Parashá Shavua: Beshalaj – (Al dejar salir). SHABAT SHIRÁ. 15 de Shevat 5773 (26 de Enero de 2013).”Los Niños Transforman el Mar en una Muralla”

YnWH1253758Y las aguas fueron para ellos una muralla a su derecha y  a su izquierda” (Shemot 14:22)

Nuestra Parshá describe el milagro de la partición del Iam Suf1. El  milagro ocurrió luego de que los judíos se vieron aprisionados, con el mar  frente a ellos y los egipcios persiguiéndolos desde atrás. Entonces ocurrió el  gran milagro: el mar se partió frente a ellos, y las aguas se erigieron en “una  muralla a su derecha y a su izquierda” 2. El  propio obstáculo, el mar, se transformó en una muralla protectora del pueblo de  Israel.

¿En mérito a qué se hizo acreedor Israel de este milagro? Fue por los niños.  Nuestros Sabios Z”L relatan3 sobre  los niños que estuvieron presentes al salir de Egipto que “ellos Lo reconocieron  (a Di-s) primero que todos”. Es verdad, se encontraban ahí Moshé, Iheoshua y  todos los Grandes y los Ancianos de Israel, pero quienes reconocieron antes que  todos a Hashem fueron específicamente los niños. Esos niños, que nacieron y  crecieron en plena esclavitud de Egipto, pero recibieron la educación que  corresponde – ellos fueron los primeros en identificar al Altísimo y apuntaron  con el dedo diciendo: “¡Este es mi Di-s y he de embellecerlo!” 4 .

Nacieron en Exilio

Estos niños que se desarrollaron en el seno del exilio de Egipto,  experimentaron con intensidad su condición de “pocos entre todos los pueblos” 5 Sintieron cómo el estilo de vida egipcio se  opone a una vida judaica, y a pesar de ello fueron leales a su judaísmo y  estaban orgullosos del mismo.

Motivados por esta educación no dudaron en abandonar “la cacerola de la  carne” y salir al gran y temible desierto, incluso carentes de provisiones  suficientes, en un espíritu de absoluta confianza- bitajón- en el Altísimo. A  eso se debe que se hicieran meritorios de ser los primeros en reconocer a Di-s y  que en aras de ellos se parta el mar.

Cuando hay niños como éstos, no hay motivo para alterarse porque “Egipto  viaja atrás de ellos” 6 y del hecho que los hijos de Israel estén  rodeados por todos lados, por el mar y el desierto. Con niños como estos se  puede avanzar dentro del mar hasta que el propio mar se parta ante ellos.

El Obstáculo Protege

Cuando se partió el mar Iam Suf ocurrió algo singular: no sólo fue removido  el obstáculo (el mar), sino que el mismo se transformó en una muralla protectora  del pueblo de Israel- ” y las aguas fueron para ellos una muralla a su derecha y  a su izquierda”. Éste es el nivel más perfecto de la anulación de las  perturbaciones, y también ello tuvo lugar en mérito de los niños. Cuando se  educa a niños para que sean los primeros en proclamar “Este es mi Di-s y Lo  embelleceré” entonces las propias trabas y estorbos se transforman en elementos  protectores de Israel.

Cuando el niño judío sabe que la única existencia verdadera es la santidad, y  asume naturalmente y en forma tácita que nada puede molestarlo e impedirle  cumplir con la Voluntad Divina, que se expresa en los mandatos de la Torá,  entonces se hace meritorio de que todos los obstáculos caigan y desaparezcan, y  más aún – que se conviertan en colaboradores que contribuyen en su servicio a  Di-s.

Milagro Constante

No sólo para salir de Egipto necesitó el pueblo judío de un milagro  sobrenatural de esta magnitud. En cada generación precisamos de milagros. El  pueblo judío siempre se asemeja a la ovejita que está entre setenta lobos, y su  misma existencia está basada en lo sobrenatural, es un milagro continuo, como el  de la partición del Iam Suf. Para hacerse acreedor permanente de este milagro  que asegura la continuidad del pueblo judío, debe educarse a los niños a  estudiar la Torá Escrita y la Torá Oral, así como también a observar la conducta  sagrada del pueblo judío. ¡Entonces tendremos el privilegio de verlos proclamar  por propia iniciativa: “Éste es mi Di-s y Lo embelleceré”, incluso antes que sus  padres y abuelos!

(Likutei Sijot Tomo 2, pag 523)

Notas al Pie
1. Generalmente traducido – aunque de manera errónea como el Mar Rojo
2. Shemot 14:22-14:29
3. Talmud Sotá 11:2
4. Shemot 15:2
5. Devarim 7:7
6. Shemot 14:10

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Parashá Shavua: Beshalaj – (Al dejar salir). 11 de Shevat 5772 (4 de Febrero de 2012). SHABAT SHIRA

El Shabat en el cual se lee la sección de Beshaláj (Exodo 13:17 17:16) se denomina Shabat Shirá -Shabat del Cántico- porque en ella encontramos la shirá que Israel entonó luego de la partición del Iam Suf.
Además de la shirá, la sección contiene varios otros temas: el Exodo de Egipto, el milagro de la partición del mar, los estatutos y leyes dados al acampar en Mará, el milagro de la caída del maná, la aparición del manantial que proveyó de agua al pueblo, y la guerra contra Amalék. No obstante, el tema de la shirá fue el que el pueblo judío eligió especialmente para designar a este Shabat, pues ella posee la particularidad de que cada vez que el pueblo de Israel la recita en el curso de las generaciones, es como si lo hiciera por primera vez. ¿A qué se debe esto?Todos los otros pasajes de la Torá fueron dichos por Di s mientras Israel escuchaba, pero esta shirá la entonaba Israel, y Di-s, junto a todas Sus huestes celestiales, escuchaban lo que aquellos decían. En ese momento el alma de Israel se elevó al máximo nivel de exaltación, y su corazón se transformó en un manantial del cual fluía Torá. El sonido de su voz era como el sonido de Di-s. Y más aún, este cántico de Torá que manaba desde su interior precedió a la Torá que escucharon del Todopoderoso en el Monte Sinaí.

La fuerza de la shirá que entonaron en aquel entonces hizo que el júbilo y la canción se implantaran en los corazones judíos hasta el fin de las generaciones, y toda vez que el pueblo es librado de sus enemigos y rescatado de sus tribulaciones, su corazón se inspira para entonar cánticos y alabanzas a Di-s, Su salvador, en vez de vanagloriarse en razón de su propia perseverancia. La shirá comienza con las palabras: …y hablaron diciendo (Exodo 15:1); es decir, la canción que “hablaron” entonces les posibilitó continuar “diciendo” en todas las generaciones.

El pueblo judío entonó esta shirá motivado por una fe plena, y no simplemente a causa del asombro ante tantos milagros y maravillas, pues la impresión momentánea es transitoria, en tanto que la fe y la creencia quedan grabadas en el corazón y perduran por siempre. El pueblo de Israel no comenzó a cantar sino después de haber reconocido que el cautiverio y la aflicción sufridos, y la prueba y purificación a la que sería sometido en el futuro, son, todas, señales del eterno amor y benevolencia de Di s hacia ellos. Israel comprendió en ese momento que no existe alegría ni vida genuina si ésta no se basa en la fe en Di s, como expresan los versículos: …y júbilo para los rectos de corazón (Salmos 97:11); y el justo por su fe vivirá (Habakuk 2:4). Asimismo encontramos en las palabras de la shirá: Y creyeron en Di-s y en Moshé, Su servidor… entonces Moshé y los Hijos de Israel entonaron este cántico… (Exodo 14:31 15:1).

La shirá cantada junto al mar fue vocalizada en el momento adecuado; en el preciso instante en que todas las Huestes Celestiales y toda criatura terrenal estaba colmada de alabanzas hacia Di s, expresando Su grandeza y dominio. Fue entonces, cuando la gloria de Su soberanía saturó el mundo, que Israel irrumpió en cántico, como está escrito: Entonces Moshé y los Hijos de Israel entonaron… (ibíd.). “Entonces” – en ese preciso instante, ni antes ni después.
Si hubieran demorado su shirá, el resto del universo no habría respondido con su propio canto, pues la impresión de lo acontecido ya se habría disipado. Si hubieran entonado su shirá antes, cuando abandonaron Egipto, se les habría dicho: “Agradeced al Faraón por haberos liberado, pero tened en cuenta que él, sus ejércitos, y todo su poderío, aún existen y vosotros estáis perdidos en el desierto”. Pero ahora que todos los caballos, carros, jinetes y ejércitos del Faraón fueron ahogados en el mar y había sido despojado de su fuerza y orgullo, éste era el momento apropiado para la shirá; como expresa el versículo: Cantaré a Di s pues El es grandemente ensalzado, arrojó al mar al caballo y a su jinete (ibíd. 15:2). …Di-s reinará por siempre jamás (ibíd. 15:18).

La canción de toda la creación, de boca de Israel

Cantaré a Di s – sólo a El, ¡porque no hay otro fuera de El!
Pues El es grandemente ensalzado – sólo El es exaltado con desmesurado orgullo. No así el hombre, cuyo orgullo lo degrada. Aunque pretenda elevarse a los cielos, termina descendiendo al abismo.
Al caballo – símbolo de fuerza y poder entre las criaturas de la tierra…
y a su jinete – el hombre que se enorgullece por su dominio sobre las fuerzas de la Creación. Pero, ¿quién es el hombre y qué es su orgullo, vano orgullo, frente a la fuerza de una de las creaciones de Di-s, el poder del mar embravecido?
Arrojó al mar – El ha arrojado al hombre junto con su orgullo al mar, como quien alza un objeto liviano y lo lanza hacia abajo nuevamente [esto explica las diferentes expresiones utilizadas en hebreo: ramá baiám, literalmente “los levantó en el mar”, y iará baiám – “los lanzó (hundió) en el mar”].

¿Qué representa la fuerza del mar embravecido, con sus poderosas olas, en la presencia de los amados hijos de Di s? Aunque las profundidades del océano emergen y hierven amenazando con inundar toda la creación, un mero soplo surge de Sus narices e inmediatamente las aguas se apilaron – como si fueran arena y no agua, y
las corrientes que fluían quedaron erectas como una pared – como si fueran bloques de hielo y no hirvientes corrientes de agua.
Las aguas profundas se congelaron en el corazón del mar – las profundidades del mar no se secaron, sino que continuaron fluyendo como lo habían hecho desde la Creación, pero cuando alcanzaban el nivel de los pies de aquellos amados por Di-s, ahí se congelaban, en el corazón del mar.

Eliahu Kitov (Extraído de Nosotros y el Tiempo)