LAS PLAGAS DE EGIPTO (Segunda parte)

Estábamos la semana pasada hablando de la plaga de los piojos. Agregó el rab Shlomo Levinstein Shlita que los piojos eran del tamaño de un huevo de gallina, y discutieron los jajamim, ya que algunos dijeron que eran como un huevo de pavo. Toda la tierra de egipto se transformó en piojos, hasta una profundidad de un metro veinte. Al comenzar a caminar, el que era más pesado que los piojos, se hundía en ellos (o los aplastaba, teniendo la sensación de haber aplastado algunas cucarachas, pero multiplicado por la cantidad y el tamaño de los piojos), y después de haberse hundido, caminar a través de ellos era como caminar en el mar, con el agua por encima de la cintura, a excepción de los niños, que si todavía no eran lo suficiente altos, quedaban sumergidos dentro de los piojos. Y también el faraón, que se sabe que era muy petiso, tenía que subirse sobre algo para poder asomar su cabeza por encima de ellos.

Arov – Animales salvajes

Pasamos ahora al grupo de plagas que nos demuestran que Hakadosh Baruj Hu “controla” el mundo. Para los pueblos que suponen que el mundo se “mueve” solo, que nadie supervisa lo que ocurre en él, y que no hay diferencias entre el que hace un “Servicio” al Bore Olam y entre quien hace lo que quiere. Pueden estar todos muy seguros que hay diferencias, y que la diferencia es muy grande. Ahora llegaron estas tres plagas que mostraron como Hashem separó al pueblo de Israel de los egipcios, a Su Voluntad!!!

Toda la tierra de egipto se cubrió de fieras salvajes. Las fieras no acostumbraban estar en las ciudades, habitaban bosques, praderas, nunca vimos un oso fuera de un bosque. Hashem hizo doble el milagro, trajo al oso y trajo también al bosque!!

Así fue que una mañana, comenzaron a aparecer los animales en la tierra de egipto. Al principio fueron a la casa del faraón, y más tarde atacaron al resto del pueblo. En una etapa posterior ingresaron a las casas de la gente. Cuando la gente empezó a cerrar sus casas para impedirles la entrada, el Bore Olam le dio la orden al “silonit” (puede ser que se trate del pulpo), que salga del agua y que con uno de sus brazos, meta su “mano” a través del techo y abra la puerta de las casas desde el interior, para que todos los animales, incluso los elefantes, entren a las casas de los egipcios.

Y esto sucedió solamente para los egipcios, en la tierra de Goshen no entró ni siquiera un animal. Inclusive, cuando un iehudi caminaba por las ciudades de egipto, los animales no lo atacaban!!!

Dever – Peste

La muestra de que Hashem “hace diferencias” entre Israel y los demás pueblos se vio en la plaga de los animales, solamente respecto a las personas. Ahora llega la plaga de la peste para decirle a todo el mundo que la diferencia es también sobre las pertenencias, inclusive animales pertenecientes a un iehudi que estaban en poder de un egipcio en alquiler o en sociedad, no fueron dañados!!

Todos notaban que había un poder superior. Nadie podía atribuir la peste en todos sus animales como consecuencia de una epidemia o de un “virus”. Una extraña epidemia que atacaba todos sus caballos, burros, camellos, vacas y ovejas, y, por una causa no determinada, no atacaba a ninguno de los animales de los iehudim!!!

Y esta plaga no sólo atacó al ganado de los egipcios, también a todas sus pertenencias, todo se rompía, muebles, utensilios, hasta las casas y los jardines!!

Shjin – Sarna

Moshe lanza ceniza del horno hacia el cielo, y llega la plaga de la sarna. Todo el pueblo de egipto padece esta enfermedad. Y, nuevamente, en el pueblo de Israel, no se registra ningún caso. También el ganado de los egipcios, enfermó de sarna, y, como en el caso de los piojos, la plaga no terminó en una semana sino que continuó para siempre, como está escrito: “la sarna de egipto que no pudieron curar”.

Los brujos, los tan poderosos brujos, no pudieron presentarse delante del faraón y de Moshe y Aharon, debido a la sarna. Y los egipcios se rascaban y rascaban hasta quedar sin uñas. Jazal nos cuentan que cuando el picazón se sentía en la panza y también en la espalda, se les complicaba el asunto. Entonces le pedían a otro egipcio que les rasque la espalda mientras ellos se rascaban la panza. Pero a este egipcio también le picaba la espalda, por lo que le pedía a otro, y éste a otro más, hasta que se formaba un “trencito” de miles de personas, una rascándole la espalda a la otra.

Cuando el último egipcio no encontró otro, no tuvieron más remedio que “cerrar” el círculo, para que todos tengan quien les rasque la espalda. ¿Y los brujos, preguntó el rab Levinstein? Ah, ellos tenían una ronda aparte para ellos solos!

Barad – Granizo

Llegamos al último grupo de las plagas, las que nos confirman la “unicidad” del Bore Olam en todo el mundo, que como El, no existe nadie más en toda la tierra.

Sabemos que los egipcios fueron famosos por ser idólatras. ¿Qué no adoraban? El río nilo, el faraón, las montañas, el sol, la luna, las estrellas, constelaciones, planetas, en fin, de todo.

Viene Hakadosh Baruj Hu decidido a apagar la “luz” del sol y las estrellas, sus más fuertes competidores después de haber dejado en el camino al río y al faraón…

En la caída del granizo el cielo estaba completamente nublado (aunque según algunos comentaristas, el granizo caía sin nubes, pero de todas formas, había una oscuridad casi absoluta), en la plaga de la langosta, la cantidad y la concentración era tan alta que no se podía ver nada, para la plaga de la oscuridad no hace falta aclarar, y la de la muerte de los primogénitos ocurrió por la noche. En todas ellas, el sol, los astros y las constelaciones “desaparecieron”, para indicarle a todo el mundo que el Bore Olam que gobierna, es Unico.

Granizo como el que cayó en egipto no hubo ni habrá jamás. Comenzaba con truenos y relámpagos, luego temblores de tierra, y finalmente la caída del granizo. No cayó junto con la lluvia, sino solo. El granizo se partía en dos y de dentro de él salía fuego.

Esta bola de fuego se volvía a “partir” en dos, y de su interior salía nuevamente granizo. Durante tres días seguidos cayó ininterrumpidamente este granizo. Toda persona o animal que estuviera al descubierto moría instantáneamente. No quedó árbol en pie, el fuego quemó hasta las raíces. Hasta los caminos se “borraron”, así que si al terminar el granizo alguien quería ir a determinado lugar, no sabía cómo!!!

El rab Levinstein agregó que aquí hubo un “pacto” entre el agua y el fuego. ¿Cómo caía fuego con agua? ¿El agua apagaba el fuego o el fuego evaporaba el agua? Ninguna de las dos cosas, el agua y el fuego hicieron las “paces”, hicieron Shalom a pedido de Hakadosh Baruj Hu!!!

Arbe – Langosta

Moshe Rabenu hace una señal con su bastón y comienza a soplar un fuerte viento del este que trae un “ejército de langostas”. Como dijo el rab Levinstein había “arbe arve!” Tanta era la cantidad, que no se veía nada por ningún lado.

Y las langostas comían todo lo que encontraban en su camino. Si ya casi no quedaba nada después del granizo, ahora ni casi, egipto parecía una tierra desvastada. Y las pocas plantas que pudieron salvarse del granizo, las langostas las arrancaron de raíz, de forma que nunca más podrían volver a crecer.

Antes de llegar la plaga de la langosta, a los egipcios les quedaba una pequeña esperanza, y tenían motivo, todavía, para estar un poquito alegres. El granizo no pudo destruir el trigo y la alfalfa. Pero pasó la langosta y no quedó nada, ni la alegría, que se hizo tristeza muy rápidamente.

Al ver tanta cantidad de langostas, los egipcios tuvieron una gran idea. Juntarlas en barriles, con agua y sal, para tener lo que comer. Hasta tomaron empleados, para juntar más y más, con el propósitos de hacer negocios!!!

Y esto les trajo alegría. Dijo Hakadosh Baruj Hu: ¿Ustedes creen que les traje una plaga para que saquen provecho de ella y se alegren?

Dice el Rambam, el que no cree en que los muertos volverán a la vida es un renegado de toda la Tora!!!

Los egipcios vieron como los muertos volvieron a la vida! Hashem, después de una semana ordenó a las langostas abandonar la tierra de egipto. No quedó una langosta en todo egipto. Hasta las langostas que estaban “muertas” dentro de los barriles sumergidas en agua con sal, esperando a ser vendidas o comidas en el futuro, revivieron y salieron de los barriles, para abandonar la tierra de egipto, como ordenó Hakadosh Baruj Hu.

Joshej – Oscuridad

Seis días de oscuridad, en dos partes. Los primeros tres días “un hombre no vio a su hermano”, o sea, una oscuridad normal. En los últimos tres días, nadie se pudo mover del lugar donde estaba, a causa de la oscuridad. Una oscuridad total, que nosotros no podemos describir ni imaginar. Todos los egipcios quedaron como congelados en el lugar y en lo que estaban haciendo.

El que estaba comiendo, si quedó mordiendo un pedazo de carne, después de tres días sin moverse podemos imaginar el “cuadro”. El que estaba parado no se pudo sentar y el que estaba sentado no se pudo parar.

Y por supuesto, para los hijos de Israel había luz, y los hijos de Israel se pararon al lado de los egipcios, para uno había oscuridad y para el otro luz!!!

Terrible puede resultar vivir seis días en la oscuridad, y ni hablar de los últimos tres días en que no podían moverse.

Además, esa oscuridad tenía otro fin. Mientras los egipcios no veían absolutamente nada, los iehudim revisaron las casas de los egipcios para saber qué podían pedirles en el momento de la salida de egipto, sabiendo cuáles eran sus pertenencias, los egipcios no podían negar que las tuvieran.

Además, en estos días, cuando era de noche para los iehudim, murieron y fueron enterrados cuatro quintos de los habitantes de Israel, los malvados que no querían cumplir con la orden del Bore Olam y abandonar la tierra de egipto.

Makat Bejorot – La muerte de los primogénitos

Cuando los hijos primogénitos de egipto escucharon que Moshe Rabenu le dijo al faraón que esa noche morirían todos los primogénitos, cada uno corrió a su padre y le dijo: “todas las palabras de Moshe se cumplieron, vayamos y echemos a todos los iehudim de nuestra tierra”. Los padres no tenían lo que hacer, entonces los primogénitos fueron a ver a faraón, al que le pidieron que saque a Israel de egipto. El faraón no aceptó, los primogénitos volvieron a sus casas y mataron a sus padres, pensando que así se salvarían. Solamente allí, murieron seiscientos mil egipcios!

Cuando llegó la noche del catorce, los hijos de Israel entraron a sus casas, después de haber hecho el sacrificio del cordero y de “pintar” el marco de la puerta con la sangre del cordero. Cuando llegó la medianoche, se escucharon por todas partes gritos de desesperación. En algunas casas hubo varios muertos, ya que las mujeres no eran “fieles” a sus maridos, y varios de sus hijos eran “primogénitos” de distintos hombres. Y en la casa que no había ningún primogénito, moría el mayor de la casa.

También los egipcios que vivían en el exterior de egipto, murieron, y entre los extranjeros, que como los egipcios, no querían que Israel abandone la tierra de egipto, también murieron sus primogénitos!!!

Los primogénitos que habían muerto tiempo atrás, fueron “arrancados” de sus tumbas por los perros, para que “vuelvan a morir”, debido a la plaga.

Todos los d-ses de egipto fueron “arrasados”. Hasta el cordero, que era venerado por los egipcios, fue sacrificado “por las buenas” por los mismos iehudim, para hacer el sacrificio de Pesaj.

El faraón se levantó de su cama (veamos hasta dónde podía seguir negando la verdad que le mostraba Moshe Rabenu: “se fue a dormir” justo esa noche) y salió a buscar a Moshe y a Aharon para que abandonen junto con todo Israel, la tierra de egipto.

Moshe y Aharon le preguntaron al faraón: ¿acaso somos ladrones que tenemos que irnos de noche? Nosotros saldremos por la mañana. El faraón les dijo: Antes fueron esclavos del faraón, desde ahora son esclavos de Hashem.

El rab hagaon Jaim Arntroi ztz”l nos dice que estas tres bases en las que se agrupan las diez plagas, las podemos encontrar en un versículo todo iehudi dice varias veces al día: “Shema Israel…” Shema Israel, Hashem nos proclama la existencia del Bore Olam. Elokenu, nos dice que El gobierna el mundo. Hashem Ejad nos declara su unicidad.

El rab hagaon Shlomo Levinstein Shlita concluye que las plagas vinieron no solo a mostrar al mundo la existencia, control y unicidad de Hashem. Están para darnos a nosotros un mensaje, a todas las generaciones, que sepamos comportarnos correctamente con nuestros semejantes, de la policía podemos escaparnos, pero no de Hakadosh Baruj Hu, que paga siempre lo justo y siempre para nuestro bien!!!

Compilado de Midrashim, de charlas del rab Shlomo Levinstein y del Lekaj Tov.

http://judaismohoy.com/

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