SHANA TOBA UMETUKA

A TODOS SHANA TOBA UMETUKA, QUE TENGAMOS UN AÑO DULCE Y FAVORABLE Y QUE EN EL DÍA DE YOM HADDIN (Día de Juicio), HASHEM NOS JUZGUE CON BENEVOLENCIA Y QUE SEAMOS INSCRITOS EN LOS LIBROS DE LA VIDA, LA SALUD, LA ALEGRÍA, LA PAZ, EL AMOR A TODOS Y LA PROSPERIDAD. AMENfeli

Rosh HaShaná: ¡Todo lo que necesitas saber!

TLQNSRoshHashana230x150-SPPrevio a Rosh Hashaná

Un componente clave en la preparación de Rosh Hashaná es pedir disculpas a toda persona a quien le pudiésemos haber hecho un mal durante el año anterior. En lo posible, queremos comenzar el año con una tablilla limpia — sin que nadie abrigue rencor contra nosotros. También hay que ser rápidos para perdonar a aquellos que nos han hecho mal.

Mucha gente tiene la costumbre de ir a la mikve antes de Rosh Hashaná después del mediodía. La mikve, que tiene el poder de purificar ciertos tipos de impurezas espirituales, puede ser una parte importante del proceso de teshuvá (retorno a Dios).

Otros tienen la costumbre de visitar un cementerio en la mañana previa a Rosh Hashaná y rezar ante las tumbas de los justos. Por supuesto, no le rezamos a los justos, sino que sólo a Dios, que oye nuestros rezos en mérito de los justos.

En la mañana antes de Rosh Hashaná, realizamos “Hatarat Nedarim”– la anulación de promesas. En términos de la Torá, decir algo tan simple como “me niego a volver a comer dulces” puede ser considerado una promesa legal. Es por esto que, antes de Rosh Hashaná, anulamos nuestras promesas, tanto si fueron realizadas intencionalmente o no. Esto se realiza de pie frente a tres hombres adultos, ante ellos solicitamos ser liberados de las promesas que realizamos. El texto completo puede ser encontrado en un Sidur o en un Majzor de Rosh Hashaná.

La cena festiva

Durante las Altas Fiestas, se utiliza una jalá redonda – simbolizando plenitud y finalización. Después de haber hecho la bendición de “Hamotzi”, es costumbre untar el pan en miel – simbolizando nuestro rezo por un nuevo año dulce.

Luego, después de que la mayoría del pan ha sido comido, tome una manzana y úntela en miel. Haga la bendición sobre la manzana (ya que “Hamotzi” no cubrió la manzana) y coma un pedacito de manzana. Luego diga, “Que sea Tú voluntad, Dios, renovarnos para un año nuevo bueno y dulce”.

¿Por qué pedimos por un año “bueno” y “dulce”? ¿No es que la palabra “bueno” automáticamente incluye “dulce”?

El judaísmo nos enseña que todo lo que sucede es para bien. Todo es parte de la voluntad divina. Incluso cosas que pueden parecer “malas” a nuestros ojos, son en realidad “buenas”. Por eso cuando pedimos a Dios que el año sea “dulce” (además de bueno), es porque sabemos que todo será para bien. Pero también pedimos que sea un bien “revelado” – es decir, que sepa “dulce” para nosotros.

En Rosh Hashaná, agregamos el párrafo Ya’aleh V’yavo en el rezo de Agradecimiento Después de la Comida.

Comidas simbólicas

En Rosh Hashaná comemos alimentos que simbolizan cosas buenas que deseamos para el siguiente año. Contemplamos lo que estas comidas simbolizan, y las conectamos con la Fuente de todas las cosas buenas.

Las comidas simbólicas están basadas en un juego de palabras que conecta el nombre de ciertas comidas con una esperanza en particular que tenemos para el nuevo año. Aquí veremos una lista del Talmud de comidas simbólicas que se acostumbra a comer en Rosh Hashaná. (La comida y su significado relacionado están escritos en letras mayúsculas).

Después de comer PUERRO o COL, diga: “Sea Tu voluntad, Dios, que nuestros enemigos sean DIEZMADOS”.

Después de comer REMOLACHA, diga: “Sea Tu voluntad, Dios, que nuestros adversarios sean ELIMINADOS”.

Después de comer DÁTILES, diga: “Sea Tu voluntad, Dios, que nuestros enemigos sean DESTRUIDOS”.

Después de comer CALABAZA, diga: “Sea Tu voluntad, Dios, que el decreto de nuestra sentencia sea ROTO, y que nuestros méritos sean PROCLAMADOS ante Ti”.

Después de comer GRANADA, diga: “Sea Tu voluntad, Dios, que nuestros méritos aumenten como las semillas de la GRANADA”.

Después de comer la CABEZA de un cordero o pescado, diga: “Sea Tu voluntad, Dios, que seamos como CABEZA y no como cola”.

Los rezos de Rosh HaShaná

Como en Rosh Hashaná hay tantos rezos especiales, utilizamos un libro especial de rezos llamado “Majzor”.

En la “Amidá” y en el “Kidush” para Rosh Hashaná, decimos la fraseIom Teruá. Sin embargo, si Rosh Hashaná cae en Shabat, decimosZijrón Teruá. (Si una persona dice inadvertidamente la frase equivocada, no necesita repetir el rezo).

La súplica “Avinu Malkeinu” debe decirse en Rosh Hashaná, excepto cuando Rosh Hashaná coincide con Shabat, debido a que en Shabat no se dicen súplicas. Si Rosh Hashaná cae en viernes, no se dice “Avinu Malkeinu” en Minjá.

Durante las Altas Fiestas, la cortina del arca se cambia por una blanca, para simbolizar que “nuestros errores serán blanqueados como la nieve”.

El jazán (cantor) para las Grandes Festividades no debe ser elegido por su talento vocal solamente. Idealmente, el jazan debe tener más de 30 años, ser temeroso de Dios, erudito de la Torá, humilde, y casado. Un hombre erudito menor de 30 con otras condiciones es aceptable. Sin embargo es preferible permitir que un jazan inadecuado guíe el servicio, antes que causar conflicto sobre el tema en la comunidad.

Como existe la pregunta de si la bendición de She’hejianu debe ser recitada en el segundo día de Rosh Hashaná, acostumbramos comer una fruta nueva o usar una nueva prenda de vestir y decir She’hejianusobre ella. Cuando decimos She’hejianu, debemos tener en mente las mitzvot de encender velas, Kidush y escuchar el shofar.

El shofar

La mitzvá esencial de Rosh Hashaná es escuchar el sonido del shofar. Los sonidos del shofar después de la Lectura de la Torá se llaman “Tekiot M’yushav”.

La obligación mínima es escuchar nueve sonidos. Sin embargo, hay duda si el sonido del shofar debe ser del tipo que suena como un gemido (Shevarim), o como un sollozo (Teruá), o una combinación (Shevarim-Teruá). Por eso, se llevan a cabo los tres sonidos, cada uno precedido y seguido de un sonido continuo, Tekiá. Tres de cada serie da como resultado 30 sonidos en total, los que son necesarios para quitar todas las dudas de que el precepto de la Torá ha sido cumplido.

Se acostumbra tocar el shofar en el mismo lugar donde se lee la Torá, para que el mérito de la Torá nos ayude. El shofar debe ser tocado durante el día. En la antigüedad, cuando los romanos perseguían a los judíos, los rabinos instituyeron tocar el shofar antes de Musaf, ya que los romanos tenían guardias en las sinagogas temprano en las mañanas.

La persona que toca el shofar debe estar de pie. Debe ser instruido inmediatamente antes de tocarlo de tener la intención de cumplir con la obligación para todos los que lo escuchen. Similarmente, a todos los que lo escuchen se les debe recordar el tener la intención de que su obligación está siendo cumplida.

Antes de tocar, se recitan dos bendiciones: “escuchar el sonido de shofar” y She’hejianu. Una vez que las bendiciones se hayan hecho, no se debe hablar hasta el final del sonido del shofar.

Las mujeres pueden tocar el shofar para ellas mismas y recitar la bendición (las mujeres sefaradiot no recitan la bendición). Un niño que tiene edad suficiente para ser educado en mitzvot debe escuchar el shofar.

El shofar no se toca cuando Rosh Hashaná cae en Shabat.

El shofar utilizado en Rosh Hashaná debe ser un cuerno curvo de carnero, más largo que 10 cm. Está permitido utilizar un shofar hecho de un animal que no fue sacrificado ritualmente. De hecho, cualquier shofar es aceptable excepto el cuerno de una vaca, buey o una especie animal no casher.

En el rezo de la “Amidá” en Musaf, hay tres bendiciones especiales:Maljiot (alabanza a Dios el Rey), Zijronot (plegaria a Dios de recordar los méritos de nuestros Ancestros), y Shofrot (el significado del shofar). Durante la repetición del jazan, tocamos 30 sonidos adicionales en las variadas combinaciones.

Se acostumbra a tocar 40 sonidos extra al final del servicio, llegando a un total de 100. Se acostumbra a prolongar el sonido final, el cual es llamado Tekiá Gedolá.

Otras costumbres

Se acostumbra a saludar a los demás de la siguiente manera:“L’shaná Tová – Ketivá ve-jatimá Tová”. Esto significa: “Para un año bueno – Que seas inscrito y sellado en el Libro de la Vida”.

Uno debe tratar de no dormir o hacer caminatas ociosas en el día de Rosh Hashaná. (El Arizal permite una siesta en la tarde).

Se recomienda evitar las relaciones maritales, excepto si Rosh Hashaná cae en la noche de la inmersión de la esposa en la Mikve.

Si un Brit Milá cae en Rosh Hashaná, debe ser realizado entre la lectura de la Torá y el toque del shofar.

Tashlij

El rezo de “Tashlij” se dice en la primera tarde de Rosh Hashaná en una extensión de agua que preferentemente tenga peces. Estos rezos son simbólicos para arrojar nuestros errores. Por supuesto, es tonto pensar que nos podemos deshacer de nuestros pecados al vaciar nuestros bolsillos. Más bien, el enfoque judío consiste en una profunda introspección y un compromiso de cambio. Más aún, la idea completa de “Tashlij” es en parte, conmemorar el Midrash que dice que cuando Abraham fue a la Akeida (sacrificio de Isaac), él tuvo que pasar a través de agua que le llegaba hasta el cuello.

Si Rosh Hashaná cae en Shabat, “Tashlij” se corre para el segundo día. Si “Tashlij” no se dijo en Rosh Hashaná mismo, puede ser dicho en cualquier momento durante los Diez Días de Arrepentimiento.

Ambos, la fuente de agua y los peces son símbolos. En la literatura Talmúdica la Torá es representada como agua. ¡Tal como los peces no pueden vivir sin agua, así también un judío no puede vivir sin Torá!

También, el hecho de que los peces nunca cierran sus ojos, sirve de recordatorio que, así también, los ojos de Dios (por decirlo así) nunca están cerrados; Él sabe de cada uno de nuestros movimientos.

Este es el texto de “Tashlij:”

¿Quién es como Tú, Dios, que elimina la iniquidad y pasa por alto las trasgresiones del resto de Su heredad? Él no permanece enojado por siempre porque Él desea la bondad. Él será misericordioso con nosotros nuevamente, y eliminará nuestras iniquidades, y echará en las profundidades del mar todos sus pecados.

Concede la verdad a Iaacov, la bondad a Abraham así como juraste a nuestros antepasados desde tiempos lejanos.

De los estrechos yo llamo a Dios, Dios me responde ampliamente. Dios está conmigo, no tendré miedo ¿qué puede hacerme el hombre? Dios está conmigo para ayudarme, y veré a mis enemigos (aniquilados). Es mejor refugiarse en Dios que confiar en el hombre. Es mejor refugiarse en Dios, que depender de los nobles.

Muchas personas también leen los Salmos 33 y 130

Rosh Hashaná 5774. Buscando a D-os. Una relectura del Génesis 22

ROSH 3Nuestros Sabios de bendita memoria, debatieron hace un par de miles de años cuales debían ser los textos bíblicos que serían leídos y estudiados en cada una de las Festividades. De esa forma fueron seleccionadas las lecturas de la Torá que estaban obviamente relacionadas con cada celebración, y que al día de hoy leemos: en Pesaj, la historia del Éxodo de Egipto (Shemot 12); en Shavuot, la Revelación en el Sinaí y los 10 Mandamientos (Shemot 19-20); en Sucot, el relato de las cabañas en las que vivieron nuestros antepasados en el desierto (Vaikra 23); y en Iom Kipur, el ritual que el Sumo Sacerdote practicaba en el Día del Perdón en el Santuario para perdonar al pueblo (Vaikra 16).

Sin embargo la lectura que fue elegida para ser leída en Rosh Hashana, no parece guardar ninguna relación con la Fiesta. Sabemos que en Rosh Hashana celebramos la Creación del Mundo por Dios en seis días, este año según nuestra tradición hace 5774 años. La lógica indicaría que la lectura para esta fiesta debiera ser Génesis 1, o sea, el relato de la Creación del Universo según nuestra Biblia. Pero no es así.

El relato que eligieron nuestros sabios es uno de los más conocidos, y a la vez más incómodos del texto bíblico: Akedat Itzjak, La Atadura de Itzjak. (Génesis 22)

¿Por qué los sabios de la antigüedad se decidieron por esta lectura? ¿Por qué no por la que correspondería en relación al evento histórico que celebramos, justo en el día en que todo el mundo llena las sinagogas para llevarse un mensaje, una reflexión de nuestras fuentes, algo que arroje sentido al comienzo de un nuevo año?

En la decisión misma del cambio del texto encontramos la primer respuesta. Antes que el cómo o el por qué del origen del Universo, o de la formación de los mundos y las constelaciones, o de si acaso fue en 6 días o hace 5774 años, nuestros sabios z´l nos hacen estudiar acerca de la vida de un hombre y la relación con su hijo. De un hombre, y de cómo una decisión construye o destruye una familia. De un hombre – nuestro patriarca Abraham – su pareja, su pasado, su visión, sus dudas, su fe, sus hijos, sus miserias, y de cómo su futuro depende de la elección de su presente para que no muera una promesa. Su promesa, transformada hoy en nosotros su descendencia, su trascendencia.

Leemos esto en Rosh Hashana, porque es de lo que tenemos que hablar. En lo que tenemos que pensar y meditar. Son los temas que deberán preocuparnos, para priorizar el trabajo de este año. El del diseño y la construcción de la vida, la familia y la promesa que queremos ser.

En los últimos años, para cada mañana de Rosh Hashana, escribí una carta, como si fuese un diálogo epistolar, entre los diferentes personajes del relato de la Akeda. A continuación quisiera regalarles la primera de esas cartas, basada en un relato del Rab. Feinstein, que originó la creación de ésta carta (un diálogo imaginario entre Abraham y Sarah) y de las demás. Casi como encontrada en pergamino desde algún lugar de la historia, sirva para la búsqueda de cada uno en este año, de la dimensión de lo divino.

Querida Sarah:

El chico está vivo. Conmocionado, alterado, los dos estamos así. Pero vivo.
Lo mandé a casa con vos a Kiriat Arba. Yo me voy a quedar aquí en Beer Sheva necesito un poco de tiempo solo para pensar en lo que pasó.
Desde el principio, todo esto fue como una aventura: Lej Lejá! Deja tu casa!
Así fui ordenado. “Deja atrás todo aquello que hizo lo que sos, tu familia, la casa de tu padre, tu lugar de nacimiento, tu cultura, tu memoria. La bendición será tuya solo si venís desnudo, limpio de todo lo que te protege en este mundo, posición, patrimonio, prestigio”.
Y yo obedecí porque escuché la verdad más completa que jamás haya escuchado y conocido.
Y vos Sarah, viniste conmigo. Puro amor. Pura lealtad.
Pura esperanza de que esta aventura te daría lo que tanto esperabas: un hijo.
El final a la amargura de tu vientre que no daba vida.
Yo me concentraba por escuchar la voz de Di-s. Vos rezabas cada noche por escuchar el llanto de un bebé.
Te susurré acerca de la promesa: como las estrellas que hay en el cielo, tus hijos, tu descendencia cubrirá la tierra. Vos respondiste: con un solo hijo va a ser suficiente para que sea un milagro. Una señal de que en verdad fuimos elegidos.
Luché en la guerra y desafié reyes. Vos luchaste contra la angustia por el paso de los años. Y cuando, en tu desesperación, me diste a tu sierva Hagar, yo otra vez solamente oía la voz de las promesas de Di-s. No pude escuchar tu dolor, tu soledad.
El hijo que Hagar tuvo fue mi hijo, pero no tuyo. Él tenía todo mi potencial, mi pasión, mis impulsos. Tenía toda mi fuerza. Incluso tenía mi carácter, mi temperamento.
Pero no tenía nada de vos. Nada de tu sabiduría, de tu paciencia, de tu entereza. Nada de tu risa. El nos hubiese destruido. Incluso todavía puede hacerlo.
Y después vino Itzjak. “Vení, y conoce al chico” me dijiste.
“Enséñale tu visión, los caminos de Di-s”. Pero yo, no estuve ahí.
Habiendo desafiado reyes, me quedé desafiando a Di-s: “Acaso el Juez de toda la Tierra no va a hacer justicia?”
Y otra vez, me respondiste: “Acaso el padre de grandes naciones, no va a venir nunca a encontrarse con su hijo?”
Y después vino ese desafortunado mandamiento: “Toma a tu hijo, a tu único hijo, a Itzjak, a quien amas, y anda a la tierra de Moriah, y ofrécemelo allí en sacrificio.”
Por primera vez en mi vida me quedé petrificado, en silencio, con miedo, temor y pena. Para esto abandoné mi tierra natal? A mi familia? Dónde está tu promesa? Tu justicia? Pero ahora, Él estaba callado.
Pensé en despertarte para despedirme. Pero supe que todo esto te mataría. Pudiste soportar las dificultades de nuestro peregrinaje, y el parto de nuestro hijo a los 90 años de edad. Pero esto era demasiado. Por eso, me levanté temprano, en la madrugada, hice yo mismo los preparativos, y me llevé al chico.
Los 3 días de viaje fueron los días más largos que cualquier padre pudo haber vivido. Fue la primera vez que tuve tiempo para pasar con el chico. Tenías razón acerca de él. Es lo mejor de nosotros dos. Con cada paso que daba mi amor hacia él, iba creciendo. Con cada paso que daba nos acercábamos y nos acercábamos también a nuestro destino.
Cuántas veces me di vuelta? Convenciéndome a mí mismo y pensando que el hombre puede comprender los caminos de Di-s, que el hombre puede pensarse a sí mismo socio de Di-s en el pacto. Pude desafiarlo cuando pedí por los pocos justos de Sodoma y Gomorra, pero nada podía decir por mi propio hijo?
Y sin embargo, algo me hacía seguir caminando. Tenía que saber.
Tenía que saber si Él definitivamente seguiría hasta el final con todo esto.
Si rompería Él Su promesa, y nos olvidaría. Era Él como los dioses de la tierra, demandando la sangre de sus hijos como un tributo? O es Él acaso el Di-s de la vida? Necesitaba saberlo.
Subimos la montaña. Até a Itzjak al altar.
Lloramos juntos, nuestras lágrimas se mezclaron en sus mejillas.
Y cuando levanté el cuchillo para cumplir con el mandamiento, escuché la voz.
Tan fuerte y tan clara, como nunca antes había escuchado ninguna otra voz.
Era tu voz, Sarah.
Y me decía que deje el cuchillo, que deje al chico, que vayamos a casa.
Tenías razón. No hacía falta buscar a Di-s en la cima de la montaña. Ese es el camino de la soledad y de la muerte. El hogar y el corazón son los lugares donde Él vive.
No hacía falta escuchar Su voz desde los cielos. La risa y el canto de los hijos, es suficiente para cualquiera que necesite escuchar la voz de Di-s.
Tenías razón, Sarah. Vuelvo a casa pronto.
Con todo mi amor, Abraham.

http://www.itongadol.com.ar/

¿Estás listo para Rosh HaShaná?

rosh 2¿Estás listo para Rosh HaShaná?

Por supuesto que lo estoy. Tengo las manzanas y la miel, y ya compré los asientos en la sinagoga.

¿Qué hay del cambio?

No me dieron cambio, pagué con cheque.

Me refiero a cambiarte a ti mismo. Antes de Rosh HaShaná, se supone que tienes que revisar tus acciones y hacer un plan para cambiar los comportamientos negativos.

¿Qué comportamientos negativos?

Hablar con tus padres irrespetuosamente

Vamos, ellos ya están acostumbrados.

Herir los sentimientos de tu esposa

Ella es hipersensible.

Gritarle a tus hijos

Ellos son muy bulliciosos

Hacer trampa en los negocios

Pero, ¡todo el mundo lo hace!

Guardar rencor hacia tu socio anterior

Después de lo que me hizo, ¡se lo merece!

De acuerdo a la Torá todos esos comportamientos son inadecuados. Ellos dañan tus relaciones con otras personas, con Dios y conmigo, tu ‘yo’ superior.

Entonces, ¿qué se supone que debo hacer yo al respecto?

Teshuvá. Es decir, admitir lo que hiciste mal, sentir arrepentimiento genuino, pedir perdón cuando dañaste a otra persona y hacer un plan concreto para cambiar.

Mira, yo puedo admitir y arrepentirme e incluso pedirle perdón a algunas personas, pero no puedo cambiar. He tratado de cambiar; no funciona. Como dijo Mark Twain: “¿Dejar de fumar? ¡Es fácil! ¡Lo he hecho cientos de veces!”.

Eso es porque Mark Twain —a pesar de su admiración por el pueblo judío— no conocía el ancestral sistema judío de crecimiento personal y autodesarrollo. ¿Quieres saber cómo funciona?

¿Y si digo que no?

Perderás la posibilidad que te ofrecen las Altas Fiestas de transformarte en una nueva y mejor persona. Si yo te ofreciera una oferta sobre un nuevo y mejor iPhone, ¿te interesaría?

Está bien, veamos de qué se trata.

Primero debes decidir qué cosa quieres cambiar.

Eso es fácil. Quiero ser una mejor persona.

Demasiado general. En realidad sólo puedes trabajar en una cosa a la vez. Elige algo sobre lo cual desees trabajar desde ahora hasta Iom Kipur.

Está bien. El enojo

Demasiado vago. Tienes que enfocarte en un comportamiento concreto.

Está bien. Quiero dejar de gritar; a mis hijos, a mis empleados y a esos idiotas del servicio al cliente que te atienden después de 15 minutos de musiquita de espera y no entienden de qué manera su compañía me estafó.

Demasiado amplio. Si realmente quieres cambiar, tienes que empezar con un área pequeña.

Está bien. Quiero dejar de gritarle a mis hijos.

Buena opción. Ahora toma un sobre y escribe en él, “Campaña: dejar de gritarle a mis hijos”. El próximo paso es elegir una recompensa para el cuerpo.

¿El cuerpo? ¿Qué tiene que ver el cuerpo con esto?

¡Todo! Para ponerlo en términos simples, el ser humano es una combinación de alma y cuerpo. El alma es perfecta y siempre quiere hacer lo correcto. Es al cuerpo a quien tienes que conquistar. Tu cuerpo es la parte de ti que viene de la tierra y quiere volver a la tierra. Busca la comodidad; quiere evitar todo tipo de dolor; es alérgico al cambio. Esa es la parte de ti que le grita a los niños en vez de tomar la difícil decisión de controlar el enojo. Entonces haz que tu cuerpo cambie, tienes que hablar su idioma y ofrecerle una recompensa.

Eso es ridículo. Suena como lo que hacemos con nuestro niño de 8 años. Ponemos un cartel de estrellitas en el refrigerador, y le decimos que por cada día que no pelee con su hermano pequeño, recibirá otra más. Cuando junta 10 estrellas recibe un premio.

De acuerdo al judaísmo, el cuerpo es un niño de 8 años perpetuo. Sin importar tu edad o el nivel de madurez, tienes que tratar al cuerpo como si fuera un niño de 8 años.

Lo encuentro muy condescendiente.

Es por eso que no has logrado cambiar. Tú piensas en ti mismo como una persona monolítica, pero en realidad estás formado de muchos componentes. El judaísmo tiene cinco nombres para los diferentes niveles del alma. Y para el propósito de la teshuvá, estamos lidiando con la parte más baja, el alma animal. Al igual que entrenas a un perro dándole premios, tienes que entrenar a tu cuerpo dándole recompensas.

Solo llámame Boby

Entonces tienes que elegir una recompensa que tu cuerpo desee, pero que normalmente no te consentirías a ti mismo con ella.

Pero todo lo que puedo costear, me lo compro de todas maneras. Y lo que no puedo costear, no lo puedo costear.

Si la transmisión de tu auto se descompone, y tú no puedes pagar los $1.000 para arreglarlo, ¿qué puedes hacer?

Yo sacaría el dinero de algún lado. No puedo vivir sin un auto. Tendría que arreglarlo de alguna manera.

Cuando te des cuenta de que no puedes vivir sin “arreglarte a ti mismo”, encontrarás el dinero para que el sistema funcione. Entonces, ¿qué recompensa desearía tu cuerpo?

Unas vacaciones en Hawai.

Genial. ¿Cuanto valdría eso?

Hay una promoción de mil dólares.

Toma esa suma y divídela en 40. Entonces cada vez que tus hijos estén muy bulliciosos y te controles a ti mismo en vez de gritarles, pon $25 dólares en el sobre. Cuando te hayas detenido a ti mismo 40 veces, tendrás tus vacaciones soñadas en Hawai, y habrás roto tu mal hábito.

Suena demasiado simple

Es simple, pero no es fácil. Un consejo importante: Debes colocar los $25 dólares en el sobre inmediatamente después de que te hayas controlado a ti mismo. El cuerpo sólo conoce el presente. Tiene que ver el dinero puesto en el sobre inmediatamente. De hecho cuando estés aguantándote para mantener tu boca cerrada, sólo saca el sobre y recompénsate a ti mismo mirándolo. Eso apagará el fuego.

¿Qué pasa si me controlo un par de veces, pero la siguiente vez que mis hijos actúan así, pierdo el control y les grito?

Tienes que sentirte bien por las victorias anteriores y no debes desanimarte ante el fracaso. El Rey Salomón dijo: “Una persona justa cae siete veces y se levanta”. El fracaso es inevitable. No te ahogues en la culpa. Sólo levántate, y decide hacerlo mejor la próxima vez. Es por eso que Dios nos dio la posibilidad de la teshuvá. La culpa no es algo judío; la teshuvá sí lo es.

Ahora bien, Rosh HaShaná es el día del juicio, al parecer estoy comenzando un poco tarde. No seré capaz de cambiar para Rosh HaShaná, o incluso para Iom Kipur.

No tengas miedo. Los pasos de la teshuvá son 1) admitir, 2) arrepentirse, 3) hacer un plan para cambiar, 4) pedir perdón si has herido a alguien y 5) hacer una restitución —como por ejemplo devolver un objeto robado— cuando es aplicable. Por lo tanto, el simple hecho de tener un plan y la sincera intención de seguirlo, constituyen la teshuvá. Estás cubierto.

Todavía tengo dudas de poder cambiar. Quiero decir, ¿no está todo determinado por la herencia y el ambiente? Yo herede mi carácter volátil de mi padre. ¿Puedo realmente cambiarlo?

Todo está determinado por la herencia y el ambiente, excepto el libre albedrío humano en el ámbito moral. La herencia y el ambiente dejan de lado al actor principal; Dios. Si tú quieres hacer teshuvá sinceramente, ejecutas los pasos esenciales y rezas para tener éxito, entonces, Dios vendrá y te ayudará. El Midrash dice que si tú haces un agujero del tamaño de una aguja, Dios agrandará esa abertura de tal manera que incluso camiones podrán pasar por ella. Tú tienes que comenzar el proceso, pero Dios lo finalizará.

¿Sabes qué? Realmente lo voy a intentar. ¡Gracias y Shaná Tová!

http://www.aishlatino.com/

ROSH HASHANA 5774

לשנה טובה תכתבו ותחתמו

QUE SEAMOS INSCRITOS EN LOS LIBROS DE LA VIDA, LA SALUD, LA FELICIDAD Y LA PARNASÁ. GMAR JATIMA TOBA

ROSH

Rosh Hashana 5773 לשנה טובה ומתוקה תיכתבו: MENSAJE DE KETER DE ISRAEL

Los próximos días 17 y 18 de Septiembre de 2012 celebraremos B.H. Rosh Hashana. Desde KETER DE ISRAEL, queremos desearles a todos GMAR JATIMA TOBA y LE SHANA TOVA TIKATEVU BE TEJATEMU לשנה טובה ומתוקה תיכתבו .Para un Buen y Dulce Año y Que que Hashem en su Infinita Bondad nos Juzgue con Midat Rahamim (de forma Leve y Misericordiosa)y seamos inscritos en los libros de la vida, salud, paz, alegria, felicidad y prosperidad y de ese modo poder tener la oportunidad de ser mejores en adelante.A la vez que solicitamos de todos Mejilá (perdón) por si de alguna manera les hemos ofendido.

 

 

 

Rosh Hashana: Personalidades. El Rabino Amnon

Hace más de ochocientos años vivía un gran hombre en la ciudad de Maintz. Su  nombre era Rabino Amnon. El Rabino Amnon era un gran erudito y un hombre muy  pío. Amaba y respetaba a los judíos y a los no judíos de la misma manera, y su  nombre era conocido desde lejos. Hasta el Duque de Hessen, el gobernador de la  tierra, admiraba y respetaba al Rabino Amnon por su sabiduría, erudición y  piedad. En muchas ocasiones el Duque lo invitó a su palacio y le consultó sobre  asuntos de Estado.

 El Rabino Amnon nunca aceptó ninguna recompensa por sus servicios al Duque o  al Estado. De tiempo en tiempo, sin embargo, el Rabino Amnon le pedía al Duque  que facilitase la posición de los judíos en su tierra, que aboliese algunos de  los decretos y restricciones que existían contra los judíos en ese momento, y en  general que les permitiese vivir en paz y con seguridad. Ese fue el único favor  que el Rabino Amnon le solicitó al Duque, y el Duque nunca rechazó su solicitud.  Así, el Rabino Amnon y sus hermanos vivieron felizmente por muchos años.
Pero los otros hombres de estado del Duque empezaron a tenerle envidia al  Rabino Amnon. El que más le envidiaba era el secretario del Duque, quien no  podía soportar el honor y el respeto que el Rabino Amnon disfrutaba de su señor,  lo que rápidamente se estaba convirtiendo en una gran amistad entre el Duque y  el Rabino. El secretario empezó a buscar maneras y medios para desacreditar al  Rabino Amnon a los ojos del Duque.

Un día el secretario le dijo al Duque:

 “Señor, ¿por qué no persuadís al Rabino Amnon a convertirse en cristiano,  como nosotros? Estoy seguro que considerando el honor y los muchos favores que  ha disfrutado de tu generosa mano, gustosamente abandonará su fe y aceptará la  nuestra.”

El Duque pensó que no era mala idea. Cuando el Rabino Amnon llegó a su  palacio al día siguiente:

 “Mi buen amigo, Rabino Amnon, sé que me has sido leal y devoto por muchos  años. Ahora deseo pedirte un favor personal. Abandona tu fe y conviértete en un  buen cristiano como yo. Si lo hacéis, te convertiré en el hombre más grande de  todo mi Estado; tendrás honor y riquezas como ningún otro hombre, y después de  mí, serás el hombre más poderoso en mi Estado …”

El Rabino Amnon empalideció. Por un momento no pudo encontrar palabras para  contestarle al Duque, pero luego de un rato le dijo:

“¡Oh, ilustre Monarca! Por muchos años te he servido fielmente, y ser judío  no ha disminuido de ningún modo mi lealtad a ti o al Estado. Por el contrario,  mi fe me ordena ser leal y fidelidad a la tierra donde vivo. Estoy listo y  dispuesto a sacrificar todo lo que poseo, hasta mi vida misma, por ti así como  por el Estado. Sin embargo, hay una cosa de la que no puedo separarme y es mi  fe. Estoy obligado por un pacto inquebrantable a mi fe, la fe de mis  antecesores. ¿Quieres que traicione a mi pueblo, a mi D-os? ¿Quisieras a un  hombre a tu servicio que no tiene respeto por su religión, por los vínculos y  lazos que considera más sagrados? Si traiciono a mi D-os, ¿podrías confiar en  que no te traicionaría? De seguro que el Duque no quiere decir eso. ¡El Duque  está bromeando!”

“No, no…” el Duque dijo, aunque sonaba un tanto inseguro, ya que en sus  adentros el Duque estaba impresionado con la respuesta del Rabino Amnon. El  Rabino Amnon esperaba haber resuelto el asunto, pero cuando llegó al palacio al  día siguiente, el Duque repitió su solicitud. El Rabino Amnon se sintió muy  infeliz y empezó a evitar visitar el palacio, a menos que fuese absolutamente  necesario.

 Un día el Duque, impaciente con la obstinación del Rabino Amnon, se lo puso  de manera terminante: O se convertía en cristiano o aceptaba las consecuencias.  Presionado para que respondiese de inmediato, el Rabino Amnon finalmente le rogó  al Duque que le diese tres días durante los cuales considerar el asunto. El  Duque se lo otorgó.

Tan pronto como el Rabino Amnon dejó al Duque, se dio cuenta de su grave  pecado. “Querido D-os,” pensó, “¿qué he hecho? ¿Me falta fe y coraje que  solicité tres días para pensarlo? ¿Puede haber otra respuesta? ¿Cómo pude  mostrar tal debilidad siquiera por un momento? Oh, gracioso D-os,  perdóname…”

 El Rabino Amnon llegó a su hogar con el corazón partido. Se aisló en su  habitación y pasó los tres días siguientes rezando y suplicando, rogándole  perdón a D-os por la debilidad de su corazón que había mostrado por un  momento.

Cuando el Rabino Amnon no llegó al palacio al tercer día, el Duque se enojó  mucho y ordenó a sus hombres que le trajesen al Rabino Amnon encadenado.

 El Duque difícilmente reconoció al Rabino Amnon, tanto había cambiado el  venerable hombre en el curso de los últimos tres días. Sin embargo, el Duque  rápidamente hizo un lado cualquier sentimiento de simpatía que pudiese haber  sentido por su amigo de antaño y le dijo con severidad:

“¿Cómo te atreves a desobedecer mi mandato! ¿Por qué no apareciste a tiempo  para darme tu respuesta? Confío por ti que hayáis decidido hacer lo que te dije.  Será malo para ti si no lo haces …”

 Aunque el Rabino Amnon era un hombre quebrantado físicamente, pero su  espíritu era tan fuerte como antes.

“Señor,” contestó el Rabino Amnon sin temor, “solamente puede haber una  respuesta: ¡seguiré siendo un judío leal mientras respire!”

 El Duque estaba fuera de sí de la rabia. “Es ahora algo más que la cuestión  de que te convirtieses en cristiano. Me has desobedecido al no venir  voluntariamente a darme tu respuesta. Por eso debes ser castigado…”

“Señor,” dijo el Rabino Amnon, “al solicitar tres días para considerar el  asunto, he pecado gravemente contra mi D-os.”

 Estas valientes palabras enojaron todavía más al Duque. “Por pecar contra tu  D-os,” dijo furioso el Duque, “dejadlo que se vengue Él mismo. Yo te castigaré  por desobedecir MIS órdenes. Tus piernas han pecado contra mí, porque rehusaron  venir ante mí, y por lo tanto serán cortadas!”

Con señales de vida muy débiles, el cuerpo sin piernas del Rabino Amnon fue  enviado de vuelta a su casa, a su adolorida familia. Era el día antes de Rosh  Hashaná. Las noticias sobre la espantosa suerte del Rabino Amnon se extendió  por toda la ciudad. Todos estaban horrorizados y afligidos. Era un Día del  Juicio muy trágico para los judíos de Maintz, quienes se reunieron en shul a la mañana siguiente.

 A pesar de su terrible sufrimiento, el Rabino Amnon recordó que era Rosh  Hashaná, y solicitó que lo llevasen a shul. A su solicitud, fue colocado al frente del Arca sagrada. Todos los fieles, mujeres, hombres y niños, sollozaron al ver a su amado Rabino en tal agonía, y nunca se ofrecieron plegarias más fervientes que ese día de Rosh Hashaná.
 Cuando el jazan empezó a recitarla plegaria de musaf, el Rabino  Amnon pidio que hubiese un intervalo mientras ofrecía una plegaria especial a  D-os. El silencio se hizo entre los fieles, y el Rabino Amnon empezó a decir Unetaneh tokef. La congregación repitió cada palabra y sus corazones se  elevaron a D-os en plegaria. Luego recitaron de la manera más solemne la  plegaria de Olin, y cuando llegaron a las palabras “Es nuestro D-os, y  ningún otro”, el Rabino Amnon las gritó con la fuerza que le quedaba y  murió.
 La plegaria “Unetaneh Tokef”-la plegaria más solemne de Rosh Hashaná y Iom Kipur, es recitada en toda comunidad judía en el mundo, y el coraje  del Rabino Amnon, el inmortal autor de esta plegaria, sirve como inspiración  para todos nosotros.