Un momento de pedir a Mashiaj. ¡¡¡IMPORTANTÍSIMO !!!

4 de Tishrei, 5773

Recibí este email sobre “un momento de pedir a Mashiaj” todos los judíos juntos! (Como el Rebe de Lubavitch dijo muchísimas veces que Mashiaj esta a punto de llegar, la idea me parece una idea genial, fácil de hacer y poderoso.)

Consiste en pedir la venida de Mashiaj todos los judíos del mundo entero, en el mismo momento, EL PROXIMO DOMINGO, 23 DE SEPTIEMBRE, 7 DE TISHREI, 3 DIAS ANTES DE YOM KIPUR. En España será A LAS 17:00hs., en Israel a las 18:00hs., en New York a las 11:00hs. etc.

Que todos en este momento pidamos la venida de Mashiaj. ¿Como?

1. Dar una monedita para Tsedaká = caridad.

2. Decir: AMO DEL UNIVERSO, NOSOTROS, LOS HIJOS DE ISRAEL, PEDIMOS QUE VENGA EL MASHIAJ PARA REDIMIRNOS AHORA, Y CON MISERICORDIA, DEL EXILIO Y DE TODO SUFRIMIENTO, PARA REVELAR TU NOMBRE EN EL MUNDO Y TRAER LA PAZ.

Adjunto el youtube que lo explica detalladamente: http://www.youtube.com/watch?v=O50fLtr0yqI

¡Ojala que venga Mashiaj antes del Domingo! Shabat Shalom y Gmar Jatimá Tová!

NO LO OLVIDEIS Y CALCULAR LA HORA PARA VUESTRO PAIS

Anuncios

Mashiaj ¿Qué es?

Cuando nosotros, los judíos, abordamos el tema del Mashíaj (Mesías), a menudo tenemos un cuadro muy confuso en nuestras mentes. Pensamos en algún tipo de figura angelical que es mitad divina y mitad humana o, tal vez, tenemos la audacia de pensar que nosotros, los judíos, no creemos en el Mashíaj (Mesías) en absoluto. Esta situación se produce porque la mayoría de nosotros recibe este cuadro del Mashíaj de fuentes no judías. Por consiguiente, estamos muy confundidos respecto a cuál es el punto de vista judío con respecto a este asunto. Conviene destacar que el punto de vista judío en relación con el Mashíaj es en verdad, bastante simple y concreto. Por tanto, tomando en cuenta lo anterior, comencemos nuestra discusión…
En nuestra tradición judía, creemos firmemente en el concepto del Mashíaj, el cual de hecho constituye uno de los pilares de nuestra religión. Para demostrarse cuan firmemente creemos en el concepto del Mashíaj citemos a Maimónides, Rabbi Moshé Ben Maimón (Rambam).

“Cualquiera que no crea en ésto (el concepto de Mashíaj) o que no espere con gran alborozo la llegada del Mashíaj, no sólo está negando las profecías de todos nuestros profetas, sino que está negando, asimismo, la Torá completa.” (Hiljot Melajim, Cap. II, Halajá Aleph).

El Rambam está diciendo que, aun cuando un judío observe el Shabat, coma alimento kasher, vaya a la sinagoga todos los días y cumpla con las leyes del Mikvé, niega la Torá completa si no cree en la llegada del Mashíaj.

Esto nos conduce a una pregunta obvia. ¿Por qué el concepto del Mashíaj es tan importante para la fe judía? ¿No podemos ser buenos judíos sin creer en un concepto mesiánico?

Para empezar a comprender la importancia del Mashíaj, comenzaremos con una introducción. Muchas de las ideas de esta sección están contenidas en -“Dérej Hashem” -Rabino Moshé Jaim Luzatto. Parte I, Capítulos 1 – 2.

Nosotros, los judíos, creemos que nuestro creador es muy bondadoso y, en efecto, El representa el epítome de la bondad. Esta confianza en un D’s pleno de bondad constituye uno de los pilares de la fe judía y ayuda a explicar muchos aspectos del judaísmo. No todas las religiones del mundo creen en un D-o s bondadoso y misericordioso como lo hacemos nosotros, y este principio es parte muy central del judaísmo.

Empero, el problema surge cuando miramos a nuestro alrededor puesto que es muy difícil ver toda la bondad y misericordia de nuestro Creador. En nuestro mundo, vemos mucha gente que sufre de diferentes maneras Algunos están enfermos, otros se encuentran mentalmente perturbados y otros sufren de pobreza extrema. Y, para rematar todo, nos enfrentamos con la muerte al término del camino. Ahora bien, ¿cómo podemos los judíos reconciliar la realidad de nuestro mundo, a menudo cruel, con el concepto de un D’s bondadoso y misericordioso? ¿Cómo puede ser misericordioso nuestro Creador con todo este sufrimiento que ocurre?

Para los judíos, este interrogante no es una contradicción porque creemos firmemente en el concepto de vida después de la muerte.

Creemos que nuestro mundo posee mucho de bueno y placentero, pero el goce total se logra después que morimos y abandonamos este mundo. La creencia en el Mundo por Venir (vida después de la muerte) también es uno de los pilares del judaísmo.

No obstante, la creencia en el Mashíaj lleva el concepto de un Creador bondadoso y misericordioso a su conclusión definitiva. Como veremos posteriormente en nuestro discurso, en la era mesiánica nuestro mundo físico será transformado en un lugar maravilloso de paz, armonía y tranquilidad. En la era mesiánica, nuestro mundo físico se convertirá en un sitio en el cual todos desearíamos vivir, dando testimonio de la existencia de un D’s bondadoso y misericordioso. En la era mesiánica no tendremos que esperar hasta que llegue la muerte para ver la bondad de nuestro Creador puesto que su bondad será patente durante el transcurso de nuestras vidas. Esta es la razón por la cual la creencia en el Mashíaj es parte tan central del judaísmo, puesto que reafirma nuestra creencia en un D-os bondadoso y misericordioso.

¿QUIEN ES EL MASHÍAJ?

En base a nuestro discurso previo inferimos que nosotros, los judíos, ciertamente creemos en el concepto de un Mashíaj y que constituye uno de los pilares de nuestra fe. Pero el asunto es, ¿quién es el Mashíaj, y cómo lo reconocemos? Si fuéramos una agencia de empleos que ofrece un trabajo denominado “Mashíaj”, ¿qué tipo de cualidades deberían poseer los solicitantes? El Rambam (Maimónides) explica que el “Curriculum Vitae” del Mashíaj debería ser más o menos así… Tomado de Hiljot Melajim, Capítulo II, Holajot 3 – 4.

1) En primer lugar, sólo es un ser humano. No es semejante a un D-os, ni semidivino ni tampoco hijo de D’s. El concepto judío del Mashíaj es que se trata de un ser humano.

2) Debe ser descendiente del Rey David, ser versado en la Torá, cumplir con todas las MItzvot (preceptos) y conseguir que todo el pueblo judío cumpla con todas las Mitzvot de la forma que se explica en nuestra Torá. También debe ser aceptado por todos los grandes rabinos y sabios de la Torá de su generación.

3) Debe reunir a todos los judíos del exilio y traerlos a la Tierra Santa, la tierra de Israel y, entonces, debe reconstruir nuestro Bet Hamikdash (Templo Sagrado) en Jerusalén.

Observando los ‘”requerimientos” básicos necesarios para ser el Mashíaj, vemos que este hombre enfrenta una tarea verdaderamente formidable. Debe lograr que el pueblo judío se encamine por la senda de la Torá y, asimismo traer a todos los judíos a la Tierra Santa. También es evidente que, de acuerdo a las normas judías, el Mashíaj nunca ha venido. Muchos no judíos han aparecido y han sostenido ser el Mashíaj, pero no han cumplido, en modo alguno, con el criterio que hemos establecido aquí. Por esta razón nosotros, los judíos, esperamos pacientemente la llegada del Mashíaj (que ojalá, llegue prestamente en nuestros días) imbuido de un conocimiento que no haya sido encontrado aún en la historia de la humanidad. Empero, creemos firmemente que aparecerá en el futuro y que realizará todas las cosas que se esperan de él.

¿COMO SERA LA VIDA EN LA ERA MESIÁNICA?

Nosotros, los judíos, también estamos bastante confundidos con respecto a la naturaleza de la era mesiánica. A menudo nos formamos un cuadro mental totalmente erróneo. Vemos gente flotando en el espacio como ángeles o terribles guerras masivas acompañadas de destrucción. La razón por la cual pensamos de esta manera es que, nuevamente, hemos recibido nuestra información de fuentes no judías. Aquí, otra vez, la tradición judía explica nuestro punto de vista de manera claramente definido. Continuamos nuestra explicación en base a las palabras del RAMBAM (Leyes de Reyes, Capítulo 12).

En la era mesiánica, el mundo seguirá su curso normal, excepto que el pueblo judío se verá libre de la persecución extranjera. Las naciones gentiles reconocerán la religión verdadera y no saquearán ni destruirán. Ellos, conjuntamente con el pueblo judío, obtendrán una vida cómoda y relativamente fácil y tendrán bastante tiempo para ocuparse del estudio de la Torá. En esa era no habrá hambre ni guerra, tampoco celos ni lucha. Abundarán las bendiciones y las comodidades estarán al alcance de todos. La única preocupación de todo el mundo será conocer a D-s. Por tanto, el pueblo judío alcanzará la sabiduría máxima. Sabrá acerca de las cosas que ahora están escondidas a la comprensión de su Creador hasta la capacidad máxima posible para la mente humana, como está escrito:

“Porque la tierra estará plena del conocimiento de D-os, así como las aguas cubren el mar”. (Isaías 11:9).

De la descripción hecha por el Rambam de la era mesiánica pedemos deducir que el mundo será maravilloso pero continuará siendo un mundo físico como lo es hoy. El potencial para el crecimiento espiritual será mucho mayor en los tiempos mesiánicos de !o que es nuestra situación actual, y la gente aprovechará este cambio con avidez. Nosotros, los judíos, seremos reunidos en nuestra Tierra Santa y estaremos libres de la opresión ejercida por los pueblos gentiles. Ciertamente es una situación que bien vale la pena anticipar con gran alborozo.

¿COMO VENDRÁ EL MASHÍAJ?

Con respecto a cómo vendrá el Mashíaj, el punto de vista judío no establece algo definido. En efecto, no estamos seguros de cuál será la serie de eventos que precederán su llegada. Esta ambivalencia e incertidumbre nuevamente es descrita por el RA”MBAM (Hiljot 1Melajim, Capítulo 12, Halajá Bet).

“Y todas estas cosas (cómo vendrá e Mashíaj) nadie sabe cómo serán hasta que ocurran, puesto que se encontraban oculta; aún para nuestros profetas. Del mismo modo, nuestros sabios no tienen una verdadera tradición en relación con estos asuntos”.

Lo que el RA”MBAM nos cuenta es que el judaísmo no presenta un cuadro definido de los eventos que van a conducir a la llegada del Mashíaj. Nuestros sabios comentan bastante respecto a esta materia pero, al parecer, su tradición no es demasiado amplia en esta área. Después de esta aclaración, podemos continuar con nuestro discurso…

El gran sabio Rav Saadiá Gaón (que vivió 1060 años atrás) escribió en su obra maestra Emunot Ve-Deot que el Mashíaj puede venir de una de dos maneras. Los “dos caminos” para el Mashíaj son los siguientes:

1) Viene “pronto” debido a nuestras acciones y a la Teshuvá (arrepentimiento o retorno a D-os); o

2) Viene al “final de los días”. Esto significa que no merecemos la venida del Mashíaj pero él vendrá de todas maneras.

Obviamente, será mucho mejor si mereciéramos la llegada del Mashíaj debido a nuestras buenas acciones. En ese caso, estaríamos seguros que la transición a la era mesiánica sería agradable y sin tropiezos.

Empero, si nuestra Teshuvá (arrepentimiento) no es completa, debemos esperar hasta que D-os nos redima al “final de los días”. Si el Mashíaj llega al “final de los días”, el pueblo judío deberá soportar mucho dolor y sufrimiento hasta el grado en que se vea forzado a hacer Teshuvá y, en ese momento, se hará merecedor de las bendiciones de la era mesiánica. Los “dos caminos” hacia el Mashíaj y sus diferentes naturalezas se definen en el siguiente pasaje de nuestros sabios:

El Rabino Eliézer dice, si el pueblo judío hace Teshuvá, entonces será redimido… si no hace Teshuvá, D-o

s le dará un rey cuyos decretos serán tan duros como los de Hamán (que fue un malvado ministro del rey persa que emitió terribles decretos contra el pueblo judío) con lo que reflexionarán y mejorarán sus caminos (Entonces, serán redimidos). (Sanhedrín 97b).

Como podemos ver, el “primer camino” para el Mashíaj es el camino que esperamos recorrer y que resulta mucho más atractivo que el segundo,

Después de todo este discurso, espero que los conceptos del Mashíaj y de la era mesiánica nos sean un poco más claros. Al reforzar nuestra creencia en el Mashíaj, reafirmamos nuestra creencia en la naturaleza bondadosa y misericordiosa de nuestro Creador.

La creencia en el advenimiento del Mashíaj también cumple una segunda función, muy importante. Nos ayuda o fortalecernos en el cumplimiento de los preceptos de la Torá. Todos deseamos que el Mashiaj llegue pronto para que podamos beneficiarnos con las bondades de la era mesiánica. No obstante, si deseamos que el Mashíaj llegue pronto, debemos conseguirlo mediante el cumplimiento de las MItzvot prescritas en la Torá. Todos nosotros podemos mejorar nuestra observancia de la Torá, sin considerar el nivel en que podamos encontrarnos en el presente. Todos podemos encontrar el tiempo para ir a la sinagoga, aprender respecto a lo alimentación kasher, o asistir a clases generales a fin de aprender todo lo relativo al judaísmo. Este es el segundo beneficio que viene con el concepto mesiánico, vale decir, el fortalecimiento de la observancia de la Torá.

Lo que queda igualmente claro, acabando nuestro discurso acerca del Mashíaj, es que muchas de nuestras creencias son fuertemente influenciadas por fuentes no judías.

A menudo, la gente critica los puntos de vista judíos en relación con ciertos temas vigentes pero, en verdad, ni siquiera saben cuál es el punto de vista judío. Esta es la razón por la cual hemos incluido en nuestro sitio artículos relativos a temas contemporáneos tales como el Amor y el Matrimonio, Torá y Ciencia, y este artículo relativo al Mashíaj. Deseamos que la gente comience a ver que existe un punto de vista judío respecto a materias contingentes y que, en la mayoría de los casos, dicho punto de vista es bastante lógico y hermoso.

SHEVII SHEL PESAJ

Siete días después de la salida de Egipto, el pueblo judío, milagrosamente, cruzó el Iam Suf, mientras éste les abría paso separando sus aguas y dejando un cruce de tierra seca y firme.
En el día en que hoy festejamos Shevií shel Pesaj -séptimo día de Pesaj- había recién transcurrido una semana desde que el pueblo judío abandonara la tierra de Egipto.
Los judíos, esclavos liberados tras 210 años de duro cautiverio, salían hacia la libertad merced al poderoso brazo Divino, después de una sucesión de hechos que hasta para el pagano egipcio fueron una demostración de la existencia de un Di-s superior, invisible.
Los judíos avanzaban con “mano alta”, se acercaban al Iam Suf y los ejércitos faraónicos los perseguían de cerca.
Llegaron hasta el mar y éste les cortaba el paso.
Las circunstancias eran extremadamente complejas. Por un lado, hacia atrás estaba Egipto. Hacia los costados el único horizonte era el desierto. Y hacia adelante, el Mar con sus turbulentas aguas.
Fue entonces cuando se produjo el gran milagro.
Las aguas se separaron, dejando pasar a los judíos.
Cuando sus perseguidores se hicieron a la Mar tras ellos, las aguas se cerraron, tragando al ejército egipcio
EL AGUA SE SECÓ COMPLETAMENTE
En la Hagadá de Pesaj alabamos a Di-s por los milagros que nos realizó en la salida de Egipto. Entre las alabanzas decimos: “Cuántos niveles de favor nos ha concedido el Omnipresente”. Una de ellas dice: “Si hubiera partido el mar para nosotros y no nos hubiera hecho pasar por él en seco -Daieinu- hubiera sido suficiente!”. Nos explica sobre esto el Abudraham, que aquí agradecemos a Di-s haber cruzado el mar por un camino totalmente seco, sin haber siquiera residuos de agua y barro. Sin duda hubiera sido suficiente partir para nosotros el mar, aunque hubiera quedado allí algo de lodo.
Se plantea el interrogante: ¿Acaso este tipo de favor fue tan importante como para nombrarlo entre estas alabanzas, que incluyen la partición del mar, la entrega de la Torá, la entrada a la Tierra de Israel o la construcción del Beit Hamikdash? ¿Qué hay de extraordinario en que Di-s nos haya evitado pisar el barro?
DESPUÉS DE LA PLEGARIA
Esto se comprenderá de acuerdo al significado místico de Kriat Iam Suf, la partición del mar. Una de las diferencia entre el mar y sequedad consiste en que en la superficie todo está revelado y al descubierto, mientras que el mar cubre y oculta lo que hay dentro de él.
“Mar” en un sentido más amplio representa a los “mundos supremos espirituales”que permanecen ocultos ante nuestros ojos y captación. Y esa es la esencia mística de la partición del mar: se rompió el ocultamiento y quedaron al descubierto los mundos superiores. Por eso todos mostraron con el dedo y proclamaron “Este es mi Di-s” y lo que vio una esclava de Divinidad en el cruce del mar no lo vio siquiera Ezequiel, el grande entre los profetas.
También en el servicio a Di-s del hombre, existe el proceso de Kriat Iam Suf. Cuando reza, la persona se encuentra en un estado de subordinación y nulidad frente a Di-s. La Luz Divina brilla en su alma. Pero luego, cuando se dedica a los asuntos mundanos, este sentimiento queda oculto y gana espacio el ego. Es necesaria entonces “la partición del mar”- que la Verdad Divina que esta oculta en su fuero interior irradie en su persona a lo largo de todo el día
LA FUERZA FUE ENTREGADA
En esto consiste la alabanza a Di-s de “nos hizo cruzar por el mar en lo seco” y no quedo nada de barro y lodo. La permanencia del lodo implica que queda aún un poco de agua; que tapa sobre el fuero interior. Es decir, queda un “ocultamiento”. Aunque sea que se trata de una medida mínima, pues en su mayoría logramos que nuestra Divinidad interior nos ilumine también en “lo seco”- lo mundano y terrenal. En lo que hace a nuestra conducta brille la Luz Divina durante todo el día, solo que en lo que hace a nuestros sentimientos internos puede perdurar el ego frente a Di-s.
Este es el gran favor que Hashem nos hizo partiendo el mar sin que quede nada de lodo. Nos dio la fuerza de anular totalmente el mal interior. En la revelación Divina que tuvo lugar durante Kriat Iam Suf nos prodigó de fuerza -para todas las generaciones- para lograr una conciencia plena de “coloco frente a mí a Di-s siempre” de manera tal que todos los aspectos de nuestra vida terrenal se vean como nulos frente a la presencia de Di-s. (Likutei Sijot, tomo 3, Pág. 1016).

YO CREO… YO ESPERO!!!

“Usted está esperando algo importante – una carta, un paquete, información para incluir en un reporte, y tiene la certeza que ya debe estar llegando. La fecha tope se está aproximando. Cada persona que pasa por la puerta puede ser el mensajero. El cartero adquiere una nueva importancia. Usted está esperando y esperando”.
¿Le sucedió alguna vez lo antedicho? O quizás recuerde la espera de la nueva heladera en reemplazo de la rota en medio de un clima caluroso… los resultados de un diagnóstico médico… novedades acerca de promociones… despidos… el arribo inminente de un bebé.
Los judíos saben esperar. Uno de los trece principios fundamentales de la fe Judía como los formula Maimónides dice: “Yo creo con fe completa en la venida del Mashíaj, y aunque pueda demorarse, de todas maneras, lo espero cada día”.
Esta es sólo una “hermosa creencia”- según nuestra generación de Judíos. La mayoría – al menos intelectual – tiene más fe en una guerra nuclear global, sin sobrevivientes, que la que tienen en la era Mesiánica. Mas en realidad esta creencia en el Mashíaj ha permanecido con nosotros por milenios.
Cada día, deberíamos estar esperando el arribo del Mashíaj, más de lo que impacientemente aguardamos algún ítem o evento. Pero, ¿por qué no lo hacemos?
Shh…, existe aquí un secreto. Muchos de nosotros, antes de haber escuchado o leído que los judíos creen “con completa fe en la venida del Mashíaj”, conocíamos perfectamente sobre culturas y creencias no judías.
Tanto lo hemos asimilado que, cuando finalmente estudiamos sobre el Mashíaj, el Mundo por Venir, La resurrección de los muertos – desde un auténtico punto de vista judío – ya están arraigadas en nuestras mentes términos y conceptos erróneos y foráneos. Por eso el concepto de una nueva era, no sectarista, o un ultimátum de guerra para destruir el planeta parecen ser más reales que “una época de paz en el mundo y completo desarme, cuando cada uno creerá en Di-s, cuando el lobo vivirá con el cordero”.
Entonces, ¿cuál es la solución?.¿Cómo empezar a creer en el Mashíaj, y esperar ansiosamente su llegada cada día?
Simplemente comenzando: leyendo, discutiendo, pensando, preguntando. Admitiendo tener una cabeza lo suficientemente abierta como para darse cuenta de que el Mashíaj es posible. Nuestros Sabios dijeron que, cuando comenzamos a cumplir una Mitzvá, incluso si al principio nuestras intenciones no son las estrictas, finalmente llegaremos a observarlas correctamente. Esto es aplicable pues, a nuestra fe en la llegada del Mashíaj también. Espérelo YA!!!
SEUDAT MASHIAJ
El octavo día de Pesaj está estrechamente ligado a la venida del Mashíaj. La Haftará -lectura de los Profetas que sucede a la Lectura de la Torá en los días Shabat y Festivos-, ocupada con lo que debería ser la temática central de ella, es (Isaías 10:32), que se halla repleta de alusiones directas y claras a la Era Mesiánica, cuando “el lobo vivirá con el cordero, y el león comerá pasto con el ganado” – fenómenos que según las leyes naturales vigentes son imposibles.
Hace alrededor de doscientos cincuenta años, cuando la llegada del Mashíaj comienza a estar más próxima, el Baal Shem Tov – Fundador del Movimiento Jasídico – enseñó y reveló que en el último día de Pesaj “brilla una luz del Mashíaj” en el mundo. Por ello también instauró una costumbre que enfatizaba la relación especial del último día de Pesaj y Mashíaj.
El último día de Pesaj, por la tarde, hizo una comida adicional y la llamó “Seudat Mashíaj” – la comida del Mashíaj.
“Entre los trece principios de la Fe Judía – ordenados por Maimónides – uno de ellos declara: “Creo con fe perfecta en la venida del Mashíaj; y aún si él tardara, cada día espero que venga”.
Si bien aceptamos intelectualmente este principio, para muchos – incluso observantes de los preceptos de la Torá – el tema del Mashíaj perdura aún como algo intangible, algo abstracto. La “comida del Mashíaj” – deja en claro que no se trata de algo teórico sino que es parte concreta de nuestra vida. Comemos una comida en honor al Mashíaj, próximo a llegar.
Existe, además, otra razón por la cual el Baal Shem Tov ligó nuestra concientización del Mashíaj con una comida física.
En la Era Mesiánica, la Divinidad que se encuentra de modo encubierto en el mundo de lo físico – se revelará de un modo abierto y manifiesto, visible a todos, tal cual expresa el versículo: “Se revelará la Gloria de Di-s y toda la carne conjuntamente verá que es la boca de Di-s la que habló”.
El Jasidismo explica que los preparativos para una revelación deben ser paralelos y en idéntico espíritu a la revelación a la que se pretende llegar.
Por todo ello es de suma importancia tratar que la mayor cantidad de gente se sume a la costumbre de comer el próximo domingo 15 de Abril por la tarde, último día de Pesaj, una comida que incluya Matzá y se tomen cuatro copas de vino.
Que estos esfuerzos logren la realización de las profecías de la Haftará hasta llegar a que “Brotará una rama del tronco de Ishai… y el espíritu del Señor se posará sobre él” con la venida del Mashíaj, pronto, en nuestros días.

Mujer Judía (V): El mashiaj y la mujer

Un día, mientras el fundador de Jabad, Rabí Shneur Zalman de Liadí, salía de su estudio, oyó a su esposa diciendo a sus amigas, “Mainer Zogt” (literalmente, “el mío [refiriéndose a su marido] dice”).
Dijo Rabí Shneur Zalman: “Si en virtud de una mitzvá –la mitzvá del matrimonio– me he vuelto suyo, ¿con cuántas mitzvot más me he convertido en pertenencia de Di-s?” Meditando al respecto, cayó en un desvanecimiento de éxtasis Divino.
Cuando despertó, citó del Cantar de los Cantares: “Salid y ved, hijas de Tzión…”, explicándolo como se indica a continuación:
“Si una persona desea `salir´ de sí misma (trasladarse a un plano más alto) y `ver´ Divinidad, debe ser inspirada por `las hijas de Tzión´ (refiriéndose aquí a la mujer judía). Este es un paralelo del nivel de Maljut (el aspecto femenino de la Divinidad) que estimula a Za (el aspecto masculino de la Divinidad)”.
Y el Rebe concluyó, “En el Futuro Venidero se verá el cumplimiento del versículo `La mujer de valor es la corona de –y por lo tanto superior a– su marido´”.

Este concepto es elaborado también en otras fuentes. En Hemshej Ranat, Rabí Shalom Ber de Lubavitch explica que si bien hoy en día las principales Emanaciones Divinas provienen del aspecto masculino de la Divinidad, en el futuro venidero ellas vendrán del aspecto femenino. En apoyo de esto cita al Zohar, donde entre otras cosas dice: lav meshamsha legabai — ella no será más secundaria a él.

Así, de acuerdo a las enseñanzas del Jasidut, y en general de la Cabalá, está claro que la era mesiánica verá a las mujeres en un nivel más alto que los hombres.

En verdad, Rabí Shalom Ber va todavía más lejos. Sostiene que aun hoy en día el aspecto femenino es superior. Es por esto, explica, que la capacidad de dar a luz y crear nueva vida, un poder que deriva de la misma esencia de Di-s, es más manifiesta en las mujeres que en los hombres. Con todo, la superioridad de la mujer aún no es reconocida. En el Futuro Venidero, sin embargo, ésta será revelada a todos

De hecho, se puede decir que la conexión entre la mujer y la era mesiánica existe en varios planos:
1) Tal como la mujer se asocia con Maljut (“Realeza”), la séptima esfera Divina, del mismo modo está Mashíaj asociado con Maljut.
2) La Emanación Divina principal en la Era Mesiánica será del aspecto femenino de la Divinidad.
3) El proceso de Redención es comparado al nacimiento de un niño, y de ahí que la mujer, en cuya tenencia está la capacidad Divina de dar a luz y crear vida, juega un papel crucial en este tiempo por demás importante.
Me gustaría ahora sugerir que hay quizás otra, quizás más profunda, conexión entre Mashíaj y la mujer.

El Rebe ha declarado inequívocamente en Jeshván del año 5752 que Mashíaj ya existe y está manifiesto. Según el Rebe, la única cosa que falta ahora es recibir (“lekabel”) al Mashíaj.

Es sobre el énfasis del Rebe en recibir que yo deseo centrar la atención ahora, elaborando en la conexión especial que existe entre la mujer y recibir al Mashíaj.
Es bien conocido que Rabí Shneur Zalman atribuyó gran parte del pensamiento original de su libro Tania a su famoso ancestro, el Maharal de Praga. Es de los escritos del Maharal que yo deseo hoy sacar inspiración.
El Maharal pregunta: “¿Por qué se dio la Torá primero a las mujeres, como está escrito: “Así dirás a Beit (la Casa de) Iaacov” –refiriéndose con “Beit” a las mujeres?”
Y prosigue explicando que la respuesta puede encontrarse en la frase misma. “Beit”, además de significar “Casa”, también significa “receptáculo”. La mujer, explica el Maharal, tiene una capacidad mayor para recibir que el hombre!
En otro de sus escritos, el Maharal explica que tanto la mujer como el Mashíaj están intrínsecamente vinculados con la idea de recibir. En apoyo de esto, cita del Talmud (Tratado de Berajot), donde se dice que la promesa de la Era Mesiánica es mayor para los hombres que para las mujeres.

En explicación de esta sorprendente declaración, el Maharal analiza las diferencias esenciales entre las naturalezas masculina y femenina.

El Maharal explica que el hombre tiene una naturaleza de Hitgavrut (imposición) –palabra derivada de la raíz guéver, “hombre”– constantemente deseando pelear, imponerse, conquistar nuevos terrenos. La mujer, por otra parte, tiene una naturaleza de Menujá, lo que implica la capacidad de derivar profundo placer de lo que ya se ha acumulado.
Un ejemplo cotidiano de esto: ¿Cuántas veces piden las mujeres que sus esposos inviertan más tiempo con ellas y la familia? Y qué responde el esposo: no puede, está ocupado en ganarse la vida para que la familia pueda sobrevivir. Y con todo, incluso mucho después de que la familia se ha afianzado y ya no precisa más que el esposo trabaje tan duro, él sigue dando la misma excusa. ¿Por qué? Porque es natural en el hombre obtener placer del acto de lograr más que de obtenerlo de lo que ya se ha logrado. Esto es como nuestros Sabios, tan observadores de la naturaleza humana, explicaron: “Quien tiene cien, desea doscientos; quien tiene doscientos, desea cuatrocientos”.

A esta distinción entre la naturaleza femenina y la masculina se alude en un comentario de Rashi a la Torá. Rashi cita del Talmud (Arajín 19b) donde está escrito: “Un hombre viejo en el hogar es una carga en el hogar; una mujer vieja en el hogar es un tesoro en el hogar”. Un hombre viejo, porque él ya no puede lograr ni conquistar, se siente frustrado y hace una molestia de sí mismo. Una mujer vieja, sin embargo, porque no siente la necesidad de lograr y conquistar, porque puede recibir, porque puede disfrutar y nutrirse de lo que ya hay, puede vivir sus mejores años en su vejez.

Y así explica el Maharal que en este mundo, que es un mundo de logros, un mundo de acción (“haióm laasotám”) –un tiempo para conquistar el mundo para Di-s– es el elemento masculino el dominante. Sin embargo, en el mundo futuro, donde lo principal es recibir la recompensa (“lekabel sejarám”), es el elemento femenino el que será dominante.

Sin embargo, no debe presumirse que la recepción asociada con la mujer y la era mesiánica es un fenómeno meramente pasivo. Este claramente no es el caso.

En términos cabalísticos, la mujer se compara al Shabat –novia y reina– en tanto que el hombre se compara a los días de la semana. Y aunque nadie discutirá el dictamen Talmúdico en el sentido de que “sólo quien se esfuerza antes del Shabat, comerá en Shabat”, y de aquí que el Shabat recibe de los días de la semana, es claro que el objetivo definitivo es el Shabat y no los días de la semana! Y qué es el Shabat si no un día en el que, estando libre de la necesidad de conquistar lo físico, uno puede revelar y nutrir la verdadera propia esencia interior.
Y así también es la diferencia entre los aspectos femenino y masculino, los aspectos de este mundo y los del mundo venidero. Mientras que el masculino está involucrado en conquistar el exterior, es el femenino, una vez que esto ha sido logrado, el que nutre y desarrolla el interior.

Así, cuando el Rebe dice que ahora es el momento de Lekabel Penei Mashíaj –recibir al Mashíaj– porque, como él ha dicho, el trabajo de conquistar el mundo para Di-s (Avodat Habirurím) ha tocado a su fin, y nosotros estamos ahora a inicios del período de recibir, Lekabel Sejarám, es simplemente lógico que ambos, el mérito y la responsabilidad de la mujer, están a una altura sin precedentes.

Además, mientras amanece esta nueva era, recae incluso sobre los hombres revelar el aspecto femenino que también ellos contienen dentro de sí.
El llamado del momento, despertar el aspecto femenino dentro de nosotros mismos y estar preparados para recibir, subraya la dependencia del receptor en el dador.

Aquí vale la pena notar que inmediatamente antes de su enfermedad el Rebe puso un énfasis renovado en la vieja costumbre de santificar la luna nueva –kidush levaná–, pidiendo que fuera observada –como lo exige el Código Judío de Leyes– con gran regocijo y danzas.

No es difícil establecer conexiones entre la luna y la mujer. Ambos son cíclicos por naturaleza, y es el festival de la luna, Rosh Jodesh, el que se dio a la mujer.
Al mismo tiempo, la luna está vinculada con la Casa de David de la que se deriva el Mashíaj. Este tema es elaborado por Rabí Tzadok HaCohén, quien muestra que la primerísima oportunidad en que encontramos la comida festiva de Rosh Jodesh mencionada en la Biblia es en conexión con el Rey David.
Sin embargo, la conexión entre la luna, la Casa de David y la mujer, es todavía mayor. Ellos, todos, son receptores, y por ende dependientes de otros. La luna requiere constantemente del sol sin el cual no puede brillar; la mujer no puede revelar su esencia interior sin el hombre; y la Casa de David no puede existir sin el aporte de otros. Esto es declarado por nuestros Sabios, quienes explican que la existencia misma de David dependía de los años donados a él por Adán, o según otra opinión, por nuestros antepasados Avraham, Itzjak y Iaacov. Al hablar de Mashíaj, el Rebe, también, enfatizó que dependía de nosotros: “Yo he hecho todo lo que podía, ahora hagan ustedes todo lo que pueden, a fin de hacer de la venida del Mashíaj una realidad en este mundo”.

Es porque la mujer y Mashíaj comparten este sentido de dependencia con la luna, explica Rabí Tzadok, que la mujer tiene una mayor habilidad para sentir el dolor del exilio –un tiempo en el que Israel es privado de la fuente de su dependencia– que el hombre. Mientras los hombres son engañados por un falso sentido de autosuficiencia que les impide reconocer cuán dependientes realmente son de la Redención, las mujeres no comparten esta ilusión.

No obstante, incluso cuando ella sufre el dolor del Exilio, la mujer recuerda otro aspecto de su conexión con la luna. La luna, aun cuando está envuelta en la oscuridad desde nuestra perspectiva, atesora luz solar en su lado no visible a nosotros. Del mismo modo, incluso en momentos de gran angustia y dolor espiritual, la unidad esencial que existe entre Di?s y su Mashíaj elegido continúa floreciendo y creciendo.

Esta es también la respuesta para aquellos cuya fe se perturba a causa del terrible sufrimiento que nosotros, en Lubavitch, hemos experimentado desde hace más de dos años. Este sufrimiento es doble: el sufrimiento que pasó el Rebe, por un lado, y el sufrimiento de sus jasidím, por el otro. Todo lo que ha sucedido es parte del proceso de Redención. Es cierto, si nosotros hubiéramos actuado adecuadamente quizás hubiéramos podido evitar el sufrimiento por entero, o por lo menos haberlo mitigado un poco. Con todo, incluso los fenómenos más negativos forman parte, a fin de cuentas, del proceso de Redención.

Esto arroja luz sobre lo que ocurrió cuando Rabí Akivá y los Sabios se encontraron con las ruinas del Templo. Al ver la destrucción, Rabí Akivá rió en tanto que los demás Sabios lloraron. Cuando se le pidió una explicación de su inusual comportamiento, Rabí Akivá dijo que al ver el cumplimiento de la profecía de destrucción se convenció de que la profecía de restauración también se cumpliría.
No obstante, pregunta el Maharal, “¿Por qué rió él?” ¿Porque alguna vez la situación será buena?!?! ¡Pero ahora mismo las cosas no son para nada buenas!”
El Maharal prosigue explicando que la destrucción es en realidad parte del proceso de Redención. De hecho, él va tan lejos como para decir que la construcción del Tercer Templo es predicada sobre la destrucción de los primeros dos. Así, el acto mismo de ocultamiento es por sí mismo dirigido por Di-s y es parte del proceso de Revelación.
Lo que es más, todo ha sido profetizado. Hace unos doscientos años, Rabí Shneur Zalman de Liadí habló de un derrame que afectaría a todo el pueblo judío justo antes de la llegada del Mashíaj. El explica que esto llevará a mayores penurias, con gente dividiéndose en grupos, acusando cada uno al otro de deshonestidad y conspiración. Entonces, citando del Talmud (Tratado de Shabat), concluye que esto es lo que nuestros Sabios tuvieron en mente cuando hablaron de los dolores de parto del Mashíaj (Jevlei Mashíaj).
Así que como ves, todo ha sido previsto.

En el curso de este artículo, he citado extensamente los trabajos del Maharal. De modo que he de concluir ahora con un pensamiento final.

En su obra Netzaj Israel, el Maharal se refiere a aquellos cuya fe se ha visto tan sacudida por los terribles sufrimientos del Exilio que ahora no pueden creer en la Redención.
En uno de sus párrafos más hermosos y conmovedores, el Maharal dibuja un cuadro del sufrimiento que nuestro pueblo ha soportado. Tanto ha pasado sobre nosotros, escribe, que si todos los cielos fueran pergamino, todos los océanos tinta y todos los árboles plumas, todavía no bastarían para describir la enormidad de la tragedia. Entonces explica que nuestra larga historia ha sido cargada con las ocurrencias más imposibles y fantásticas, calamidades que han sido terribles tanto en alcance como en profundidad, que de haber sido meramente escritas en libros, la gente hubiera negado que semejantes cosas fueran posibles. Nosotros sabemos que son ciertas sólo porque nosotros mismos las hemos experimentado.

Y con todo, concluye el Maharal, la naturaleza misma de nuestro sufrimiento señala nuestra salvación definitiva. Tal como nuestro sufrimiento, tan imposible como es de creer, realmente ocurrió, del mismo modo nuestra Redención, tan imposible como suene, también tendrá lugar. Porque para el pueblo judío, el pueblo elegido de Di-s, no hay orden natural. Todo lo que sucede con ellos, lo malo como lo bueno, ocurre de una manera inconcebible en el orden natural de las cosas. O, en las palabras del Midrash (que según el Maharal usa el término “doble” para expresar el infinito) “ellos han pecado doblemente, ellos han sufrido doblemente, ellos serán reconfortados doblemente”.

Que nosotros hemos pecado doblemente no requiere de elaboración; las divisiones que han tenido lugar en virtud de la educación que se nos dio deberían haber sido inimaginables. Que hemos sufrido doblemente –los dos derrames del Rebe ocurridos exactamente en la misma fecha, el 27 de Adar– es algo que incluso los escépticos no pueden desechar. Y luego su desaparición física. Pero estos mismos sucesos, lejos de hacernos perder las esperanzas, apuntan al doble, incluso infinito, consuelo (nejamá) que el reconfortante definitivo, el Mashíaj, traerá sobre nosotros.

En este momento, más que en cualquier otro, está en las mujeres marcar el camino. Citando los escritos del Santo Arí, el Rebe nos ha dicho que nuestra generación es una reencarnación de la generación del Exodo. Mientras los hombres de esa generación estaban constantemente inmersos en la rebelión y las pugnas por el poder (Datán, Avirám, Koraj, los espías, para nombrar unos pocos) las mujeres permanecieron constantemente leales. En lugar de aferrarse al poder, ellas estaban listas para ser las seguidoras del más grande profeta de la judería, Moisés.
Hoy, también, no precisamos líderes. Hemos tenido entre nosotros a un líder de tan gran estatura sobre el cual, incluso un escéptico como Jaim Bermant, se vio forzado a reconocer que era uno de los más grandes líderes judíos de cualquier generación; cuyas actividades eran de tan amplio alcance que, según Bermant, la segunda mitad del Siglo XX llegará a ser conocida como la Era Schneerson.

Lo que necesitamos ahora son receptores. Lo que necesitamos ahora son seguidores. Aquellos dispuestos a poner sus propias agendas a un lado y con devoción y autosacrificio dedicar sus vidas a la misión del Rebe. Tal como en la época de Moisés fueron las mujeres quienes marcaron el camino con su lealtad y devoción a su líder, así también hoy.

Que en el mérito de nuestras mujeres piadosas podamos pronto merecer el cumplimiento de la profecía de Jeremías: “Pues el Señor ha creado algo nuevo sobre la tierra; la mujer cortejará al hombre”, con la inminente revelación de nuestro justo Mesías, el Reconfortador que nos consolará, pronto en nuestros días.

(Rabino Benzion Milecki, South Head, Australia)

El Banquete Del Mashiaj

El octavo día de Pesaj está estrechamente ligado a la venida del Mashiaj. Así, la Haftará –lectura de los Profetas que sucede a la Lectura de la Torá en los días Shabat y Festivos-, ocupada con lo que debería ser la temática central del momento, en efecto, se halla repleta de alusiones directas y claras a la Era Mesiánica, cuando “el lobo vivirá con el cordero, y el león jugará con el cabrito” –situaciones que según las leyes naturales vigentes en la era del exilio son imposibles, al existir el mal sobre la Tierra- y “El erigirá un estandarte para las naciones y reunirá a los dispersos de Israel”.

Hace unos trescientos años, a medida que el momento de la venida del Mashiaj se hallaba más próximo, el Baal Shem Tov –Fundador del Movimiento Jasídico- instauró una nueva costumbre que enfatizaba en mayor medida aún aquella relación, Pesaj y Mashiaj.
El último día de Pesaj, por la tarde, hizo una comida adicional, llamada “Seudat Mashiaj”.
“Seudat Mashiaj” tiene la intención de implantar en nuestra conciencia la importancia del Mashiaj.
Entre los trece principios de la Fe Hebrea –de Maimónides- uno de ellos declara: “Creo con fe perfecta en la venida del Mashiaj; y aún si él tardara en venir, a pesar de ello, cada día esperaré que venga”.
Si bien aceptamos intelectualmente este principio, para muchos –incluso observantes de los preceptos de la Torá- el tema del Mashiaj perdura aún como algo intangible, algo abstracto. Es mediante la “comida del Mashiaj” –“Seudat Mashiaj”-que esta creencia férrea de nuestro pueblo se afianza.
Existe, además, otra razón que explica por qué el Baal Shem Tov ligó nuestra concientización del Mashiaj con una comida física.
En la Era Mesiánica, la Divinidad que se encuentra de un modo encubierto en el mundo de lo físico –no olvidemos que toda la Creación, como se explica en el Jasidismo, es una manifestación de Di-s, y las leyes naturales no son otra cosa que Su manifestación de un modo oculto –por eso la palabra Naturaleza, “Hatebá”, y la palabra Di-s. “Elokim”, poseen idéntico valor numérico, 86- y para encontrar esa Divinidad, a diferencia de lo que sucede en los milagros, cuando las leyes naturales se quiebran, hace falta ‘buscar’-será revelada de un modo abierto y manifiesto, visible a todos, tal cual expresa el versículo: “Se revelará la gloria de Di-s y toda la carne conjuntamente habrá de verla”.
El Jasidismo explica que los preparativos para una revelación deben ser paralelos y en idéntico espíritu a la revelación a que se pretende llegar.
Deben ser de igual naturaleza para poder denominarse, y ser, una preparación. Y dado que la revelación Mesiánica traerá la manifestación Divina a lo físico, resulta apropiado que la relación con el Mashiaj –ligada al último día de Pesaj –sea por intermedio de alimentos y bebidas.
Examinando el tema con un poco de detenimiento, encontramos un nexo adicional a la venida del Mashiaj y al octavo día de Pesaj.
Inicialmente, la festividad de Pesaj fue ordenada por la Torá por un lapso de siete días. Luego, cuando el pueblo se encontraba disperso en el exilio, y debido a la imposibilidad de conocer con precisión la cantidad de días que había tenido el mes anterior –lunar, de 29 o 30 días- y por ende desconocer la fecha exacta en la cual debía comenzar la festividad, nuestros Sabios instituyeron un día más a cada festividad, cubriendo así la eventualidad de que un mes anterior hubiera tenido 30 días.
Vale decir que en un comienzo el octavo día de Pesaj de hoy no era diferente a cualquier día laboral de la semana común. Sólo merced a la autoridad que la Torá concede a nuestros Sabios, el pueblo judío pudo convertir un día anteriormente mundano en uno sagrado.

Cuando venga el Mashiaj sucederá una transformación semejante en todos los ámbitos de la Creación: la misma materia mundana revelará los poderes trascendentales de Di-s.
Por ende, la realización de “Seudat Mashiaj” en ese octavo día de Pesaj constituye una preparación adecuada para esta transformación final.
En adición, no es casualidad que la institución de este festejo relacionado con el Mashiaj haya sido precisamente por el Baal Shem, Tov. Hay entre el Baal Shem Tov y el Mashiaj una relación particular.
En una carta suya –publicada en el Libro “Toldot Iaacov Iosef” –el Baal Shem Tov cuenta que tuvo un ‘ascenso’ a la cámara celestial del Mashiaj y le preguntó:”¿Cuándo vendrás, señor?”. A ello el Mashiaj le respondió:”Cuando tus manantiales se difundan hacia el exterior”.
Como resultado de esta respuesta, el Baal Shem Tov –y sus seguidores a través de las generaciones- se dedicaron con ahínco a difundir las enseñanzas del Jasidismo. Y puesto que esa era sumisión, no resulta coincidencia que haya sido él quien haya instaurado en el pueblo de Israel la costumbre de “Seudat Mashiaj”, también como parte de los preámbulos para su llegada.
Como ocurrió con muchas otras enseñanzas del Baal Shem Tov, la costumbre de “Seudat Mashiaj” fue revelada públicamente –aunque se realizaba en forma privada también anteriormente- por los Rebes de Jabad.
Tal es así que en al año 5666 (1906) el quinto Rebe de la línea dinástica de líderes de Jabad, Rabí Shalom Dovber de Lubavitch, sumó a “Seudat Mashiaj” una costumbre adicional:beber en ella cuatro copas de vino.

En la época del Baal Shem Tov, el elemento principal de “Seudat Mashiaj” lo constituía la Matzá. Su forma chata y seca, sin aditivos que le dieran sabor, son símbolo de humildad, abnegación y deseo de autotrascendencia. El vino, por el otro lado, tiene un sabor particular y causa alegría y placer. Así, éste se relaciona con el Ego, la individualidad.
La combinación de estos dos elementos nos brinda una profunda lección: la autosuperación no es algo que tiene lugar por encima del Yo, sino que puede realizarse también dentro de nuestra propia naturaleza. Luego de transformar nuestros deseos y voluntades fundamentales, debemos tratar de hacer uso de todos nuestros propios recursos personales a fin de servir a Di-s.

De ese modo, la innovación de Rabí Shalom Dovber de Lubavitch, ejemplifica la contribución general que el Jasidismo de Jabad concedió al legado del Baal Shem Tov.

El Baal Shem tov enseñó que cada judío podía revelar su apropia naturaleza Divina esencial, irguiéndose así por encima de su identidad personal.

Jabad, acrónimo de las palabras hebreas Jojmá –sabiduría-, Biná –entendimiento-, y Dáat –comprensión- atrajo las enseñanzas del Baal Shem Tov hasta el reino del intelecto, permitiendo así que ellos fuesen integrados y aplicados dentro de la estructura personal de cada individuo.

En nuestra generación es menester despertar la conciencia de otros judíos acerca de la práctica de “Seudat Mashiaj”. El Rebe anterior, Rabí Iosef Itzjak de Lubavitch, solía recalcar que estábamos próximos a salir a recibir al Mashiaj; en nuestros preparativos, sólo nos falta “lustrar los botones”. El Mashiaj está por llegar. “He aquí que aquel está parado detrás de nuestros muros, mirando por las ventanas, espiando a través de las aberturas” -las paredes del Galut ya están quebradas y el Mashiaj viene ahora.
Están los que argumentan que abordar este tema de tal manera “está demás”; que hablar abiertamente de nuestra relación con el Mashiaj podría alienar a algunos individuos y llevarlos a apartarse más de la vida judaica.
La verdad es precisamente todo lo contrario. Estamos viviendo los momentos inmediatamente precedentes a la venida del Mashiaj. La situación del mundo ha cambiado y las personas están dispuestas, incluso ansiosas, de oir hablar acerca del Mashiaj. Es por eso de suma importancia tratar que la mayor cantidad de gente se sume a la costumbre de “Seudat Mashiaj”, lo que a su vez nos hará sentir su influencia con mayor fuerza.
Que estos esfuerzos logren la realización de las profecías de la Haftará hasta llegar a que “Brotará una rama del tronco de Ishai…y el espíritu del Señor posará sobre él” con la venida del Mashiaj, pronto, en nuestros días.