EL SHABAT: LA FIESTA MÁS IMPORTANTE DEL JUDAÍSMO

Ya nos hablaron de su importancia los profetas. El profeta Yejeskel enfatiza la importancia del Shabat comparándolo con el resto de la Torá.

“Y les di mis leyes, y mis estatutos les di a conocer, para que los haga el hombre y viva en ellos. Y también mis Shabatot les entregué como señal entre ellos y yo para que sepan que yo soy El Eterno que los consagro” (Yejeskel 20, 11-12).Así también lo hace el profeta Yeshaiahu enfatizando que cuidar el Shabat es equivalente a no hacer ningún mal. “Así dijo D-os: “Respeten los estatutos y hagan justicia, porque cercana está mi redención y la revelación de mi rectitud. Bienaventurado es el hombre que así hace y el ser que se aferra a ella, quien cuida el Shabat de no profanarlo y retrae su mano de hacer todo mal”” (Yeshaiahu 56, 1-2). La máxima expresión del Shabat se encuentra en el Midrash: “Todo el que observa el Shabat le es considerado como si cumpliera toda la Torá” (Pesikta Rabati) ¿Qué tiene de especial este día para ser considerado tan importante? Muchos motivos fueron dados, analizaremos los más importantes.

1er motivo – El rol y la responsabilidad del hombre en el mundo – Hay un Creador


En el libro de Shemot, en los diez mandamientos se da el siguiente motivo: “…Pues en seis días hizo Hashem los cielos y la tierra, el mar y todo cuanto en ellos hay, y se abstuvo de crear en el séptimo día” (Shemot).Explica este motivo en profundidad el Rab Shimshón Rafael Hirsch (Alemania, siglo XVIII). Cuando Dios creó el Mundo, no creó un Mundo terminado, solo sentó sus bases y le dio al hombre la continuación de la obra, como lo expresa el final de la Creación (Bereshit 2:3) “Bendijo Dios el séptimo día y lo declaró sagrado, pues en ese día Dios cesó de toda su obra que efectuara para hacer”. El Mundo fue creado “para hacer”, para que día con día el hombre lo vaya perfeccionando. Pero Dios le puso dos pautas a esta continuación: “laborar la tierra y cuidarla” como se expresa en la Torá (Bereshit 2:15) “Hashem, el Dios, tomó al hombre y lo puso en el jardín del Edén para labrarlo y cuidarlo”. Sin embargo el mundo estaba sujeto al capricho humano y se corría el peligro de que el hombre se creyera dueño de este Mundo y no solo lo trabajara, sino que pudiera abusar del mismo, causándole daños irreparables. ¿Quién podría salvar al mundo de este peligro potencial? Solo el despertar de la conciencia humana, que llevara al hombre a entender que él es solo un empleado y no el dueño. Por esta razón, el primer día posterior a la creación del hombre, cuando éste se preparaba para comenzar con su trabajo, Dios le ordenó abstenerse de trabajar, para que tome conciencia que el mundo no le pertenece, que no puede trabajar indefinidamente cuanto quiera. Una vez por semana Dios nos pide que no creemos nada, ya que la creatividad y su implementación, es la característica distintiva del hombre por sobre el animal y nuestro parecido con Dios.Esta aptitud nos pudiera engañar haciéndonos sentir Dioses, ya que todo está en nuestras manos. Viene Dios y nos dice: “Un día en la semana deja de crear, para que sepas que el Mundo tiene un Creador, recuerda cual es tu rol y sensibilízate para no dañar la creación, ejercita tu papel con responsabilidad”.

2do motivo – La liberación de la esclavitud

En el libro de Devarim, cuando se repiten los diez mandamientos, se da el siguiente motivo: “Y recordarás que esclavo fuiste en la tierra de Egipto y de allí te sacó D-os con mano poderosa y brazo extendido, por lo tanto, tu D-os te ordenó hacer el día de Shabat” (Devarim 5, 15)La esclavitud más común es la de humanos que subyugan a sus semejantes, hay dos clases bien diferenciadas, los amos y los siervos. El siervo esta conciente contra quien debe pelear para liberarse. Sin embargo hay otro tipo de esclavitud más sofisticada, una que pasa desapercibida y a veces hasta es inconscientemente deseada, la esclavitud a los instintos, a las pasiones, a las adicciones y al estatus social.El Shabat, con sus restricciones y con su ambiente sin igual, nos invita a apartarnos de estas esclavitudes, aprovechemos en este día nuestras aptitudes intelectuales para acercarnos a nuestro verdadero amo, D-os, el único que verdaderamente quiere nuestro bien.

3er motivo – No sólo de cuerpo está compuesto el ser humano


El mundo no es lo que únicamente se puede percibir con los sentidos, hay mucho más detrás de todo esto. Un mundo que tiene otra dimensión. La dimensión espiritual. Es fácil decirlo y creo que para ninguno de nosotros es novedad. Sin embargo, lo que creo que sí es novedoso, es entender que esta existencia tiene tantas necesidades como la misma vida material.Imaginemos que una madre, luego del nacimiento de su tan ansiado hijo, dijera que ahora está muy ocupada para atenderlo y que el niño deberá permanecer en lista de espera hasta que ella reordene su vida. Esto significa que el bebé no recibirá ni atención, ni comida, ni higienización, ni visitas al médico, etc. Obviamente, una situación de este tipo dejaría a esta madre irresponsable en las puertas del manicomio. Así también la vida espiritual tiene necesidades, la única diferencia es que estas necesidades no se sienten. Cuando se tiene hambre, el estómago nos da la señal de aviso, no empieza a doler la cabeza y perdemos las fuerzas. Cuando nuestra alma está hambrienta no tiene mecanismos instintivos para hacernos sentir esta carencia, y por lo tanto nos pudiéramos pasar la vida entera literalmente “matando de hambre al alma”.¿Cuánto le dedicamos a nuestra alma?Aunque más no sea, nos pide Dios, que por lo menos un séptimo de nuestra vida la dediquemos a alimentar a nuestra alma.

4to motivo – La psicología del Shabat

Vivimos hoy en día en un mundo acelerado. Los sicólogos tienen más trabajo que nunca. Las necesidades económicas se han incrementado, en parte por el aumento del costo de vida y en gran parte por las exigencias sociales que nos enseñan que es inconcebible la vida, sin auto, vacaciones, ropa nueva, etc. El estrés, la enfermedad del siglo pasado, está tan o más vigente que antes. Las grandes empresas han aprendido a sacarle el jugo a sus gerentes; les dicen: “Tú trabajas ocho horas”, pero los proyectos que reciben para implementar, sólo Superman puede completarlos en ese corto tiempo, lo que hace que se sumen las noches y los fines de semana para esta tarea. La envergadura de los proyectos es de tal proporción que difícilmente puedan los responsables dormir tranquilos.Hemos aprendido a llevar el trabajo a la casa, a las vacaciones. Con una lap-top manejamos todas nuestras obligaciones. También el estar ocupado es parte de la salud mental, no siempre importa en qué, pero el individuo moderno necesita sentir que está ocupado aunque más no sea viendo televisión, jugando al Nintendo, hablando de todo tipo de temas o simplemente matando el tiempo en algo.Sin darnos cuenta hemos entrado en una rutina esclavizante y la tensión media-alta es una constante, la distensión, un privilegio de pocos. El Shabat, alternativamente, nos ofrece un oasis psicológico, un método para distenderse y evitar el estrés, pero además, un método para transformar la tensión en placer. Está escrito en los diez mandamientos respecto del Shabat (Shemot 20:9): “Seis días trabajarás y harás todo tu trabajo”. Preguntan los Sabios: ¿Acaso es posible hacer todo el trabajo, siempre quedará algo inconcluso? Explican, que la Torá nos quiere enseñar que cuando llega el Shabat debemos ver a todo nuestro trabajo como si ya hubiera sido completado. Aunque queramos, entrado el Shabat, ya no podemos hacer nada, deberemos esperar indefectiblemente hasta después del Shabat, y si debemos esperar, ¿qué sentido tiene preocuparse; como lo expresa el famoso dicho: “La preocupación es innecesaria, si el problema tiene solución, entonces soluciónalo y si no para que te preocupas”. Uno tiene que vivir el Shabat para sentir lo que es pasar de la vorágine del trabajo a la paz del Shabat. Cuando nos disponemos a salir al Shul y se encienden las velas en el hogar, al ritmo de las palabras Shabat Shalom, la casa se transforma, el ambiente se distiende y una magia de tranquilidad y paz invade a cada uno de nosotros. Ya estamos en otra dimensión, ya no hay por qué preocuparse, todo deberá esperar a la salida del Shabat.

5to motivo – La unión familiar


En el mandamiento del Shabat, la Torá pone especial énfasis en la familia y la sociedad: “Guardarás el día de Shabat para santificarlo. Seis días trabajarás y harás toda tu tarea, pero el día séptimo es Shabat, para Hashem, tu Dios, no hagas ninguna tarea, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu sirviente, ni tu sirvienta, ni tu ganado, ni tu asno, ni el forastero que habita dentro de tus puertas, para que descansen tu sirviente y tu sirvienta como tú. Acuérdate de que fuiste siervo en la tierra de Egipto y que Hashem tu Dios, te sacó de allí con mano poderosa y brazo extendido. Por consiguiente, Hashem tu Dios, te ordena que guardes el Shabat (Devarim 5:12-16).La Torá nos enseña que el descanso debe ser en familia y que debe incluir a todos los que frecuentan nuestro círculo privado, como empleados o empleadas. El Shabat es el momento ideal para reunirnos con nuestros hijos y familiares alrededor de una mesa y poder compartir nuestras experiencias de la semana que pasó, comentar sobre asuntos relevantes y enriquecernos espiritualmente por medio de reflexiones de judaísmo que nos permitan debatir sanamente. Para que esto sea posible debemos obligatoriamente suspender, televisión, teléfono, salidas, trabajo, entrevistas y todo tipo de distintos compromisos. Nada puede quitarnos este tiempo precioso que destinamos para la familia. Todas las prohibiciones del Shabat justamente nos generan el marco apropiado para evitar distracciones en este sentido. Como comentábamos anteriormente, es realmente hermoso poder sentarnos con nuestros hijos y preguntarles sobre la escuela, leer un libro con ellos, cantar con ellos canciones de Shabat, estar atentos a las mil y una insignificancias que tienen para decirnos, pero que para ellos, es lo más importante del mundo. Estar juntos, realmente juntos al fin. La ubicación de cada integrante de la familia en la mesa, el kidush, la bendición a nuestros hijos, la cabecera donde se sientan el padre y la madre de la familia, el vocabulario adecuado que se debe utilizar para una mesa de Shabat, nos enseña la jerarquía familiar, nos marca claramente los límites. La ausencia prolongada de experiencias como ésta, aunada al poco tiempo que podemos dedicar entre semana, pudiera llegar a generar un vacío familiar y desvirtuar las jerarquías. Este día no nos exime de nuestro compromiso diario con nuestros hijos, pero sí refuerza nuestra conciencia de la importancia de la familia. Entendemos ahora, que la abstención del trabajo no tiene como motivo principal recuperar fuerzas para seguir siendo productivo la próxima semana, esto se lograría durmiendo dos o tres horas más, el desafío es invertir este tiempo en los que más queremos.

La identidad judía
6to motivo – El antídoto contra la asimilación


Hay dos causas para la asimilación. 1) La pérdida de nuestros valores judíos fundamentales, 2) la pérdida de la vida judía. El cuidado del Shabat es un buen antídoto para la asimilación. Por un lado el Shabat nos enseña los valores, de la existencia de un Creador (ver 1er motivo), nos redime de la esclavitud a nuestros instintos, a nuestras pasiones, a las adicciones, a la sociedad, etc. (ver 2do motivo), nos enseña la trascendencia espiritual (ver 3er motivo), une a la familia (ver 5to motivo); y por otro lado genera una capa protectora contra la asimilación al provocar un cambio sustancial en nuestra vida judía, no es una mitzvá de un momento dado en el año, es un precepto continuo y cíclico. Ningún gentil va a estar interesado en unir su vida a una persona que vive 24 horas, un día a la semana, en otra dimensión. No trabajar, no viajar, no cocinar, dedicar el día al rezo y al estudio, etc. El cumplimiento del Shabat no sólo nos hace distintos un día a la semana, sino que cambia nuestra visión de toda la semana. Ahora podemos entender por qué la Pesikta (Midrash) dice “Todo el que cumple el Shabat es como si cumpliera toda la Torá”. No es una exageración, al concientizarnos de los valores antes mencionados, tomamos conciencia de muchos otros aspectos importantes del judaísmo, si creo en Dios y entiendo que la espiritualidad debe tener un papel protagónico en la vida, entonces no sólo el Shabat es importante, también lo es el kashrut, las fiestas, las leyes de la pureza familiar y por sobre todo la educación de los hijos en este camino. Dijeron los Sabios: “Más de lo que los judíos cuidaron al Shabat, el Shabat cuidó a los judíos”. El Shabat salvó de la asimilación a los judíos en la época de los griegos, arriesgando sus vidas por su cuidado. Salvó la identidad de miles de judíos en la inquisición que encendían velas de Shabat en los subsuelos de las casas, mantuvo la identidad de miles de inmigrantes europeos y sefaraditas que estuvieron dispuestos a perder su trabajo para conservar este valor tan importante. Mantuvo la dignidad judía en los guetos y campos de concentración. Y sigue siendo hasta hoy día el mejor regalo a nuestro pueblo, como lo expresa el Midrash (Yalkut Shimoni; Parashat Ki Tisá). “Le dijo D-os a Moshé: ‘Un hermoso regalo tengo en mi depósito, su nombre es Shabat, y quiero entregárselo a Israel, ve y díselo a ellos’”.

Preceptos y Costumbres del Shabat


Existe una gran y variada cantidad de preceptos y costumbres: preparación del Shabat, el encendido de las velas, kidush, banquete de Shabat, comidas especiales, vestimentas festivas, utensilios decorosos, estudio de la lectura semanal, todos ellos expresan la combinación del descanso y la santidad, de la satisfacción y deleite físico y la elevación espiritual. Ellos crean el ambiente especial del Shabat.Esta combinación se ve reflejada en las palabras de nuestros sabios: “Recuerda el Shabat para santificarlo. ¿Cómo lo santifica?. Estudiando la Torá, la Mishna, con comidas y bebidas, ropas limpias y descanso” (Tana debei Eliahu).

Encendido de velas

El encendido de las velas representa el comienzo del Shabat. Sobre los preceptos del Shabat dice el Rambam “Tanto los hombres como las mujeres están obligados a tener en sus casas velas encendidas durante el Shabat, éste es el deleite del Shabat”. Las velas del Shabat se convirtieron en símbolo de darle la bienvenida al Shabat a un hogar, con la bendición de la luz.

Shabat no solo es el día que dejamos de trabajar. Es el día de las velas, el día de la luz. La luz es la que le infunde espiritualidad al cuerpo y todo el materialismoLas velas unen a la gente a un nivel de almas. Las velas nos acercan unos a otros, nos acercan a D-os. . Es la mitzva de la mujer encender las velas de Shabat. Es el privilegio de la mujer traer el bien al mundo por medio de la luz. Las velas de Shabat nos dirigen a una luz mayor, la Luz de Shabat. Nuestra tradición nos dice algo increíble: Una mujer debe sentir una inmensa felicidad cuando enciende las velas de Shabat. La gente disfruta la comida de Shabat con luz extra. Y hay algo más profundo. La luz de las velas provocan una conexión espiritual entre la gente, y crean paz en el hogar. Shabat nos recuerda que hubo una creación y un creador.
Nuestra tradición para el encendido de velas es el siguiente: Prepara dos velas con unos candelabros en una charola muy bonita. Vístete con ropa linda a la hora del encendido de las velas y obviamente, hazlo a tiempo. PREPARATE, PIENSA, CONCENTRATE Y DISFRUTA DE ESTA GRAN EXPERIENCIA.

¿Por qué se adjudicó este precepto especialmente a la mujer?
Nuestros sabios adjudican varios motivos:

a- La mujer se encuentra en el hogar más que el hombre.
b- “Felicidad doméstica”: En el tratado de Shabat nuestros sabios explican que, “no hay bienestar sino con la luz”. La mujer, es la encargada de la educación de los ninos y del ambiente general de la casa, a esto se le agrega una nueva dimensión, la de crear un ambiente sabático.
c- El encendido de las velas representa la expiación del pecado de Eva, el haber comido del árbol de la sabiduría y de esa manera, apago la luz del mundo.Se acostumbra encender dos velas, una por el precepto de “zajor” (recordar) el Shabat para santificarlo y otra por “shamor” (cuidar) el día del Shabat para igualmente santificarlo. Hay quienes acostumbran a encender una vela por cada integrante de la familia. Tambien algúnos acostumbran bendecir a los hijos con una oración especial. Algunos lo hacen en vísperas del Shabat antes que el padre se encamine a la sinagoga, otros cuando vuelve. Este, coloca las palmas de las manos sobre las cabezas de los niños y los bendice: “Hagase D-os como a Efraim y a Menases” y a las ninas las bendice: “Hagate D-os como a Sara, Rivka, Rajel y Lea”, y finaliza con la bendición de los sacerdotes “que D-os te bendiga y te cuide…”.

Kabalat Shabat


En la oración de la noche del Shabat se acostumbra a pronunciar en la sinagoga seis capítulos del Salmo, como la cantidad de los días de la semana, que relatan sobre la creación del mundo y la grandeza del creador, y también se recitan poemas, que reciben al Shabat, el más conocido es “Leja dodi likrat kala, penei shabat nekabla”, que fue escrito por Rabi Shlomo Alkabetz, discípulo del Ari Hakadosh (Rabi Itzhak Luria Ashkenazi). Cuando nos aproximamos al final del poema, los oradores viran hacia la entrada de la sinagoga, esperando la llegada de la novia el Shabat, y se completa el poema diciendo “Ven en paz, con alegría y regocijo… ven novia, Shabat la reina…”. La comunidad de cabalistas de Tzfat, que fue creada en el siglo 16 por el Ari Hakadosh acostumbran a realizar diversos actos en vísperas del Shabat, como salir fuera de la ciudad para recibir al Shabat.

La cena del Shabat

Cuando los integrantes de la familia vuelven de la sinagoga por la noche, acostumbran a entonar el poema “Shalom aleijem, malajei hasharet” (Paz a ustedes, ángeles del cielo), basado en la leyenda que dice: “Dos ángeles acompañan al individuo de la sinagoga a su casa, uno bueno y uno malo. Cuando entra en su hogar, encuentra las velas encendidas y la mesa preparada y la cama tendida. El ángel bueno dice: “que sea la voluntad, y que de esta manera sea también el Shabat entrante” y el ángel malo por obligación responde “amen”. Y si fuera lo contrario el ángel malo dice: “que sea la voluntad, que el Shabat venidero sea así”, y el ángel bueno responde “amen” obligadamente.El banquete festivo de Shabat es parte del ambiente especial. Es un precepto comer tres comidas, como está señalado en la Torá (Exodo 15:22-30): Cuando el pueblo de Israel se encontraba en el desierto y comenzaba a descender la maná, el viernes recolectaron doble porción, cantidad adicional de la maná para que fuese suficiente para el Shabat. Les dijo a ellos Moises: “Esto es lo que dijo el Eterno: mañana es día de descanso (shabat) día santo para el Eterno. Lo que habéis de cocer, cocedlo hoy y lo que habeis de cocinar cocinadlo hoy, y guardad lo que os quede para mañana… comedlo hoy, que es sábado (día de reposo) para el Eterno, pues hoy no lo hallaréis en el campo, durante seis días en la semana lo recogeréis pero en el séptimo día, sábado no lo habrá”. Tres veces aparece la palabra “hoy” luego de la palabra “comedlo”. De aquí se deducen las tres comidas del Shabat: una en la noche del Shabat y dos durante el día del Shabat. “La tercer comida” se acostumbra a comer luego del medio día y antes de la puesta del sol. La costumbre de bendecir en Shabat sobre dos panes, viene de la misma fuente, ya que se debía tomar doble porción en el sexto día, esto es el “lejem mishne” (pan doble).Al banquete especial de Shabat se agregan los cánticos. Ellos incluyen poemas con sentimientos, que expresan palabras de alabanza y loas al Shabat, acompanadas con palabras de la Torá. El espíritu del shabat se expresa en el “kidush” (bendición especial sobre el vino), que se recita antes de los dos primeros banquetes del shabat. Su fuente está en el versículo “Recuerda el día séptimo para santificarlo” (Exodo 20:8). Nuestros sabios dictaron que “para santificarlo” significa que se bendice y santifica con vino, la entrada del Shabat. En el kidush de la noche del Shabat se encuentran tres ideas, recordad la creación del mundo, recordad la salida de Egipto y la santidad del sábado entre todos los días. Entonces, ¿Por qué se cubren los dos panes en Shabat?. Por lo general se bendice, al comienzo de cada comida, el pan. Pero en Shabat se antepone a la bendición del pan, la bendición del vino “kidush”. Para que el pan “no se avergüence y ofenda”, se le cubre haciendo de cuenta que no está aún sobre la mesa.

Avdalá “Distinción”

Así como recibimos el Shabat con la bendición sobre el vino, así también lo despedimos con un acto especial “avdalá”. La avdalá se realiza con vino, especies y una vela especial. El orden de las bendiciones es: vino “bore pri haguefen”, especies “bore mini besamim”, vela “bore meorei haesh”, la avdalá “hamavdil ben kodesh lejol”. ¿Por qué se bendice sobre las especies? Nuestros sabios dijeron: en Shabat el hombre posee un “alma adicional”, esa sensación de especial santidad al finalizar el shabat nos abandona hasta el próximo Shabat, y para aliviar esta despedida la acompañamos con especial aroma. ¿Por qué bendecimos sobre el fuego? En esta bendición nosotros le agradecemos a D-os, por habernos otorgado el fuego, pues el comienzo de la creación, el fuego fué en la salida del primer Shabat. En ese momento D-os otorgó sabiduría a Adam, y trajo dos piedras y las rozó, hasta salir fuego (según el tratado de Psajim 53). Por haber descubierto Adam el fuego por primera vez, en Motzei Shabat (salida del sábado). ¿Qué tienen en común las oraciones del Shabat?. En las oraciones del Shabat nos abstenemos de recodar asuntos profanos, no recodamos pecados y trasgresiones, no pedimos perdón ni disculpa y no pedimos por nuestras necesidades. A diferencia de los otros días de la semana, que la oración principal es “amida” de 18 (19) bendiciones, esta oración en Shabat tiene siete bendiciones, y la central que es la más larga y comenta asuntos del Shabat.
La lectura de la Torá en la mañana del Shabat es un precepto del día. Los decretos de la lectura se consolidaron en la época de Ezra, que fijó los fundamentos del orden de lectura acostumbrados hasta nuestros días (Tratado de Baba Kama II). Cada Shabat tiene una “lectura semanal” específica (Parshat Hashavua), y en total existen 54 lecturas (Parshiot). Se cuenta que Ezra, en su afán de enseñar la Torá al pueblo, y ya que la gente casi no entraba al Templo, salió de éste con la Torá, los días de mercado, que eran los lunes y jueves, cuando se congregaba la gente a comprar sus comestibles, para leer en público porciones de la Torá. Esta costumbre, con el tiempo, se volvió Ley.

Vestidos para el Shabat


Las distintas tradiciones de Israel se simbolizan por diferentes ropas en Shabat, que difieren de los días de la semana. El versículo “Y lo honrares no andando durante el en tus propios caminos…” (Isaias 58:13). El Talmud explica, que tu vestimenta del Shabat no sea como la de los días de la semana (Shabat 113).

En el este de Europa los judíos acostumbraban a vestir kapota, un saco largo hecho de seda, y shtraimel (gorro hecho de piel). Los judíos del oriente acostumbraban a usar una túnica especial, un sobretodo y se cubrían la cabeza con el tarbush. Las mujeres se adornaban con sus mejores joyas y sobre sus cabezas un panuelo de seda, shbis (ashenazi) izma (sefaradi). Hoy también acostumbramos a honrar el Shabat con vestimentas agradables que acompañan el ambiente especial.

Manjares del Shabat

Los banquetes del Shabat son parte de la atmosfera de este día. En estos banquetes se comen comidas especiales, cada lugar según sus costumbres, cada congregación y sus comidas tradicionales. En muchas de ellas se acostumbra preparar comida de antemano y mantenerla en el horno ya que está prohibido cocinar en Shabat.
En las diversas comunidades de Israel se desarrolló una gastronomía judía especial, el judío ashenaz prepara pescados rellenos (gefilte fish), torta de fideo (kuguel), tripa rellena (kishke), zanahoria dulce (zimes), comida caliente (chulnt) y otras.
Los judíos del Yemen acostumbran a preparar por la mañana la comida especial de “kubane” (masa con aceite). También acostumbra, en especial en fiestas, “yala” (trigo tostado), fruta y bebida. Los judíos de Kurdistan preparan comidas especiales como, “kutili” (albóndigas redondas) hechas de granos de trigo molido con harina, relleno de carne y condimentos, e “ifrak” (hojas de parra, espinaca o repollo), rellenas de arroz. Los judíos de Marruecos procuran comer la tercera comida en sus hogares, y hay quienes acostumbran realizar un “kidush zuta” (un pequeño banquete) y recitan el siguiente versículo: “Dijo Moises coman hoy… observen que D-os les ha otorgado el shabat…”. El kidush se recita a mitad del banquete. Los judíos de Túnez acostumbran a comer en la noche del Shabat el “kuskus”, hecho de granos de sémola, que fueron cocidos al vapor. Esta comida se debe acompanar con sopa, albóndigas de carne y verduras cocidas.

Todos tienen algo en común, el PAN

Las tres comidas que debe consumir un judío durante el Shabat, deben comenzar con la bendición sobre dos panes enteros en recuerdo al Man (maná) que caía en el desierto. Se colocan los panes (jalot) sobre una tabla y los cubrimos con un mantelito. Se puede usar pan trenzado, pan entero o Matzot, si no los hay enteros, se puede unir dos trozos de manera que parezca un pan entero. En su defecto se recita la Brajá (bendición) sobre rodajas de pan o sobre torta.La Brajá (por el pan) es “Baruj… hamotzí lejem min haaretz”. Se corta el pan que está más cerca, ubicando de noche, el pan de abajo para ser cortado y de día, el de arriba. Todos esperan a que coma quien recitó la Brajá y luego comen su porción de pan.

Shabat el Día


El Shabat debe ser el día central de la semana. Nuestros Sabios nos enseñaron a reservar para el Shabat lo más preciado, tanto en los alimentos como en las vestimentas, demostrando así nuestro aprecio por este día. Estrenamos la ropa apropiada al carácter del día y recitamos “Shehejeianu” por las frutas que consumimos por primera vez en la temporada. Preparamos los manjares predilectos para disfrutarlos en este sagrado día.

Shabat como proyecto familiar

Haga de su Shabat un proyecto familiar en el que todos los componentes de su núcleo familiar tengan participación al prepararlo. Las tareas de la cocina seguramente serán responsabilidad de la mamá. El marido y los niños pueden decorar el comedor, con flores si quieren, pueden poner la mesa y preparar las velas que encenderá la mamá. También pueden familiarizase con las melodías de los cánticos de Shabat que, hacen el ambiente festivo del Shabat.
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