Parashá Miketz – (Al cabo). 2 Tebet 5773 (15 de Diciembre de 2012).Visiones de la Parashá

PMIKETZ 245recisamente en el “ketz” (fin)

“Sucedió al final (miketz) de dos años…” (Bereshit 41,1)

Así comienza esta sección semanal de la Torá, mientras que la historia acelera la llegada de Yosef desde los sufrimientos de la esclavitud a la altura del poder. Desde una perspectiva más profunda, la palabra “ketz” es un término especial, muchas veces denota un acontecimiento histórico en un tiempo pre-destinado a través de algo que ha de suceder, y específicamente relacionado con la noción de redención.

Por ejemplo, el Talmud usa este término con respecto a la “gueulá” o redención final de Israel:

Rav dijo: Todas las fechas de la redención (en hebreo “ketzim”, plural de “ketz”) ya han pasado, y ahora depende del arrepentimiento y de las buenas acciones. (Sanhedrín 97b)

Así, cuando la Torá emplea la palabra “ketz” en nuestra parashá no es para simplemente informarnos que han transcurrido dos años desde que Yosef interpretó los sueños al copero y panadero del Faraón, u once desde que fue encarcelado por primera vez, y que precisamente “sucedió” que obtuvo su liberación y ascenso en aquel momento. Por el contrario, Yosef Hatzadik, fue liberado y ascendido entonces porque la historia alcanzó un momento cumbre en esa precisa hora, un momento que fue predesignado mucho antes incluso que Yosef hubiese sido llevado a la prisión, todo estaba enmarcado en un plan de naturaleza divina.

Existen ciertos golpes en la historia, como llamados espirituales que representan una dimensión de realidad puntual, un devenir de acontecimientos que está llegando a su finalidad, esta es la definición de “ketz”, el momento que una sucesión de hechos llega a su clímax. Yosef no fue liberado de la prisión y ascendido a virrey de Egipto debido a los sueños del Faraón, pero algo hizo que el Faraón soñara, para que se encontrara con Yosef, le interpretara sus sueños y llegase a la grandeza exactamente en aquel momento. Así nos enseña nuestro maestro Arizal:

“Sin embargo, Yosef no ameritó llegar a esta posición sino hasta la noche en que “terminaron los dos años”, cuando fue decretado que él saliera de la cárcel, en ese día fue elevado a la grandeza. Por este motivo se ha declarado: “Designó como testimonio a Yosef, al salir sobre la tierra de Egipto, cuando escuché un lenguaje desconocido” (Tehilim 81,6). Esa noche vino el ángel Gabriel y le enseño a él los setenta lenguajes (Cf. Sotá 36b). (Shaar Haguilgulim Cap. 31)

El momento en que Yosef debía llegar a ser el virrey de Egipto recibe su impulso originario cuando una fuerza espiritual específica, que el Talmud denomina el ángel Gabriel, le enseña los setenta idiomas, es decir le proporciona la capacidad de entender a cada nación dentro de su propia esencia, la representación de esta esencia la encontramos en el contenido espiritual, psicológico y cultural de cada nación expresado en su lenguaje. Según el testimonio del Talmud citado por Arizal, la corte de Egipto recibió con sorpresa la decisión del faraón de tomar a un esclavo, un hombre que estaba prisionero en la cárcel como Gobernador del reino, y las sospechas de su nivel cultural comenzaron a ser presentadas delante del Faraón, este último sostuvo que veía en Yosef señales de nobleza y comportamiento de rey. La segunda crítica que se presentó al rey fue que su condición especial debía ser avalada por un conocimiento específico, poder hablar todos los idiomas de la tierra, en ese “momento” la fuerza denominada Gabriel le enseña los setenta idiomas y Yosef llegó a ser el mejor conocedor de la naturaleza humana, incluso más que el propio Faraón quien conocía también los idiomas humanos, todos excepto el “hebreo”, el cual Yosef hablaba desde su niñez. En un punto este momento le proporcionó a Yosef la posibilidad de superar al propio rey, Yosef conocía la “lengua santa”, es decir sabía el sistema de términos que la tradición relaciona con la creación del mundo y del alma de todos los seres humanos.

Este sistema de conocimiento es el “ketz” previsto en el cual Yosef ingresó en el momento que se cumplió este golpe histórico que lo llevó a la grandeza. El Gaón de Vilna se extiende en la explicación del significado de “ketzim”, los fines predesignados de la historia (Cf. Ko Hator cap. 4), la llegada de Yosef y su expresión dentro del plan divino está señalado por la palabra “ketz”, por lo tanto el Gaón comenta que la presencia del gobierno de Yosef es un proceso, a pesar que él mismo es un líder. La Torá nos enseña la venida del Mesías, siendo la primera parte de este proceso que conocemos como “gueulá” la aparición del Mesías llamado “hijo de Yosef”, quien preparará la venida de la etapa final – el Mesías, hijo de David. Esta primera etapa en la historia de la liberación de Israel marca el retorno a los principios de la Torá y simbolizan el punto en que la humanidad escuchará, cada uno en su idioma, el mensaje de la fe en el Creador del mundo, para que este misión se concrete el líder que la efectuará se presentará como Yosef en Egipto, desde la esclavitud se levantará hasta llegar a conocer y comprender la naturaleza de los hombres.

El Gaón de Vilna advierte además que cuando nos acerquemos al “ketz” predesignado a nivel histórico general, se producirá una oposición cultural y psicológica muy ardua frente a los nuevos conceptos universales, oposición que aunque siempre presente alcanzará entonces mucha más fuerza, y esto dos razones. Primero, sabiendo que el fin del alejamiento del Creador es inminente cuando llegue el rescate final, la “gueulá” (Cf. Succah 52a), la oposición al Creador necesitará luchar para su supervivencia como nunca antes; y en segundo lugar, se presentará una fuerza agregada a las inclinaciones negativas de nuestro espíritu, porque una voluntad libre – el propósito total de la creación – demanda una opción equilibrada. Por lo tanto, pues la claridad de la verdad aumenta, así que debe la tentación de rechazarla aumentar también.

La fuente de nuestra supervivencia debe ser construida desde ahora, la conciencia del rechazo de la información muchas veces está arraigada en nosotros. Nuestra sección semanal nos enseña el significado profundo de los tiempos, de estos golpes históricos ricos en contenido, pero además nos relatan las reacciones elevadas de aquellos que fueron parte de estos momentos, por un lado la corte del Faraón, como indicamos, se mostró cautelosa ante el nuevo líder, no obstante Yosef solo tiene en su boca palabras de agradecimiento y el nombre de Creador del mundo en cada uno de sus acciones, como se declara: “la interpretación de los sueños pertenece a Dios”, esto expresa Yosef ante el copero y panadero del rey y lo repite delante del propio Faraón, señal íntima de la relación tan estrecha de Yosef, y todo lo que significa, con Hashem.

La imagen de Yosef dentro de la corte del faraón es una lección de fe para nosotros, esta lección tiene un momento especial en su realización que nos enseña el primer versículo de nuestra parashá, no en vano han transcurrido una cantidad de años pues este fin debía concretarse, para eso Yosef llegó delante del Faraón. Al escuchar estas palabras sobre “al fin de dos años” no podemos sino traer en nuestra memoria otras palabras que muchos años antes, escuchamos sobre el padre de Yosef, cuando la Torá nos relata que ante los sueños de Yosef: “su padre esperaba…” (Bereshit 36,11). Esperó el momento que habían de ocurrir.

http://www.judaismohoy.com/

Parashá Miketz – (Al cabo). 2 Tebet 5770 (19 de Diciembre de 2009).Comentarios

Primer comentario (Enseñanza semanal de Jabad Lubavitch, http://www.jabad.org.ar)
Segundo comentario (Rab Moshe Hoffer)
Tercer comentario (Rab Daniel Oppenheimer http://www.ajdut.com.ar)
Cuarto comentario (Gentileza http://www.judaicasite.com)

Primer comentario – “Elevarse por medio del sueño”

En la Parshá de la semana anterior leímos sobre los sueños de Iosef y de los ministros de Paró. Esta Parshá nuevamente nos habla de sueños: los del Faraón de Egipto. El hilo conductor entre todos ellos es que son parte de los acontecimientos que trajeron a Iaakov y sus hijos a Egipto, comienzo del exilio en Mitzraim-Egipto. En la Torá todo es exacto y tiene sentido. Si la Torá pone tanto énfasis en el tema de los sueños como parte del desencadenamiento del Galut -exilio a Egipto, entendemos que existe una relación conceptual entre ambos temas (exilio y sueños). Más aún, la analogía que coexiste entre sueño y galut expresa la verdadera condición del exilio y la receta para poder afrontarlo.

Un elefante en el orificio de una aguja

Está explicado en el libro Tora Or de Rabi Shneur Zalman autor del Tania, que uno de los detalles más sobresalientes del sueño es que puede unir dos extremos opuestos y que en la realidad son imposibles de ensamblar. Por ejemplo: el Talmud relata que en un sueño se puede ver “que un elefante pasa por el orificio de una aguja”, sin que esto despierte en la persona asombro alguno. Esta es la esencia conceptual de la diáspora judía: una situación anormal e irreal que se ve como corriente y natural, y quienes viven en ella no sienten que se trata de un contexto contradictorio.

Una vida contradictoria

Encontramos esta misma condición en el exilio espiritual de cada individuo. Por ejemplo, todos entendemos que el amor egoísta que lleva a la persecución desenfrenada placeres mundanos se enfrenta con el amor puro y desinteresado a Di-s. Sin embargo todos vemos a diario como el iehudi cree que ama a Hashem, y está ligado a El, y simultáneamente esta inmerso en sus propias necesidades, producto del ego. Y de todas formas no siente contradicción alguna. Durante la Tefilá (plegaria), se despiertan en nosotros sentimientos maravillosos hacia Di-s. Pero al finalizarla, nos olvidamos de todo, retornando a nuestras actividades, centradas en la búsqueda del incremento personal, sea monetario o social. Así vivimos. Como en un sueño pleno de contradicciones. Este es el exilio espiritual en el cual existimos. De todas formas, esta paradoja no debe llevarnos a menospreciar el valor del rezo o de nuestro cumplimiento de las mitzvot. Cada Mitzvá tiene un efecto sobre nosotros. El apego a Di-s en el momento de la Tefilá, deja su sello, aunque a veces su influencia nos pase inadvertida.

La ventaja del sueño

Sin embargo esta etapa de “sueño”-exilio- tiene también su ventaja. En condiciones normales existe un orden y los acontecimientos se desarrollan de manera organizada, lo que implica limitaciones para el cambio y el crecimiento espiritual personal. En cambio en la época del galut-sueño- tenemos que ” aprovechar la oportunidad”. No debemos teorizar sobre si ya llegamos al nivel apropiado para llevar a cabo nuestra tarea espiritual de Torá y Mitzvot. Cada judío puede y debe hacer. Cada Mitzvá, cada buena acción que esté a su alcance debe hacerse: “aprovechar la oportunidad”. Mientras nos encontramos en el contexto de “sueño”-galut- podemos “saltar” a niveles espirituales más allá de nuestra propia experiencia materialista. Este es el objetivo místico del Galut!!!

Likutei Sijot, tomo 1 pag 85

Segundo comentario – Todo lo que hace Hashem es por nuestro bien

Es muy conocido el relato que cuenta la historia de Iosef y sus hermanos. Ellos lo vendieron como esclavo y luego de transcurridos veintidos años se volvieron a ver. Cuando los hermanos fueron a comprar granos de trigo, ellos no lo reconocieron, no advirtieron que se trataba de Iosef. En el momento en que ellos notan que el virrey les habla con dureza y los pone en prision dijeron: “Somos culpables por nuestro hermano; nos suplicaba que nos apiademos de el pero no tuvimos piedad”. En otras palabras: cuando los hermanos de Iosef notaron todos los inconvenientes que estaban padeciendo, no los adjudicaron a la casualidad, sino que buscaron donde estaba la falla, y no encontraron otro pecado que el no haberse apiadado de su hermano. Si prestamos atencion, vamos a encontrar que no se arrepintieron especificamente por haberlo vendido, pues ellos consideraban que asi debian conducirse con Iosef -Lo catalogaron como un “perseguidor”-. Estaban dolidos por no apiadarse en aquel momento. Sin embargo Reuben no coincidia con la postura de los hermanos. el argumentaba “su sangre esta reclamando”. Seguramente murio con su esclavitud. No solamente esta mal no habernos apiadado: ustedes pecaron al venderlo. Debemos tener en cuenta lo que esta escrito en la Guemara: “Todo aquel al que D”s quiere, le da sufrimientos. Los problemas que D”s nos manda son para expiar por nuestros pecados. Justamente los problemas que tenian los hermanos de Iosef los llevo a pensar ¿que pecado habremos cometido?

Despues de hacer una introspeccion, encontraron un solo pecado: la venta de Iosef. Hay un mashal (ejemplo) que puede relacionarse con este tema. Cuentan que en una ciudad gobernaba un senior muy bondadoso. Como administrador de las tierras y las propiedades, permitia que los peones pudieran vivir pagando alquileres muy bajos. Por ejemplo: un alquiler de $300 el solo cobraba $100. Asi actuaba con todos sus peones. Era la unica forma en que ellos vivieran dignamente. Uno de sus trabajadores era extremadamente pobre; apenas le alcanzaban para mantenerse el y su familia. Con este peon era mas piadoso aun: en lugar de cobrarle $ 100, como al resto, solo le cobraba $50. Transcurrido cierto tiempo, este gobernador debio dejar su puesto, y en su lugar asumio otro, totalmente diferente a el. Se trataba de un hombre poco comprensivo y muy materialista. No rebajaba ni un centavo de lo que se debia pagar. Los peones le rogaban que fuera mas flexible, pero el no respondia a sus pedidos. Cuando el peon mas pobre se acerco a hablar con el gobernador, el le explico que seria imposible para el pagar la suma que correspondia, entonces el gobernador le dijo que por cada peso que no podria pagar, iba a recibir un latigazo. No hubo mes que este pobre peon no recibiera varios golpes por su deuda. Cuando el gobernador culmino su mandato, asumio nuevamente el gobernador anterior, entonces el peon se dirigio a el para explicarle lo que habia sucedido. Asi fue como el gobernador le pidio al peon que le dijera cuantos latigazos habia recibido, y por cada uno de ellos el gobernador le otorgo una fortuna a su trabajador. Este peon volvio a su casa muy alegre por la recompensa que habia recibido. Luego de un rato, su esposa lo noto preocupado, y le pregunto: ¿Que te pasa? Entonces, su marido le respondio: ¡Que lastima me da no haber recibido mas latigazos! Si reflexionamos sobre este relato, observaremos que de acuerdo a lo expuesto, cuando hay problemas debemos saber que todo pasa por algo, que si Hashem quiere que suceda es por nuestro bien, y que es seguro que recibiremos una recompensa por ese sufrimiento. ¿Cual fue la intencion de Iosef? ¿Por que les causo tantos inconvenientes? Iosef quiso que se le cumplan sus sueños con todos sus detalles, para que no se deban cumplir luego con mas dureza.

Segun el Rambam sobre el pasuk (versiculo) “Y recordo Iosef los sueños”, Iosef actuaba contra su voluntad, lloraba y se lavaba la cara para que no se note, se contenia, pero tenia algo en claro: esta actuacion seria para sus hermanos una expiacion por lo cometido. De acuerdo a la perspectiva judia, todo lo que Hashem hace es para bien.

Rab Moshe M Hoffer

Tercer comentario – Entre hermanos…

Uno de los aspectos más relevantes de la vida actual es la explosión del avance de la tecnología. Hoy tenemos máquinas para todo. Y una de las cosas más interesantes es que los artefactos son cada vez más pequeños. Un pasa-casetes, que antes requería que se lo sostenga con ambas manos, ahora cabe en el bolsillo de la camisa, el teléfono que antes ocupaba un lugar importante en la mesa, hoy cabe en la palma de una mano y una calculadora cabe dentro de la billetera.

Por otro lado, los manuales de instrucción de los dispositivos que antes podían consistir en una sola hoja, hoy se convirtieron en compendios complejos de instrucciones. Lamentablemente nuestros hijos no nacen con un manual de instrucciones y, aun si así ocurriera, este contaría con muchos tomos que nunca llegaríamos a leer. De todos modos, hay un aspecto de la crianza que confunde a muchos padres más que cualquier otro: la rivalidad entre los hermanos.
“Dijo Rabba bar Majasia en nombre de R. Jama bar Guria en nombre de Rav: Una persona nunca debe tratar a un hijo en forma diferente que a los demás, pues por el peso de dos monedas adicionales que gastó nuestro patriarca Ia-acov (por la túnica de colores que adquirió para Iosef a diferencia de sus hermanos), estos lo envidiaron y esto condujo a que nuestros padres terminaran esclavizados en Egipto” (Talmud Shabbat 16:).

Los Tosafot (comentaristas franceses y alemanes del Talmud de los siglos XII y XIII) explican que, dado que D”s ya había vaticinado a Avraham que sus descendientes serían siervos en tierra ajena, los judíos hubiesen estado esclavizados en Egipto de todos modos, pero, motivada por esta envidia, esa aflicción llegó a ser mayor de la que hubiese sido de otro modo.

El Dr. Meir Wikler (Partners with HaShem – Mesorah/Artscroll), trae en su libro cuatro valiosas reflexiones acerca de este tema basadas en esta sentencia de los Sabios, que quiero aportar a continuación. Sin embargo, antes de continuar es menester hacer saber que nosotros no tenemos analogía o aproximación a la vida espiritual de nuestros patriarcas y que cuando los Sabios hacen alusión a una falla en su conducta se refieren a una mínima hendidura en su carácter, que en nuestra conducta cotidiana de grandes altibajos, ni siquiera se hubiera percibido. No obstante, como veremos a continuación, no dejaron de hacernos saber esta cuestiones para ayudarnos a corregir nuestras conductas a partir del ejemplo de sus vidas íntegras y virtuosas.

Responsabilidad de los padres

En primer lugar, hace alusión a que si los Sabios nos dicen que Ia-acov tuvo ingerencia en la situación, es porque como padres debemos tener en cuenta que está en nuestras manos hacer algo al respecto. Cada uno de los hijos ocupa una posición distinta en la familia, que ellos no eligieron: alguno es el mayor, otro es el menor. El mayor tiene ciertos privilegios que no tienen los demás que aún no llegaron a su edad. El menor, por otro lado, goza de cierta condescendencia que suele ser desaprobada por sus hermanos mayores que se sienten molestos por las dispensas que se le otorga por ser el bebé. Los que suelen estar en una posición aun más complicada son los hijos del medio, o los llamados “hijos sándwich” (en familias numerosas, este título puede aplicarse a varios de los niños en distintas etapas de la vida). Siendo que no poseen las libertades de los mayores ni las franquicias de los menores, se sienten automáticamente relegados. Para que esto no ocurra, bien pueden los padres adelantarse a los hechos y hacerles sentir que, bajo ninguna circunstancia se los olvida a ellos. Dedicarle un tiempo especial y único a él, brindarle elogios por el esfuerzo que hace y felicitarlo por los logros aun si fuesen pequeños, encomendarle tareas para que se sienta importante y útil, son algunas de las posibilidades.

Consecuencias a largo plazo a causa de la rivalidad entre hermanos

El hecho que los Sabios expusieron una relación entre los sucesos acaecidos en el hogar de Ia-acov y la posterior esclavitud en Egipto, a pesar de tantos años que transcurrieron entre un incidente y el otro, nos hacen ver la repercusión que tienen nuestras acciones (que frecuentemente no estamos dispuestos a reconocer). En su actividad de terapeuta, el Dr. Wikler nos relata de una situación corriente: una señora adulta, con un cargo directivo (en este en una escuela), que guardaba una complicada relación con cierta maestra y que, después de varias sesiones, pudo remontarse a un vínculo mordazmente competitivo de su niñez entre sus hermanas y ella..

Universalidad de la rivalidad

“El problema de muchos, es medio consuelo” (Sefer HaJinuj 331) – en estas
tierras se suele decir “consuelo de tontos”. Mientras los padres sospechen que la rivalidad entre sus hijos es una excepción y perciban vergüenza y frustración por la situación doméstica, casi seguro que este desengaño conduzca a que se sientan culpables y quieran forzar la situación, causando aun más dolor a los propios hijos. Conocer la generalidad de este fenómeno, permite a los padres tomar una actitud más objetiva y tranquila, ayudando así a sus hijos a encontrar una solución viable a sus “peleas”.

Tratar a los hermanos con justicia

“¡¿Por qué siempre me pedís a mí que lo haga y nunca se lo pedís a él?!”
“¡¿Por qué a mi siempre me castigas y nunca a él?!” Estas quejas suelen
ser comunes “en los mejores hogares”. Los niños no dejan de responsabilizar a sus padres tildándolos de injustos cuando se sienten que no “les tocan” las mismas ventajas que presumen que gozan los hermanos. Como padres nos preguntamos: ¿acaso no es eso lo que se nos enseña a partir de la historias de Iosef: la obligación de ser justos con nuestros hijos?

Sin duda. Los padres debemos ser justos con respecto a nuestros hijos. Sin embargo, esto no significa que podamos hacer que nuestros hijos sean iguales uno al otro. La diferencia de edad, capacidad, contexto, etc. hace que no se pueda tratar la circunstancia de uno del mismo modo que la del otro. Los Sabios no nos dijeron que tratemos a todos de modo uniforme, sino que le demos a todos la misma reflexión e importancia. Cuando es posible, se debe repartir los manjares de modo parejo. Lo cual no quita que cada uno de ellos piense que el otro recibió una porción más generosa. (Esto se puede resolver dándole a uno de ellos la oportunidad de cortar la torta en partes iguales y darle a los demás la posibilidad de elegir primero la porción que quieran…)
Sin embargo, cuando por alguna razón no es posible darles el mismo trato, los padres no deben sentirse culpables del tema y deben obrar de acuerdo a lo que la situación exige. Esto no quita que intenten hacer participar a los niños de los motivos que causan las diferencias y brindar las explicaciones pertinentes para bajar el nivel de ansiedad. Si los padres mantienen esta postura con aplomo, se les permitirá a los niños darse cuenta que “justo”, no necesariamente significa “igual”.

Sin embargo, existe un tema que es más dificultoso que el anterior. Se trata de las peleas entre los niños. Uno de ellos acude al papá o a la mamá exigiéndole que interceda o castigue a su hermano por alguna razón.Los padres creen que es su obligación juzgar el diferendo que surgió entre los chicos y poner la casa en orden. El problema es que los padres no estuvieron cuando ocurrió la pelea y siempre ambos aluden a que “el otro la empezó”. Y aun si estuviesen presentes cuando sucedió la pelea, esto no significa que ellos supieran los sucesos anteriores que provocaron el incidente. (Tampoco ven lo que sucede debajo de la mesa…). Los niños (como los grandes) tienen códigos muy personales e íntimos por medio de los cuales se comunican y se saben ofender.
Digamos que los padres supusieran que sí tienen una idea clara de lo que aconteció, ¿podrían en ese caso arbitrar la discusión entre los hijos? Seguramente que no. Los niños especulan en estos casos, para ver de qué manera los padres encararán la situación. Todos los niños desean ser amados por sus padres continuamente. Sin embargo, ellos no cuentan con un censo del “rating” que tienen a ojos de su padres. En situaciones en que por alguna razón ese amor podría cuestionarse (como por ejemplo, en caso que no le brindaran la suficiente atención, los niños pueden llegar a ponerse en una posición en la cual “obligan” a sus padres a demostrar que sí les importa los vaivenes de su vida. Cuando un padre decide en una situación de conflicto a favor de uno de los hijos y en contra del otro (a quien castiga), aun así el primero seguramente creerá que no fue favorecido lo suficiente mientras que el otro creerá que fue castigado arbitrariamente. A su vez, esto provoca que el primero repita el ejercicio del conflicto para lograr más atención de sus padres.

La respuesta, dice el libro “Zriá uBinián beJinuj” de R. Shlomó Wolbe shlit”a, consiste en permitir que los niños arreglen su situación por sí mismos (cita la opionión del Ros”h que dice: “no intervengas en una discusión que no te pertenece. Las partes terminarán arreglándose solas, mientras que tú saldrás con la disconformidad de ambas”). La “buena atención” de los padres deberá brindársele por otros medios para evitar que busquen ser notados por este medio negativo. (Esto también tiene sus límites y se aplica con niños que ya tienen cierta comprensión y no con bebés. A su vez, esto no libera a que los padres puedan o deban separar a las partes cuando hay agresión física o verbal, sin por eso decidir a favor de uno o de otro.)

Muchas veces los padres pueden estar tentados a tratar de indagar a partir de la conversación con sus hijos acerca de los “porqués” de la pelea. Sin embargo, estos debates no suelen conducir a buen puerto. Ningún niño querrá acusarse a si mismo, ni tampoco debiéramos incentivarlo a que lo haga (al estilo inquisitorio). Es muy posible que ni siquiera se acuerde exactamente de cómo se dio la situación de la riña. Más importante sería platicar con ellos acerca de cómo se puede evitar estas situaciones en el futuro, de cómo emplear mejor el tiempo (en lugar de pelearse), de si realmente queremos llevarnos bien como hermanos.

Lo más importante en todo esto, es el llamado de atención de los hijos hacia los padres en el sentido del interés que deben recibir de ellos por medios razonables y no desafiantes. El Rav A. Twersky shlit”a (“Positive Parenting” Mesorah/Artscroll), subraya que el núcleo familiar es el primer microcosmo de la sociedad a la que ingresa el niño. En ese espacio, en donde se educa para el futuro, se encontrará con personas que ocupan distintos roles. Con ellos se relacionará en la manera más variada. En ese ambiente singular, coexisten simultáneamente la aproximación, los roces y la competencia entre las partes, intromisiones en zonas “particulares”, poder, status y modelos mejores y peores. Cuando posteriormente las personas alegan que “se llevan mal con la
familia, pero que afuera están bien”, tengo mis serias dudas. ¿No será que ese “llevarse bien con gente de afuera” se trate de vínculos superficiales y efímeros? El manejarse bien con la familia inmediata, va mucho más lejos que simplemente “portate bien con tu hermano”. Es la base del futuro matrimonio en el cual la durabilidad del afecto y del compromiso es un ingrediente esencial. Es el Shalom Bayit, la paz hogareña que se debe construir con mucho esmero y amor.

Daniel Oppenheimer

Cuarto comentario – Quien se esfuerza (en preparar) en la víspera de Shabat, comerá en Shabat

“Y ahora vea ( busque) el Faraon un hombre inteligente y sabio para asignarlo sobre la tierra de Egipto” (Bereshit 41:33)

Despues de descifrar Iosef los suenos del Faraon, le propone que designe a un hombre inteligente y sabio para que sea responsable del acopio de alimentos en los anios de abundancia.

Pregunta el Rab Eliahu Lopian Z-L por que razon hace falta tener inteligencia y sabiduria para esa funcion, cuando en realidad para acopiar y almacenar provisiones lo que mas se necesita es un hombre ordenado y trabajador?

Nos responde el sabio que la propuesta de Iosef es correcta. Si se tratara de un acopio regular no habria sugerido Iosef que se buscara a un hombre inteligente y sabio, pero en este caso es menester tener una sabiduria por encima de lo comun. Es por demas sabido que en epocas de abundancia -y sobre todo de gran abundancia, segun lo descripto en el sueño del Faraon- se tiende por lo general a derrochar y a no valorar lo existente, pues sabiendo que continuara la abundancia nadie ahorra, nadie mezquina nada.
Por el contrario, en epocas de sequia, o en situaciones de falta de alimentos, sea por la causa que fuera, saltan todos sobre cada granito de trigo y cualquier plato de comida es considerado como un manjar de reyes.

Cuando se trata de acumular comida durante siete años de abundancia para otros futuros siete años de escasez, es menester tener un sentido bien aguzado como para experimentar el hambre en plena epoca de abundancia.

Solamente merced a eso se podra almacenar los alimentos como es debido. Y para desarrollar esa capacidad no es suficiente con ser habil y organizado: se requiere “un hombre inteligente y sabio”.

El sabio “ve lo que va a venir”.

No solo “sabe lo que va a venir” sino que “lo ve frente a sus ojos” y es capaz de ubicarse en esa futura situacion como si ya estuviera en ella. Y con su inteligencia sabe guiar cada uno de sus pasos en forma correcta a fin de vivir durante los años de abundancia obteniendo logros con miras a los años de escasez. Es por eso que SOLO un hombre inteligente y sabio podra triunfar en esa tarea de acopiar alimentos para la epoca de hambre.

Tambien nosotros en este mundo nos encontramos, con respecto al cumplimiento de los preceptos de la Tora, en anios de enorme abundancia. Por espacio de setenta anios, y si somos afortunados, por ochenta o algunos anios mas, tenemos la oportunidad ilimitada de acopiar y acumular mitzvot y meritos con miras al mundo eterno. El tiempo de vida en el mundo venidero desde el punto de vista de cumplir mitzvot, es llamado “años de hambre”. Una vez llegada la persona a esa etapa vera que no tiene posibilidad de acumular meritos. Es conocida la anecdota sobre el Gaon de Vilna quien poco antes de morir fue sorprendido por sus discipulos llorando. Asombrados, le preguntaron por que lloraba, ya que un ser tan santo como el, ascenderia seguramente al paraiso y alli viviria eternamente. Tomo el sabio sus tzitzit entre las manos y dijo: “Cuan dificil me resulta separarme del mundo de la accion, en donde por unos pocos centavos es posible llegar a los niveles espirituales mas altos. He aqui una mitzva tan facil y tan simple como vestir tzitzit, algo que se puede conseguir por apenas unas pocas monedas, y sin embargo a traves de ellos podemos alcanzar un nivel tan elevado como para recibir la misma Presencia Divina. En cambio alli, en el mundo venidero, como es posible encontrar algo asi…?”.

Cada integrante del Pueblo de Israel debe adquirir para si todas las cualidades del “hombre inteligente y sabio” y medir en cada instante el valor de sus acciones de acuerdo a lo que valdran en el mundo eterno. No despreciar, Di-s libre y guarde, ninguna mitzva; y no postergar la oportunidad para cumplirlas, tanto si se trata de una facil como, con mas razon, de una importante. En el Monte Sinai nos comprometimos TODOS a cumplir la Tora. Alli no habia divisiones entre observantes y no observantes.

El recordar constantemente el “hambre de mitzvot que existe alli, en el mundo venidero” nos ayudara a apresurarnos a observarlas con entusiasmo y con alegria aqui, en este mundo, en donde tanto abundan.

Cuanto vale un shabat bien cumplido observando todas sus leyes? Cuanto el privarse de comer algo no casher? Frente al enorme valor que se le asigna en los cielos a cada mitzva, estas son como preciosos diamantes que debemos cuidar con esmero. Ademas, la felicidad que proporciona estar cumpliendo con la Voluntad de Hashem es un premio extra que no se puede describir. En todo caso quizas se pueda vislumbrar en los felices rostros de niños y adultos cantando alegremente alrededor de las hermosas mesas de Shabat y de Iom Tov (festividades).

No malgastemos nuestros anios en la satisfaccion de vanos placeres que a nada conducen. Aprovechemos este tiempo de abundancia…de mitzvot!!

(Basado en Lekaj Tov)

http://www.tora.org.ar