SABIOS DE ISRAEL (V)

Shmuel Hanavi

Profeta y Juez de Israel en tiempos bíblicos, hijo de Elkana, de familia de leviim descendiente de kehat; su madre fue Jana. Después de la muerte de Eli, el Cohen Gadol, Shemuel fue el último Juez de Israel, y consiguió unir todas las tribus en un solo pueblo con una sola ideología; aspiró a poner en práctica nuestra convicción que el pueblo de Israel goza de una fuerza secreta que le diferencia de las demás naciones y nos convierte en el Pueblo Eterno dirigido por las directivas de nuestra Santa Ley. Shmuel enseñó a sus discípulos la Ley recibida de sus predecesores y los preparó a convertirse en dirigentes espirituales del pueblo. Estos discípulos fueron llamados Bene HaNeviim, hijos de los profetas.

Ezra HaSofer
Siglo III (AEC)

Era de familia de Cohanim, nieto de Saraia, el último Cohen Gadol del primer Bet Hamikdash. Dedicó toda su vida al estudio de la Ley. Al saber que los Judíos que aún vivían en Eretz Israel habían permanecido sin dirigentes, decidió emigrar de Babilonia donde se crió y se trasladó a la Tierra de sus antepasados. En el año 3413 (de la creación del mundo) obtuvo del Rey Artajerjes 3º de Persia, el permiso de emigrar a tierra de Iehuda y de nombrar a su albedrío jueces y dirigentes.

A su llegada a Jerusalén, convocó a todo el pueblo ante el Bet Hamikdash, les habló calurosamente y les dio a entender el gran mal que era unirse en casamiento con pueblos no judíos. El pueblo respondió como un solo hombre al llamamiento de Ezra, que con su elocuencia e influencia consiguió volver al pueblo al buen camino. Ezra fundó el gran Tribunal de los 120 Sabios llamado Keneset HaGuedolá. Esta gran Junta de Rabinos comentó y explicó la Ley y la enseñó a todo Israel. Ezra hizo copias de las Santas Escrituras e impuso la obligación de leer la Torá en público 3 veces por semana, para que el pueblo se enterara de su contenido.

El objetivo de Ezra era apartar a los judíos de los demás pueblos y convertirlos en un pueblo Santo. Ezra transmitió a los Sabios de la Keneset HaGuedolá, la Ley Oral recibida de los últimos profetas.

Shimon HaTzadik
Rabí Shimon HaTzadik (Siglo III AEC)

Hijo de Honio, nació en el año 3585 de la creación del mundo. Fue Cohen Gadol y dirigente de la nación, como así jefe religioso y presidente de la Keneset Haguedolá. En su tiempo dicha Keneset Haguedolá compuesta de 120 miembros, se transformó en Sanhedrin de 71 miembros.

No existieron en la historia muchas personalidades como Shimon HaTzadik. Supo dirigir al pueblo con gran sabiduría no sólo en asuntos religiosos, sino también en sus necesidades materiales. Consiguió construir la gran fortaleza de Jerusalén para proteger a la ciudad contra sus enemigos. También se ocupó de efectuar las reparaciones del Bet Hamikdash. Shimon HaTzadik fue un verdadero pastor que amó al pueblo y propagó la enseñanza de la Torá.

En el Pirke Avot, Rabi Shimon HaTzadik cita un gran principio: “El mundo se establece sobre tres pilares: “la Torá, el Servicio Divino y la práctica del bien”. Shimon HaTzadik fue el primero de los Tanaim y remitió a sus sucesores la Torá Oral recibida de sus predecesores.

Shamai
Rabí Shamai (Siglo I AEC)

Vivió en la época de Hilel HaZaken. Estudió en las Ieshivot de los Sabios Shemaia y Avtalión. Shamai era muy estricto y temía siempre del pecado; por lo cual era muy riguroso en la aplicación del din que preconizaba se hiciera de forma estricta. Amaba mucho a su pueblo, por lo cual ponía mucho ardor para interesarse en la solución de los conflictos, ya fueran de orden nacional o religioso, que existían en su tiempo en el país. Fue nombrado av bet din cabecera del Tribunal Sanhedrín.

Se comportaba con severidad y furia para con los pecadores, pero con nobleza y dulzura con los rectos. Hilel y Shamai eran amigos sinceros y se amaban como hermanos, pero tenían opiniones diferentes concernientes a la aplicación del din en muchas leyes.

Shamai era el más estricto. Se formaron por consiguiente dos tendencias: la escuela de Hilel (Bet Hilel) y la escuela de Shamai (Bet Shamai) que siguieron existiendo mucho tiempo después hasta el período del Sabio Rabí Iohanan Ben Zakai (después de la destrucción del Segundo Templo), cuando la opinión de Bet Hilel fue adoptada por todos los Sabios como Halaja (decisión del din).

Shamai insistía que el estudio de la Torá sólo tiene valor si la persona aplica los deberes hacia Di-s y hacia los hombres tal como nos enseña la Ley. Ante la duda siempre optaba por prohibir. Era severo y riguroso en todo. Hilel en cambio era más indulgente. Este permitía no decir la verdad y aún mentir si se persigue un fin de armonía. A este respecto el Talmud nos relata una controversia sobre la forma de realizar el deber de alabar a la novia delante del novio con el fin de elevarla en sus ojos. Shamai mantenía que hay que alabarla sin mentir y no decir que es hermosa si no lo es. Hilel consideraba elogioso alabar en cualquier caso a la novia diciendo: Novia hermosa y graciosa! Lo cual Shamai rechazaba, exclamando: “¿Cómo es posible calificar una novia ciega o coja de hermosa, cuando la Torá nos ordena “Te alejarás de la mentira?” Hilel respondía: “Cuando la persona hace una mala compra, acaso no es apropiado valorizársela ante sus ojos para que no se apene, si la compra ya está hecha?”

Rabí Iehuda Hanasí
Rabí Iehuda Hanasí (141 – 211)

Nació en el año 3901. Desde su niñez mostró una aptitud excepcional para el estudio. Empezó a aprender de su padre Raban Shimon Ben Gamliel, luego con Rabí Elazar Ben Shamua y Rabí Iaacob Ben Kurshai. Frecuentó también los hogares de muchos otros sabios y así adquirió gran experiencia que le sirvió más adelante en la composición de la Mishna.

Rabí Iehuda era muy rico y toda su riqueza la empleaba para obras de bien, sin aprovecharla en lo mínimo para su goce material. Por su ciencia y por su riqueza empleada para el bien, atrajo el aprecio y el cariño de todos. Al morir su padre Raban Shimon Ben Gamliel, Rabí Iehuda pasó a ser en su sitio Presidente (Nasí) del Sanhedrín y dirigente de la nación.

Rabí Iehuda Hanasí fue un personaje humilde no sólo con los grandes Sabios o con sus colegas, sino también con sus discípulos. Solía decir: “Mucha Torá aprendí de mis profesores, más aún con mis compañeros, pero de mis discípulos más que todos”. Muchas veces durante las discusiones talmúdicas, no vacilaba en dar razón a su interlocutor.

Rabí Iehuda observaba los mandamientos estrictamente y se cuidaba mucho del pecado; en este sentido recomendaba: “Considera tres cosas y no llegarás a cometer pecado: piensa que hay un ojo divino, que todo lo ve; un oído que todo lo escucha y un registro en el cual todos tus actos están escritos”.

La obra magistral de Rabí Iehuda fue la ‘Mishna’ que es la redacción de la ley oral resumida en código de ley y dividida en 6 secciones (sedarim) escrita en el año 3949: 1) Seder Zeraim, 2) Seder Moed, 3) Seder Nashim, 4) Seder Nezikim, 5) Seder Kodashim, 6) Seder Taharot.

La Mishna, cuya composición se efectuó de acuerdo con los sabios de aquél tiempo, fue acogida por todas las generaciones venideras como una obra preciosa, la obra clásica y la base de la ley oral (Torá shebeal pe), cuya santidad es similar a la de la Biblia y a la cual no se puede ni añadir, ni suprimir, siendo que fue compuesta con inspiración divina.

Rabí Iehuda Hanasí, llamado también Rabenu Hakadosh, vivió 70 años y fue presidente durante 30 años.

Gueonim

Fue el título honorífico dado a los Presidentes de las Academias Judías de Torá en Babilonia, que sucedieron a los Saboraim. Los Gueonim interpretaron el Talmud y tomaban decisiones en asuntos jurídicos y en asuntos puramente religiosos. El primero de los Gueonim fue Rav Hana de Ushkiía de la Ieshivá de Pumbadita. Durante 449 años se sucedieron en Pumbadita 48 Gueonim hasta el último Gaon Rav Hay hasta el año 4798. En la Ieshivá de Sura se sucedieron 36 Gueonim desde el año 4369 hasta 4703

Rabí Itzjak Elfasi
Rabí Itzjak Elfasi (1013 – 1103)

Fue el grande de los sabios Sefaradíes y el primer legislador. Nació en el año 4773, al final del período de los Gueonim. Tenía 25 al morir el Gaon Rav Hay y él mismo fue considerado como Gaon.

Fue discípulo del Sabio Rav Nisim Ben Yaacob y del Sabio Rav Hananel Ben Uziel. Rabi Itzjak era oriundo de la ciudad Fez en Marruecos y allí educó a muchos discípulos, el más famoso de los cuales fue Rabí Efraim. Vivió en Fez hasta el año 4848 y tenía 75 años cuando estuvo obligado a viajar a España.

Primero vivió en Córdoba, luego en Barcelona, hasta su muerte. Entre sus numerosos discípulos de España figura el bien conocido Rabí Iehuda Halevi. La gran fama de Rabí Itzjak Elfasi proviene de su obra maestra de resumen del Talmud en Halajot (Leyes) que es el principio y la base de la literatura de los Posekim (legisladores).

Su objetivo era doble: extraer del Talmud todo el material de Halajot y resumir el Talmud para facilitar su estudio. Su obra mereció bien el nombre de ‘Talmud Katan’ (pequeño Talmud). Sin embargo, uno de los grandes sabios de su época, Rabí Itzjak Albalia, criticó esta obra no estando de acuerdo con que se resumiere el Talmud. Antes de morir se arrepintió de su oposición al Rav Elfasi y recomendó a su hijo que rogara en su nombre al Rav Elfasi que fuera como su padre. Este lloró mucho la muerte del Rav Albalia y tomó en cargo a su hijo hasta que se convirtió en uno de los grandes sabios de su época.

Rabí Itzjak Elfasi, murió en 4863 a los 90 años. Sus discípulos Rabí Iehuda Halevi y Rabí Moshe Ben Ezra le elogiaron altamente en sus poemas.

Rabi Asher ben Iehiel (HaRosh)
Rabi Asher ben Iehiel (1250 – 1328)

Nació en Alemania en el año 5010. Descendía del Sabio Rabenu Guershon Meor Hagola. Su padre Rabí Iehiel era considerado como uno de los Jasidim entre los Ashkenazim que con profundo amor a la Torá y a su pueblo consiguió inculcar tal apego a sus hijos y a toda su generación. La madre de Rabi Asher murió en Kidush Hashem como una santa, ejecutada por una vil sentencia del gobierno.

Rabí Asher fue uno de los primeros Posekim. Estudió primero con su padre Rabí Iehiel, pero su profesor más importante fue Rabí Meir de Rortenberg.

Cuando obtuvo la Semija (certificado Rabínico) Rabi Asher fue nombrado miembro del Bet Din de Vermisa y ejercía como juez en presencia de su Rabino.

Luego se trasladó a Colonia, donde se casó con la hija de Rabí Shlomo Iudlin.

Ocurrió que las autoridades aprisionaron a Rabi Meir de Rotenberg exigiendo una gran suma de dinero de los judíos para liberarlo. Rabi Asher hizo lo imposible para reunir los fondos, pero fue en vano, pues la suma exigida era muy exagerada. Entretanto Rabí Meir de Rotenberg murió en la cárcel.

Al morir éste, Rabí Asher llegó a ser la mayor autoridad religiosa de Alemania. En aquel tiempo empezaron grandes persecusiones contra judíos en Alemania que obligaron a Rabí Asher y su familia a huir. Se instaló un corto período en Provence en Francia y de allí a Barcelona donde estudió durante 8 años con Rabí Shlomo Ben Aderet. Luego fue llamado a Toledo donde ejerció como Rosh Ieshivá. En la enseñanza del Talmud se rigió según el método de sus maestros que redactaron los Tosafot.

Rabí Asher compuso en España su famosa obra Piske Harosh, que son todas las Halajot del Talmud que se aplican en nuestro tiempo y que constituyen un resumen del Talmud, parecido al resumen del Rif. De Rabí Asher se inspiraron todos los Posekim que le sucedieron.

También compuso libros de moral; entre ellos se debe citar: Orot Hajaim y Hanjagot Harosh.

Rabí Iosef Caro, autor del Shuljan Aruj, en la introducción de su obra Bet Iosef, establece que tres pilares sostienen la casa de Israel: Rif, Rambam y Rosh.

Rabí Asher murió en Toledo en el mes de Jeshvan del año 5088.

SABIOS DE ISRAEL (IV)

Rashi
Rabi Shlomo ben Itzjak(1040-1105)

¿Que niño al entrar a la escuela hebrea tradicional – no escuchó hablar ya de Rashi? Su ansiedad por estudiar el Jumash – Pentateuco – con el comentario de Rashi no conoce límites y su escritura misma, levemente diferente de la escritura habitual hebrea, le parece fascinante. El comienzo del aprendizaje del Jumash con el comentario de Rashi marca en cada niño el comienzo de una nueva etapa en su feliz avance dentro del camino de la inmensa sabiduría de la Torá.

El nombre de este gran comentarista fue Shlomó ben Itzjak o Rabeinu Shlomó Itzjaki (algunos dicen que su apellido era Iarji), y forma el acróstico con el que ese renombrado autor pasó a la fama: RASHI.

Rashi nació en el año 4800 (1040) en el pueblo de Troyes, Francia. Según otras opiniones, su ciudad natal fue Worms. Su padre, Rabí Itzjak, era un gran estudioso y conocedor de la Torá y el Talmud, y según se dice, descendiente del Rey David.

Sobre el nacimiento de Rashi se cuenta una maravillosa historia: La posición económica de su padre era muy estrecha. Escasamente lograba alguna ganancia con la venta de vino, para poder mantener a su familia. Cierta vez, encontró un raro diamante con el que pensó – se acabaría la pobreza.

Se dirigió a la joyería para venderlo pero el joyero no tenía dinero para pagar el valor de tamaña piedra preciosa.

Sin embargo, el joyero sabía de alguien que si podía pagar su valor: el obispo.

Circunstancialmente, el clérigo buscaba una piedra de características similares para adornar su cruz y decidió adquirirla.

Cuando Rabí Itzjak se enteró del fin que pretendía dar a la piedra encontrada, se negó rotundamente a venderla. A sabiendas de que se la sacarían por la fuerza, la arrojó al mar.

En ese mismo momento resonó una voz Divina que decía:

“Por este gran sacrificio, recibirás un hijo que con su gran sabiduría eclipsará el brillo de todas las joyas existentes y la luz de su Torá, brillará eternamente”.

Al año siguiente tuvo un hijo al que llamó Shlomó, mientras decía: “Que Di-s le otorgue la sabiduría del Rey Salomón” .

Rashi era todavía muy joven cuando abandonó su ciudad natal y se fue a Worms y a otras ciudades famosas por el calibre de sus maestros espirituales.

Con insaciable ansiedad, Rashi se dedicó devotamente al estudio de la Torá y el Talmud y tras ocho años de constante y profundo estudio, regresó a su ciudad natal. Tenía solo 25 años, pero sus conocimientos le permitieron estudiar en forma individual.

Poco a poco fue adquiriendo fama hasta que pronto su casa estuvo colmada de discípulos y sabios que venían a aprender de él. Eventualmente Rashi fue nombrado Rabino de Troyes, cargo que ocupó ad-honorem, pues igual que su padre, decidió que su sustento proviniese de la venta del vino.

Era joven aun cuando comenzó a escribir su famoso comentario a la Torá y el Talmud.

Hasta el momento se hacía muy difícil la comprensión apropiada de la Torá, y más aun del Talmud. Para subsanar dicho inconveniente, Rashi decidió escribir un comentario cuya característica principal fuera la redacción breve y fácil; un comentario que les permitiera a todos transitar por los complejos senderos de la Torá y el Talmud.

A pesar de la monumental obra, su modestia le hizo vacilar en sacar a la luz el fruto de su trabajo. Además, Rashi quería saber si este sería recibido favorablemente. Para ello Rashi escribió su comentario en hojas de pergamino e inició un viaje de dos años por las distintas Ieshivot – Academias de estudio de la Torá – de aquella época . Durante este viaje Rashi no reveló su identidad, de modo que su presencia pasase inadvertida.

Llegaba a una Ieshiva y se sentaba entre los demás estudiantes para escuchar la disertación del maestro o Rabí que la dirigía. Oportunamente el maestro llegaba a algún pasaje difícil de explicar, cosa que intentaba hacer de la mejor manera posible, aunque inevitablemente todavía quedaban detalles oscuros e indescifrables.

A la noche, cuando Rashi quedaba solo, tomaba una de las hojas de pergamino en la cual explicaba profusamente el pasaje mencionado en un lenguaje breve y claro, y la colocaba sobre el pupitre del maestro.

Al día siguiente, cuando se reanudaba la clase, el maestro ante su sorpresa, encontraba el misterioso pergamino delante suyo, quedando desconcertado ante la lucidez y simplicidad con que la exégesis talmúdica quedaba expuesta.

El maestro contó a sus alumnos el milagroso suceso y todos concluyeron en que seguramente se trataba de… ¡un “regalo” del cielo!

Rashi, silencioso entre los alumnos, escuchaba con gran satisfacción los elogios que el maestro brindaba al comentario. Su felicidad se debía a que veía claramente que su trabajo era útil y provechoso para el estudio de la Torá. Y así como había llegado, se retiraba sin revelar su identidad a nadie.

Rashi continuó viajando y visitando las más renombradas Ieshivot de Europa, dejando secretamente sus hojas de pergamino.

Rashi concluyó su obra y mientras iba dejando sus pergaminos, su secreto fue descubierto.

Su identidad se hizo pública con gran rapidez y su comentario fue utilizado por jóvenes y ancianos, ganando una popularidad pocas veces ganada por otro comentarista.

Hoy en día casi no existen ediciones del Jumash, el Tanaj o el Talmud, que no estén acompañadas por este fantástico comentario, y hoy se hace casi inconcebible el estudio del Talmud sin la ayuda del mismo.

Rashi no tuvo hijos varones, pero sus yernos fueron también grandes sabios de la Torá. Uno de ellos fue Rabí Iaakov Tam, otro fue Rashbam. Sus nietos y discípulos formaron una academia de estudios muy singular, y eran llamados los Tosafot, cuyo comentario al Talmud, también ocupa un lugar de relevancia.

Durante sus últimos años de vida, Rashi vio su tranquilidad perturbada por los graves sucesos que sacudían a la comunidad judía. Era la época de las Cruzadas.

El corazón de Rashi estaba quebrantado por las atroces penurias que le tocaban vivir de cerca, y su pesar es fielmente reflejado en la poesías que escribió, muchas de las cuales pasaron a formar parte de nuestras oraciones, especialmente en las Selijot.

Durante sus últimos años, le eran dirigidas gran cantidad de preguntas halájicas (legales), desde los puntos más remotos. Debido a su debilidad y enfermedad, no le era posible responderlas, es por ello que su hija pasó a ser su secretaria, y Rashi le dictaba a ella las respuestas.

El 29 de Tamuz del año 1105, a la edad de 65 años, falleció Rashi.

Sin embargo, la eternidad que le otorgó a su obra perdura indeleblemente, constituyendo una constante fuente de entendimiento e iluminación para niños, jóvenes y ancianos por igual.
Centurias después de su muerte aun podía verse el Beth HaMidrash – casa de estudios – de Worms, donde Rashi solía enseñar, con la vieja silla de piedra sobre la cual se sentaba, elementos que eran conservados con reverencia. Lamentablemente, al comenzar el mes de Tebet del año 1938, vándalos nazis le prendieron fuego, destruyéndola

Rabí Israel Meir HaCohen (Hafez HaJaim)
Rabí Israel Meir HaCohen (1836 – 1934)

Nació en el año 5596. Fue un personaje de gran valor y gran moralista. No quiso aceptar el puesto de Rabino. Era un gran orador, humilde y sencillo. Recorría comunidades de ciudad en ciudad para despertar al pueblo a la Teshuva.

Escribió libros que se volvieron famosos (cerca de 40 libros). Entre los más conocidos: Hafez Hajaim, tratado de leyes y moral concerniente a la mala lengua y la divulgación. Ahavat Jesed sobre el bien y la beneficencia. Shmirat Olam sobre la importancia de Shabat. Su obra más importante fue la Mishna Berura, la mejor explicación que existe hoy en día sobre el Shuljan Aruj, Orah Hajaim, el libro de Halaja más popular.

También escribió comentando todas las Perashot del año. Falleció el 24 de Elul 5694.

Rabi Shlomo Gantzfrid (Kitzur Shuljan Aruj)
Rabi Shlomo Gantzfrid (1804 – 1886)

Nació en Hungría en el año 5564. Su padre era uno de los grandes eruditos de su generación. Aún siendo niño prometía ser un gran personaje.

Estudió con el Sabio Rabí Rirsch Jarif, gran Rabino de Hungría. Se perfeccionó en la Torá escrita y en todos los ramos de la Torá Oral. Penetró todas las particularidades de la Halajá, lo que le permitió compilar libros de gran valor para la aplicación del din.

Se ocupaba de negocios y se sustentaba de su producto. A la edad de 30 años escribió su primer libro llamado Keset sobre leyes de Tefilin y Mezuzot. En 5598 publicó el libro Derej Hajaim, Torat Hazeba, leyes sobre Shejita y Bdika. Rabí Shlomo no deseaba ocupar puesto de dirigente, pero bajo la presión de su maestro Rabí Zevi Hirsch Heller, aceptó ser gran Rabino de toda Hungría.

En aquellos tiempos publicó su libro Lejem Vesimla, sobre leyes de Nida y Mikvaot. El más famoso de sus libros fue su libro Kitzur Shuljan Aruj, resumen del Shuljan Aruj que tuvo un grandísimo éxito. La primera edición apareció en el año 5624 y desde entonces se publicaron millares y millares de ejemplares.

Este es el libro de Halajá más popular y sirve de guía de toda casa de Israel.

Falleció el 26 de Tamuz 5646 a al edad de 82 años.

SABIOS DE ISRAEL (III)

El “Cúzari”
Rabí Iehudá HaLeví (1074-1141)


Rabí Iehudá HaLeví (1074-1141), el famoso poeta judeo-español, sumaba a sus inmensas dotes de poeta también las de filósofo y pensador de gran renombre.

Una de sus obras que mayor fama alcanzó en este campo fue, indudablemente, el Sefer HaCúzari; en el que Rabí Iehudá expone y explica los fundamentos más vitales de la religión judía, iluminando el secreto de la supervivencia del pueblo judío y su posición en la historia universal.

La trama del libro nos refiere una discusión sostenida entre el rey de los Cázares (o Jázaros) y un Sabio judío, titulado Jaber en la obra. A fin de mantener su exposición utilizando este tipo de sistema, Rabí Iehudá HaLeví aprovechó un suceso ocurrido cientos de años antes, cuando el Rey de los Cázares abrazó junto a todo su pueblo la fe mosaica, adhiriéndose a la misma con fervorosa unción.

Los Cázares eran un pueblo valiente, residente junto al Río Volga, hacia el sur de la actual Rusia.

¿Qué es lo que motivó a Rabí Iehudá HaLeví a escribir su libro? La respuesta es harto simple. Rabí Iehudá vivía en un Estado en el que eran bastante frecuentes los debates entre los representantes de las religiones gobernantes, es decir, la islámica y la cristiana.

Estos trataban, a su vez, de arrastrar a estos debates a representantes de la religión judía, por cuanto ambas partes reconocían en la Torá su libro sagrado a pesar de que ello no les impidió interpretarla según sus intereses y conveniencias, haciéndola concordar con sus fundamentos religiosos.

El autor recalca una y otra vez que el judaísmo no es simplemente una filosofía, sino que se trata de un modo de vida práctico y realista. “Lo fundamental no es la retórica de la teoría, sino la práctica de la acción, es decir, la observancia de los preceptos Divinos con corazón sincero.

Rabí Iehudá Hajasid
Rabí Iehudá Hajasid (1148-1217)

Rabí Iehudá fue un erudito e intelectual de primer orden en el estudio de la Torá, además de ser el autor del Sefer Jasidím (el Libro de los Devotos) fue jefe del Bet HaMidrash de Speyer, siempre predicaba la importancia de la fe (emuná), la conducta refinada y la oración devota, calificándolos como más vitales que el estudio en sí. Se cuenta de él que a menudo se quitaba sus vestiduras rabínicas y ataviado como un mendigo o un vagabundo viajaba a través del país. Su intención era experimentar en carne propia todas las penurias y sufrimientos que afligen la vida del pobre y del desamparado. Cuando se le preguntaba sobre su extraño proceder, respondía: -No es en la quietud hogareña o en la paz de su estudio donde un judío debe demostrar su carácter, sino en las pruebas cotidianas de la calle.

Rabí Iehudá Hajasid, a quien se conoce principalmente por sus escritos éticos, era un hombre de grandes conocimientos halájicos, aunque condenó el entonces difundido método de estudio llamado pilpúl, la polémica teórica sobre el Talmud. Lo consideraba un método infructuoso de encarar el estudio, pues su propósito fundamental es la acción, la conducta piadosa, y no la pura teoría ni la discusión por amor a ella. Era un líder de los Jasidei Ashkenaz (Pietistas Germanos).

A menudo utiliza historias para ilustrar sus ideas y registra muchas costumbres y tradiciones. Habla sin reservas del cuidado y la precaución que debía tenerse en el trato con los no-judíos de su época, evocando sus amargas experiencias a manos de los Cruzados. Asimismo, en base a ellas, exhorta a los judíos a no salvar la vida a costa de simular aceptar otra fe.
Muchas historias similares se cuentan sobre esta ilustre personalidad, demostrando así la reverencia y estima que les merecía aquel hombre a quien tanto debían.

El “Rambam”
Rabí Moshé ben Maimón (Maimónides) (1135-1204)

Maimónides nació en Córdoba, España, un día antes de Pesaj, el 14 de Nisán de 1135. Su padre, Rabí Maimón, era un gran erudito. Moshé recibió su primera instrucción de su padre, quien le enseñó las Sagradas Escrituras, el Talmud y, además, matemáticas:

El joven tenía una mente brillante. Cuando llegó a la edad de bar mitzvá, trece años, Córdoba fue invadida por tribus musulmanas fanáticas, los Almohades. Los nuevos conquistadores dieron a los habitantes de Córdoba la posibilidad de optar entre aceptar la fe del Islam o abandonar la ciudad inmediatamente. La gran mayoría de los habitantes judíos decidió abandonar el lugar y exilarse. Entre ellos se encontraban Maimón y su familia.

Durante diez años la familia de Maimón deambuló de lugar en lugar, sin encontrar un refugio para instalar su hogar. A pesar de estos sacrificios, Moshé continuó sus estudios, y su magnífico coraje y fe eran fuente de inspiración para muchos.

Finalmente Rabí Maimón llegó a Fez, Marruecos, en el año 1160, cuando su hijo, Rabí Moshé, tenía 25 años. También aquí los judíos soportaban grandes penurias y persecuciones por parte de los faná­ticos mahometanos. Rabí Maimón escribió entonces una famosa carta en árabe, que envió a todas las comunidades judías del norte de Africa. En ella les instaba a permanecer leales a su religión a pesar de la opresión, estudiar la Torá, cumplir las mitzvot devotamente y orar tres veces al día.

Pocos años después, la situación de los judíos de Fez se tomó insoportable.

Los dirigentes judíos fueron ejecutados por rehusarse a abrazar la fe islámica. La vida de Maimón también corría grave peligro, pero un poeta árabe local, íntimo amigo de Maimón, lo salvó. En la oscuridad de la noche, en la primavera de 1165, Rabí Maimón y su familia se embarcaron con destino a la Tierra de Israel. Grandes eran los peligros del mar, pero unos pocos días después de Shavuot llegaron finalmente a Tierra Santa, cerca de Acco. Los judíos de Acco, a quienes había llegado ya la fama del gran erudito, le depara­ron una calurosa bienvenida, plena de honores y afecto. Pero tampo­co aquí pudieron encontrar la paz anhelada, de modo que tras visitar los lugares sagrados de Jerusalem y las tumbas de los Patriarcas en Jebrón, Maimón y su familia se trasladaron a Egipto, conocido en aquellos días como la tierra de “la cultura y la libertad”. Primero permanecieron en Alejandría y posteriormente se mudaron a Fostat (Viejo Cairo), donde Maimón falleció.

Moshé (o Maimónides) continuó sus estudios con gran entusias­mo. Su hermano, David, se ocupó de toda la familia, pues era un próspero comerciante de alhajas. Cierto día, sin embargo, llegó la terrible noticia de que David había perecido en aguas del Océano Indico. El golpe de la triste noticia dejó a Maimónides tan dolorido que enfermó. Le llevó casi un año recobrarse. Entonces tuvo que hacer planes para mantener a su propia familia, además de la joven viuda y su pequeña hijita.

Maimónides no quería ganarse la vida aceptando el cargo rabíni­co, pues no quería obtener ganancias de sus conocimientos de la Torá. Trabajó entonces como médico — pues había estudiado medi­cina y ciencias en su juventud. Su fama se extendió rápidamente. Su talento le permitía muchas veces diagnosticar y escribir la receta sin necesidad de intercambiar ni una palabra con su paciente. Cierta vez un hombre sano decidió probar la sabiduría médica de Maimónides y fue a verlo. Maimónides lo observó unos instantes y se puso a escribir la receta. El hombre, que gozaba de buena salud, salió del consultorio complacido de haber comprobado que estaba en lo cierto al dudar de la veracidad del sistema que Maimónides empleaba. Curioso, en vista de que la receta estaba escrita en un lenguaje que sólo el farmacéutico podía comprender, se dirigió a una farmacia para que le dijeran qué había recetado Maimónides. Con gran asombro escuchó al farmacéutico leer “Usted lo que tiene es hambre. Tómese un buen desayuno”.

Durante sus travesías, y en medio de los peligros de mar y tierra, Maimónides no sólo estudió constantemente la Torá y el Talmud, sino que comenzó a escribir un comentario sobre la Mishná. Poco tiempo después de su llegada a Egipto, a la edad de 33 años (en el año 1168), completó su comentario, escrito originalmente en árabe(con caracteres hebraicos , el lenguaje común de los ju­díos orientales de la época. Maimónides estaba parti­cularmente contento de haberlo finalizado, ya que él era descendiente de Ra­bí Iehudá HaNasí , quien había recopilado la Mishná unos 1000 años an­tes.

El comentario a la Mish­ná ganó amplia fama. Nu­merosas consultas sobre los más diversos puntos de la ley judía comenzaron a lle­garle de comunidades ju­días remotas, siendo la opinión de Maimónides muy respetada.

Maimónides se hizo muy querido especialmente por los judíos del Yemen, a quienes envió una carta de consuelo y aliento, que adquirió renombre hasta nuestros días con el nombre de Igueret Teimán (“Epístola Yemenita”), en el momento en que todo su futuro como judíos estaba amenazado por la opresión.

¡Era increíble cuánto podía trabajar Maimónides en un sólo día! Resolvía asuntos comunales de urgencia, su práctica médica, sus horas regulares de estudio de la Torá y el Talmud, su corresponden­cia, etc. Pero aun en medio de esta agobiante tarea, escribió un segundo trabajo sobresaliente: el Mishné Toró o Iad HaJazaká, en el año 1180.

Este es un código religioso gigante, una compilación del Talmud entero. Fue escrito en un hebreo claro y simple, en la lengua de la Mishná, comprendida por todos los judíos. Está dividido en 14 libros (la palabra hebrea Iad tiene el valor numérico de 14), cada uno de ellos subdividido a su vez en capítulos y Halajot (Leyes) de manera ejemplar.

Este libro es utilizado hasta hoy en día en todas las Ieshivot (Academias de Torá).

Alrededor del año 1185 pasó a ser médico privado del Visir, y luego también médico personal del Sultán Afdal, quien sucedió a su bondadoso padre, el famoso Sultán Saladino (1137?-1193). Muchos de los nobles del país buscaban sus servicios y sabios consejos, pero Maimónides también encontraba tiempo para atender a los pobres, de quienes no requería ni aceptaba pago. Y aun así podía mantener correspondencia con las comunidades judías de cerca y de lejos, y continuar su actividad en el campo de la medicina, la astronomía y la filosofía. Todo esto a pesar de su frágil constitución física y de sus frecuentes enfermedades.

Cerca del año 1190, Maimónides finalizó su famoso trabajo filo­sófico, el Moré Nevujím (Guía de los Perplejos). Este libro también fue escrito en árabe y alcanzó gran renombre en círculos judíos y no judíos.

Durante los últimos veinte años de su vida, Maimónides fue el líder reconocido y querido por todas las comunidades judías de Egipto.

Murió en Fostat, el 20 de Tevet de 1204. Sus restos fueron trasladados a Tiberíades, en la Tierra de Israel, donde encontraron sepultura.

Desde Moshé, hijo de Amrám, quien recibió la Torá en el Monte Sinaí, hasta Moshé, hijo de Maimón, autor del Mishné Torá, no hubo otro parecido a Moshé, hijo de Maimón. De ahíla famosa frase: “¡De Moisés a Moisés, no hubo como Moisés!”

SABIOS DE ISRAEL (II)

EL TAZ
Rabí David HaLeví: (1586-1667)

Rabí David HaLeví nació en Vladimir, en la provincia de Wolin, en el año 1586. Provenía de una familia de afamados Rabinos.

La fama de Rabí David HaLeví se extendió plena de alabanzas sobre los centros judaicos de la época, hasta que fue invitado a ocupar el cargo rabínico en la ciudad de Ostrog, de por sí ya colmada de eminencias rabínicas. Tenía 55 años.

Allí fundó su propia Ieshivá y se dedicó a la enseñanza pública de la Torá, mas también encontró diariamente tiempo libre para abocarse a su actividad literaria.

Puede decirse sin remilgos que sólo merced a la influencia y activa asistencia de los líderes comunitarios le fue dado a Rabí David -por naturaleza introvertido y humilde- confeccionar su magnífica obra -comentario a las secciones Oraj Jaím y Ioré Deá del Shulján Aruj, exégesis que hoy también conocemos con su nombre abreviado, Taz.

Su libro mereció fama mundial de inmediato y le aseguró una posición de honda estima entre los grandes de su época.

Coincidentemente aparecía al mismo tiempo en Vilna una obra similar, sobre la Sección Ioré Deá del Shulján Aruj, producto de la pluma de Rabí Shabtai Cohén. Este comentario es conocido también por su título, Siftei Cohén –”Labios del Cohén”- o simplemente por la abreviatura Shaj.
Los autores de ambos comentarios se tornaron buenos amigos, aun a pesar de que en sus escritos sustentaban de tanto en tanto posiciones y opiniones antagónicas en su modo de estudiar las palabras del maestro común, Rabí Iosef Caro.

Posteriormente fue invitado a ocupar el sitial de la jefatura rabínica de Lwow, donde prosiguió sus benéficas actividades.

Rabí David HaLeví -el Taz- falleció a la edad de 81 años, en 1667.

El “Maharal” de Praga
Rabí Iehudá Loeb (1525-1609)


Rabí Iehudá ben Betzalel Loeb nació alrededor del año 1525, probablemente en Poznán. A los treinta años fue llamado para ocupar el cargo de Rabino en Nikolsburgo, Moravia, posición que mantuvo cerca de veinte años. Sin embargo su mayor fama la adquirió luego, como jefe espiritual de la comunidad judía de Praga. Allí estableció la Gran Academia Talmúdica llamada Klaus.

El Maharal, abreviatura de Moreinu HaRav Loeb con la que se lo conoce, adquirió también gran renombre entre los no-judíos adquirió fama por sus insignes conocimientos seculares de matemáticas, astrología y otras ciencias. Fue un gran amigo de los astrónomos. Tycho Brahe (1546-1601) y Johannes Keppler (1571-1630). Era un profundo conocedor de la Cabalá, pues en ellas se ponen de manifiesto los secretos de la Creación Divina y los ocultos senderos de Di-s.

Al Maharal se le atribuían, y con razón, poderes especiales, y lo llamaban “el hacedor de milagros”. La historia más famosa es la del Golem, atestiguada por el monumento erigido en Praga que demuestra que se trató de algo más que de una simple leyenda popular.

El Golem era un muñeco de arcilla de las proporciones de un hombre, a quien el Maharal dio vida haciendo uso del Sagrado Nombre de Di-s. A través del Golem, el Maharal evitó el derramamiento de sangre judía inocente a causa de calumnias infundadas sobre los ritos judíos. Años más tarde, una estatua titulada Der Hohe Rabí Loeb -el gran Rabí Loeb- (obra de un famoso escultor checoslovaco) fue erigida frente a la nueva Alcaldía de Praga, como homenaje y tributo a tan ilustre personalidad.

No pensamos en el Maharal como el creador del Golem, sino como el gigante que arrojó luz para los estudiantes de la Torá y fue fuente de inspiración y fe a través de sus escrituras éticas. Rabí Shneur Zalman de Liadí -fundador del Movimiento Jabad- era un descendiente directo, por vía paterna, del Maharal.

El “Ramjal”
Rabí Moshé Jaím Luzzato (1707-1747)

Rabí Moshé Jaím Luzzato, o con el acróstico con que se lo conoce, Ramjal, pasó a la fama merced a su libro de ética judía, el Mesilat Iesharím – “Sendero de los Justos”

Rabí Moshé Jaím nació en Padua, Italia, hace casi 300 años. Ya desde su más temprana infancia, Moshé Jaím mostró un inusitado y serio interés por los estudios. Se aisló de las vivencias terrenales sumergiéndose en el vasto mar del Talmud con profunda dedicación. Durante su adolescencia, Moshé Jaím mostró gran interés por los estudios de la Cábala, el sector místico y esotérico de nuestra Torá, y por la edición de libros de dicha temática.

Moshé Jaím no mostró sus obras a ningún mortal, salvo a sus discípulos y compañeros. A ellos también reveló que el Profeta Elías se le había aparecido y le habían sido reveladas muchas cosas.

Estos secretos y sus escritos impresionaron tremendamente a sus alumnos. Cuando Rabí Moshé Jaím viajó para las Altas Solemnidades a ver a su maestro, sus alumnos no pudieron contenerse y mostraron los manuscritos a un emisario de la comunidad de Tzfat -Safed-, también él un renombrado cabalista, que se encontraba de paso por su ciudad.

Este cabalista, llamado Rabí Rafael Israel Kamji, se sintió altamente impresionado por la profundidad de los conocimientos de Rabí Moshé Jaim, y a su arribo a Venecia no dejaba de alabarlo ante los Rabinos locales. El Ramjal llegó a Amsterdam, allí fue recibido con grandes honores y la comunidad quiso tomar a su cargo su manutención. Ramjal declinó esta oferta pues no quería depender de nadie, y se dedicó a hacer trabajos en vidrio.

Esperaba erigir una gran leshivá con numerosos alumnos, en Tzfat, la ciudad de los Cabalistas. Su esperanza se truncó al fallecer poco tiempo después de su arribo a la Tierra de Israel (el 26 de Iyar de 1747), hallando sepultura en la ciudad de Tiberíades junto a la tumba de Rabí Akibá, el gran maestro del Talmud.

SABIOS DE ISRAEL (I)

El Tur
Rabí Iaacov ben Asher (1268-1340)

Rabí Iaacov ben Asher nació hace unos 700 años en Alemania.

Su padre fue el célebre Rosh, Rabí Asher ben Iejíel (1250- 1327), discípulo de Rabí Meir (Maharám) de Rotenburg, uno de los máximos poskím -Legisladores- de su generación.
Rabí Iaacov se negó a aceptar cargo rabínico alguno y vivió en la carencia a pesar de la fama que había logrado.

La gran celebridad de Rabí Iaacov se debe principalmente a su obra, el Tur o Arbá Turim. En ella recolectó todas las leyes de ambos Talmud -el Babilonio y el Jerosolimitano -, los dictámenes halájicos de comentaristas y genios talmúdicos que le precedieron, y en particular los de su padre, el Rosh.

El Tur de Rabí Iaacov se difundió y fue aceptado de inmediato por todo el mundo judío. La judería vio esta obra como un libro legal práctico, en el que todas las leyes y legislaciones que hacen a la vida judía fueron compiladas y ordenadas de forma maravillosa, con claridad y precisión. Tal fue el aprecio y reconocimiento obtenido, que su autor era conocido con el nombre de su obra: Baal HaTurím.

El Tur fue impreso por primera vez en Piove Di Sacco, en 1475. El comentario a la Torá, Baal Ha Turím, fue impreso por primera vez en Constantinopla en 1514.

Rabí Iaacov falleció en Toledo. Sobre su lápida no se ha escrito el año de su desaparición, sino tan sólo el día y el mes: 12 de Tamuz. Se supone que falleció en el año 1340, aproximadamente a los 71 años.

Rabí Iosef Caro
Rabí Iosef Caro (1488-1575)


El autor del Shulján Aruj -el Código Judío de Leyes-, Rabí Iosef Caro, nació en Toledo, España, en el año 1488.

En el año 1520, Rabí Iosef Caro emprendió la confección de su obra cumbre en el campo de la Halajá -Legislación judía-, titulada Beit Iosef -Casa de Iosef-.

En el año 1536, Rabí Iosef Caro decidió vivir en la Tierra Santa.

En el mes de Elul Rabí Iosef Caro arribó a la Ciudad Santa de Tzfat -Safed.

En Safed, Rabí Iosef Caro fue nombrado director de la Ieshivá local que, merced a su dedicación, comenzó a atraer a jóvenes e inteligentes eruditos.

Completado su libro, el Beit Iosef, Rabí Iosef Caro tomó sobre sí la gigantesca labor de compilar, en base a su anterior obra, un libro que aglutinara todas las leyes que acompañan al quehacer diario judío, en sus más minuciosos detalles.

Se trata, por supuesto, del famoso Shulján Aruj -lit. “Mesa Tendida”, nombre que deja implícito el carácter práctico que buscó conferirle su autor, tal como una mesa tendida de la que sólo es menester servirse-, el libro o código bajo el cual se embandera el judaísmo leal, el que rige toda la vivencia del judío.

Posteriormente, Rabí Iosef Caro concluyó otra de sus grandes obras, en su forma manuscrita. Era el renombrado Kesef Míshné, un comentario sobre el código de leyes de Maimónides que se encuentra impreso en todas sus ediciones actuales.

Rabí Iosef Caro muerió en Safed, en el año 1575, a la edad de 87 años.

EL “RAMÁ”
Rabí Moshé Iserles (1520-1572)


Al código de Rabí Iosef Caro, el Shulján Aruj, Rabí Moshé Iserles agregó acotaciones en base a las cuales, en casos de discrepancia con los dictámenes de Rabí Iosef Caro, se conduce el judaísmo de procedencia europea -Ashkenazí-.

¿Quién era Rabí Moshé Iserles? Rabí Moshé -conocido también por la sigla que compone su nombre y apellido: Ramá- nació en el año 1520, en la antigua y renombrada ciudad polaca de Cracovia. A la edad de treinta años Rabí Moshé regresó a su ciudad natal, Cracovia, y estableció una Ieshivá -Seminario Rabínico- que mantuvo con su propio dinero, donde numerosos alumnos saciaron su sed de conocimientos de la Torá y el Talmud.

Gracias a las grandes riquezas que poseía, Rabí Moshé asistía a sus alumnos ocupándose de sus necesidades materiales. Rabí Moshé estuvo al frente de su afamada Academia Talmúdica por más de treinta años, creciendo su fama día a día.

Cuando el gran Sabio judío Rabí Iosef Caro editó su Shulján Aruj, el Ramá agregó a las cuatro partes del mismo sus propias acotaciones -llamadas Mapá HaShulján (“Mantel de la Mesa”)- en las que da a conocer las leyes y costumbres del judaísmo ashkenazí. Luego de que Rabí Moshé sumara sus acotaciones, expresión de la judeidad ashkenazí, el Shulján Aruj fue aceptado unánimemente por todo el mundo judío. En los puntos de discrepancia entre Rabí Iosef Caro y Rabí Moshé Iserles, las comunidades ashkenazíes se rigen de acuerdo al criterio de este último, en tanto que las de procedencia sefaradí lo hacen de acuerdo a la opinión del primero. El Ramá también escribió numerosos libros sobre temas Cabalísticos y sobre otros campos de la Torá.

Falleció en Cracovia el jueves 18 de Iar, Lag Baomer, del año 1572.