Relatos de Shabat

YO NO FUMO
Rab Azriel Hildesheimer tenía que estar el Shabat delante del Barón von Bismarck por un tema de preocupación para la comunidad judía. Von Bismarck le demostró mucha cordialidad y le ofreció un cigarrillo. Rab Azriel era tan fumador, que tenía un cigarrillo en sus labios casi continuamente los otros seis días de la semana.
“Gracias, su excelencia”, dijo Rab Azriel, “pero yo no fumo”.
Y desde ese momento hasta su muerte Rab Azriel nunca fumó otro cigarrillo.
Un agnóstico, queriendo ofender a Rab Elazar Moshé de Pinsk, le formuló al rabino una pregunta aparentemente inocente.
“Rabino”, dijo, “¿hay alguna manera que fumar esté permitido en Shabat?”
“Realmente la hay” respondió Rab Elazar Moshé.
“¿Y cuál es? preguntó el hombre.
“Instrúyele a un gentil que lo haga por vos”, contestó Rav Elazar Moshé con una sonrisa.
Una vez, justo cuando Rab Jaim se estaba preparando para Shabat, se abrió la puerta y entró una señora anciana, cargando una canasta con frutas. Estaba muy angustiada.
“Rabino, yo soy una pobre mujer anciana”, dijo “y apenas me mantengo vendiendo frutas en el mercado. Hoy es viernes, y casi todo el día está perdido, todavía no vendí ninguna fruta en todo el día. No tengo ni un centavo para mis necesidades de Shabat.
Rab Jaim se puso su abrigo de Shabat y le dijo a la mujer, “venga conmigo”. Fue al mercado, apoyó la canasta de frutas, y empezó a gritar, “¡fruta para Shabat! Hermanos judíos, fruta para Shabat!”
Todos vinieron a ver por qué el Rav estaba vendiendo frutas, y dentro de pocos minutos la canasta estaba vendida.
Rab Jaim le dio el dinero a la mujer y le dijo, “esto es todo suyo. Vaya y prepárese para Shabat”.
por el Rabino Daniel Openheimer
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EL RECATO

La ley de Tzniut, entonces, nos llama a reforzar los aspectos íntimos y espirituales de nuestra personalidad, poniendo énfasis en nuestra alma que fue diseñada “a imagen Di-vina”. Cuando el versículo señala “caminar con modestia frente al Todopoderoso”, nos advierte que nuestra vida espiritual, a su vez, debe ser protegida de la ostentación.

Ud. pasea por las calles de alguna ciudad como Bs. As. y trata de caminar por la sombra. El calor del verano es agobiante. Ud. pasa por una plaza. Sobre el césped están tiradas decenas de hombres y mujeres que aprovechan el día soleado para broncearse en ropas mínimas.De allí Ud. se dirige a un barrio con población judía (como por ejemplo, Once) y transita por la “calle judía”. Allí no más, están caminando unas niñas alegres vestidas con polleras largas, blusas que le cubren los codos – y medias. ¿No tendrán calor ellas también? Pasan los meses y se acabó el verano.Un sábado a la noche Ud. sale a “darse una vuelta”. Hace frío y Ud. sale con el abrigo adecuado para protegerse. Jóvenes y no tan jóvenes salen a bailar. Los ve allí parados esperando ingresar a la discoteca. A pesar de que Ud. siente que se le están congelando los huesos, pareciera ser que a las niñas no les afectaran las inclemencias del tiempo. Ellas desafían el frío con muy poca ropa y ajustada. ¿No tendrán frío? Al salir del trabajo un día de semana común, Ud. se da cuenta que las polleras cortas no se reducen a los sábados a la noche, sino que son el estilo habitual de las secretarias en las oficinas, etc.
Llegando a casa Ud. reflexiona acerca del tema de la vestimenta.La primer idea que le viene a la mente es que sólo los seres humanos nos “vestimos”. Si bien los animales y los vegetales nacen tan “sin pañales” como nosotros, la industria textil únicamente se ocupa de nosotros.¿Por qué? ¿Es simplemente para que no suframos de frío?¿Y a qué se debe que todos los años cambian los estilos de la moda de manera tal que mucha gente sentiría vergüenza al salir con ropa de otra temporada?¿Y por qué la gente presta tanta atención en no ser vista con el mismo vestido con el cual ya la vieron en otra oportunidad?Y, por último, la pregunta más fuerte de todas… ¿a qué se debe ese esfuerzo tan polarizado de la sociedad occidental de exhibirse lo más posible… frente al empeño de las niñas judías de cuidarse en no atraer la atención con polleras cortas, polleras con tajos, transparencias, ropa ajustada, vestidos escotados, colores llamativos, etc.?¿Qué hay detrás de todo esto?Antes de volver al pensamiento occidental, abrimos el libro de la Torá y encontramos que el primer “fabricante de ropa” fue D”s mismo. Se la hizo a medida para los primeros seres humanos: Adam y Javá (Bereshit 3:21). Hasta ese momento, ellos se habían sentido bien sin necesidad alguna de cubrirse (Bereshit 2:25). Recién al momento de ser expulsados del Edén, se sienten desprotegidos sin vestimentas.¿Por qué?La identificación que mostraron al desear (y luego consumir) el fruto del árbol que les estaba vedado, se relacionaba con los aspectos exteriores y superficiales del fruto: su sabor, su apariencia, su belleza. La pasión del cuerpo por la apariencia exterior del fruto ejerció el dominio sobre la persona, relegando a segundo lugar la esencia Di-vina de las cosas. El cuerpo humano comenzó a sentir vergüenza por ocupar un rol que no le correspondía. Desde ese momento, la ley de Tzniut (recato) se convertiría en fuente de protección del espíritu, de lo esencial y de lo íntimo en el ser humano.Obviamente, esta clase de filosofía choca con la manera de conducirse del siglo XX, que busca a toda costa la publicidad y la ostentación de las cosas a todo nivel. Para la sociedad mediocre de nuestro entorno, las cosas sólo existen si todos están enterados de ellas. De allí, la fiebre por la publicidad, el “tener que figurar”, etc.Tzniut no se reduce a la vestimenta de las mujeres, aun cuando más adelante podamos intentar explicar el porqué de la importancia que tiene en el judaísmo el estilo de la ropa que se usa.Los Sabios nos enseñan que el pueblo de Israel se compara con una paloma, pues “tal como la paloma es modesta, así también el pueblo de Israel es modesto” (o debería serlo).“Te ha dicho qué es lo bueno y qué es lo que D”s espera de ti, sino actuar con justicia, amar la bondad y caminar con modestia frente al Todopoderoso” (Mijá 6:8).En estas citas encontramos que la cualidad del recato no se reduce a las mujeres.¿A cuáles instancias se refiere el último versículo? “A no llorar en exceso en el caso de un funeral, ni a convertirse en centro de atención al atender un casamiento” (Makot 24.).En ambos casos, la ostentación quita la atención de la gente de aquello que es lo esencial: sentir la pérdida en el funeral, y alegrar a los novios en el casamiento.
¿QUÉ ES , ENTONCES, TZNIUT?
La ley de Tzniut, entonces, nos llama a reforzar los aspectos íntimos y espirituales de nuestra personalidad, poniendo énfasis en nuestra alma que fue diseñada “a imagen Di-vina”.Cuando el versículo señala “caminar con modestia frente al Todopoderoso”, nos advierte que nuestra vida espiritual, a su vez, debe ser protegida de la ostentación. No debemos vanagloriarnos públicamente por las buenas acciones que hacemos. (En la Halajá, está establecido que ciertas actitudes relacionadas con algunos preceptos deben ser discretas “mishum iehura”, mostrar orgullo falso).Muchos momentos históricos del TaNa”J ocurrieron fuera de la vista de quienes no debían verlos.La pelea de Ia’acov con el ángel sucedió precisamente “cuando Ia’acov estaba solo” (Bereshit 32:25).A su vez, Avraham se alejó de sus sirvientes para seguir solo con Itzjak y realizar el mayor acto de amor a D”s en la Akedat Itzjak (Bereshit 22:5).“Nadie estaba en la casa” – cuando la esposa de Potifar intentó seducir a Iosef y éste demostró su solidez moral al no sucumbir ante ella (Bereshit 39:11).“Ninguna persona” debe estar presente al momento de ingresar el Sumo Sacerdote en el “Kodesh HaKodashim” (máximo santuario) en Iom Kipur (Vaikrá 16:17). (R. Issochor Frand).Se cuenta del Rabí Israel de Ruzhin, uno de los grandes rabinos jasídicos del siglo pasado que conducía una corte con toda la pompa digna del cargo que tenía. Todo lo que había en su alrededor era opulencia y magnificencia. Su corte era un verdadero palacio. Su carruaje poseía las ornamentaciones que eran casi la exclusividad de los reyes de la Época. Su “kápete” tenía un diseño tan perfecto que se podía llegar a pensar que los gusanos de seda lo habían tejido sobre Él. No obstante, lo que más relucía eran sus botas, que eran la envidia hasta de los propios duques y príncipes del país. Se hablaba del Rebbe con reverencia pues realmente se le podía atribuir la propia monarquía. Un detalle de toda aquella majestuosidad, sin embargo, lo sabía únicamente el Rebbe mismo y nadie más. Aquellas hermosas botas no poseían suelas, y cuando el Rebbe caminaba sobre las carreteras de tierra y piedras (que en esos tiempos no estaban aún asfaltadas), sentía lo mismo que cualquiera de los judíos pobres que no poseía siquiera un par de zapatos…Acabamos de explayarnos acerca de la postura judía respecto a la ostentación y a la publicidad, que dista bastante de la costumbre occidental actual por la cual las cosas existen únicamente si se exhiben y son conocidas por el público. Precisamente todo lo contrario, en el judaísmo: la intimidad es un valor y representa uno de los aspectos del Tzniut (recato). Observemos también que el libro de Kohelet (Eclesiastés 5:1) nos recomienda ser mesurados incluso con el uso de la palabra. Igualmente, los recursos materiales que recibimos del Todopoderoso deben ser utilizados de manera sabia y generosa, pues fueron confiados en nuestras manos con ese objetivo. El derroche malgastado por alcanzar cierto “status”, contradice este principio.
BODAS, VACACIONES Y RESTAURANTES
Cuántas veces asistimos a fiestas suntuosas que se caracterizan principalmente por la extravagancia en cada detalle. (“Tiene que ser una fiesta inolvidable”). En ciertos círculos, se “cotiza” la fiesta por la cantidad de tiempo en que se agasajó a los huéspedes (en otras palabras: el tiempo que se desperdició), p.ej. si comenzara a las 9 de la noche y la gente llega a las 6 de la mañana a su casa, fue una fiesta “importante”. Obviamente, en la fiesta se debe comer. Es lo principal. Una comida (invariablemente con nombre francés difícil de pronunciar) requiere una entrada antes del plato principal, y también un postre. Si la entrada fuese de pescado, no puede faltar un helado de limón para que no quede ese gusto de pescado en la boca hasta que se sirva el próximo plato.El tema es que no se puede hacer entrar a la gente directamente al salón, pues afecta a la elegancia y, por lo tanto, debe haber una recepción durante la cual obviamente… se come (de parado, tipo stand de apurado, pero fino). Hay, sin embargo, un problema real, pues la gente no llega con puntualidad y no se puede hacer sufrir a los que llegan temprano con hambre (es verdad, ¡qué culpa tienen!). Por lo tanto hay que bandejear minutas… antes de la recepción.El postre tampoco puede ser simplemente… un postre, sino que deben ser una cantidad de delicatessen bien colocadas y hermosamente decoradas sobre el plato. Bien, pero aparte debe haber una “mesa dulce” antes o después del obligado “carnaval carioca”. Y, por supuesto, un café (“sin azúcar, por favor, porque estoy a dieta”). ¡Ay! me olvidaba, el pan es “mezonot”, porque es una comida “pasajera”.Todo esto se refiere únicamente a la comida. Los trajes y los vestidos, las tarjetas (que no caben por la ranura del buzón y por ende, deben ser entregadas personalmente), el mismo salón, las flores, el auto de los novios, la música: orquesta o disk jockey (lo más estridente – y aturdentemente – posible), la animación, los juegos de luces, el humo y la pantalla gigante… (¿me olvidé de algo?).Sin duda que todo esto puede ser “casher”. Los langostinos son de imitación y el baile y las mesas están separadas por los biombos. Los vestidos llegan hasta el piso, las mangas hasta la muñecas, las melodías del baile son de neto corte jasídico y el Bircón es Ashkenazí y Sefaradí para que cada uno bendiga exactamente de acuerdo a su Minhag (las costumbres son muy importantes). Si Ud. quiere, el rabino puede colaborar con transmitirles un “Dvar Torá de lujo” (eso es, como parte de la animación). Hasta las propias invitaciones solicitan a los invitados asistir “con recato”.
Aun así, recato es lo que menos hay. Pues no estamos hablando únicamente de la estructura y la forma de las leyes, sino del significado que contienen. Y, en estas fiestas, como en otros aspectos de la vida que conforman a esta visión de las cosas, la austeridad brilla por su ausencia.Así como una celebración puede y suele estar marcada por la pompa, del mismo modo las personas se suelen evaluar según los sitios que frecuentan para comer o para vacacionar.Para muchos, ir al restaurante a comer porque tienen hambre y no pueden preparar la comida es una necesidad. Lo mismo se puede decir acerca del descanso que necesitan las personas para relajarse después de muchos meses de trabajo. Pero cuando para la elección del sitio se toman en consideración detalles de cómo sería visto uno (por los demás) si se come aquí o se descansa allá, entonces se está consumiendo status, jactancia, exhibición, “exclusividad” y otros vicios de la sociedad – más que el propio reposo o alimento que pueden ser vitales. ¿Sabía Ud. que recibimos dos pares de tablas de la ley?Las primeras, las rompió Moshé al ver el becerro de oro que habían construido los Bnei Israel. Las segundas, quedaron enteras. Los Sabios señalan que una de las diferencias por las cuales ocurrió esto, radica en que las primeras fueron entregadas con mucha pompa, mientras que las segundas nos llegaron en la intimidad.
LAS VESTIMENTAS SACERDOTALES
Volvamos, sin embargo, al recato en la vestimenta. Explicamos ya, que el hecho de vestirse está relacionado con el rol que asumió el cuerpo frente al alma cuando se identificaron Adam y Javá con el sabor y el aspecto del fruto prohibido. En (Shmot 28:3) se habla nuevamente acerca de ropa. Y no cualquiera, sino la de los Kohanim y la del Kohen Gadol (Sumo Sacerdote) en particular.Las vestimentas que debían colocarse seguramente distan de lo que acostumbramos ver. No obstante, los Sabios nos explican cómo cada una de ellas por el nombre, el material del cual estuvieron preparadas, la forma y la parte del cuerpo que cubren, elevan y purifican el significado de cada una de las partes del cuerpo al mismo tiempo que nos hacen concientes de las cualidades humanas necesarias para canalizar los instintos corporales hacia lo Di-vino.Para dar algunos ejemplos: El “tzitz” (una vincha en la frente) subordina la osadía. La “migba’at” (turbante) sublima el orgullo.El “Joshen” (adorno en forma de pectoral) habla de un buen corazón.Los “mijnasaim” elevan la pasión hacia lo sagrado, y así sucesivamente. Aun cuando no somos Sumos Sacerdotes en el cargo que cumplían éstos en el “Mishkán” (Santuario), no dejamos de serlo todos en cierto nivel.Las formas de nuestro cuerpo responden hasta en su menor detalle a la Sabiduría Di-vina que así los quiere y pueden y deben ser considerados sagrados en el rol que tienen. A su vez, el atractivo que sienten los varones por las mujeres y viceversa son naturales como D”s mismo los quiere. Esto se desprende tanto de la bendición que recitamos al salir del baño como en las bendiciones de la Jupá.Sin embargo, los seres humanos somos capaces de arruinarlo todo… o intentar hacerlo.
LA OSTENTACIÓN CORPORAL
La imagen de la cara o del cuerpo de una mujer bonita puede cumplir toda clase de funciones, por ejemplo… en una publicidad para vender cigarrillos, una gaseosa, una revista o… cualquier cosa que se le venga a la mente. Obviamente, hablamos de un trozo de papel con un retrato de una desconocida y nada más, pero vende.¿Por qué?Porque nuestra sociedad (la sociedad la componemos también nosotros) es mediocre y superficial. Una de sus principales víctimas fue la feminidad de la mujer a quien transformó en un simple “qué” (un objeto) en lugar de ser un “quién” (un ser humano con valor espiritual).No cabe la menor duda que estas imágenes hipnotizantes en forma repetida hicieron lo suyo para la destrucción del matrimonio y, por consiguiente, de la familia. A su vez, la moda está diseñada para insinuar, sugerir, sugestionar y excitar.El estar expuesto a violencia, provoca una excitación, destruye la sensibilidad y fomenta la imitación de actos agresivos y brutales. La exhibición descontrolada del cuerpo estimula el deseo ilimitado que excede aquello que el hombre puede gobernar. Todo esto, al margen de que todas estas vestimentas están explícitamente vedadas por la Halajá (ley judía). “¿Acaso podría un hombre remover fuego en su falda y que su ropa no se quemara?” (Mishlé 6:27).Rabí Iojanan señaló qué es la genuina devoción, a partir del rezo de una niña quien pedía al Todopoderoso: “Creaste un paraíso (para premiar) y un infierno (para castigar). Te pido D”s, que nadie sea castigado por mi…” (Talmud Sotá 22.). Lo que sin duda tenía claro la muchacha es que si el enamoramiento de un varón por ella se daba por su aspecto exterior, por la ropa que estuviese “fashion” o por haber visto unos centímetros más de su piel, ese “amor” no sería ni auténtico ni duradero.¡Qué curioso!: Las demostraciones efusivas de “amor” en público, invariablemente tienen una vida corta y terminan en peleas.Para que no se interprete todo lo que estamos diciendo como que la estética y la belleza (y hasta la física) no tuviesen un espacio importante en la Torá, sepan que tanto el rey Shaul (Shmuel II, 1:24) como así también Rabí Ishmael (Talmud Nedarim cap.6) fueron llorados al morir por haberse dedicado en vida a vestir adecuadamente a las niñas de Israel y que, en particular a las humildes, no les faltara ropa linda que las hiciera presentables.El versículo casi al final de Mishlé (31:30) nos enseña que “mentira es la gracia y vana la belleza, una mujer temerosa del Todopoderoso debe ser alabada”… sobre lo cual escuché explicar: que lo detrimental de la gracia y de la belleza se refieren al ser considerados un valor en si mismos despojados de los verdaderos valores íntimos. Sin embargo, cuando la mujer es piadosa, pues entonces la gracia y la belleza solo sirven para enaltecerla aun más.
Rab.Daniel Oppenheimer