerca de la venta potencial, y descubrió cuán extraordinario y precioso era su animal.
Cuando los delegados retornaron con la suma acordada, el gentil les dijo, «He cambiado de opinión; no vendo mi vaca.»
«Nosotros estamos dispuestos a pagar un precio más alto,» replicaron los jajamím. ¿Queréis otras cinco piezas de oro?»
«No la venderé,» insistió el no- judío.
«Tomád diez piezas de oro más,» ofrecieron ellos.
«Vosotros no podéis tenerla,» repitió él.
«Os pagaremos veinte piezas de oro extra,» dijeron ellos.
«Fuera de la cuestión,» replicó él.
Los miembros del Sanhedrín elevaron su oferta, hasta que el hombre finalmente accedió a la venta por un adicional de cien piezas de oro. ( Algunos dicen, un adicional de mil.)
Los Sabios le dijeron que retornarían con la cantidad total e irían por el animal al día siguiente.
Después de que hubieron partido, el gentil dijo riendo a un vecino, «¿Sabéis vos por qué estos judíos insistieron en adquirir esta vaca particular? Ellos la necesitan para sus ritos religiosos porque nunca fue enjaezada a un yugo. No obstante, les jugaré un pequeño truco.»
Aquella noche el rashá (malvado) tomó su vaca roja, la enjaezó, y aró con ella.
A la mañana siguiente los jajamím retornaron. Antes de pagar, examinaron al animal. Ellos sabían que una vaca que no fue nunca enjaezada a un yugo es reconocible por dos cosas: 1. Dos pelos determinados sobre su cuello están derechos mientras no fueran tocados por un yugo, pero se doblan una vez que un yugo es puesto sobre el animal. 2. Los ojos de un animal no uncido están fijos. Después de que fue uncido parpadean porque el animal tuerce los ojos para ver el yugo.
Esta vaca, inmediatamente se dieron cuenta, tenía los signos de un animal uncido.
«Quedarás con la vaca,» le dijeron al gentil. «Nosotros no la necesitamos.»
Aún la boca blasfema de este rashá reconoció, «Bendito es El Quien escogió esta nación.»
Abatido al perder la fortuna que él podía haber ganado, el gentil se ahorcó.

– El cohén sacrifica la vaca «fuera del Campamento.» Durante los años en el desierto era sacrificada fuera de todos los tres Campamentos, y en el tiempo del Beit Hamikdash sobre el Monte de los Olivos, dado que esta montaña es considerada «fuera de Ierushalaim

– El colecta algo de la sangre de la vaca en su mano izquierda, sumerge su índice derecho dentro de ella, y la salpica en la dirección de la entrada al Heijal, la cual él puede ver desde la montaña.

– Un fuego es encendido, y el cohén supervisa la quema de la vaca.

– Con una cuerda de lana roja ata juntos una vara de cedro y algo de hisopo y pregunta a todos los presentes,
«¿Es ésta una vara de cedro?»
«Sí,» replican ellos.
«¿Es ésta una vara de cedro?» pregunta él una segunda y una tercera vez.
El recibe réplicas afirmativas a las tres preguntas. También pregunta tres veces, «¿Es ésta lana roja?» y se le responde cada vez afirmativamente.
¿Por qué esta ceremonia?
No todos los tipos de hisopo, cedro, y tintura roja son casher para la pará adumá. A menos que todas las especies utilizadas satisfagan requerimientos halájicos (de ley), la mitzvá entera es inválida. De ahí que, el cohén enfatiza que ellas están todas de acuerdo con los mandamientos de la Torá.

– Mientras la vaca está ardiendo, el atado conteniendo la vara de cedro y el hisopo es arrojado en su cadáver.

– Las cenizas de la vaca son divididas en tres partes: una es colocada en una cierta sección del patio del Beit Hamikdash, donde es preservada a fin de cumplir la mitzvá de que las cenizas de la pará adumá deben ser mantenidas para todas las generaciones. Una segunda parte es dividida entre los grupos de cohaním que sirven en el Mishkán, para estar a mano para purificar a un cohén quien se volvió tamé. La tercera parte es colocada en un lugar en el Monte de los Olivos para la purificación de Benei Israel.

– Quienquiera que fue comprometido en la preparación de las cenizas – por ejemplo, la persona que quemó la vaca, quien arrojó el atado dentro del fuego, quien recogió madera, quien tocó o transportó las cenizas – se vuelve tamé.(impuro)

– Las cenizas de la vaca son mezcladas con agua fresca de manantial en un utensilio.

– Las aguas mezcladas con cenizas de la pará adumá son salpicadas por alguien que está él mismo puro de tumat hamet (impureza por contacto con un muerto) sobre el judío que se purifica. Lo salpica en el tercer y séptimo día de la purificación del individuo. Más aún, durante el séptimo día la persona que está siendo purificada debe sumergirse ella misma en una mikvá para consumar su purificación.

Hasta este día, nueve Vacas Rojas han sido quemadas.

La primera fue preparada por Elazar ben Aarón bajo la supervisión de Moshé en el segundo día de Nisán, de 2.449. (Moshé dirigió los pensamientos apropiados hacia ella, porque Elazar no comprendía sus razones.) Algunas de las cenizas de la pará adumá de Moshé fueron mezcladas con las cenizas de cada una de las posteriores (dado que la vaca de Moshé fue la única preparada con los pensamientos apropiados).

Una bendición descansó sobre la porción de las cenizas de Moshé reservadas para purificación; ellas duraron hasta el tiempo de Ezrá. Bajo la supervisión de Ezrá, una segunda pará adumá fue quemada; una tercera y una cuarta bajo la guía de Shimón HaTzadik, y dos más en el tiempo de Iojanán Cohén Gadol. Desde entonces hasta la destrucción del Segundo Beit Hamikdash tres parot adumot adicionales fueron quemadas. La décima será preparada por Mashíaj, que él venga pronto.

El Fallecimiento de Miriam y la Desaparición del Manantial de Miriam

En el diez del mes de Nisán del cuadragésimo año en el desierto, ocurrió una tragedia nacional. Cuando los judíos arribaron al desierto de Tzin, la hermana de Moshé, Miriam falleció. Ella tenía ciento veinticinco años de edad. Miriam había enseñado y guiado a las mujeres, al igual que Moshé y Aarón habían enseñado a los hombres. Ella fue una de las siete profetisas conocidas. Miriam falleció sin dolor. La Shejiná (Divinidad) se le reveló, de ese modo atrayendo a su alma gozosamente de regreso a su fuente (mitat neshiká).

La narración de la muerte de Miriam sigue a las leyes de la pará adumá (a pesar de que su fallecimiento ocurrió en el cuadragésimo año en el desierto, mientras la pará adumá fue quemada en el segundo año). La Torá yuxtapuso estos dos eventos para enseñar que la muerte de un tzadik (justo) logra expiación para Kelal Israel, así como lo hacen las aguas de la pará adumá.

Tan pronto como Miriam falleció, Hashem provocó que el Manantial de Miriam desapareciera temporariamente, para que Benei Israel se dieran cuenta que su manantial de agua había sido dado en el mérito de Miriam. Así apreciando su grandeza, ellos harían duelo por esta tzadeket (justa) en una manera apropiada.

La generación del desierto recibió tres dones en mérito de sus tres grandes líderes:

– En el mérito de Miriam, un manantial
– En el mérito de Aarón, Nubes de Gloria
– En el mérito de Moshé, el man.

¿Por qué están estos tres líderes asociados con estos particulares dones?

Ellos personificaron los tres pilares que sostienen el mundo- Torá, avodá (servicio), y actos de bondad.

– Moshé fue el dador de la Torá y su maestro por excelencia. Por consiguiente, en su mérito los judíos recibieron el man, cuya entrega diaria aliviaba la necesidad de ganarse la vida y cuya ingestión los asistía en el estudio de Torá.

– Aarón personificó la avodá. Su devoción al Servicio de los sacrificios trajo la Shejiná (Divinidad) a Kelal Israel. Las Nubes de Gloria fueron por lo tanto provistas en su mérito, porque ellas representaban la Shejiná que moraba con el pueblo judío.

– Miriam sobresalió en el tercero de los tres fundamentos, bondad.
Desde su juventud se dedicó al bienestar de su pueblo. Aún como una niña pequeña, asistió a su madre como partera y llevó comida a los pobres.

A causa de su atributo de jesed (bondad), Hashem proveyó a los judíos de agua, una necesidad vital.

Mei Merivá / Moshé y Aarón Pecan en las Aguas de Merivá

Hashem dijo a Moshé, «El pueblo será ahora testigo de un milagro que santificará Mi Nombre. «Reúne a los tzadikím (justos) y grandes personas ante la roca de la cual el agua fluía mientras Miriam estaba viva. Mándale proveer a los judíos de agua una vez más.

«Mientras estés parado con la santa congregación frente a la roca, enséñales a ellos una halajá (ley judía) o un pasaje de Torá. Luego ordena a la roca emitir agua. El mérito del estudio de Torá comunal causará que produzca agua, como hizo en el mérito de Miriam.» «Más aún, todos aquellos que atestiguen el milagro aprenderán la gran lección de que, `Si aún una dura roca obedientemente se vuelve un manantial a instancias de Hashem, nosotros los judíos estamos ciertamente obligados a obedecer a Hashem con felicidad y buena voluntad (¡y no porque nos sentimos compelidos a servirlo a El!)»

Hashem había advertido a Moshé llevar sólo a los tzadikím a la roca, pero Moshé (quien deseaba que todos vieran el milagro) reunió a la congregación entera de grandes a pequeños, incluyendo aún a los erev rav. Un milagro permitió a todo el pueblo pararse directamente delante de la roca, a pesar de que el área era demasiado pequeña para contener a todos.

A algunos de entre los erev rav se les escuchó burlarse, «¿Quién dice que Ben- Amram realizará un verdadero milagro? Debe haber una razón por la que él está determinado a dirigir la palabra a una roca particular. Quizás él sabe que la roca contiene humedad y puede por consiguiente producir agua. Moshé solía ser un pastor y está familiarizado con diferentes tipos de minerales. ¡Veamos si puede realizar esta hazaña sobre una roca de nuestra propia elección!»

La mofa de los burlones hizo impresión sobre el pueblo, llevándolo a dispersarse en todas direcciones. El jefe de cada Tribu alzó una piedra y demandó, «Moshé, ¡nosotros queremos agua de esta roca!»

Los erev rav proclamaron, «¡A menos que nos des agua de la roca de nuestra elección, no queremos nada en absoluto!»

Moshé estaba extremadamente afligido. El había esperado estudiar Torá junto a una solemne reunión de judíos delante de la roca. Ellos entonces experimentarían por medio del impactante milagro que su estudio de Torá tenía el poder para cambiar las mismas leyes de la naturaleza. En lugar de ello, él encaraba a una multitud de burlones que cuestionaba si un milagro real estaba a punto de suceder.

Más aún, Moshé se dio cuenta de que la Shejiná (Divinidad) estaba ausente. (En la primera ocasión, cuando se le mandó golpear la roca en Refidím, él había percibido la Shejiná.) La mofa del pueblo había causado a la Shejiná partir.

Moshé estaba inseguro de cómo proceder. La atmósfera no era conducente al estudio de Torá. ¿Cómo podía él enseñar a un pueblo que se rebelaba contra su maestro? ¿Y qué roca debía él escoger? ¿Debería ignorar la demanda del pueblo y traer agua del verdadero Manantial de Miriam? Si fuera así, los erev rav alegarían que él no realizó un genuino milagro. ¿O debería acceder a realizar el milagro por medio de una roca diferente? Si así fuera, él podría ser culpable de transgredir el mandamiento de Hashem. Más aún, Hashem podría juzgar al pueblo indigno de recibir agua de una roca diferente.

Moshé decidió que él debía reprochar incisivamente al pueblo por desafiar descaradamente a su rebe. Se dirigió a ellos estrictamente, «¡Oíd ahora, vosotros rebeldes y tontos! ¿Por qué vosotros pensáis que vuestro entendimiento es más grande que el de vuestro maestro?»

Al comienzo del liderazgo de Moshé, el Todopoderoso le había advertido en contra de encolerizarse con los judíos. Moshé se había guardado siempre a sí mismo cuidadosamente del enojo, no importaba cuán grandemente él fuera provocado. No obstante, ahora su reproche, a pesar de ser dicho para el beneficio del pueblo, traicionaba un sutil grado de enojo. Hashem no lo perdonó por esto.

TODO LO REFERENTE A ESTA PARASHÁ HA SIDO OBTENIDO DE: https://www.tora.org.ar/

PARASHÁ DE LA SEMANA: JUKAT

ESTA PARASHÁ ES LA QUE SE LEERÁ B.H. ESTA SEMANA EN ERETZ ISRAEL, FUERA DE ISRAEL SE LEERÁ LA PARASHA KORAJ

Resumen de la parashá

Una ceremonia especial de purificación fue establecida para aquellos que habían tocado un cadáver o habían estado bajo el mismo techo. Como parte de los ritos fue sacrificada una pará adumá (vaca roja) sin defectos fuera del campamento, y quemada junto con madera de cedro, hisopo y un hilo escarlata. Sus cenizas fueron mezcladas con agua de una corriente y salpicadas sobre la persona impura en el tercero y el séptimo día de su impureza. Al finalizar este último, después de haberse lavado las ropas y sumergido en un mikvé, la persona afectada podía participar nuevamente en el culto del Santuario.

Durante treinta y ocho años los israelitas erraron por el desierto y en ese tiempo murieron todos los miembros de la generación mayor de entre veinte y sesenta años, con excepción de Iehoshua y Calev. A comienzos del cuadragésimo año del éxodo, el resto de la población regresó a Kadesh. Fue allí donde murió Miriam, la hermana de Moshé y Aharón.

A su muerte dejó de fluir el agua del pozo que había acompañado milagrosamente a los israelitas. El pueblo comenzó a murmurar nuevamente contra Moshé por la falta de agua. Hashem dijo a Moshé y Aharón que le hablaran a cierta roca, de la cual fluiría agua suficiente para satisfacer a todos. Pero Moshé estaba tan disgustado por la constante falta de respeto del pueblo que golpeó impacientemente la roca en lugar de hablarle. Por no haber cumplido las instrucciones de D´s y haberlo deshonrado delante del pueblo, no se permitió a ninguno de los dos hermanos entrar en Tierra Santa.

Se instruyó entonces a la gente a fin de que se preparara para las etapas finales de su largo viaje. La única ruta disponible para ellos se extendía a traves de la tierra de Edom, al sur del Mar muerto. Moshé envió mensajeros al rey de Edom solicitando permiso para atravesar su territorio y ofreciendo pagar por el agua que el pueblo y el ganado pudieran beber. El rey no sólo se rehusó, sino que además les obstruyó el paso ubicando una fuerza armada. En consecuencia, los israelitas se vieron obligados a hacer un rodeo por el camino de las fronteras sureñas de Edom. Cuando la congregación llegó al monte Hor, Aharón murió y fue sepultado allí. Moshé designó a su hijo Elazar como Cohén Gadol (sumo sacerdote)

Después de rechazar exitosamente un ataque del rey canaanita de Arad, los fatigados israelitas se quejaron amargamente de la falta de agua y alimento. Consiguientemente, fueron castigados con una plaga causada por las mordeduras fatales de feroces serpientes. Cuando el pueblo admitió su error, Moshé ubicó una serpiente de bronce sobre una vara. Quienquiera que la mirara se curaría.

La congregación que había deambulado por el sur, el este y luego el norte, pasando por las tierras de Edom y Moav, se detuvo cuando llegó al río Arnón, la frontera entre Moav al sur y Emor al norte.

Sijón, rey de Emor, no quiso permitir que los israelitas pasaran por su tierra y lanzó su ejército contra ellos. Empero, con la ayuda de Hashem, la batalla terminó con la derrota total de los emoritas. Volviendo hacia el norte, a las fértiles tierras de Guilad y Bashán, los israelitas derrotaron la resistencia de Og, rey de Bashán, y tomaron posesión de su territorio. La tierra al este del Jordán había sido conquistada y los israelitas acamparon finalmente en la frontera de Moav, frente a Jericó.

(Extraído del libro «Lilmod ULelamed» de Edit. Yehuda)

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