Parashá Shelaj Lejá (Envía). 16 Sivan 5771 (18 de Junio de 2011)

Emuna En Hashem

Nuestra parasha comienza hablándonos acerca de los diez espías. Cuando el pueblo estaba a punto de cruzar el Yarden para entrar a la Tierra de Israel, los líderes del pueblo le pidieron a Moshe Rabenu espías para ver la tierra (Rashi explica que lo que querían realmente era calumniar acerca de la tierra, ya que ellos pensaban que una vez hayan entrados a Eretz Israel ellos perderían sus cargos de lideres.

Moshe consultó con Hashem acerca de enviar a los espías y Hashem le contesto no con mucho agrado sobre la idea, y dijo a Moshe que el tomara la decisión. Varios comentaristas explican que Hashem se molestó con la idea de enviar a los espías, ya que Hashem conocía las verdaderas intenciones para las cuales serían enviados, pero no obstante no se opuso y le dijo a Moshe que el tomara la decisión, esto se debe a que Hashem esperaba que el pueblo tuviera emuna (fe) en sus palabras cuando les decía que era una Tierra que manaba leche y miel, muy fructífera y por supuesto que la iba a entregar para ellos.

Moshe decidió enviar a los espías para que exploraran la tierra, ahora bien ¿si Moshe sabía que Hashem no estaba muy contento con la idea entonces por que aun así los envió? La respuesta a esto es que Moshe vio un posible jilul Hashem (profanación del nombre de Hashem) ya que la gente pensaría que el hecho de no enviar espías es porque Hashem le había mentido (jas veShalom) y realmente no era la tierra que decía. Por esa razón Moshe decidió enviarlos.

Moshe instruyo muy bien a los espías para que hicieran una buena labor, les pidió ver si las ciudades estaban fuertemente amuralladas, les pidió traer algunos frutos para ver la fertilidad de la tierra, les pidió ver a la población de cada pueblo para ver si eran personas guerreras o no.
El total de los espías fueron doce, entre ellos Kaleb y Joshua.

Moshe les indicó la trayectoria y les encomendó que entraran por el sur, ya que Abraham también entro por el sur y por el sejut de nuestro patriarca ellos irían más protegidos.

Moshe reza por Joshua

La Torahh nos habla acerca del rezo que hizo Moshe por Joshua, pero por que Moshe rezo explícitamente por Joshua y no por todos los doce espías? La respuesta es que Joshua venia de la tribu de Yosef, y Yosef peco al hablar lashon hara de sus hermanos por consiguiente los descendientes de Yosef eran más vulnerables para hablar lashon hara.

La Torah nos cuenta que el viaje de los espías duró 40 días, en realidad el viaje y exploración de la tierra de Israel tomaría 41 días de ida y 41 de vuelta, pero Hashem hizo un milagro y les acorto el viaje debido a que después cuando pecaran iban a vagar 40 años en el desierto, Hashem los castigaría medida por medida, es decir 40 días estuvieron en la tierra con la idea de profanarla, entonces estarían 40 años en el desierto. En realidad Hashem hizo hesed ya que si los hubiera castigado medida por medida ellos hubieran tenido que vagar en el desierto más de ochenta días.

Los espías fueron a la tierra de Israel y volvieron con un racimo grande de uvas, el midrash explica que lo cargaron entre ocho personas, uno llevo una granada y otro llevo un dátil, Kaleb y Joshua no cargaron nada ya que ellos sabían de las intenciones de los espías y no quisieron participar.

Cuando llegaron con Moshe empezaron hablar bien de la tierra, esto lo hacían a fin de que la gente creyeran sus palabras pero cuando llegaron ante Moshe hablaron a todo el pueblo señalando solo aspectos negativos de la tierra de Israel. Kaleb y Joshua desmentían todo lo que los otros decían pero no fueron escuchados, por consiguiente Hashem estuvo dispuesto a castigarlos con una plaga que acabaría con todo el pueblo.

Hashem le dijo a Moshe que de el formaría una nueva nación pero Moshe con su infinito amor a el pueblo judío rezó para que fuera levantado ese decreto, Moshe recordó a Hashem que Abraham Abinu había sido probado diez veces y aun así siguió con su infinito amor y apego a Hashem. Está escrito que el pueblo de Israel se quejó ante Hashem diez veces y por eso Moshe le recordó a Hashem las diez pruebas de Abraham.

Lo ocurrido con los espías tuvo lugar el 9 de av, Hashem les dijo que así como el pueblo lloraba en ese día razón y por unas calumnias entonces Él les daría motivos para llorar siempre en ese día (el primer y segundo templo fueron destruidos el 9 de av y como todos sabemos es un día de luto para el pueblo judío, también vemos en la época de Segunda Guerra Mundial, la toma de decisión del holocausto fue el 9 de av).

Durante los 40 años que Israel vagó por el desierto, cada 9 de av, todas y cada una de las personas cavaba su propia tumba y se sentaban al lado de su tumba para morir. El decreto fue establecido entre los hombres de entre 20 y 60 años (los de edad militar).

Este decreto no recayó sobre la tribu de Levi, ya que ellos no enviaron a ningún espía, ni tampoco sobre las mujeres, ya que ellas no participaron en las calumnias, tampoco sobre Kaleb y Joshua, ya que ellos siempre tuvieron emuna en Hashem.

De aquí debemos aprender que siempre debemos tener emuna en Hashem, ya que quien tenga emuna en Hashem ciertamente tendrá éxito en su vida.

EL Nombre de Joshua

Joshua, antes del incidente con los espías se llamaba Hoshea, le fue agregada a su nombre una yud, el valor numérico de la yud es diez. Algunos explican que se debe a que Joshua se hizo merecedor del olam haba de los diez espías que calumniaron la tierra de Israel, también hay quienes dicen que la yud se la puso Moshe cuando rezo por el, la yud es una de las letras del nombre de Hashem, por consiguiente le dio la Yud para protegerlo en el camino, para que no cayera en lashon hara.

La Separación de la Jala

En nuestra parasha vemos que después del incidente de los espías, Hashem le ordenó a Moshe las leyes acerca de la separación de la jala; esta consiste en separar de una masa 26g de la masa, el equivalente a un kazait, este pedazo se daba al kohen, inicialmente esta halaja fue dada para cumplirla en la tierra de Israel pero más tarde nuestros sabios instituyeron que también fuera de Israel se hiciera la separación de la jala; esto se hizo con el fin de que cada judío no perdiera la mitzva de la separación de la jala o perdieran la costumbre y se olvidase esta halaja. Hoy en día que no tenemos kohen gadol este pedazo es quemado. Cada miembro de la familia puede hacer la separación de la jala, pero la mitzva es principalmente para la mujer, ya que así hacen tikun por el pecado de Java.

Nuestros sabios llaman a Adam Harishon la jala del mundo, es decir así como una masa necesita estar pura para ser pura, asi también Adam Harishon era puro pero ya que Java lo incito a pecar se volvió impuro, por esto la mitzva de la separación de la jala es principalmente para la mujer, ya que con la separación de la jala cumplen con hacer tikun por el pecado de Java.

La Mitzva de Tzit –Tzit

Hashem le ordeno a Moshe enseñar la mitzva de usar en cada prenda de cuatro esquinass “flecos”. Los tzit-tzit hacen alusión a las mitzvot lishma, Hashem nos dio la mitzva de usar tiz-tzit a fin de alejarnos de las trasgresiones, es decir cuando una persona esté a punto de hacer una transgresión, mira los tzit-tzit y así se aleja de cometer tal trasgresión.

La guematria de tzit-tzit es 600 si a esto sumamos 8 de las hebras que tiene cada lado y 5 de los nudos de cada fleco, nos da un total de 613, equivalente a las 613 mitzvot, también una de las hebras de cada lado tenía que estar tintada con tejelet, esta era la sangre de un animal llamado “jilazon” su color es azul y representa el KISE HAKABOD (el trono de Hashem) hoy en día no tenemos tejelet, ya que no tenemos el nivel para esta apegados al kise Hakabod, por ello Hashem escondió al jilazon.

Las cuatro esquinas representan también, que en los cuatro puntos del mundo debemos cumplir con mitzvot, también es un recuerdo de la salida de mitzraim, ya que Hashem nos prometió 4 veces redimirnos a la tierra de Israel (y los sacaré, y los liberaré, y los redimiré, y los llevaré), según una explicación más profunda las cuatro esquinas hacen alusión a las cuatro alas de los ángeles. las cuatro puntas son llamadas en hebreo “kenafaim” esto también significa alas, quiere decir que Hashem nos sacó de mitzraim sobre sus alas.
El zohar nos dice que cada tzit-tzit es un testigo. Como todos sabemos, la halaja nos dice que para acusar a otra persona por alguna trasgresión se deben traer mínimo dos testigos, por eso tenemos dos tzit-tzit adelante y dos atrás, es decir dos testigos al frente y dos atrás, las 8 hebras del tzit tzit significan también que debemos cuidar 8 órganos del pecado,(oídos, boca, fosas nasales, ojos, manos, pies, órganos reproductores y corazón) los 5 nudos también significan los 5 libros de la Torah (Bereshit, Shemot, Vaikra, Bamidbar y Debarim).
El uso de los tzit-tzit nos fue dado para acordarnos siempre que a pesar de lo oscuro sea el camino, si estamos en Torah y mitzvot entonces estaremos envueltos con la cobertura de Hashem.
Asi bien debemos saber que la emuna en Hashem nos ayudará en nuestro camino y si andamos en el camino de Hashem estaremos cumpliendo sus mitzvot y por consiguiente seremos redimidos nuevamente a nuestra tierra Israel sobre las alas de Hashem AMEN.

Esta parasha va dedicada a la refua shelema de Shimon ben Sol, Yaacot bat Hana, Delicia bat Miriam Yosef ben Shlomo. Que el Creador les conceda una pronta Refua Shelema

Bajur David Moshe Shallem Lichtenstein

Parashá Shelaj Lejá (Envía). 23 Sivan 5770 (5 de Junio de 2010)


“Un Llanto en Vano”
Se iba acercando el momento en el que el pueblo tendría que conquistar la tierra de Israel. Siendo que aquel sueño comenzaba a hacerse realidad, D’os le ordenó a Moshé que envíe espías para que exploren la tierra e informen acerca de los pueblos que la habitaban y los caminos que allí se encontraban, para poder preparar una adecuada estrategia de guerra.

Moshé elige a los principales dirigentes de cada tribu para esta misión tan especial y les dice: “Vayan por el sur y suban hacia las montañas. Y observarán cómo es la tierra y cómo son sus habitantes: si son fuertes o débiles, si son pocos o numerosos” (Bamidbar 13:17,18).

Al llegar a la tierra de Israel, los espías vieron que sus habitantes eran gigantes, al igual que sus frutos. De manera disimulada tomaron con ellos un racimo de uvas que por su tamaño debieron llevarlo entre varios hombres hasta llegar al lugar donde acampaba el pueblo de Israel.

En ese momento, comenzó una discusión que devino en trágicas consecuencias para nuestro pueblo.

El pueblo de Israel estaba reunido esperando ansiosamente escuchar los datos que traerían los doce espías. Frente a Moshé y Aharón, los espías comenzaron a describir la experiencia:

“Y le contaron a él diciendo: Llegamos a la tierra que nos has enviado, y también ella fluye leche y miel, y estos son sus frutos. Pero es poderoso el pueblo que la habita, y las ciudades son poderosas y muy grandes, y también vimos a los hijos de los gigantes. Amalek está asentado en la tierra del Neguev.” (Bamidbar 13:27-29).

En ese momento el pueblo de Israel comenzó a perder el control. Al ver este episodio, Caleb, uno de los doce exploradores, irrumpió diciendo: “Habremos de ascender y la heredaremos, pues podremos vencer” (vers. 30). Pero al escuchar estas palabras los otros diez espías continuaron: “No podremos vencer al pueblo porque es más poderoso que nosotros” (vers. 31).

El texto concluye: “Y hablaron mal de la tierra que exploraron frente a los hijos de Israel diciendo: La tierra que exploramos es una tierra que se traga a sus habitantes, y todo el pueblo que vimos en ella son gigantes, y nos vimos como insectos, y así también nos vieron ellos” (13:32, 33).

El pueblo se encontraba frente a un gran dilema. Por un lado, diez de los doce espías brindaron una información muy desalentadora y además reforzaron su reporte mostrando los enormes frutos que recogieron allí. Por otro lado, estaban Caleb ben Iefuné e Iehoshúa bin Nun, que tenían una visión positiva de la tierra y también estaban convencidos de que con la ayuda de D’os, el pueblo de Israel lograría conquistarla y destruir a aquellos pueblos Quenaanitas.

Lamentablemente, ellos eligieron creer la versión de los diez espías, y lloraron en el campamento toda esa noche. Por su desesperación, ellos se quejaron delante de Moshé y de Aharón diciéndoles que hubieran preferido morir en la tierra de Egipto o en el desierto, antes que ser eliminados por aquellos pueblos gigantes.

Caleb e Iehoshúa no dieron el brazo a torcer, y seguían insistiendo en que podrían vencer al enemigo. Pero el pueblo estaba tan desesperado que además de no hacerles caso quisieron apedrearlos.

El final de la historia es conocido: D’os castiga al pueblo y decreta que todos los hombres mayores de veinte años no podrán entrar a la tierra de Israel y fallecerán en el desierto, siendo sus hijos y sus mujeres los que tendrán el mérito de entrar a la tierra sagrada, pues ellos sí la amaron.

Al estudiar este triste episodio surgen varias preguntas. En primer lugar, tenemos que entender por qué la Torá culpa a los espías por lo que dijeron, si en realidad ellos sólo describieron cómo era la tierra y sus habitantes, como Moshé les había ordenado.

En segundo lugar, no se entiende por qué el pueblo se desesperó tan rápidamente y de una manera tan terrible. ¿Acaso ellos ya se olvidaron de todos los milagros que D’os les había hecho en Egipto, en la entrega de la Torá y en el desierto? ¿Qué ocurrió con el milagro del man (maná) que les caía del cielo cada día, o el del manantial de agua que los acompañaba en todo momento por el desierto?

En tercer lugar, cuesta entender por qué el castigo del pueblo fue no poder entrar a la tierra de Israel. ¿Acaso no era lógico creerle a los espías? Y si en verdad se equivocaron, ¿por qué tuvieron que pagar un precio tan alto por su equivocación?

Intentaremos responder a todas estas preguntas.

Cuando un país desea atacar a otro es lógico y normal que envíe espías para estudiar al enemigo. La función del espía es recaudar la máxima cantidad de información, para luego entregarla a las personas encargadas de tomar las decisiones. Después, estas personas deberán decidir si atacar o no, y en caso de que la decisión sea atacar, ellos definirán cuál será la estrategia de guerra.

Y este es el punto donde los espías se equivocaron, ya que ellos comenzaron reportándole a Moshé cómo era la tierra y sus habitantes, pero no se conformaron sólo con eso, sino que además emitieron su opinión personal sobre la conveniencia de la misión, aprovechando la gran influencia que tenían sobre el pueblo.

Uno de los motivos que los llevaron a actuar de esta forma, fue su falta de fe en D’os. Ellos pensaban que a pesar de que D’os les hizo muchos milagros en el pasado, Él no les haría un milagro como el que necesitaban para poder entrar a la tierra y vencer a esos pueblos.

Pero lo que cuesta entender todavía es la reacción que tuvo el pueblo, que rápidamente perdieron la estabilidad y se ahogaron en el mar de la desesperación.

En verdad, la falencia que tuvo el pueblo fue la misma que tuvieron los espías: la falta de emuná. A pesar de todos los milagros que vivieron, ellos no lograron grabar en sus mentes y en sus corazones la emuná de que todo está manejado por D’os y que todo lo que Él prometió lo cumplirá de manera natural o a través de milagros.

Esta falta de fe provocó su gran desesperación, y en esa situación era imposible lograr que el pueblo entre en razones, pues quien está desesperado no puede detenerse a analizar si está actuando de manera correcta o no.

Ahora, podremos entender también por qué el castigo para el pueblo fue la prohibición de ingresar a la tierra de Israel.

La historia de la conquista de la tierra de Israel, nos muestra que a pesar de que D’os les hizo muchos milagros, de todas formas, esa no fue una etapa simple para el pueblo. Los milagros que D’os hace, necesariamente deben estar acompañados por un crecimiento espiritual por parte de quien o quienes los reciben.

Por cuanto que en este episodio tan lamentable, el pueblo demostró que no estaba suficientemente maduro en su fe, y por consiguiente, que no tenían la fuerza espiritual necesaria como para soportar sin desesperarse, situaciones tan difíciles como las que ellos deberían atravesar en las batallas de conquista de la tierra, el castigo fue simplemente una consecuencia natural de su nivel espiritual.

En esas condiciones, era más conveniente que la nueva generación, que estaba mejor preparada en su emuná por no haber soportado tan de cerca la dura esclavitud egipcia, sea quien tenga el mérito de conquistar la tierra de Israel, bajo el liderazgo de Iehoshúa bin Nun.

De esta manera, teniendo presente constantemente el error cometido por sus padres al no haberse encontrado en el nivel necesario de emuná, la nueva generación de judíos nacidos en libertad, pudieron prepararse correctamente en su fe para llegar a poder luchar las batallas de conquista de la Tierra Prometida, viendo los grandes milagros que D’os les habría de hacer.

Parashá Shelaj Lejá (Envía). 28 Sivan 5769 (20 de Junio de 2009)

La Mitzvá de Fijar Tzitzit (Flecos Anudados) a Vestimentas de Cuatro Esquinas

El Todopoderoso nos obsequió una mitzvá (mandamiento) que tiene el propósito de recordarnos todas Sus otras mitzvot. Esa es la mitzvá de tzitzit. ¿Cuál es significado de la palabra tzitzit?Tzitzit significa “flecos”. Ellos se refieren a hebras que deben ser hechas para el propósito explícito de la mitzvá, anudadas de acuerdo con especificaciones halájicas, y fijadas a vestimentas de cuatro esquinas.El fin de los flecos es que un judío debe mirarlos, recordar a Hashem, y desistir de pecar.¿Cómo ayudan los tzitzit a un judío a recordar sus obligaciones hacia el Todopoderoso?

Un apikoros preguntó a Rabí Biniamín, “¡¿Qué tonta costumbre observáis vosotros los judíos?! ¿Por qué colgáis sobre las esquinas de vuestras vestimentas ocho cuerdas anudadas?””Yo lo explicaré en una manera simple,” replicó Rabí Biniamín. “Nuestro maestro Moshé se quejó al Todopoderoso que un hombre había profanado el Shabat porque en aquel día él no estaba usando sus tefilín los cuales recuerdan a un judío del lazo entre Hashem y el pueblo judío. (En aquel tiempo, los judíos usaban sus tefilín todo el día, excepto en Shabat, cuando uno no puede usarlos.) Hashem por lo tanto dijo a Moshé, `Yo os daré a vosotros una mitzvá que es pertinente aún en Shabat y en los Iamím Tovím. Ordena a cada judío fijar tzitzit, cuerdas anudadas, a sus vestimentas a fin de recordar las mitzvot.””Vos véis que nosotros actuamos como aquellas personas que hacen nudos en sus pañuelos a fin de recordar ciertas materias.”

Más aún, el Todopoderoso nos ordenó marcar nuestras vestimentas, al igual que un amo manda a su esclavo anudar sus vestimentas como una señal de servidumbre.Cada detalle de la mitzvá es diseñado para recordarnos que, como sirvientes del Todopoderoso, nosotros estamos obligados a cumplir Sus mandamientos:- Tzitzit son fijados a una esquina en cada una de las cuatro direcciones para recordarnos de nuestra obligación dondequiera que nos volvemos. Más aún, los tzitzit representan dos testigos en frente de una persona, y dos detrás de ella, que le advierten contra pecar.- El valor numérico de la palabra tzitzit (en hebreo) es 600. Si nosotros agregamos a este número sus 8 hebras y 5 nudos (en cada esquina), llegamos a 613, un recordatorio de las mitzvot.- De las ocho hebras, una debe ser de lana y teñida azul (tejelet), con tintura conseguida de la sangre de la criatura de mar jilazón. Esta hebra no puede ser coloreada con tintura azul obtenida de ninguna otra fuente. La hebra azul en el tzitzit sugiere el Trono de Gloria Celestial en lo Alto.Hoy nosotros no tenemos el jilazón.
Hashem lo ocultó de nosotros porque no somos dignos de asociarnos con el kisé hacabod (Trono celestial), como fueron nuestros ancestros.

Parashá Shelaj Lejá (Envía). 28 Sivan 5769 (20 de Junio de 2009)

La Mitzvá de Fijar Tzitzit (Flecos Anudados) a Vestimentas de Cuatro Esquinas

El Todopoderoso nos obsequió una mitzvá (mandamiento) que tiene el propósito de recordarnos todas Sus otras mitzvot. Esa es la mitzvá de tzitzit. ¿Cuál es significado de la palabra tzitzit?Tzitzit significa “flecos”. Ellos se refieren a hebras que deben ser hechas para el propósito explícito de la mitzvá, anudadas de acuerdo con especificaciones halájicas, y fijadas a vestimentas de cuatro esquinas.El fin de los flecos es que un judío debe mirarlos, recordar a Hashem, y desistir de pecar.¿Cómo ayudan los tzitzit a un judío a recordar sus obligaciones hacia el Todopoderoso?

Un apikoros preguntó a Rabí Biniamín, “¡¿Qué tonta costumbre observáis vosotros los judíos?! ¿Por qué colgáis sobre las esquinas de vuestras vestimentas ocho cuerdas anudadas?””Yo lo explicaré en una manera simple,” replicó Rabí Biniamín. “Nuestro maestro Moshé se quejó al Todopoderoso que un hombre había profanado el Shabat porque en aquel día él no estaba usando sus tefilín los cuales recuerdan a un judío del lazo entre Hashem y el pueblo judío. (En aquel tiempo, los judíos usaban sus tefilín todo el día, excepto en Shabat, cuando uno no puede usarlos.) Hashem por lo tanto dijo a Moshé, `Yo os daré a vosotros una mitzvá que es pertinente aún en Shabat y en los Iamím Tovím. Ordena a cada judío fijar tzitzit, cuerdas anudadas, a sus vestimentas a fin de recordar las mitzvot.””Vos véis que nosotros actuamos como aquellas personas que hacen nudos en sus pañuelos a fin de recordar ciertas materias.”

Más aún, el Todopoderoso nos ordenó marcar nuestras vestimentas, al igual que un amo manda a su esclavo anudar sus vestimentas como una señal de servidumbre.Cada detalle de la mitzvá es diseñado para recordarnos que, como sirvientes del Todopoderoso, nosotros estamos obligados a cumplir Sus mandamientos:- Tzitzit son fijados a una esquina en cada una de las cuatro direcciones para recordarnos de nuestra obligación dondequiera que nos volvemos. Más aún, los tzitzit representan dos testigos en frente de una persona, y dos detrás de ella, que le advierten contra pecar.- El valor numérico de la palabra tzitzit (en hebreo) es 600. Si nosotros agregamos a este número sus 8 hebras y 5 nudos (en cada esquina), llegamos a 613, un recordatorio de las mitzvot.- De las ocho hebras, una debe ser de lana y teñida azul (tejelet), con tintura conseguida de la sangre de la criatura de mar jilazón. Esta hebra no puede ser coloreada con tintura azul obtenida de ninguna otra fuente. La hebra azul en el tzitzit sugiere el Trono de Gloria Celestial en lo Alto.Hoy nosotros no tenemos el jilazón.
Hashem lo ocultó de nosotros porque no somos dignos de asociarnos con el kisé hacabod (Trono celestial), como fueron nuestros ancestros.

Parashá Shelaj Lejá (Envía). 28 Sivan 5769 (20 de Junio de 2009)

“Envía por ti”- en base a tu decisión…(Rashi- Bamidvar 13:2)

Cuando Di-s habló a Moshé sobre el envío de espías a la Tierra de Israel, le dijo: “Envía por ti”. Explican nuestros Sabios que la idea de inspeccionar la tierra de Israel surgió del Pueblo Judío y Moshé consultó al respecto con Di-s. Hashem le dijo: “Envía por ti – en base a tu decisión. Yo no te ordeno, si deseas hacerlo – mándalos.”

Está claro que Moshé no tenía dudas respecto a las bondades de la Tierra de Israel y por supuesto que no desconfiaba de la promesa Divina acerca de la posibilidad de su conquista. Su intención fue la de enviar espías para conseguir información referente a la estrategia con la que debían encarar la guerra y la invasión. De hecho está señalado así en el versículo (Devarím 1:24): “Enviemos hombres delante nuestro… y nos informarán acerca del camino por el que debemos ascender y las ciudades a las que llegaremos”.
Ciertamente, Di-s prometió Eretz Israel a los iehudim y por ende era claro que iba a ser conquistada por manos judías, pero de acuerdo a la Torá “no debemos apoyarnos en el milagro” y se nos pide conducirnos de acuerdo a las leyes de la naturaleza. Por eso Moshé consideró correcto enviar espías, armar una estrategia y no apoyarse sólo en el milagro. De todas formas consultó primero con Di-s.

SE SOBREENTIENDE

Pero entonces se presenta la pregunta: Si era lo correcto mandar espías, ¿por qué Hashem mismo no lo ordenó desde un principio? Si de acuerdo a la Torá debían tomarse recaudos militares, ¿por qué Hashem dejó en manos de Moshé la decisión?.
La respuesta es simple: Debido a que se entendía que esta misión de espionaje era necesaria para la conquista de Israel por la vía natural, no era imperioso que Hashem lo indicara. Más aún, el Altísimo desea que la persona se esfuerce y piense cómo concretar la orden de Di-s de la forma más provechosa y completa, sin esperar indicaciones a cada paso.

UN ROL ETERNO

De esto podemos extraer una enseñanza eterna. Tal como nuestros antepasados recibieron la orden de conquistar la Tierra de Canaán y convertirla en Tierra de Israel, así también, en lo conceptual, cada judío en cada generación tiene el mandato de Di-s de “conquistar” el mundo material y ponerlo al servicio de la santidad, transformándolo así en un instrumento de espiritualidad. Además de cumplir con lo que ya es sagrado – la observancia de las Mitzvot y el estudio de la Torá – debe darle a todo lo material un propósito de santidad.
El iehudí puede pensar que debe esperar pasivamente una orden Divina con todos sus detalles para llevar a cabo esta “conquista”. Que la Torá, el Moshé Rabeinu de la generación, los rabinos, etc, le indiquen exactamente qué hacer y decir en cada paso. Nos enseña la Torá que debemos tomar la iniciativa y esforzarnos por nuestra cuenta. Cada cual debe observar a su alrededor y estar atento a las circunstancias que lo rodean, para hacer uso de las posibilidades a su alcance que permitan convertirlas en instrumentos de la Voluntad de Di-s.

NO DUDAR

Pero fundamentalmente debemos recordar la enseñanza principal de esta Parshá: cuando la Torá te pide que analices la forma de cumplir una misión Divina – como ser cumplir una Mitzvá – no debes opinar acerca del cumplimiento mismo de ese mandato de la Torá, sino en cual es la estrategia para lograrlo con éxito y de la mejor manera. Ese fue el error de los espías, que dudaron que el mismo mandato de Di-s fuera posible de cumplir. Y por eso pecaron, pues no fue eso lo que se les encargó analizar.
El judío no debe flaquear sobre rol esencial que le fue encomendado por la Torá. Pero cada cual debe poner en acción su intelecto y capacidad para encontrar la forma óptima de ejecutarlo.

Sefer Hasijot 5748, Tomo 2 pag 490

Parashá Shelaj Lejá (Envía). 28 Sivan 5769 (20 de Junio de 2009)

Resumen de la Parashá

En el comienzo de esta Parashá el Eterno ordenó a Moshé que enviara hombres para explorar la tierra de Canaán, eligiendo un hombre de cada tribu. El Pueblo de Israel se encontraba en Kadesh, en el desierto de Parán, y Moshé, según la orden del Eterno eligió a doce representantes, uno por cada tribu, para explorar la tierra prometida; entre ellos se encontraban Yehoshúa y Caleb. A su regreso, debían informar sobre la tierra vista, sus condiciones, su población, su suelo.

Los emisarios cruzaron el Neguev, al sur de Canaán en dirección al norte, habiendo llegado a Rejov, pasando luego por Hebrón y posteriormente llegaron al valle de Eshkol. Estuvieron ausentes durante cuarenta días, en que regresaron a Kadesh, en el desierto de Parán donde se encontraba el campamento. Trajeron consigo grandes racimos de uvas, granadas e higos.

Cuando se presentaron ante Moshé y Aharón, reconocieron que se trataba de una tierra que mana leche y miel, con grandes frutos. Asimismo observaron grandes ciudades muy fortificadas y relataron que sus habitantes eran muy fuertes y poderosos, y que sería imposible conquistar la tierra de Canaán. De esta manera atemorizaron a los Bnei Israel.

Yehoshúa y Caleb, no compartieron ese informe negativo y aconsejaron que el pueblo continuara su marcha hacia Canaán. No obstante, el pueblo se rebeló y pidieron elegir otro líder que los condujera nuevamente a Egipto. No quisieron oír las palabras de Yehoshúa y Caleb.

El Todopoderoso se encolerizó contra el pueblo por la falta de fe y quiso destruirlo para luego formar otra nación, pero Moshé con sus rezos medió y logró la supervivencia de los Hijos de Israel, aunque fueron condenados a errar por el desierto durante cuarenta años, un año por cada día que los espías estuvieron fuera del campamento. De esta manera a través de ese tiempo morirían todos los mayores de veinte años (salvo Yehoshúa y Caleb) y así entraría a Eretz Israel una nueva generación.

Los diez espías que hablaron desfavorablemente, murieron a causa de una plaga, inmediatamente.

Luego, el pueblo comprendió su error y quiso subir a la tierra prometida, a pesar de que Moshé les advirtió que el Todopoderoso no los acompañaría y una cantidad de sus miembros, obstinadamente, partieron y fueron derrotados por las tribus de Amalek y Canaán.

Hashem ordenó que cuando el pueblo entrara a la Tierra Prometida, debían realizar ciertas ofrendas y cuando comieran pan, deberían apartar una parte de la masa como ofrenda al Eterno. Esto último fue ordenado para todas las generaciones.

Mientras el pueblo permaneció en el desierto, se comprobó que un hombre profanaba el Shabat. Se le retuvo y se consultó al Todopoderoso quien ordenó castigarlo apedreándole hasta morir.

El Eterno dijo a Moshé que promulgara una ley por la que los Hijos de Israel (solo los hombres) debían usar Tzitzit (flecos) en los bordes de sus vestimentas (en las cuatro esquinas), para que el pueblo recordara y cumpliera los mandatos Divinos. Es ley para todas las generaciones del Pueblo de Israel.