Parashá Shavua: Vayakhel. 22 Adar I 5771 (26 Febrero 2011).La Santidad del Shabat

Resumen de la Parashá

Moshé reunió al pueblo de Israel y les dijo sobre las órdenes del Eterno respecto a la observancia del Shabat: Trabajar seis días y el séptimo descansar, no encender fuego en Shabat.

Asimismo, Moshé ordenó al pueblo la construcción del Mishkán (Santuario) con la indicación sobre las ofrendas que deberían traer, con generosidad de sus corazones, para aportar a la obra. La respuesta de los Benei Israel fue inmediata y cada uno donó la mayor cantidad de objetos. Broches, aros, sortijas, brazaletes, todos elementos de oro, telas teñidas de celeste, púrpura, carmesí, lino fino, cuernos de carnero, elementos de plata y cobre, maderas de acacia, especias para incienso, aceite para las luminarias.

Los príncipes de cada tribu trajeron piedras de ónix y las demás piedras preciosas para engarzar el efod y el pectoral, de la vestimenta del Cohén Gadol.

Moshé informó que el Eterno había designado a Betzalel, de la tribu de Yehudá, como supervisor de la construcción, dado su gran sabiduría y experiencia. Su ayudante fue Oholiav, de la tribu de Dan, quien tenía habilidad para realizar obras de arte, grabados y tejidos.

Betzalel y Oholiav informaron a Moshé que la cantidad de aportes del pueblo eran suficientes y que traían más de lo necesario. Por ello Moshé ordenó que no trajesen más donaciones.

Comenzó la construcción del Santuario, según las mínimas indicaciones del Eterno. Así tomó forma el Mishkán.

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La Santidad del Shabat

“Y reunió Moshé a toda la congregación y le dijo a ellos: Esto es lo que D’os ordenó diciendo: Durante seis días se podrán hacer todas las labores, pero el séptimo día será para ustedes sagrado, shabat, día de descanso para D’os”.

Aquí, Moshé Rabenu le transmite al pueblo de Israel la orden de D’os de respetar el sagrado shabat sin realizar en él cualquiera de las 39 labores prohibidas.
Sin embargo, a pesar de la importancia que esta mitzvá tiene dentro de las 613 mitzvot de la Torá, mucha gente se queja de ella.Hay quienes dicen que la prohibición de encender fuego está acorde con aquellas épocas, ya que encender fuego mediante dos piedras requería de mucho esfuerzo, pero hoy en día, que no conlleva esfuerzo alguno, no hay motivo para prohibir eso.
Otros dicen que el día de descanso lo tiene que hacer cada uno según su sentimiento y su necesidad, ya que esa es la única manera de que el shabat sea para cada uno un deleite.Y otras personas sostienen que el shabat es un día negativo, pues hay muchas cosas que está prohibido hacer en él, y eso oprime al ser humano.
Como estas teorías, lamentablemente hay muchas más.Pero si buscáramos el punto en común entre todas ellas veremos que todas tienen su base en el hecho de no tener claro “qué es el shabat y cuál es su esencia”.Según todas estas personas, la única función que cumple el shabat es brindar un momento apropiado para el descanso físico.En verdad, una parte del shabat incluye el descanso físico, como dice el versículo: “cuida el día de shabat para santificarlo… para que descanse tu esclavo y tu sirvienta así como tú” (Devarim 5:12-14), pero esa no es la única ni la principal razón por la cual D’os nos entregó el shabat.
Durante toda la historia de nuestro pueblo, muchos judíos arriesgaron y hasta entregaron sus vidas para no profanar el shabat.Sin embargo, si ellos hubieran visto al shabat como un día de descanso solamente, no hubieran estado dispuestos a pagar un precio tan alto por cumplirlo y observarlo como la Torá ordena.
Pero la razón por la cual ellos veían al shabat como algo tan especial, es porque entendieron que éste no es sólo un día de descanso, sino algo mucho más profundo.Ellos entendieron que para am Israel el shabat es un pilar fundamental mediante el cual se mantiene la fe del pueblo.
El Talmud cuenta que antes de entregar la mitzvá del shabat D’os le dijo a Moshé: “Un buen regalo Yo tengo guardado en Mis tesoros, y se llama el shabat.Y quiero regalárselo al pueblo de Israel.Ve y avísales”.
Además, el Midrash Rabá nos enseña: “El shabat equivale a todas las mitzvot de la Torá”.
Nuestros Sabios nos enseñan que el shabat no es sólo un día de descanso, sino un regalo que equivale a todas las mitzvot de la Torá.Y si D’os nos entregó un regalo tan importante, seguramente su valor es muy profundo.
Hay dos principios fundamentales dentro de los valores de am Israel, que son expresados mediante el cumplimiento del shabat:
D’os creó el mundo en seis días y en el séptimo descansó.
D’os es el Amo del mundo.
Durante toda la semana, trabajamos para conseguir nuestro sustento, pero al llegar el shabat, dejamos de lado todas nuestras ocupaciones – incluso las que no hayamos terminado.Esta interrupción que hacemos en medio de todas nuestras obligaciones, es la señal de nuestra creencia de que D’os creó el mundo en seis días y el séptimo descansó.
Un buen soldado es quien acata todas las órdenes de su general; asimismo am Israel busca cumplir con todos los preceptos que D’os le ordena.Al cumplir el versículo que dice: “Recordarás el día de shabat para santificarlo… el día séptimo es para Hashem tu D’os, no harás en él ningún trabajo…” (Shemot 20:8-10), expresamos nuestra emuná declarando que de esta manera D’os se comportó cuando creó el mundo.Así como Él creó durante seis días y el séptimo dejó de crear, de la misma manera nosotros nos comportamos.
El segundo principio – que D’os es el Amo del mundo – consiste en mostrar que la salida de Egipto no representó solamente una salida de la esclavitud hacia la libertad.Si hasta ese momento, am Israel vivía bajo la sombra de otros pueblos, en ese preciso momento se convirtió en el pueblo elegido que le demostró al mundo la justicia, la ética y la rectitud que nos brindó la Torá.
D’os ordenó el shabat para que esta emuná se grabe bien en nuestros corazones, pues al descansar de nuestra rutina en el día de shabat, podemos ver el verdadero motivo por el cual D’os nos liberó de Egipto – para ser realmente libres.
Mediante el cumplimiento del shabat estamos mostrando uno de los puntos esenciales que nos diferencian de los demás pueblos.Mientras que en su día de descanso todos los pueblos continúan inmersos en sus ocupaciones y sus asuntos materiales, am Israel dedica parte de su vida a desarrollar el terreno de lo espiritual.El shabat es el día más importante de la semana, en el cual los judíos se elevan espiritualmente.
En conclusión: al cuidar el shabat estamos mostrando que creemos que D’os creó el mundo en seis días y el séptimo descansó, y también manifestamos por qué somos el pueblo elegido y de qué manera nos distinguimos del resto de las naciones.
Estas dos cosas están reflejadas en el kidush de shabat cuando decimos: “y el shabat de Su santidad, con amor y voluntad nos ha heredado; recuerdo de la creación del mundo.El primero de nuestras sagradas convocaciones; recuerdo de la salida de Egipto.Porque a nosotros nos elegiste, y a nosotros nos santificaste de entre los demás pueblos…”.
El shabat fue una parte muy importante del equilibrio de am Israel durante todas las generaciones.Todas las mitzvot de la Torá en general, y el shabat en particular, fueron los que dieron la fuerza a los judíos para mantenerse erguidos, y no caer bajo el yugo de los demás pueblos.En momentos de grandes opresiones y persecuciones, los judíos vivían inmersos en constantes sufrimientos.Era muy difícil mantenerse con buen ánimo y moral alta.Pero al llegar el shabat, los judíos siempre encontraban un momento de paz interna, un momento en el cual el sufrimiento disminuía, ya que podían dedicarse a rezar y estudiar Torá – y eso los reconfortaban.También, el ver a toda la familia sentada en la misma mesa, disfrutando del shabat, era un motivo importante que levantaba la moral de los judíos.
Hoy en día, gracias a D’os, nosotros no estamos sometidos a decretos que nos prohiben el cumplimiento del shabat, pero igualmente éste nos mantiene firmes en nuestros valores.
El único pueblo que vivió 2000 años fuera de su tierra, disperso por todos los continentes, siendo una minoría entre todos los pueblos, y aún así pudo mantenerse sin ser exterminado, fue am Israel.El motivo de esto es porque nuestro pueblo siempre se aferró al cumplimiento de la Torá y las mitzvot, y en especial cuidó el shabat, que fue una barrera fundamental para separarlo de los demás pueblos.
Y esta es una gran prueba que refuta las teorías citadas al comienzo, ya que si todo un pueblo cuida el shabat durante miles de años en distintos países, seguramente encontraron en él un valor muy importante.
Quienes sostienen que encender fuego no requiere de ningún esfuerzo, y por ende, en nuestra época debería estar permitido, deben comprender que el objetivo del descanso del shabat no es sólo físico, sino espiritual también, y al verdadero reposo sólo se llega combinando el descanso espiritual con el físico.Todas las labores que están prohibidas de hacer en shabat no siempre están relacionadas con el descanso físico.
Además, está claro que el shabat no es una muestra de desgano o vagancia, pues el judío utiliza el shabat para rezar, estudiar Torá y estar con su familia.Y es por eso que él irradia alegría y felicidad durante todo el shabat, además de disfrutar tanto que desea que nunca termine.
Respecto de mitzvot como el shabat dijo David Hamelej (Tehilim 34:9): “Prueben y vean que D’os es bueno”.
Aparentemente, el orden de este versículo no es el correcto ya que la persona primero mira y luego prueba – pues si no ve no sabe qué probar.Pero David Hamelej nos enseña aquí un principio fundamental para nuestras vidas: Cuando se trata de la Torá y las mitzvot, no debemos primero mirar y luego probar, ya que la impresión que nos quedará al final no siempre es la verdadera.
Por eso, nos dice el rey David que primero debemos probar y luego mirar.El primer paso tiene que ser activo, pues sólo después de probar lo que es D’os, la Torá y sus mitzvot, la impresión que nos quedará será pura y transparente.
Por tal motivo, muchas veces vemos que personas que han escuchado disertaciones y clases sobre el shabat aún no han comenzado a cumplirlo, pues el cambio les es difícil porque nunca han saboreado el gusto de un shabat auténtico, sino que sólo lo han “visto”.
Cuando miramos desde afuera, podemos llegar a ver, pero todavía no sentimos lo que el otro judío está viviendo, y las palabras no siempre pueden expresar en un ciento por ciento una vivencia.Pero al vivir la experiencia, demás están las palabras.Por eso, cuando cumplimos el shabat, logramos sentir realmente el verdadero y profundo mensaje que trae con él.
Refiriéndose al shabat, el poema “Lejá Dodí” que recitamos en el cabalat shabat dice: “ki hi mekor haberajá” – “es la fuente de la bendición”.La bendición del shabat abarca todos los campos de la vida de la persona, desde el terreno de lo económico hasta el de la convivencia familiar.
Durante la semana, cada integrante de la familia tiene sus obligaciones personales, y obviamente los horarios y ocupaciones de cada uno son distintos, por lo que frecuentemente es difícil que toda la familia pueda reunirse para almorzar o cenar juntos.Pero al llegar el shabat, la familia se desconecta de su rutina, y es ahí cuando encuentran el momento adecuado para expresar sus ideas o sentimientos, o simplemente para contar lo que a cada uno le ocurrió durante la semana.
Si no decidiremos probar, jamás nos podremos imaginar cómo contribuye el shabat a la unión y el bienestar de la familia.¡Prueben y vean que el shabat es bueno!

http://www.judaismohoy.com/

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